Cap. 9

—Espero que mi pregunta no te incomode —comenzó Alaric— ¿Por qué tienes un cuarto en la casa?

—Porque vivo aquí —respondió con tranquilidad mientras miraba la hora en su reloj y veía que si todo había ido bien la reunión ya tendría que haber terminado y Damon ya estaría libre.

Dejando a los chicos confusos Elena se dirigió a la cocina para pedir que les hicieran algo para comer, mientras ella estaba en el living recostada en uno de los sillones leyendo unos manuscritos la puerta de entrada se abrió dejando pasar a Damon que venía sonriente, ella se levanto de golpe dejando las cosas en la mesa ratona que estaba en medio de los sillones. Al mirarlo supo que todo había salido a la perfección y que habían logrado un contrato millonario por lo que se acerco a el casi corriendo para abrazarlo, él la recibió con los brazos abiertos y luego la beso con pasión, pensando en que no podía esperar a que se hiciera de noche para tenerla por lo que la levanto y ella enrollo sus piernas al rededor de su cadera y cuando pensaba caminar hacia la escalera vio dos personas mirándolos.

—Espero que a nosotros nos saludos con el mismo entusiasmo —dijo Enzo sonriendo, provocando que Elena se pusiera colorada.

—Sin los besos —agregó Alaric.

—Habla por vos amigo —bromeo Enzo haciendo gestos con la boca provocando que todos rieran.

Elena desenrollo las piernas del cuerpo de su novio y se dejo caer al piso, a regañadientes pero a la vez feliz Damon la soltó y se acerco a sus amigos a los que se abrazo como si se le fuera la vida en ello, hasta ese momento no había notado cuanto había extrañado a sus amigos cuando los saludos terminaron los tres amigos se fueron entre bromas a la cocina para comer algo.

—Ay colega si que se te extrañaba —dijo Alaric sonriente por volver a ver a su amigo después de todo el tiempo que había pasado. Enzo asintió con la boca llena.

—Ahora explícate —empezó Enzo cuando pudo tragar toda la comida, miró sobre su hombro y luego continuo—, ¿por que la chica vive aquí? —hablaba como si fuera un secreto de estado ya que sabía que Elena estaba por allí y podía escucharlos, Damon sonrió al oír su nombre.

—Aquí estaba cuando llegue —respondió mientras levantaba los hombros restando le importancia, sus dos amigos lo miraban confundidos—. Es la asistente personal de mi padre, el viejo ya esta para el retiro y necesitaba ayuda.

—Se lo...? —preguntó el pelinegro mientras así un gesto con la mano representado sexo.

—No párese ese tipo de chica —agregó Alaric pensativo, la chica le caía bien, pero si estaba con su amigo y con su padre seguro era una arrastrada.

—No, no creo si quiera que al viejo se le pare —comentó pensativo con un escalofrió por la imagen que se le vino a la cabeza.

—Tampoco estoy tan viejo Damon —comentó su padre con una sonrisa—, todavía funciona, pero tranquilo no lo usaría con Elena es como una hija para mí y además no es mi tipo me gustan más... ya saben —los jóvenes rieron por lo que Giuseppe dijo tratando de descubrir desde cuando había llegado a la habitación. De todas maneras Damon le agradeció con un gesto porque su comentario había dejado tranquilos a sus amigos y explicaba bastante de porque Elena vivía con ellos—. ¿Y muchachos, como han estados, cómo esta la familia? —preguntó mirando a sus amigos tomando un buen trago de Cerveza del baso de su hijo.

—Muy bien Giuseppe, Jenna le manda saludos —respondió Alaric recordando que su querida mujer conocía a Damon tanto como él.

Jenna, Alaric y Damon se conocían desde el jardín de infantes, y estuvieron juntos en toda su vida escolar, en la universidad Alaric y Damon siguieron juntos, si bien no estudiaban lo mismo el lugar en el que decidieron estudiar tenía sus carreras, Damon estudiaba comercio para el día de mañana poder encargarse del negocio de la familia aunque su padre deseaba que fuera editor como él. Alaric estudiaba Derecho y mientras estudiaban siempre decía que el sería el abogado de la editorial; si bien asesoraba a la empresa en situaciones él se había transformado en parte de una prestigiosa firma, en cambio Jenna que siempre había sido más bohemia había decidido estudiar artes y se dedicaba a dar clases en una escuela y así algún que otro cuadro que en ocasiones lograba vender, por ella conocieron a Enzo que estudiaba en la misma instituto que Jenna, en un principio Alaric lo odiaba porque creía que quería tener algo con Jenna, a quien desde que tenía memoria amaba, tubo otras novias como ella otros novios pero nunca duraban con ninguna pareja por el hecho de que siempre estuvieron enamorados.

—Dile que tiene que venir a visitarnos —le indicó la cabeza de la familia Salvatore— Y Enzo, ¿ya sentaste cabeza?

—Algo así —indicó sonriente, hacia ya un tiempo que estaba con una sexy enfermera que lo había atendido mientras estuvo internado luego de un accidente de moto. Damon siempre le decía que con lo quejumbroso que era por un simple refriado ni se imaginaba lo que habrá sido luego de semejante accidente por lo que a la chica o había que hacerle un monumento por aguantarlo o meterla en un manicomio y Alaric agregaba que si se enamoro de él en esas circunstancias lo amaría toda la vida, por su parte estaba seguro de una cosa él a ella la amaría siempre—. Es hermosa, se llama Maggie, seguro te agradara —comentó con una sonrisa de bobo.

—Seguro que sí, si logra tenerte así debe ser una gran chica —Giuseppe conocía a los amigos de su hijo mayor, sabía que Enzo era un mujeriego nato y era sorprendente que una mujer lo tuviera tan enamorado.

Luego de un rato más Giuseppe se despidió de los chicos y se retiro a su cuarto indicando que era un viejo que se cansaba rápido y que estaba ocupado. Los chicos hablaron del mil cosas poniéndose al tanto después de estar tanto tiempo separados. Ya era casi hora de cenar cuando Elena apareció en la cocina para buscar una botella de vino, Damon a verla se quedo boquiabierto, la joven llevaba un ajustado vestido color mandarina y unos altísimos zapatos de plataforma abiertos marro claro.

—¿Donde vas así vestida? —le preguntó mientras la tomaba de la cintura y la sentaba en su falda, estaba hermosa pero el vestido era corto y se le ajustaba al cuerpo como un guante dejando notar el perfecto cuerpo de su chica.

—Es el cumpleaños de Rose —indicó como si fuera lo más obvio del mundo—, y te olvidaste —afirmó con un poco de fastidio, Damon se olvidaba de todo, hasta lo más importante pero recordaba detalles ínfimos que nadie jamas recordaría, era un tipo raro.

—Lo siento —dijo poniendo su mejor puchero—, además están los chicos , no pretenderás que los deje solos —sus amigos miraban la escena divertidos, Damon Salvatore estaba dándole explicaciones a una mujer eso si era para recordar.

—Damon te dije hoy a la mañana que Rose dijo que si querías llevar a los chicos no había problema —indicó apoyando la botella en la mesa mientras se levantaba y lo miraba acusatoriamente.

—Es una buena idea —dijo Enzo haciendo honor a su fama de fiestero.

—A mi también —agregó Alaric quien tenía pensado pedirle a Damon que los llevara a un buen bar.

—Vayan a prepararse yo los espero —dijo Elena sonriente, los chicos sin esperar respuesta de su amigo se fueron a sus respectivos cuartos a cambiarse, el joven aun tenía puesto el traje de ese mismo día a la mañana por lo que pensó que el también debería cambiarse, cuando quiso pararse Elena aún lo miraba con las manos en las caderas.

—¿Qué te pasa? —preguntó Damon, se notaba su fastidio a leguas, no le había agradado que lo tratara como a un niño frente a sus amigos.

—Nada, solo trata de tener un poco más de memoria —dijo sonriente— lo siento si no querías ir a la fiesta.

—No es eso nena, es que no me gusto como me hablaste —Elena levanto la ceja escéptica, le agrado ese apodo pero ella en ningún momento había hablado en un tono que le pudiera llegar a molestar, pero no quería pelear, ya conocía el temperamento de Damon y sabía que lo que le dijera sería para discutir, era bueno que no estuviera enojada porque si así fuera la pelea duraría horas.

—Lo siento, ¿si? —él en respuesta solo la atrajo a él y la beso.

—Calculo que no iras así vestida ¿no? —preguntó mirando de arriba abajo a la joven, deseando poder hacerla suya. Elena levanto la ceja y se dio media vuelta saliendo de la cocina.

—No te pongas pesado y ve a cambiarte —le dijo.

Mientras los chicos se preparaban Elena aprovecho para pintarse las uñas. Damon se estaba secando mientras pensaba que estaba cada vez más seguro de que lo suyo con Elena funcionaria, ella era una chica fuerte que defendía sus ideales y que le decía lo que le tenía que decir y solo pocas personas eran así con él, justamente aquellas que él mantuvo cerca.

Alaric fue el primero en bajar y se sentó junto a Elena a mirar las noticias, la chica le sonrió y le dijo que cambiara si quería.

—Me agrada ver a Damon tan feliz —dijo el joven de la nada, Elena se volteó y se quedo mirándolo—, es gracias a vos —la afirmación dejo sin palabras a la chica que se limito a sonreír—. En serio Elena, Damon jamas se comporto así con una chica.

—Lo se, él me lo dijo, me contó sobre Sage y como esto lo paro frente al amor, al principio no nos llevábamos nada bien, pero creo que me gustaban esas peleas —confesó y el le sonrió en respuesta.

—Créeme a él también —respondió, Damon les contó casi todo sobre su relación y enseguida pudo ver porque estaba tan enamorado, Elena era hermosa, pero también inteligente y capaz de enfrentarse a su amigo como nunca una mujer lo había hecho y no cayo en sus garras desde un inicio, para Damon fue difícil conseguir que ella estuviera con él no solo porque ella no era como las mujeres con las que solía estar, si no por su propia lucha interna, por los sentimientos que la castaña producía en él—. Espero que lo de ustedes tenga un gran futuro.

Elena no llegó a responder porque Damon y Enzo bajaban por la escalera jugueteando como si fueran dos niños pequeños, eso le saco una sonrisa y confirmaba cada vez más a Alaric que esa era la chica ideal para Damon.

—Vamos bebes pórtense bien —dijo Elena mientras tomaba su bolso.

—Bueno mama —respondió Enzo mientras pasaba a su lado— ¿tengo que ir de la mano? —preguntó tomando la mano de Elena, esta largo una carcajada por las ocurrencias del chico.

—El bebe quiere teta —agregó Damon mientras se acercaba ella y disimuladamente rosaba el pecho de la chica.

—Después cuando volvamos —le dijo juguetona, Enzo soltó su mano de golpe.

—Ottenere una sudicia stanza (asquerosos búsquense un cuarto) —exclamó fingiendo que iba a vomitar.

—Ya vamos —dijo Alaric tratando de recuperar el aire después de tanto reír.

Los cuatro salieron de la casa y se subieron al auto, Trevor los llevaría y traería por si bebían de más. Mientras iban hacia la fiesta las bromas no pararon y a Elena ya le dolía la cara de tanto reír. Antes de llegar a la casa de Rose pasaron Bonnie, la joven llevaba un vestido rojo straple apretado hasta la cintura y luego suelto, a diferencia de Elena que llevaba el pelo suelto un poco más ondulado que lo normal Bonnie tenía el pelo recogido en una coleta alta.

—Ciaoo (Hola) —dijo Enzo alargando la ultima letra mientras miraba a Bonnie—, si no tuviera novia, no me despegaría de tu lado —afirmó provocando un sonrojo en Bonnie.

—Ellos son Enzo y Alaric —dijo Damon señalando a su amigos—, chicos ella es Bonnie, jefa de recursos humanos en la empresa.

—¿Todas las chicas de la editorial son tan lindas? —preguntó Enzo a su amigo, Damon solo se rió, si bien la respuesta era no, quizás incomodara a Elena que el se fijara en otras chicas, aunque siendo sincero ya había pasado bastante tiempo desde la última vez que miró a otra chica que no fuera Elena.

Cuando llegaron a la fiesta en la casa de Rose, que era bastante grande, estaba a reventar, Elena y Bonnie se abrazaron a ella cuando llegaron y Damon la saludo con un beso en la mejilla y le presento a sus amigos. En la fiesta estaban casi todos los empleados de la editorial, las presencias que más le molestaron fueron las de Jules, la de marketing con la que había dormido una vez y ahora pensaba que era su dueña, gracias a dios Elena lo sabía y si pasaba algo no habría problemas entre ellos y la otra persona era Aaron Whitmore, odiaba a ese niñato, que era abogado de muchos autores y estuvo a punto de ser asesor de la empresa. La cara de fastidio de Elena al verlo le alegro el día, cuando el chico se acerco a saludarla ella no dudo ni dos segundo en ignorarlo caminar hasta Damon y besarlo frente a todos, si que sabía como alimentar a las malas lenguas.

La noche se paso volando, sin inconvenientes, lo único que perturbo la noche fue Jules que en un severo estado de alcohol le reclamo a Damon que la engañara con Elena, acto seguido vomito en una planta cerca de donde estaba después de eso no se vio más. Otra hecho relevante fue cuando Enzo arrastro a Elena hasta el escenario, que era una tarima en el patio, para cantar, iban a cantar "tu recuerdo" pero Enzo no se acordaba la letra por lo que terminaran cantando "this is me" y lo mejor fue que el cantaba la parte de Demi Lovato, después de eso Elena no pudo cantar más y estuvo riéndose alrededor de diez minutos.

Cuando llegaron a la casa Enzo que estaba bastante alcoholizado se choco todo y Alaric tubo que ayudarlo a subir la escalera, Damon y Elena subieron en silencio tratando de contener la risa, era una noche de no olvidar. Cuando legaron a la planta alta Damon tomo a Elena por la cintura y la arrastro hasta su cuarto para hacerla suya hasta que cayeron dormidos abrazados.

El joven de cabello negro abrió los ojos lentamente, la luz entraba tenue entre las cortinas negras permitiendo notar que ya era de mañana, Damon se giró y vio a la joven que tenía a su lado durmiendo y sonrió, era la segunda vez que se despertaba así, a su lado y le gustaba como eso se sentía, la chica giro dormida y le dio la espalda, al ver la hora decidió dejarla dormir un rato más. Se levanto con cuidado y se metió a bañar, luego de una ducha relajante bajo a buscar algo para darle de desayuno a Elena, cuando llego a la cocina se encontró a sus dos amigos comiendo entre un que otro comentario.

—¿Qué hacen levantados? —preguntó intrigado, realmente le sorprendía que estuvieran levantados a esa hora pudiendo dormir más.

—Es que queremos ir a conocer la empresa —dijo Alaric, Damon levanto los hombros restándole importancia, iba a ser un día interesante si tenía a esos dos en el trabajo.

—¿Y tu chica? —preguntó Enzo mientras tragaba un pedazo de tostada.

—La deje que durmiera un poco más —respondió con una sonrisa.

—Si que estas enamorado colega —dijo Alaric mirando a su amigo sonriente.

—Intente no enamorarme de ella, pero no pude, ella es perfecta —contestó asegurando a sus amigos que realmente sentía cosas por Elena.

—Te mereces ser feliz Damon —comenzó Enzo—, y ella te hace feliz, no está mal que te enamores.

—Lo se —dijo pensativo, quería mucho a Elena y cada día sentía cosas más fuertes por ella, eso le gustaba pero a la vez le aterraba pensar en volver a salir lastimado. Sintió ruido en la escalera y cuando se dio vuelta allí estaba ella dejándolo sin aire como siempre, ese día como todos los días de oficina vestía sobria para ir al trabajo, pero siempre se vestía de una manera muy sensual. Ese día llevaba un vestido negro a media pierna y en cima de este un blazer rojo y unos tacones haciendo juego.

—Buenos días —saludo al entrar a la cocina, luego se acerco a Damon y le dio un casto beso en los labios, el joven no esperaba eso, era raro saludarse con alguien así, ella sin darse cuenta se sirvió un café sonriendo, al sentarse en la mesa lo miró a Damon que parecía desorientado, unos segundos después el agito la cabeza y le sonrió, de esa manera que él solo podía sonreír, ese gesto que era solo para ella.

Se merecía ser feliz, pensaba recordando las palabras de su amigo, él era feliz con Elena, si bien había muchas cosas de una relación que lo descolocaban estaba dispuesto a acostumbrarse.

Cuando terminaron de desayunar los cuatro se fueron a la editorial, los chicos charlaban de cosas sin sentido mientras Elena trataba de revisar la agenda del día, pero sentía que tenía que hablar con Damon, por lo que estaba bastante distraída, pero de que tendía que hablar, que le iba a decir, "Oye, te pasa algo?" para una persona normal sería la pregunta adecuada, pero estaba hablando de Damon, el no se abriría tan fácil con ella.

-Ey —sintió que alguien la llamaba mientras movía su mano frente a su cara, cuando reacciono lo tenía a Damon frente a ella mirándola con una sonrisa de lado—, ya llegamos —comentó para luego darme un casto beso en la mejilla, luego de eso se bajo del auto y allí pudo ver que tenía razón, tomo sus cosas y lo imitó.

El día era tranquilo, la primera reunión era después de almorzar, por lo que, aprovechando la presencia de los chicos, Damon y Elena harían una gira por todo el edificio, esto Elena lo hacia por lo menos una vez al mes, para controlar que todo funcionara correctamente. Los dos primeros fueron rápidos, ya que en el primero estaban las oficinas principales, las de los socios, sus hijos, Elena; el segundo era destinado únicamente para reuniones, había cuatro salas, dos pequeñas para reuniones de no más de quince personas y dos grandes una con capacidad de cincuenta personas y otra con capacidad para cien, estas dos ultimas tenía las posibilidad de volverse una, ya que la pared del fondo era una serie de puertas plegables. Los pisos siguientes llevaron bastante tiempo, en marketing Elena estuvo casi segura de que mataría a Jules que seguía obsesionada con Damon, en recursos humanos hablaron con Bonnie y la invitaron a comer con ellos, además se enteraron que uno de los empleados de ese sector tenía pensado jubilarse y en ventas se enteraron que habría huelga de camioneros, por lo que durante dos día no habría entregas, Connor Jordan, jefe de este sector informo que había enviado al piso de arriba un informe sobre el tema. Los otros pisos fueron más rápidos y al llegar a plata baja ya eran las 12.20, todos comieron juntos y luego Elena y Damon se excusaron para irse a preparar los papeles para la reunión.

En el ascensor ambos iban callados en sus pensamientos y así continuaron hasta las oficinas, cuando Elena iba a entrar a la suya se decidió por ir a la de Damon, no había nadie en el piso más que ellos, necesitaba saber si algo iba mal.

—¿Qué pasa? —preguntó Damon cuando la chica entró de tras de él en su oficina. Lo tenía preocupado, parecía muy distraída ese día y el que entrar así lo hacia pensar en miles de cosas, nunca sabía como podía reaccionar aquella joven de ojos castaños.

—Esa es la pregunta Damon, ¿Qué pasa? —dijo Elena mirándolo casi sin pestañear.

—¿De qué estás hablando Elena? —contestó confundido. Ella lo miraba fijamente, sabía que eso pasaría.

—Actúas raro, siento, no se, que no eres feliz —respondió bajando la cabeza un poco apenada por ese pensamiento. Damon la miraba estupefacto, no podía creer que alguien ademas que sus amigos notaran que algo le pasaba, la cuestión no era que no era feliz, el tema era que no se atrevía a enfrentar sus temores—. ¿Me quieres? —preguntó provocando que saliera de su ensoñación.

—Si, más de lo que crees —respondió sin basilar, hasta ese momento no había notado cuanta verdad había en aquellas palabras, no solo quería Elena, si no que la amaba.

—Si tu me quieres y yo te quiero, ¿cuál es el problema? —indagó, necesitaba saber que era lo que pasaba por la cabeza de Damon.

Damon abrió y cerró la boca barias veces, decidiendo cual la respuesta indicada.

—Es que es raro —respondió, Elena torció la cabeza e hizo un gesto con su mano para que continuara—, hay cosas de tener una relación a las que no estoy acostumbrado y me desborda —explicó, sus palabras no aclararon tanto como el pensaba las dudas de la chica.

—¿Cómo que cosas? —preguntó con duda, no estaba segura de querer saber la respuesta.

—Elena —comenzó mientras se acercaba a ella y la tomó del rostro con ambas manos —, me asustan cosas simples como despertar con tigo, o que me saludes con un beso en los labios como si fuera lo más normal del mundo, no estoy acostumbrado a eso y no quiero lastimarte.

—¿Por qué me lastimarías? —preguntó conteniendo las lagrimas, no entendía los planteo del chico, podía entender que algunas cosas fueran raras, pero de ahí a temer por ella, era algo más complicado de entender.

—Por qué soy malo —exclamó mientras la soltaba— por que soy así, es mi naturaleza jugar con las mujeres y no quiero que sea así contigo —a medida que hablaba su voz bajo hasta ser un susurro casi inaudible—. No quiero lastimarte por que te amo —Elena no estaba segura de si eso lo había dicho Damon o ella lo había imaginado por lo bajo que estaba hablando el joven.

—¿Qué? —preguntó nerviosa.

—Que te amo —dijo, ahora un poco más fuerte.

—Entonces no hay nada de malo —dijo mirándolo con dulzura—, yo también te amo, seamos felices juntos —Damon sonrió en respuesta seguro que lo suyo con Elena duraría, él la amaba y quería estar con ella, debería de dejar de buscarle la quinta pata al gato y vivir el momento.

Aparentemente la chica leyó los pensamientos del joven porque se acercó a la puerta, a la cual después de cerrarla le puso la traba, mientras empujaba a Damon al escritorio le sacó el saco del traje y la corbata, el en cambio se entretenía subiendo el vestido con suma lentitud por las piernas de la chica.

Elena a diferencia de él no tenía tanta paciencia por lo que saco la camisa del chico sin despréndersela, primero beso sus hombros y su pecho para luego bajar dejando un camino de besos por el torso desnudo del chico hasta llegar a la cintura del pantalón, arrodillada levanto la cabeza para mirar al joven, al ver la notoria erección sonrió y se dispuso a prender el pantalón.

— ¿Estas segura que quieres hacerlo acá? —preguntó Damon con los últimos requisitos de cordura que le quedaban.

—Siempre quise hacerlo aquí —respondió con picarda mientras bajaba el pantalón del chico de un tirón— desde que te fui a buscar al aeropuerto —dijo al fin liberando el miembro del chico, este ante lo dicho y la acción gimió y sonrió a la vez, recostándose sobre sus codos tirando la cabeza hacia atrás.

—Yo... —cuando iba a decir que desde antes de que ellas se acercara a él en el aeropuerto la había visto y pensó que era muy sexy, ella se llevó su pene a la boca dejándolo sin aire y sin habla, después de unos minutos, en los que pensó en que no podría mantener la cordura, pudo tomar a la chica de los brazos y a traerla hasta su boca, mientras la besaba la dio vuelta y la sentó en el escritorio, le saco el blazer y luego el vestido, dejando a la vista un conjunto de Lycra negro, el cual desapareció a gran velocidad a manos del chico. Luego de desvestirle, jugueteo con sus pechos, lamiendo y mordisqueando sus pesones, luego la imitó y bajo hasta su zona intima, le coloco las piernas sobre sus hombros y comenzó a lamer y succionar su clítoris, luego acompaño su lengua con uno de sus dedos, cuando ella estaba por estallar se paro y tomándola de los muslos se introdujo en ella, Elena en respuesta gimió y enrosco sus piernas entorno a la cadera del chico, él la envestía una y otra vez buscando que ambos llegaran al clímax cuando alguien toco la puerta.

—¿Si? —dijo sin dejar de moverse, Elena que se estaba conteniendo desde un principio tubo que morder el hombro del chico para no gritar, cuando empezaba a sentir como su cuerpo se preparaba para llegar a la cima.

—Señor Salvatore, la cita de las dos llegó , dicen que necesitan hacer la reunión antes porque tienen que salir de viaje —dijo Rose del otro lado de la puerta.

—Ya voy, voy a tardar unos segundo porque estoy con algo importante —respondió tratando de disimular que nada pasaba, Elena lo apretaba mientras llegaba y eso fue lo que necesito para acompañarla.

—¿Le digo a la señorita Gilbert que vaya ella? —preguntó Rose, extrañada, Damon sonaba raro, su voz parecía contenida.

—¡No! -exclamó al fin acabando, Rose pegó un salto asustada— ella también esta ocupada con algo importante —aclaró tratando de contener un segundo grito.

—Bueno, voy a informar que en unos segundos baja —indicó.

—Si, si, gracias —respondió agitado, apoyado en el hombro de Elena, que al escuchar los zapato de Rose alejarse comenzó a reír—. ¿Qué te parece tan gracioso? —preguntó besando la punta de la nariz de la chica, ella en respuesta levanto los hombros— la amo, señorita Gilbert —dijo nuevamente dejándola sorprendida.

—Y yo a usted señor Salvatore.

Luego de unos segundos Damon se vistió y bajo a recibir a la autora y su representante legal. Elena aún desnuda caminaba por la oficina buscando su ropa, después de unos minutos al fin estaba como si nada hubiera pasado y bajo a acompañar a Damon. Al entrar a la sala donde se llevaba acabo la reunión se encontró con una mujer joven junto a un hombre de no más de cincuenta años.

—Señora Fitzptrick ella es Elena Gilbert, es la encargada de los autores, ya que ella es la editora —comentó Damon cuando ella se sentó junto a él.

—Un gusto señora —dijo Elena dándole la mano.

—El gusto es mio —respondió sonriente, cuando le soltó la mano busco algo en su bolso y se lo dio a Elena sin dejar de sonreír, la chica no entendía porque le estaba dando una base facial— para el cuello —aclaro ante la confusión de la chica, esta tomó la base y con el espejo que esta traía vio un enorme y negro chupón en la base del cuello. Elena se tapo la cara con ambas manos roja de la vergüenza, deseando matar a Damon.

—¿Qué paso? —preguntó confuso, mirando la situación.

—Que sos un idiota, eso paso —siseó por lo bajo, levantando la cabeza para que vea la marca en el cuello, Damon sonrió de lado sin sentir nada de vergüenza. La señora Fitzpatrick miraba divertida, comprendiendo al instante que esa marca en el cuello de la señorita Gilbert era producto del Señor Salvatore.

—No se hagan problema, no voy a decir nada —dijo la mujer llamando la atención de la pareja.

—Ese no es el problema —comenzó Elena, no le importaba si sus compañeros de trabajo lo veían—, es una falta de respeto que me presente así frente a usted.

—No te hagas problema corazón, estas cosas pasan todo el tiempo —comentó.

—No hay nada malo, nosotros somos novios —dijo Damon, la mujer asintió. Elena se le quedo mirando, cuando el joven volteo así ella se sonrieron mutuamente, debía de estar confirmado, eran novios, eso los emociono a ambos.

—Díganos señora —comenzó Elena dando por sanjado el asunto— ¿cuantas partes, además de Hush, hush va a tener la saga?

—Cuatro, tres que continúan y una pre-escuela —respondió la mujer, la conversación que continuo se centro en los libros de aquella mujer. Aunque Elena parecía completamente concentrada en lo que hablaba con la mujer y en las cosas que anotaba no dejaba de pensar en esa simple palabra que cambio su día, que Damon dijera que ellos eran novios cuando ese mismo día le había dicho que la amaba provocaba que estuviera cien por ciento segura de que su relación duraría toda la vida.

—Cuando el contrato este listo, si no están aquí para firmarlo alguno de nuestros abogados irán donde estén —comentó mientras le daba la mano primero a la mujer y luego a su abogado.

—Si no hay problema —respondió la mujer contenta porque había logrado que sus libros se publicaran bajo el sello de una muy importante editorial.

Cuando la pareja quedo sola parada junta a la puerta se miraron y se sonrieron, Damon se acerco a ella y la abrazo, no le importaba que la gente pudiera decir por verlos así, necesitaba tenerla cerca todo el tiempo, si no la tocaba o sentía su dulce olor tenía la sensación de que desaparecería todo aquello era muy perfecto.

—Así que novios eh? —preguntó sonriente apoyada contra su hombro, Damon olía a todas sus cosas favoritas, olía a tierra mojada por la lluvia en una tarde de primavera, a libro nuevo, a menta y chocolate, olía a paz.


Holaaa! espero que les haya gustado..

Nos leemos pronto.

Me acabo de dar cuenta que este capítulo tiene re pinta de final, pero no os preocupéis hay más de esta historia por contar.

Saludos. Emi ;)