Capítulo 3: Mudanza y Carlisle

-¡Jasper!- Llamó Esme, de inmediato salí a ver qué pasaba- Ya llegaron sus cosas tesoro- me dijo con ternura.

Sonreí y baje las amplias escaleras para encontrarme con la montaña de maletas y cajas que esperaban pacientemente, para mi fortuna Carlisle me ayudo a subir todo mientras Alice estaba de compras, como era su costumbre, cuando llegamos Alice habló con Carlisle y le dijo que podían poner el nombre de los Cullen en la lista de inversionistas de la bolsa de valores y que Alice le podía ayudar a ver las altas y bajas en la bolsa y así mantener una economía bastante decente. Carlisle, por supuesto acepto.

Carlisle me estaba ayudando a desempacar y a poner mi estudio, alterno a nuestra habitación, en orden.

-¿Te gusta la filosofía?- me pregunto, era fácil saber eso, sí se veía con detenimiento mis libros.

-Sí, aunque me gusta de todo- conteste.

-Ven conmigo, te enseñare algo que tal vez te resulte interesante- Dijo mientras me conducía escaleras abajo hasta su despacho, un cuarto al que no había entrado.

Dentro del despacho había cientos de cuadros y aún más libros, observe asombrado.

-Cuando quieras puedes tomar el libro que desees- me dijo Carlisle, entonces fije mi atención en un cuadro de aspecto renacentista, en él se podía observar unas figuras encapuchadas que reconocí sin dificultad: Los Volturis, pero junto con aquellas 3 figuras sombrías había una cuarta que me sorprendió al descubrir quién era.

-¿Ese eres tú?- Pregunte casi incrédulo

Carlisle sonrió y asintió.

-Sí, en la época en la que viví con los Volturis- dijo

-¿De verdad?- pregunte aun incrédulo

- Si, son muy refinados, pero sin respeto por la vida humana, claro está, solo aman sus leyes, pueden llegar a ser muy sádicos incluso, pero todo por el respeto a la ley.- dijo

-¿Cuánto tiempo viviste con ellos?- pregunte

-No mucho en realidad, me fui cuando estaban intentando persuadirme de que probara la sangre humana, nunca lo he hecho y nunca lo hare- me sorprendió.

-¿nunca has probado la sangre humana?- Dije sorprendido de que si quiera eso fuese posible.

-Nunca, veras, nací en una época en la que se condenaba a todo aquel que no llevase colgado un crucifijo y mi padre era un pastor anglicano fanático, entregado a su iglesia, fue entonces cuando la inquisición le encomendó la tarea de ser un "caza monstruos", pronto me uní al negocio familiar, y no era nada malo en eso, en una ocasión perseguí a un clan de vampiros hasta las alcantarillas de la ciudad, fue entonces cuando el líder del clan me atacó, pero no morí, como pude me escondí entre sacos de patatas podridas y aguante los 3 días

de transformación sin emitir ni un solo sonido, al despertar me di cuenta de lo que era e intente revelarme en contra de mí mismo, intente destruirme varias veces, pero nunca lo logre, resistí el impulso de alimentarme solo por lo repulsivo que era para mí ser así, al final mi hambre era tal que me debilite terriblemente, pero aun así decidí alejarme de la población , ya que mi fuerza de voluntad también se debilitaba, deambule por meses enteros en busca de algún lugar en el bosque en el cual fuera bueno maldecirme a gusto, hasta que una noche una manada de ciervos cruzó por mi escondite, la sed me convirtió en un ser salvaje, así que ni siquiera pensé en lo que estaba haciendo cuando me abalancé sobre aquellos siervos, cuando recupere las fuerzas, me halle a mí mismo dentro del monstruo que temía convertirme, después me fui a Francia y el resto de Europa de Universidad en Universidad, estudié música, ciencias y medicina, donde encontré mi vocación y una buena manera de salvar las vidas que jamás arrebataría, pase 2 siglos de tormento para lograr entrar a un quirófano sin sufrir ningún efecto, ahora me considero casi inmune, además que ahora puedo hacer este trabajo que amo sin sufrir y como un extra obtengo paz interior.

Cuando estudie en Italia fue cuando conocí a Aro, Cayo y Marco, apenas estuve con ellos unas décadas, después decidí probar suerte en el Nuevo Mundo.

Trabajaba en un hospital de Chicago por las noches cuando azotó la peste, fue entonces cuando la familia Masen ingreso por contagió, el Sr. Edward Masen, la Sra. Elizabeth Masen, con quien había tenido más cercanía, y su hijo Edward Anthony Masen, el señor Masen fue el primero en fallecer, pero la señora Elizabeth luchaba día a día a pesar de que la peste ya estuviese muy avanzada, la tarde en la que murió la señora Masen solicitó hablar conmigo y me dijo que ella sabía lo que era y me hizo jurar que salvaría a su hijo, fue así como Edward se convirtió en mi primer hijo.

Tiempo después nos fuimos de Chicago, fue entonces cuando conocí a la joven Esme Anne Platt, era una joven hermosa, llena de vida y con ganas de comerse al mundo, fue entonces cuando se casó con Charles Evenson, un tipo que de inmediato la embarazo, pero Esme anhelaba un hijo, más que nada en el mundo, lo anhelaba tanto que soportaba las golpizas que le propinaba su entonces marido, a mí me llenaba de rabia, cuando ingresaba al hospital con contusiones provocadas por sus golpes, al poco tiempo Edward me ayudo a descubrir mis verdaderos sentimientos por Esme, pero acaso ¿Podía yo saber lo que ella sentía por mí?, no había manera; al poco tiempo Esme perdió al bebé a causa de una golpiza que le propino Evenson, Esme se hallaba desconsolada, para ella la vida carecía de valor, así que se arrojó de un acantilado, la dieron por muerta, por una feliz coincidencia estaba en la morgue cuando escuche un latido de corazón muy débil, fue entonces cuando descubrí que estaba viva, aunque no por mucho si no hacía nada, pues las heridas internas eran muy graves y no sobreviviría, así que decidí convertirla, al tiempo Esme también confeso sus sentimientos hacia mí y nos casamos.- Concluyó Carlisle

-¡Pero qué historia tan interesante!- dije emocionado

-Gracias, esto los acercara más a la familia, poco a poco irán sabiendo las demás historias-dijo con una sonrisa

Alice volvió con un montón de cosas decorativas y muebles para nuestra habitación, así que invertimos el tiempo en decorar, acomodar y mover cosas, hasta que Carlisle llamó a Alice para ayudarle con sus visiones, fue hasta entonces cuando descubrimos que las visiones de Alice estaban basadas en las decisiones que tomaban los demás, pues si la decisión cambia la visión cambia.