Capítulo 9
CHIKANE.
Hemos pasado con Shizuru las dos últimas semanas encerradas en mi habitación. Le di ordenes claras a Otoha que cualquier alimento me sea entregado aquí, pues realmente no quiero ver a himeko aun a la cara no le dije nada a Shizuru por qué pero de una manera a otra veo que sabe de mi tristeza y no dice nada mejor para mi acordarme de lo que vi de nuevo del gran amor que tiene himeko a Souma y lo que hacen las parejas realmente ya quiero que acabe todo esto eh irme de todo esto se que me veo como una cobarde pero ya realmente no quiero nada que venga de ella me ah hecho la vida imposible yo le haría el doblemente imposible si quisiera pero mi realidad es otra que este amor que le tengo aun, no me deja en paz solo puedo dejarla y que sea feliz con ese Souma y yo irme y olvidarla y ser feliz me daría una oportunidad con Otoha pero no quiero lastimarla seria injusto de mi parte son muy diferentes el querer de alguien con el amar de esa persona especial, pero en esto Shizuru para hablar y en todo este tiempo, el tiempo se pasaba volando no me complico convivir con mi nueva prima en eso vemos los nombres listas y listas de nombre eh información de cada uno y vemos con son algunos que traicionan a ambos reinos no solo el de himeko el mio también no son gente casi del pueblo son gente de poder que quieren mas poder lavando la cabeza algunos del pueblo que una vida sin reyes es mejor, pero por mi no sería reina, y ser un rey o reina no significa un alto poder y sino que una persona encargada de organizar, cuidar, velar por un buen país, pero veo que eso no lo ven otros sino solo ven el poder de tenerlo todo solo falta uno de saber quién es y se le puede capturar con todo el poder y sus secuaces
-chikane?
-eh si que paso? – saliendo de mis pensamientos
-porque no salimos hoy que te parece?
-a donde?
-ya sabes a dar una vuelta quisiera conocer el castillo algo o seria malo salir?
-no, no seria malo y claro que podemos salir, que mala anfitriona eh sido no te eh enseñado el castillo Kusurugawa mi cárcel de lujo
- si eres una mala anfitriona fufufu, aunque yo no se siendo aun tu una princesa del reino vecino te dejas tratar asi esto causaría una guerra por el mal trato a su alteza al trono
-bueno quien diría no, pero como esta falsedad solo se acaba hasta encerrar a los rebeldes y prevenir una guerra no quiero causar otra jeeje mejor nos alistamos para salir hacer conocer a mi primita el castillo
-ash prima Chikane tu prima natsuki y yo estamos preocupadas por ti
-preocupadas porque?
-por lo que yo veo y noto y por lo que le dijistes a natsuki se quedo con el enojo de como te tratan siendo alguien de la realeza peor aun
-si me lo imagine tranquila ya acabara todo esto
-tu crees?
-eso intento creer – sonriendo
Me apresuré a tomar su mano y salir con ella de mi habitación. No pude dejar de dedicarle una mirada al cuarto de Himeko y recordar la triste escena de hace algunas semanas. Yo sabía desde el primer día que ella y Souma se amaban, pero aún así fui lo suficientemente estúpida como para enamorarme.
HIMEKO.
Sinceramente nunca en mi vida sentí pasar el tiempo tal lento como estas últimas dos semanas. Chikane, en las pocas oportunidades que he tenido para verla, casi ni me habla y mucho menos me mira. Ella solamente tiene cabeza para aquella chica.
Confieso que ha sido dolorosa esta distancia obligada, no es que entre ella y yo haya habido alguna vez una cercanía, pero al menos discutíamos y eso, me doy cuenta ahora, me hacía feliz. Feliz, porque significaba que pasábamos algunos minutos juntas.
Ahora que he aceptado mis sentimientos hacía ella me he comido la cabeza intentando comprender cómo es que uno puede llegar a amar tanto a una persona en tan poco tiempo. Pensé haber amado a Souma y ahora me doy cuenta que eso no nunca fue así. El amor que siento por Chikane es completamente diferente, con ella no me proyecto una vida como lo hacía con Souma, con ella me proyecto seguir viviendo cada segundo sólo para volver a mirar sus ojos.
Desde aquella noche en que Chikane me descubrió con Souma no he dejado de pensarla ni un solo segundo. Ahora me tomo todo el tiempo necesario para repasar los pocos momentos que hemos vivido y cada vez que recuerdo de lo cruel que fui con ella
Sueño casi cada dos o tres noches con ella, en donde ella va caminando pero cada vez que me quiero acercar la veo mas y mas distante grito su nombre para que me oiga y no me escucha al final caigo y me quedo llorando sin poder hacer mas y aunque mi cuerpo clama por buscarla no me atrevo. Ni siquiera se como mirarla a los ojos, sé que ella no siente nada por mi, pero yo la amo y no me puedo perdonar a mi misma por lo que hice.
Nadie me avisó que justamente ella sería mi verdadero amor, de haber sabido nunca hubiese empezado nada con Souma, pero en su tiempo creí amarle.
Él ya se ha dado cuenta que algo me pasa, pues si bien aún le permito dormir en mi cuarto ya no soporto estar en la misma cama con él. Lo evado todo lo posible, no respondo sus besos ni mucho menos sus caricias. Quisiera, egoístamente, pedirle que me dejará en paz y que se aleje de mi, al menos como un hombre busca a una mujer. Pero luego siento remordimientos y me pesa la conciencia, no encuentro el valor para decirle de frente que ya no siento amor o lo que sea que haya sentido por él. Mucho menos me da el coraje para confesarle de que me he enamorado de Chikane … Eso, aparte de ser un escándalo le rompería el corazón.
Hoy tengo la esperanza de verla aunque sea un momento y ojala no la vea junto a esa chica. Por lo visto es muy educada y cautelosa. Pero no deja de ser una intrusa y no puedo bajar la guardia
He pesado muchas veces que Chikane está preparando una emboscada contra mí y eso me hace llorar. Es que no veo razón para que ella se mantenga tantas horas encerrada en su cuarto junto a esa mujer … Hay otra opción, pero esa prefiero desecharla enseguida.
Quizás realmente se aman, así como yo la amo a ella y viven su amor con intensidad…
Es absurdo, prefiero que Chikane me traicione intentando o planeando un golpe de estado a que… se acueste con ella a casa hora del día.
-Majestad ¿Desea más té? - la voz suave de una de las sirvientas interrumpió mis pensamientos. La miré con paciencia y pensé un momento mi respuesta
-No, gracias – dije al fin. Ni siquiera he sido capaz de acabar con el té que aún me queda en la taza.
-De acuerdo, alteza.
-Puedes retirarte – mencioné con cordialidad.
-Cuando me vi nuevamente sola me puse de pie y caminé hasta la ventana más cercana. Abracé mis brazos y dejé escapar un gran suspiró. Sentía que la soledad se agigantaba en mi pecho.
-De pronto algo llamó mi atención. Distinguí a la distancia un automóvil y supe que se trataba del primer ministro, seguramente ha venido para hablar conmigo personalmente de algún tema importante.
-No esperé que me anunciaran su presencia y fui a recibirlo.
-Lo vi con la mirada confundida, algo pensativo. Pero en cuanto me vio supo regalarme una sonrisa.
-Majestad ¿Cómo ha estado? - preguntó besando sutilmente mi mano
-Me encantaría decir perfectamente, pero temo que no es así – mencioné con algo de pesar.
-¿Puedo ayudarle en algo?
-No, no se preocupe. Es mi salud, creo que me resfriare – mentí para no soportar otra pregunta.
-Entiendo. Espero que no sea así de todas formas.
-Pero dígame ¿A que debo su visita? - consulté caminando con él hasta la sala donde me encontraba con anterioridad.
-Vengo por su aprobación.
-¿Aprobación? - repetí curiosa.
-Sí. Como ya han pasado dos semanas pienso que es tiempo de que el mundo sepa que la ceremonia de coronación ha sido efectuada – yo asentí con mi cabeza al comprobar el conducto de la conversación.
-¿Tenemos todo asegurado? - pregunté casi en un susurro.
-Claro, alteza. Nuestros comandantes se encuentran en alerta. Cualquier cosa que intenten los rebeldes ante las reinas.
-Esta bien … Tiene mi aprobación. No sirve de nada dejar pasar más el tiempo. Ya creo que estamos lo suficientemente preparados para doblegar a los rebeldes
-Gracias alteza. Su confianza no será en vano.
Supe en seguida que esta visita no iba a durar más tiempo. Desde luego aquel hombre tenía muchas cosas que hacer, aún más que yo
-Puede ir en paz, primer ministro – avisé para que no tuviera que buscar las palabras de despedida.
-Que Dios la ampare, alteza – dijo dando media vuelta. Pero junto antes de retirarse se giró nuevamente hacía mí – Por cierto, alteza. Acabo de ver a la reina Himemiya paseando con una chica por los jardines del reino – cerré mis ojos por acto reflejo, como para recordarme a mí misma omitir los celos y el dolor - ¿Es alguna invitada de la corona?
-No. Esa joven es hija de Reíto Fujino y es inquilina de Chikane …
-¿Ella es su hija? - su voz se sorprendió.
-Sí y al parecer llevan una relación amorosa – escupí con acidez.
-Pero que descarada … - murmuro entre dientes, aun sabiendo que se dirigía a su reina. .
-Tengo todo bajo control – mentí para no seguir con aquel tema incómodo y doloroso.
-De acuerdo. De todas maneras hablaré con Souma para que esté más atento – suspiré entendiendo que no podía negarle eso. Al fin asentí con mi cabeza y espera hasta que se marchara.
Repasé unos minutos la confidencia del primer ministro y no dejé de imaginarlas paseando por todos lados felices de la vida, como las enamoradas más grandes de este mundo. Un nudo de cólera se formó en mi garganta que terminó como un pequeño chillido en mi boca.
-Así que paseando por mis jardines – mencioné celosa e irritada.
-¿A qué vino el primer ministro? - la voz firme de Chikane logró espantarme. Di un pequeño salto que me delató.
Pero más allá del susto mi sangre se asemejó a una montaña rusa que me hizo las rodillas tan delgadas que tuve que apoyarme en la cabecera de una silla y respirar profundamente para calmar mi corazón. La miré llena de nervios y su mirada me quemó la boca y adormeció mi alma.
-"Hola Himeko" "¿Cómo has estado?" - interpreté con una voz irónica lo que pudo haber sido el inicio de nuestra conversación – Al menos ten la decencia de saludar – dije al fin con tono agrió.
-No vengo a ser vida social contigo – respondió hiriente – Sólo quiero saber que quería ese tipo.
-¿Por qué te interesa? - reclamé poniendo nuevamente todas las barreras entre mi amor y ella.
-No me hagas perder más tiempo y dímelo de una vez – cruzó sus brazos rígidamente.
-¿Tienes tantas cosas que hacer? Porque hasta donde yo sé, el tiempo te sobra.
-Ni te imaginas como vale el tiempo para mí … así que habla.
-¡Tu no me das ordenes! - le recordé enfurecida.
-No querrás que te obligue a decirme las cosas – amenazó con mirada perversa.
-No me das miedo – dije entre risas – Mejor vete que de mi no conseguirás nada – la invité a salir de manera poco ortodoxa – ¡Vamos, vete de una vez! No dejes sola a tu novia que quizás se desespere al no estar encerradas en ese maldito cuarto – ella frunció su ceño y crispó sutilmente su labio inferior.
-Dime a que vino el primer ministro, por favor – esta vez su voz sonó calmada y mucho más respetuosa. No tuve razones para seguir discutiendo.
-Vino a pedir mi autorización para dar a conocer nuestro matrimonio – le dije algo defraudada de tener que decirle todo. Eso significaba que pronto acabaría nuestra conversación.
-¿Y se la has dado? - se apresuró en preguntar.
-Por supuesto, porque he de negarla – respondí alzando mis hombros.
-¡Maldita sea! ¿Himeko, por qué lo hiciste? - noté algo de desesperación en sus palabras.
-No tengo razones para ocultarlo – Su mirada ¿asustada? Me confundió profundamente.
-Llámalo y dile que has cambiado de opinión – ordenó urgiendo – Que aún no estás del todo segura.
-¿Pasa algo que debería saber, Chikane? - mi voz sonó suave pero inquisitiva.
-Mira, quizás esto es lo más absurdo que escuches de mi boca – ella sin previó aviso puso sus manos sobre mis hombros y comencé a temblar – Pero por favor Himeko, confía en mí – suplicó con mirada penetrante. Creo que olvidé respirar y caí hipnotizada ante ella.
-Tal vez si me dieras una razón – mencioné en un susurró mirando sus ojos absurdamente enamorada.
-Es por tu bien – susurró al igual que yo.
-No te acerques así a mí, Chikane – supliqué suprimiendo con todas mis fuerzas las ganas de besarla. Al parecer a ella no le molestó que mi frase no tuviese que ver con el tema de nuestra conversación.
-No te haré nada – quiso tranquilizarme.
-"Hazme algo" - dije en mi mente – No es miedo – le reconocí.
-¿Entonces?
No pude más, juro que no aguante con esas ganas de besarla. La aferre a mi boca con desesperación y nos besamos con rabia. Yo me culpaba internamente por lo que estaba haciendo, pero la grata sensación de mi cuerpo me impedía terminar con aquel beso. Fue cosa de segundos sentir como mi calor corporal subía hasta mis orejas y desee con todas mis fuerzas que me haga suya.
-Detente – ordenó con voz de hielo y me empujó lo suficiente como para apartarme de su cuerpo. Sentí morir de tristeza por su rechazo, pero contuve mis lágrimas – No quiero que me vuelvas a besar. Tú en tu espacio y yo en el mio – recalcó con su mano.
-Creo que me dejé llevar por un impulso – disimulé mi verdadera razón.
-Pues guarda esos impulsos para otras personas. Yo no tengo ganas ni tiempo para besarte – escupió con recelo y amargura. De verdad que la amaba, no hay otra explicación para que sus palabras de dolieran tanto.
-¿Pero para ella lo tienes todo? - dejé escapar esa preguntar sin pensar.
-¿Qué pasa Himeko, te cuesta creer que no eres el centro de atención por una vez en tu vida? - ella comenzó a burlarse de mí, lo pude ver en su mirada.
-No me interesa y nunca me ha interesado ser el centro de atención de nadie – rugí con pena – ¿Crees que yo elegí tener esta vida y ser hija de un rey?
-No me interesa, Himeko. Nada de ti me importa … Si tienes problemas existenciales de seguro habrá una fila de personas que estén dispuestas a escucharte, pero yo no y aparte yo también soy hija de un rey y acaso negaras como me han tratado en este lugar.
-¿Cómo puedes ser tan cruel? - ahora mis ojos se empañaron, no pude evitarlo – lo siento mucho pero con todo esto yo pensé que querías aprovecharte y tener el poder de todo y hacer y deshacer mi país.
-Mira, por el poco respeto que te tengo te daré un consejo. Ve con Souma y cuéntale a él tus problemas, dale a él tus impulsos y bueno… pídele a él lo que tu y yo sabemos que necesitas y él te entrega agradecido, pero a mí Himeko, a mí me dejas en paz – sentenció con la voz ronca y fría como la nieve de diciembre – y lo que piensas de mi ya no me importa
-Tienes razón – dije con pesar – No has de ser tú quien escuche mis sentimientos. Disculpa por hacerte perder tu valioso tiempo con mis tonteras y mis absurdos impulsos. Llamaré al primer ministro y le diré que aplace la declaración … ¿Supongo que un par de semanas más te dejaran conforme? - pregunté con la voz temblorosa a causa de la pena.
-Es perfecto – dijo ella sin ningún tipo de sensibilidad. Luego se marchó de la misma manera en que llegó.
Me quedé absorta, pensando mil cosas en un segundo. Reconozco que me sentí la persona más estúpida del mundo y que supo ella como herir mi orgullo propio. Pero la verdad era mucho más cruda. El verdadero afectado fue mi corazón, sentí como se desprendió de mi pecho por aquel beso y luego cayó al piso donde ella lo pateó sin compasión.
Estaba viviendo la película más absurda del mundo. Ningún camino se veía seguro y lo peor es que tampoco había retorno. Supe que hiciera lo que hiciera saldría lastimada.
Por un instante me consolé a mi misma diciéndome que esto pronto acabaría. Lo más seguro es que me desenamore de ella tan rápido como me enamore, pues nadie puede amar a alguien que no te trata bien. Fue un consuelo barato y sin sentido … Cerré mis ojos y comprendí que cura para este amor no hay, ni siquiera el tiempo.
Ella estaba enfurecida por mi beso, lo vi en sus ojos. Creí que la vería vomitar del asco que le provoqué pero gracias a Dios no lo hizo. Cada palabra que me pronunció me hizo añicos mi voluntad. Quise escapar y añoré que la tierra me tragara. Esto estaba recién empezando y ya no tenía fuerzas para verla a los ojos sin morir de amor.
Debes hacer algo Himeko … Es eso o morirás de sufrimiento – me recriminé a mi misma tapando mi rostro con mis manos e intentando calmar mi llanto – Pero si ella quiere herirme no lo conseguirá – dije pasando de la pena a la rabia – Por mucho que la ame, juró nunca confesarle mis sentimientos y actuaré como la mejor actriz. Haré lo imposible por matar este amor. En vez de alejarme me acercaré, no por masoquismo sino por estrategia. Ella ayudara más que nadie a convencerme que nunca la tendré...
Sentí unos pasos acercarse a lo lejos, así que limpie mis lágrimas e intenté poner la mejor cara posible. Poco después Otoha apareció frente a mí.
-Majestad, la cena estará servida en una hora – avisó con sumo respeto.
-De acuerdo – le dije fingiendo una sonrisa.
-Su majestad la reina Himemiya estará presente – no demoré en palidecer.
-¿Ella te lo dijo? - pregunté nerviosa.
-Sí. Me acaba de pedir que ponga dos puestos. Para ella y su invitada – noté como la voz de Otoha despreciaba sus últimas palabras. Al parecer no era la única que moría de celos en ese lugar.
-Esto está superando todos los limites – comenté hartada – Ella pretende que soporte la presencia de ¡su amante! En la misma mesa.
-No sabía que era su amante – mencionó Otoha notoriamente afectada.
-¡Claro que lo es! ¿Qué crees tú que hacen esas dos todos los días encerradas en la habitación?
-Lo pensé, pero quise creer otra cosa …
-¡Dile a esa mujer que al menos tenga la decencia de no hablarme en la cena! - ordené casi fuera de mis casillas.
Otoha al parecer entendió que lo mejor era dejarme a solas, antes de que yo estallara y arrasara con todo lo que estuviera a mi paso. Ahora estaba descubriendo mi lado más oscuro y me avergonzaba por ello.
Subí de prisa a mi habitación y concentré todos mis esfuerzos en calmarme y buscar mi centro. Luego de respirar profundamente cambié mi ropa y me puse algo más adecuado para la noche. Unos pantalones elegantes pero relajados y un cálido suéter blanco que dibujaba perfectamente mi torso.
No demoré en estar lista y supe que lo mejor sería estar sentada antes que ellas en la mesa. Así que decidí no darle más vueltas al asunto y bajé. Otoha junto a otras mujeres tenía todo perfectamente arreglado. Quien no tardó en aparecer fue Souma, que como cada noche y aún a pesar de mi distancia seguía acompañándome en mis solitarias cenas.
-Déjennos a solas, por favor – les pedí a las mujeres con un tonó delicado. Ellas, incluida Otoha se retiraron lentamente.
Souma me miraba inquisitivo, él ya sabía que algo estaba pasando conmigo pero era lo suficientemente respetuoso como para no preguntar.
-No es necesario que estés aquí. Puedes retirarte si es lo que quieres – mencioné mirando el plato vació frente a mí
-No lo haré … Por mucho que estés lejana conmigo no dejaré de acompañarte en tus comidas – supe por el tono de su voz lo que estaba sufriendo.
-Hoy no estaré sola – comenté
-¿Ah no?
-No. Chikane y su invitada estarán conmigo en la cena.
-Mucho menos te dejaré sola con esos lobos – escupió aunque con mesura.
-Souma … quiero pedirte perdón – él me miró confundido – Tu mereces saber que me pasa y te prometo que te lo contaré … Pero por ahora prométeme que no me odiaras
-No me asustes Himeko – se apresuró a comentar - ¿Por qué te odiaría? Eso es imposible …
-Créeme Souma, nada es imposible – dije a media voz recordando que me había enamorado de Chikane.
-Conozco esa mirada, Himeko. Sé cuando algo te aqueja, te hace feliz, te entristece o peor aún, cuando algo te hace sufrir. Y por la forma en que agachas la mirada cuando alguien te mira puedo jurar que estas sufriendo y no quieres demostrarlo – quedé helada. Sus palabras dieron de tal manera en el clavó que llegué a sentirme expuesta. Si hay algo que Souma puede hacer es leerme como si fuera un libro … a él no puedo engañarle.
Sí … creo que tienes razón – nuevamente ese temblor en mi voz me avisaba que mis lágrimas querían salir.
-Ya, ahora no te deprimas. Debes estar fuerte, no quiero que esa sinvergüenza te vea así – él se agazapó a mi lado y me acarició la mejilla con sutiliza. Yo asentí con mi cabeza y logré despejar mi mente del sufrimiento.
Souma se paró a mi lado derecho casi tocando la pared, cumpliendo con su función de guardia de manera perfecta. A los pocos minutos vi aparecer a Chikane junto con esa chica.
Me pregunté si lograría sobrevivir a esta cena y ese se convirtió en mi mas cercano objetivo.
Shizuru venía colgada del brazo de Chikane y caminaban con paciencia. Las vi por el rabillo del ojo sonreír de manera confidencial, luego las dos se pararon frente a sus respectivos asientos.
-Buenas noches, alteza – me saludó Shizuru con una respetuosa reverencia.
-Buenas noches – respondí con una fingida cordialidad – Por favor, tomen asiento – propuse con un gesto delicado de mi mano. Chikane apartó la silla de manera educada para que ella tomará asiento y posteriormente ella hizo lo mismo. Me sorprendí lo atenta que era con esa mujer.
-Souma por favor, puedes decirle a Otoha que sirva la cena – dije con la voz apacible. Hasta el momento estaba fingiendo perfectamente.
-Quería decirle, alteza. Que para mi es un honor cenar con usted esta noche – claramente esa chica estaba intentando distender el ambiente con sus halagos.
-Es un sentimiento reciproco, señorita Fujino – musité dedicándole una fugaz mirada.
-Si quieres puedes decirle a Souma que tomé asiento junto a nosotras – el veneno que desprendió Chikane en sus palabras estremeció mi sangre. Me quedé pálida unos momentos por su falta de respeto, pero tenía que ser valiente.
-No veo por qué él deba comer con nosotras – intenté sonar casual y luego bebí un poco de agua.
-Vamos, no finjas. Shizuru sabe perfectamente quien es él en tú vida – sonrió de manera perversa al comprobar que estaba logrando hacerme sentir incomoda en mi propio palacio.
-Chikane, mi intención es llevar la cena con tranquilidad. Si quieres seguir con tu pequeña guerra puedes guardar energías para mañana, por hoy yo no seguiré tu juego – me sentí impresionada de mi autocontrol, pero sabía que pronto estallaría.
-¿Mi juego? Himeko, por favor – ella echó sutilmente su cuerpo para atrás. Así permitió que las mujeres sirvieran la cena en su plato.
-Chikane, no creo que debas hablarle así – le sugirió Shizuru tomando su mano para controlarla. Apreté mi mandíbula por aquel gesto y quise gritar …
-Hazle caso a tú invitada … - murmuré mirándola a los ojos.
Sí … tienes razón Shizuru. Lo siento Himeko – pidió sin sinceridad. Pero al menos enfrió un poco el ambiente.
Luego de unos segundos el único ruido que se lograba escuchar era el chocar de los cubiertos con los finos platos que sostenían nuestros alimentos. Todo me era incomodo, comer, beber y hasta respirar. Dejé de sentirme en casa para pasar a ser una extranjera sin nadie a quien recurrir.
-Chikane, ¿me alcanzas más agua por favor? - la suave voz de Shizuru retumbó aquel silenció.
Mientras Chikane le servía un poco más de agua en su copa tomé el valor de contemplarla. Era una chica realmente bella. Sus ojos eran rojizo intenso, tenía labios sugerentes y una impecable sonrisa. Su cuello era largo y firme, su vestido mantenía un escoté donde asomaban peligrosamente las lineas de sus pechos y sus manos eran finas y delicada.
No pude dejar de compararme con ella. Creó que solo había una cosa en que le ganaba y esa precisamente era el valor de nuestras joyas.
Toqué con suavidad mi frente y cerré los ojos suplicándome un poco más de fuerzas, ya quedaba menos.
-¿Te sientes mal? - quiso saber Chikane. Supe que esa pregunta era para mí. Así que levanté la mirada inmediatamente.
-No, sólo pensaba – me excusé.
-¿Segura? Te vez algo pálida – dijo algo divertida.
-Alteza, ¿Se encuentra bien? - urgió Souma preocupado. Lo último que necesitaba era que él mostrara preocupación por mi frente a Chikane.
-Sí Souma, descuida – intenté sonar lo menos ruda que pude.
-Vez, son una ternura – cuchicheó Chikane haciendo un amago de decírselo al oído. Esa fue la gota que rebalsó mi paciencia.
-¡Ya basta! - acusé golpeando la mesa con las palmas de mis manos y poniéndome de pié – He intentado ser lo más cordial posible contigo y tu amante, pero si has bajado a comer sólo para hacerme más amarga la existencia yo no te daré ese placer – ambas mujeres me miraban directamente. Shizuru con notoria sorpresa y Chikane sonriendo – Ahora con su permiso, que tengan buen provecho. En especial tú, Chikane.
-Buenas noches – dijo mordaz mientras yo me retiraba .
-Ojala y te atragantes – susurré entre dientes lo suficientemente fuerte para que ella lograra escuchar.
CHIKANE.
La cena fue un completo desastre. Por supuesto que mi intención nunca fue amargar la noche de Himeko, pero bastó que viera a Souma parado junto a ella para que los celos se apoderaran de mí. Sentía una rabia asfixiante. Por un lado quería arrancarle los ojos a ese idiota y por otro quería tomar a Himeko y llevarla lejos de ahí, a un lugar donde solo estuviéramos las dos … pero claro, eso de nada serviría, pues llevara donde la llevara ella nunca dejaría de amarlo.
Al parecer reconocer mis sentimientos hacia ella trajo problemas colaterales, como no poder soportar la idea de que sea besada por él. No puedo sacarme de la cabeza esa maldita imagen, me ronda como mi peor fantasma y no me deja en paz.
Ya ha pasado dos semana de aquello y mi actitud no ha cambiado. Sé que ya no tengo fuerzas para vivir alejada de Himeko y tampoco me puedo pasar la vida ofendiéndola. Al fin y al cabo no es su culpa el haberse enamorado. Aquí la única estúpida fui yo, siempre supe la verdad y aún así no fui capaz de echar a la basura éste sentimiento.
-Chikane, tengo una mala noticia – Shizuru entró al cuarto con tez pálida.
-¿Qué sucede? - consulté preocupada, dejando a un lado la carpeta que tenía en mis manos.
-Mi padre viene en camino.
-¡¿Qué?! - eso no me lo esperaba.
-Sí, te lo juró – dijo más nerviosa que nunca.
-¿Cómo se enteró que estás acá?
-No sé si sabe que estoy acá … Escuché como dos mucamas hablaban de que él vendría para hablar con la reina Himeko
-¿Con Himeko? - fruncí mi ceño - ¿Qué puede querer tu padre con Himeko?
-¡No lo sé! - ella entró en pánico – Pero si él no sabe que yo estoy aquí de todas maneras se enterará. No creo que Himeko omita el detalle de que yo estoy viviendo en su palacio.
-¡Maldita sea! - escupí apretando mis puños – Debo hablar con Himeko… Y no sólo eso. Debo estar presente cuando ellos dos se reúnan.
-Pero eso puede ser peligroso. Si mi padre ya está enterado de que le robamos sus carpetas, de seguro se enteró todo querrá matarte ya que eres prima de mi natsuki y quiere derrocar la realeza– me previno con un fuerte abrazó protector.
-Con mayor razón. Nunca dejaría a Himeko a solas con él – la miré con algo de nervios por lo que estaba por venir – Tú no te muevas de aquí, por nada del mundo. Cierra la puerta con llave e intenta guardar todas estas carpetas…
-De acuerdo – asintió temblorosa y con los ojos enrojecidos.
-Yo caminé de manera rápida hasta la puerta.
-Recuerda, no le abrás a nadie – le advertí antes de salir.
Solo tenía una cosa en la cabeza y esa era encontrar a Himeko. Como nunca el palacio se me hizo infernalmente grande, ni siquiera me percaté en que momento dejé de caminar para empezar a correr. A cada sirviente que vi le pregunté por Himeko, pero nadie sabia nada. ¡Maldita sea, nadie sabia nada!
Cuando ya pensé que no alcanzaría a dar con ella vi a Souma. Justamente tenía que ser él la persona que me ayudará, pero por Himeko sinceramente me creo capaz de rogarle a este tipo, eso y mucho más.
-¡Oye tú! - le llamé con vehemencia, él no demoró en dirigir su mirada hacía mi.
-Majestad – mencionó con ironía - ¿en que le puedo ayudar?
-¿Donde está Himeko? - consulté
-Ocupada. Tendrá una reunión.
-No te pregunté que esta haciendo, imbécil. Te pregunte donde está – la cólera escapaba por mi voz.
-No se lo diré, alteza
-No tientes tu suerte – le amenacé – Esto es muy importante …
-Ella no quiere verla – me aclaró.
-¿Entiendes cuando te digo que es algo importante? - crispé mi ceño – Ahora habla.
-Ya le dije, no hablaré – perdí el control por el miedo de saberla en peligro.
-¡Ella está en peligro! ¡Así que dime donde esta maldito imbécil! - le grité mientras lo zamarreaba por el cuello de su camisa. Pude ver como su mirada se oscureció y al igual que yo comenzó a sentir miedo.
-¿Qué estás diciendo? - preguntó fuera de todo protocolo.
-Sólo dime antes que te mate en este momento – rugí perdida en mi desesperación.
-Está en el despacho de su padre – fue todo lo que necesite para correr hacía ahí.
Sabía perfectamente donde estaba el padre de himeko y mi padre hablamos ahi. Aún no entendía la razón por la cual el padre de Shizuru solicitó una reunión con Himeko ni mucho menos por qué ella le dijo que sí. Pero sea como sea, yo no la dejaré a solas.
Sentía los pasos de Souma correr detrás de mí. Por un lado lo entendí. Yo haría lo mismo, así que permití que me siguiera al menos hasta la puerta del despacho.
-Quédate aquí – le ordené – actúa normal y no digas nada. Sabrás enseguida si las cosas se complican.
-Entiendo – dijo él. Agradecí ver que su formación militar era estricta, pues él entendió que lo mejor era hacerme caso.
Suspiré de manera rápida y entré dispuesta a todo. Incluso a dar muerte a ese hombre frente a los ojos de Himeko.
Vi como Himeko se ponía de pie, esperando seguramente ver a Reito. Pero apenas me vio entrar quedó paralizada. Con ese pequeño gesto supe que había llegado a tiempo, ella estaba sola y eso me daba unos minutos a mi favor.
-Himeko ¿estás bien? - me lancé hacia ella sin pensar demasiado. Tan sólo llegué a su lado y la aferre a mi cuerpo sintiendo como el alma volvía a mi cuerpo.
-¿Qué te sucede? - preguntó en un susurró con su cabeza apoyada a mi pecho por el lazo de mis brazos.
-Mírame – tomé su cara entre mis manos y chequeé su rostro - ¿Todo bien? - consulté nuevamente.
-Sí, Chikane – entendí que ella no sabía como reaccionar frente a mi forma de actuar.
-¿Qué es lo que quiere Reito? - me animé a preguntar sin tapujos.
-¿Cómo supiste que él vendría?
-Eso no importa ahora…
-Claro que importa. Tú me estás asustando con tu forma de actuar – aclaro ella alejándose de mí.
-Es un hombre peligroso, Himeko – me vi obligada a revelarle aquello. Ella cerró sus ojos casi agotada de todo esto.
-¿Qué tan peligroso? ¿Y cómo sabes tú que lo es? - preguntó con calma fingida.
-Lo suficientemente peligroso como para no dejarte a solas con él … - mi silenció fue categórico con la segunda pregunta, pues nunca se la respondería.
-Estoy en mi palacio, él no me hará nada – dijo con tono agrio.
-No me arriesgaré …
-¿A ti qué te importa lo que me pase? Me has dejado en claro que todo de mí te resbala – me odie a mi misma por haberle dicho esas palabras.
-Himeko … no me importa lo que pienses pero yo no te dejaré a solas con él.
-Yo quiero hablar a solas con él.
-No es el momento para discutir – rogué.
-No estoy discutiendo, Chikane. Quiero que salgas de aquí en este momento.
-No lo haré – afirmé con el alma.
-Me veré obligada a sacarte de aquí – amenazó.
-Hazlo. Mataré a quien intente hacerlo.
-No digas esas cosas – pidió furiosa.
-Nadie sacará a la reina Himemiya de este lugar – la voz gruesa de Souma nos dejó atónita. Él había escuchado cada palabra de nuestra conversación.
-¿Qué haces aquí Souma? - le interrogó Himeko totalmente sorprendida.
-Himeko, es por tu seguridad.
-¿Qué sabes tú de todo esto? - por un momento vi desilusión en los ojos de Himeko.
-Nada. Tanto o menos que tú. Pero me basta con saber que estas en peligro y no me preguntes por qué, pero en este momento confió en que su alteza – él me indicó a mi – puede ayudar a tu seguridad.
-De acuerdo. Te quedas Chikane. Pero no quiero que hagas o digas alguna estupidez – me informó doblegada por las circunstancias.
Al cabo de unos minutos ya estaba más calmada. Tenía a Himeko justo frente a mis ojos y Souma aguardaba en la puerta. Reito al parecer tuvo un inconveniente pues estaba atrasado.
Si bien Himeko no me volvió a dirigir la palabra, nos mirábamos cada cierto tiempo. Mi corazón latía a mil por hora, hoy se veía realmente hermosa.
-Himeko… otra cosa – dije a media voz.
-¿Qué quieres ahora? - consultó cruzando sus brazos.
-No le menciones a Reíto que su hija vive conmigo – ella no demoró en enrojecer de rabia.
-¿Has venido hasta aquí y has inventado que estoy en peligro sólo para cerciorarte de que yo no le comentara a Reíto donde esta su querido angelito?
-No Himeko, estas confundiendo las cosas – intenté explicar pero fue demasiado tarde pues unos golpes en la puerta me avisaron que la mal esperada visita había llegado.
Himeko me miró con desaprobación unos segundos, luego tomó asiento y permitió el ingreso de Reíto con una voz fuerte pero hermosa a mis oídos.
Yo me apoyé en un costado de la pared. Ubicada en una posición estratégica, así si ese desgraciado intenta hacerle daño a Himeko su cuello terminara cortado en menos de tres segundos.
Reíto entró sonriente hasta que me vio en aquel lugar. Los dos nos sostuvimos la mirada más de lo necesario, gesto suficiente para comprender que su visita no era cordialidad. Él quería conseguir algo.
-Majestad – tomó la mano de Himeko y la besó sutilmente.
-Señor Reíto, que honor – saludó Himeko fingiendo perfecta tranquilidad.
-Que gusto verte Chikane. No has ido a ver a tu palacio, deberías ir a visitarlo.
-Podrá sobrevivir sin mí – dije alejada de toda cordialidad.
-Majestad, me gustaría tener esta reunión a solas con usted – justo cuando iba a negarme a salir, Himeko habló.
-Eso no será posible. He decidido que Chikane esté presente. No veo por qué ha de incomodarle la presencia tan arraigada como usted – Respiré profundo y orgullosa de sus palabras.
-¡Que curioso! … Usted dispuesta a la compañía de Chikane – él era un hombre muy astuto. Seguramente se dio cuenta de que Himeko fue advertida por mi.
-No vino a conversar de las curiosidades de la vida ¿O me equivoco? - continuó Himeko suspicaz.
-No se equivoca, alteza. Mi razón es otra.
-Por favor lo escuchó – le animó.
-Será un poco incomodo tener que decir esto precisamente frente a la afectada, pero no me deja otra opción – fruncí mi ceño pues supe que se refería a mi
-Que planeas, estúpido - pensé apretando mis dientes.
-Se puede explicar mejor – pidió Himeko interesada.
-Vengo en nombre del padre de Chikane, majestad – Himeko me regaló una fugaz mirada, quizás intentando comprender que estaba sucediendo.
-¿Y qué dice mi padre si ni yo tengo noticias de el? - me apresuré a preguntar.
-Que va ser Chikane, cuidar de ti – mencionó como si fuera lo más lógico del mundo – y tu padre confía en mi.
-Cuidar de mi – ridiculicé con una media sonrisa – dudo que mi padre confiara ciegamente en usted
-Majestad, pienso que usted se habrá dado cuenta ya de que Chikane no esta completamente sana – entendí de inmediato donde iba la conversación, pero debía mantener la sangre fría – ella necesita urgentemente atención especializada.
-¿A que se refiere el señor Reito, Chikane? - preguntó preocupada.
-Está exagerando – aseguré algo complicada.
-No majestad, no es así. Chikane sabe perfectamente que no puede interrumpir su tratamiento y el pobre padre ya no sabe que hacer para convencerla de que continué con el.
-Eso es mentira, Himeko.
-No lo interrumpas, Chikane – ordenó ella.
-Gracias, alteza. Sucede que Chikane sufre de una extraña enfermedad, una que puede llevarla a la muerte si no recibe los medicamentos adecuados.
-¿Qué esta diciendo? - noté como los ojos de Himeko se tornaron tristes y llenos de desesperación.
-No seas absurdo, mi vida no está en peligro – él estaba mintiendo descaradamente y yo no podía amenazarle frente a ella.
-Vamos Chikane que no te de vergüenza… Sé que su alteza entenderá que necesitas ir por ese tratamiento.
-¿Qué tipo de tratamiento es? - quiso saber Himeko.
-Uno muy complejo, alteza. Sólo una doctora lo practica en este país.
-Himeko escúchame … Eso es mentira, yo estoy bien mírame – le pedí disimulando tranquilidad aunque pensé que ese tema era privado como se entero este señor será en realidad lo que dijo de mi padre pero el es el malo
-No lo sé Chikane … Yo misma he visto como has sufrido por tus dolores de cabeza – maldita la hora en que Himeko comenzó a mostrar preocupación por mi - ¿Qué sugiere usted señor Reíto?
-Himeko, no lo escuches – le rogué. Ella con su dedo extendido me ordenó guardar silencio. No pude hacer nada más que callar.
-Sugiero que me ayude a convencer a la señorita Himemiya para que vuelva conmigo.
-¿Qué? - pregunté, Himeko se mantuvo tranquila esperando que él siguiera con la explicación.
-No creo que usted tenga problema en que ella se ausente por unas semanas. Será por su salud.
-Por supuesto – mencionó rápidamente Himeko – todo sea por la salud de Chikane, pero hay un detalle – mi arrebato impidió que Himeko siguiese hablando.
-Yo no iré a ningún lado – avisé enseguida – No soy una niña para que decidan por mí. Y con todo respeto Reíto, pero tú para mi no eres nada más que un político fracasado, dependiente y sometido a las ordenes de mi padre. Si él está tan preocupado como dices, dile que me busqué con gusto me reuniré con él – haber si es verdad lo de mi padre lo mando aquí
El rostro de Reíto fue el más gratificante. Supuse que nadie lo había ofendido tanto como yo en ese momento, y menos delante de una persona tan importante como lo es Himeko.
-Ay muchacha, desconsiderada – dijo apenas se recompuso de mi humillación.
-Señor Kento – está vez habló Himeko – Le agradezco la preocupación por mi prometida, pero realmente si quiere ayudar dígale al médico de Chikane que se comunique con mi doctor. Pues mi intención es contribuir en su salud, pero no dejaré que la alejen de mi lado – la miré impresionada por sus palabras … al parecer ella también quedó sorprendida pues tuvo que corregir lo que dijo – me refiero a que no veo la necesidad de que se ausente del palacio.
-Entiendo alteza. Tú Chikane, replantea esa actitud … no vaya a ser que una de estas noches te ataque un dolor tan insoportable que vengas a rogar por tu tratamiento – dijo ofendido pero pude ver entre líneas una cierta amenaza.
-Adiós Reíto – mencioné abriendo la puerta y echándolo del lugar.
-Ah … antes que se me olvide ¿De casualidad has sabido algo de mi hija? - preguntó con ira en su mirada. Miré a Himeko y temí que me delatara.
-No … y no me importa tus problemas familiares.
-Claro, eso pensé. - sin decir más se marchó del lugar.
No tuve idea cual fue su verdadera intención. Claramente el quería estar a solas con Himeko y al verme ahí parada no dio rienda suelta a su plan. Tuvo que rebuscar una escusa barata para poder fundamentar su presencia en el palacio. Pero sea como sea, no bajare la guardia.
-¿Me puedes explicar que fue todo eso? - preguntó nuevamente furiosa, Himeko.
-Un hombre con demencia senil – respondí con calma pero bromeando.
-Ahora mismo me dirás a que se refería con eso de que tu vida corre peligro.
-Te estaba mintiendo, Himeko.
-¿Qué gana él mintiendo con algo así?
-No lo sé, pero lo voy a averiguar.
-No me mientas Chikane, yo necesito saber que pasa con tu salud.
-¿Te estás preocupando por mí? - pregunté desafiante.
-¡Sí! ¡Me estoy preocupando por ti! - respondió desesperada – Yo no quiero una muerte en mi palacio.
-Gracias por mentir, pero descuida. Ya te dije que no pasa nada.
-Como sea, estés o no enferma aquí hay algo muy extrañ tienes algo que contarme te recomiendo que lo hagas ahora – aconsejó ella
-No hay nada que tengas que saber … Gracias por no delatar a Shizuru, me has hecho un gran favor – le dije dispuesta a retirarme.
-No me agradezcas nada. Pero escúchame, con o sin tu ayuda llegaré al fondo de todo esto. Esto no nos convierte en aliadas. Así que investigaré a tu padre y también a ti.
-Haz lo que quieras, ve y piérdete en un suburbio si lo deseas yo no te lo impediré – quise sonar lo más desapegada posible.
-Claro, seguramente te da lo mismo.
-Claro que me da lo mismo
-¿No te importo cierto? - preguntó algo divertida, sin creer en mis palabras.
Para nada – aseguré.
-Al parecer la falta de sueño está haciendo estragos en mi percepción. Juré haberte visto temblar hace unos momentos por creerme en peligro, pero tuvo que haber sido mi imaginación – dijo pasando por mi lado con una mueca de sarcasmo en su rostro. Claramente ella se dio cuenta de mi desesperación y no dejó de restregarlo en mi cara
HIMEKO.
Apenas salí del despacho de mi padre Souma me abordó con la mirada aterrada.
-Dime que estás bien – pidió aferrándome a su cuerpo con la misma desesperación que lo hizo Chikane momentos atrás.
-Lo estoy, Souma – musité para tranquilizarlo.
-¿Qué es lo que quería ese hombre?
-No lo sé. Al parecer quería mi permiso para que Chikane se ausentara por unas semanas .. Aunque no estoy segura que sea la verdadera razón de su visita – me quedé algo pensativa.
-¿Ausentarse? ¿Para qué?
-Eso no importa … - no estaba dispuesta a contarle nada sobre la supuesta enfermedad de Chikane. Sea o no verdad no lo divulgaría.
-Como sea. Tú estás bien y con eso me conformo – besó mi frente por algunos segundos hasta que escuchamos como Chikane aclaraba su garganta.
-Veo que el amor no se puede contener – mencionó con ironía. Souma se alejó de mi sin que yo se lo pidiera.
-Di lo que quieras – dije y comencé a caminar, pero ella no tardó en seguirme.
-No tienes que disimular conmigo, Himeko. Puedes amarlo libremente – comentó apenas alcanzó mis pasos.
-Lo tendré presente – dije sin una cuota de entusiasmo.
-No te ves feliz … ¿Te aqueja algo? - quiso saber curiosa.
-No tengo una vida perfecta, Chikane …
-Pero tienes lo fundamental para ser feliz – declaró como si sus palabras guardaran una verdad absoluta.
-Cuanto te equivocas. Ni si quiera yo que soy reina tengo lo que más añoro – me detuve sólo para mirarla a los ojos.
-¿Y qué es lo que más añoras? - quiso saber concentrada en mi mirada.
-No te lo diré … es algo absurdo – enrojecí de vergüenza sólo por la idea de decirle la verdad.
-Quizás yo te puedo ayudar a conseguirlo – sugirió de manera transparente.
-¿Tú haciendo algo por mi? - escupí entre risas – Hoy has estado muy graciosa, debo admitirlo.
-Lo digo de corazón, Himeko – insistió.
-Aveces eres tan ocurrente … Pero es algo que me agrada, claro mientras no me hieras …
-Disculpa si te he herido en algunas ocasiones, te juró que no ha sido mi intención – la miré completamente sorprendida.
-Sabes Chikane, no sé si me estas tomando por estúpida o estas siendo sincera – tuve que confesar mi confusión.
-Tú no eres estúpida. Reconozco que al principio te subestime, pero te lo aseguro, fui yo quien salió perdiendo por eso.
-¿Y qué perdiste? - no pude dejar de preguntar.
-Bueno, perdí algo pero también gané otra cosa.
-¿Qué cosa? - ella suspiró notoriamente acomplejada.
-Perdí cordura pero gané un …
-¿Un qué? - maldita sea estaba desesperada por oírla. Mi corazón se ilusionó tanto que pensé desmayar.
Cierta calidez en mi corazón… - susurró como si fuera un secreto muy peligroso. Pero ese secreto fue miel para mis oídos. Seguramente no pude dejar de mirarla como una enamorada y sin darme cuenta acaricié su mejilla con el lomo de mi mano.
-¿Y eso es malo? - pregunté acercándome con cautela a su boca.
-Si me hace mas vulnerable lo es – habló herida en su orgullo. La noté tensa como si esta conversación la estuviera incomodando.
-No le tengas miedo a sentir … Es lo más humano que nos queda …
-Lo sé – de pronto su mirada cambió – De todos modos Shizuru nunca me haría daño – apenas escuché su confesión corte el contacto. Aparté mi mano de su mejilla y mis ojos de sus ojos.
-Que estúpida eres, Himeko - me recriminé mentalmente – Shizuru, claro – susurré abatida y volviendo a caminar.
-¿Cómo vas con Souma? - sentí que quiso poner el peso de la conversación sobre mis hombros, pero ya no estaba dispuesta a seguir con está farsa. Si bien esto me sirvió para convencerme de no confesarle mis sentimientos ya no tenía motivos para que ella siguiera pensando que yo amo a ese hombre.
-Depende de que modo lo mires – comenté con la mirada fija en el camino.
-¿De qué lado lo miras tú? …
-Por un lado bueno. Viví momentos muy lindos con él …
-Eso lo tengo más que claro – rugió con odio nuevamente. Yo la miré con desaprobación por su interrupción.
-Sí claro, Chikane. Pero todo se acaba …
-¿Cómo? - sonó muy interesada.
-Ya no lo amo – reconocerle eso me hizo sentir libre de cierta manera – Y ahora sólo lo puedo ver como una especie de "amigo"
-Nadie deja de amar de la noche a la mañana – al parecer estaba incrédula de mis palabras.
-Me di cuenta que nunca lo amé de verdad … Pensé que era amor, pero ahora me doy cuenta que cuando te enamoras los sentimientos son completamente distintos – aclaré con opacidad por saber que este gran amor no era correspondido – Pero tú debes entender a que me refiero. Piensa un poco como te hace sentir Shizuru y cómo te hago sentir yo – la vi palidecer ante mi sugerencia. Yo sabía que esto me dolería pero tenía que comprender que era lo mejor para mí.
-No te entiendo – comentó deteniendo nuevamente el paso.
-Yo sé que te gusto o te gusté en un momento – no fui capaz de mirarla a los ojos mientras hablaba – Pero no hay comparación entre lo que sientes por ella y lo que sientes por mi. Si es que por mi hay algún sentimiento, cosa que sinceramente dudo – entristecí como el cielo de invierno en el anochecer – Algo parecido me pasó a mí. Lo que soy yo para ti es Souma para mí y lo que es Shizuru para ti … es alguien que sigo buscando – dije pues no estaba dispuesta a recibir más preguntas de su parte.
-Ya veo … Así que aun lo amas y lo niegas
-¡¿Qué!? – Creo que escuche mal
-tu no solo me gustastes te fui queriendo hasta el punto de amarte – le vi directa a los ojos mis piernas tambalean lo que mis oídos escuchan
-estas mintiendo – no puede ser realidad
-vele como quieras pero yo lamentablemente estoy enamorada de una egoísta como ti
-pero y shizuru? – me quiere decir que me ama igual que yo lo hago pero también la ama a ella tengo que saberlo
-que tiene que ver ella aquí?
-la amas? – sin distracciones
-la quiero – me dijo sin atribuciones
-entonces estas diciendo que quieres estar con las dos – fue un dolor fuerte en mi corazón – estas loca!
-desde cuando dije eso?
-dijistes que la quieres – reprochándole
-si, no lo negare pero acaso querer es lo mismo que amar? – mirándome a los ojos esa mirada que me cautiva cuando la veo cuando siento su mano en mi mejilla
-no, no es lo mismo – siguiendo aun cautivada con su mirada
-Entonces es verdad de lo que dicen
-que es lo que dicen – le conteste interesada
-que del odio nace el amor – esas palabras las eh oído en otro lugar pero es verdad esas palabras que negué se hacen realidad
-Es inevitable – confesé
-Himeko – me miro con unos ojos de firmeza había un brillo inusual que me gusto verlo
-si?
-Te Amo – escuchar esas palabras con tantos sentimientos saliendo no pude ocultar mas la alegría que sentía mi corazón sin mas mis ojos brotaron lagrimas de tanta felicidad que quiero expresar..
- lo siento yo pensé que? No lo vuelvo a decir pero no llores himeko perdón pero no llor… - en eso la silencio con un beso que quería darle por apresurar sus pensamientos en que no es me dijo que me amaba ahora se que es la felicidad de ser amada por la persona indicada era un beso calido que lo inicie yo me sostuve alrededor de su cuello mientras ella me atraía por la cintura me gustaba como me sostenía en sus manos cuando terminamos de besarnos por falta de aire nos miramos a los ojos
-yo también te amo Chikane, te amo como no imagine amar a alguien asi – hay tanta felicidad que no puedo expresar en palabras
-y Souma? – cierto con el aun no hemos terminado realmente
-el ya fue ya te dije pensé que estaba enamorada de el pero no es ni lo mínimo de lo que siento por ti ahora y siempre y ya le iba a decir que lo que tuvimos con el ya no mas porque no puedo soportar que alguien mas me bese que no seas tu – tomando su cara en mis manos
-no puedo creer que esto sea verdad, debe ser un sueño – me rei de lo que dijo mi Chikane ya que ella es mía y de nadie mas si se monopolizo lo mio pero es solo que cuido de lo mio nada mas, ya que yo también pensaba lo mismo
-hey de que te ries – la veo que se puso enojada
-no es nada malo, es solo que yo también pensé lo mismo aun no puedo creer que esto sea realidad – sincerándome
-yo también – en eso la bese de nuevo
-ya que Chikane Himemiya de Kurusugawa me dijo que me amaba y yo a ella tienes prohibido estar con otras personas que no sea yo especialmente esa Shizuru – si vamos a ser pareja no quiero que ninguna persona me la quite ok me declaro celopata ni con Souma era ni un poco así
-Porque con ella si es mi prima?
-Prima!? – eso si me sorprendió
-si es la novia de mi prima natsuki y tu tienes prohibido estar con Souma
-no lo sabia yo pensé que eran algo mas y entonces porque te encerrastes como 2 semanas con ella en tu cuarto – mis celos atacan de nuevo pero que harian encerradas sin casi salir un buen tiempo
-pues no quería verte porque lo que vi – le vi entristecer sabiendo por qué – por eso no quería salir y ella respeto mi decisión sin mencionar el tema
-lo siento, perdóname – estaba apunto de llorar
-no tienes porque el pasado pisado y enterrado ok mi amor – simplemente sus palabras me tranquilizan recuperare el daño que le hice le recompensare mil veces con amor y caricias espera escuche lo que escuche
-repítelo de nuevo – tenia que garantizar lo que acababa de escuchar
-eh? Te dije el pasado pisado y enterrado ósea borrón y cuenta nueva
-no eso no!, dijiste amor!?
-ah eso? Perdóname por llamarte amor entonces? – haciendo un puchero que jamas pensé que podría hacer eso mi Chikane perdón dijo que tierna
-perdón dices, pero si me encanto que me digieras así – dándole otro beso de lo tierna que es
-entonces te diré mi amor – sonriéndome cuando me besa apasionadamente me sorprendió que con un beso el calor de mi cuerpo vaya en aumento y mi corazón llenándose de alegría, amor un sentimiento inexplicable en palabras – cierto himeko necesitamos hablar de algo delicado
-no me preocupes que es? – cuando todo era felicidad viene el tormento
-aquí creo que no puedo hablar es un tema delicado
- entonces ven hablemos en mi desplacho
-no hay nos pueden oir, mejor ven encontré un lugar un dia caminando por aquí y por alla
En eso mi amada me llevo a fueras del palacio un lugar ni yo sabia que existía esto la próxima creo que caminare con Chikane mas seguido desde ahora en adelante este lugar es hermoso tiene flores y flores el lugar es algo botado pero hermoso donde quiera que vea en eso me lleva bajo el único gran árbol que veo que da sombra debajo de este
-vaya no sabia que existía esto – confesando
-enserio pero si están en tus tierras, hay! Mi vida creo que tienes que salir un poco no hace daño
-si creo que si, pero me encantaría hacerlo contigo – me esta encantando cuando me dice asi y era verdad donde vaya ella voy yo
-jeje.. aun no me acostumbro a esto – acaso se quiere arrepentir no lo voy a permitir
-pues te tienes que acostumbrar mi vida – sonriéndole cuando veo un leve sonrojo de mi Chikane
-si lo hare jejej bueno veras lo que te tengo que decir es delicado y por tal hay que llevarlo en secreto hasta mientras no tienes que decirle a nadie aun mas confianza que le tengas ok
- si dime no me preocupes mas
-pues bueno de los rebeldes hay dos lideres que los gobiernan
-como sabes eso? – ojala que no sea lo que me decía Souma sea verdad
-pues mi prima estuvo investigando infiltrándose para tener información de esa organización pero cada vez ve gente de poder que los apoya para apoderase del reinado por tener mas poder y uno de ellos es Reito Fujino uno de los lideres de los rebeldes
-por eso estabas preocupada por mi cuando el vino – en realidad Souma estaba equivocado de que ella quería mi trono por el poder era solo quería protegerlo y yo diciéndole cosas terribles por creerle a el
-si ya que no se que seria capaz de hacerte estando a solas y no quería arriesgarme no me perdonaría si te pasara algo malo
-perdóname mi amor por desconfiar de ti y porque su hija es parte de tu familia ahora
-bueno es solo que gracias a ella mi prima pudo sacar mas información y se enamoraron cuando mi prima natsuki se estaba filtrando dentro de ellos
-vaya bien dicen que nunca sabes que nunca sabrás de quien te enamoraras
-si ya lo eh confirmado, himeko no tienes que decir a nadie esto menos lo nuestro no por ahora
-que porque?
-porque alguien esta filtrando información dentro del palacio y ese es el cabecilla según las investigaciones que se a hecho
-dentro de mi palacio pero quien es solo son 3 personas en que tengo confianza y mi padre también
-quienes?
-Souma, Otoha y Victor
-vaya pero creo que Otoha no lo haría – porque la defiende tanto
-y porque la defiendes si no la conoces tanto
-porque el poco tiempo que eh tenido en conocerla me basta y sobra de saber que es una buena persona – aunque me pone celosa tiene razón
-Souma tampoco creo que es – contra ataco si me hizo hervir de los celos ya que a veces prefiere a Otoha en varias ocasiones y Otoha no le hace la indiferencia yo se que ella siente algo por mi Chikane y eso me pone en alerta
-vaya porque será que lo dices – veo que alzo su ceja con cara de enojo
-porque lo conozco – aunque en realidad no creo que sea Souma
-entonces el único que nos queda es el ministro de américa del sur, pero no podemos estar seguros quien es solo hay que estar alerta se saber quien es
-si pero, por ahora mejor disfrutemos de esta vista y estar un rato relajadas nosotras dos si? – viéndole a los ojos dando mi mejor cara de ternura para que aceptara
-me encantaría pero no podemos ya deben estar buscándote y no nos pueden ver juntas acuérdate himeko para ellos aun nos odiamos
-ohh quiero que acabe con todo esto para estar juntas, ah con que ahora himeko y no mi amor como antes aunque estamos solas – fingiendo llorar
-pero que dices himeko no te pongas asi – poniendo su mano en mi cara
-No digas nada mi vida se que cuando salgamos afuera de este jardín no podré decirte lo mucho que te quiero – tengo tantas ganas de decirle a todo el mundo que la amo con todas las fuerzas de mi alma sin importarme que dirán los demás especialmente Souma aunque con el tengo que hablar de que lo nuestro ya no da a mas
-Dimelo a mi, especialmente con Souma cuando… y sabiend.. – sabia lo que iba decir
-lo se, lose pero yo te amo a ti ahora y siempre lo hare – diciéndole la verdad
-lo mismo le decias a el – me sorprendio su respuesta
-aun no me perdonas por lo que paso esa vez
-no es eso, es solo que muero de celos al recordar que le perteneciste a el
-yo crei amarle, pero mi amor por ti es muy diferente y mas fuerte de lo que sentí por el, me aferraba a que lo amaba cegándome yo misma de lo que sentía por ti al poco tiempo de conocernos
-si, lamentablemente llegue un poco tarde hacia ti – vi tristeza en su mirada
-pero ya estas conmigo y te pertenezco solo a ti – le confesé dándole un beso en los labios
-Dejemos de pensar en el pasado mejor porque acordarme que el algún día te perteneció y tú a él me hace hervir la sangre cada vez, tengo una ganas de decirle que ahora solo me amas a mi y prohibirle verte peor tocarte
-por mi lo gritaría a cielo y tierra que solo te amo a ti y a nadie más que a ti ahorita mismo
-enserio?
-lo dudas? – retándola por mi demostraría a quien amo
-no se jajaja.. Pero esta te la dejo pasar ya que nadie debe saber de lo nuestro hasta saber que quieren los rebeldes etc
-desearía que todo eso acabe y estar a tu lado sin problema
-yo también, bueno mi amor creo que tenemos que irnos de aquí, puede que te estén buscando
-tienes razón pero solo un ratito mas sip luego no podre estar a tu lado a si y ahora se que nuestros sentimientos son los mismo lo minimo que quiero ahora es separarme de ti – dándole un besito en la mejilla
- ok mi vida un ratito mas
CHIKANE
No puedo resistirme a himeko, himeko mi himeko que lindo suena el nombre de tu amada en tus pensamientos y mejor cuando salen de tu boca, me parece un sueño lo que paso himeko también siente lo mismo que mi pero lamentablemente no podemos hacerlo oficial aunque estemos casadas no podemos hacerlo oficial al publico, pero aunque hay algo que no me cuadra aun en todo esto yo estoy segura que los rebeldes ya deben saber que estoy casada con himeko pero porque no se que pasa estoy que mi mente esta un lio por ese tema, pero ahora quiero disfrutar este momento con mi amada
-chikane - me saca de mis pensamientos mi himeko
-si mi vida que pasa?
-te amo – en eso me besa sorprendiéndome cada vez aun pienso que estoy en un sueño y que mataría a la persona que me levante de este sueño
-Yo también te amo – en eso le beso con la misma intensidad que me beso pero aumentando de nivel ya que sus labios son mi delirio para mi
Caímos de manera estrepitosa sobre el césped, donde seguimos aumentando la intensidad de nuestros besos y las caricias no se hicieron esperar. La desprendí de su polera algo holgada, y pude contemplar por primera vez sus perfectas curvas, solo quedó con su brasier y una pequeña minifalda. Mientras ella me susurraba que le hiciera el amor.
Besé su cuello con la desesperación de hacerla mía, cada segundo me convencía más de que mi atracción y amor por Himeko se tornaba peligrosa y adictiva. Ella quitó mis ropas con rapidez y desesperación, las dos estábamos completamente sumergidas por la pasión, mi pulso era acelerado y mi respiración algo dificultosa.
Me animó a tocarla, llevando mi mano a su cuerpo y mostrándome el camino que ella deseaba sentir, con gusto la complací, dichosa de perderme en sus pechos que ahora liberaba de su sostén. Ubiqué a Himeko bajo mi cuerpo y recorrí con mi boca su suave cuello y su cálida oreja, sintiendo como se estremecía bajo mi piel. Ella tomó algo de aliento en un momento y aprovechó de observar mi cuerpo, podía notar su confusión mezclada con la pasión. Sabía perfectamente que nunca había estado con una mujer, y me propuse dejarle un buen recuerdo.
-Eres hermosa – susurró con las mejillas coloradas
-No más que tu – le respondí, volviendo a besarla
Me fui apasionando con el tacto de sus manos, tenerla frente a mi me hacia ser testigo de este sentimiento, de esta pasión. La suavidad de su piel, el olor de su cuerpo, el calor de sus pechos apegados a los mios, todo me parecía una locura. Subí su minifalda hasta dejarla enrollada en su estómago, distinguí inmediatamente su pequeña ropa interior, que casi no dejaba nada para la imaginación. Cuidadosamente deposite mis dedos en su intimidad, solo para percatarme que su pasión se desbordaba sensualmente por ese lugar, ella enseguida cerró sus ojos y mordió sus labios y ese gesto solo hizo que las ansias de tenerla solo para mi aumentaran casi al punto de hacerme perder la cordura.
Nos hicimos el amor, rogando porque nuestros cuerpos fuesen capaces de aguantar tanta intensidad, nunca ni siquiera con mi antigua ex había logrado tanta excitación, era como si himeko supiese perfectamente por donde atacar, quizás la experiencia de esta mujer menguaba mis más oscuros deseos, que sin duda supo complacer en solo una tarde.
Cuando al fin nos vimos completamente complacidas y derrotadas por el cansancio, nos dimos una pequeña tregua, en la cual ninguna paraba de reír, quizás incrédulas de saber que un cuerpo puede sentir tanta excitación.
-Eres increíble Chikane – dijo aun entre risas y la respiración agitada
-Y tú, la mejor, sin duda alguna – le aseguré mientras la abrazaba fuertemente.
-Desde hoy eres mía Chikane ni de nadie más – besándome atrayéndome hacia ella de nuevo
-y tú también eres mía y nadie tiene el derecho de tocarte que no sea yo - aclarándole
-y tú también mi amorcito así que Otoha no puede estar cerca de ti
-eh porque? – que monopolizadora me salió mi himeko
-porque creo que a ella le gustas y no quiero que se te me acerque
-oh no lo sabía – mintiendo descaradamente – aunque no creo que le guste solo me admira – defendiéndole ya que ella ha sido muy buena conmigo
-si eh oído que sabía de ti antes de conocerte puede que sea eso, pero a mí no me quita la idea que le guste más que una simple admiración así que tienes prohibido estar cerca de ella a solas
-vaya que celosa me saliste mi vida, pero tu creo que también tienes prohibido estar a solas con alguien muy conocido tuyo – hablando sarcásticamente
-de eso no te preocupes mi vida de eso me encargo hoy mismo – besándome en la frente y en los labios haciéndome feliz
-me alegra oírte decir eso mi vida pero no lo harás cuando todo esto acabe acuérdate que no tenemos que levantar sospechas – acordándome
-cierto tienes toda la razón mi vida, pero igualmente antes de saber que también me amas ya lo estaba alejando de mi vida a el no soportaba estar cerca de el cuándo en mi mente solo estabas tú me ponía triste y mal en hacerlo era como engañarlo y engañarme a mi misma también.
-vaya eso no lo sabia, pero mejor asi no soportaría la idea de verte con el como antes bueno mi vida creo que tenemos que levantarnos y salir a otra realidad ya que los 5 minutos contigo se multiplicaron
-jejeje.. Cierto mi vida es que contigo se pasa el tiempo volando
En eso nos pusimos la ropas ya que de lo que hicimos la ropa era lo que estorbaba en mi camino, en eso en el camino de regreso caminamos juntas de la camino y uno que otro beso cuando estábamos cerca del palacio le dije a himeko que entre primero y vaya a su habitación mientras yo voy a ver qué pasa en el salón y con un último beso se dirigió a donde le dije para yo dirigirme al salón para ver cómo van las cosas aunque himeko tendría que estar en mi lugar ya que a mí me odian porque piensan que su reina me odia aunque si lo hacía como es el mundo un día es nublado y el otro soleado, pero tenía que dirigirse a su habitación no le iba a dejar que ande en el palacio caminando sin ropa interior ok me declaro culpable no tengo la culpa que ese interior sea muy delicado que se haya roto con un pequeño esforzón de sacarlo
En eso en el salón veo que no hay nadie solo los guardias en eso me voy a sentar en mi trono correspondiente y me quedo pensando en lo que que hice hoy con himeko, que siente lo mismo que mi y que traman los rebeldes o el encargado de ellos que tiene pensado estaba tan perdida en mis pensamientos cuando siento la presencia de alguien viéndome intensamente imaginándome quien es la única persona que me odia más que todos
-¿Disfrutas contemplarme o solo intentas grabar mis gestos para luego repetirlos? – mis palabras brotaron como cuchillos afilados. Sin mover ni un musculo de mi cuerpo permanecí erguida, aún mirando el pasillo vació
-Sabes que es imposible. Ni siquiera lo intentes.
Las palabras de él no se referían para nada a la irónica pregunta que momentos antes le había formulado. Comprendí de inmediato donde estaba situando su conversación. Al parecer cada vez que pienso en Himeko, dejo mi guardia más abajo de lo que quisiera cualquier hombre que se enfrenta a unos leones hambrientos.
-Ella sólo tiene ojos para mi – acentuó angustiado, como si no creyera del todo sus propias palabras – No sueñes con quitármela, Himemiya.
Volteé mi cara hasta chocar con su sombra, pues aún se mantenía en la penumbra. Le miré enfurecida, muy enfurecida. Sus palabras supieron hacerme enojar y tuve que contener el aliento unos segundos para calmar la necesidad de asesinarlo.
-No olvides que soy tu reina, no al menos si quieres seguir manteniendo tu cabeza pegada al cuello – chillé con voz gruesa y fría.
-Esa chica es mía – insistió, descubriendo despacio su cuerpo de la oscuridad para dejar ver como sus mirada brillaban con fervor.
Entrecerré mis ojos y pensé como se oirían esas palabras en mis labios en decirlo ahorita mismo. Como se sentirá decirle a alguien que Himeko es mía y hablar con fundamentos. Seguramente debe ser algo parecido a aquel tibio sentimiento semejante a noches de verano que ya he sentido.
Pensé por unos segundos qué haría yo en el lugar de Souma, creo que me comportaría de la misma manera. Amenazante ante todo lo que pudiese resultar un peligro.
-Esa chica que dices, es tuya, es mi esposa – le recordé intentando sonar casual y arrugando un penique la comisura de mi labio.
-Sólo por papel – refutó.
-Pero ese papel vale más frente a todo y a todos – envenene mis palabras como serpiente de cascabel.
-No para ella y eso es lo que realmente importa …
Vi como adopto una postura más desafiante y me rodeó media luna hasta quedar parado frente a mí. Lo seguí detenidamente y tuve que levantar mi mirada para encontrar la suya. En el fondo, mi instinto asesino se estaba divirtiendo. Sabía que ese chico no tenía oportunidad frente a mí. Yo era un lobo disfrazado de oveja y él el torpe pastor cuando se trata de una batalla.
-… Vi como la mirabas y reconozco la lujuria en tus ojos – terminó por decir sin apartar el enojo en su voz.
-Tengo que admitir que eres valiente, chico – mencioné mientras tocaba mi mentón en forma de meditación – ¿No temes a las consecuencias de tus actos? - consulté fingiendo curiosidad.
-¿Qué puedes hacerme? - escupió simulando relajo - ¿Matarme? - ridiculizó con los hombros – No le temo a la muerte, ni aún siendo tortuosa.
-Lo miré detenidamente, tanto que hasta pude contar los pequeños lunares negros que manchaban uno de sus ojos color miel. Luego de analizarlo solté una elegante sonrisa más fría que el mismo hielo.
-¿Sabes tú acaso qué es una tortura? - arrugué mis cejas.
-No pretendas saber todo de mí, te sorprendería la verdad – quiso sonar estúpidamente interesante.
-Un par de costillas rotas en un entrenamiento militar sería el paraíso ante lo que puedo enseñarte en menos del tiempo que ocupas en parpadear – mi voz sonó tan amenazadora que un silenció inundo el lugar. Sólo le quedó soltar una estúpida risa llena de nerviosismo.
-Demasiado ruda para ser una mujer – bufó con displicencia.
Me acerqué a él hasta que mi nariz casi rozaba sus labios. Una clara amenaza de muerte se reflejaba en mis ojos y no insistí en disimularla. Todos mis músculos se tensaron, pues ésta no era la primera vez que adoptaba esta posición. He matado personas antes de maneras tan rápidas que ni siquiera se han percatado en las batallas.
Él sintió esa energía maligna que emanaba de mi interior. Intentó inútilmente moverse pero el perfecto movimiento de mi cuerpo lo sostuvo anclado donde yo me lo propuse, sin tan siquiera tocarle un pelo. Le obligue a sostenerme la mirada y disfrute al ver como su alma temblaba de terror, aunque el sudor en su frente delataba los intentos por disimularlo.
-Un demonio – corregí con astucia y certeza – Un demonio que se mantendrá alejado de tu pobre alma, mientras no lo tientes.
-Un quejido de horror nació de su garganta pero fue oprimido por sus dientes. Su orgullo masculino le obligaba a no mojarse en los pantalones, pero por ahora, sólo por ahora, me bastó con ver como lo derrumbe. Lo tomé como un pequeña venganza exprés por su tan irreverente personalidad.
Comprendí de inmediato que él aún no era consciente de que Himeko ya no le amaba debe estar aun en la habitación – sonreí pensando como llegaría a la habitación sin llamar mucho la atención de lo nerviosa que se veía estar sin interior, mejor me voy a mi habitación para dormir hoy fue un dia que nunca olvidare ojala pudiera dormir junto a himeko tenerla en mi brazos ese cuerpo cálido ante una noche fría como hoy
-chikane? – en eso escucho una voz familiar que interrumpe mis pensamientos
-hey Shizuru casi me olvido de ti – diciendo entre bromeando
-que mala – haciendo un puchero
-ven acércate – sonriéndole – no soy tan mala jeje
-que paso con mi padre – preocupada
-tranquila ya esta todo bien aunque tengo mucho que contarte pero por hoy te dire que estoy feliz como nunca
-vaya me alegro si se te nota primita – sonriendo
-bueno que decirte que hoy dormirás en el cuarto de invitados para que tengas privacidad ya les indico a los sirvientes que preparen la habitación para que descanses mejor
-no tenias porque molestarte y su alteza no se molestara?
-no tranquila ya esta todo arreglado himeko entenderá
-ok Chikane gracias
En eso indico a los sirvientes que preparen la habitación de invitados las más cómoda para Shizuru mientras ella iba por su cosas a su nueva habitación mientras yo le acompañaba ya que no traía mucha ropa, en eso me despido de ella dejándola instalada en su cuarto en eso me dirijo a mi habitación tenia la tentación de entrarme al cuarto de himeko pero no quiero levantar mas sospechas por lo que veo Souma ya sea a dado cuenta de algo asi que me entro a mi habitación para descansar ya que me esta doliendo de nuevo la cabeza otra vez esta vez las pastillas no me esta funcionando como antes es mejor dormir un rato mañana será otro día
HIMEKO.
Hoy fue un día mágico, no dejo de repasar los momentos que viví junto a Chikane. Nunca imaginé que algún día terminaría tan atrapada por la belleza de una mujer. Pero es que ella es diferente a todas las personas, su olor, su piel, su mirada, todo de ella me atrae. Hasta su fastidioso ego, sin duda es encantadora.
Creo que me estoy enamorando peligrosamente más de ella, aunque hay algo que me tiene más inquieta aún no se tengo un mal presentimiento de algo tengo miedo en perderla o que esto sea un juego para ella eso significaría que yo solo soy un pasatiempo o venganza de cómo le eh tratado antes... pero trato que confiar en ella se que sus palabras me dijo desde su corazón su fría mirada se derritió cuando me lo confeso
Como desearía estar acunada en sus brazos en estos momentos, o haciéndole el amor, al igual que esta tarde, sintiéndome completamente dependiente de ella... aunque me debe una ropa interior de tanta pasión de desbordaba cuando lo hacíamos me rompió el interior por inquietarse en hacerme suya aunque eh de admitir que fue la mejor noche de mi vida.. Quiero vivir abrazada a su cuerpo...
Imaginando que dormía junto a mí, abrace mi almohada, respirando profundamente, como intentando llenar el vacío que siento al no tenerla cerca. "Buenas noches, Chikane"... dije al aire, esperando que ella escuchara en sus sueños.
DESCONOCIDO
-Por la culpa de esa Himemiya no avanzamos en los planes, tenía que haberla eliminado justo cuando se casaron con la princesa himeko pero necesitaba que hagan publico para proceder en eliminarla del mapa y ahí procedía mi plan pero y tu no haz hecho nada Reito me estas decepcionado – comunicando por teléfono
-lo siento jefe, pero jamas supe que Himemiya estaría dentro del despacho y la princesa dejaría hablar con ella presente pensé que la odiaba
-ni me digas yo pensé que metiéndole en la cabeza que ella quería el reinado solo para ella aprovechando esta guerra de poder la odiaría pero veo que tengo que usar mi plan B
-y cual es?
-asesinarla yo mismo, nadie me va a quitar ese deleite quiero gozar asesinarla con mis propias manos
-pero aun no han hecho publico su matrimonio?
-no necesitamos eso, no nos podemos retrasarnos mas tengo un mal presentimiento de que tengo que avanzar y hacerlo uno mismo
-como diga jefe hasta luego
CHIKANE
No puedo dormir nada intento dormir pero con este dolor de nuevo no puedo hacerlo las pastillas ya no me quitan ni relajan el dolor ni un poco creo que tienen que aumentar la dosis, estar acostada en esta habitación sola me siento triste quisiera estar con himeko y dormir a su lado desde que nos dijimos nuestros sentimientos aun pienso que este es un sueño y no quisiera despertar pero con mis dolores de cabeza de nuevo veo que es real todo esto y siento una gran felicidad el viento fresco de la noche me refresca de este calor del verano cuando poco a poco mi cuerpo paz y tranquilidad cierro ojos relajándome de este dolor
DESCONOCIDO
Veo la ventana abierta del cuarto de Himemiya ya que no podía entrar por la puerta me verían la servidumbre del palacio aunque normalmente me ven a veces por aquí pero ahora no quiero que nadie me vea por aquí no quiero que alguien sospeche de mi y de hoy no pasas Himemiya hoy será tu fin y el inicio de mi plan
En eso subo al balcón de su habitación me entro silenciosamente visualizando la cama de Himemiya durmiendo plácidamente en eso cojo una almohada que tenia alado de ella suavemente sin hacer ningún ruido y la tapo con esta herramienta mía su cara evitando que respire la sostengo fuertemente ya que se me resiste cuando siento que ya no se mueve por nada quito la almohada para verificar y sonrió que acabo de dar fin a su vida asi la gente pensaran que murió silenciosamente de algo misterioso y no de un asesinato planeado
-Te metiste mucho en mi camino Himemiya esto te pasa por meterte en algo que debe ser mío, te dije que es mía y todo de ella es mío
En eso me retiro silenciosamente por la ventana
CONTINUARA..
A que nadie se lo imaginaba! si lo se este maldito de Souma apesta en esta historia pero en la vida no es de color rosa jejee
