Capítulo 9: "Objetivo cumplido"
Kikyo miró el atardecer. Había llegado el momento. Miró a su alrededor, sabía que Inuyasha estaba cerca, pero tenía que llamarlo. ¿Cómo iba a decírselo?. A su mente volvió la imagen de Kagome, aquella niña, era una persona muy diferente a lo que ella había pensado. Al contrario de eso, era agradable, sincera y sobre todo, no era rencorosa. Ahora comprendía algunas de las razones por las cuales Inuyasha quería verla, ahora comprendía porque se había enamorado de ella. Era una chica simplemente... perfecta. Tenía que comenzar con lo que le había sido encomendado. Suspiró pesadamente, debía ser convincente.
- ¡¡Inuyasha¡¡Inuyasha!!- Gritó fingiendo un tono desesperado. Al instante tuvo al hanyou frente a ella que la observaba preocupado- oh Inuyasha... – Suspiró.
- ¿Qué sucede Kikyo?... ¿qué pasó?- Preguntó angustiado.
- Me... me quisieron matar... – Murmuró sintiéndose culpable por la mentira.
- ¡¿Qué estás diciendo?!... ¿quién fue?... – Indagó con furia colocando las manos sobre los hombros de ella.
Kikyo se estremeció. Ahora era el momento de decirle que había sido Kagome, la que "supuestamente" intentó matarla. Pero... no podía, no se atrevía. Le daba miedo de que le pasara algo a Kagome. No quería que fuera su culpa, no. Además, habían tenido la posibilidad de conocerse y hablar y poder hacerse, buenas... ¿amigas?. Volvió a temblar bajo las manos que el hanyou tenía sobre sus hombros.
-Puedes quedarte tranquila... todo va a estar bien... además... confío en ti...
Cerró sus ojos con la imagen de Kagome al decirle aquellas palabras. ¿Estaría bien lo que estaban haciendo?. Volvió a dudar. Pero... Kagome se lo había pedido. No podía dudar de ella. Tenía que confiar. Aunque no estaba segura del todo. Por un momento pensó en no decirle nada. Pero, estaba acorralada. Tomó aire y lo miró directamente a los ojos que la observaban de manera ansiosa.
- Ka... Kagome...
- ¿Kagome?... ¡¿fue ella?!… ¡¡esa mujer!!... ya verá- Dicho esto salió corriendo en busca de aquella chica que había visto, a decir verdad, estaba sombrado de que fuera ella, pero... eso era lo que menos importaba.
&&&&&&&&
El viento soplaba muy fuerte y ya estaba oscureciendo. La luna había aparecido y el sol se estaba ocultando por completo. Kagome miraba todo con temor, estaba muy inquieta y muy asustada también. Suspiró varias veces sintiendo que su corazón no paraba de latir con violencia. De pronto sintió una presencia, sí, era la de Inuyasha. Tembló y finalmente lo vio aparecerse frente a ella con una mirada fría y bastante demoníaca.
- I... Inuyasha...
- Maldita... ¡¡jamás te perdonaré que hayas querido matar a Kikyo!!- Gritó enfurecido.
Inmediatamente comenzó a correr hacia ella. Kagome escapó lo más rápido que pudo, esa escena la había vivido cuando a penas se conocieron. Estaba asustada y sentía que en cualquier momento tropezaría con algo o que se iba a desmayar. Inuyasha le pisaba los talones y al parecer estaba muy furioso. ¿Sería... sería Inuyasha capaz de matarla?. Tembló de solo pensar eso.
- ¡¡Ya... ya no puedo!!- Dijo casi en un suspiro entrecortado.
- Entonces muere de una vez... – Inuyasha movió sus garras, pero no era precisamente donde Kagome quería que la hiriera.
Lo esquivó con dificultad e Inuyasha volvió a intentarlo. ¡Por Kami!, si seguía así iba a matarla, y eso no podía permitirlo, no. Una vez más lo esquivó, pero recibió una herida no muy profunda en el hombro derecho. Inuyasha sonrió satisfecho y afilo sus garras en señal de desafío. Kagome se sostuvo la herida, presionando con fuerza, ya que, le dolía demasiado. Tomó aire aprovechó para poder escapar. Nuevamente comenzó la persecución.
- Oh... por favor... – Musitó con dolor y lágrimas en los ojos.
Su corazón latía con violencia. No podía evitar tener miedo, terror. Comenzaba a ver nublado y sentía que a cada paso que daba la vida se le acortaba. Sentía que las fuerzas se le iban poco a poco y que en cualquier momento caería al suelo sin nada más que hacer. Parecía una herida sin importancia, sin embargo, olvidó que las garras de Inuyasha combinado con su furia, podían hacer desastres. Ya no podía seguir con esto, comenzó a disminuir la velocidad, ya que, no podía continuar, estaba acabada.
- ¡¡Te mataré!!- Tronó mientras que le hería a un costado.
Kagome cayó contra un árbol. Se tocó el costado herido que sangraba demasiado. Pudo ver el brillo de la perla. Sí, era la perla de Shikon. Lo había logrado... pero... ¿y ahora?. Inuyasha volvió a acercarse desafiante, dispuesto a terminar con el trabajo. De pronto, una luz cegadora envolvió el lugar. Kagome cerró los ojos apenas e Inuyasha retrocedió un poco. De la nada, el hanyou recibió un fuerte golpe en el rostro que lo hizo caer al suelo.
-¡¡Inútil!!...
Kagome abrió los ojos al ver a su Inuyasha golpear al otro. Sonrió apenas viendo como el otro hanyou caía al suelo inconsciente. Inuyasha se acercó a ella y la tomó con cuidado viendo la sangre que estaba perdiendo. ¡Maldición!... él bien se conocía y sabía que esas heridas eran peligrosas.
- Inu... yasha...
-¡¡Tonta!!... ¡¿qué demonios hiciste?!... mírate... Kagome¡¿en qué rayos estabas pensado¡¡maldición!!...
- Yo... la tengo... – Murmuró mostrándole la perla con una pequeña sonrisa.
-¡¡Idiota!!... eso es lo que menos me importa en este momento... hay que curar tus heridas...
- Descuida... son solo... rasguños... – Dijo intentando tranquilizar al hanyou.
-Pero... ¡¿qué tonterías estás diciendo?!...
- Tranquilo... yo... ahora... pediré... – No pudo decir más nada.
Inuyasha la miró desesperado. No, se había desmayado en sus propios brazos. ¡¡Maldición!!... El otro Inuyasha abrió los ojos a duras penas y vio la escena. Él mismo cargando en brazos a Kagome. Estaba confundido. De pronto, el hanyou lo miró con odio y una furia casi demoníaca.
-¡¡Inútil!!... ¡¡te haría pedazos si no fuera porque soy yo mismo!!...
- ¿De qué demonios estás hablando?... esa mujer... intentó matar a Kikyo... – Explicó fuera de control.
-¡¡Idiota!!... ¿qué tonterías dices¡¡Ella jamás sería capaz de algo semejante¡¡jamás le haría daño a nadie... menos a Kikyo!!... aunque fuera así, no tenías que hacerle esto... si Kagome muere, te juro que yo mismo voy a encargarme de hacerte desaparecer... aunque sea matarme a mí mismo...
- ¿Acaso dices que no importa que haya querido matar a la mujer que amo?... – Preguntó desafiándolo.
-También la amas a ella... ¿qué acaso no comprendes?... Kagome y Kikyo son las dos personas a las que juramos proteger... cada vez que recuerdo que en cierta ocasión quise matarla... me odiaba a mí mismo por ello... pero... ¡¡tú superaste todos los límites basura!!...
- ¡¿A quién crees que le hablas de esa forma?!- Gritó el otro de igual manera.
Ambos Inuyashas se miraron con odio. El hanyou dejó a Kagome en el suelo delicadamente que aún sostenía la perla en su mano. Se acercó desafiante al otro y nuevamente se miraron con rencor. Estaban enojados, furiosos, se odiaban a pesar de ser la misma persona. Querían pelear hasta que sus cuerpos se cansaran, cada uno defendiendo a la mujer que amaba en esos momentos.
-Eres un canalla... ¡¡voy a matarte!!...
En ese momento ambos comenzaron una lucha. Se pegaban, se herían con sus garras y se insultaban todo el tiempo. Ninguno de los dos estaba dispuesto a aceptar sus derrota. Kagome abrió los ojos con dificultad, aún sintiéndose mareada y vio todo lo que estaba sucediendo. Se horrorizó al ver que ambos estaban agotados y mal heridos. ¿Qué podía hacer?. Estaba tan... confundida.
- A... ¡¡abajo!!- Ordenó.
Al instante uno de los dos Inuyashas cayó al suelo obedeciendo la orden. El otro quedó impresionado y se detuvo al instante, mirando primero al chico en el suelo y luego a Kagome que respiraba agitadamente y con dificultad. Inuyasha se levantó en seguida y corrió hasta ella que lo miró tiernamente.
-Kagome...
- Lo siento... fue... lo único que se me ocurrió... – Musitó, luego de eso tosió un par de veces.
-No hables... te hará mal...
- Descuida... estoy... bien- Balbuceó.
-Oye inútil... lleva a Kagome donde Kikyo... dile que la cuide... y que se encargue de avisarle a Miroku y a Sango lo que sucedió...
- ¡Feh!... ¿y por qué tengo yo que hacer eso?- Preguntó en un tono burlón.
-Porque si no lo haces te juro que te daré una buena paliza...
El hanyou ladeó el rostro sin importancia y miró de reojo a la pareja. Al parecer, él, es decir... el otro Inuyasha estaba enamorado de Kagome, pero... ¿por qué le molestaba tanto que la tocara y la mirara de esa forma?.
- Inuyasha...
-Descuida... ahora te llevará con Kikyo para que cure tus heridas... ¿sí?...
- Gracias... por... cuidarme...
-Te prometí que iba a hacerlo... ¿recuerdas?... ¡¡Tú...!! más vale que cuides cien de ella¿entendido?...
- ¡Feh!...
Inuyasha recogió a Kagome del suelo y la subió a su espalda, ella cerró los ojos penas sintiendo el dolor en su cuerpo. El hanyou comenzó a caminar. Kagome suspiró muy cerca de su oído e Inuyasha se estremeció, le hacía mal verla así, y todo por su culpa. El cuerpo le tembló por completo al sentir a la chica sobre él... se le erizó la piel y podía sentir toda clase de sensaciones.
- ¿Sabes...?- La voz de Kagome llamó su atención. La miró de reojo y la vio sonreír un poco- esto... me recuerda a cuando viajábamos... y me llevabas en tu espalda... – Musitó.
Inuyasha desvió la mirada avergonzado. ¿Por qué demonios no podía recordarla¿por qué?. Él quería, quería hacerlo... pero, algo... algo no lo dejaba. Kagome volvió a suspirar y comenzó a toser fuertemente, hasta escupir un poco de sangre. Inuyasha vio con horror lo que la chica había hecho y la bajó delicadamente en el suelo.
- Oye... ¿estás bien?... – Kagome no respondí, parecía haber perdido el conocimiento. La miró con dolor y muy angustiado, su respiración se volvió agitada, por primera vez tenia miedo, mucho- por favor, oye... despierta... – Rogó con suplica sintiendo que todo era en vano- Kagome... –Llamó.
Ella abrió levemente los ojos y lo miró apenada, sintiéndose una tonta en verdad... Unas lagrimas traviesas se escaparon de sus ojos castaños y rodaron por sus mejillas. Inuyasha la observó aliviado y muy adolorido, acercó una mano a su rostro y limpio las lagrimas siguiendo un recorrido muy lento y casi tortuoso para ambos. Kagome se mordió el labio inferior con angustia¿por qué?... ¿por qué todo tenía que ser así?. Lloró con más insistencia e Inuyasha solo la miró. Estaba sufriendo tanto como ella lo hacía.
- Es... estoy bien... – Murmuró con la voz entrecortada.
- Ka... gome...
- Es... la primera vez que me llamas por mi nombre... – Contestó ella sonriendo. Sí, desde que estaban en esa situación era la primera vez que la llamaba por su nombre.
Inuyasha desvió la mirada y ella volvió a toser con fuerza, tomando mucho aire para poder respirar porque sentía que se ahogaba. Inuyasha la miró preocupado y volvió a levantarla sobre su espalda. Kagome acomodó la cabeza en su hombro, muy cerca de su rostro. Se sentía tambien estar así con él... le recordaba a los viejos tiempos, cuando viajaban y estaban juntos. Sonrió apenas con algo de dolor. El hanyou la miró complacido y sonrió. Era la primera vez que lo hacía en mucho tiempo, por ella.
- Inuyasha... gracias... por todo, porque... a pesar de que muchas cosas pasaran, siempre estuviste a mi lado, cuidándome... – Susurró apenas.
- Lo siento Kagome... te herí... me siento... tan mal...
- Descuida... son solo raspones... sanarán- Contrarrestó ella.
- No es cierto... sabes que no lo es... lo siento, Kagome, perdóname... – Suplicó con la mirada baja.
- No, no tengo nada que perdonarte, porque se que lo hiciste porque estabas protegiendo a Kikyo... aunque... cuando ella intentó matarme no la atacaste... -
- ¿En qué piensas?- Preguntó el hanyou de repente sacándola de sus pensamientos.
- En... nada, solo que... Kagome, tonta... no puedes decirle lo que piensas... él... defendió a Kikyo porque la ama, y porque siempre será... así...– Pensó con tristeza- solo que... todo va a estar bien... -
- Ah... si, supongo... – Respondió él con inseguridad. ¿Por qué hablaba así con ella¿por qué sentía que estando a su lado nada era igual?... se sentía tranquilo y muy acompañado. ¡Maldición! Estaba seguro que su corazón la conocía¿por qué demonios no podía recordarla?.
Ladeó el rostro apenas viendo que se había quedado un poco dormida. Suspiró de cansancio, la aldea aún quedaba un poco lejos, después de todo habían corrido demasiado en la persecución. Es cierto, ella... había tenido la intención de matar a Kikyo... ¿por qué lo habría hecho?. Además...
-¡¡Idiota!!... ¿qué tonterías dices¡¡Ella jamás sería capaz de algo semejante¡¡jamás le haría daño a nadie... menos a Kikyo!!...
Ese Inuyasha le había dejado en claro que Kagome sería incapaz de matar a Kikyo, pero... la sacedotisa le había dicho eso¿por qué le mentiría?. Pero... Frunció el ceño, no, Kagome jamás hubiera sido capaz de querer matar a Kikyo, era imposible. Entonces... ¿por qué?. La escuchó moverse apenas en su espalda, su respiración volvía a ser normal y dificultosa, eso quería decir que estaba despierta. La miró de reojo¿podría preguntarle¿y si ella le decía que si había querido matarla?... ¿qué iba a decirle¿qué iba a hacer con ella?. Suspiró un tanto nervioso, sus malditos sentimientos no los dejaban pensar tranquilo... carraspeó un poco inquieto y luego la miró.
- Kagome... tu... ¿por qué lo hiciste?... ¿por qué quisiste matar a Kikyo?- Preguntó con temor, temiendo que ella le confirmara sus mas horribles pensamientos.
- Jaja, yo... jamás lo hice... le pedí que mintiera para que esto pasara... nunca... podría hacerle algo... – Conestó ella con algo de gracia y una sonrisa burlona a pesar de su estado.
- ¿Qué dices?- Repitió exasperado mirándola con sus ojos ardiendo.
- Que yo jamás le haría daño a Kikyo... eso fue... un truco... para conseguir lo que quería... que era la perla... para que vuelvas a ser el mismo de antes... mi querido Inuyasha... – Susurró mientras que cerraba los ojos con lentitud nuevamente.
- ¡Demonios!... oye, Kagome... – Golpeó suavemente sus mejillas aterrorizado, por alguna razón tenía miedo de que muriera, no, jamás iba a perdonárselo- por favor... oye... ¡¡respóndeme!!- Bramó en un grito de desesperación.
- ¡¡Inuyasha!!...
El hanyou ladeó el rostro acongojado. Vio a Kikyo acercarse rápidamente. Se agacho a su lado y levantó apenas el rostro de la joven. Estaba muy blanca. Se mordió el labio inferior nerviosa. Al instante llegaron Miroku y Sango acompañados de Shippo y Kirara. Sango se llevó una mano al rostro y varias lágrimas se acumularon en sus ojos. Miroku pasó una mano por sus hombros y la acercó abrazándola apenas. Inuyasha miró a Kikyo desesperado, ella bajó la vista sintiéndose muy triste.
- Kikyo... dime... dime que ella esta bien... por favor, dime que Kagome esta bien... – Rogó con los ojos llorosos. Si, estaba a punto de llorar por aquella chica... por que, no lo sabía, pero si lo sentía. No quería perderla... no quería, no podía- Kikyo... -
- Ella... Kagome... no respira... – Musitó con dolor la sacerdotisa mirando a la joven que tenia un rostro aparentemente tranquilo. Habían cumplido su objetivo... pero... ¿a costa de qué?. Miró a Inuyasha acongojada al igual que él y luego de eso bajó la mirada sintiéndose muy triste- Kagome... ella... esta... muerta... -
Continuará...
N/A: Bueno, aquí está el capítulo nueve xD espero que les haya gustado! Gracias por todos sus reviews, la verdad estoy muy feliz les agradezco de todo corazón!! Las amoo!!! Ojalá dejen mas comentarios!!!. Mucha suerte y gracias de nuevo!!!! ;)
Kag-
