Hola a todos!
Lo se, ha pasado mucho tiempo, pero ya he terminado el tercer semestre de preparatoria, y ya es momento de retomar todo lo que había dejado.
Últimamente por la situación en Alepo ha dejado a muchos heridos y muertos, por lo cual esto va dedicado para ustedes. No están solos chicos, y una forma en mostrar mi desconforme es mediante está historia.
Espero que les guste XD.
Incidente
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"Los grandes sucesos dependen de incidentes pequeños" Demóstenes
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Ahora
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- Esta es la última.- Anunció el peli negro.
- Menos mal que ya terminamos.- Dijo Hiccup, colocando el último costal en la parte trasera de la camioneta.
Como parte de fin de mes, tenían que llevar ciertos productos del mercado principal hacia un almacén que tenían al otro lado de la ciudad. El castaño tomó sus cosas, que tenia arrumbadas en una de las esquinas del local y se puso un sombrero para que su cara no se quemara con el sol del medio día.
- Tengo que hacer un encargo por parte de la jefa.- Le avisó a Snoloutl. - Así que te veré en dos horas, por lo que puedes darte una vuelta si lo deseas.-
- Pero…-
- No quiero oírte, el camión nos llevará a la casa, cuando yo haya terminado.- Hizo una pausa.- Además, deberías de tomarte un tiempo libre, todo el ajetreo de los meses atrás te ha de haber dejado molido.-
- Esta bien.- Obedeció a regañadientes. Cuando le habían asignado a un capataz, jamás se había imaginado a Snoloutl como candidato, y ahora tenía que acatar todas las órdenes que este le diera.
Al salir del toldo, la luz le cegó durante segundos momentáneos. Los mercados estaban llenos de hombres y entre ellos algunas pocas mujeres cubiertas por un niqab negro hasta los talones. Hacía tanto calor que el iba con una camiseta de tirantes blanca y su cabello empezaba a serás largo que el de costumbre. Su cara estaba curtida por el sol y rastros de barba brotaban a borbotones en la parte de su barbilla y las mejillas.
Como nueva regla, impuesta hace poco por el regente del distrito, todos los hombres desde a principios del mes de marzo, deberían de tener el pelo a la altura de las orejas y conforme a su estatus social, utilizarían un turbante para que fueran tratados con el respeto que se merecían.
- Bonsoir.- Saludó al hombre con la cara blanca que estaba sentado en una silla ya casi desvencijada.
- Desolé, pas de service .- Arrugó el gesto, ahora quien le cortaría el cabello. Podría hacerlo el mismo, pero no le quedaría muy al margen de lo podido, y ni hablar de pedirle ayuda a Astrid, ya que por si fuera ella le haría muchas trenzas.
- Mais...-
- Revenir demain.-
- S´il vous plait aidez moi.-
-Desolé garçon.-
No le iba a estar rogando todo el día, así que se marchó.
Solo tenía poco efectivo, ya que carecían de un sueldo como tal y una parte de su poco tiempo libre se la pasaba ayudando en cosas estas dentro y fuera de la casona. Esa era una de las ventajas de ser hombre en esta ciudad, por que tenías un poco más de libertad que las mujeres. Por esa razón, las dos chicas del grupo tenían que hacerle algunos mandado a la molesta hija de Lucinda. Sin embargo, casi siempre tenían que estar acompañadas de un hombre cuando se les plateaba salir al pueblo, por que sino, tendrían oportunidad que las arrestaran.
- Bueno, creo que daré una vuelta como me aconsejó "mi jefe".- Sonrió para sus adentros, eso hubiera sido una buena broma.
Se perdió tanto en sus pensamientos, que no vio, que una de las muchas minivan que tenía al gobierno supervisando los puntos de encuentro más concurridos, se paró cerca de donde estaba.
- Decoller!- Avisó un oficial, que llevaba entre cruzada unas bandas en donde llevaban balas ara dos automáticas que cargaban en los dos hombros. Sus acompañantes sujetaban por los hombros a dos hombres con bolsas en la cabeza y sus manos aseguradas por esposas pequeñas, y a tres mujeres con sus faldas hechas jirones y con su nariz sangrante.
- Sortez!.- Dijo de nuevo uno de sus oficiales.
Hiccup con un poco de pena e ira se movió , renuente a que esos señores trataran a ponerle la mano encima a esas mujeres. Siguió con la mirada hacia donde se dirigían, y no lograban hacer que todos sus rehenes se quedaran quietos, por lo que uno de ellos logró zafarse de su agarre. Salió disparado hacia uno de los locales pidiendo refugio al señor que vendía una de las alfombras más finas de la provincia. Se aferró de las ropas de él, y este trató de sacárselo de encima.
- !Enlever votre poubelle!.- Lo iba a meter en problemas si le daba ayuda, ya que en si, era un fugitivo de la ley, aunque eso no lo sabían aún. - S´il vos plait.- Pidió clemencia el hombre.-
- No.- Dijo el comerciante como sentencia final. Y dicho esto último le propinó una patada en el pecho para que se calmara y que los oficiales pudieran llevárselo más fácilmente.
El castaño se repetía a si mismo que debía irse de allí ahora mismo. Sin embargo, fue tanto el tumulto de gente que se congregó en ese lugar y la curiosidad que simpre traía desde pequeño, lo obligaron a quedarse más de lo que hubiera pensado.
Un hombre con un altavoz se puso en una de las pocas fuese que había en la ciudad y llamó a todos para que se acercarán a presenciar la justicia.
- Este día, vamos a hacer valer las leyes que rigen este lugar.- Expresó con orgullo.- Y como bien lo dice nuestro increíble consejo, cuando una mujer adultera es encontrada y aprendida, entonces se le lapidará para que ella sienta la indignación moral por profanar la dignidad de su esposo.- Algunos gritos de indignación se escucharon, pero los demás trataban de no mostrar fácilmente la inconformidad que tenían con aquello, por que sino podrían tomar represalias en un futuro cercano.- Prepárenla.- Ordenó con voz alta.
Hiccup no se dio cuenta que hasta ese momento tenía las manos cerradas fuertemente, y sus nudillos se estaban tornando blancos por el esfuerzo que empleaba.
- Esta es la tercera vez en esta semana.- Susurró una chica de ojos color verdes, de la cual solo se podía resaltar de su belleza, ya que lo demás quedaba abajo de la gran túnica que todas las mujeres debían de portar para estar fuera de sus hogares.
- ¿Que que?.- Preguntó anonadado.
- Es lo que yo les decía a mi mamá cuando lo vi por primera vez este lunes, sin embargo, pese a mis protestas y las de mis amigas, mi padre ha estado apoyando estas prácticas durante toda la semana.- Se veía cabizbaja.
- Y, crees que está señora haya cometido el delito que el tipo dijo.- Cuestionó el castaño.
- Sinceramente, ya no se ni que es verdad.- Hizo una pausa para observar si su hermano ya se había aburrido con esta muestra de supuesta justicia.- Lo siento, pero ya me tengo que ir.- Acto seguido la chica salió de la muchedumbre y se dio a la tarea de esperar a su familiar en un toldo, ya que todo el calor de la tarde comenzaba a hacer efecto en ella.
- Si, adiós.- Volvió a poner atención en la señora que si antes estaba temblando de miedo, ahora lloraba con desesperación y parecía que estaba a punto de hacerse del baño por toda la presión.
Y, lo más horrible que pudo imaginar en ese momento, pasó.
Las piedras llovieron como si se tratara de una cascada. Al principio no tenían muy buena puntería por lo que rebotaron en el suelo y otras se perdieron entre la multitud. Cuando la gente tuvo más confianza en sus tiros, se estrellaron con sus brazos que trataban de protegerla. La cara se llenó de moretones y la ropa se re rasgó, dejando a lo que quedaba de sus cuerpo a merced de sus jueces.
- Ahhh!.- Fue el primer impacto con su cabeza.
Hiccup quería ayudarla, verla hacía que el corazón se le partiera y quería mostrarle que esa costumbres bárbaras no iban a ser toleradas, por lo menos de la gente extranjera como el.
- Ni se te ocurra Haddock.- Regaño una voz ya conocida por él.
- Pero estas viendo lo que están cometiendo.-
- ¿Y crees que no estoy de acuerdo? Por supuesto que no, pero te estarías metiendo con la nueva policía de este lugar, y no sería lo mas sensato de tu parte.-
- Snoloutl...-
- Pero nada, es mejor que volvamos a la tienda, ha surgido una emergencia y es necesaria nuestra ayuda.-
- Dime que no es otro antojo de la princesita Amanda.-
- Gracias a los dioses no, pero no quiero que se enoje la jefa, así que andando.-
- Bien.-
No quería voltear al ver lo que podría tener todavía forma de humano, pero tuvo que hacerlo para dejar ir su culpabilidad. Ya no emitía ningún gemido y la respiración agitada que tenía cesó.
- Que esperas.- Reclamó el peli negro.
- Ya, espera.-
Apresuró el paso, no quería que por alguna cosa fuera la próxima víctima y tampoco deseaba con ansias volver a ver eso.
- Te dije que no te metieras en problemas.-
- Ay no, ya vas a empezar.-
- Soy tu jefe y yo también recibiría un castigo si algo te pasara, tanto de Amanda como de Astrid.-
- Pero si ella es insoportable, hasta tu mismo lo admitiste hace un rato.-
- Lo se, pero recuerda quien nos salvó de ser vendidos en uno de los mercados de trabajo forzado.-
- Ni siquiera nos pudo salvar a todos.- Reprochó Hiccup, recordando lo cual bajo cayó Camicazi al traicionarlos.- Es más no he visto que casi nadie mueva un dedo por dar con Heather.
- Si, pero ten en cuenta que en este mismo momento estaríamos en los campos de batalla o en el peor de los casos ayudaríamos a los mercenarios a hacerle lo mismo a las personas más pobres de la región.- Se jaló los cabello en señal de desesperación, no había sido fácil para ninguno la adaptación, pero a veces su primo tendía a ser renuente a su nueva realidad.- Sin embargo tienes razón, ya ha pasado bastante tiempo y creo que volvamos al objetivo principal.-
- Al fin.- Suspiró por tener otra pelea más finalizada.
Siguieron el resto del camino sin cruzar la palabra, preferentemente para no volver a iniciar otra discusión.
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- Astrid vuelve aquí.- Reclamó Amanda encaprichada.
- Ya he cumplido el trabajo que me encargó su madre, así que, si me disculpa ya me voy.- Estaba a punto de propinarle un buen golpe en la cara de la castaña, por que si las condiciones fueran otras, estaría más que encantada de hacerlo.
- No tan rápido, todavía tengo otra cosa para ti.-
- No.- Siguió camminando con paso seguro hacia la puerta.
- Ni si quiera te he pedido tu opinión sobre si lo quieres hacer. Es una orden y la cumplirás la quieras o no.-
- Trabajo para su madre no para usted, por lo que hasta que ella me diga lo contrario, seguiré haciendo lo que me diga.-
- Creo que tengo que recordarte lo que significas para este país.- Esa fue la gota que colmó el vaso.
- Como dijo.-
- Así es, tu me perteneces. Y tu anterior razón por la que estabas aquí se terminó.-
- !Ya basta!. Eres una maldita bruja que no hace más que quejarse sobre lo que está mal con los demás, pero acaso te has visto por un momento a ti misma. Por que al parecer no tienes ni la más mínima idea de lo que te estás convirtiendo.-
- Y que esperabas, que metiera mano para que esos sucios bastardos anden deambulando por la casa como si les perteneciera. ¿Esperabas que fueses como tú?.-
- No tienes ni idea de lo que significa ser yo. Por lo que te voy a pedir un favor. Si vuelves a creer que todas las personas deben de estar a tus órdenes, y me pides que te vuelva a limpiar el piso con mi ropa, no solo me besaré con tu querido Hiccup, sino que te propinaré un golpe en medio de tu "hermosa" nariz para que te quede más deforme de lo que ya estaba.-
- Eres una...-
- ¿Una que? ¿Una cualquiera? ¿Una desnutrida oxigenada?. Sabes he recibido en estos últimos años más insultos de lo que jamás me había imaginado en mi vida.-
- ¿Y por que viniste aquí?.-
- Por que a pesar de todas las burlas de mis amigos, sentí que era lo correcto. Que valía la pena intentar remediar las fisuras que provocan la pérdida de tus padres a costa edad.- No se había percatado cuando había empezado a llorar, así que trató de reprimirlas lo que más pudo. - Ahora, si me disculpa ya me tengo que ir.- Hizo una sonrisa de los más falsa y se fue.
Bajó de las escaleras que daban al recibidor apresuradamente, la "princesa" se quedó atónita con sus palabras.
- Astrid, ¿por que estás llorando?.- Dijo alguien preocupado.
- De que estás hablando. Solo estoy sudando por todas las complacencias que me hizo pasar Amanda.-
- Tu no me engañas, te conozco muy bien.- Trató de tocarle la mejilla a su novia, pero ella trató de alejarse.
- Ya te lo dije, estoy bien.- Quería salir de allí, no debía de verla en su estado de debilidad.
- Mentirosa.- La atrajo hacia el en un fuerte abrazo.
- Por favor suéltame.- Pidió desesperadamente.
- Si, yo creo que no.-
- Ya te lo dije, suéltame.-
- No, y si es necesario te lo diré mil veces más si es necesario para que tu entiendas.- La rubia ya no siguió oponiéndose.- Por que no vamos algo para comer y me dices que es lo que pasó en realidad.-
- ¿Seguro? No tiene importancia.-
- Claro, tenemos hasta las 5:00 para eso.-
- Pero si para aquello faltan dos horas.-
- Ya ves, tenemos suficiente.-
- A veces me pregunto por que soy tu novia.-
- Mmmm, puede ser que soy tu mejor opción.-
- Claro Haddock.- Dijo esto último con sarcasmo.
Entre las fronteras de Chad
- Corran! Una bomba.- Avisó el jefe del escuadrón.
Heather a penas y pudo reaccionar para tirarse a una de las trincheras. Aterrizó sobre su estomago, causándole que el aire se le saliera.
- Soldado, ¿está bien?.-
- Si solo descansando en el suelo.-
Habían pasado dos semanas desde que el conflicto con los rusos había comenzado, y había empezado a cobrar vidas tanto de los lugareños y las fuerzas armadas que se desplegaban alrededor de varios kilómetros de la zona límite del país.
- Señor, cuando habrán más municiones, solo quedan dos cajas llenas de explosivos, por lo que no creo que nos quede para dos días más.-
- Tranquilo, dejarán más provisiones el sábado.-
- Pero nuestro proveedor de armas principal ha cerrado los mercados para que los medios de comunicación no puedan inculparlos.-
- Solo será por unos días.- Aseguró.- Además, Drago ha abierto nuevas vías de comercio que pronto darán frutos.-
- De donde sacará el dinero.- Cuestionó la ojiverde
- Muy fácil, se llama negociar con productos de su misma gente.- Insinuó el teniente.
- O sea que venderá a los pobladores para financiar esta guerra.- Creía que el comercio de personas no llegaba más allá de los mercados locales.
- Al contrario, le hace un bien a la nación. Hará una limpieza racial de lo más prometedora cadete.-
- Que bueno que lo dice, ya me había preocupado.- Aseguró para que no hubiera cierta duda ante la lealtad de su bando.
Sonrió ante tal comentario y comenzaron con los nuevos entrenamientos.
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Salió de la supuesta zona de guerra ya entrada la noche.
- Hey, nos acompañas.- Un amigo le llamó para que lo acompañaran a tomar un buen baño.
- No, tengo que dar el papeleo hoy mismo, sino ya sabes como es el jefe.- Prefería soltar una mentira para que no se dieran cuenta de su realidad.
- Esta bien, pero nos acompañarás al club para tomarnos unas cervezas, ¿cierto?.-
- Por que me lo perdería.-
- Así se dice.-
- Nos vemos en un rato.- Se despidió con la mano y siguió su camino con un trote.
La luz de la luna estaba tapado por las nubes de verano, lo cual era bastante raro debido a la estación en la que se encontraban. Y la electricidad era poca y más a está hora.
Les estaba prohibido salir por si solos del recinto, por ello, prefirió darse algunas vueltas sin sentido, para que antes de que viera a su contacto no cayeran en que estaba viendo a alguien en secreto. Se paró debajo de una lámpara que parpadeaba por tener el foco mal colocado y tarareó una canción lo más bajo que pudo.
- Me parece que te has puesto más delgada.-
- Mira quién lo dice.-
- Oye, sabías que estar en esta situación no es nada cómoda y menos si eres un hombre de esta posición.-
- Excusas diría yo.-
- Mejor hablemos de negocios, que es por lo que he venido hasta aquí.-
- Quedamos en un precio justo.-
- Tu sabes que ya todo ha cambiado.-
- Y yo cada vez tengo más mis dudas.- Sugirió.
- Eres alguien muy inteligente Heather.-
- No me llames por i nombre, y menos en este lugar.-
- Lo que desee mi clienta favorita.-
- Como sea, ¿ya están mis papeles?.-
- Te los tendré dentro de dos semanas más.-
- Excelente.- Le lanzó un sobre color amarillo.
- Te daré lo demás cuando te vea del otro lado.-
- Perfecto.-
- Hasta luego.- Se dio la vuelta pensando en que lo más difícil iba a empezar cuando menos se lo esperaba.
Quisiera desearles feliz navidad, y año nuevo. Aunque me vean un poco más seguido en la plataforma creo que sería conveniente que se los diga de una buena vez.
Contestando al comentario de:
Dragoviking: Aleluya, Aleluya, así has de haber pensado al recibir la actualización. Y por cierto, ya no te puse un comentario en "La última esperanza", pero aquí te va: Me gusta bastante en como se va tornando la historia, y creo que el hicstrid se va creando más fácilmente últimamente. Creo que era obvio que Kaira se iba a ir, por que, aquí entre nos sale más beneficiado Edzard. Pero bueno, saludos y feliz año nuevo.
Saludos a todos los lectores anónimos y nos vemos muy pronto XD.
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Malala 2014
31 de diciembre
