Nota de la autora: ya lo sé, ya lo sé, he tardado mucho en subir capítulo, soy muy vaga, etcétera etcétera. Pero no es mi culpa D: Echadle la culpa a los profesores que son malvados y me dan DEBERES ;_; y EXÁMENES ;_; Bueno...es cierto que sí que he estado ganduleando un poco...ejejejejejejeje...lo siento. Culpa mía en parte. Pero bueno, aquí está y eso es lo que cuenta, ¿no? *mirada esperanzada*

En fin, como siempre no me pertenece nada de esto, solo la trama de la historia. Me gustaria que me perteneciera Sirius Black...porque es muy sexy...pero mi lámpara mágica no concede deseos. Solo hace té. Creo que es que es una tetera. En fin. Espero que os guste, y como siempre comentad y esas cositas. Sed felices y besos y abrazos para todos :3


Punto de vista de Hermione

Cuándo se despertó ya se habían ido las demás de la habitación. Era un alivio, no me apetecía ver a Lav-Lav y enfrentarme a su zorrería a esas horas de la mañana. Aunque no era tarde, la mayoría de las chicas debían de haber bajado ya para desayunar rápido y sentarse en las gradas del estadio de Quidditch escolar para poder cotillear sobre quién estaba más bueno, o sobre quién se había tirado a quién o quién era mejor en la cama. A mí nunca me gustaron mucho esas charlas que se supone me que definían como espécimen femenino, así que solía salir algo más tarde y a veces ni siquiera iba al partido de Quidditch.

No era que no me gustara el deporte, era que simplemente no le veía el sentido. No entendía por qué todo el mundo se emocionaba tanto cuando solo era un estúpido deporte pero en fin… suponía que eran como los muggles con el fútbol. Sin duda esto era un misterio sin solución para mí.

Me desperecé y salí de la calentita y mullida cama para aventurarme al frío de la mañana con solo unos pantalones cortos y una camiseta de tirantes. Tiritando me desnudé y tras dejar el agua correr hasta que alcanzara una temperatura de unos 38 grados, me metí en la ducha. Mientras masajeaba mis cansados y tensionados músculos recordaba la conversación que había tenido ayer en el Gran Comedor con Ginny.

*Flashback*

"Ya ya ya, eso dicen todas…" - dijo Gin, con una sonrisa malvada y moviendo las cejas arriba y abajo sugestivamente. Me sonrojé y sentí como me ardían las mejillas.

"Gin, deja el tema estar. No hay nada entre Malfoy y yo"- insistí- "al menos no romántico…"- me dije a mí misma con un poco de ¿decepción?

"Hermione, tú no te pones roja así, como si nada. Ahí hay algo. Y averiguaré lo que es jovencita"- dijo imitando a su madre Molly, poniendo los brazos en jarras y frunciendo el ceño, la famosa expresión de "pienso llegar al fondo de este asunto" tan característica de la matriarca de los Weasley.

"Muy bien- dije condescendientemente- no vas a encontrar nada"- y la saqué la lengua como si fuera una niña de 5 años, y acabamos riéndonos hasta que las lágrimas se nos saltaron, recordando cosas de nuestra infancia, antes de que la guerra nos hubiera roto, antes de que fuéramos heroínas creadas a la fuerza, hijas bastardas de un mundo que había forzado a niños soldados a la guerra, como lo habían hecho antes en otras guerras muggles, porque al final no éramos tan diferentes, porque al final todos éramos humanos y estábamos hechos de la misma carcasa de plástico y del mismo interior de tuétano de hueso.

Antes de salir, sin embargo, Ginny me había prometido, o más bien amenazado (porque ella es así, cuando se la mete una idea en la cabeza no hay quien la pare, y da bastante miedo cuando esto pasa) con que me sometería próximamente a un interrogatorio en tercer grado con respecto a mi supuesta relación con Dra-Malfoy (¿por qué no le paro de llamar por su nombre? Es frustrante).

*Fin del flashback*

Sonreí recordando a la hermana de mi ex-novio. Nunca la podría agradecer lo suficiente todas las cosas que hacía por mí. Era mi mejor amiga, la querría incondicionalmente (no, no de esa forma, no soy lesbiana). Salí de la bañera con los dedos de los pies arrugados de estar tanto tiempo debajo del agua y el espejo se llenó de vaho. El ambiente estaba cargado de humedad y sentí como se me empezaba a encrespar el pelo. Rápidamente, con cuidado de no resbalarme corrí a mi mesita de noche para coger mi espuma para rizos. A ver si ayudaba a que se mantenieran un poco en su sitio. La apliqué suavemente sobre mi pelo semi-húmedo y algo hizo, algo, pero no mucho. Al final me acabé indignando con mi pelo (en serio, era desesperante intentar controlarlo) y acabé haciéndome un moño algo desordenado. Meh, tampoco importaba mucho, hoy la gente iba a ver el partido y yo me quedaría en la biblioteca, así que ¿para qué arreglarse?.

Con eso en mente salí del baño y me puse un par de vaqueros y un jersey de mi padre que me llegaba por las rodillas y era de su grupo favorito; Los Beatles. Su canción favorita era Strawberry Fields Forever, la mía era Eleanor Rigby. Cuando yo era pequeña solíamos poner los discos y cantar las canciones juntos, hasta que mi madre nos regañaba y me mandaba a la cama. Recordando esos momentos cogí el pequeño MP3 que me habían regalado ya hacía unos años y con los cascos puestos y Los Beatles sonando me encaminé hacía los pasillos.

No me apetecía desayunar, tenía el estómago algo revuelto, así que me salté el Gran Comedor y me fui directamente a la librearía al son de "For No One". Sonreí a Madame Pince y me retiré a un rincón de la Seccion Prohibida donde había un sillón de cuero desgastado y una pequeña mesa de madera de roble.

Empecé a escuchar las piezas para cello de Bach y me relajé leyendo por quincuagésima vez Hogwarts: La Historia.

No sé cuanto tiempo debió de pasar hasta que empecé a oír gritos que provenían del pasillo. Mi primer instinto fue dejar todo lo que estaba haciendo y correr, así hacía el sonido de las voces, reflejos de la guerra, así que salí disparada fuera de la librería. A unos 50 metros Blaise Zabini llevaba a un Draco Malfoy inconsciente. Con lágrimas en los ojos me corrí a su lado, y antes de asaltarle a preguntas le llevamos entre los dos a la enfermería, donde Madame Pomfrey dijo que podíamos quedarnos siempre que no hiciéramos mucho ruido.

Draco estaba tendido en una camilla, con el pelo enmarañado y una fea herida recorría su frente. Está inconsciente, había dicho Madame Pomfrey, hay que dejarle descansar. Sus constantes vitales están bien, nos había asegurado, y en ese momento me sentí ligeramente aliviada. No le iba a pasar nada, a Draco, no le iba a pasar nada. Se le curaría en un par de días, había dicho. Se despertaría pronto, no más de una hora, podíamos esperar aquí si no hacíamos ruido, y la enfermera se marchó a atender a otros pacientes.

Cuando ya al fin supe que mi rubio (espera espera espera...¿¡mi rubio!?) estaría bien me giré hacia Blaise. No hizo falta ni que le preguntara nada, en cuanto le miré empezó a explicarse.

"Le ha golpeado una bludger. No sabemos quién ha sido pero apostaría mil galeones a que ha sido ese idiota de Weasley. Imbécil." - y apretó los puños, los nudillos blancos de toda la ira contenida, de toda la furia acumulada contra el pelirrojo que había herido a su amigo. Si los Slytherin eran una cosa, eran leales a aquellos a los que querían y apreciaban.

La castaña se quedó con la boca abierta, sin saber qué decir. Desde luego el Ron que ella conocía no podía haber hecho eso, no habría llegado hasta tales puntos... ¿o sí?

Hermione no fue a comer. No abandonó a Draco. Estaba ya consciente pero le habían dado una poción para dormirse, y estaba con la camisa abierta (bastante seductoramente, la verdad) y el pelo usualmente perfectamente peinado, revuelto. Algunos amigos de Draco vinieron a visitarle, sobretodo sus compañeros de Quidditch. Después de comer Harry entró en la enfermería. Hacía días que no hablaba con él. No se giró para mirarle, solo se quedó mirando a Draco, abstraída. No le apetecía mirar a Harry, hoy no, ahora no, no estaba de humor para que su mejor amigo la echara la bronca por cualquier estupidez. Porque esa era la única razón por la que había venido aquí, suponía.

Pero por una vez, la sabelotodo no estaba en lo cierto.

"Hermione..."

"Ahora no Harry, ahora no. ¿¡No ves que Draco está herido?!"- dijo dándose la vuelta y con lágrimas en los ojos. En esos momentos Harry la abrazó, acariciándola el cabello intentando calmar a la bruja que era casi como su hermana. Ella lloró en su hombro, desconsoladamente, por todo y por nada.

Tras minutos o quizás horas Hermione se incorporó. Se secó los ojos y bajo la mirada, avergonzada.

"Hermione...yo lo siento por no haber estado ahí."- dijo Harry, rojo de verguenza y con la culpabilidad comiendole por dentro.

"No quiero decir que estuviera bien Harry, pero es entendible. Fue un shock para ti. No pasa nada"- dijo con una pequeña sonrisa- "Pero, ¿puedo preguntar a qué se debe esté cambió repentino?

"No...¿no te has enterado Hermione?"- dijo el pelinegro, el conflicto brillando en sus ojos.

"¿Enterarme de qué Harry?"

"Eh...Ron...Ron...Ron golpeó a Malfoy con la bludger..."

"¡¿QUÉ RON QUÉ!?"

"Lo sé- dijo decepcionado- después del partido me lo contó, como si fuera algo de lo que estar orgulloso...no sé demonios le ha pasado...ya..ya no es él..."

Pero Hermione no pudo oír eso. Estaba ciega de rabia. ¿¡Ese estúpido pelirrojo ignorante había herido a Draco?! La iba a pagar caro. Con eso en mente, y sabiendo que Draco ya estaba consciente y recuperándose salió corriendo de la enfermería.

Encontró al causante de su ira en el pasillo.

"RONALD BILLIUS WEASLEY"- dijo Hermione. Y le pegó un puñetazo.


Sí, lo sé, es muy corta. Es que tengo exámeneeeees. No me matéis por favor. Eso sí, sé que no es mi mejor capítulo pero pero pero peroooo T_T NO SEAIS DUROS T_T