** Tanto los personajes como la serie no me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto y la Shonen jump


Hoy, aproximadamente a las 3 de la tarde los medios se enteraron del despertar del joven sobrino de uno de los empresarios más importantes del País, Danzo Shimura, El joven Sai había sufrido un colapso mental que lo tuvo durante unos meses en un estado de inconciencia, pero el día de hoy volvió a la vida…

-El joven Sai se encuentra estable, no encontramos ninguna alteración en su funcionamiento morfológico y ha respondido con palabras claras las preguntas que le hemos formulado… aunque aún no confirmamos si tiene alguna falla mental o cerebral, se le tomaran los estudios correspondientes.

La estudiante Yamanaka Ino, de último año en la carrera de psiquiatría, hija del dueño del hospital psiquiátrico Inoichi Yamanaka, fue la que estos últimos meses se encargó de su terapia, no quiso revelar sus métodos a los medios, pero sin duda ha sido una hazaña formidable.

Conversamos con el experto en temas de psiquiatría, Kou…

La televisión se apagó, Ino no quería seguir escuchando, le parecía extraño que la noticia del despertar de Sai se haya esparcido tan rápido en los medios nacionales. Suspiro agotada, hace más de 5 horas que aún no podía salir del hospital y tampoco le dejaban ver al chico, Inoichi le había ordenado quedarse en su oficina luego de que muchos reporteros allanaran el hospital interrogando a la rubia.

Después de las primeras palabras de Sai, Inoichi ordeno que le revisaran de inmediato, ya que Sakura se encontraba ahí se encargó de eso, Ino no podía hablar, las palabras no salían de su boca, sentía un nudo en el estómago al verlo observarla, él no le quitaba la mirada de encima en ningún momento, su mirada era aún más potente en vivo que en sueños, todo era distinto. El padre de Ino la saco minutos después para que fuera a buscar algunos especialistas y luego de eso que no podía verlo.

Necesitaba hablar con alguien, necesitaba abrazar a alguien, necesitaba ver a Sai pero tenía miedo, todos sus temores se hicieron más grandes, ella ni siquiera pudo articular más palabra que un mudo ''Sai''. Necesitaba a sus amigos a su lado, para que le dieran aliento pero al parecer nadie que no viniera a ver un paciente con autorización podía entrar, Temari y Karui se quedaron afuera y dudaba que ellas siguieran esperando luego de cinco horas. La única persona conocida que vio luego del gran suceso fue a Shin, pero él no articulo palabra y solo la miro de reojo, el chico no se había apartado del lado de Sai desde que entro al hospital, de seguro aún seguía junto a él.

-Ino…

La chica alzo la mirada encontrándose con la mirada de su padre, él ya no parecía enojado o alterado, más bien tenía en su mirada un estibo de duda, le tomo la mano y la dirigió a uno de los grandes y cómodos sillones que tenía en su oficina.

-¿haz comido algo?

-no papá

-¿tienes hambre?

No había notado lo hambrienta que se encontraba hasta que él mencionó la palabra hambre.

-mande a pedir un plato de comida al casino del hospital, espero te lo comas todo y no me hagas berrinche como cuando eras niña

-papá…tengo 22 años

-ya lo sé, pero sigues siendo mi niña ¿no?

Hubo un silencio cómodo, su padre le sujetaba la mano y no la soltó hasta que una enfermera trajo el plato de comida que prepararon especialmente para Ino.

La chica comenzó a comer, apoyando el plato en la mesita de centro.

-hija… no sé qué hiciste… Sai está en perfecto estado

-eso es bueno

-ha preguntado por ti- la chica dejo de comer

-papá…sé que es difícil de creer, pero todo lo que te han dicho es cierto, podía hablar con Sai, le ayude de una forma que yo tampoco creía real, pero lo es, acepto el hecho de que es extraño…aún lo es para mí, me gustaría que me creyeras

-te creo Ino, con todo lo que ha sucedido, con las palabras del chico, me he convencido que realmente algo extraño sucedió…yo…

-en algo sé que estaremos de acuerdo, no hablaremos sobre este tema, puedes investigarlo si quieres pero que no salga de este lugar

-hija, por supuesto, no te preocupes, no haría nada que te complicara…yo, realmente entiendo la situación de los sueños, había escuchado sobre ello una vez pero no creí que tu pudieses hacerlo, ahora comprendo que debo confiar en ti aún más de lo que hacía…discúlpame

-papá, te perdono, eres mi padre, solo querías el bien para mí, no te preocupes, esta todo olvidado…solo quítame el castigo…

El hombre sonrió afectivamente.

-pero, ¿Cómo es eso de que ya habías escuchado sobre ello?

-no es algo de lo que me guste hablar Ino, yo solo creí que eran estupideces de mi madre, ya sabes, por eso de la demencia senil

-¿qué?

-olvídalo, ya habrá tiempo de hablar sobre eso, ahora es bueno que comas y estés calmada, el joven Shimura quiere ver a su doctora y además creo que pasaras unas horas más en el hospital hasta que al menos unos cuantos reporteros se hayan ido y podamos salir en el auto con más tranquilidad

La rubia asintió mientras su padre volvía a salir nuevamente del lugar, con la conversación había quedado con algunas dudas sobre sus sueños, sobre como su padre podía entender y sobre su abuela.

Recordaba que cuando era niña siempre iban a visitar a su abuela al campo, ella vivía lejos del pueblo más cercano y siempre estaba sola. Ino se molestaba por que los niños del pueblo siempre decían que su abuela era una bruja o una hechicera que cuando encontraba niños en sus terrenos los convertía en corderos que luego alimentaba y no dejaba salir de ahí. La abuela de Ino no tenia en alta estima a su mamá y siempre tenía un comentario sarcástico hacia ella, pero aparte de eso la vieja no era una mala persona, tampoco era una bruja o una hechicera que convertía a la gente en corderos, es más, siempre era dulce con ella y siempre le regalaba flores de su gran y extenso jardín, además le daba dulces y siempre le acariciaba la cabeza diciendo que sería una gran mujer, que tenía un gran don. Tiempo después descubrió que lo suyo era la psiquiatría, que amaba el hecho de saber cómo la gente pensaba y sobre el funcionamiento del cerebro, al igual que su padre, y su abuela seguía diciéndole que ella tenía un gran don, que había nacido con una gran bendición y que podría ayudar a muchas personas así que debía seguir estudiando y esforzándose.

Se entristeció mucho cuando supo que su abuela poco a poco perdía la conciencia y que desde que Ino tenía 7 años que su abuela ya comenzaba a perder el sentido de la realidad y conversaba con árboles, con frutas, con servilletas y quien sabe con qué más.

Era realmente una lástima que muchas veces no los reconociera cuando iban.

.-..-.-..-.

A pesar de que ya habían pasado horas aún no se acostumbraba a la luz del todo, le dolía un poco la cabeza pero estaba del todo bien, aun no podía moverse con naturalidad, para ir al baño tenía que ser ayudado por su hermano para llegar hasta el retrete, pero agradecía en gran manera no tener que usar un catéter o un pañal para adultos, era vergonzoso.

El espejo del baño mostraba su reflejo, su cabello había crecido pero a pesar de que siempre lo llevaba corto no se le veía mal el nuevo look, algo extraño era que su vello facial no había crecido, suponía que lo afeitaban mientras no lo notaba.

Con dificultad, y ayudado por su hermano, volvió a la habitación, Shin quiso sentarlo en la silla de ruedas nuevamente pero Sai se lo impidió, estuvo tanto tiempo sentado que ya no quería ver una silla en un buen tiempo.

-¿Cómo te siente ahora? – Shin miraba a su hermano menor que estaba apoyado en el marco de la ventana, a pesar de que Sai estaba despierto seguía observando el paisaje frente a él

-me siento…bien

-eso no sonó del todo convencido, ¿pudiste recordar algo en este tiempo?

Nada, por más que retrocedía en sus recuerdos no recordaba mucho, pocas cosas, incluso algunos cumpleaños que celebraba con los sirvientes de la mansión Shimura pero todo era borroso, en su mente solo se encontraba la chica de sus sueños, la chica que le hablaba cuando él más lo necesitaba, la chica que lo alentó a salir.

Tampoco lograba recordar muy bien sus sueños, todo se veía borroso, solo recordaba algunas frases de la chica rubia. Cuando despertó, lo único que se le vino a la mente fue la canción que había escuchado de ella; no entendía el por qué su mente había borrado otras conversaciones, tenía miedo de no recordar nada sobre ella, por eso quería verla, no quería que su mente borrara absolutamente todo lo que sabía de ella hasta ahora. Ino era alguien especial, lo sentía en su corazón, era alguien de confianza.

Cuando abrió los ojos y le hablo ella solo enmudeció de sorpresa y él también enmudeció, en persona era mucho más bonita que en sus sueños, no podía dejar de verla, pero ella se notaba triste, sus ojos estaban rojos al igual que su nariz ¿había llorado?, le preocupaba, no quería verla llorar.

La puerta se abrió, la rubia entro temerosa, cerró la puerta tras de sí y saludo a Shin para luego posar su mirada en él.

Ino sentía que se desmayaría, ella no era una mujer que se dejaba intimidar, ella era la que intimidaba pero esa mirada…Dios, esa mirada la hacía estremecer.

-Sai…

Su voz clara y femenina, la recordaba, Sai se sentía tranquilo al escucharla.

-Señorita bonita…- Sabía que podía llamarla así, en su mente aún permanecían esas dos palabras pero poco a poco todo se iba borrando, no quería olvidar como llamarla así que una y otra vez se repetía en la mente el sobrenombre.

Ella suspiro de alivio, Sai miro a su hermano y este bajando los hombros se retiró silencioso de la habitación.

-¿Qué se siente volver al mundo real?

-terrorífico

-no hay mejor palabra que esa, Sai, así es la vida

-Ino…

-¿Qué ocurre?

-nos soñamos…

-si

-entonces fue real

-lo fue, ¿Qué ocurre?

-lo estoy olvidando…todo lo que hablamos se está borrando, se ve como niebla, he repetido tu nombre en mi cabeza para que no se borre de mi mente

-Sai…no temas…

-¿podrías acercarte?

Ino se acercó como si fuese una bailarina de ballet, tan sigilosa que Sai no escucho sus pisadas.

Se puso frente al él y la ventana, Sai era mucho mas alto que ella, una cabeza tal vez, eso la hacía sentir nerviosa y menuda, al levantar la vista él la observaba, poso uno de sus dedos en la nariz sonrojada de la rubia y sonrió, esa sonrisa honesta que Ino soñó con ver en realidad y ahora todo se estaba cumpliendo.

-están volviendo

-¿Qué?

-ya te recuerdo, ya recuerdo todo…gracias

Ino abrió la boca por inercia y luego la cerro, tuvo que voltear y caminar hasta un mueble en donde se puso a revisar sobre cosas, se había sonrojado tanto ¿Qué rayos sucedía con ella? La voz del chico, su mirada profunda, su altura, no lo sabía, todo de él casi la hacía colapsar ¿eso estaba bien?

-Sai, aquí dice que ya deberás salir de este hospital… ya no tiene caso que estés aquí interno, según los informes te encuentras estable en ese sentido, pero tendrás que ir a otro lugar ahora.

-No… no quiero estar interno en ningún hospital más

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-yo pagaré todos los gastos hasta ahora, Doctor Yamanaka, muchas gracias por todo lo que hizo por Sai

-me parece bien, algunos meses estuvieron impagos, pero eso no importa, lo importante es que logramos traer de vuelta a Sai con éxito

-Entonces ¿Sai ya puede salir de este hospital?

-evidentemente, pero el aun no puede moverse del todo, sus músculos están atrofiados por la falta de movimiento este tiempo, es por eso que debe visitar frecuentemente a un terapeuta y también debe tener algunas cesiones con un psiquiatra y un psicólogo, todo esto para evaluar correctamente sus avances y garantizar que reestablezca su vida a como la tenía antes

-estoy de acuerdo… Doctor, juro que Sai seguirá todo eso al pie de la letra cuando estemos en el extranjero

-me temo que no puede sacarlo del país por ahora, Sai podría pasar por un estrés al tener cambios tan bruscos, le recomendaría que no lo hiciera hasta que el chico se encuentre del todo bien

-Lo lamento, es que he tenido muchas cosas que hacer en el extranjero, negocios importantes, en cuanto me entere que Sai estaba bien quise venir enseguida, pero ya veo que los negocios deben esperar, nos quedaremos hasta que mi sobrino se encuentre mejor

-Le deseo lo mejor, señor Shimura

-No, por favor, llámeme Danzo

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-¿Mi hermano estará bien, verdad?

-Me alegra decir que ¡Si!

Sai sonrió leve al ver a su hermano tan feliz, así que solo eso faltaba, era solo una cosa para hacer que su hermano sonriera un poco más, solo debía estar bien y acompañarse el uno al otro.

-Ahora que estoy despierto ¿No te iras?- Ino y Shin fijaron sus miradas en Sai, su hermano parecía incomodo con la pregunta, él tenía esa mirada de ''hablaremos de esto cuando estemos solos'' pero eso no importaba, Ino lo sabía todo- No puedes dejarme solo ahora, no tengo a nadie mas

-Lo sé, Sai, discúlpame…es solo que hay cosas que tu no entiendes…que no sabes

-¡Shin! Es decir… no creo que debas hablar sobre eso, hace poco Sai recobro la conciencia y no recuerda muchas cosas

-Lo siento… Ino

-¿Qué cosas no sé?

Junto con un pitido en la cabeza recordó haber escuchado una conversación de Ino y Shin, algo sobre que su tío Danzo no estaba y su hermano iría en su búsqueda para encontrar respuestas

-¿Qué pasa con mi tío? ¿Por qué iras a buscarlo? ¿Por qué?

-escucha Sai… hablaremos de eso cuando estemos en casa ¿Cuándo podremos salir de aquí?

-no lo sé, creo que mañana mismo o en unos días, todo depende de ti, Shin, son algunos procedimientos que debes hacer, primero debes…

La puerta se abrió con un rechinido escalofriante, Ino levantó la mirada, todo parecía como en cámara lenta, el mismísimo Danzo Shimura se asomaba por la puerta, él iba vestido con un traje negro y llevaba un bastón. Tenía la misma mirada penetrante que Sai, la diferencia claramente eran los años, los ojos de Danzo reflejaban sabiduría y por una extraña razón Ino sintió la piel de gallina en sus brazos, supuso de inmediato que le tenía un poco de miedo.

-Usted debe ser Ino, he de agradecerle personalmente por lo que hizo por Sai

-no fue nada…

-Ahora si me disculpa, necesito hablar a solas con mis sobrinos

Sai miraba embelesado a su Tío, Ino no podía saber si era emoción o miedo, no pudo leer su expresión, en cambio, bastó una mirada cómplice con Shin para saber que todo eso no iba a ir nada bien.


HOLA, sé que ha pasado mucho tiempo, pero ya saben, cuando ya tienes mas de 18 años llegan las responsabilidades :/

El punto es que no quería dejar así esta historia, sé que es corto pero es lo que pude hacer, prometo que el siguiente capitulo será mas largo, vengo inspirada(?)

Sai ha despertado tambien provocando la llegada de Danzo, las cosas ahora serán muy distintas ¿Qué crees que ocurrirá? cuéntame tus teorías con un comentario, ya saben que amamos los comentarios.

MUCHÍSIMAS GRACIAS A TODOS LOS QUE HAN DEJADO SUS OPINIONES Y COMENTARIOS, ustedes hacen que me inspire para continuar esta historia, amo leer todo lo que me escriben y me alegra mucho de que les guste mis delirios mentales de esta pareja 3

#VivaElSaino #PorqueYolo

saludos y nos leemos pronto