Sip, mi culpa


"Sabes Tulio, el hecho de que estés confinado a tu mansión no significa que tengas que estar confinado a tu cama" comentó Bodoque, sirviéndose whisky en un vasito de vidrio.

Estaban los tres amigos en el cuarto de Tulio: Bodoque jugaba solitario de un lado de la cama y Policarpo leía revistas de espectáculos sentado en el sillón.

"¿A dónde más puedo ir? Estoy trágicamente atrapado en mi pequeñísima mansión de treinta hectáreas, estoy harto de estar encerrado en tan pequeño espacio! Ayy cómo sufro!" se quejó Tulio mientras dos sirvientas calcetín lo abanicaban con plumas de avestruz "Además muero de hambre, dónde está Patana? Prometió traer comida del fabuloso mundo de afuera! Seguro se fue y me dejó sólo, solito, ayy esa niña porfiada!"

Justo cuando Tulio terminaba su berrinche, entró la aludida cargando varias bolsas.

"Hola tíos, ya llegué! Traje comida de los mejores restaurantes de Titirilquén"

"Ayy ya decía yo, mi sobrina es un angelito bajado del cielo para hacer mi miserable vida menos lúgubre" suspiró Tulio mientras las calcetinas preparaban la vajilla de cerámica y su sobrina se acercaba para besarle la mejilla como saludo

"Sabes siquiera lo que significa esa palabra?" ironizó Bodoque, pero su amigo lo ignoró

"Viste al perro tullido? Ya puede declarar? Le gustaron los regalos? Crees que una estatua mía de oro de catorce quilates le ayude a recordarlo?"

"No recuerda nada, tío, nada! Pero tengo la esperanza puesta en un programa pedagógico que leí en…"

"Sobrina, los libros sólo sirven para decorar las casas! Estás basando mi libertad en un objeto decorativo? Te creía más lista! Ahora cómo voy a salir de esta pequeñísima jaula, CÓMO?!" chilló Tulio y empezó a llorar, gritando cada vez más alto. Todos se taparon los oídos

"ALGUIEN HA VISTO AL TÍO JUANÍN?" gritó Patana entre los gritos de su tío

"ESTÁ SUFRIENDO EN EL JARDÍN" gritó de regreso Bodoque

"TENGO QUE HABLAR CON ÉL!"

"VAMOS CONTIGO!"

Encontraron a Juanín sentado a la sombra de la estatua de Tulio, oculto de la luz de la luna, retorciendo ansiosamente sus manos. Él los miró llegar y corrió a su encuentro

"Patana! Ya llegaste! Cómo te fue con Mario Hugo?" preguntó

"N-normal! Cómo si no?" rio nerviosamente "Me fue normal, no fue algo increíble ni nada parecido, je je… Sip. Normal. Perfectamente normal. Ni bien ni mal. Ya dije normal?"

"Bas-tan-tes veces, querida" sonrió Poli y Bodoque ahogó una risita. La pajarita enrojeció, pero cambió de tema

"Sigue sin recordar nada… Y tú, tío? Hablaste con Cindy?"

"Si" fue todo lo que dijo. Los tres amigos lo miraron fijamente

"…Y?"

"Aceptó ir a la boda" suspiró Juanín"

"Aceptó casarse con Tulio?!" preguntó Bodoque "Pobre ilusa"

"No, aceptó ir a la boda. Como invitada."

"Quieres decir que no sabe qué va a ser SU boda. No le dijiste que iba a ser suya" terminó Patana y el peluche asintió con la cabeza culpablemente

"Engañaste a alguien? Impresionante! Vas por un excelente camino, kōhai" sonrió Bodoque

"Es terrible! Me siento pésimo" lloró Juanín, ocultando su cara entre sus patitas peludas

"Pero es una idea fan-tás-ti-ca, Juanín! Haremos una boda tan extravagante y fashionista que Tulio no notará que su novia ni se quiere casar!"

"Sí! Yo seré el ministro que la oficie, y verán que soy tan buen presentador que podremos seguir con esta boda artificiosa"

"No! No podemos engañar a Tulio ni a Cindy, está mal! Patana, diles algo!" chilló Juanín, esperando que la sensatez de Patana superara a esos tarados.

"Creo que es una gran idea! Podemos organizar la boda y ya se nos ocurrirá algo para convencer a Cindy!" dijo Patana, decidida, y todos celebraron, menos Juanín. A lo lejos, el berrinche de Tulio seguía

"Pero para que el plan funcione, tenemos que sacar a este animal de su jaula." Sentenció Bodoque "Patana, necesitamos que uses todas tus energías, y hagas todo lo necesario para devolverle la memoria a Mario Hugo"

"Nosotros nos encargaremos de la bo-da" dijo Policarpo

"P-pero organizar bodas es un asunto más… femenino! Y ustedes son todos hombres! Por qué no alguno de ustedes se encarga de lo de Ma-"empezó Patana, a quien la perspectiva de estar con el perrito todo el tiempo se le antojaba peligrosísima. Y tentadora. Pero más peligrosísima.

"Pero ese chihuahueño sólo va a confiar en ti. Además tenemos a Poli que sabe todo sobre las bodas de los famosos. Así que anda, Pájara Verde! Devuélvele la memoria al desmemoriado! Todos confiamos en ti!" gritó Bodoque poéticamente, empujando a la pajarita lejos de la casa, del jardín, y del Juanín que seguía gritando que esa era una pésima idea.

A la casa de Mario Hugo entró una señora que no dejaba de llorar, abrazando cada uno de los repollos que había robado del súper con todo y carrito, y despertando de paso a todos los perros, el chihuahua y el Huachimingo.

"Señora mamá de Mario Hugo" chilló Huachimingo al verla "qué la trae por acá?"

"Robé todos los repollos de Titirilquén!" lloró la mujer "Espero que alguno de ellos contenga la memoria de mi Marito"

"Señora, la amnesia no funciona así" empezó Huachimingo, y su amigo salió de su habitación, en silla de ruedas y terno azul

"Buenos días, a qué hora es la cita con el méd-? Mam-Señora? Qué hace aquí?!"

"Vine a acompañarte a tu cita, y te traje todos los repollos que encontré" explicó la mujer al borde de las lágrimas "Si te comes todos los repollos podrías encontrar tu memoria perdida en alguno de ellos"

"Señora, no-"

"No te los tienes que comer crudos! Te puedo preparar una sopa de repollo, budín de repollo, helado de repollo, repollo horneado, repollo empanizado, repollo hervido, repollo…"

"Seño-Mamá…"

"Repollo en salsa, repollo en escabeche…" la mujer volvió a llorar, estrujando uno de los repollos con todo el dolor de su corazón, rompiendo el de su hijo en el proceso "O repollos en zapallos, tus favoritos, Marito… Lo que sea para que recuperes la memoria y recuerdes a tu madre que tanto sufre por ti…"

"Mamá, yo…"

"Tienes que recuperar tu memoria, hijito mío, ya te perdí una vez y no quiero perderte otra vez! Podrías no recordarme cuando me muera!" chilló y lloró más fuerte.

Lloraba tanto y tan alto que nadie en la casa escuchó el timbre, por lo que quien lo tocaba decidió entrar a la casa así sin más. Supuso que seguirían dormidos.

Adentro, la señora lloraba y lloraba, y su hijo intentaba calmarla sin éxito. Miró a Huachimingo, que encogió los hombros y le sonrió de vuelta.

"Mamá! Mamá deja de llorar!" chilló Mario Hugo, y tomó la cara de su llorosa madre entre sus patas, mirándola a los ojos. "Mamá recue-"empezó a decir

Huachimingo apretó los puños, esperando ansiosamente que su amigo completara la frase.

"Hola, nadie escuchó el timbre… Señora mamá de Mario Hugo, está usted bien?" preguntó Patana, entrando a la habitación.

Huachimingo hizo facepalm y su amigo suspiró, agradeciendo la interrupción

"AYYY NO PUEDE SER YA LLEGÓ LA PÁJARA A EXIGIR PRESIÓN CON LO DE SU TIO!" lloró más la Señora Mamá de Mario Hugo, al ver llegar a la pájara verde

"No vine a ejercer presión sobre nadie, señora! Vengo aquí a apoyar a Mario Hugo. También… es muy importante para mí" aseguró la pájara, y no mentía. Mientras decía eso tomó la pata no lastimada del perro chihuahua, quien no pudo más que sentir una punzada de terror, de la que sólo se dio cuenta su amigo.

Bien bien, pensó Huachimingo. Dejemos que la conciencia lo torture un ratito.