para no hacerla larga Perdonnnnnnnnnnnnnnnnnn, perdon por tardar, por la broma del 28 y por no escribir mas rápido ah y por enviciarme con khr otra vez

Gracias A: LilyVongola, akira-kun.8, tabris990, freegy-chan, hikaru88, ZakuryMinashiro, 131.r, Chibi Dhamar, ZANGO-1 y Sapphir Kyuubi por todos sus comentarios.

no pude hacer lime, debido a devirsos problemas, incluyendo la trama y quew mi madre se metia de la nada a mi cuerto, ademas seia hacia lime en esa situación sentí que me matarían...y creo que no me equivoco ¬¬U

bien sin mas disfruten el capitulo

0.9.-Antes: 24 horas

Llevaba todo el día en esa condición, encerrado en una habitación pequeña sin ventanas y una sola puerta gruesa de metal a prueba de balas, una pequeña mesa al centro con hojas blancas, plumas y bolígrafos, algo de agua también, pero solo eso.

Se estaba auto destruyendo. A cada visita el corazón se le resquebrajaba, le dolía y se partía; pero muchas veces no ir era peor.

El día anterior Daisya, zafándose de sus problemas le hizo un llamado, lo cito en un barrio peligroso bajo una mentira "Tus padres quieren hablar contigo" que tonto, eso no pasaría y menos en semejante lugar, pero deseaba tanto el apoyo incondicional de alguien que ciegamente fue al punto de reunión. Apenas entro lo dejaron en ese lugar. Con el marrón del otro lado de la puerta dándole un discurso sobre la situación tan mala en la que estaba, como cayó en esa trampa tan obvia. Daisya había truqueado sus visitas a su novio, quien cumplía siete meses once días en esa condición.

Recordaba haber gritado, amenazado e insultado por igual; golpeado la puerta lo suficiente como para derribarla e incluso haber ideado un sinfín de posibles escapes, todos arriesgados. A las cinco horas se dio por vencido deslizándose de espaldas a la puerta; podía oír aun todo lo que le decía, asegurando que todo eso era únicamente por su propio bien. Opto por no decir nada, aun cuando el otro comentaba que el albino era solo una mera distracción, producto de un tonto y pasajero amor juvenil, que debía de ver su futuro en lugar de estar atado al pasado y seguir.

El no escuchaba, pero el marrón no era de lo que desistían con facilidad, si el no loquería podían estar meses enteros en esa posición, no saldría de ese encierro, mentir no era un a opción y gastar fuerzas con la puerta o las paredes no figuraba entre las mejores opciones. Solo esperar a que el otro se hartara.

Pero ya iban mas de quince horas, sin siquiera dormir o hablarle, mientras Daisya seguía y seguía solo para tomar aire en ciertas ocasiones. Por un rato el otro se quedo callado, pasaron casi 40 minutos en silencio total "tiempo para pensar" había dicho, se escuchaban las sirenas, las balas y las peleas de la calle en ese barrio de mala muerte, no sabia como el otro había logrado conseguir un lugar así, pero si veía atrás su vida diaria eso era un descanso a comparación.

-Sigues sin querer escuchar ¿verdad?

Rio con ironía, casi podía oír su respiración del otro lado, cansado por haber hablado como cotorro por horas, seguro ahora estaba también sentado con los brazos tras la nuca apoyándose en la puerta como el; se le hizo graciosa la imagen. El foco de la habitación comenzó a prender y apagar, dejando por momentos muy oscuro el lugar, solo la luz de la luna iluminaba la habitación.

-Sabes bien que soy el más cabezota que has conocido. Yo ya di mi respuesta

No se oyó una contestación, solo silencio, una hora después el foco se fundió. Otra hora transcurrió.

-Lavi…reconsidéralo

-No hay nada que reconsiderar

-¿En verdad piensas llevar esta locura mas lejos?

-Míralo como quieras pero escucha bien Barril ¡No voy a dejar a Allen! ¿Entendido?

-…parece que hablas enserio

-Al fin entiendes-resoplo con ironía en la voz

El sonido de las teclas lleno el lugar. La voz de Daisya presurosa y fatigada sonó amortiguada, del que hablaba, no importo. Sonidos cortados y pronto mas teclas.

-…llega puntual…

Alcanzo a escuchar, y luego el inconfundible sonido de llaves, se separo de la puerta aun sentado.

-¿Ya me abrirás?

-No

Dibujo un gesto cansado.

-¿Piensas tragarte las llaves entonces?

-¡Por supuesto que no!-bufo-Ya me voy, toma-una llave se deslizo bajo la puerta-Han pasado 21 horas, cuando pasen las 24 y si aun estas dispuesto sal y ve, destrúyete

-…Ya sabes que hare

-Al menos pregunta a donde voy

-Aun si no me interesa lo dirás

-Voy a Tailandia-suspiro-Regreso en 6 meses, no quiero quedarme a ver como sigues, si en ese tiempo cambias de parecer llámame-paso algo por la puerta-El numero esta dentro

Miro la cajetilla de cigarros y el encendedor, sin reparos lo devolvió.

-Gracias ya no fumo

-¿Desde cuando?

-Desde que se lo prometí

-Adiós Lavi

-Adiós Daisya

Recorrió sus piernas oyéndole marchar, escondió el rostro ya ahí se quedo esperando que el día llegara a su fin. Solo y abandonado, como siempre lo había estado.

Fin 0.9

9.- Después: Solo con mis pies

Al fin le dejo respirar luego de notar su nula respuesta. Allen sentía sus ojos picar a causa de lagrimas queriendo ser derramadas, las orbes oscuras le miraban con fijeza. Retrocedió un poco, asustado. Pero el oriental no le dejo, acercándole más de lo que logro apartarse. Negó fuerte, solo con la cabeza, se sentía débil como para repetir la negativa. Pero Kanda le ignoro uniendo nuevamente sus labios en una caricia ardiente; Soltó lágrimas. Cálidas y pesadas, su cuerpo temblaba sin saber si era por el frio del lugar o por el anhelo de corresponder. Cerró sus labios hasta casi hacerse daño. Algo iba mal.

Distinto a lo que espero el otro no siguió obligándole, solo se dedico a quitar con sus dedos las lagrimas que corrían por sus mejillas sonrojadas, depositando en una de estas un solo beso corto y delicado. Se miraron en silencio, a continuación el japonés inicio otro beso, menos agresivo, los labios de Allen temblaron y finalmente cedió.

Se aferro a él, lloro sin parar. Solo quería olvidar todo de una vez y ya. Tras un rato se separaron irremediablemente, jadeando. Logro ver en el otro una media sonrisa antes de proseguir, más besos, caricias sobre la bata, gemidos entrecortados, más calor. En algún punto la bata quedo arremangada hasta el cuello y el uniforme de Kanda se hubo perdido. Apenas podía respirar, se sentía desfallecer, conforme la mano del japonés le torturaba lentamente y antes del momento culmínate verle detenerse para acercarse y susurrarle algo. Asintió despacio a pesar de sentir que algo no iba bien en todo eso, supo por que la oírle susurrar un "Te amo". Fue entonces que con pesar en sus ojos negó, negó tan fuerte tan desesperado que sentía el alma írsele a un lugar lejano, le aparto con una mano sobre el pecho ajeno y lloro, tan amargamente que ningún consuelo serviría.

-Perdón-clamo con la voz cortada-Perdón Kanda no debería pensar así de ti, no debo crearme falsas esperanzas contigo solo porque tengo el corazón partido en dos, solo porque quiero olvidarme de él; no tengo derecho a usarte, ni siquiera... en sueños…

Aquella era la verdad, siempre supo que aquel Kanda no era real, o supo desde que le dijo que se preocupaba por él; todo eso era falso. Los besos, las caricias todo. Pues, Allen Walker no se encontraba en ninguna habitación, el aun estaba en una camilla, con la piel expuesta a una gran luz, siendo intervenido por el accidente de la tarde. Lo sabía porque sentía los jalones en su piel al ser cosida, los murmullos de su condición. Y, por que oía un claro "ya acabamos" de una chica que se escuchaba agotada.

El movimiento de la camilla y el ruido, el cambio de ambiente al ser transportado por un pasillo mientras decían algo de una "gran pérdida de sangre" y que "necesitaba una transfusión urgentemente"

Falta de sangre, por eso sentía su cuerpo tan frio e entumido, esa era la razón del extraño sueño que tuvo. Abrió apenas los ojos sintiendo una herida en su parpado izquierdo la cual se había reabierto por esa acción, el blanco pasillo se vio tapizado de carmín. Apenas pudo distinguir a dos personas y al darse cuenta que uno era Kanda quiso desaparecer en ese momento. No reparo en el hecho de que ahora estaban en el cubículo del elevador.

-¡Otra vez está sangrando!-bufo la chica acercando algo a su ojo-¡Que fastidio!

-Con que siga así tendremos que conectarlo a alguno de los dos o llegar al banco de sangre en un segundo-bufo el japonés-Che ¿Cómo se despertó tan pronto? ¿Seguro le sedaste?

-Bueeeeeno-rodo los ojos-Estaba tan profundamente noqueado que no vi la necesidad

-…Entonces me dices que lo de recién fue sin anestesia

-Con la golpeada que se llevo dudo que notara que lo cocían…y que despertaría mañana

-Obviamente te equivocaste-resoplo-Hay que poner más puntadas en su parpado, así que en esta ocasión no se te olvide el…

-Cubierto

Enterró una jeringa con rapidez en el cuello del chico, este poco a poco perdió la conciencia quedándose dormido.

-Si esa cosa le cae pesada…

-¿Por qué me amenazas si esos son tus métodos?-tapo la jeringa-Además…fue bastante raro verte ahí….en una cirugía

-No fue cirugía

-Más de 30 incisiones, succión ¡Cirugía! –Resoplo-Como sea, fue raro verte ayudándolo a seguir vivo luego de aquel incidente hace un año…-le miro- ¿Por qué no dudaste ni un segundo en salvarlo? Pudo haber sido cualquiera ¿Por qué no se lo dejaste a otro?

-…

-Acaso… ¿Te importa?

-…No me ha dado las gracias

-Eh…

Kanda hizo un ruido de exasperación se cruzo de brazos e empezó a vociferar con el seño fruncido.

-Este Moyashi no me ha dado las gracias-chasqueo la lengua-Lo he cuidado todo este tiempo, le trato como es debido, evito que se mate cada tanto; prácticamente soy su jodida niñera. Hoy no me pelee con él, lo saque a pasear y el muy idiota ¡Me desobedece! Si cree que se va a morir solo por esto está muy equivocado ¡Voy a curarlo, sacarlo de peligro y entonces si yo mismo lo mato!

-…Ok

El elevador abrió sus puertas, Kanda salió arrastrando la camilla pero Fou se quedo dentro, en cuanto el otro volteo la chica le hubo extendido algo, que el tomo sin saber.

-Como este asunto no me concierne les dejo solos-rio-Termina de curarlo para matarlo

Lo último fue en burla conforme las puertas se cerraban, Kanda miro su mano había ahí una aguja quirúrgica y hilo. El oriental chasqueo la lengua al entender.

-Esa floja se escapo

o-o-o-o-o

Fou reía en el cubículo de manera calmada.

-Con que curarlo, sacarlo de peligro y después matarlo ¿eh? Lo que uno dice con tal de no decir "me preocupa" ¿O ya lo olvidaste Kanda? Como se siente ver en peligro de muerte alguien que te importa…

La mujer resoplo riendo mas al recordar viejos días en el hospital, tan concentrada estaba que no noto el momento en el que las puertas se abrieron y entro Bak.

-Eh…el 6 ya fue apretado-giro-Disculpe seño… ¡FoU!-tembló-¿De qué te ríes?

Y al instante le cambio la expresión.

-¡Que te importa Baka!

Le tiro una patada voladora la que le hizo estrellarse contra el tablero.

o-o-o-o-o-o-o-o

Termino de pasar el algodón húmedo por su parpado para poner sobre este un pequeño vendaje que cubría muy bien su ojo desde su frente hasta la mitad de su mejilla. Enrollo de manera mecánica el resto de las vendas, acomodándolas en el buro a un lado de la cama.

-Ya esta Moyashi

Lo dijo mas para si, solo pensó en voz alta. Desvió su vista de las vendas al albino en cama cubierto de vendas las cuales no se veían por la manta que le cubría a excepción de brazo izquierdo que salía de entre estas donde un tubo plástico teñido de carmín le daba la sangre que le faltaba. En un soporte la bolsa roja colgaba.

-La próxima vez que se te ocurra hacer otra estupidez como esta ya veras lo que te pasa…

Solo se oía en ese lugar el débil goteo de la sangre que era trasferido. Kanda término por sentarse en la cama, cercano al brazo descubierto, moviendo apenas el colchón concentrándose solo en el rostro del albino y su respiración, lenta e acompasada.

-Te habría dicho que eres todo un idiota, un estúpido por no obedecer, un imbécil por casi morirte de esta manera…

Cerro los ojos apretando los puños sintiéndose temblar

-Un jodido irritable…un Moyashi que…

Termino pro ponerse en pie con brusquedad, dando vueltas en círculos cual león enjaulado, después se detuvo frustrado.

-Como demonios termine en este punto-decía para si-Preocupándome por un chiquillo que apenas conocí hace unas semanas. Demonios

Se cubrió el rostro con la palma sudando ligeramente, su otra mano temblaba. Casi por reflejo dejo su rostro y sujeto su muñeca mirando su mano como si lo esperaba.

-No debí entrar maldita sea, debí traer a patadas a Richars o Boners para esto

Tal cual un reflejo involuntario miro al chico en cama, resoplo y como si las fuerzas le hubieran dejado se dejo caer en la silla próxima.

-Esto no me esta gustando, no debí hacer eso, no tenia por que, es como si este chico me…

Dejo la frase suspendida sintiendo un frio recorrerle la columna, una fantasmal sensación instalarse en su espalda. Negó, negó fuerte poniéndose en pie una vez más.

-No. Eso no puede estar pasando, no, no, no, no soy un maldito adolecente

Pero por mas que negó y se intento alejar volvió al mismo punto, frente al chico mirándole dormir. Su vista se detuvo viendo sus labios, aquellos que ya había rozado antes, a pesar de lucir resecos y quebradizos aun se notaban rosados, atrayentes. Los toco apenas con dos dedos retirándose a poco. Pensamientos nada inocentes habían saturado su cabeza, no le gustaba el rumbo que las cosas tomarían si el otro llegara a despertar en ese punto. Verlo nervioso, arrinconado contra los barrotes de la cama, tartamudeando, abriendo los labios y…

Golpeo la pared. Y maldijo en voz baja, eso definitivamente no iba a acabar bien, en ninguna forma posible. Malditas fueran las hormonas, y maldito el momento que se entero que aun las tenia ¡Peor todavía! Hormonas homosexuales.

Se sentiría no solo un bastardo, también un aprovechado; ese Moyashi estaba tan voluble como para aceptar a cualquier hijo de puta que le diera una pequeña esperanza de paz, aferrándose y confiando lo que quedaba de su corazón. Y aunque Kanda fuera un maldito jamás seria tan bastardo como para aprovecharse de el, no le importaba lo que las malditas (hormonas) le gritaban al oído, el no haría eso y menos por lastima, ni siquiera por consuelo, el solo hecho de prestar su hombro en apoyó a esa altura, lo pondría como un oportunista solo. Además cualquier acercamiento de su parte podría herirle, la situación se podría malentender, dejaría al otro mas herido aun. El era un enfermero, solo un trabajador, nada más. No tenia ni derecho ni debía inmiscuirse en su vida mas allá del trato profesional que debía. Pero era tan malditamente complejo, todo con ese chico lo era. Dormido o despierto.

Resoplo yendo a la puerta, no tenia nada más que hacer en esa habitación. Bak y Wong eran los encargados del albino ellos sabrían como proceder a continuación. Su presencia no seria ni requerida ni necesaria. Miro de reojo la cama, aceptando que el problema no se iría sin más, pero todavía con ello lo mejor era desaparecer de su vista un tiempo. Kanda no seria un tronco en el cual se aferraría Allen Walker, no podía darse ese lujo.

Abandono el lugar sin decir una solo palabra mas, dejando en la puerta la indicación de urgente para que otro leyera y se encargara.

o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-oo-o-o

Las enfermeras retiraban con cuidado los vendajes de su torso, mientras el doctor Wong terminaba de apuntar los detalles de su condición. Podía ver como el avejentado rostro del hombre mayor se relajaba tras varios minutos, luego de comparar los resultados de esa mañana con los de 4 días atrás. Debían ser buenas noticias y tenían que, después de todo, las heridas físicas de aquel incidente ya habían cerrado contados los 7 días que llevaba prácticamente encerrado en su habitación; aun podía recordar como al despertar vio entrar a Bak quien al ver su estado grito tan alto que el personal entero corrió hasta su habitación. Las preguntas de "Que paso" llenaron el lugar, varios ya traían maquinas para hacer pruebas cuando alguien de atrás grito "Solo se cayo exagerados" no supo quien fue pero el alboroto se deshizo y Bak fue tras el informante para enterarse de todo.

7 largos días de pruebas exhaustivas y más de una transfusión, en los cuales vio al personal entero entrar y salir para una prueba o solo por ver si seguía vivo, vio a todos menos a dos personas; el primero era el director, aunque a el no lo conocía; el segundo era Kanda.

No sabia por que se sentía vacio cuando no iba y como esperaba que al día siguiente le arrojara una bolsa de galletas comentando algo del ruido de su estomago o de lo inútil que era por no poder ponerse en pie ya. Se suponía que Kanda no era nadie de importancia en su vida, ni siquiera un amigo; tan solo un trabajador del lugar que no tenia el deber ni la obligación de irlo a ver, cada que pensaba eso se sentía peor.

Al fin el doctor Wong dejo el bolígrafo, le oyó suspirar con claro alivio dando un revisado final a la tabla principal antes de dejarla y checar de ultimo su visión. Las enfermeras abandonaron el lugar, cuando la luz dejo de cegarle; supo que había algo que debía de decir.

-Doctor Wong

-Eh…si dígame

Le vio girar su silla luego de tomar otra vez la tabla para anotar lo último.

-¿Cuál es mi condición general?

El hombre se sobresalto un poco dejando la pluma, para revisar en las hojas anteriores con el fin de darle las respuestas recientes.

-Veamos…Todas sus heridas han sido curadas, los antibióticos que administramos han desaparecido las infecciones que no se lograron manifestar en su cuerpo…

-¿Y que hay de mi enfermedad? ¿En que condiciones me encuentro?

La pregunta tomo desprevenido al hambre pues maniobro con la tabla que repentinamente resbalo de sus dedos, logro atraparla antes de tocar piso y tras soltar un suspiro le vio ponerse mas serio, carraspear y hablan en tono neutro.

-Hoy como siempre hemos hecho las pruebas estándar diarias y como siempre los resultados son distintos e inexactos, no obstante sus ondas de sueño se han normalizado del todo y su cuerpo omitiendo sus defensas parece funcionar como el de cualquier persona normal

-Ya veo, en resumen mi condición no requiere hospitalización

-Eso no es cierto joven Walker, una recaída de su tipo no avisa, si no se encuentra cercano no podremos predecir mas efectos secundarios ni síntomas y lo que acarrearía el que dejara la zona esterilizada…

-Vendré cada semana por revisión, si eso le preocupa

-¿Pero no ha oído? los resultados cambian cada día

-Si me siento mal vendré de inmediato, en tanto regresare a mi casa

-No puede comparar su casa con un hospital-espeto nervioso

-Lo se, pero, en un hospital no vivo

-Señor Walker piense lo que esta diciendo no es cuestión de comodidad

-Estoy consiente

-Además sus piernas aun no…

-Iré a rehabilitación

-¡Señor Walker!-se puso en pie mirándole con severidad-No puede arriesgarse a salir de aquí, piénselo…

-Doctor no soy tonto, lo comprendí hace dos días, la forma en la que reaccionaron todos cuando creían que mis heridas eran un síntoma, soy una persona no un experimento; lo de mi salud no es mas que una excusa

-No es mentira, enfermara si sale de aquí-espeto con menos énfasis

-Todos enfermamos ¡Y yo ya lo estoy!-clamo acaloradamente

-Intente entender joven Walker es su vida-susurro apenas

-Y pienso vivirla doctor Wong-se detuvo un momento- Mañana tengo un compromiso importante, si falto solo por "esto"-se señalo de pies a cabeza-Mi vida valdrá menos de lo que ya vale-le miro con decisión-Ya perdí dos años, no me haga perder mas tiempo

El hombre suspiro rendido, negó y dijo.

-Si es lo que quiere debe firmar una carta donde declara que su salida fue voluntaria y que no culpara al hospital si muere al salir…-se puso en pie-Esa es la única forma, de otra manera nadie le dejara poner un pie fuera

-Tráigamela-clamo sin vacilación, el hombre mayor resoplo

-Como diga, no se arrepienta después

Wong salió dejando la puerta abierta, le extraño el gesto pero después noto que alguien iba entrando, una chica que se reía abiertamente.

-Me preguntaba que hacías…pero vaya sorpresa ¿Quieres que te pongan una demanda para retenerte? Por que si eso buscas no faltara gente aquí que lo haga

-Disculpe Usted ¿Quién es?

La mujer bajita de pelo corto rosa se señalo, iba como enfermera pero sin su cofia* Se le hizo conocida pero no recordaba de donde.

-¿Yo? Yo soy Fou, la asistente de Baka Bak-se cruzo de brazos-No me preguntes el porque, a veces yo también quisiera saberlo-hizo un ruidito de insatisfacción

-El doctor Bak…

-Si el rubio de boina que coquetea hasta con sus pacientes, ese idiota; pero eso no importa, venia a ver como sigues Walker, por si se te volvía a abrir el parpado

De golpe recordó donde la había visto antes, el día del accidente.

-Entonces usted es…-la señalo

-Si yo te cosí ese parpado y otros puntos pero fue nada a comparación de don amargado-musito entre dientes y resoplo-Además dije que soy Fou Walker, el usted me pone la carne de gallina…

-¡Muchas gracias!

Ni la frase completó cuando vio al albino inclinado en una reverencia, la de rosa descompuso la expresión.

-¡Acabo de decirte que odio las formalidades, Cielos, ¡¿Cuantos años tienes?!

-eh...bueno, es una costumbre, gracias por ayudarme Fou-san, el doctor Wong dijo que se asusto mucho cuando la nota de la puerta coincidía con mi estado actual

-¡Dije que no fue nada maldición! Y si tantas ganas tienes de dar gracias a mi no es a quien deberías si no a ese cabeza hueca de Kanda

-¿Kanda?

-¿Que no sabias? Ese tipo fue el que te llevo cargando hasta la sala y a decir verdad se encargo de casi todo, yo solo le asistí un poco-suspiro y cerro los ojos-Yo también estaba sorprendida…-se quedo callada-¡Pero no importa, eso no deja de ser noticia, dime que relación tienen tu y Kanda como para que haga una imprudencia que podría costarle el empleo!

Allen ya no la oía, Kanda le había salvado la vida, eso era mucha información; si eso había pasado ¿Por qué el japonés no había ido a verlo? Bajo la mirada, no tenia porque, si lo sabia ya ¿por que preguntaba?

-¡Respóndeme niño que esto es una bomba de chantaje!

Volvió a la realidad cuando la tal Fou comenzó a zarandearlo

o-o-o-o-o—o-o—o-o-o-o-o-o—o

El doctor Wong iba a su derecha, a su izquierda Bak (con un montón de heridas y cortes) le hacia preguntas ¿Cómo se sentía? ¿Estaba mareado? ¿Veía objetos semidobles? Etc. Las respuestas eran siempre no. Una enfermera la cual vagamente recordaba su nombre empujaba la silla de ruedas donde estaba, sin mas ropa que una bata blanca sobre un pantalón rayado que alguna vez fue parte de un pijama; el calzado eran solo medias blancas. Otra enfermera, bajita y rechoncha revoloteaba alrededor anotando los escasos dotas personales que daba.

Había tenido bastante tiempo para pensar en el momento de su salida, e irónicamente nada para planearla, de hacho todo hasta la media hora anterior era improvisación, no espero que el anciano doctor le dejara marchar, menos con tal facilidad.

Bajaron por el ascensor hasta la sala de espera, el lugar estaba atiborrado de gente que esperaba paciente su turno. Hubiera preferido no llamara la atención pero su aspecto no se lo permitió, además no era común ver a alguien ensilla de ruedas con aspecto de anciano, siendo joven y con una llamativa cicatriz en forma de pentagrama. Menos aun con dos doctores y dos enfermeras a su alrededor, sin contar a varios otros que parecían mas escolta que chismosos (Enfermeras jóvenes y personal), eso lo hacia parecer la salida de alguien importante o rico; y eso ponía las cosas mas complicadas y hasta bochornosas, pues esa salida lejos del gran acontecimiento que muchos creían no era mas que un escape apresurado. No quería ver la cara de todos los presentes con la lastima y burla tatuados cuando notaran que a falta de alguien que le recogiera tomara el primer taxy que llegara, seguro no podía ser peor que la de los doctores ahí presentes, esperaba que no cambiaran de opinión y lo devolvieran a su habitación.

Por ello abrió los ojos con sorpresa pues tan pronto las puertas se abrieron pudo ver una camioneta negra estacionada y al lado de ella vestido en un pulcro traje negro se hallaba Link. El rubio se enderezo limpiando las nulas volutas de polvo con ayuda de sus manos enguantadas, fue con ellos al verles llegar y de manera elegante recorrió la corta distancia del auto a ellos; haciéndole parecer un mayordomo.

-De aquí en este punto me encargare yo-expreso con calma

-¿Quién es usted?-Bak frunció el ceño con desconfianza

-Soy Howard Link abogado del joven Walker, doctor Bak ¿cierto?-Bak asintió desconfiado

-Entonces usted es la persona responsable-Profirió con el ceño arrugado

-Así es-saco algo de su bolsillo y se lo entrego-Si hay algo que deba firmar…

-No será necesario-le regreso la tarjeta-Ya Walker firmo una corresponsiva donde cede demandarnos en caso de que empeore su estado a cambio de la pronta dada de alta

-Si es así necesito una copia de ese documento

-Claro-Wong se hizo a un lado-Señorita Simons ¿podría…?

La mujer que empujaba la silla fue hasta Link entregándole un documento que el rubio leyó con prisa, tras un minuto lo devolvió asintiendo.

-Todo esta en orden-declaro-Ahora si nos disculpan…

-Ah, claro, señorita…

-Descuide doctor no será necesario

Link fue hasta atrás de el y empujo la silla hasta el auto, ya ahí abrió la puerta del copiloto cargando al albino para sentarle asegurándose de abrochar bien el cinturón; luego plegó la silla y la guardo en la parte trasera, para al final subir y arrancar el vehículo. El motor rugió mientras el rubio maniobraba con el volante, teniendo como objetivo dar vuelta en ese camino estrecho que rodeaba una jardinera, yendo derecho a la salida. Allen miro las jardineras circulares y cuadradas mientras salían para luego suspirar. Después de todo era tonto esperar que Kanda fuera a despedirlo, seguro estaba muy ocupado con su trabajo como para acordarse de el, pero sin que lo supiera era observado por alguien en el séptimo piso. Una persona le vio partir en silencio hasta cuando ya fue imposible distinguir el vehículo en la mar de coches.

-¿Cómo supiste que saldría hoy?

Interrogo a Link tan pronto estuvieron rodeados de coches, el rubio le miro por el rabillo del ojo un instante y volvió la vista al frente.

-Supuse que seria en la semana, como mañana se deben terminar los tramites era muy probable que saliese hoy, y si no me equivocaba no llamaría a nadie

-…no era necesario-susurro

-Si era necesario, todavía usa la silla; y si le llegasen a secuestrar no habría forma de pagar un rescate, los documentos aun no han sido sellados y la compañía no lo tomaría bien

Allen no respondió y la siguiente media hora solo se dedico a mirar por la ventanilla, el panorama cambiaba, de los edificios al mar; finalmente a una zona de casas medianas con amplios terrenos, fue ahí donde se dio cuenta del destino. Se sobresalto viendo al alemán que hacia como si no se hubiera dado cuenta.

-¡Detén el coche!-grito con fuerza

Link redujo la velocidad y se estaciono a un extremo de la calle, no había otros coches transitando por lo que se tomo su tiempo antes de apagar el motor. El albino lucia aun alterado, bajo la vista para susurrar

-Por favor llévame a otro lado

-No creo que quiera ir a otro lado-refuto-El apartamento que compartía…bueno ese ya se ha perdido, ahora no hay otro sitio al cual pueda ir

-Yo…no me siento preparado para estar ahí Link-san

-Esperare entonces-se recargo en su asiento cerrando los ojos-Intenta asimilarlo Walker

No era sencillo, asimilarlo, aceptarlo. Hacia ya mas de 4 años que no había ido ahí, mas o menos cuando entro al instituto. Se había mudado a los dormitorios del lugar para no tener la necesidad de viajar de una ciudad a la otra, y en esos momentos se arrepentía enormemente de no haber estado más que en las vacaciones, y ocupado, siempre ocupado.

Y pese a que ahora podía…no mas bien DEBIA estar ahí, no seria lo mismo, lo sabia, hacia mas de un año que sus padres estaban muertos.

No importo cuanto tiempo estuvo ahí, en el asiento del copiloto mirando sus manos, temblando un poco sudando otro tanto, no se calmo y sinceramente dudaba que en un día o dos pudiera. Respiro hondo e dio la indicción, Link arranco el auto para terminar ese recorrido que de pronto se había vuelto tortuoso.

Tal vez si la casa no estuviera deshabitada desde hace mucho no se sentiría tan mal, no quería ver en lo que se había convertido la casa de sus padres, llena de polvo y telarañas. Una vieja y abandonada casa llena de recuerdos, recuerdos dolorosos que no quería. Al cabo de un rato llegaron a su destino. Link bajo a abrir la reja que rechino debido al oxido y desusó, causándole una horrible sensación en la boca del estomago.

Luego de haber entrado y estacionado el vehículo Link bajo la silla, posteriormente al albino en esta.

-Gracias…-susurro de manera mecánica acercándose para abrir

-Permítame

-Link…

-Mi deber es mantenerte intacto hasta la reunión de mañana, una casa así puede volverse peligrosa

-…entiendo no seré un estorbo

-…-el rubio entendió que metió la pata, pero no dijo más

Sin esperar respuestas el rubio abrió la puerta empujándole a su interior, todo estaba oscuro. Avanzo mas, las preguntas llenaron su cabeza ¿Cómo estaría todo? El crujido de la puerta le hizo tragar saliva, miro las sombras, como hipnotizado. No aparto la mirada intentando distinguir su alrededor ¿los muebles seria los mismos? ¿Y que había de la mesa? ¿Todavía estaba aquel sofá café que compartían los tres frente a le chimenea en inverno?

No dijo nada cuando la luz fue prendida y notó los cambios.

Todos los muebles habían sido cambiados no solo de lugar. Aquellos tapices y cosas bordadas con flores que había echo su madre ya no estaban, había un conjunto de sala en colores blanco y negro que le resultaba ajeno; el sillón frente a la chimenea había sido remplazado por un sofá de tela gris. La chimenea aunque en su lugar estaba vieja, descolorida y abandonada; los atizadores y las rejillas metálicas se mostraban oxidados, y donde hubiera fuego acogedor y leños alguna vez solo había polvo, cenizas y una gran telaraña.

Avanzo con la silla mas, quería verlo todo con sus propios ojos. Entre los sillones había una mesa pequeña, larga y ovalada; reconoció el modelo de un catalogo de muebles que su madre solía ojear en su tiempo libre, como comentaba lo cómodo que seria usar la mesa en una platica con sus amigas sin necesidad de ir al comedor. Su rostro se entristeció un poco por el recuerdo mientras continuaba observando. Fue al comedor, tampoco estaba la mesa circular de 4 asientos, tan característica por que le mantel a juego siempre acababa de mancharse con café, en su lugar había una rectangular con 6 sillas, del mismo modelo que la mesilla de la sala, madera café oscura. No había nada sobre ella ni siquiera el florero que le había hecho a su madre a los 8 y del cual ella no se separaba. La cocina estaba abandonada.

Movió la silla hasta las escaleras, al lado de estas una gran caja cerrada con cinta se podía ver. Allen miro al link de manera interrogante, este solo se limito a negar, podía darse una idea de lo que contenía la caja por lo que desvió la vista a los escalones. El segundo y tercer piso se veían en sombras, habían muchas telarañas en los pilares del pasamanos e una cantidad exagerada de polvo en este. Parecía como si el primer piso hubiera sido renovado hace no mucho, pero el reto de los pisos no hubiera sido tocado en años; el por que era un misterio.

-¿Quiere subir?

Negó. Trago saliva antes de girar y darle cara.

-Quizás debamos pedir algo para comer, ya es… ya es tarde

-Ya he pedido algo de camino aquí no tardaran en llegar

-Bien. Cárgalo a la cuenta de…

-No hace falta e venido preparado

Antes Allen se hubiera puesto a discutir pero esa vez solo asintió, no se sentía con fuerzas de nada, pues toda su energía se había evaporado al ver lo que su hogar se había vuelto en ese tiempo.

Fin 9

X: Dolor…

Niko: estomago…X-X

X: Medicina?

Niko: mejor rewierts…y un sal de uvas plis, ah por cierto la cofia es el gorrito de las enfermeras…supuestamente X.X K.O