Medio Lleno; gota olvidada.
Lloré por ti.
Lloré por mí.
Lloré por todo lo que perdí: al rechazar tantos labios por solo gozar los tuyos.
Me dolió como terminó, pero disfruté como comenzó.
Hanji me reclama del desorden de mi cuarto, nunca le ha gustado que tenga todo el piso lleno de "chunches", es la cuarta vez en su visita que me dice que debo de tener un orden en todo lo que compro o en algún momento un ratón llegará de visitante, le contesto que tengo dos gatos para recibirlo y entonces Armin maúlla como diciendo que él no cazará ni una mosca.
— ¿Desde cuándo es que no cuidas la limpieza? —grita desde la cocina.
Guardo todo los libros que puedo dentro de los muebles y los juguetes de Armin y Nanaba dentro de una caja que ocupan más que los juguetes, les regaño con la mirada y ellos solo me dan la espalda, tendré que comprar una caja nueva la semana próxima o se pondrán a jugar con el tapete y los jarrones.
Al ir a la cocina Izzy me mira de muy mala gana, yo le sonrío y ella pasea los ojos, lo último que espero es que me arroje un cojín al rostro.
—Me descuido tres días, solo tres días y ya tienes todo el lugar hecho un muladar, ¿qué paso con ese Eren que no le gustaba el desorden en su vida?
—Sé fue de paseo con un amor posible, regresa después, ¿gustas dejarle un mensaje? —ella suspira en molestia, ella y yo estamos un poco peleados por mi falta de comunicación y dejarle plantada con ocho llamadas cuando yo me encontraba hecho ovillo en una esquina de la cama sufriendo por un amor a miles de kilómetros de distancia.
Hacemos casi unas dos horas de orden y limpieza en mi departamento, tenemos que tomar un descanso cerca de la hora de ir por dulces y golosinas, el día está demasiado soleado como para no odiarlo, son de esos en lo que ni arrancándote toda la ropa y la carne llegas a quitarte la sensación de estar quemándote bajo el sol.
Tomamos limonada y ellas compran refrescos y papas saladas que no son para nada mi gusto, cuentan sobre sus nuevos contactos en otros lugares e Izzy saca a colación que ha adoptado un perro, Hanji y yo solo le contestamos con una mueca de mala gana.
El día se mantuvo en ello, paz y tranquilidad, solo Hanji, Izzy y yo, hablando, riendo, haciendo bromas del mal gusto que teníamos al salir con alguien, era raro que aun estando en tanta tranquilidad no me sintiera tranquilo; desde bastante temprano mi sexto sentido se activó como diciendo que no me relajara tanto y todo eso era porque el día en realidad si era bastante relajado porque fue como volver a los tiempos en los que él no estaba y mis días era solo un poco de todo dentro de lo bueno.
Claro, era consciente que las cosas ocurrían si uno las deseaba, tal vez por eso no invoqué su recuerdo hasta que pasadas las siete de la noche, cuando Hanji e Izzy me dejaron solo con mis gatos y la temperatura bajó como para hacer llegar una brizna fría de meteoritos estrellándose contra la tranquilidad que había conseguido.
Entonces comenzó todo de nuevo, las historias llenas del hilo rojo del destino ocuparon mi escritorio y el desorden que antes tenía en todo mi escritorio que Hanji se esforzó tanto en arreglar, volvió en cinco minutos; notas, libros, cuadernos, pulseras, plumas, lapiceros, bolígrafos y muchas post-it fueron pegadas en las paredes de mi lugar de estudios; la noche había caído ya y mi mente trabajaba a un cien por ciento en busca de respuestas del destino.
Era simple, mi investigación sobre el destino se expiada y yo descubría que había maneras de romperlo.
Pronto comenzaba a cuestionarme si esto se me había vuelto una obsesión; hasta que el celular me vibró en el bolsillo.
Desconocido.
Necesito hablar contigo.
Eren.
Que suerte, yo también.
Desconocido.
Trataré de no tardar.
Yo le estaba dando un significado a ese día, había sido tranquilo y yo estaba encontrando la respuesta a desatarnos del destino, en cada momento con el miedo de que Levi no aceptara, que se arrepintiera y me dejara de lado como se suponía que ambos deberíamos de hacerlo. Nos habíamos enamorado de la persona equivocada al final, si esto no funcionaba todo lo que teníamos que hacer era separarnos, rompernos hasta casi sangrar, recoger los sueños con los que jugamos y buscar una salida que nos sanara por separado.
Y aun así sostenía la esperanza de estar a su lado.
Casi tocando las nueve de la noche Levi llegó a la entrada de mi departamento.
—Entra, no hay nadie.— Dije cuando abrí la puerta.
—Lo sé, por eso estoy aquí.
Le indique con un gesto el sofá, Armin y Nanaba su restregaron en sus tobillos apenas lo vieron, él solo les dio una mueca pero el que no los pateara ya era un avance
— ¿Quieres café?... aunque hace demasiado calor esta noche.
—No gracias.
Entonces antes que cualquier cosa, le mostré mi investigación sobre el destino, no sabría explicar en lo que se transformó su rostro, pero sabía que no sería una señal buena y aun así me aferré a mis pocas esperanzas de estar con él una noche más.
—Eren, tenemos que hablar. —entonces ya no era él, ni era yo.
—Pero claro que tenemos que hablar, hay que solucionar todo esto.
Cuando terminé mi última palabra, sabía que mi mundo estaba corriendo peligro y lo que había considerado como una "hermosa experiencia" había llegado a su fin varias noches atrás, era solo que no quería aceptar que Levi se fuera de mi lado.
—Ya no puedo seguir con esto. —Había dicho—. Ya no podemos seguir avanzando.
Si niegas todo, tal vez no duela demasiado.
— ¿Seguir con qué?, —tragué saliva con un sabor saldo tal vez por el sabor de la tarde, lo odié, me odié—, creo que no era nada.
— ¿Realmente crees eso?
Mis manos temblaba de manera descontrolada, me di cuenta que sin querer estaba mandando suplicas de hace una vida.
Era solo que amar a Levi no era natural para ambos y lo sabíamos y eso nos jodia a ambos para comernos el alma.
—Nosotros... aún siendo sinceros, aun amándonos, ¿cómo podía ser algo si tu alma pertenece a Petra desde hace años? Aunque me haya acercado a ti, no puedo tenerte Levi.
El viento de la noche cantó de repente, cálido, sofocante. La adrenalina me recorría el cuerpo. Mi pecho palpitaba doliente. Lo único que podíamos hacer era mantenernos alejados.
—Mi deber siempre ha estado con Petra.
Casi le dije que no debía ser así si en verdad lo queríamos, pero solo pude asentir, asentir a perderlo a partir de esa noche.
Nos miramos, realmente nos miramos, no como otras noches donde solo jugábamos a mirarnos. A nuestro alrededor todo parecía haberse detenido, un "stop" momentáneo que nos dimos. Era como si el futuro nos hubiera olvidado solo esos momentos y él hubiera cambiado de decisión; como si fuera nuestra decisión seguir juntos. Levi pareció notarlo y eso hizo que fuera él quien diera el siguiente paso.
Después nos preguntaríamos si fue bueno el dejar que el tiempo se detuviera o debíamos haberlo roto como la taza que él dejó caer semanas atrás. Todo había sucedido por el efecto de lo que sentíamos.
Nos besamos.
Ambos correspondimos. Nos quedamos ahí con el tiempo detenido, sobre los labio del otro.
Fue él quien movió sus labios en reclamo, yo solo me dejaba guiar pensando que esa sería tal vez la última noche que lo vería. Rodeé su cuello con mis brazos hasta entretejer sus cabellos con mis dedos, él pasó los suyos por mi cintura, miles de sensaciones despertaron cuando estas subieron por mi columna bajo mi camisa y masajearon mis omoplatos, ¿qué más daba una segunda vez?, ¿qué importaba si no lo vería de nuevo?, ¿qué más nos quedaba?
Arquee mi espalda cuando succionó mi labio inferior y lo mordió al momento, su nombre me brotó en un débil intento de gemido, con algo de torpeza y la mente en blanco traté de meter mis dedos debajo de su camisa asegurándome de tocar lo más posible su carne; Levi suspiro sobre mis labios, seguía cálido.
Quería fundirme con él y jurarle que todo estaría bien si continuábamos, pero a quien engañábamos, estábamos muriendo con cada tanto. Era capaz de crear reacciones en mí y yo dentro de él, Levi se estremecía si mordía sus labios y movía mis manos bajo su camisa, si él me empujaba contra él yo soltaba pequeños quejidos para provocar que siguiera tocando donde yo no callara.
Le pertenecía, y no pude evitar llorar porque él no me pertenecía.
Cuando mis manos tocaron su pecho a carne viva y su rostro bajó hasta mi cuello, dejando un camino de besos a su paso, empujó mi cuerpo contra la pared de la sala y susurró mi nombre como lo estuviera asfixiando.
—No...
Fue él quien se separó de golpe cuando sus manos comenzaban a colocarse mi cadera y el control salía de nuestras manos.
El tiempo volvía a su lugar y todo debía continuar como si nosotros nunca nos hubiéramos conocido.
—No. —me dio la espalda dejándome con la respiración alborotada, las lágrimas desbordando y un corazón en pedazos.
—Lo siento...
—No, yo lo siento.
Él suspiro pesado y con la poca voluntad que le quedaba me miró al rostro, movió sus labios en un intento inútil de decir algo. Nada salió más que un gruñido de odio que era hacia sí mismo. Pude verlo de nuevo a los ojos, suaves y ligeros, llenos de dolor, lagrimas encerradas y desesperación. La noche estaba comenzando y lo nuestro ya había acabado.
Caminó hacia la puerta y yo aún en un intento desesperado tenerlo conmigo lo abracé por la espalda queriendo que las noches de café y lectura no legaran a su fin, aún no quería que terminara, no quería que él saliera de mi vida.
—No me quiero ir. —dijo.
—Si te pido que te quedes, ¿lo harías?
—No puedo Eren.
Dio dos pasos y yo aún me aferraba a su espalda.
— ¿Te puedo besar? —le escuche soltar un gemido lastimero a mi petición, no quise encararlo porque lo único que lograría sería romperlo a pedazos más de lo que ya estaba.
—...no Eren, no.
Le solté de la espalda rendido, le vi alejarse he intenté guardar cada detalle que me quedaba de él. Tenía que olvidar todo lo que Levi había provocado en mi vida, sin su presencia todo debería volver a la normalidad, olvidaría sus ojos, la calidez que me había dado y la curvatura de sus ojos cuando hacia una mueca por el asco. Pero nada evitaría el llorar por las noches hasta caer dormido, porque había perdido a quien entregaba los fragmentos de un corazón roto; no quería que Levi fuera pasajero, quería que fuera conmigo, que entibiara mi alma y no las demás donde yo no estuviera incluido.
No podíamos ser, nunca debimos intentar ser.
Gracias por leer!
-Leeren-
Besos
