Marco, Star, Moon y Eclipsa no supieron reaccionar por un par de segundos ante el flash, pero no duró.

- ¡Joven! - replicó Eclipsa - ¡No crea que nos puede manipular tan fácilmente! ¡Yo ya borraba mentes cuando tú ni siquiera habías nacido!

Moon miró con sorpresa a Eclipsa

- No me mires así, Moon. No me iba a sacar ese hechizo de la nada.

Otro hombre de negro apareció por detrás

- ¡Señor! ¡Tenemos un problema! Tenemos un grupo de resistentes.
- No os preocupeis... Me encargo yo personalmente. Aseguraros de que ahí atrás todo sigue con normalidad.

El hombre era mayor. Probablemente un poco mayor incluso que Moon, por las evidentes arrugas de su cara y una cabeza parcialmente calva con pelo canoso, aunque las clásicas gafas no permitían ver las probables bolsas de los ojos ni el cansancio de la mirada de este hombre.

- Hablemos... - dijo con el típico tono para neuralizar mentes, mientras gesticulaba con la mano para invitarles a ir en dirección contraria.

No sabían de donde, pero habían aparecido varias sillas, una mesa, una jarra grande de agua y varios vasos justo detrás de ello.

Asumieron que los hombres de negro debían haberlo puesto allí mientras intentaban neuralizarles. Eran hábiles y muy silenciosos.

Una silla estaba en dirección opuesta a las demás. Era para él.

- ¿Agua? - preguntó con fría cordialidad

Marco se puso por delante y les negó a Moon, Star y Eclipsa

- Podría drogarnos - susurró
- Si no le importa - continuó Marco - beberemos agua enbotellada. - dijo cogiendo varias botellas sin abrir que estaban ahí para Skeeves
- ¿Temes que te eche algo al agua? - dijo sirviéndose en un vaso y bebiendo delante de él
- Usted podría estar inmunizado.
- Cierto... aunque no sea el caso. ¡Adelante! ¡Tomen asiento! - dijo mientras él hacía lo mismo

Todos se sentaron y por varios segundos hubo un silencio cortante.

- Exprincesa... creo que tiene algo que nos pertenece, y debería devolverlo. - dijo mientras tendía la mano a Star esperando la devolución.
- No tienes por qué hacerlo, hija. - dijo Moon interponiendo su brazo de forma protectora
- No, mamá... Tiene razón. Es suyo. - dijo mientras entregaba el neuralizador y las gafas

El silencio retornó.

- Sé lo que estás pensando. - dijo el hombre de negro mirando a Star fíjamente...
- ¿Seguro? Porque ahora mismo ni yo misma estoy muy segura de en qué estoy pensando... - dijo mirando a diversos lados intentando no mirar a los ojos a aquel hombre...

El tipo siguió mirándola fíjamente en silencio. Star, nerviosa comenzó a beber más y más rápido de la botella que Marco le había dado.

- Estás pensando que te voy a interrogar para saber de donde has sacado esto. - dijo levantando el neuralizador
- ¿Qué? ¡No! Jajaja - rió con gran falsedad - Estoy segura de que un hombre tan listo como usted ya lo sabe... - dijo mientras seguia bebiendo con nerviosismo hasta acabarla.

El hombre volvió a tender la mano.

- ¿Qué? ¡No tengo nada más!
- ¿Me entrega la botella vacía? - dijo
- ¿Oh? Sí... ¿Claro? - dijo Star dudosa no sabiendo si sólo era un gesto de caballerosidad para tirarla o iba a hacer algo raro.

- En efecto... Sé quien le dió nuestros artefactos. ¡Janna Ordoña! ¡Sé que está aquí! Por favor... salga de su escondite y únase.

Janna no apareció.

El hombre comenzó a rellenar la botella vacía desde la jarra con bastante habilidad.

- Janna... por favor. Sé que está aquí. Será más fácil si se une por propia voluntad.

Nuevamente silencio, mientras el hombre terminó de cerrar la botella, ahora llena.

Y la lanzó con fuerza contra una zona de lona que separaba un trozo de la carpa.

- OUCH - sonó la voz de Janna al otro lado

Y Janna apareció tras la lona.

- ¿Eso era necesario? - dijo mientras se acariciaba la cabeza con gesto de molestia
- La avisé... dos veces. Por favor. Aún tenemos un par de asientos libres.

- Gracias... - dijo el hombre de negro mientras Janna ocupaba su asiento - ¿Sabeis? Lo que habeis hecho hoy aquí es una violación de las reglas... Una grande. Neuralizar todo un pueblo... Ni siquiera deberíais tener este aparato. - dijo mientras lo balanceaba en su mano
- Lo hemos hecho para detener una guerra. - se excusó Eclipsa
- ¡Somos las responsables! Eramos las reinas de Mewni... - continuó Moon

- ERAMOS es el tiempo verbal adecuado. Sé que la situación es compleja... ustedes tenían su forma de hacer las cosas y nosotros la nuestra. Y ahora mismo esto ya no es ni la Tierra, ni Mewni...

Unos molestos flashes se veían desde la parte exterior. Varios hombres de negro traían sujetando con un collarín electrificado y sujetado por las manos de otros hombres a Globgor, que sujetaba como podía a Meteora, que lloraba desconsoladamente.

- ¡Señor! ¡Tenemos otro resistente aquí!

- ¡Dejadme, malditos! - dijo Globgor forcejeando como podía sin comprometer a su bebé.
- ¡Globi! - exclamó Eclipsa alarmada por la situación.

- ¡Por favor! Por favor... Esto no será necesario... si usted se tranquiliza... Siéntesé como todos los demás y todo irá bien.
- ¡Te vas a arrepentir de est...!
- Globgor... por favor... - pidió Eclipsa

Ambos se miraron a los ojos como si pudieran hablar telepáticamente. Eclipsa negó levemente con la cabeza y Globgor se calmó.

- Está bien... - dijo el monstruo sentándose en la última silla libre.

- Chicos - dijo el hombre de negro sentado, indicando para que le quitaran el collarín.

- Perdone la rudeza, pero mi gente se toma su labor muy en serio.
- Seguro - dijo malhumorado - Traquila... mi pequeña... todo irá bien. - dijo calmando a Meteora.

- Bien. Ahora que estamos todos juntos... antes de que hablemos más en profundidad, supongo que tienen preguntas... ¡Adelante! Es un buen momento.
- ¿Quien diablos es usted? - dijo Globgor aún agitado.

- Ese es un buen comienzo... Yo sé en realidad todo sobre ustedes... Igual que si hubiera estado espiándolos por una pequeña cámara cada día... - dijo riendo ligéramente entre dientes - pero... ¿qué saben de mí?
- Es un hombre de negro - dijo Marco cortándole
- ¡Es Uno! - dijo Star, recordándole hablar con Glossarick, aunque sonó como si sólo hubiera reafirmado a Marco

Aquel hombre sonrió levemente.

- Alguien ha hecho los deberes... pero veamos... ¿realmente sabeis quienes son los hombres de negro?
- Les robais a la gente sus recuerdos, para que no sepan que existen cosas como la magia, otras dimensiones o vida más allá de la Tierra - dijo Star desafiante
- Bueno... supongo que esa es la parte más aceptada del mito... y no está tan alejada de la realidad, pero es una visión parcial de lo que somos...
- ¿Acaso no tiene en la mano un aparato para borrar la mente de otra gente o convencerla de lo que quiera? - dijo Janna
. Sí... Es cierto. No he negado que sea parte de lo que somos. Pero... ¿acaso con eso saben el por qué?
- ¿Por qué? - dijo Eclipsa que se unió al tono desafiante de su grupo
- Por la misma razón que las reinas Butterfly han gobernado Mewni durante todo este tiempo

Las caras del grupo eran de extrañeza. No sabían que había querido decir, y él mantuvo el silencio tras esa respuesta.

- Eso no tiene ningún sentido. - dijo Moon -. Nosotras hemos gobernado porque somos una dinastía. Una dinastía con magia, que nos ha permitido ayudar a nuestro pueblo a prosperar. ¿Qué tiene eso que ver con ustedes? ¡Ni siquiera se muestran a la gente!
- Bueno... quizás tengan una opinión tan buena de sí mismas, aunque estoy seguro de que otros - dijo indicando a Globgor con la palma de su mano - no tendrán una opinión tan positiva...
Nosotros no somos una dinastía... pero somos una hermandad. Una organización con continuidad en el tiempo pasando el testigo entre generaciones, así que ... no somos tan diferentes. Cuando decía que hemos gobernado por la misma razón es porque ambos hemos tenido acceso a un poder superior. En su caso... la magia, que han heredado gracias a la varita que les fue regalada. En nuestro caso... el conocimiento. La razón que nos hace semejantes es que ambos hemos visto el gran poder que atesorábamos y lo hemos defendido.
- ¡Atesorar poder! ¡Lo dice como si hubiéramos sido unas tiranas! - dijo Moon defendiéndose. Sin embargo, Star y Eclipsa pusieron una cara bastante diferente.
- Supongo que es opinable... pero no era lo que sugería. Ustedes entendieron que ese poder en malas manos podría causar caos y destrucción. ¿No es acaso la razón por la que estamos aquí? ¿Porque algo se descontroló y ustedes se vieron obligadas a manipular la magia?

Era una respuesta obvia. No sólo era la reciente destrucción de la magia. Para Star había sido incluso desde el primer momento.

"Si la varita cae en malas manos, Star... el mundo podría ser destruido", dijo Moon a Star el día que le entregó la varita.

- ¿Estoy equivocado?
- No. - confirmó Moon bajando la mirada.
- Pues es lo mismo para nosotros. Por eso siempre hemos mantenido el conocimiento peligroso bajo nuestro control.
- ¿Pero no es esa una forma peor de poder? ¡Ni siquiera saben que les manipulan! - dijo Moon
- Ese es un debate continuo entre nuestros nuevos miembros... Se lo voy a exponer de otra manera... Ustedes... ¿se sienten libres?

Se miraron entre ellos.

- ¿Es una pregunta trampa? - dijo Marco - Porque ahora mismo no me siento muy libre.
- Más allá de la situación. Olvídense de lo que está pasando ahora. Imaginen que desaparecemos de sus vidas... ¿Se sienten ustedes libres?

Se miraron los unos a los otros con caras de confusión.

- ¿Exprincesa? - preguntó el hombre
- Sí... supongo. Quiero decir... ya no tendré mis obligaciones de princesa, nada me separa de mi novio, creo que tendré oportunidades de futuro... no hay ninguna amenaza visible en el horizonte... Supongo que todo está bien... ¿Por qué no habría de sentirme libre?
- Esa es la cuestión... ¿Por qué nos sentimos esclavos o libres? En realidad, siempre somos libres y esclavos a la vez. Somos esclavos de todo lo que no podemos hacer, de las reglas, impuestas por alguien o por la naturaleza misma, por las circunstancias. No somos libres de hacer lo que queramos. Podríamos desear viajar por las estrellas, por ejemplo, pero no está en nuestro alcance.
Por otro lado, somos libres de nuestras elecciones. Incluso el más oprimido esclavo puede escoger revelarse. Probablemente no pueda ganar, pero puede no someterse, si es lo que desea. Incluso la idea de elegir entre esclavitud y muerte, sigue siendo una elección.
Llamamos ser libres a poder escoger entre lo que deseamos, y ser esclavos a ver nuestras elecciones reducidas a un conjunto de posibilidades que no nos gustan, cuando aquello que deseamos está fuera de nuestro alcance.

- ¿A donde quiere llegar con eso? - preguntó Moon
- Lo que quiero decir es que la gente no se siente esclava de elecciones que ni siquiera se plantea. ¿Y cómo va a plantearse aquello que desconoce? ¿Acaso es la gente consciente de que su propio planeta es una prisión gigante? Por supuesto que no. Y por esa misma razón, al mantenernos ocultos, la gente no se siente prisionera de nosotros.
No... no somos peores. De hecho, ejercemos un poder equivalente al que ha hecho su familia en su dimensión. Pero la gente no lo sabe, no se siente limitada, se siente libre, y es libre en muchos aspectos.
- Eso suena hipócrita viniendo de alguien que manipula detrás del escenario. - dijo Janna
- Puede que lo parezca, pero créanme... nos tomamos nuestra moral muy en serio. Por eso, salvo mantener bajo control aquello que puede poner en riesgo la estabilidad de la Tierra, no tomamos partido.
Por ejemplo, lo que acaban de hacer. Borrar la mente a toda esa gente para, presumiblemente, evitar una guerra. Es algo que nosotros jamás haríamos.
- ¿Por qué? - preguntó Star - ¿Acaso no es algo bueno?
- Sí. Probablemente lo sea en el resultado... asumiendo que realmente han parado una guerra... pero... ¿a qué precio? Hace un momento me cuestionaban si no estaríamos siendo unos tiranos. Una de las condiciones que nos autoimponemos es sólo intervenir en aquello que realmente puede poner en peligro la Tierra. ¿Ellos se odian y quieren luchar? ¡No es nuestro problema! De otra forma, tendríamos que estar interviniendo constamentemente... y la paz sería una farsa. Para ser verdaderamente libres, debe haber opciones. Por eso los limitamos a controlar aquellas que son demasiado inestables y peligrosas.
- Como la magia - dijo Moon comprendiendo. Ella sabía mejor que nadie a donde había llevado a su gente al hacerlos dependientes de sus intervenciones.
- Especialmente la magia. Uno de los poderes más fuertes e inestables de la naturaleza.
- Si queriais mantener la magia oculta... ¿Por qué me dejasteis venir a la Tierra? - preguntó Star
- Eso fue un favor personal...
- ¿A Glossarick? - preguntó inquisitoriamente Star
- ¿Conoce a Glossarick? - preguntó sorprendida Moon, sin esperar la respuesta.
- ¿Conocerle? Somos mejores amigos... Amigos de barra de hecho.

Todos en el grupo, savo Globgor que estaba confuso, arquearon su mirada.

- ¿Glossarick bebiendo? - dijo Marco escéptico - Eso no parece nada propio de Glossarick.
- Bueno... siendo precisos... yo bebía mientras Glossarick tomaba pudding.
- Eso sí suena como él - dijo Star
- Solíamos intercambiar impresiones... Era... su confidente personal.
- ¿Usted? ¡Por qué! Quiero decir... Glossarick siempre ha estado vinculado a nuestra familia, nuestras reinas. ¿Por qué usted? - preguntó Moon
- ¿Cree que Glossarick sólo ha trabajado con una dimensión?

Moon se sintió sorprendida... pero luego también decepcionada. Siempre creyó que eran especiales y ahora descubría que no era verdad.

- No me malinterprete... Él se sentía muy orgulloso de ustedes. Las mencionó un montón de veces así como sus cualidades.
Eclipsa, una reina muy poderosa, que en realidad no deseaba ejercer ese poder, sino que sólo deseaba seguir su corazón.
Star, la chica cabezota que era incapaz de aprender mediante lecciones al uso, pero aún así, descubrir por sí misma en minutos lo que a otros les llevaba toda una vida, y a veces jamás aprendían.
O la pequeña Meteora, la superviviente. La niña que estaba destinada a ser sacrificada pero sobrevivió a un precio terrible. La que con más razón merecía la varita...

El hombre de negro había terminado sus adulaciones... y no había una para Moon.
Eso no pasó desapercibido para ella, que sintión un nuevo mazazo... ¿Había sido la peor de las reinas? ¿Glossarick estaba decepcionado con ella?

- ¿Qué quiere decir con que mi hija es quien más se merecía la varita? - preguntó Eclipsa
- ¿No se lo contó Glossarick? La famosa varita de las Butterfly era el sonajero de Meteora, que Glossarick usó como recipiente para un unicornio, y eso le dió los poderes mágicos. ¡Nos reimos mucho juntos de esa anécdota!

Moon no se podía creer lo que estaba oyendo... ¿Le estaría mintiendo? Por lo absurdo del relato, sí... pero algo en lo más profundo de su ser le decía que era verdad.

- Espere... espere... ¡La varita ha estado en nuestra familia por generaciones! ¿Cómo va a ser un juguete suyo?
- Viaje en el tiempo.
- Además, ¡la leyenda decía que la primera reina era especialmente poderosa y que ella hizo la varita! - dijo Moon
- Pues no... - dijo fríamente el hombre de negro - De hecho, Glossarick me dijo que las escogió al azar... Una especie de tradición familiar.

- Espere... ¿Está diciendo que toda la dinastía Butterfly es una farsa? ¿Ni siquiera la dinastía original?
- ¿Farsa? No... ¿Por qué? Tenían la varita...
- ¡Pero era puro azar!
- Sí... Pero tenían la varita... Mírelo como un sorteo... ¿Acaso el ganador de un sorteo es un fraude? No. Sólo alguien con suerte. Creame... Hay sistemas peores...

Moon ya sabía que no era una Butterfly original, o al menos eso es lo que había parecido con todo los de los PieFolk, pero... ¿incluso las primeras Butterfly no eran más especiales que cualquiera?

- Entonces.. ¿Porqué Glossarick escogió, de toda Mewni, a un mewmano? ¿Fue azar también?
- No... hasta donde yo sé, no. De hecho, se la otorgó a los primeros humanos que llegaron a Mewni. Esto es porque los humanos contamos con una de las mentes más apropiadas para controlar la magia. La magia es muy sensible a las emociones, y los nativos de Mewni, aquellos que llaman "monstruos", las experimentan de una forma más... sensible. En consecuencia, la magia en sus manos es más inestable, algo que Glossarick siempre quiso evitar a toda costa.

Moon no sabía como sentirse. Era como el día que descubrió que la línea sucesoria había sido alterada por al Alta Comisión. Tardó tiempo en aceptarlo, pero siempre se había autojustificado pensando que si bien no era digna por sangre, lo había sido por mérito. Había cogido todo el conocimiento y voluntad de sus ancestras, y había intentado con todas sus fuerzas darle continuidad.
Ahora resultaba que incluso la misma existencia de las Butterfly había sido nada más que un capricho del destino.

- Me siento como una estúpida... - dijo Moon cabizbaja
- Le repito... No tiene por qué. Fueron agraciadas con un don, y lo usaron como mejor creyeron conveniente. Pero en realidad, a nuestro mentor, nunca le gustó que la usaran. Demasiado tiempo viendo sus consecuencias. Mewni no fue su primera línea de reyes y reinas, ¿sabe? Hay todo un multiverso ahí afuera.
Por eso, en la Tierra, nos recomendó que hiciéramos lo posible para mantenerla oculta. Él fundó nuestra organización... o su precursora, más bien.
Y eso es lo que hemos hecho, por tanto tiempo... entre otras cosas.

- Pero sin magia... no hay Glossarick. - dijo Star, recordando las propias palabras del genio azul
- Sí... bueno... Estoy convencido de que la magia y él regresarán en algún momento, pero la cuestión es que ahora formamos parte de la misma dimensión... y nosotros tenemos el control. Además ustedes ya no tienen magia, así que todo lo que tienen que hacer es vivir sus vidas... y no meterse en nuestros asuntos - dijo mientras agitó el neuralizador.

- Pssst - susurró Globgor - ¡Marco! ¿Aún te queda alguna de esas magdalenas?

Ignorando al hombre de negro, Marco miró en la bolsa.

- La última - dijo mientras la cogió para entregársela al monstruo.

Y el hombre de negro se la quitó ágilmente de la mano, casi como si se la hubiera ofrecido a él.

- ¡Hey! - protestaron Marco y Globgor
- ¡Tiene buena pinta! - dijo mientras le dió un mordisco
- A ver si acierto... La receta tradicional... más relleno de frambuesa, arándanos, rayadura de limón, un toque de canela y... ¿pudding transdimensional?

Las caras tornaron en sorpresa.

- No se imaginarían que se me pasaría por alto ese detalle, ¿verdad?
- Entonces... ya sabe por qué somos inmunes. - dijo Moon
- Sí... Lo he sabido desde el principio. Y si os lo estais preguntando... la respuesta es sí...

El reloj de su pulsera sonó...

- Mira por donde...
*FLASH*


Moon intentaba aclarar sus ideas...

- Qué... ¿qué ha pasado?
- En un momento lo recordará. - dijo el hombre vestido de negro
- ¡Usted!
- Tranquilícese... No le he hecho nada...
- ¡Usted ha intentado... borrarme la mente!
- No lo he intentado. Lo he hecho. Pero le he devuelto los recuerdos a usted...
- Qué... ¿qué ha hecho con los demás? ¡ ¿ Donde está mi hija ? ! - dijo nerviosa
- Está perfectamente. Ahí afuera, con los demás, saludando a la gente. Cree que ha logrado convencerlos con un buen discurso. Ha olvidado la pequeña "trampa" que hizo - dijo mostrando el instrumento
- ... ¿Por qué se ha molestado en contarnos todo lo de antes... para luego borrarles la memoria? - preguntó Moon
- Por dos motivos. Uno... necesitaba distraerlos hasta que pasaran los efectos del pundding. Dos... porque me ha ahorrado tener que darle más explicaciones ahora. Aprecio mucho mi tiempo, ¿sabe?
Y si se pregunta por qué estamos ahora hablado, es porque, como le dije, tengo la convicción de que la magia regresará... y si eso ocurre pronto, espero contra con su ayuda para mantener la magia bajo control. Considérelo un regalo de buena voluntad.
- Pero... ¿por qué yo? ¡Es mi hija quien decidió destruir la magia en primer lugar!
- Su hija es demasiado voluble, al menos por ahora. Eclipsa está demasiado ocupada con sus problemas para preocuparse de esto. No... Usted es la candidata perfecta. Porque si algo nos ha demostrado es que es capaz de hacer lo que sea necesario para hacer lo que cree correcto. Incluido actuar en contra de las personas a las que quiere. Por eso confío en usted y sólo en usted para esto.

Moon recordó como se sintió antes del Flash. Como alguien insignificante. Que se había creido alguien especial. Una reina designada por el destino, que se había ganado su cargo con sus acciones.
Para luego darse cuenta que ni las reinas eran especiales, ni habían logrado bienestar para nadie.

No dejaba de ser paradójico encontrarse ahora en la situación de que aquel hombre, con aparentemente mucho poder en la Tierra, le pedía ayuda.

- ¿Qué es lo que quiere de mí?
- Sólo que esté preparada... No tenemos nada claro que la magia pueda desaparecer... y si es así.. y vuelve... me gustaría contar su cooperación para mantener las cosas en órden.
- No... La magia se ha ido... definitivamente.
- Bueno... si es así, casi seguro que no nos volveremos a ver. Pero sólo por si acaso... tengo motivos para creer que la magia no está tan desaparecida. Si entendí bien a Glossarick, la magia forma parte de la vida misma. En fin... ya veremos que pasa.
- De todas formas, no sé por qué no confía en mi hija. Destruir la magia fue su idea.
- Sí... pero si la magia regresa, si ella no puede evitarlo... ¿Estará su hija de acuerdo en mantener la magia bajo control de unos pocos?

Moon se quedó pensativa... Era una situación diferente...

- No lo sé.
- Bueno... pues eso es todo. Tan solo le pido que no cuente nada acerca de nosotros, y si vuelve la magia... ya nos volveremos a encontrar. Puede irse.

Moon... aún dudosa y sin dejar de observarlo, se fue a la entrada de la carpa. Allí vió como todos los demás estaban al lado del escenario hablando amistosamente con otras personas.

Por fin se relajó, y se unió a los demás.


El hombre de negro cruzó una lona que cubría una parte de la tienda.

- Supongo que me habrás oído. - preguntó el hombre
- Sí.

Janna estaba sentada, con un par de hombres de negro a cada lado. Este hizo una indicación y los otros dos se fueron.

- Y supongo que te preguntarás, qué haces tú aquí.
- No mucho... Esa carpeta que tienes ahí, encima de la mesa... Es mi expediente... ¿verdad?... Supongo que va a interrogarme un poco más que los demás.

El hombre cogió la carpeta

- Janna Ordonia. Vandalismo. Hurto. Fraude... Sí... Es tu expediente... y es bastante largo, la verdad.
- Ya - dijo mirando preocupadamente al suelo.
- No todo tiene connotaciones negativas. Templanza... gran habilidad para el espionaje, conocimientos esotéricos, habilidad de autocontrol mental... Resistente a la neuralización... Sí... eso desde luego es remarcable.
- Me gusta pensar que soy especial - dijo con su clásica cara de despreocupación
- ¡Oh...! Sin duda lo eres... En fin...

Y puso la mano delante, esperando que le entregara algo.

- ¿Qué?
- Ese segundo neuralizador que acabas de robar... Por favor... devuélvelo.

Janna suspiró

- Hurtado... no robado - dijo Janna
- Cierto.

Janna... cuando iba a devolverlo, el hombre la detuvo...

- ¿Sabes? Voy a darte la oportunidad de usarlo conmigo.
- ¿Eh?
- Sí... Adelante. - dijo mientras se quitaba las gafas

Al quitárselas, como un actor cuando se quita su vestido, pareció cambiar de papel. Su cara se relajó, y sus gestos se volvieron más naturales.

Ahora se resaltaba una mirada mucho más cordial y natural de lo que hubiera imaginado. Como si fuera un viejo profesor de escuela que aún disfruta enseñando a sus alumnos.

- ¡Flasheame... ! ¡No te preocupes!

Janna no sabía qué pensar, pero pulsó el neuralizador. Nada ocurrió.

El hombre levantó el neuralizador entregado en dirección a Janna y apretó.

- ¿Sabes? Tenemos algo que agradecerte. Nunca nos tomamos en serio que alguien pudiera robarlos. Ahora están codificados con nuestras huellas... Por eso no has podido usarlo. De todas formas, sigue siendo una pieza de tecnología demasiado importante para dejarla por ahí. - dijo mientras se lo quitaba.
- De todas formas, teníamos nuestras medidas de seguridad, claro. ¿Sabes que tanto el neuralizador como las gafas graban en todo momento lo que hacen y lo transmite?
- Espera... ¿qué?
- ¡Oh, sí!... Cuando lo robaste, nos diste un pequeño entretenimiento, claro. Hicimos unas buenas risas a costa de 651... Pero luego... al ver que estabas en la misma clase que Star... ¡Era una oportunidad demasiado buena para dejarla pasar!
- ¡He sido vuestra espia!
- Bueno... Digamos que una de nuestras fuentes de información. Te agradecemos mucho tus servicios. - dijo en tono burlón
- ¡Por supuesto! ¡Qué tonta he sido! ¿Cómo podía creer que tenía tan buena suerte y nunca me pillárais?
- Tampoco te menosprecies.
- Espera... ¿Habeis visto... todo?
- Todo.
- ¿Todo, todo?
- Bueno... lo tenemos todo grabado, pero no te preocupes. La información más privada se mantiene con caracter restringido.
- Ahora que lo pienso... ¿habeis tenido algo que ver que haya acabado en Mewni?

El hombre sonrió.

- ¿Ves? Eres buena... Sí... un poco es culpa nuestra. Te bombardeamos de información subliminal para que encontraras el pozo... Por eso siempre te empeñabas en volver al Britta's
- Oye... ¡Me encantan los tacos! ¡Eso es cosa mía!
- ¿Sí? Bueno... sea como sea... funcionó.
- ¡Podríais haberme sugerido que llamara a Star o Marco! Ellos me habrían llevado a Mewni sin tantas vueltas.
- ¡Ah! ¿Lo de la magia? Eso fue idea de Glossarick.
- ¡Por supuesto! Así sabría ayudar a Star a volver a Mewni cuando los portales se cerraran. ¡Ese pequeño canalla me utilizó!
- Estoy seguro de que fue por algo importante.
- No me quejo. Estoy sorprendida...

El hombre de negro sonrió ante el cumplido por su mentor.

Despues cogió un maletín que estaba ahí en la habitación, y sacó de él unas gafas y cambió el neuralizador por un nuevo.

- Supongo que crees que aunque te neuralice, podrás recordarlo, ¿verdad?

Janna no dijo nada. Estaba temiendo esto. Una cosa es resistir, pero sabiendo ellos que podía... ¿qué le harían de especial para que no lo recordara? Quizás la lobotomizaran o algo.

- Cuando tenemos a alguien resistente, lo que hacemos es asegurarnos de no dejar huecos, que la persona no se replantee haber perdido recuerdos. Si todo parece bien, no se interesa en recordar. En fin... Ya sabes como va esto... Mira al neuralizador...

Janna ni siquiera insistió en resistirse e hizo lo que le pidió.

El neuralizador emitió una luz diferente...

Pero más allá de eso, Janna no notó nada.

- Ahora ya tengo tu huella de íris... Las gafas también las protegemos, ¿sabes?

Janna estaba un poco confusa... ¿Qué estaba haciendo?

- ¿Me vas a poner en vuestra lista negra?
- Depende de a qué llames "lista negra". Adelante... pruébatelas y dame tu opinión.

¿Qué estaba haciendo ese hombre? Le estaba ofreciendo unas gafas de su personal.

Janna se las puso. No se veían igual que las primeras. Todo se veía raro... como más iluminado... Y como si fueran gafas de realidad aumentada, una frase aparecía en el lateral superior

* Reconocida: Janna Ordonia - AUTORIZADA *

Y entonces muchas otras cosas comenzaban a aparecer...

- ¡La leche!
- Sí... las otras eran un modelo bastante antiguo... Hemos mejorado mucho desde entonces.
- Jojojo... ¡Es como en las películas! ¡Como tener el casco de Ironman!
- O de Batman... Mira esto... - dijo sujetando en la mano el resto de magdalena de Marco que aún no había comido

La lista de los ingredientes, un análisis de toxicidad y otros muchos datos aparecían.

- Te tiraste un farol antes, ¿verdad? ¡No sabías sus ingredientes! ¡Las gafas te informan de todo!
- No hubiera podido ni aunque quisiera... Digamos que algunas malas experiencias del pasado han dejado mis papilas gustativas algo tocadas. Un pequeño secreto... es bueno lanzar algunos faroles para parecer más capaz de lo que se es. Es una buena forma de intimidar... Adelante... Usa el indicador del neuralizador... Verás lo que pasa.

¿A donde iba esto? No sabía, pero daba igual. Iba a disfrutarlo. Cogió el neuralizador y usó una pequeña rueda similar a la de intensidad. Una que no estaba ahí antes.

Trabajaba en coordinación con las gafas. Más pantallas se mostraban... incluyendo opciones.

- ¡Puedes ver a través de las paredes!- dijo asombrada

- En realidad, sólo es una reconstrucción digital... pero sí... puedes resumirlo así.
- ¡Por eso sabías donde estaba! ¡Como me gustaría tener una de estas!
- Bueno... La tienes ahora mismo... ¿no?

"Espera... ¿qué?" - dudó Janna un momento para sí misma.

- Oye... ¿me estás ofreciendo un puesto?
- No. No aún. No aceptamos menores, y todos deben pasar una prueba de acceso. Pero siendo quien soy... puedo estirar un poco las normas. Considéralo un incentivo de reclutamiento... Y toma... - dijo dándole un libro de "Alicia en el pais de las maravillas"
- Usa la opción de las gafas... lecturas restringidas...
- ¡Oh!

Janna usó el neuralizador para seleccionar la opción que le dijo en las gafas... El libro cambió, como cuando enseñó a Marco los mensajes subliminales.

* Guia para principiantes. MIB. *

- ¿Esto... es real?
- ¿Tanto te sorprende? Has nacido para esto. Hasta Gloss se dió cuenta. Ya te he reservado número, así que... no me decepciones...
- Uau... Quiere decir... ¿Que ahora puedo usar esto con libertad?
- Más quisieras... - dijo mientras se alejaba con el maletín -. Lee el libro... Ya nos veremos... ¡665!

Y poniéndose las gafas, salió por la puerta.


- ¡Todos locos! - decía cabreada Mina mientras Manfred giraba la antena de la radio intentando mantener el audio

Mina miraba por unos prismáticos desde donde estaba, cerca de la cima del monte de las banderas, hacia la explanada donde todos, humanos, mewmanos y monstruos parecían unidos en una extraña euforia colectiva.

- ¿Star da un discursito y todo el mundo se vuelve amiguita? ¿En qué están pensando?
- Quizás sea mejor así... - dijo el ex asistente de las reinas
- ¡Mantente firme, mi fiel Manfred! ¿No ves que esto sólo son ilusiones? ¡Los monstruos acabarán volviendo a las andadas!
- ¿Cree que podemos confiar en estos... humanos?
- Tienen un montón de ideas locas sobre gobernarse a sí mismos, pero al menos se parecen a nosotros. Supongo que podríamos convivir con ellos... como nuestros sirvientes...
- ¿Y cree que nos atenderían en uno de esos centros de sanación que tienen?
- ¿Un hospital? ¿Estás herido, Manfred? ¡Porque con barro y saliva al fuego se pueden hacer unas cataplasmas estupendas!
- ¡Es usted quien me preocupa! No... parece estar bien.

Y es que Mina estaba cambiando. Su piel se había ido arrugando hasta parecer una anciana de ochenta años. Su pelo se había vuelto completamente grís y su columna comenzaba a encorbarse. Incluso su voz era cada vez más áspera, propia de la edad de una anciana.

- ¡Oh, mi fiel Manfred! Me halagas preocupándote por mí, pero estoy estupenda para los varios siglos de edad que tengo.
- Pero... su cuerpo sigue cambiando... Si sigue así...
- Moriré... Lo sé, Manfred. De hecho, no creo que pase de hoy.
- ¡Entonces más razón para buscar ayuda!
- Esto no tiene solución. Es natural... las personas viejas mueren... incluso yo.

Los ojos de Manfred se humedecieron

- ¡Que haremos sin usted! ¡Qué haré yo sin usted!
- No te preocupes, Manfred. Tengo la solución, y eso pasa por mi último movimiento. Necesito tu ayuda, para cumplir mi última voluntad.
- Lo que sea, mi señora.
- Mi último deseo es que Moon vuelva a la sensatez. Sé que se ha dejado influir por las ideas utópicas de su hija... Yo también la escuché una vez - dijo con tono melancólico, mientras acariciaba la piedra que una vez fue el arma que Star había preparado bajo sus consejos, en el breve periodo en que fueron hermanas de barro.

- Tenemos que hacer por Moon, lo que Moon intentó por su pueblo. Moon tuvo una gran idea... liberar a un monstruo terrible, el devorador de mewmanos, para mostrar a todo el mundo el gran peligro de seguir a Eclipsa en su locura. Pero Globgor logró encandilar a todos.
- ¿Y cual es el plan, señora?
- Te lo mostraré... ¡Sígueme!

Mina entró con agilidad, a pesar de su marchito cuerpo, en un pequeño pasadizo que había en la montaña, y encendió una antorcha que reposaba en la pared.
Ambos comenzaron a cambiar por un largo túnel.

- ¿Qué es este lugar? - preguntó Manfred
- Es un lugar muy especial. La reina Solaria, aún con su fuerza, también tenía un alma sensible y pura. Encontró este lugar y me lo enseñó... sólo a mí.

Al acabar el pasillo, una cueva enorme apareció. Dentro, unos gigantescos y bellos cristales rodeaban todo el lugar.

- Es... - dijo Manfred inacabadamente...
- Hermoso... ¿verdad? Solaria venía aquí cuando quería descansar de todos los demás. Sólo yo la acompañaba como confidente... antes de que el programa solariano se completase y la guerra lo precipitara todo.

- Muy hermoso... es verdad... pero... ¿qué hemos venido a hacer aquí?
- A comprobar una teoría... - dijo caminando por el inmenso lugar de cristal.

- ¡AJÁ!

Al caminar por los pasillos, unos cristales diferentes aparecieron.

- ¿Qué ocurre?
- ¿No te das cuenta, Manfred? No... claro que no. Por eso yo soy el cerebro y tú el fiel sirviente. ¿No te has dado cuenta como ha trabajado la mezcla de la magia? Los trozos de las dimensiones se han unido por su afinidad... Y como no podía ser de otra manera, la dimensión de Rómbulus ha ido a parar al lugar de Mewni más parecido... ¡Aquí!
- ¿Dimensión de Rómbulus? ¿Qué... hacemos aquí?
- Ahora verás...

Dijo mientras seguía caminando hasta llegar justo donde quería llegar

- ¿Recuerdas lo que te dije? ¿Qué el plan de Moon era bueno?
- ¿Vamos a liberar a un monstruo?
- ¡Exacto!
- ¿No se supone que estos cristales son indestructibles?
- ¿Sin magia? ¡Lo dudo! - dijo mientras cogió una piedra y la lanzó a un cristal vacío. Se hizo añicos como hecho de cristal.
- ¿Ves? Romperlo no será un problema. Así que sólo tenemos que seguir el plan de Moon. La otra vez sólo tuvo la mala suerte de tocarle un monstruo capaz de aparentar ser pacífico... Pero... ¡eso no pasará ahora!. No con él. Créeme. Le conozco bien.

E iluminando con la antorcha, mostró a Manfred el contenido de uno de los cristales.
Dentro, un septariano con la cara de maldad más grande que jamás hubiera visto.

- Manfred, te presento al rey de Septarsis. ¡Seth el inmortal!