Disclaimer: Los personajes pertenecen a Hiro Mashima.

Uy, me equivoqué en el timming de los fanfics. Esta semana debo subir este cap y otro más para ponerme al día con la otra historia (me apuré mucho en la otra, o me retrasé en esta... la verdad no me di cuenta) así que intentaré tener el 10 el día viernes y así subir el día sábado el Cap 23 de la otra historia (ya está escrita, pero está esperando)

Lamento las molestias y espero que disfruten del capítulo...

- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - o - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - o - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - o - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - o - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -

Capítulo 9: Confusión

– Lu-chan, no te preocupes. – le oigo decir a mi peliazul amiga.

Claro, es fácil decirlo cuando no eres tú quien tiene el problema...

Ayer emprendí el viaje de regreso a Magnolia desde la misión que tuve con mi equipo en el norte. Tuvimos un largo y silencioso camino en carruaje, dado que estuve sintiéndome incómoda y dolorida gran parte del trayecto (por el solo hecho de estar sentada) y los mareos de Natsu no aportan mucho tema de conversación.

Tenía muchísimas ganas de llegar a casa y los chicos me acompañaron hasta la misma entrada. Me despedí de Natsu como si nada hubiese pasado pero por dentro la pena estaba luchando por salir a la superficie.

Tras un largo baño y una exploración física exhaustiva (en la cual noté algunos cambios en mi interior), pasé un par de horas auto compadeciéndome mientras me vestía y ordenaba mi casa. Se me escaparon un par de lágrimas un par de veces pero nada que no pudiese manejar, pero unos toques en la puerta me alertaron de que tendría que enfrentar a quienquiera que estuviese fuera estoicamente y guardarme lo que sentía nuevamente.

No era Natsu quien tocaba, afortunadamente, sino Levy. Iba sólo a preguntarme si sabía de otras obras de un autor que le había gustado, pero al verme en mal estado (los ojos rojos por el llanto no son fáciles de esconder) quiso quedarse a dormir en mi casa, para que pudiésemos tener una noche de chicas.

Pasamos la noche en vela, conversando de libros y tomando chocolate caliente hasta que me atreví a contarle cuál era mi problema. Y le dije tooooodo lo que había ocurrido, a grandes rasgos, porque me guardé todos los detalles (creo que son cosas que sólo tienen que ver con Natsu y conmigo). Al principio parecía abrumada por la información, porque no podía creer que nos hubiésemos atrevido a hacer algo así, pero luego de que se pudo centrar en mi gran necesidad de apoyo por sobre su sorpresa y me abrazó y me dejó llorar junto a ella hasta que eliminé el dolor de mi sistema... ahora solo queda rabia... No con Natsu, ni conmigo sino con el que las cosas hayan resultado distinto de lo que esperaba.

Cuando se hizo de mañana vinimos al gremio, para que yo pudiese despejarme, pero no lo he conseguido... Todo me recuerda a Natsu, a pesar de que no lo he visto desde que llegamos ayer en la mañana. Aunque, también se puede decir que lo he estado evitando, porque sé perfectamente cómo y dónde encontrarlo.

Tengo muchas ganas de irme de aquí pero el llegar a casa y estar sola, con todo el tiempo y espacio para pensar que tengo, no me hará bien tampoco así que aquí estoy, quejándome en voz baja con Levy, echada en una mesa del gremio...

El cabreo con su última frase debe ser evidente en mi cara pero, como Levy no tiene la culpa de mi frustración, intento calmarme, para no responderle de manera inadecuada.

– No puedo evitar preocuparme...

– Pero, Lu-chan, es normal que no lo hayas disfrutado si las condiciones en que estaban no eran... – gesticula moviendo mucho sus manos, como si no supiese cómo darse a entender – las mejores...

– Levy, tal vez si hubiésemos estado en mi casa o hubiese sido con más calma hubiese sido lo mismo... Pero ya no lo puedo saber...

– Supongo que no... – Responde bajando la mirada.

– Si es de esta manera, no imagino que a muchas mujeres les haya gustado su primera vez... – Añado.

– Bueno, es que la versión romántica de "la primera vez" es una mentira que nos cuentan a todas... – dice con aire de que sabe mucho del tema, aunque yo sé bien que sólo lo ha leído en libros – ya deberías saber eso.

– Pero... – si bien sabía que no iba a ser como en las novelas, esperaba que al ser con Natsu, pudiese enfrentarlo mejor – No pensé que iba a ser tan... así. Quería que fuera especial, como todas las cosas que he pasado con Natsu antes.

Cada cosa que he hecho junto a él antes ha sido buena, agradable, excitante y una larga lista más de cualidades... creo que también es por eso que tenía unas expectativas más altas.

– Van a estar bien... sólo tienen que practicar más – Indica resuelta y con una mirada pícara.

– No sé si Natsu esté ahora muy dispuesto a "practicar" – digo haciendo un gesto de comillas con mis dedos para resaltar mis palabras.

– Es un chico, Lu-chan... estoy segura de que si lo tientas va a terminar cediendo a intentarlo de nuevo.

No debería estar conversando de esto con Levy... Natsu no es como la mayoría de los chicos y, a pesar de todo el conocimiento que tenga ella en muuuuchos temas, dudo que sea la mejor consejera en esto en particular dado que su experiencia con esto es casi la misma que la mía anteayer.

– Levy... no lo entenderías.

– Entonces ayúdame a entender – dice con aire cansino.

– Creo que hay mejores candidatos a darte clases privadas de eso que yo – le indico haciendo que se ponga roja hasta las orejas

– Yo-yo... yo no haría eso – parece totalmente cohibida ahora, a pesar de lo liberal que puede sonar a veces hablando de los demás, cuando se trata de sí misma no consigue aplicar en ella sus conocimientos.

Suspiro pensando en que sólo cuando ella pase por eso podrá en realidad poner la situación en perspectiva.

– Bueno, yo lo intenté y no me fue muy bien pero al menos me atreví... Aunque, no lo sé, parecía más interesante antes...

Pone una cara de cansancio, como si ya no le quedasen más frases motivacionales para mí y estuviese buscando alguna otra forma para persuadirme.

– Mira, Lucy – dice con aire pedagógico – el sexo es una invasión para el cuerpo de la mujer y es normal que duela y que tome tiempo acostumbrarse.

Bueno, yo tuve tiempo de acostumbrarme pero simplemente fue más fuerte el dolor que el placer que obtuve... supongo que no ha de ser así en una nueva oportunidad.

– Pero…

Otras mujeres consiguen disfrutar del sexo pero ¿qué pasa si yo no consigo disfrutarlo nunca? ¿Qué pasa si soy yo el problema?

¿Será que tengo algo malo en mí? Porque, hasta donde yo sé, cuando vi a Gray y Juvia ellos lo estaban haciendo por primera vez, y parecían disfrutarlo bastante ambos. Detesto pensar en eso y hacer comparaciones, pero la rabia y la pena me llevan a ese recuerdo.

– ¿Pero? – pregunta al ver que no he terminado mi frase.

–Pero... – ¿Si ella pudo disfrutarlo por qué yo no pude? – Hay algo que no te he contado, Levy-chan...

– ¿Qué cosa? – dice curiosa.

– Yo... yo vi a una pareja antes haciéndolo y... – veo sus ojos abrirse desmesuradamente y deseo parar, pero ya es tarde para retractarme – y... es solo que no pareció doloroso.

– Lu-chan, no sabía que tenías ese tipo de aficiones... – dice en tono pícaro.

– ¡Levy! – Le grito alertando a un par de mesas alrededor, aunque procuro hablar bajito mis siguientes palabras – No, no es eso. Fue por error. Entré a un lugar sin anunciarme y... – ¡Alerta de flashback! ¡Alerta de flashback!... Es tarde, la imagen ha vuelto a mi cabeza – bueno, sólo lo vi...

– ¿Y cómo fue?

– ¿Ah?

– Que-cómo-fue... – Pienso en los días y días que pasé tratando de quitarme la vergüenza y molestia y los escalofríos cuando recordaba eso.

– Desagradable... – digo recordando la escena una vez más – para mí, por lo menos, no para ellos. – es extraño estar explicando esto.

Levanta una ceja mientras me mira, como si se le hubiese ocurrido algo.

– ¿Alguien que conozca? – Pregunta entusiasmada y siento el terror esparcirse por mi cara... y ella lo nota – ¡Es alguien que conozco! Anda, dime quién...

– ¡Nooooooo! – digo más alto de lo que me gustaría.

– Anda, dime – dice bajando el volumen, como si estuviese contándome un secreto

– No puedo hacer eso, Levy-chan

Su cara es de suspicacia y planificación... no me agrada.

– Apuesto a que sé quiénes... – dice con aura maliciosa.

– ¿Pe-pero cómo podrías saber...? – estoy soltando información sin querer.

– Estuviste muy rara hace un tiempo – dice haciendo una pausa, observándome, como si estuviera midiendo mis reacciones – después de que el maestro los envió a una misión... cuando Gray y Juvia comenzaron a salir... – ¿Tan transparente soy?

– No... No puedo hablar de esto... – digo tomando mi bolso de mano y levantándome para irme, siendo capturada por una entusiasta Levy.

– ¿Por qué no le preguntas a Juvia entonces? – Dice ya con menos curiosidad y más bondad en su expresión – Tal vez puedas confiar más en su experiencia que en la mía.

– Yo... yo... – Estoy tentada a hacerlo pero el haberla visto junto a Gray no lo hace algo fácil – no-no podría...

– Entonces le pregunto yo... ¡Juvia-chan! – dice gritando hacia Juvia, que se encuentra en una mesa más lejana, junto a Gajeel y Lily, llamándola con la mano para que se acerque.

Ay, no... Levy... no suelta mi muñeca para que yo no pueda huir, a pesar de mis ganas de hacerlo... es pequeña pero su determinación es más grande que mi fuerza.

Juvia se disculpa con los chicos y viene a nuestra mesa.

– Lucy-san, Levy-san – saluda respetuosamente, como siempre.

– Juvia, tenemos una duda y queríamos preguntarte algo... – Dice Levy en tono resuelto, sin preocuparse por su volumen.

– Levy, no...

– ¿Cómo fue tu primera vez? – le pregunta, aunque esta vez al menos lo dice en un susurro y bastante cerca de ella.

– ¿Eh? ¿Po-por qué hablan de eso? – Dice Juvia sonrojándose fuertemente – ¿A-acaso alguien les dijo cosas de Juvia?

– No, Levy, basta... – le digo a mi amiga, intentando frenarla.

– No es eso, sólo nos preguntábamos... porque tenemos una amiga que nos dijo que para ella fue doloroso y... y... – la cara de Juvia fue deformándose lentamente en una mueca de dolor y Levy dejó de hablar súbitamente – ¿Juvia-chan, estás bien?

– No-no pasa nada... a Juvia... sólo... no le gusta hablar de eso... – dijo agitada, con la voz entrecortándose.

– Juvia, está bien, no te preocupes... – le digo, viendo que se encuentra triste – A veces Levy no sabe cuándo detenerse. – Juvia hace un pequeño asentimiento y se devuelve a su mesa con semblante triste mientras Levy parece decepcionada.

– Lu-chan... perdiste tu oportunidad de preguntar. – dice suspirando – Además ¿viste esa expresión? Supongo que Gray tampoco fue muy amable con ella...

– Levy, ya déjalo... No te preocupes, ya sabré como arreglármelas... – Le digo tomando mi bolso nuevamente para salir del gremio.

Definitivamente poner triste a Juvia no ha ayudado en nada. Su expresión reflejaba un dolor distinto del mío. Definitivamente Levy no debió preguntarle nada.

Voy a solo unas cuadras del gremio cuando la dupla que menos deseo ver en este momento se me cruza en frente.

– ¡Lucy! – esa sonrisa... es como si nada hubiese pasado y, sin embargo, siento como si miles de años se nos hubiesen cargado en la espalda.

– Na-natsu... Happy.

– ¿Vienes del gremio? – Pregunta Natsu

– Sí, ya me iba... estoy un poco cansada. – Respondo tratando de darle poca importancia

– ¿Te acompaño? – Pregunta de vuelta

– Pero Natsu, dijiste que me ayudarías con lo del regalo para Charle. – dice Happy, como un niño pequeño

– Tranquilos, no es necesario. – Miro a Natsu directamente, tratando de parecer calmada – acompáñalo. Necesito estar a solas un momento.

Me mira con un dejo de tristeza, pero no me cuestiona, mirando al suelo un momento mientras dejo un suave beso en su mejilla y camino de vuelta a mi casa.

El trayecto se me hace eterno y ni siquiera reparo en los comentarios de los boteros de los canales.

Definitivamente siento que hay algo mal conmigo, como si sufriese un grave defecto que no me permite disfrutar de manera normal.

En casa las cosas no son más fáciles y paso horas sentada en la cama, mirando fijamente el suelo, sin ganas de hacer nada... ni siquiera tengo apetito, y tampoco sueño.

Han pasado un par de horas cuando un golpe en la puerta me saca de mi ensimismamiento. Es imposible que sea Natsu porque él jamás usa la puerta y sería raro que fuese Levy después de todo lo que hemos conversado en las últimas horas... y la forma en que la dejé en el gremio...

Abro la puerta lentamente y vislumbro unos cabellos azules, pero no los de mi amiga, sino los de alguien más.

– Lucy-san ¿puedo pasar?

– ¿Juvia? – No puedo evitar sentirme desconcertada, así que la hago esperar más de lo debido en la puerta antes de responderle – Sí, claro.

Pasa en silencio, mientras sigo preguntándome qué cosa puede haberla traído aquí. No me gustaría que piense mal de la conversación con Levy en el gremio, dado que la vi bastante afectada con la pregunta que le hizo, pero no parece haber venido a reclamarme al respecto

No entiendo nada, no sé lo que hace aquí.

La dirijo a mi pequeña sala y espero en silencio a que ella me hable, porque sigo perturbada por su visita. Parece muy pequeña en mi sillón, acurrucada como si estuviese tratando de abrazarse a sí misma.

– Lu-lucy-san – dice nerviosamente.

– ¿Sí?

– La-la pregunta que Levy-san le hizo a Juvia en el gremio... – Se ve preocupada – fue porque Lucy-san...

Dios, no quiero que todos en el gremio sepan que me acosté con Natsu, siento que lo que me está preguntando es muy privado... pero tampoco puedo dejar que crea que fue idea mía lo de preguntarle a ella sobre su primera vez. Debo escoger con cuidado mis palabras, a pesar de mis nervios.

– Juvia, yo no le dije que preguntara nada, fue idea de Levy...

– Lucy-san, espere... yo... – Las palabras parecen trabarse en su garganta – ¿Natsu-san, la trata bien?

– ¿Ah? ¿Cómo? – No entiendo nada ¿qué tiene que ver esto con lo de la pregunta de hoy en el gremio?

– Es que... Levy-san dijo algo sobre el dolor y... – veo sus ojos comenzar a brillar, como si estuviese conteniendo una gran pena – y Juvia pensó que...

¿Juvia cree que Natsu me hizo daño de alguna forma?

Natsu es impulsivo, pero de ahí a hacerme daño intencionalmente de alguna manera ¡es impensable!

– Juvia, no es lo que piensas...

– Juvia no quiere que nadie más pase por lo que ella vivió. – Suelta súbitamente, sin escuchar lo que estoy diciendo.

– ¿Juvia, qué quieres decir?

– Si Natsu-san la está obligando a hacer cosas que no quiere, no deje que siga pasando... nadie merece eso, ni siquiera en nombre del amor – sus palabras salen en un torrente desesperado y no me da tiempo a pensar en lo que implican hasta que se han detenido.

Dios, no puedo creer lo que me está diciendo...

Sus ojos están vidriosos pero determinados y, por fin, comprendo que es lo que ha venido a hacer a mi casa... ha venido a advertirme.