Capitulo 9

El monstruo… el… monstruo

Los brillantes ojos carmesí de Fátima se perdían en la oscuridad de la noche, mientras la lluvia caía embravecida sobre la enorme casona de verano de los Cullen, ya eran con esta, cuatro noches que pasaba con ellos, pero sabía que no debía…

No puedo quedarme más tiempo

Entonces un leve ruido de pasos sobre la madera llamo su atención, y bajo la tenue luz de la luna observo la grácil figura de Alice Cullen, que le miraba extrañamente divertida… y a la vez… asustada.

Tu sangre huele como las de ellos

Aclamo Alice mientras avanzaba danzando hasta el costado de Fátima, quien le miraba sin rastro alguno de expresión, se podía jurar que la joven Fátima era una estatua de algún monasterio, pues a pesar de la atmosfera tan tétrica, ella bien parecía un ángel.

Hueles como los per… digo, como un lobo

Lo se

¿Qué eres?

Eso…

La plática se quedo en silencio cuando un trueno rasgo el cielo, la lluvia entonces pareció arreciar, y el viento que se filtraba por debajo de las puertas golpeo el inmortal cuerpo de las dos jóvenes, como si quisiese surtir efecto sobre ellas. Entonces Fátima se estremeció, el viento logro su cometido.

Tú todavía sientes frío…

Y calor… y… dolor… brrr

De inmediato Alice le tendió a su acompañante un abrigo que estaba en el perchero, la verdad es que Carlisle solo lo utilizaba para disimular, pero al fin y al cabo servía para lo que se supone sirve un abrigo.

Gracias…

No hay de que… y dime, ¿Qué relación tienes con Vircal Vermuth?

La verdad… es que no lo se

De nuevo las voces se silenciaron y dejaron paso al martilleo de la lluvia, que caía incesante sobre el pasto de la casona; Las jóvenes miraron el horizonte por un largo rato, como si esperasen encontrar allí lo que tanto deseaban: respuestas.

Y dime… ¿tienes familia?

No lo sé… ¿Y tú?, digo antes de los Cullen

No lo recuerdo, a mi me… internaron en un manicomio

Yo he vivido entre rejas

Es casi lo mismo

De nuevo todo quedo en silencio absoluto, mientras las jóvenes observaban la lluvia caer sobre la tierra, hasta que vislumbraron a la distancia cuatro siluetas, eran los demás integrantes de la familia que habían salido de caza.

¿Por qué tú no fuiste?

Pidió Alice con una voz carente de emoción

Te haré la misma pregunta

Fátima se volvió hacia Alice y le miro con cierto enfado en los ojos, hasta que la inmortal vidente le hizo frente y sus hermosos ojos dorados se encontraran con los carmesí de ella, entonces la risa se hizo presente.

Yo no necesito tanto la sangre

Entonces no eres vampiro

Tal vez no

¡Hey señoritas!

La atronadora vos de Emmett interrumpió a las dos jóvenes que de inmediato se volvieron hacia él, Fátima le miraba con recelo, mientras Alice corría a abrazarlo y a propinarle un pequeño golpe en las costillas, detrás de él, empapados pero gloriosos, se encontraban los hermanos Hale, Edward y los líderes del clan.

Buenas noches…

La voz de Fátima a penas fue audible para los Cullen, quienes le miraban con cierta intriga y en algunos casos, con temor, Jasper le inspeccionaba a la distancia, mientras sus manos se aferraban a la cintura de su amada Alice, y Rosalie clavaba su fría mirada en el cuerpo de aquella joven, hasta que la vos de Edward rompió el silencio.

Basta Rosalie, le estas incomodando

Como si me importara

Edward y Rosalie se miraron de forma desafiante, cuando de repente la voz aterrada de Alice se alzo por sobre sus bufidos.

¡Allí viene!

Pero fue muy tarde. El enorme ventanal se redujo en un instante a un millar de trozos; El viento helado entro entonces, acompañado por la lluvia, y por la criatura más espeluznante que los Cullen hubiesen conocido; no era un hombre, no era una bestia…

Vircal

Aclamo Fátima mientras sus ojos se posaban en lo que estaba frente a ella, de más de dos metros de altura, con un cuerpo musculoso, y extremadamente deforme, unos brazos tan largos como el cuerpo, y unas piernas parecidas a las de un gallo; la piel seca y de un color grisáceo.

Vircal… ¡Vircal!

La enorme bestia volvió su cara humanoide, mitad humano, mitad murciélago y sus ojos enrojecidos se clavaron en los de la joven de alborotados cabellos. De inmediato aquella bestia soltó un alarido tan agudo que hizo que los Cullen se colapsaran sobre el suelo, sin poder soportar el dolor en sus oídos. Pero más sin embargo Fátima se sobrepuso al dolor y después de que el alarido cesara, se abalanzo sobre la horrenda criatura, llevándola consigo al suelo de mármol, entonces la sangre se hizo presente.

Cuidado… ¡Fátima detrás de ti!

La voz de Alice se alzo por entre el ruido de los huesos crujir bajo la carne, entonces de entre las penumbras otra criatura igualmente horrible se adentro en la casona, y un nuevo ruido lastimero y ensordecedor inundo la noche, mientras que Fátima trataba de luchar con aquel que había entrado primero, pero sus esfuerzos fueron inútiles.

Estas cosas… ¿Qué son?

Pensó el enorme Emmett Cullen mientras se lanzaba de lleno contra la segunda criatura llevándola contra el suelo, entonces Alice se sujeto con fuerza al fuerte brazo de Edward y le susurro casi en un sollozo.

Bella… Edward no dejes que los muerdan

¿Qué?

Ellos no son vampiros… ellos comen… ellos comen vampiros

El rostro de Edward se volvió una mezcla de angustia, terror y odio mientras observaba como su hermano se jugaba la vida enfrentado cara a cara aquella enorme bestia, entonces la figura de Carlisle salió de entre las sombras y llevo al piso a la criatura con la que Emmett combatía, ahora la lucha estaba un poco más equilibrada.

Ayudare a nuestra inquilina

Aclamo Jasper mientras se abalanzaba contra la espalda de la primera criatura, la lucha estaba ya desencadenada. ¿Pero que eran esas cosas?… era la pregunta que martillaba la mente de los inmortales que ahora estaban peleando por su existencia, mientras sus duros cuerpos sucumbían ahora bajo los golpes demoledores de aquellas cosas.

Hombres murciélago… hombres murciélago que comen vampiros

La mente de Fátima repasaba las mismas estrofas, pero no sabía la razón, solo sabía que de alguna forma ella sabía que eran esas cosas y que debían temerles, todos ellos, ¿pero por que fue tan tarde cuando Alice los vio?