EPÍLOGO
Parque Vitamina, maravillosa mañana de septiembre posterior a las vacaciones. A las primeras vacaciones de Miles Edgeworth en treinta años. Los empleados han elucubrado, conspirado y rumoreado. El fiscal está cansado, pero sabe que al menos le debe explicar algo a su compañero de marras. Por los buenos tiempos, o por su propia salud mental. O tal vez porque su amante lo propuso. O bien, porque en cualquier momento se les va a escapar un roce, un gesto o una mirada que alguien no tardará en identificar.
—Detective, tengo que contarle algo —proclama Edgeworth mirando hacia sus zapatos.
—Sí, dígame, señor Edgeworth.
—Tengo… tengo una…
—¿Qué ocurre? ¿Es algún bicho, señor?
Un bicho. Una locura de bicho, sí.
—¡Tengo una relación con Phoenix Wright!
Ojos abiertos y cara de póker.
—Uh… guau, ¿he escuchado bien? ¿Ha dicho que tiene algo con Wright? ¿Phoenix Wright?
Varios transeúntes se vuelven. Miles se lleva la mano al rostro, abochornado. Asiente, sin ganas de cruzar miradas con el detective. ¿Por qué sugirió Wright dejarlo solo para dar esta noticia? ¿Por qué?
"Es tu mejor amigo después de mí, Miles. Se lo merece. Explícaselo".
—Eh, sí. Eso quería decir.
El silencio interrumpido tan solo por el canto de los pájaros se convierte en una tensión extrema. ¿Está decepcionado por saberle gay? ¿Pedirá la dimisión o el traslado? ¿Tal vez se está refrenando de opinar porque le causa desagrado?
—Mm. Disculpe mi ignorancia, señor Edgeworth, pero… ¿a Wright no le gustan las mujeres?
Hete aquí, explícale al detective que Wright sea, con toda probabilidad, bisexual. O que tal vez sea solo Miles-sexual.
—Eso tal vez deba preguntárselo al interesado.
—Es extraño… ¿Qué ha dicho Maya Fey? ¿Ella lo sabe?
—Sí, detective, lo sabe y lo aprueba.
El gesto de Gumshoe cambia de uno de completa sorpresa a otro de satisfacción.
—Oh, ¡OH! Si es así, no importa entonces.
¿Pues cuál era el problema?
—Maya Fey ya tiene una pareja asignada, se casarán según los ritos de la tradición del Kurainismo.
—Entiendo. La verdad es que estoy un poco en shock… se rumoreaba por ahí que ella y Wright salían juntos.
—Tal como yo expresé en su día, detective, no había pruebas de tal noticia.
—Oh, así que usted y el señor Wright ya estaban limando asperezas entonces… —el codo de Gumshoe choca con su brazo a propósito.
Limando asperezas… inspira y respira, Miles.
—No espere que le dé detalles.
—Le agradezco que no. Ya es difícil imaginarse cómo ustedes pueden… bueno, unirse en la cama —Gumshoe se levanta del banco, se cuadra, el horror llega hasta su cara, para después proclamar—. ¡Señor, disculpe, señor! ¡No quiero ofenderlo!
Se sienta en el banco, tras comprobar que el fiscal no parece preparado para restar un mil más a su nómina, se aventura a decir:
—Le preguntaría si está seguro de lo que siente Wright por usted, pero después de verlos durante años juicio tras juicio uno contra otro… acabo de entender muchas cosas.
Señor… ¿se pone usted el traje de fiscal en la intimidad y lo acorrala hasta que le ruega?
Maggey dijo que usted parece muy sexy haciendo eso.
"WRIGHT, TE ODIO".
