¡Hola a todos! ¿Cómo andan?
¡Feliz Navidad y Año Nuevo! ¿Que tienen planeado para este nuevo año?
Me la pase ps mas o menos, ¿a quién engaño? Estuvo del nabo xD
Dedicatoria especial:
¡AdrianaSnapeHouse, Beta muchas gracias sin tu freaking ayuda esto no sería posible~!
PD: Algunas partes estarán habladas en parsel, estas están en letra tipo negrita :)
~Deep into a dying day~
~I took a step outside an innocent heart~
~Prepare to hate me fall when I may~
~This night will hurt you like never before~
~~I wish I had an angel-Nightwish~~
De visita con el mal.
Izel seguía al profesor Snape por todo el instituto para llegar a las puertas de salida, por alguna razón, los pasillos se veían desiertos. Se preguntó si debería avisar a Balam o a sus amigas, pero se decidió a no hacerlo. ¿Para qué preocuparles? De todas maneras, gracias a su contenedor de fragmentos de alma no podía morir. Al menos no hasta que fuera destruido, y la habilidad transportadora de Kaan'sak lo hacía muy difícil de atrapar. Toda una ventaja para ella. Y también una desventaja; prácticamente había sido privada del beneficio de la muerte. El mitnal no aceptaba almas fragmentadas, esa era la razón por la que aquellos con contenedores de fragmentos de alma en existencia no podían morir hasta que estos fueran destruidos y los fragmentos regresaran a su cuerpo original. Pues un alma incompleta no puede dejar el cuerpo que habita ni ser recibida por el Dios de los muertos.
Eso quería decir que, a menos de que alguien fuera capaz de matar a Kaan'sak, algo muy improbable debido a su habilidad, ella estaba condenada al mundo de los vivos. Miró la estatuilla de ónice en su canalizador mientras caminaba detrás del profesor y se preguntó otra cosa: ¿acaso el dios de la muerte y de la oscuridad, Hunhau, estaba de acuerdo con la imposibilidad de morir en un mortal? Se suponía que todos podían morir, incluso los Dioses, sólo que estos debían ser asesinados por otro 'Dios' para poder perecer. Hunhau era el único inmune a la muerte, porque él ya estaba muerto.
Miró el cielo azul caminando a paso apresurado con tal de mantener el ritmo del profesor, ya habían dejado las instalaciones del castillo y ahora se encontraban en los patios, y ella sabía que se acercaba con cada paso apresurado que daban, a lo que podría llegar a ser el peor rato de toda su existencia. Suspiró.
Nunca les había pedido algo al rezar a ninguno de los dioses, sólo agradecía por las riquezas que tenía en el día a día, pero esa misma tarde, en su mente, en lo más recóndito de su subconsciente, rogaba y lloraba por protección a los dioses. En especial, por más irónico que resultara, a Hunhau. Curiosamente, después de que esos pensamientos pasaron por su mente, se sintió a salvo y protegida lo cual le hizo su rostro dejar escapar una ligera sonrisa de alivio.
"¿Qué acaba de hacer?" Preguntó de la nada Snape a la chica, sacándola un poco asustada, de sus pensamientos.
"¿Yo? Nada profesor."
Snape entrecerró los ojos, pues definitivamente no le creía. Estaba seguro de que había sentido una presencia oscura e intimidante hacia unos instantes, pero se disipo tan pronto se giró para ver de dónde provenía y alcanzó a observar la figura de una persona alta y muy delgada detrás de la chiquilla envuelta en sombras. Parecía haberse introducido en el cuerpo de la gryffindor pero una rápida observación le hizo ver que nada andaba mal con la chica más allá de un evidente miedo y nerviosismo.
"Como sea, ya estamos en el punto de aparición " Le dijo Snape poniéndose a su lado izquierdo."Nos apareceremos juntos, tome mi brazo" Izel se le quedó viendo, su rostro en evidente molestia, sus ojos inundados en traición.
"¿Acaso usted también secunda a los alumnos de su casa en sus insultos?" Le pregunto a Snape, su voz contenía un sentimiento que el profesor no pudo identificar."Ignorar a los idiotas de Slytherin es cosa fácil, pero cuando alguien quien se supone, debe protegerme y orientarme, se les une, es como una patada al riñón ¿Sabe?"
"¿A qué rayos se refiere López?" Le preguntó con confusión.
"¡A que tal parece que a todos los que son Slytherin, a excepción de Berenice, les encanta recordarme que no me sirve el brazo izquierdo!" Snape gruñó por lo bajo.
"No tenemos tiempo para estas sandeces" La tomó del brazo y desaparecieron del lugar.
Aparecieron en el mismo lugar donde Izel había conocido al calvo por primera vez. Hacía frío y el lugar se veía y se sentía desierto. La sala estaba vacía salvo por unas cuantas sillas de roble pegadas a unas paredes.
Izel se sentía, extrañamente a salvo, como si ningún mal fuera capaz de dañarla físicamente, la tranquilidad de los dioses, como la llamaría el anciano nahual cornudo. Pero aun así, sentía el miedo y el nerviosismo de volver a encontrarse con el sujeto que le acosó una vez en sus sueños después de torturarle en persona.
"Quédese aquí y si es requerida vendré por usted"
"Está bien." Contestó Izel aun un poco molesta por el mal entendido de hacia unos momentos.
Izel vio al profesor caminar apresuradamente por un pasillo y desapareciendo en las sombras de la mansión. Se quedó sentada en una de las sillas esperando la hora de su juicio final, por así decirlo.
"¡Hey, tú!" Escuchó a alguien hablarle desde el suelo y cuando bajó la vista se sorprendió al ver una enorme serpiente pitón verde. Se preguntó por qué no la escucho llegar y luego pensó que tenía demasiadas cosas en su cabeza como para poner atención a todo. Bueno, al menos no era un jaguar... La serpiente posó su vista en su cara."Calor"
"¿Calor? ¿Tienes frio? No me sorprende, este lugar no es para nada cálido." Contestó la chica a la serpiente.
"Dame calor" La chica frunció el seño, la serpiente quería calor y lo único que tenía caliente ahora mismo era su cuerpo y su capa con el emblema de Gryffindor. Supuso que le podía dar la capa, no era que estuviera muy apegada a ese pedazo de tela. Se la quitó y la colocó por el cuello de la serpiente, cubriendo su cabeza aplastada pon la capucha de la misma y el resto de la pesada tela cubriendo parte de la longitud de la serpiente."Gracias. Nadie me hace caso más que tú y amo"
"¿De nada?" Respondió la chica completamente extrañada mientras alzaba la ceja y veía que la serpiente se iba alejando arrastrándose de ahí."¿Por qué será que las cosas más raras e improbables siempre terminan pasándome?..."
"Severus, confío en que investigaste el asunto de la chiquilla" Dijo Voldemort con tono de superioridad a Snape, mientras caminaba hacia una de las tantas sillas frente a una mesa de caoba negra, las vastillas de su túnica parecían fundirse con el aire al caminar, como si de humo se tratara. Tomó asiento y miró expectante a Snape con sus ojos carmesí brillante.
"Al parecer ella no estaba al tanto de los llamados, mi señor." Respondió el profesor haciendo una reverencia mientras ponía sus brazos tras la espalda.
"¿Estás seguro de eso, Severus?" Contestó el hombre de ojos rojos amenazadoramente "Eso me suena a excusa barata de un niñato."
"Si lo desea, mi señor, puede preguntarle usted mismo. La chiquilla accedió a acompañarme." Se aventuro a decir. No estaba seguro de la reacción de Voldemort a esa información. Podría tanto enojarse por la invitada indeseada o alegrarse de tenerle cerca para interrogarle. Ambas parecían igual de terribles a sus ojos.
Voldemort sonrió, su cara distorsionándose en una bizarra mueca que no mostraba ni felicidad ni ninguna emoción positiva.
"Supongo que está en la sala de recepción." Snape asintió con la cabeza y Voldemort se puso de pie, dejando la mesa negra tras de él y pasando al lado de Snape hacia las puertas del salón en el que se encontraban."Creo que hare eso Severus, le preguntaré yo mismo." Comentó con sarna, dando a entender que la presencia del profesor no era bienvenida en el interrogatorio.
Voldemort salía por al pasillo hacia la sala de recepción y alcanzó a escuchar a la chiquilla quejarse de que 'las cosas más raras e improbables sólo le pasaban a ella'. Se encontraba sentada en una de las sillas de madera de roble mirando el suelo con mucho interés. La chica llevaba unos ropajes parecidos a los de la última vez que consistían en una blusa de manga larga negra con cuello de barco que le llegaba hasta las caderas y un pantalón del mismo color que le llegaba hasta los tobillos, sólo que la decoración del tejido era distinta, ahora los tejidos eran de cráneos burlescos, decorados con colores brillantes en forma de flores. Se le veía nerviosa, pero no asustada. Hizo notarse caminando ostentosamente hacia ella y así intimidarle con su presencia. La chica le vio y se puso de pie rápidamente haciendo una breve reverencia con su cabeza. Ella no sabía porque pero el hombre frente a ella demandaba respeto y veneración con tan sólo su presencia física en el ambiente.
"Señor" Dijo Izel a Voldemort quien sonrió y apuntó su varita a la chica frente a él.
"Crucio." Dijo el hombre frente a Izel de manera aburrida, como si todo esto no fuera más que una rutina diaria a la que ya estaba más que habituado. Observó como la chica se tiró de rodillas sosteniéndose con un brazo para no azotar de lleno en el suelo y gemía por el dolor que recorría su cuerpo. Su rostro se contrajo en un gesto que sólo reflejaba la más grande agonía, tomando el color rojo en contraste con su usual pálida piel."¿Me dirás?" Preguntó Voldemort de forma aburrida, levantando la maldición.
"¿Qué necesita que le diga exactamente, señor?" Preguntó Izel jadeando pero sin atrever a ponerse de pie. Por alguna razón no le fue tan doloroso como en la última ocasión, pero no quiso ponerse de pie solo para volver a caer cuando el loco frente a ella le volviera a hechizar.
Voldemort entrecerró los ojos y se acerco mas a ella, su túnica dándole un aspecto de espectro oscuro al oscilar suavemente como el humo con cada paso que dio.
"Quiero que me digas como haces para evadir mis llamados" Le dijo a la chica a sus pies sin necesidad de levantar la voz.
"Es simple, señor" Dijo Izel levantando la mirada."No soy capaz de sentirlos, por..." Fue interrumpida por el mismo dolor que la había inundado hacia unos instantes antes de que pudiera explicar la razón de su falta de atención a sus llamados.
Voldemort había levantado su varita y le había mandado la maldición de nuevo. La bruja frente a él, había osado mentirle a la cara.
"No me mientas, chiquilla" Bramo enojado."Todos y cada unos de los que tienen esa marca son capaces de sentir el dolor de mi llamado"
"¡Le juro que no le miento!" Dijo la chica gritando por el dolor."¡No respondía a sus llamados, porque no siento nada en el brazo izquierdo!" Voldemort levanto la varita extrañado, cancelando la maldición. La chica se incorporo usando su brazo derecho quedando de rodillas."Estoy semi paralitica del brazo, tengo cierta movilidad pero no sensibilidad" Continuo Izel, levantando la vista y posándola en los ojos carmín de su atacante.
"Legilimens" Izel abrió los ojos en grande sintiendo una presión muy incómoda en su cabeza. Y en su cabeza empezaron a proyectarse recuerdos:
Aquella vez que persiguió un águila por que se había llevado a su serpiente.
La ocasión en la que lucho con un espíritu malvado conocido como la "Llorona" mientras esta intentaba ahogarla en el rio.
El ultimo "día de muertos" que se celebro en la rivera junto a los nahuales.
La repentina aparición de Dumbledore mientras ella y sus hermanas andaban solas en la selva de pesca.
El sorteo de casas por el sombrero seleccionador.
El viaje molesto en quimera por todo el campus de Hogwarts.
Una daga entrando en su cuerpo.
Y por último se vio a si misma observando una guitarra a la que nunca más haría expresar sonido.
Intento dejar de recordar pero no pudo. Algo o alguien le obligaba a sacar esos pensamientos a flote, se hallaba desesperada. Había perdido el control de su cuerpo en varias ocasiones, pero nunca de su mente ni recuerdos. Sentía una presión horrosa en su cabeza. Llevo su mano móvil a su sien tratando de aliviarla, pero le era imposible. Pidió ayuda, a lo que fuera, a quien fuera. Su mente estaba por estallar; cuando de la nada todo se puso negro, los recuerdos se oscurecieron y fueron devorados por la negrura dejando solamente a un impresionado Voldemort frente a un ser muy delgado, cuyos ropajes y facciones le eran muy familiares. El Dios de la Muerte, Hunhau se hallaba entre ella y Voldemort. Izel se dio cuenta que lo más probable es que los tres se encontraran aun dentro de su propia cabeza ya que los dioses solo se habían aparecido en sueños y visiones... por el momento.
"Tu... de nuevo..." Dijo el dios de manera calmada."Retírate, no eres bienvenido aquí"
"¿Que haces tú aquí? Este asunto no te concierne" Respondió Voldemort con superioridad lanzándole un hechizo, el cual no hizo daño al ser frente a él, pero las luces purpuras que hacían la mímica de ojos parecieron crecer por la sorpresa de ser empujado un poco por el ataque.
"Por años, me han rezado por agradecimiento y veneración. Hoy por primera vez se me ha pedido protección. Y es lo menos que puedo hacer después de tanta lealtad." El ser frente a el regreso el favor moviendo su mano y haciendo que una ráfaga purpura empujara a Voldemort haciéndolo retroceder varios pasos."Y eso es solo una advertencia, te sugiero que dejes esta mente en paz" Continuo la persona que se proclamaba así misma 'dios, las luces purpuras en las cuencas de sus ojos negros encogiéndose haciendo imitación de entrecerrarlos. El ataque debía haberlo derrumbado por lo menos, pero eso no había pasado.
"Quiero que esa chiquilla me diga la verdad. No lo hizo así que la tuve que buscar a la fuerza" Expreso Voldemort recuperándose del ataque.
"Yo te puedo asegurar, que un verdugo, rara vez miente. La chica te dijo la verdad. Está paralitica de un brazo gracias a tu fiel sirviente." Respondió el dios al mortal frente a el" Ahora retírate." El dios se giro para ayudar a Izel a ponerse de pie. Por alguna razón, la muchacha no se sintió intimidada por el aspecto de ultratumba del Hunhau.
Voldemort estaba enfurecido, tanto que vio rojo. Nadie, ni supuesto dios, ni mortal le daba órdenes. ¡Nadie! Y antes de que Izel pudiera decirle algo, de nuevo el dios fue atacado.
"¡AVADAKEDAVRA!" Exclamo el mago Oscuro, agitando su varita y apuntando a la espalda del dios. El rayo verde esmeralda salió de la punta de la varita, iluminando los alrededores vacios del mismo color, prometiendo muerte a quien llegara a tocar, con un silbido que anunciaba su llegada.
Un zumbido agudo llamo la atención de Hunhau, quien acaba de ayudar a incorporarse a Izel. Giro su huesudo rostro al origen del sonido. Las luces purpuras que hacían el papel de ojos fueron opacadas por la luz verde esmeralda que dio de lleno en cara.
Voldemort sonrió cuando el hechizo conecto con el rostro del supuesto dios que se hallaba frente a él. Pero se quedo mudo al ver que el ser solo dio dos pasos hacia atrás por el hechizo reincorporándose de inmediato. Las luces purpuras parecían mirarle con incredulidad al principio, para luego tomar un color purpura más oscuro. Las mandíbulas sin labios en una eterna sonrisa burlona se separaron en grande. No sabía si en sorpresa o en furia.
"Lo bueno de estar muerto... es que no puedes volver a morir" Comenzó a decir amenazadoramente el ser esquelético mientras se alejaba de la aterrada chica y se acercaba a Voldemort."Y mejor aun: lo bueno de ser un dios, es que no puedes ser dañado por ridículos hechizos de mortales. ¡Largo de aquí!"
Lo último que Voldemort supo antes de que la legeremancia se rompiera y se encontrara en la sala de recepción frente a una chiquilla aterrada, fue que una neblina de color purpura le envolvió haciéndole perder el control del hechizo lector de mentes.
"¡Crucio!" Exclamo Voldemort torturando a la chica haciéndola gemir, dispuesto a desquitarse con Izel por lo que había sucedido. Cada grito que esa chiquilla exclamara seria el pago por sentirse tan falto de poder frente a ese ser que se hizo llamar 'Dios'. Cada espasmo seria la factura acumulada de la humillación que le hizo pasar su supuesto 'Dios'. Y él se deleitaba en eso. ¿Dónde estaba su dios ahora que se retorcía a sus pies, en el suelo, gritando y llorando? Detuvo la maldición y escucho los sonoros jadeos de la chica, desesperada por que sus pulmones recibieran aire. ¿Por qué no la mataba de una vez y acababa con esa molestia? Pero otra vez, la chiquilla le había dicho la verdad y él no le había creído. Noto como su brazo izquierdo el que estaba decorado con su marca, no se había movido para nada en sus convulsiones. Hasta ahora a muchachita le había parecido inútil, pero ya no más. Él, negándose a creer que ese ser fuera un dios, si no completamente convencido de que era una especie de hechizo protector o mecanismo de defensa de la mente de la chica, decidió no matarla. Podría encontrarle un buen uso en sus filas más adelante. Solo debía encontrar un método para llamarla ya que el 'normal' no parecía funcionar en ella.
"Amo, podría no matarle" Salió Nagini, su serpiente detrás de el. Arqueo una ceja al ver que su cabeza estaba cubierta por la capucha de una capa que tapaba parte del cuerpo de la serpiente."Me cae bien, me entiende, me dio esta capa, caliente y suave" Continuo su serpiente hablando la lengua de su especie.
"Espero que te haga caso. Soy muy joven para morir" Respondió Izel en la misma lengua sin pensarlo. Voldemort se cruzo de brazos fascinado. Una sangre sucia hablando parsel, no podía ser de sangre tan sucia. Debía tener algún ancestro que le haya heredado la habilidad.
"¿Desde cuándo hablas parsel?"Le pregunto curioso en idioma normal.
"¿Parsel? ¿Que se supone que es eso?" Pregunto extrañada en el suelo.
"¡El idioma de las serpientes, por supuesto!" Respondió Voldemort irritado, casi volviéndola a someter al crucio.
"Desde siempre, uno de mis dioses principales es una serpiente con alas y plumas, es incluso lógico que todas podamos hablarlo" Dijo refiriéndose a sus amigas, quienes de seguro ya se hallaban preocupadas por su ausencia.
"Le diré a Severus que ya pueden retirarse, he obtenido lo que quería de ti, y un poco más" Comento sonriéndole cruelmente y dejándola sentada en el suelo acompañada de la serpiente Nagini.
Izel se puso de pie y volvió a sentarse en una de las sillas del salón para esperar al profesor. La serpiente que traía su capa se retiro por donde se había ido el calvo desquiciado. Al cabo de unos minutos el profesor apareció intacto y la miro de forma aburrida.
"Tome mi brazo para aparecernos e irnos, López." La chica se puso de pie y tomo el brazo del profesor, preguntándose si tendría que soportar eso de ahora en adelante.
Aparecieron frente a las rejas del instituto, donde ya estaban siendo esperados por un jaguar humanoide muy enojado. Detrás de el las extranjeras pertenecientes a Hufflepuff y Slytherin además el molesto trío dorado. Le pareció extraño que la ravenclaw que le había ayudado no se encontrara ahí.
"Profesor... Balam está enojado porque no se le aviso... de la visita..." Comenzó a decir Harry a Snape en tono bajito temeroso de provocar al gran felino frente al profesor.
Snape volteo cruzo la mirada con la del nahual jaguar, quien gruño amenazadoramente. La tensión muy palpable en el ambiente, el viento murmuraba una canción que no era tranquilizadora, sino incitadora. Y la mirada del jaguar, se endureció mucho mas por lo que Snape alisto su varita de inmediato, temiendo un ataque por parte del guardián de la chica, al que con toda la intención del mundo, Dumbledore había decidido no incluir en la reunión de la mañana pese a sus advertencias.
"Enojado es poco decir, rayito." Contesto Balam casi rugiendo."Pero, al menos estoy aliviado de que, Izel, haya regresado intacta" Continuo Balam observando a Snape. "¿Podrían incluirme la próxima vez en sus planes? Al contrario de Aanta, que de seguro te hubiera arrancado la cabeza por sacar a Izel sin su permiso, yo pude haber dado mi opinión, y cubrirle con protecciones" Comento Balam claramente irritado dando un paso hacia Snape, quien instintivamente retrocedió uno.
"Y así será, señor Balam" Respondió la voz de experiencia perteneciente a Dumbledore."Lo de esta mañana fue un evento inesperado y tuvo que ser atendido de manera inmediata" El anciano barbón se acercaba al grupo caminando lentamente por un sendero que llevaba a las escaleras de la escuela y miraba con una sonrisa a un espacio 'vacio' entre las primas pertenecientes a Hufflepuff y Slytherin.
"Barbas, esto me tiene enfermo. Como no tienes una idea. Los niños son sagrados para los nahuales y nos enferma no poder hacer nada cuando están sufriendo y más cuando se trata de alguien que conocemos."
"Créame que lo comprendo."
"Pues, no parece... Barbas no parece... Me vengo enterando de esto hasta apenas hace unos minutos" Balam sintió que alguien lo toco en el brazo y se giro a ver la fuente del contacto. Sonrío al ver que Hermione.
"Balam, seguramente el director vio que era lo mejor por el momento" Snape carraspeo sonoramente interrumpiendo a Balam quien iba decir algo.
"Si ya terminaron con asuntos que no vienen al caso, tenía pensado llevar a López a la enfermería, la maldición cruciatus siempre deja efectos secundarios" Continuo el profesor claramente molesto y tomando a Izel de un brazo le obligo a caminar rápidamente en dirección al castillo, dejando a los demás presentes confundidos y sacando una carcajada a Cristina quien deshizo su hechizo de camuflaje dejándose ver.
"¡Oiga!, ¿Qué le pasa? Más despacio, estoy un poco débil." Se quejo Izel tratando de zafar su brazo paralitico de el poderoso agarre de Snape. Agradeció no sentir dolor en ese brazo, ese trato duro dejaría marcas visibles. El profesor se giro y le murmuro amenazadoramente.
"Menos veinte puntos a Gryffindor por llevarle la contra a un profesor"
Izel no se atrevió a decir palabra alguna por el resto del camino al ala medica de la escuela. Al llegar fueron recibidos por Poppy quien la hizo sentar inmediatamente en una de las camas y miro extrañada a Snape, quien no hacia señal de retirarse.
"¿Cuánto tiempo estuviste expuesta a la cruciatus, hija?" Pregunto la enfermera a la chica de ojos miel.
"No pude verificar la posición del sol mientras estaba retorciéndome en el suelo, pero créame que lo sentí como si fuera una eternidad..." Respondió Izel con una mueca desagradable por el recuerdo.
La enfermera bufo un poco disgustada por la respuesta de la chica, mas por la escena descrita y no por el sarcasmo implícito. Forzó un vial de alguna poción en la mano funcional de la chica y le hizo la indicación de que la bebiera.
"Ahora duérmase un rato la poción que le di es para..." Ni bien termino de explicar la gryffindor había caído de espaldas en la camilla roncando."Para dormir..." Termino Poppy llevándose una mano a la frente disgustada por la situación. Aunque parecía no mostrarlo la chica estaba exhausta y lo que le seguía. Para cuando se giro a reñirle a Snape, se dio cuenta de que el profesor había huido a tiempo de sus sermones.
"Ya lo atrapare..." Murmuro para sí misma.
~Sorrow has a human heart~
~From my god it will depart~
~~Sleeping Sun-Nightwish~~
La serpiente alada.
Cristina e Berenice iban de camino a la clase de Defensa contra Artes Oscuras. La Slytherin prefería separarse de los demás miembros de su casa, nunca había logrado llevarse bien con ellos y le causaban una agitación casi diaria, tal era, que tenía que hacer uso de todo su autocontrol para no calcinarlos en el sitio. Por otro lado Cristina, llevaba días mostrándose rara. Donde la biblioteca solía ser su santuario, ahora lo era cierta roca al lado del gran lago. La mayor parte del tiempo fuera de clases se la pasaba con su hechizo de camuflaje activo y mirando a ambos lados de una intersección de pasillos como si estuviera huyendo de algo o alguien.
Berenice entendía ese sentimiento de cerca y hoy Cristina se veía claramente preocupada por la clase, que sería practica. Una sesión de duelos y el profesor había advertido que el haría las parejas. Deseaba que le tocara con Pansy Parkinson y así mandarla volar por los aires con toda la libertad del mundo. Sonrió para sí misma, esperaba que la suerte le concediera ese deseo.
Mientras todo eso pasaba por la cabeza de la Slytherin, la Ravenclaw se encontraba aterrada, lo suyo no era un duelo uno contra uno. Pero eso no era lo que le tenía fuera de sí, lo que en realidad temía, eran las repercusiones de su expedición nocturna de hacia unos días. Cuando había encontrado al profesor a medio morir, gracias a señales ¿Divinas? y lo había obligado a ser atendido medicamente por ella. Desde entonces había desarrollado un radar anti Severus Snape, con sus sentidos ridículamente agudos, podía sentir y escuchar la vibración ridículamente ruidosa que hacia la capa del profesor y salir corriendo al lado contrario para evitar al malhumorado profesor. Hoy esa técnica no le serviría, pues tenían clase práctica con él y tenía que verlo quisiera o no quisiera. Lo único bueno del asunto es que, si algo pasaba, Berenice estaría ahí para defenderla; o al menos eso esperaba.
Llegaron al aula y después de unos segundos, Cristina percibió el ruidoso aleteo de la capa del profesor quien después de entrar al aula ya llena, hizo que las puertas se cerraran violentamente tras de él y se abrió paso entre los estudiantes de ravenclaw y slytherin para quedar frente a ellos.
"Como había dicho la clase anterior, hoy practicaremos con unos duelos, las parejas las hare yo"
Snape comenzó a hacer las parejas, Berenice no tuvo la suerte de ser emparejada con Pansy, pero estuvo casi igual de satisfecha con la persona que le toco, Gregory Goyle igual, el había participado en el acoso que Pansy maquinaba contra ella. Oh, sí, ella iba disfrutar cada segundo de ese 'duelo'; iba a demostrar que los grandotes caen haciendo más ruido por el impacto.
Cristina veía como todos iban siendo emparejados uno tras otro hasta que no quedo nadie de pareja para ella. Pensó que quizás el profesor no la haría participar y que cuando vio que se acercaba a ella le diría que se largara de su clase.
"Saque su varita, Rodríguez, tal parece que usted será mi compañera de duelos hoy"
Snape observo satisfecho como la chica Ravenclaw asintió tragando saliva y saco su varita. Por primera vez pudo ver dichosa varita de cerca. Era completamente azul, larga con relieves en espiral. En la base de la agarradera traía una estatuilla de una piedra azul, muy probablemente zafiro. La estatuilla representaba a un hombre sentado en posición de loto, llevaba una especie de mascara que cubría la mitad superior de su rostro, la cabeza decorada con una corona de lo que parecían ser plumas y dos colmillos de estilo jabalí salían de su boca. Los brazos descansaban en las rodillas y en sus manos llevaba lo que parecía un contenedor con liquido.
"Interesante estatuilla, ¿zafiro?" Pregunto el profesor tratando de sonar desinteresado.
"Uhm... Sí, eso creo, la estatuilla es representación de Tlaloc, dios de los cielos y de los torrentes, profesor."
Los demás alumnos ya habían empezado a practicar mientras el profesor veía con curiosidad, si se podía decir, a Cristina.
"¿Alguna razón por la que me haya estado evitando estos últimos días, Rodríguez?"
Si Cristina iba a decir algo, fue distraída por una explosión en la sala que resulto con Gregory Goyle impactado contra una de las paredes de la sala.
"¡Mira gigantón, vuelve a decirme que mis padres eran unos cochinos muggles y te convertiré en puerquito guisado para tamales!" Gregory se levanto confundido.
"¿Pero cómo pudiste hacer eso? ¡Tenía mi escudo bien puesto!" Exclamo el chico apuntando su varita a Berenice. Berenice también levanto la suya, completamente dorada con relieves de escamas, un poco más larga que el promedio pero no en exceso. En la base de la agarradera se observaba una estatuilla de oro que mostraba a un hombre de pie con una corona de plumas y decorada con púas que caían hacia la quijada. El hombre estaba rodeado por una serpiente con alas la cual, en algunos lugares como la cabeza y las alas, tenia plumas por escamas.
"¿Pero cómo pudiste hacer eso?" Imito de manera burlona a Goyle, levantando las manos y haciendo una mueca, para después volver a su semblante furioso original. "No sé por qué creen que yo siendo una sangre sucia; de acuerdo a los estándares de sociedad en estas tierras, no voy a poder hacer nada en batalla" Dijo llevándose los puños cerrados a la cintura."Yo soy fuerte, quieras o no creerlo gigantón, así que ponte en guardia" Termino su corto pero furioso discurso levantando la varita y Goyle hizo lo mismo con los ojos abiertos en grande.
"Diría que Gregory saldrá mal parado de ese duelo si sigue haciendo enojar a Bere así." Comento Cristina observando el intercambio.
"Le propongo algo Rodríguez, si en el duelo logra darme con alguno de sus patéticos hechizos le daré cincuenta puntos a Ravenclaw, pero si no lo logra, no solo Ravenclaw perderá la misma cantidad, sino que deberá pasar tres días de detención" Ofreció Snape, sonando aburrido. Cristina pareció pensarlo unos instantes y decidió aceptar la propuesta del profesor.
"De acuerdo, profesor, acepto"
Y empezó el duelo con sus usuales reverencias.
Cristina lo primero que hizo fue invocar un escudo a su alrededor moviendo su varita o canalizador de manera circular frente a ella y sosteniéndola en alto, el escudo no era tan fuerte como los de Izel, pero era decente en comparación a los normales y ese no era un escudo cualquiera. Cristina estaba segura que ganaría, pues el escudo con el que se protegió, tenía la capacidad de defender a su taumaturgo de una manera muy peculiar. En cambio el profesor, solo observo atentamente el escudo de la Ravenclaw y como este desprendía un ligero resplandor azul. Nunca había visto uno parecido.
Snape ataco con un hechizo no verbal después de unos segundos de consideración, un rayo blanco fue a dar directamente contra la barrera que protegía a Cristina. El rayo pareció disiparse en la nada,
"¿Es eso todo lo que va a hacer, Rodríguez? Creí que esto era un duelo..." Comento sarcásticamente el profesor y los Slytherin se rieron; el resto de la clase había dejado de duelear solo para poder ser espectadores de la batalle entre Cristina y el profesor. Cristina no se dejo provocar por el profesor y ella siguió con su varita en alto.
Snape lanzo otro hechizo no verbal, esta vez de un color rojo. Cristina estaba fascinada debido a la elegancia con la que combatía el profesor. Sus ropas se movían junto a el, cuando agitaba el brazo y su varita; de una manera tan sincronizada que hacía ver que estuviera danzando alguna complicada pieza de vals sin pareja.
El rayo rojo dio de lleno en el escudo haciéndolo parpadear un poco, pero este igual no desapareció y el rayo rojo se desintegro también como el primero.
Cristina estaba sudando; ese segundo ataque había sido más fuerte que el anterior y casi le hace perder su peculiar escudo, pero ella no titubeo ni un segundo siguió con su varita en alto manteniendo su escudo en su lugar. Solo necesitaba un ataque mas...
"Vamos Rodríguez... haga un esfuerzo..." Siguió provocando Snape con sarna."Son cincuenta puntos en juego..." Los Slyhterins rieron y los Ravenclaw se quejaron, ambas casas de estudiantes veían la situación como perdida para Cristina. A excepción de Berenice, quien sabia que se traía Cristina entre manos y pensaba en la sorpresa que se llevaría el profesor. No por nada el escudo fue bautizado como 'Neen utia'al k'óoch' Espejo del ataque. El escudo perdía la gracia cuando el atacante sabia a que se enfrentaba pues el escudo nada podía hacer contra los ataques físicos, muy bien el profesor Severus Snape podía acercarse y darle unas cuantas nalgadas a Cristina y el escudo no haría nada para protegerla... pero en este caso... Sería divertido observar la cara de los Slytherins al ver el resultado.
Snape lanzo un rayo azul, por lo visto un hechizo petrificador, dando un paso al frente y agitando la varita con fuerza. El rayo salió silbando hacia Cristina y el escudo lo absorbió; y ahí fue cuando la cosa se puso interesante. El escudo empezó a cambiar de color blanco, a rojo y por último a azul. En cada cambio de color un ataque fue lanzado de regreso al punto de su origen, en este caso Snape, uno tras otro, tomándolo por sorpresa.
El profesor desvió el ataque blanco y el azul con unos movimientos elegantes de su brazo, pero el rojo le dio de lleno en el pecho haciéndole dar dos pasos hacia atrás e incendiando su túnica, el profesor se la tuvo que quitar y tirarla al suelo inmediatamente para no ser atrapado en llamas el mismo.
"Parece que... logro darme, Rodríguez... Cincuenta puntos para Ravenclaw" Dijo Snape molesto y todos en el salón de clases se quedaron mudos."Y una semana de detención conmigo por arruinar mi túnica favorita"
"¿¡QUE!?" Grito Cristina angustiada."¡Eso no es justo!" Los Slytherin rieron.
"Ahora son dos, y serán tres sigue gritando Rodríguez" Replico Snape de mal humor; Cristina se cruzo de brazos y mirando a su izquierda soltó un bufido."¿Le gustaría ilustrarnos acerca del interesante escudo que utilizo?" Pregunto el profesor.
"Uhmm... No es del todo un escudo, es una trampa, la traducción literal del hechizo es Espejo del ataque que viene de los vocablos mayas 'Neen utia'al k'óoch'. Consiste en resistir el impacto de tres ataques para que la energía sea absorbida y estos disparados devuelta al origen justo después del tercero; todos consecutivamente. Tiene sus fallos, si uno de los ataques es demasiado fuerte para el taumaturgo, la barrera de absorción es destruida; dejando al taumaturgo completamente a merced del oponente y debilitado." Cristina sabia que el profesor se había contenido en sus ataques, se noto, aun con toda su elegancia en el combate, que él no había sudado ni una gota en el duelo y porque ella apestaba literalmente para resistir ataques.
"¿Es eso todo lo que puede decirnos Rodríguez?" Pregunto de nuevo Snape.
"No, profesor, la barrera es completamente inútil contra ataques físicos..."
"Así que después de todo, el hechizo es completamente inútil" Contesto con burla Snape, haciendo que los Slytherins de la clase soltaran una carcajada.
"Una vez que el oponente sabe a qué se enfrenta, si. Pero es una excelente trampa al inicio y creo que fue demostrado hace unos instantes." Le respondió un tanto molesta Cristina, quien se gano la famosa 'mirada fulminante' de Snape, pero no le importo; ella solo rodo los ojos.
"Se termino la clase, ¡retírense todos!" Ladro el profesor viendo a la clase para luego girarse a donde estaba Cristina y decirle que se quedara pero en su lugar no había nadie, sin embargo observo como una especie de pequeño patronus en forma de halcón de color azul, tomo un bolso y salió de la habitación volando por la puerta.
Cristina ya presentía que el profesor la obligaría a quedarse después de la clase para sabrán los dioses que, normalmente, según Harry y Ron, seria para restar aun más puntos o dar el sermón del siglo. Por lo visto el profesor deseaba empezar a torturarla antes de las detenciones y ella no le quería dar la oportunidad, así que activo su hechizo de camuflaje y salió corriendo de la clase, mandando a su guardián por su bolso.
"Menudo profesor desagradecido" Murmuraba mientras tomaba el bolso de su guardián y este se disipaba en el aire sin dejar rastro estando en su roca frente al gran lago."Pero la próxima vez me montare en una tortuga y me iré despacito al lado contrario" Siguió con su reproche cancelando su hechizo de camuflaje.
"¿Quien es desagradecido?" Escucho una voz femenina detrás de ella.
"¡Ah, Hermione, me asustas!" Grito la chica ojiverde dejando caer su bolso
"Perdón, estaba en la sombra de aquel árbol y vi llegar ese extraño patronus cargando un bolso, y después saliste tu de la nada" Respondió Hermione mientras se agachaba para recoger el bolso de Cristina.
"Ah, si, te refieres a mi guardián, protege contra ciertos males pero los usamos mas como guía y mensajero" Comento Cristina tratando de cambiar el tema. Pero Hermione no le dejo.
"Decías algo sobre alguien desagradecido..."
"Ah... Si eso... Solo alguien a quien le ayude a algo... Y se ha estado portando como un reverendo desgraciado..."
"Ah... La gente suele ser muy idiota... A veces haces todo por esas personas y ¡te ignoran por completo yéndose con otra!" Se quejo Hermione casi llorando."¿O sea que tiene ese tipa que no tenga yo?"
"¡No sé, pero ese tipo está ciego para no ver la lindura que eres!" Grito una voz que provenía desde lo alto del árbol donde descansaba Hermione.
"¡Balam, deja de meterte en conversaciones ajenas!" Grito Cristina reprendiéndolo
"Hablen más fuerte, creo que en el campo de Quidditch no las escucharon" Se rio el nahual jaguar desde la seguridad de su árbol. Hermione enrojeció cincuenta tonos, ¿Tan fuerte estaban hablando? "Oye, hablando de cosas que no vienen al caso... cierto muchachito de ravenclaw me dijo que te diera esto, Roger Davies creo que se llamaba" Comento Balam, bajándose del árbol en un salto y acercándose a las chicas.
"Ya dame mi carta de rechazo de una vez."Refunfuño la ravenclaw de mal humor por todo lo que había pasado ese día. Balam le extendió el sobre sin abrir.
"Toma. ¡Izel, sal de ese cuerpo alegre y sereno!" Bromeo Balam protegiendo su rostro con los brazos
"Muy gracioso Balam, muy gracioso." Se quejo Cristina al ser comparada con la reina del malhumor del clan nahual y precedió a abrir el sobre.
"¿Carta de rechazo? ¿A qué se refiere, Balam?" Pregunto Hermione jugueteando con el bolso de Cristina para calmar el nerviosismo que sentía; el cual había aparecido de ningún lugar.
"Supongo que librería nos dirá en unos momentos..." Ambos se giraron a ver a Cristina quien leía el papel con detenimiento; cuando acabo, suspiro."Híjole, si te rechazaron... no llores Cristina... Hay muchos muchachos guapos en el mundo de los que puedes escoger" Comenzó a decir Balam tratando de apaciguar a Cristina, quien volteo a verle con los ojos llenos de incredulidad."Es más ahorita voy a ir a partirle la cara a ese tal Roger Davis por romper tu corazoncito de melón"
"¡¿QUE?!No, no, no, Balam, ¡No!"
"Ah, ¿entonces tienes novio nuevo? Déjame ir a buscarlo para darle la plática de 'Si rompes su corazoncito te partiré la cara'" A esto Cristina se llevo una de sus manos a la cara tratando de disminuir su frustración.
"No, Balam, me aceptaron en el equipo de quidditch de Ravenclaw como buscadora. ¡Bruto!" Exclamo Cristina, casi con rabia.
"Bueno, pero no te enojes" Trato de calmarla Balam. "Pero oye, pensándolo a profundidad, quizás eso del quidditch es lo que necesitas, has estado transformada parcialmente por mucho tiempo. Estarás en los aires, en tu elemento... Quizás termines de transformarte ahí"
"¿Quidditch? ¿Entraste al equipo de Quidditch?" Pregunto Hermione sorprendida. "No me lo esperaba"
"Tampoco el Profesor Severus Snape lo creía cuando me vio hacer la prueba" Comento Cristina con sarna."Bueno chicos los dejo, tengo una reunión de equipo en 20 minutos según este papel y llegare tarde si no me apresuro" Cristina salió caminando rápido de ahí dejando a Balam y Hermione a solas.
"Pareciera que no se ve contenta por entrar al equipo de quidditch"
"Hay pocas cosas que hacen a Cristina verse contenta y dos de ellas son los libros antiguos de preferencia en lenguas muertas y los nopales con tocino"
"¿Nopales con tocino?" Pregunto Hermione confundida. "¿Que no son esos cactus?"
"¡Sí! Tienes que probarlos, es más, voy a cocinar unos ahora en casa de Hagrid. Y usted señorita no me va a negar una invitación a cenar." Le dijo sonriente a la Gryffindor que aun seguía jugueteando nerviosamente con el bolso de Cristina; el cual olvido devolver a la legítima dueña.
"¿Como podría negarme?" Sonrió Hermione.
Berenice se encontraba cumpliendo su detención en la lechuceria de Hogwarts, limpiando las jaulas de las lechuzas y dejando el alimento correspondiente, el cual consistía en diversos roedores muertos. Por alguna razón, la lechuceria se encontraba en lo alto de una de las torres de Hogwarts, supuso que por utilidad. Ya había terminado de limpiar las diversas jaulas y alimentado a las lechuzas así que se concentro en la jaula de su quetzal, Kuuxum. Su quetzal termino ahí, por que los slytherin de su casa se quejaron con el Profesor Snape de que el ave era muy ruidosa y este le obligo de dejar el ave en la lechuceria aun a sabiendas que el quetzal era un ave fructífera e insectívora y esta estaría rodeada de pajarracos de rapiña. Y era por eso que siempre procuraba tener a las lechuzas y búhos bien alimentados; no quería que su quetzal terminara siendo la cena de alguna de esas aves.
Suspirando dejo comida y agua en la jaula sin puerta de su quetzal, algunas frutas y semillas que; con mucho gusto el ave de colores brillantes y largas plumas comenzó a picotear. Volteo a mirarle como si le estuviera preguntando: '¿Que sigues haciendo ahí?' Y siguió comiendo.
"Esta bien, ya me voy." Comento la chica dándose la media vuelta y con la intención de ir a la oficina de de la profesora Minerva Mcgonagall para avisarle que había terminado con la tarea de la detención.
Berenice vio blanco y una energía le hizo terminar en el suelo desorientada.
"Goyle, listo ya puedes vengarte por lo de la clase. Te dije que sería fácil. No es más que una débil sangre sucia" Escucho la voz de Pansy Parkinson desde el suelo e intento levantarse para defenderse.
"Ah no, Crabble agárrala" La chica de ojos grises sintió como fue sujetada y puesta de pie rudamente.
"Oigan, ¿Pero que se traen ustedes?" Se quejo Berenice moviendo su cabeza con fuerza hacia dando en la barbilla del chico que la sujetaba; haciéndolo gemir de dolor al mismo tiempo que le soltaba, para cubrirse el lugar donde Berenice le había golpeado.
Berenice estuvo a punto de salir corriendo por las escaleras pero uno de sus brazos fue tomado por Gregory Goyle y el otro sujeto por Vincent Crabble una vez que este se había recuperado del golpe que le había propinado Berenice.
"Así que esto son, ¿eh?" Gruño Berenice furiosa."No son más que unos completos cobardes. Lo esperaba del intento de llorona esta." Continuo refiriéndose a la rubia frente a ella. "Pero pensé que ustedes tenían, no lo sé ¿Salvación?" Termino mirando a Crabble y Goyle que se veían un poco incómodos.
"¿Pero cómo te atreves? ¡Yo no soy ninguna llorona!" Pansy vio rojo tanto que no le importo lo que les pasara a sus compañeros. Ella solo quería terminar con la sangre sucia que tenía enfrente, aquella que se atrevía a desafiarla.
Minerva Mcgonagall estaba en las escaleras camino a la lechuceria a ver cómo iba la slytherin con sus detenciones. Argus Filch se había mostrado muy complacido con la slyhterin desde el primer día que empezó a hacer sus detenciones en la lechuceria, tanto que pidió que Berenice fuera algo así como la encargada principal de la limpieza de la lechuceria. Por alguna razón, incluso sin magia, la muchachita dejaba todo reluciente día tras día. 'Intenten limpiar los establos de las vacas' comento una vez la chica. Al parecer según sus fuentes internas; Izel López en este caso, la muchachita era una fanática de la limpieza. Mcgonagall tenía pensado que si, la lechuceria estaba limpia como siempre, quizás, le levantaría el castigo... Quizás... ya que para un fanático de la limpieza limpiar no era un castigo ¿O sí?
Escucho un altercado al final de las escaleras, y lo de levantarle el castigo había quedado en el olvido. Si la chica estaba haciendo berrinches le iba a duplicar las detenciones. Subió apresuradamente solo para tener a cuatro Slytherins frente a ella. Crabble y Goyle quienes sujetaban a Berenice la vieron con horror y Berenice con cara de eterno alivio. La única que no la vio fue Pansy Parkinson quien daba la espalda a la profesora y esta terminaba de conjurar un 'Expulso' gritándolo con toda su ira.
Todo parecía reproducirse en cámara lenta. La profesora Mcgonagall gritándole a Pansy que se detuviera. Crabble, Goyle y Berenice siendo levantados por el aire e impulsados a través de una de las enormes ventanas abiertas de la lechuceria. Pansy viendo con horror lo que su ira le había provocado hacer.
Berenice vio que caían cabeza abajo hacia el suelo, percibió como los cabeza dura que la habían metido en esa situación se abrazaban a ella llorando con miedo a una muerte segura. No lo pensó dos veces.
Crabble y Goyle comenzaron a escuchar crujidos enfermizos como si de huesos rompiéndose se tratara y abrieron los ojos cuando el cuerpo al que se sujetaban comenzó a cambiar. Vieron un cuello un poco más largo cubierto por escamas, los brazos que en caída no habían querido soltar también eran más largos y estaban cubiertos por escamas verde brillante. La cabeza ahora era la de una serpiente con expresión humana y estaba cubierta por plumas de vistosos colores en la parte superior. Sintieron que la caída comenzó a detenerse y se dieron cuenta que, la criatura a la que estaban sujetos, tenía unas alas enormes, también de distintos colores brillantes.
"No importa que tanto miedo sientan ahora de mi, pase lo que pase no se suelten" Y el ser los sujeto y extendió sus grandes alas tomando impulso hacia arriba.
Las caras de Pansy Parkinson y de la Minerva Mcgonagall al ver una criatura enorme alada entrar por la misma ventana por la que anteriormente habían salido disparados, Crabble, Goyle y Berenice fue de asombro. La criatura, pues no sabían cómo llamar al ser que tenían frente a ellas tenia a Crabble y Goyle, uno en cada brazo y les dejo caer al suelo haciéndolos gemir. Tendría alrededor de dos metros y medio de estatura, ojos grises, escamas verdes brillantes, plumas en la cabeza y en las grandes alas de distintos colores y una cola muy larga como si se tratara de una serpiente. Por lo que Mcgonagall pudo observar, se trataba de Berenice pues contaba con la túnica de Slytherin, completamente rasgada por la repentina aparición de las alas.
"No sé... si aun después de esto, seguirán provocándome" Dijo Berenice con una voz siseante. "Les saco la vuelta, me escondo de ustedes. ¡Incluso hice enojar a la profesora Mcgonagall para que me diera detenciones y estar lejos de ustedes, por Quetzalcóatl! ¡Y ni así!" Continuo cruzándose de brazos. "La verdad ya no se qué hacer, si esto no se detiene, me defenderé enserio y no será bonito. No será un hechizo que te haga caer al suelo, no será un hechizo que te mande a volar. Estoy entrenada en el arte de la guerra. Los voy a lastimar y feo si logran hacerme enfurecer. ¡Y no quiero esa carga en mi alma!" Exclamo dejándose caer sentada en el suelo. "¡Soy Berenice Garza, nahual de la serpiente alada, guerrera del clan nahual y taumaturgo de la luz. Y les exijo que me dejen en PAZ!" Berenice se puso rápidamente de pie y de una zancada estuvo frente a Pansy, tomándola por los hombros y sacudiéndola en un arranque de locura, las pupilas de sus grises ojos dilatándose hasta dar la ilusión de que sus ojos eran de color negro. "¿Qué tengo que hacer para lograr eso? ¿Quieren oro? Puedo darles oro." La aterrada rubia solo negaba con la cabeza sin dejar de poder ver a la criatura que la tenia sujeta mientras emitía sonidos lastimeros."¿No? ¿¡No que!?" Grito Berenice mostrándose aun más inquieta y desesperada "¿Qué rayos quieren por todos los dioses?" Pansy solo grito de miedo cuando Berenice empezó a respirar rápidamente y la sacudió con fuerza.
Mcgonagall, no veía a un ser terrorífico, como seguramente los otros tres slytherins lo hacían. En su lugar veía a una adolescente desesperada y sin opciones disponibles para librarse del constante acoso del que era víctima por varios meses. Creyendo que Berenice estaba a punto de cometer una locura de la que seguramente se arrepentiría se acerco a ella y puso una mano en su hombro.
"Berenice, deje que yo me encargue de aquí en mas." Comenzó la jefa de Gryffindor suavemente, haciendo que Berenice se girara a verle a los ojos con incertidumbre. "No queremos cometer... locuras... como la que casi ocurre hace unos momentos" Termino la profesora volteando a ver a Pansy Parkinson con severidad. "Porque, señorita Parkinson, si Garza no hubiera usado ese avanzado hechizo de transfiguración humana que solo los de su tierra conocen, en estos momentos tendríamos tres cadáveres en los patios de Hogwarts. Y conmigo como testigo, usted tendría muchos problemas, jovencita. Serán cincuenta puntos menos por cada uno de ustedes y los veré en la oficina del director en breves." Berenice soltó a la rubia que había mantenido presa por algunos minutos serian por los cuatro doscientos puntos menos para Slytherin." Y para usted Garza, venía a comunicarle que por su excelente comportamiento y por que la limpieza no es castigo para un fanático de la limpieza; que he decidido quitarle el castigo." Berenice se llevo las manos a la cresta de plumas que llevaba en la cabeza tomándola y jalando las plumas de una manera que parecía dolorosa. Dejando a la profesora confundida.
"¡No, no, no!" Exclamo Berenice.
"Creí que le agradaría saber que he decidido quitarle el castigo"
"¿Castigo? ¡Para mí es paz! ¡Estoy lejos de todos los de Slytherin, lejos de estos idiotas que hacen mi vida cuadritos!" Exclamo Berenice señalando a Parkinson, Crabble y Goyle."Es por eso que la hice enojar profesora, sabía que usted era de los docentes más estrictos en este plantel y que me daría una buena cantidad de tiempo." Termino Berenice un tanto avergonzada. Mcgonagall comprendiendo la desesperación de la chica tomo cartas en el asunto.
"En ese caso de hoy en adelante tomara sus detenciones conmigo en mi oficina, asegúrese de mandarme decir cuál es su te favorito con López"
"¿Te? Pero me gusta el tequila..." Murmuro Berenice viendo como Mcgonagall apresuraba a los otros Slytherins a dejar la lechuceria y dirigirse a la oficina del director. Berenice volteo a su alrededor y encontró el lugar un tanto sucio..."¡Ah, pero uno se distrae unos minutos y estos pajarracos ya tienen todo hecho un desastre de nuevo!" Y Berenice siguió limpiando el lugar sin molestarse en volver a tomar aspecto humano.
Después de un buen rato se sentó en el suelo recargándose en la pared y se puso a observar a las aves entrar y salir por la ventana por la que fue lanzada. Miro las escamas verde brillante de el dorso de sus manos. Preguntándose por que le había tocado la transformación de un animal extinto. ¿Sería porque al final la luz siempre muere frente a la oscuridad? ¿Estaba ella condenada a muerte? Se decía en una leyenda que la ultima serpiente alada había sido traicionada y asesinada por aquellos en quien confiaba. ¿Acaso era ese su destino? Recientemente había tenido sueños estremecedores, en los que se hallaba en una habitación en llamas y ella iba corriendo hacia una puerta, la cual se cerraba y desaparecía dejándola a solas con los fuegos infernales. Desde aquel incidente con las parcas de plata había quedado con cierta fobia al fuego, le inquietaba estar cerca de esa fuente de luz.
Se puso de pie al escuchar algunos pasos subir por las escaleras, su cresta de plumas parecida a la de una cacatúa se elevo por sorpresa al ver entrar al lugar al Profesor Snape, al Director Albus Dumbledore y sus tres acosadores de tiempo completo.
"Que hacia tirada en el suelo con ese aspecto Garza" Reprimió Snape sin perder tiempo.
"Estoy agotada, uno se distrae un minuto y los pajarracos dejan todo hecho un desastre de nuevo. ¿Ve a esa lechuza de allá dejando ramas por todos lados? ¡Acabo de limpiar ahí!" Berenice señalo un rincón en el que una lechuza estaba dejando ramas al azar. Dumbledore rio un poco.
"Creo que el profesor Snape se refiere a su transfiguración, señorita Garza"
"Ah, esto..." Dijo cabizbaja viéndose las manos y su cresta de plumas bajando."No lo sé, me siento más cómoda así quizás. "
"Entiendo" Dijo Dumbledore "Se siente más segura en esa forma entonces"
"Si, uno nunca sabe cuando te mandaran a volar por una ventana a cientos de metros del suelo. Las alas son por seguridad." Respondió Berenice sarcásticamente agitando ligeramente las alas haciendo que el ilustre director riera ligeramente.
"Me imagino. Me alegro que siga siendo la misma de siempre. Solo por curiosidad, ¿qué animal representa, señorita Garza?"
"Ah, es un animal extinto. La serpiente alada." Respondió Berenice alzando su cresta de plumas sin darse cuenta; por la curiosidad que sentía al ser sometida a ese interrogatorio tan sublime pero presente.
"Interesante, un animal digno de Slytherin. ¿No crees Severus?" Pregunto ahora al profesor Snape.
"Yo solo sé, que ese aspecto intimida a los tres mocosos que trajimos acá" Dijo Snape refiriéndose a Pansy, Crabble y Goyle quienes se encontraban escudados detrás de él y el director.
"Cierto, Severus, cierto." Comento Dumbledore girándose para ver de nuevo a Berenice. "¿Le importaría volver adoptar su forma humana?"
"Si, por que no. Deme un momento" Las escamas de su cuerpo comenzaron a desaparecer y sus plumas de brillantes colores a caer suavemente al ritmo de una danza impuesta por el viento. Sus huesos se comenzaron a reacomodar crujiendo sonoramente y sus alas se retrajeron hasta desaparecer volviendo a medir un metro con sesenta y cinco."Listo." Dijo cuando hubo terminado y en el suelo había un montón de plumas de diversos colores haciéndose polvo.
"Excelente, creo que estos chicos tienen algo que decirle" Dijo haciéndose a un lado dejando a ver al trío de Slytherins que lo habían acompañado junto con el profesor Snape hasta ahí.
"¿Ah, sí?" Pregunto Berenice cruzándose de brazos sus ojos grises reflejando la incredulidad que sentía.
"Este... si..." Comenzó Gregory Goyle. "Perdón por haberte molestado todo este tiempo. No sabía que todo esto iba terminar casi en nuestra muerte." Dijo muy incomodo y avergonzado el Slytherin mas alto.
"Si algo, creo que te debemos la vida" Continuo Vincent Crabble y Goyle asintió rápidamente con la cabeza.
"No, no me deben nada. Cualquiera en mis tierras los hubiera salvado. Hubiera sido una ofensa a los dioses dejarlos morir pudiéndoles dar salvación. Y un gran peso en mi alma." Contesto la chica ojigris mirando al suelo.
"El punto es que nos estamos tratando de disculpar. Y agradecerte por que todo este tiempo pudiste habernos hecho más daño del que nos podamos imaginar" Intervino Pansy Parkinson mientras Snape observaba el intercambio discretamente. Tenía un libro muy interesante que terminar de leer y las detenciones de Rodríguez para informarse más acerca de esa cultura que giraba alrededor de magia primordial antigua y dioses que tal vez no eran ficticios. La plática que había tenido con Voldemort lo dejo más que intrigado. Le había pedido que investigara que clase de protección tenia la chiquilla y que espectros protectores podían adquirir la forma de un cadáver andante.
"Si, obviamente les pude haber hecho mucho daño. Pero qué más da. Les perdono, ahora si me disculpan, tengo que limpiar este lugar. Uno se descuida y los pajarracos vuelven a hacer de las suyas" dijo sin más importancia, acercándose a la pila de ramas que había dejado la lechuza para recogerlas
"Garza, si no mas recuerdo, ahora sus detenciones serán en la oficina de la profesora Mcgonagall, eso puede hacerlo Filch. Ahora los cuatro vayan a la sala común antes de que le cuesten más puntos a Slytherin" Ordeno Severus Snape haciendo que los cuatro Slytherins salieran casi corriendo por las escaleras.
Dumbledore rio ligeramente.
"Severus, un día de estos vas a venir matando a alguno de tus alumnos de un ataque cardiaco"
"Y ese es el menor de mis problemas, Albus."
~Wake up, dead boy~
~Enter adventureland~
~~Last ride of the day-Nightwish~~
El lugar era oscuro, pero no frio. Un ser esquelético, se encontraba sentado en un trono hecho de huesos. Estaba pensativo, ese hombre había mostrado habilidades mas allá de cualquier mortal en existencia. ¡Le había hecho retroceder en dos ocasiones! ¡A él, el dios de la muerte! Pensó en aquel dios errante que había traicionado a su propio hermano tratando de matarlo. Al fallar se refugió en el mundo mortal sumiéndolo en caos y acabando con varias civilizaciones humanas. Su hermano, le había perdonado la vida al traidor, pero al momento en que empezó a crear destrozos en el mundo mortal, juro que acabaría con el cuándo lo encontrara.
Saco esos pensamientos de la cabeza, ese hombre no era el dios que el creía. No mostro reconocerlo ya que ese dios, le tenía terror a la muerte. Y Hunhau sabía que a el también... Pues él era la muerte y en más de una vez en el pasado, el dios errante había huido al verle, lo cual le ocasionaba... Diversión. Quizás, era hora de que los dioses de la Oscuridad, Luz, Tierra y Cielo tuvieran una pequeña reunión.
Y ese fue el final de este capitulo... Espero que les haya gustado. ¿Galletitas? Si tienen dudas pregunten y si no; pues ya saben sus reviews siempre me ablandan el corazón y me hacen dejar mi vicio un rato para escribir esta historia. Un amigo de Chile me compro World Of Warcraft hasta Mist of Pandarian D: ando súper enviciada en eso jajaja TE AMODIO NICOLAS~!
¡Ahora si a contestar sus hermosos y geniales Reviews!
SweetGirl68: ¡Muchas gracias por tu review! Espero que te haya gustado la que se armo en este capítulo. ¡Saludos y feliz año nuevo! PD: Si, ya me comí mis frutas y verduras mama ¬¬
Linette: ¡Qué bueno que te agrade tanto Cristina! A mí me encanta escribirla. He aquí un nuevo capítulo. PD: ¡FELIZ AÑO NUEVO!
TradusSnape: Eh aquí un nuevo capítulo, espero que te gusten las escenas entre Snape y Cristina, fueron divertidas de escribir jajaja
lLawliet1: Que onda chamaca espero que este capítulo también te agrade, me divertí mucho escribiéndolo. Y que pobre Bella ni que ocho cuartos, para que se le quite a la cabrona xD
PD: ¡Feliz año Nuevo!
Samantha Light: Review que me llega review que respondo, tú no te preocupes por eso yo AMO los reviews :') La mitología me gusta demasiado en especial la de mi región; es fascinante y misteriosa. Oh si supieras todas las ideas que mi beta y yo hemos discutido... Muertos, muertos y más muertos. Ya no te Spoileo mas en se que en este capítulo también te quedaran ¿Dudas? pero te aseguro que se iran respondiendo poco a poco conforme la historia avance. Y si tienes alguna pregunta, no dudes en preguntar intentare no spoilear... tanto xD.
PD: ¡Feliz año Nuevo!
Lady Lyuva Sol: Suspenso... lo maneje bien ¿eh? Oh tantas cosas que tengo en mente, tantas ideas, tantas locuras *explota* Snape... frio y distante, espero que no me haya quedado muy OoC y Cristina toda espantada al final fue una de mis partes favoritas de escribir. ¡Espero que sigas al pendiente!
PD: ¡Feliz año Nuevo!
AdrianaSnapeHouse: Querida Beta, tu sabes que te amo y este embrollo es completamente gracias a ti que me alientas a escribir y me sacas de mis fastidios. Agradezco que me esperes a tardes horas de la madrugada cuando necesito que me revises algo. ¿Ya dije que te amo? Aanta anda perdido, eso te lo puedo asegurar, el anciano anda pastando y Balam anda de cacería If you know what I mean ¬u¬ así que necesitare ese poema en algún momento jajajaja.
BTW: Feliz Navidad, Feliz año Nuevo, y ya sabes para lo que nites ahi ando, Y si no estoy estoy en wow o dormida :) TQM Beta :D
