Capítulo 9
Notas de Lunita: bueno, después de tanto tiempo, vuelvo con el siguiente capítulo. Pido disculpas por mi enorme rechazo; he tenido problemas con el ordenador y varios problemas personales que me han impedido publicar antes. De veras que lo lamento. Espero que os guste.
Primera parte
Miré a Sasuke sin llegar a creerme que realmente estaba ahí, a tan sólo un par de metros de distancia. Di un par de pasos, aproximándome a él. Quería estar seguro si lo que veía es real y no una mera ilusión.
-¿Sasuke? -formulé la pregunta en voz baja, mirándole directamente a los ojos.
-¡Naruto! ¡Detente! -gritó una voz a mis espaldas y tras pararme un instante, vi cómo Itachi se aparecía detrás de mí.
-¿Qué demonios...? -murmuré.
-Naruto, aléjate de él -dijo seriamente.
Un escalofrío recorrió mi espalda. Algo en Itachi me daba mala espina. Su tono de voz se había endurecido considerablemente, haciendo que pareciese más frío de lo normal. Su cara tampoco mostraba esa cordialidad habitual... esa especie de simpatía que hacía que realmente fuese humano. En ese momento, se había esfumado y yo sólo podía preguntarme cómo alguien podía ser capaz de fingir tan bien el odiar a otra persona cuando lo único que realmente quiere es protegerla. Si yo fuese Sasuke, estoy seguro de que también me lo habría creído.
-¡Ahh! -Sasuke se llevó los brazos al cuello, abriendo mucho los ojos y la boca. Se encogió hacia delante, quedando hecho un ovillo.
Era obvio que se estaba ahogando, pero sin embargo yo tampoco podía moverme. Supuse que el causante era Itachi.
-Ototo, será mejor que no me tomes tan a la ligera -dijo Itachi con tono prepotente.
De repente yo también comencé a ahogarme. O bien la actuación de Itachi se le había ido de las manos, o bien me había mentido y sólo esperaba el momento preciso para acabar conmigo. Sí, seguro que era eso, y yo había confiado en él... ¡Qué estúpido he sido! Era un criminal de rango S, un completo loco sin escrúpulos. Tenía que haber desconfiado, tenía que... E-espera... de pronto todo se ha desvanecido; no veo nada a mí alrededor y ya puedo respirar ¿Qué ha ocurrido?
Una luz se encendió, iluminándome desde arriba y a mi lado se apareció Itachi.
-¿¡Qué has hecho!? ¿¡Por qué me has ahogado a mí también!? ¡Me has traicionado! -exclamé.
-Acabo de salvarte el culo, así que no me llames traidor -dijo con seriedad.
-¿¡Salvarme!?
-Escucha bien lo que voy a decirte porque es muy importante -dijo endureciendo aún más su tono de voz.- Sasuke ha conseguido abrir las puertas que nos conectan; por eso ha ocurrido esto.
-No lo entiendo.
-¡Ahhh! -suspiró exageradamente- Vale, te lo explicaré. Imagina que nuestras mentes se unen como si fuese una T al revés. Yo soy el extremo más largo y vosotros, los dos extremos a los lados ¿Me sigues?
-Sí, ¿pero a dónde quieres ir a parar?
-Escucha. Desde tu lado y el de Sasuke, es como si tuvieseis a la vista un par de puertas, pero no las veis porque tenéis los ojos cerrados. Yo sin embargo veo tres puertas; dos a cada lado -que sería una para cada uno- y una tercera que me separa de vosotros. Piensa que lo que nos une es como el agua. Para llegar con ella hasta mí sin quitarse la venda, tienes que inundar tu propia habitación, haciendo que la presión derribe la puerta ¿Qué es lo que ocurre? Que para llegar a mi habitación, necesita mucha más agua que para llegar a la tuya, por lo tanto, antes de llegar a la mía, tiene que inundar la tuya.
-¿Que qué? -pregunté sin enterarme de nada.
-Para llegar a mí, Sasuke tiene que conectarse contigo también -resumió algo molesto por mis dificultades para comprenderlo.
-Entonces, ¿qué vamos a hacer ahora?
-Es una buena pregunta. Por culpa de este incidente he de cambiar toda mi estrategia. Aunque sólo unos segundos, Sasuke ha sido capaz de entrar en mi mente. Ahora sabe que voy tras Madara. Me preocupa que intente pillarme yendo también a por él. Madara es mucho más fuerte que yo. Le mataría en sólo un instante.
-¿Entonces qué vamos a hacer? ¡No podemos quedarnos con los brazos cruzados!
-Yo no he dicho eso, al contrario; tenemos que empezar a movernos inmediatamente. Tu cuerpo sigue estando bajo la cascada, así que llamaré a Deidara para que vaya a buscarte. Yo tengo que hacer una cosa inmediatamente.
De pronto Itachi desapareció y volvía a estar en el campo de entrenamiento.
Respiré hondo un par de veces. Lo que acababa de ocurrir me estaba afectando de alguna manera. Miré en varias direcciones, buscando con la mirada a Deidara, pero no le veía por ningún lado. Me puse en pie como buenamente pude y salí de la cascada. Noté como las piernas me flaqueaban. Hace tiempo que noto que estas especies de conexiones tienen efectos secundarios.
El ojiazul apareció de pronto a mis espaldas. Formó unos sellos con las manos y me cogió del brazo. Abrí los ojos tras notas unas pequeñas molestias en el estómago. Nos aparecimos en la casa de Deidara.
Deidara me miró de una forma un tanto extraña.
-¿Has completado el ejercicio que te enseñé antes? -preguntó tajantemente.
-No, todavía no ¡No es tan sencillo! -añadí al ver su expresión.
Se quedó callado durante unos cuantos segundos, que se me hicieron interminables. Empezó a dar vuelvas por el salón, mirándome de soslayo a veces. Sin duda estaba pensando qué hacer conmigo. La verdad es que no tengo muy claro qué es lo que está pasando. Me lo cuentan y a la vez no me dicen todo lo que ocurre, lo que hace que me preocupe más todavía. Tengo un mal presentimiento. Sé que algo va mal; muy mal.
De pronto se giró hacia mí, y me miró serio.
-Lo siento por ti, pero no tenemos tiempo. Tenemos que llegar antes que ellos.
-¡¡Basta ya!! -exclamé furioso- ¡¿Podéis hablar claro de una vez?! ¡¡Estoy harto de que habléis en clave!!
Me miró de tal forma que no sabría interpretarla. Era una mezcla entre enfado, incredulidad y confusión. Alzó una ceja, exigiendo una explicación por mi comportamiento.
-¡¡Ya no puedo más!! ¡¡Todo el rato estáis igual!! ¡¿Podéis decirme qué es lo que pasa de una vez?! ¡¡Necesito saberlo!!
Deidara me miró a los ojos de nuevo, pero esta vez sin reproche; más bien, con lástima.
-Yo no soy la persona indicada para contártelo, pero digamos que, de algún modo, podríamos estar a punto de enfrentarnos a otra gran guerra ninja (Nota: la gran guerra ninja equivaldría a una guerra mundial). Hay un caos entre villas. Los Hokages intentan mantener el orden, pero la situación empieza a ser insostenible. Además, ahora Akatsuki tiene el control de una villa oculta. Si le sumamos que Orochimaru también tiene la villa del sonido, digamos que tenemos ya dos enemigos. Pero es que además, con este revuelo, no les sería difícil engañar a otras villas para que se enfrenten a nosotros. En resumen: en estos momentos es probable que todo el mundo se nos vuelva en contra.
-Esa es otra cosa que no entiendo ¿Qué es lo que buscamos?
-No buscamos nada. Bueno, no conjuntamente. Sólo tratamos de proteger y salvar lo que es importante para nosotros.
-Pero... tú dijiste que buscabas venganza.
-Cierto. De ese modo, protejo el honor de mi familia. Es lo único que queda de mi clan.
-¿Y qué quiere Kakashi? ¿e Itachi?
-Me resulta extraño que lo preguntes. En realidad creo que es obvio. Kakashi quiere proteger a su villa y a toda su gente, e Itachi quiere lo mismo que tú; proteger a Sasuke.
Le miré unos instantes sin saber qué decirle.
-Bien, tenemos que irnos.
-¿A dónde?
- A por Madara.
-xXx-
Hacía un frío tremendo. Una gran nevada caía a nuestro alrededor. El cielo estaba cubierto por nubes grises, que amenazaban con llover.
El edificio donde nos encontrábamos, ya lo habíamos visitado antes. Nos encontrábamos en la sede de Akatsuki; bueno, mejor dicho, en los alrededores de él; en una pequeña casa abandonada en ruinas. La mitad del tejado estaba derrumbado, dando lugar a un agujero del tamaño de una ventana por la que se divisaba la periferia del bosque.
Habíamos acordado con Kakashi que nos reuniríamos allí para evaluar la situación y decidir un plan. Pero ninguno había dado señales de vida, por lo menos, no desde que Deidara y yo habíamos llegado.
Me ajusté la capa. Mi acompañante me obligó a ponérmela, porque según él, "sin ella eres un blanco fácil". La capa blanca me quedaba grande, por lo que la llevaba arrastrándola por el suelo.
Un ruido se escuchó a la lejanía. Las pisadas sobre la nieve creaban un gran estruendo. Debían estar a punto de llegar. Una sombra se divisó entre los árboles.
-¿Contraseña? -dijo Deidara cuando el individuo se acercó a la vieja puerta carcomida.
-Atardecer -contestó la voz.
Deidara abrió la puerta.
-¿Hay novedades? -dijo tras dejar pasar a Kakashi.
-Hemos tenido que intercambiarnos. Madara está empezando a sospechar. Itachi me lo ha contado todo ¿Cómo estás, Naruto?
-Estoy bien -dije con firmeza.
-Naruto, ¿Has hecho la prueba del pergamino?
-Sí. Pero sólo ha salido un punto en el centro del cuadrado.
-No te preocupes, eso es exactamente lo que me esperaba. Bien, hablemos de la situación. Tenemos que ir a por Madara ya. Si no lo hacemos, dentro de poco la guerra se extenderá a otros países. Teniendo en cuenta que los otros países están empezando a involucrarse, lo mejor sería buscar un día donde Madara esté más desprotegido, cuando tenga que salir de la villa. Dentro de dos semanas, se realizará una reunión entre los principales Kages. Creo que es nuestra única oportunidad.
-Bien, ¿Cuál es el plan? -dijo Deidara.
-Itachi nos cubrirá las espaldas. Su labor es vigilar a Madara y asegurarse de que no cambiará de planes. Yo me infiltrare entre los guardaespaldas que vigilarán las puertas de la sala de reuniones. Yo os dejaré entrar en un descuido. Cada Kage llevará un acompañante, por lo tanto Itachi estará allí. Lo único que tenéis que hacer, es aseguraros de que ninguno de los demás presentes intervenga en su trabajo. Él matará a Madara con el Mangekyou Sharingan. Tenéis que aseguraros de que no os vean las caras y salir corriendo lo antes posible.
-Pero el evento estará muy vigilado, no podremos escapar fácilmente.
-Por eso le necesitamos a él -dijo señalándome a mí.
-¿A mí? -pregunté sin entender.
-La técnica ocular del Kyuubi es muy poderosa, por lo tanto, si conseguimos que puedas conectar tu mente con la de Itachi en el momento oportuno, le darás el poder suficiente para acabar con Madara y salir de allí.
-Espera, ¿no querrás decir que va a destruirlo todo, no?
-No, claro que no. Pero bueno, el cómo utiliza ese poder es cosa de Itachi. Te lo explicará cuando sea necesario, Naruto. Si lo supieses ahora, podrías ser un impedimento para realizar la misión como corresponde. Limítate a seguir nuestras instrucciones y a acatar nuestras órdenes.
Deidara y Kakashi se miraron un instante.
-¿Qué haremos en las dos semanas que quedan? -pregunté en voz baja.
Ambos me miraron, cómplices.
-Vamos a tener que entrenarte para que puedas conectar tu mente con la de Itachi. Será muy duro. Será difícil. Pero todo depende de ti.
-Bien.
Segunda parte
Una habitación oscura se apareció ante mí. Sólo había un pequeño foco de luz, proveniente de una pequeña vela situada con un candelabro sobre el suelo. Se podían distinguir las sombras de unas cuatro personas, alrededor de ella. También se veía alrededor de ella un montón de pergaminos, hojas y libros abiertos. Sin embargo, ninguno de los presentes los estaba mirando. Se veían los a los otros, pero sin duda, en el que más reparaban era en el que estaba de espaldas a mí.
-Hemos fracasado -dijo el que estaba de espaldas a mí. Pude reconocer su voz al instante. Era Sasuke.
-Sasuke-sama, yo advertí que...
-¡Cállate Karin! -gritó despectivamente hacia la chica que le había hablado.
-Por lo menos ahora sabemos que puedes introducirte en su mente -habló una voz masculina- el problema es que también entro en la mente del contenedor de Kyuubi. Tiene que haber algún modo...
-No, no queda otro remedio -dijo Sasuke- tendré que matarle personalmente.
-Acercarse a él es complicado. Siempre hay alguien a su lado -habló la cuarta voz.
-No os preocupéis por eso. Muy pronto tendremos la oportunidad de hacerlo.
-¿Cuándo?
-En la reunión entre Kages. Si tratamos de hacerlo en otro momento, estarán los otros miembros de Akatsuki y entonces sí que será difícil -volvió a hablar el Uchiha- en estas dos semanas, trazaremos un plan sin grietas. Tenemos que tener absolutamente todo previsto.
Sus acompañantes asintieron obedientemente.
-Y recordad... yo debo ser el que mate a Itachi.
-xXx-
Abrí los ojos de pronto. Al principio me costó reconocer el lugar. Estaba en casa de Deidara. Bajé corriendo en busca de los otros. Tenía que contarles a todos lo que acababa de ver.
Continuará...
