Todos los personajes pertenecen a la gran, a mi Sensei, Rumiko Takahashi, a excepción de los inventados por mí. Esto lo hago sin afán de lucro, así que no me demanden.

Simbología:

-…-: dialogo de los personajes.

'…': pensamiento de los personajes.

+o+o: cambio de escena.

CUANDO LO HACES POR ELLA

Por: Akane Maxwell

Capitulo VIII: La mancha en el fragmento.

Habían encontrado un pequeño altar, el cual contaba con un estrecho techo, pero que servía para cubrirlos de la lluvia, que caía con furia.

Están todos alrededor de la anciana, menos Sesshomaru, que está en el rincón más alejado del altar.

- ¿Cómo es posible que Kagome no sintiera el fragmento en Akane?.- preguntó Sango, rompiendo el silencio, que se había apoderado desde que llegaron al refugio.

- Nunca pensé que algo así hubiese pasado en el mundo del que viene Kagome.- dijo la anciana Kaede, todos la miraron preocupados.

- ¿A qué te refieres?.- le preguntó el hanyou, sentado a un lado de la joven Miko.

- Cuando conocí a la joven Akane, al ver la tristeza que albergaba su corazón, quise conocer un poco más acerca de ella. Me contó el suceso que tuvo con su joven prometido, con un youkai, llamado Saffron.- Kagome, reconoció ese nombre, su prima le había contado sobre ese episodio, en el que casi pierde la vida.- en el momento en que ella se debatía entre la vida y la muerte, en ese preciso instante, Kagome rompía en mil pedazos la perla. Uno de esos fragmentos, el más poderoso de ellos, busco un alma moribunda, y pura. De inmediato se sintió atraída por el alma de Akane, y cuando la encontró, se funciono con ella, en ese momento, la joven Akane volvió a la vida.

- Es por eso que si se le quita el fragmento, Akane morirá.- dijo desde la sombra, Sesshomaru. Kaede sólo asintió.

El silencio se volvió a apoderar del grupo.

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Volvió a intentar abrir sus ojos, estos le pesaban en demasía, pero la voz le llamo la atención.

Quiso enfocar al interlocutor, pero la imagen era muy borrosa.

- No sabes cuanto me alegra tenerte aquí.- le volvió a decir, con voz de jubilo.

Akane intento, una vez más, enfocar, cerró y abrió, repetidamente, sus ojos, logrando que la claridad llegue a ellos. Cuando vislumbró al autor de la frase, se sintió desfallecer.

Quiso gritar, pero unos fuertes brazos la rodearon. Se quedó sin habla.

A pesar de estar siendo abrazada, ella no sentía nada.

- Esto debe ser un sueño.- dijo en voz alta, la chica.

- No lo es.- le respondió, separándola de sí y viéndola a los ojos.

- ¿Ranma?

Él sólo asintió, disfrutando de aquel momento.

- Acaso estás… ¿vivo? - le preguntó, abrigando la esperanza en su voz.

- No lo estoy. Ya deje de existir en el mundo terrenal.- dijo aún sujetándola.

- Entonces yo estoy…

- No lo estás.- la interrumpió, antes de que dijera esa palabra tan dolorosa para él, inclusive ahora.

- No entiendo nada.- dijo mirándolo a los ojos. Se quedó observándolo. Sí, a pesar de todo, él seguía habitando en su corazón. Sin pensarlo dos veces, se lanzó a darle un beso.

Para Ranma, fue el mejor regalo que recibía después de sus alas. Para Akane, fue nada. No sentía sus labios sobre los de Ranma, ni mucho menos los de él sobre ella. Lentamente fue rompiendo el beso.

- ¿Por qué?.- dijo con lágrimas cayendo por sus mejillas, lágrimas que no sentía caer.

- Tú no perteneces a este mundo.- dijo con dolor, Ranma, que sin ganas, soltó a la chica. Desplegó sus alas. Akane se maravillo con la belleza de ellas.

- Me puedes explicar, qué es lo que me está pasando.- le dijo suplicante.

- Estás presa en este momento.

- ¿Presa? ¿A qué te refieres?

- Tu alma ha sido capturada.- Akane lo miró extrañada.- recuerdas aquella vez, mi pelea con Saffron, cuando… - Ranma miró hacia el suelo, recordar aquello lo hacía sufrir.

- Sí, lo recuerdo. Pero qué tiene que ver eso con mi situación.- preguntó desesperada, ya que no lograba comprender.

- En ese instante la perla de Shikon fue destruida, y uno de los pedazos se abrigo en tu alma, fue así que volviste… a mí.- Akane se dejó caer, la impresión la sobrellevo.

- Eso quiere decir que sin el fragmento, yo estaría...

- NO LO DIGAS.- la interrumpió a tiempo. Akane asintió.- eso no lo sabemos, pero lo que sí sabemos, es que si te quitan el fragmento…

- Yo ya no estaré más…

Ranma solo asintió, Akane se quedó en shock, pensó en su familia, y a pesar de estar frente a Ranma, los ojos penetrantes de Sesshomaru, se apoderaron de su cabeza.

- No hay nada que podamos hacer para que no sea así.- le preguntó, esperanzada al ángel.

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La habitación, a pesar, de no contar con iluminaría propia, estaba resplandeciente, había un resplandor que cegaba a cualquiera, inclusive al hanyou, que observa con hambre la figura inerte, que flota en medio del cuarto.

- Así que ahí fue donde se escondió el fragmento.

El cuerpo de Akane, flota en medio del cuarto, rodeada por una esfera transparente, que parecía nacer del resplandor del fragmento de la perla. Éste flotaba sobre el pecho de la chica, que estaba perdiendo su color vivaz.

- Sí, tal como mis averiguaciones me revelaron.

- Aún no podemos tomar el fragmento.- preguntó Naraku a la pequeña Kana que observa con detenimiento la esfera que rodea a la chica.

- Estoy casi segura de que sí, pero…

No alcanzó a terminar, puesto que Naraku con rapidez, fue por el fragmento, pero no alcanzó a tocarlo, ya que una corriente eléctrica, nacida de la esfera, lo impulso varios metros hacia atrás, provocando un daño en su piel.

- ¿Qué es lo que paso?.- preguntó algo molesto, Naraku.

- Lo que me temía.- el hanyou la miro intrigado.- el fragmento de la perla, al tener contacto con la maldad crea una barrera protectora.- dijo señalando la esfera que cubre el cuerpo de Akane.

- Si es así, ¿Cómo podré hacerme del fragmento?.

- Simple.- hizo girar su espejo, mostrando la forma a seguir. Naraku sonrió triunfante.

- Es muy fácil.

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La noche había llegado al Japón antiguo, provocando que la gente fuera a sus lugares de residencia para poder dormir, sin embargo, había un grupo de personas totalmente diverso en su género que camina en dirección norponiente.

Caminan en silencio, parecía que cada uno pensaba la mejor forma de poder acabar con Naraku y recuperar a Akane.

Sesshomaru iba a la cabeza del grupo, quería llegar lo más rápido posible, al lugar del refugio del medio demonio. Se detuvo en seco, como percibiendo algo.

- Inuyasha, será mejor que dejemos a los más pequeños acá.- dijo señalando una cueva que se abría en la montaña.

El hanyou solo asintió, y llevó a Shippo, que fue a regañadientes, y a Rin.

- Jaken.- el demonio al escuchar a su amo, fue a su lado.- debes quedarte con ellos. Cuida que no les pase nada.- le dijo sin mirarlo, y cuando termino, siguió su camino.

- Sí amo bonito.- dijo para luego correr a la cueva.

- Creo que Sesshomaru está preocupado por Akane.- le dijo Kagome a Inuyasha al oído.

- Es lógico. Cualquiera se preocuparía si a tu pareja le pasa algo malo, y más cuando su vida peligra.- al decir esto, tomó con fuerza la mano de Kagome.

Continuaron el camino en silencio.

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Ranma se sentía destruido, por no haberle dado una mejor noticia a Akane.

- Así que esa es la única alternativa para revertir esta situación.- le preguntó incrédula.- el ángel solo asintió.- NO ES POSIBLE, TODA MI VIDA DEPENDERE DE QUE ME SALVEN.

Ranma entendió la cólera de la chica. Nunca le gustó que lo ayudaran en una pelea, y ella, que había mejorado mucho su arte, debía volver a depender de alguien.

- ¡¡Esto no es justo!! ¡¡No ahora!! ¿¿Por qué…

No pudo terminar la frase, ya que notó que sus manos comenzaban a desvanecerse.

- Ranma, ¿Qué me está pasando?.- preguntó con temor en su voz.

- No lo sé.- dijo acercándose con rapidez a ella.

- Ranma, estoy muriendo.- dijo viendo como ya solo era visible su cara.

- No lo estás.- iba a tomar el rostro de la chica, pero esta desapareció.- AKANE.- gritó cayendo de rodillas.

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Sesshomaru se detuvo en seco, como si tratara de descifrar lo que sus oídos captaron, pero fue en vano. Se sintió mareado. Extraño.

- ¿Sentiste a Naraku?.- le preguntó Inuyasha acercándose a él.

- No, nada de eso, es mejor que sigamos nuestro camino, y terminemos de una vez por todas esto.- su hermano asintió y comenzó a caminar a un lado de él.

Iban seguros que si luchaban codo a codo, podrían acabar con la amenaza para siempre, pero lo que no sabían, es que no les resultaría para nada fácil.

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Quería llegar cuanto antes donde Naraku se escondía, pero tampoco quería alejarse del grupo que venía siguiendo de hace mucho, y cuando se centró en el joven hanyou, notó que él no venía siguiéndola. Sonrió, la suerte estaba de su lado.

Saltó un par de árboles más, para encontrar el momento justo para hacer su aparición.

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- ¿Hice un buen trabajo?.- preguntó Kana a Naraku, que veía, maravillado, lo que la niña le presentaba.

- Es realmente necesario que hagamos esto.- preguntó la mujer que capturó a Akane, que está posada en la pared, viendo lo que Kana presentaba.

- No sé si es realmente necesario, solo que sé que será divertido, Moon.- le dijo Naraku a la mujer, que sonrió de medio lado.

- Y luego podré hacer lo que quiera con la Sacerdotisa.- sonrió con malicia.

- Claro que sí.- le respondió Naraku.- ahora, es tu turno.

El ser que permanecía en silencio se inclino ante Naraku, para luego caminar hacia la salida y desaparecer de la vista de los mitad demonios.

- Insisto que no es necesario. Es una pérdida de poder.- dijo Moon, acercándose a la ventana, donde Naraku, observa como la criatura sale, y sube a un mononoke de apariencia reptil.- y no veo lo divertido en todo esto, pero si me aseguras que Kikyo será mía…

- Eso ya te lo dije.- vio como el ser desapareció en la noche.- ahora vigila todo, Moon.- la mujer asintió, y en un remolino de varios colores desapareció de la habitación.- pronto la perla estará completa.

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Sólo un árbol más y podría estar cerca de su objetivo. Sonrió de medio lado, por fin podría descansar en paz, podría acabar con esta pesadilla de que muchos llamaban vida.

Dio un gran salto, y sus serpientes caza almas la rodearon.

Kikyo cayó delicadamente frente a Inuyasha y Sesshomaru.

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Tenía solamente un objetivo en su cabeza: Matar.

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- Kikyo.- Inuyasha solo susurro el nombre de la mujer que hábito su corazón por tanto tiempo.- ¿Qué haces aquí?.

- Lo que debí hacer hace mucho tiempo.- con una rapidez inusitada en ella, saco su arco y flecha, apuntó al corazón del hanyou y sin pensarlo disparo.

- INUYASHA.- gritó con miedo Kagome, sin saber que hacer.

Sesshomaru con rapidez saco a Toukijin, pero cuando toco la flecha, esta fue lanzada varios metros hacia atrás.

Inuyasha veía como la flecha que ya lo había sellado años atrás venía con otro objetivo, acabar con él.

Kikyo sonrió triunfante, por fin podría llevarse a Inuyasha con ella.

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Ranma se quiso golpear, estaba por fallar la misión que le fue encomendada. A pesar de no poder sacarse de la cabeza lo que paso con Akane, sabía que debía cumplir con su deber, tenía que salvar dos almas.

Batió con más fuerzas sus alas, estaba a solo unos metros de la flecha sagrada.

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Lo único a lo que atinó Kagome fue a correr. La idea de perder a Inuyasha tan pronto, la aterraba, tanto que veía que los acontecimientos ocurrían en cámara lenta.

- INUYASHA.- corrió, si debía protegerlo con su cuerpo lo haría.

La chica iba a dar un paso más, cuando, lo que parecía ser un youkai se atravesó en su camino. Sólo pudo notar una estela de alas blancas.

Notó que el youkai se dirigía hacia la flecha, que estiró una de sus manos, pero no pudo tomar la flecha, ya que un haz de luz dorada, en forma de látigo, tomo la flecha alejándola de Inuyasha.

Ranma detuvo su vuelo para ver quien fue más rápido que él, y sus ojos parecían querer engañarlo.

En el cielo, rodeada de unos rayos dorados, estaba Akane, pero no era la misma joven que acompañaba al grupo hace unas horas atrás, lleva puesto un vestido largo, de un color negro, ajustado a su cuerpo, en su mano derecha tenia el látigo dorado, y en su otra mano, la flecha sagrada de Kikyo que aún mantenía su poder.

- ¡¡Akane!!.- gritó feliz Kagome, al verla con vida, pero al instante notó algo extraño en ella.

- Miren su pecho.- dijo Sango, apuntando a él.

En el pecho de Akane estaba el fragmento de la perla, el cual en su centro, estaba manchado.

Akane observa al grupo que no le quita los ojos de encima.

- ¡VAMOS HAZLO!.- le ordenó Kohaku. Akane solo asintió.

Girándose con rapidez, lanzó la flecha sagrada con fuerza, hacia…

- ¡¡Kikyo!!.- gritó Inuyasha desesperado. No podía evitar sentir un cariño hacia ella. Corrió con todas sus fuerzas, evitaría la muerte de Kikyo.

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- Maldito Naraku.- Moon sonrió de medio lado.- no podía esperar menos de ti. Lo siento, Kikyo será asesinada por mí.

Un remolino de varios colores la envolvió.

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Sesshomaru se sentía gozoso cuando vio a la chica, pero sabía que ella no era la misma, de la cual se enamoró. Debía ayudarla. La esfera lo rodeo, y se elevó hacia Akane.

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Inuyasha notó que no llegaba, rabia hacia él sintió, había fallado de nuevo.

Dio un salto descomunal, sabía que no serviría de nada, pero debía agotar todo. Estiró sus manos, la flecha pasó unos centímetros más lejos de sus dedos, pero un rayo desvió la flecha que fue a dar contra un árbol, el cual quedó completamente destruido. Giró su cabeza para ver quien era el salvador de Kikyo, y lo que vio no le gusto.

- No te metas con ella.- todos voltearon al escuchar la voz ya conocida por ellos.- ella es mi presa.- dijo Moon, saboreándose los labios con su lengua color púrpura, y a la vez que lanzaba un látigo color rosa oscuro, hacia Kikyo.

- ¡¡Ni lo intentes!!.- Inuyasha, giró su cuerpo, y apoyándose en un tronco, saltó hacia Kikyo.

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Mientras que esto ocurría, Sesshomaru volaba hacia Akane, la cual tenía la vista perdida. El youkai notó la falta de brillo en los ojos de la chica. Debía hacerla volver, y sabía muy bien como.

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El látigo está por golpear a la Miko resucitada e Inuyasha está a solo unos centímetros de ser el escudo de Kikyo, cerró sus ojos lamentando lo que iba a ocurrir.

Ranma que salió del aturdimiento de ver a Akane, se situó delante de Kikyo, y cerrando sus alas, cubriéndolos a ambos, recibió el golpe del látigo, que hizo explosión con el contacto.

- ¡¡MALDITOS MORTALES!! ¿¿Cuándo dejaran de entrometerse en mis planes??.- grito furiosa Moon.

- Sabes que esto es tarea de la mortal poseedora del fragmento de la perla.- le dijo Kohaku situándose a su lado.

- ¡¡KOHAKU!!.- grito Sango al ver a su pequeño hermano, quería salvarlo pero cómo lo haría.

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Sesshomaru logró llegar junto a Akane, sin embargo el mononoke que ella montaba, no dejaba que se acercará, por lo tanto, el youkai hizo lo que mejor le pareció.

- Estúpido mononoke.- con su látigo, destroso al mononoke. Akane se mantuvo en el aire, rodeada de un aura negra, que provenía de la perla.- Akane.- le llamó, mas la chica tenía la mirada perdida.- Akane.- volvió a llamarla, y se fue acercando, necesitaba sentir la piel de la muchacha, saber que se encontraba bien.

La mano del youkai rozó una de las mejillas de la chica, la cual reacciono, mirándolo. Pero la mirada que le dio a Sesshomaru, no pertenecía a Akane.

- Debo matar… - dijo la chica, mirándolo con ¿odio? ¿ira?. La mirada de Akane estaba llena de ansias de sangre.- en sus manos apareció una katana de fuego.

- Esta no eres tú.- dijo el youkai, preparado con su Toukijin.

Akane se abalanzó a Sesshomaru, quien estaba preparado a lo que venía.

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Ranma levantó la mirada, y soltó el abrazo que le había dado a la muchacha con el fin de protegerla, la miró a los ojos.

- Kikyo, pensé que ya habías superado esto.- dijo viéndola con tristeza.

- Te dije que no lo haré. Inuyasha es mío, y conmigo debe de estar.- dijo con lágrimas en los ojos. Los ojos azul grisáceos de Ranma la miraron con dulzura. La abrazó con fuerza.- no puedo permitir que ella se quede con él. Yo debía estar en su lugar.

Ranma comenzó a mecerla, buscando calmarla. Cerró sus ojos, aspirando el olor del cabello de la miko, se sintió bien, un aura de color rosa salio de su cuerpo y pasó a la de la miko. Fue cuando sintió un relajo en su cuerpo. Sus alas se abrieron.

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Inuyasha había caído a un lado del extraño hombre de alas blancas, que él supuso se trataba de un youkai. Buscó por el capullo de plumas para ver si ellos estaban bien, especialmente ella. Debía protegerla. Ella no tenía a nadie.

Kagome, observando que Kohaku le decía unas cosas a la mitad de Naraku, aprovechó para acercarse a su novio. Una vez a su lado, lo tomó de la mano, que el hanyou tomo gustoso.

- Tranquilo ella está bien.- le dijo con una sonrisa en su rostro.

- ¿Cómo lo sabes?

Kagome iba a responder, pero en ese preciso momento, las alas se abrieron revelando a la pareja abrazada. Kikyo tenía agarrado a Ranma de la cintura con fuerza.

Inuyasha sintió tristeza, nunca había visto a la Miko resucitada en esa forma. Entendió lo que le pasaba. Se iba a acercar a la pareja, cuando una esfera de fuego rompió el camino del joven.

Todos miraron hacia el cielo. Moon tenía en su mano derecha otra bola de igual característica.

- Lamento interrumpir tan bella escena.- dijo con malicia, viendo como el abrazo de Ranma con Kikyo se rompía para poner a la chica tras él.- pero la Miko es mía.

- Eso ni en tus sueños.- dijo Ranma adelantándose a Inuyasha.

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Sesshomaru está teniendo problemas con retener los ataques de Akane, los cuales se estaban haciendo más certeros.

No lo pensó dos veces, era la mejor alternativa.

El cuerpo de Akane se dobló en dos cuando recibió el golpe del youkai en su estomago. Comenzó a caer hacia el suelo.

Sesshomaru deshizo su bola de energía y se lanzó en picada hacia Akane.

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Ranma comenzó a formar una bola de energía azul, la cual comenzó a rodear a los presentes, mientras la bola los cubría, parecía que el entorno desaparecía.

- Ahora estaremos a salvo.- dijo mientras se giraba hacia el hanyou, que no entendía lo que está pasando.

- ¿Quién demonios eres tú?.- le dijo cuando el ángel volteo su rostro.

- Por Kami, es Ranma.- dijo Kagome llevándose las manos a la boca por la impresión.

- ¿El prometido de Akane?.- preguntó Sango, acercándose a ellos.- ¿no es que había muerto?

- Es un ángel.- dijo Miroku, también acercándose al grupo.

- Pero, ¿Cómo?.- volvió a preguntar la exterminadora.

- No es momento de explicaciones.- dijo Ranma, volteándose, para ver a Kikyo, que tenía la cabeza gacha. Se volteo nuevamente al grupo.- en estos momentos, la mitad de Naraku nos está atacando con todas sus fuerzas, el campo estará protegiéndonos por unos minutos, suficiente para explicar lo que deben hacer.

Los jóvenes asintieron. Ranma explico el plan a la perfección.

- ¿Estás seguro que resultará?.- le preguntó Inuyasha.

- Sí, sólo tengo algo que hacer.- se volteo, tomo a Kikyo entre sus brazos, abrió sus alas.- estén alertas, el campo perderá su forma.- en efecto el campo comenzó a desvanecerse, por lo que pudieron ver como Moon seguía atacándolos. Ranma emprendió el vuelo.

Inuyasha blandió a Colmillo de Acero en el momento justo en que una bola de fuego se acercaba a ellos, alejándola varios metros lejos de ellos.

- ¿¿Dónde ESTA ELLAAAA??.- grito desesperada Moon al notar la ausencia de Kikyo. Se abalanzó hacia el grupo, pero el hanyou utilizo el viento cortante, impidiéndole que pudiera avanzar.

- Tendrás que pelear conmigo antes.- Inuyasha se puso en posición de batalla.

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Naraku salía raudo de su guarida, en su semblante podía leerse el triunfo. Una esfera lo rodeo a él y a Kana, la cual se elevó con dirección a la batalla.

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En el momento en que Akane iba a tocar el suelo, Sesshomaru logró tomarla, aterrizando suavemente en la tierra.

- Para mí los humanos nunca aún significado, lo que significan Rin y tú, para mí.- dijo sentándose en el suelo con la chica en sus brazos. – es necesario que vuelvas, vuelve a mí.

Los ojos de Akane comenzaron a abrirse con lentitud, el youkai solo se concentro en ello, por lo que no notó que el fragmento se manchará más, quedando solo un pedazo de color blanco.

- Te necesito a mi lado, porque… - las palabras querían salir, pero eran difícil de pronunciar.- porque… porque te amo.- dijo al fin, los ojos de Akane se abrieron por completo.- 'sus ojos, los mismos de siempre'.- sonrió como nunca lo había hecho. Bajó su rostro lentamente, debía besarla.

Sus labios se juntaron. El beso más dulce y bello que jamás había imaginado. Realmente su plan estaba dando resultado. Vio como Akane pasaba su mano hacia la cabeza del youkai, y como después de acariciarla ésta se convirtió en una daga, la cual sin aviso se dirigió al cuello de Sesshomaru.

Naraku sonrió con satisfacción, la perla había sido cubierta de negro.

Sesshomaru cayó sobre Akane.

Naraku apareció junto a la pareja, se agachó y tomó el fragmento de la perla. Una vez que cerró su mano, el cuerpo de Akane cayó, su piel se volvió blanca como el papel.

- Jajaja.- rió con ganas el hanyou.- tal como lo planee.

Kohaku apareció al lado del hanyou.

- Ve por el resto de la perla.- el muchacho sólo asintió y desapareció del lugar.

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Inuyasha pelea codo a codo con Moon, ya que Miroku y Sango se están haciendo cargo de unos youkai que mando Moon para no interrumpirlos.

Kagome mira la pelea, sin saber que hacer. Era la primera vez que se veía en esa situación. Sólo esperaba que Ranma tuviera razón.

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La había llevado lejos. Necesitaba estar en un lugar alejado, sin distracciones. La depositó en el suelo. Ella levantó la mirada, la tenía cubierta de tristeza. No soportaba ver a una mujer sufrir, y menos a ella, que no había pedido venir al mundo por segunda vez. Sintió compasión. La abrazo. Ella correspondió, se sentía segura con él. A pesar de que él estaba muerto, su cuerpo le brindaba calor y paz.

- Yo… - dijo Kikyo desde el pecho de Ranma, él solo la abrazo más.- no sé que hacer… Inuyasha…

- Inuyasha está vivo… - le dijo aprentándola más contra sí.- Inuyasha está disfrutando lo que se le negó… lo que Naraku le negó…

- ¡¡Naraku!! ¡¡MALDITO!!.- dijo separándose de Ranma, pero sin romper el abrazo.- él destruyo mi vida… destruyo… - lagrimas comenzaron a correr por sus mejillas.- mi alma.- dijo agachando la cabeza.

- Sí, es cierto. Kikyo.- dijo tomando el mentón de la chica para que lo mirara.- ahora tienes la oportunidad de curar tu alma, de permitir que Inuyasha viva lo que se negó.- más lagrimas corrían por su rostro. Ranma las limpió con las yemas de sus dedos.- si él es feliz, tú…

- Seré feliz.- dijo interrumpiéndolo.- ¡¡lo sé!!.- dijo separándose por completo del muchacho.- ¡¡pero estaré sola!!.- gritó abrazándose a sí misma.- sólo quería experimentar el amor… - sus ojos se llenaron de lagrimas, las cuales le negaron la visión.

No sabía porque lo había hecho, pero si sabía y entendía lo que ella pasaba. Descubrieron el amor, para que después en un abrir y cerrar de ojos se lo quitaran. Por eso, acorto la distancia entre ellos, y agachó su cuerpo para encontrar los labios de la miko, los cuales lo recibieron gustosa.

Ranma puso sus manos en la cintura de ella. Kikyo puso sus manos en el cuello de él. El corazón de ella volvió a latir, el de Ranma volvió a ser uno.

Se separaron lentamente. Él descansó su frente en la de ella.

- Sabes lo que tienes que hacer.- le dijo Ranma con una bella sonrisa en su rostro.

- Sí.- dijo ella, también sonriendo, como nunca lo había hecho.- sólo dime si me esperarás.

- Estaré contigo todo el camino.- dijo él volviéndola a besar.

Se separaron después de unos minutos. Ranma se llevó sus manos a su pecho, del cual comenzó a brotar una energía de color celestes con amarillo, la cual tomó forma de una estrella la cual creció hasta tomar la altura de Kikyo para envolverla en un capullo, el cual después de unos minutos estallo revelando a la mujer, vestida con un kimono color celeste.

- Kikyo.- ella tomo la mano que él le tendía. Ranma comenzó el vuelo.

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No supo como fue, solo sabe que está tendida en el suelo, con Kohaku encima de ella. No podía defenderse. No quería lastimar al hermano de Sango.

Inuyasha vio lo que pasaba, quiso ir en su ayuda, pero Moon se lo impidió, así como los yuokais le impidieron el paso a Sango y Miroku. Solo pudieron mirar como Kohaku le robaba los fragmentos a Kagome, para luego subirse en un mononoke y situarse junto a…

- ¡¡NARAKU!!.- gritaron todos y lo que vieron los asombraron más.

Naraku esta sobre un dragón chino, en su mano derecha flota el fragmento inundado en oscuridad.

- Si Naraku tiene ese fragmento, significa… - dijo Miroku, buscando con la mirada, sus ojos se abrieron por lo que vio. Akane y Sesshomaru yacen el suelo aparentemente sin vida.

- ¡¡MALDITO!! ¡¡BASTARDO!!.- los ojos de Inuyasha se inyectaron en sangre. Kagome sabiendo lo que venía, y arriesgando su pellejo, evito youkais para llegar junto al hanyou.

- Inuyasha, recuerda lo que nos dijo Ranma, así podremos vencerlo.

- Jajajajaja.- río con maldad.- nada ni nada podrá vencerme.

Tomó los fragmentos que Kohaku le daba, para luego quitar los del chico, por lo que el cuerpo del muchacho cayó sin vida hacia el suelo. Kirara evitó que se diera contra el suelo.

- ¡¡MALDITO!!.- grito Sango, tomando su hiraikotsu, listo para lanzarlo, pero Miroku llego para impedir que lo hiciera.- ¿Por qué?

- Si lo lanzas se te devolverá.- dijo señalando lo que ocurría.

En el cielo, Naraku sostenía los fragmentos de la perla, que al tener contacto con los otros se llamaron para fusionarse. La perla emitió un campo de energía que envolvió a Naraku y a Moon, impidiendo interrupciones.

Los muchachos por fin pudieron agruparse, ya que los youkais y mononokes huyeron al ver el poder de la Shikon No Tama.

El cielo se volvió negro, rayos desde él caían hacia la perla, que ya es una sola, y de un color negro.

- Por fin podré hacer lo que he planeado por años.- dijo Naraku, al momento en que tomó la perla.- ¡¡AHHH!!.- grito de dolor.

Tanto Naraku como Moon fueron envueltos en un campo de energía negro, el cual destellaba rayos de distintos colores.

- Ahora vendrá lo peor.- dijo Inuyasha tomando a Colmillo de acero con fuerza.

CONTINUARA…

Nota!!

Hola!! Siiiiiiii lo seeee… hace muchoooo tiempo que no actualizaba… ahhh es que pasaron tantas cosas en mi vida… que provocaron falta de inspiración por completo… pero ahora he tomado de nuevo el gustito por escribir… así que espero hacerlo más seguido…

Gracias a todos lo que me han dejado su opinion, espero que este capitulo les guste )

Por fissss dejen RW

Salutitos a todos!!