CAPÍTULO 9
El viaje al loft de Derek fue lento y tortuoso. Con cada metro que avanzaba en su jeep, sentía que estaba más cerca de la boca del lobo… Literalmente.
No es que tuviera miedo de Derek… Bueno, sí. Algo de miedo sí que tenía. No tanto por su seguridad física y que finalmente su garganta fuera arrancada por unos colmillos en plan gore (las posibilidades de que realmente fuera capaz de hacer eso eran bastante altas); sino porque Derek acabara echándole a patadas de su casa. Porque aunque eso doliera menos, físicamente; no tenía del todo claro que fuera a soportarlo psicológicamente.
No podía compararlo por cómo sería si un día dejaba de ver Scott, que había formado parte de su vida casi desde que tenía memoria.
Con Derek no llegaría a darse esa situación, principalmente porque eran contadas las veces en las que se veían al día, o incluso a la semana. Y aunque Stiles recordara esas pocas veces con una claridad absoluta, y en el fondo disfrutaba con las amenazas y pullas que se tiraban el uno al otro (su máxima siempre había sido que del odio al amor sólo hay un paso); sabía que no sería lo mismo.
Sobre todo porque hasta ahora el Derek real nunca supo de sus sentimientos.
Pero eso estaba a punto de cambiar.
Como siempre que iba al loft, no necesitó llamar. Tan pronto salió del ascensor, la puerta corredera se abrió lo justo para dejar ver a una persona.
Peter Hale.
- Hola – Stiles trató de disimular el disgusto de que hubiera sido el mayor de los Hale quien había abierto la puerta, e incluso estuviera en el loft.
- Stiles. Qué agradable sorpresa – mostró esa sonrisa espeluznante a la que sabía que jamás se acostumbraría - Ni siquiera sabía que estabas en el pueblo. Has estado un poco desaparecido – comentó en tono "casual", ladeando un poco la cabeza.
- Tenía asuntos pendientes.
- Es verdad. Mi sobrino ha comentado algo de problemas con ciertos sueños. ¿No es así?
El chico tardó en responder.
Sabía que Scott no le había contado nada a nadie, y menos a Peter. Pero Peter siempre había tenido la capacidad de enterarse de todo, con lo que no podía estar del todo seguro que no estuviera al tanto.
Por si acaso, se negó a darle alguna pista.
- Ya está todo solucionado.
- Me alegra oírlo – su sonrisa aumentó - Pero si te sientes con ganas de compartir lo que hay en tu compleja y ruidosa cabecita, no tienes más que decirlo. Incluso podríamos llamar a Allison y formar un grupo para comparar y tomar notas.
- Gracias – respondió con desagrado - No será necesario.
- Como quieras.
- ¿Está Derek?
Apenas terminó de preguntar, la puerta se abrió del todo, y al lado de Peter apareció su sobrino. Vestía vaqueros, sus botas de siempre, y una simple camiseta negra.
Era más o menos el mismo vestuario que llevaba Peter. Pero al mayor de los Hale, pese a ser indudablemente atractivo, no le quedaba tan bien.
- Qué pasa – preguntó Derek con ese tono grave y átono de siempre.
Stiles necesitó un par de segundos para reponerse de la impresión. Exactamente como le pasaba cada vez que le veía, ya fuera estando dormido o despierto.
- Hola.
- Qué querías.
- Yo… - se pasó las manos por las piernas, más que nervioso - Quería hablar un momento contigo.
- ¿Tú quieres hablar? – intervino Peter – Eso sí que es raro.
Derek miró a su tío con ganas de querer darle una paliza. Devolvió luego la atención al chico, y le exhortó a que siguiera con un simple movimiento de ceja.
- ¿Podría… Podría ser a solas?
Las cejas de Derek, tan expresivas como siempre, se alzaron un poco más en ese gesto que ponía cuando algo le sorprendía. No dijo nada mientras escaneaba a Stiles de arriba abajo, tal vez intentando averiguar qué era lo que estaba pasando.
Unos segundos después, cuando no encontró nada que le ayudara a resolver el misterio, se dirigió a su tío.
- Lárgate.
Peter miró a su sobrino como si hubiera perdido la cabeza.
- ¿Me estás echando de mi propia casa?
- No es tu casa. Y sí. Te estoy echando.
El hombre puso entonces cara de ofendido, pero a la vez se echó a reír. Con lo que uno no podía estar seguro de si realmente le había sentado mal o no.
No obstante, no se marchó hasta que Derek no le lanzó una mirada asesina y enseñó los colmillos, con sus ojos de Beta brillando. Lo hizo riendo mientras entraba en el ascensor, y seguía haciéndolo cuando salió a la calle.
Stiles iba a hablar entonces, pero la mano de Derek en alto le indicó que esperara. El Beta estaba mirando por la ventana, concentrado, y el chico comprendió que estaba asegurándose de que Peter estuviera lo suficientemente lejos como para no oír la conversación.
Era un gesto normal al tratarse de hombres lobos donde hablar en privado no se limitaba a estar a solas en una habitación. Pero a Stiles le ayudó a relajarse un poquito más, al ver que Derek se preocupaba por darle la intimidad que había pedido.
Y eso que ni siquiera sabía por qué la había pedido.
Y ahí empezaban los problemas.
- De qué quieres hablar.
La voz de Derek se había suavizado un poco. Stiles intuyó que tenía que ver con la marcha de su tío, y por enésima vez se preguntó por qué demonios le seguía teniendo a su lado, cuando estaba claro que no le hacía ningún bien.
- ¿Stiles?
- Qué.
Derek apretó los labios durante unos segundos. En el pasado Stiles habría creído que lo hacía porque estaba dudando entre usar las garras o los colmillos para despedazar su garganta; pero ahora sabía que estaba intentando mantener las formas y comportarse como un ser civilizado… Por muy extraño que se estuviera comportando la otra persona.
- Que de qué quieres hablar.
- Sí. Vale. Perdona, es que… – carraspeó varias veces, obligándose a dejar de balbucear – Primero de todo, quería pedirte perdón por no haberos ayudado.
Derek le miró con los ojos un poco entrecerrados, un tanto sorprendido.
Pero más que el poco sentido que le veía a las palabras de Stiles (eso no era nada raro), lo que más le sorprendía era que el chico siguiera junto a la puerta del loft, lejos de él. Desde el primer minuto en que le conoció, le quedó claro que Stiles era una persona que necesitaba la cercanía con otras personas para sentirse a salvo. Y desde entonces nunca había dejado de hacerlo… Hasta ahora.
- Scott me dijo que tenías tus propios problemas.
- Sí. Supongo que se puede decir eso – susurró mientras se rascaba la nuca en gesto nervioso – Pero tampoco es excusa.
- ¿Has bebido?
- Cómo.
- Hueles a alcohol.
- Oh… Antes de ayer bebí más de la cuenta. Esa era una parte de mis problemas. Pero ya estoy bien. No estoy borracho ni… - se mordió el labio, intentando acabar con la verborrea – Ni tendría por qué estar contándote todo esto, porque no es que te importe y sólo estabas haciendo un simple comentario.
- Por qué no iba a importarme – preguntó de repente. Esperó a que Stiles respondiera pero, al ver que se había quedado con la boca abierta, decidió explicarse mejor – Beber no es propio de ti. Es normal que quiera asegurarme de que estás bien.
- ¿En serio? – preguntó en voz muy baja – Quiero decir que… No lo sabía.
El comentario logró que Derek frunciera el ceño.
- Cuántas veces tengo que decir que no soy un asesino. No voy por ahí comiendo bebés ni disfrutando de las desgracias ajenas.
- Lo sé – tuvo la decencia de sonrojarse - Lo sé, tienes razón. No pretendía insinuar eso.
El Beta volvió a escanear a su inesperada visita. Seguía sin tener claro qué estaba pasando, pero no había dudas de que era algo importante. Que al menos lo era para Stiles.
Desde que le conoció, había tenido la fortuna (y desgracia), de vivir con él momentos peligrosos, y otros un tanto incómodos… jamás olvidaría los segundos que le tuvo encima sin que ninguno de los dos pudiera hacer nada. Pero en todos ellos siempre le había visto seguro de sí mismo. Tal vez asustado o confuso, sobre todo cuando no entendía lo que estaba pasando y su cerebro en constante funcionamiento se negaba a aceptarlo… Pero nunca inseguro.
Así que verle ahora así, dejaba claro que fuera cual fuese el motivo, no debía resultarle fácil.
Y por eso decidió darle un poco más de tiempo.
Se dirigió al sofá junto al que había una pequeña nevera, de la que sacó un par de botellas de agua. Dejó una en la mesa auxiliar, y abrió la otra al tiempo que se sentaba.
- ¿Y lo segundo? – preguntó antes de dar un trago de agua.
- Qué
Stiles había seguido los movimientos de Derek sin atreverse a decir o hacer nada, todavía metido en su propio mundo. Pero al ver la botella cerrada encima de la mesa, la invitación quedó clara y se dirigió hacia el Beta.
- Has dicho que lo primero que querías era pedirme perdón por no habernos ayudado. Qué es lo segundo.
El sonrojo de Stiles volvió a hacer acto de presencia.
- Sí. Claro. Lo segundo – pero en vez de responder, bebió de la botella hasta dejarla casi vacía. Seguía de pie, a dos metros de distancia del hombre lobo.
- ¿Seguro que estás bien?
- Sí… - susurró - No. En realidad no.
Derek soltó aire con cierto disgusto… hacia sí mismo.
- Creo que te vendría mejor hablar con Scott. A él se le dan mejor este tipo de cosas.
- Pero es que tengo que contártelo a ti.
- ¿Por qué?
- Porque tiene que ver contigo.
La respuesta le dejó con más dudas de las que ya tenía. Esperó paciente a que siguiera pero, cuando Stiles sólo terminó de beber el agua y dejó la botella en la mesa sin decir nada más, se obligó a darle un pequeño empujón.
- ¿Conmigo?
- Sí… Bueno, no exactamente. Es… - se llevó las manos a la cabeza - Dios, es complicado.
- ¿Por qué no te sientas? – señaló el otro extremo del sofá - Y relájate. No me apetece que tengas un ataque de pánico.
- No voy a tenerlo – musitó mientras se sentaba - Yo…
- Respira hondo – le interrumpió Derek, sentándose de lado para no perderle de vista - Y cuando sientas que ya estás mejor, cuéntame lo que sea.
Stiles siguió las indicaciones a raja tabla.
Pasaron casi tres minutos hasta que por fin se atrevió a mirar a Derek a la cara, visiblemente más relajado.
- Ni siquiera sé por dónde empezar.
- El principio suele funcionar – comentó encogiendo levemente los hombres, a lo que Stiles sólo pudo sonreír con tristeza.
- En este caso creo que no.
- ¿Por qué no?
- Porque si te cuento el principio, lo más probable es que me eches a patadas.
No era la primera vez que Stiles le acusaba de ser un animal. Ni la primera que él se comportaba como si realmente lo fuera… Era un juego que se traían desde el principio de los tiempos, al que nunca le había dado la mayor importancia porque sabía que en el fondo ninguno de los dos lo creía. Que eran más pullas y bromas que otra cosa.
Sin embargo, esta vez Stiles lo dijo como si realmente lo creyera.
Y eso no tenía ningún sentido.
Por ello, Derek se olvidó por un instante del papel que solía interpretar, y decidió ser sincero.
- Sea lo que sea, te prometo que no lo haré.
- No puedes prometer eso – protestó cual niño pequeño - Ni siquiera sabes qué es lo que voy a decir.
- Pero sé que es importante para ti. Y que lo es que yo lo sepa – esperó a que Stiles asintiera – Y que lo acepte.
- Me conformaría con que no me odiaras – sonrió con tristeza – Sé que va a ser complicado la parte de aceptarlo.
- Por qué no me lo dices de una vez, y dejas que sea yo quien decida.
- Vale… - se mojó los labios varias veces - Yo… - respiró hondo – Me gustas.
El silencio que siguió a su declaración duró dos segundos.
Dos segundos eternos.
- Me gustas mucho – continuó mientras se obligaba a no dejar de mirar los ojos de Derek – Fue así desde la primera vez que te vi.
Si Derek siempre había parecido una estatua, con esa pose y cara seria capaz de estar horas sin mover un músculo; ahora lo parecía aún más. Ni siquiera parpadeó mientras Stiles siguió hablando.
- Al principio no quise aceptarlo, y pensé que era un cuelgue pasajero porque eras con diferencia el tipo más atractivo que había visto en toda mi vida – tragó saliva, al tiempo que se animaba a continuar - Pero a medida que te conocía, pese a que nuestros encuentros no fueran de lo más amigables, empecé a darme cuenta de que no era sólo eso. Que no eras sólo ese tío sexy y guapo y fuerte y… - tragó de nuevo para recuperar saliva, y de paso dejar ese tema que podría no acabar nunca - Que también eras una buena persona con un preocupante complejo de mártir y de querer salvar a todo el mundo, que te hacía especialmente adorable.
Stiles calló entonces, esperando a que Derek dijera algo. Por primera vez.
- ¿Por qué me lo cuentas ahora?
- Porque ha pasado algo – musitó con cansancio - Y si sólo me afectara a mi no me importaría seguir manteniéndolo en secreto. Pero ha empezado a afectar a los demás. Y a ponerlos en peligro y…
- El secuestro de Allison.
Stiles asintió, serio, pero agradecido de que Derek siempre había sido capaz de entenderle a la primera, sin necesidad de usar muchas palabras... Debía ser por su costumbre de no usar palabras muy a menudo.
- ¿Cómo afecta una cosa a la otra?
- Supongo que porque estoy medio loco – rió con amargura - Y porque últimamente mis pesadillas no me dejan vivir.
Derek esperó a que continuara. Pero cuando vio que volvía a quedarse callado, sin saber qué decir y sólo negando con la cabeza, se sentó más cerca del chico y colocó una mano sobre su hombro.
- Continúa.
Stiles necesitó varios segundo para hacer lo que le pedía, demasiado perdido en la claridad de aquellos ojos.
- Sabes que a raíz de lo del Nemeton y el Darach y todo eso, Allison, Scott y yo cambiamos – Derek asintió, los labios apretados – Y que yo empecé a tener problemas para diferenciar la realidad de los sueños. Que incluso llegué a pensar que estaba dentro de un sueño cuando en realidad no era así.
- Dijiste que ya lo habías superado. Que dejaste de tener pesadillas.
- Y fue así – tomó aire y lo soltó muy despacio - Pero entonces empecé a soñar… Contigo.
- ¿Tenías pesadillas conmigo?
- No. No, claro que no – sonrió de nuevo, pero esta vez era un poquito más alegre - Si soñara que me haces daño, no tendría ninguna duda de que no era real.
- ¿Entonces?
- Soñaba que tú también sentías algo por mí - lo dijo en menos que un susurro. Como si fuera un secreto muy importante que nadie, ni siquiera ellos dos, debían saber - Soñaba que estábamos juntos. Que te alegrabas de que estuviéramos juntos y… Y que eras feliz conmigo.
Derek se obligó a decir algo. Más que nada porque Stiles se le había quedado mirando, muy quieto, esperando una respuesta por su parte.
- No parece un mal sueño.
- Y no lo era – sonrió de nuevo, con los ojos vidriosos - Créeme, no lo era.
- Entonces por qué estas llorando.
Stiles se limpió de un manotazo las lágrimas que habían empezado a caer.
- Porque dejé que fuera demasiado lejos – se mordió el labio inferior – Al principio me alegré de tener esos sueños. Sabía que era la única manera de estar cerca de ti y atreverme a decirte lo que sentía. Pero… Pero cuando vi que pasaba todos los días, cada vez que cerraba los ojos… Empezó a gustarme más esa realidad que… la que se suponía que era real.
- Por eso el alcohol – explicó mientras asentía, entendiéndolo ahora.
- Ese no fue el único problema. También empecé a confundir otra vez los sueños con estar despierto. Sobre todo cada vez que te veía.
- El incidente del jeep. Cuando estuviste a punto de besarme – Stiles se quedó con la boca abierta – Era la única posibilidad – admitió sin darle mucha importancia - Aunque no entendí por qué de repente quisiste hacerlo.
- Créeme, siempre quiero hacerlo – la cara se le puso roja como un tomate, pero se obligó a seguir – Es inútil que trate de negarlo ahora.
El hombre lobo aguardó unos segundos, por si Stiles quería decir algo más. Pero cuando el chico volvió a limpiarse las lágrimas y a mirar a todos lados menos a él, intuyó que ya había terminado.
- Me alegro de que me lo hayas contado.
- ¿En serio? – fijó sus ojos en los suyos.
- Supongo que no ha sido fácil. Y que necesitabas contárselo a alguien.
- Scott también lo sabía. Y… Y no es realmente por eso por lo que estoy aquí.
- ¿Entonces por qué estás aquí? – ladeó el cuello, extrañado.
- La única manera de conseguir que dejara de soñar contigo, era alejándote de mí dentro de esos sueños. Aceptar que no eras real.
- Tiene sentido – asintió.
- No fue agradable – respiró hondo - Tuve que romperte el corazón y… Y sé que eso es una estupidez porque nunca fuiste tú de verdad, y yo jamás podría hacerte daño por algo así pero… Pero para mí es como si hubiera ocurrido.
Derek captó perfectamente el corazón acelerado de Stiles, así como una respiración que estaba lejos de ser la normal.
- Stiles…
- Te vi llorar – gimió – Nunca te he visto llorar, pero allí lo hiciste. Y me dijiste que te estaba haciendo daño.
Los ojos tristes de Stiles se clavaron como cuchillos en el pecho de Derek. No sólo dolía ver a un chico tan valiente como él, destrozado; sino encima saber que era por algo que nunca llegó a ocurrir.
- Estoy bien – susurró al tiempo que le cogía una mano, sin pensar - Te juro que estoy bien.
- Sólo quería que fueras feliz – sollozó – Y allí eras feliz. Siempre sonreías, y reías – soltó una risa quebrada – No sé si se parecerá en algo a tu risa de verdad, pero era genial... Era preciosa.
- A veces lo hago – dijo con cierta timidez, mostrando la más pequeña de las sonrisas. Sabía que no era común en él y que en el fondo era algo deprimente… Pero que también fuera el motivo por el que Stiles llorara, eso sí que no lo podía permitir.
- No como en mis sueños – explicó Stiles - En ellos todas tus preocupaciones desaparecían. También los malos recuerdos y… Y era gracias a mí – sonrió con una mezcla de orgullo y tristeza - Y tú también conseguías que yo fuera completamente feliz, sin tener que preguntarme cómo sería… Cómo sería que Derek Hale me quisiera y yo fuera tan importante para él como él lo es para mí.
Derek se quedó sin palabras.
Desde el momento en que Stiles le dijo que sentía algo por él, no había sabido cómo reaccionar, demasiado sorprendido. Pero ahora que le estaba mostrando su corazón de un modo tan sincero y abierto, tan sobrecogedor, no podía entender cómo no se había dado cuenta antes.
No obstante, debía reconocer que era agradable saber que era tan importante para alguien.
Por ello no pudo evitar mostrar una sonrisa, esta vez un poco más amplia, de gratitud. Por saber que al menos había una persona en el mundo que le quería sin condiciones.
- Deberías sonreír más a menudo. Tienes una bonita sonrisa – sin ser consciente, llevó una mano a la boca de Derek, y acarició sus labios con la yema del dedo corazón… Hasta que los ojos abiertos del hombre lobo le hicieron comprender lo que estaba haciendo - Perdona. No pretendía – alejó la mano corriendo - Dios, qué me pasa. Ya bastante es que no me hayas echado a patadas y ahora voy y…
- No pasa nada.
- Sí. Sí que pasa – se alejó un poco de él, pegándose al extremo del sofá - No tienes ni idea de lo difícil que está siendo no decirte lo que realmente quiero decirte. O tirarme en tus brazos y sentir una vez más lo que es que me abraces como… - negó, frustrado. Se recordó que en realidad nunca llegó a abrazarle – Estoy hablando como un loco… Nunca me has abrazado. No puedo saber lo que se siente.
- ¿Te gustaría?
- ¿Qué?
- Si hace que te sientas mejor.
- Yo… Qué es lo que…
Derek no le dejó continuar. Aprovechándose del desconcierto de Stiles y que era más corpulento, agarró al chico por los hombros y le atrajo hacia su cuerpo, rodeándole la espalda con ambos brazos y apretándole fuerte contra su pecho.
Stiles no supo lo que estaba ocurriendo, hasta que no se vio abrazado por Derek. Cuando le llegó el olor de su pelo, con un toque de menta, mezclado con el propio aroma de su piel.
Se recordó entonces que esta vez era real, y que no debía… no podía, actuar como en sus sueños. Que por mucho que quisiera, jamás llegaría a tener algo con él.
Pero al primer intento de Stiles por alejarse del Beta, Derek le abrazó con más fuerza, dejando claro que era inútil tratar de separarse, porque no lo iba a permitir.
Así que Stiles aceptó la derrota, y disfrutó de ella. Se acurrucó contra el cuerpo de Derek, llenándose de la sensación de estar entre sus brazos, por primera vez en el mundo real.
Y al comprender que aquello sólo era una muestra gratuita y que no se repetiría, volvió a llorar como hizo cuando tuvo que alejarse del Derek de sus sueños.
- Por qué no puedo tenerte – sollozó contra el pecho musculoso - Por qué demonios no puedo tenerte.
- Creo que ahora mismo me tienes – susurró, empezando a acariciar la espalda del adolescente - Estás aquí, ¿no?
- No es lo mismo – respondió sin levantar la cara - Esto es muchísimo más de lo que jamás habría imaginado pero… Pero…
- No es lo mismo.
Stiles asintió antes de apretujarse aún más contra su cálido cuerpo. No pensaba separarse hasta que no fuera el propio Derek quien dijera basta.
Pero Derek no lo dijo.
Y Stiles disfrutó del momento como no creía que fuera posible.
Definitivamente, esto era mucho mejor de lo que había esperado encontrarse.
Tanto, que por momentos parecía que volvía a estar dentro del sueño.
De pronto, Stiles se separó de Derek. Y al ver que él le estaba mirando con una ternura indescriptible, se puso en pie de un salto.
Todo esto: la enorme sonrisa, la voz suave, los abrazos, la ceja levantada, el cogerle siempre de la mano como si no pudiera dejar de tener contacto con él… Todo esto ya lo había visto antes.
Lo había vivido un millón de veces.
Pero no en el mundo real.
- Esto no es real.
El susurro consiguió ponerle la piel de gallina. Sintió un escalofrío recorriendo su cuerpo, muy similar al que experimentó la primera vez que despertó gritando en su cama. Cuando despertaba sólo para estar dentro de otro sueño, y de otro, y de otro.
No podía ser.
Estaba convencido de que había logrado romper el ciclo.
- ¿De qué estás hablando? – murmuró Derek, confuso por la reacción de Stiles ahora que parecía haberse calmado.
- Estoy soñando otra vez – respondió sin mirarle a la cara.
- Stiles…
- Pensé que ya lo había superado. Que dejarte atrás haría que dejara de soñar pero… Pero no es real – le señaló con un dedo tembloroso - Tú no eres real.
- Te aseguro que lo soy – respondió con un toque de prepotencia.
- No. No, no, no… Cómo no me he dado cuenta. Era demasiado perfecto – se puso en pie pese a que las piernas le temblaban - Ni siquiera habrías obligado a Peter a que se marchara. Y en cuanto te hubiera dicho que te quiero me habrías dado una paliza.
El último comentario dejó al hombre lobo un tanto confuso.
- ¿En serio crees que soy así?
- Es lo que habría hecho cualquiera… Uno no descubre que el crío hiperactivo está loco por él, y lo siguiente que hace es abrazarle y…
- Estabas muy nervioso – le interrumpió, todavía sentado en el sofá - Pensé que te vendría bien.
- ¡NO! – se alejó de él, en dirección al salón y al enorme ventanal. Necesitaba tomar un poco de aire… Aunque fuera un aire imaginario - No eres real. No puedes ser real. Sigo durmiendo. Nunca he dejado de soñar.
Derek siguió sentado, esperando que aquello le diera más a espacio a Stiles y que terminara de calmarse. Pero cuando el chico comenzó a dar vueltas en torno a la mesa, tirando cualquier cosa que se encontrara y sin dejar de repetir que era un sueño; decidió intervenir. Se puso en pie y avanzó lentamente hacia él.
- Stiles – susurró con las manos en alto - Estás despierto.
- No. No es real – respondió sin mirarle, y se llevó las manos al pelo. Tiró de él con fuerza – Despierta, Stiles. Esto no es real. Tienes que despertar.
- Para.
- ¡Despierta!
- ¡Stiles! – Derek no lo dudó cuando agarró con fuerza ambos brazos del humano, y le zarandeó - ¿Lo has notado? Es real. Si no lo fuera, ¿no crees que ya te habrías despertado?
- No es suficiente – dijo lastimero - Y yo estoy muy cansado y…
No pudo terminar la frase.
Derek soltó los brazos de Stiles, rabioso por no saber qué más hacer.
Nunca habría pensado que fuera tan difícil convencer a alguien de que realmente no estaba soñando. Lo único que le quedaba era abofetearle, pero se negaba en redondo a hacerlo.
Intentó pensar con calma, cuando de pronto tuvo una idea.
Recogió del suelo uno de los cuadernos y lápices que Stiles había tirado, y escribió algo en él. Cuando terminó, volvió junto a Stiles y le entregó el cuaderno.
- Lee.
- No puedo – explicó sin mirar siquiera la hoja - No puedo leerlo.
- Sí que puedes – replicó, cortante. Esperó a que el chico posara su mirada sobre las letras, pero en seguida empezó a negar.
- No puedo leer nada.
- Claro que puedes – dejó el cuaderno en la mesa, y llevó ambas manos al cuello de Stiles. Era un gesto que con cualquier otro habría sido visto como una amenaza, pero que ahora sólo pretendía darle seguridad - Stiles, mírame. Esto es real.
- Quiero que lo sea – sollozó - No tienes ni idea de cuánto quiero que lo sea.
El dolor que vio en los ojos de Stiles, era más del que podía soportar.
Sabía que era el mismo que reflejaban los suyos cada vez que se miraba en el espejo. Pero saber que alguien como Stiles: tan leal, tan inteligente… tan alegre, estaba experimentando esa misma clase de dolor, no era nada justo.
Desesperado por borrar esa mirada triste, le abrazó.
Esta vez Stiles no rehuyó el contacto, y Derek aprovechó para apretar con fuerza sus brazos en torno a la espalda del chico. Notó los temblores recorriendo el cuerpo del adolescente, cada vez que sollozaba y se apretujaba más contra él, pero se obligó a concentrarse sólo en el latido de su corazón.
Cuando notó que éste se relajaba un poco, casi cinco minutos después, se separó lentamente de él.
- Cierra los ojos – pidió.
- Por qué.
- Confía en mí. Cierra los ojos – Esperó a que obedeciera, y cogió entonces el bloc de notas que había dejado en la mesa. Lo colocó justo en frente de Stiles, a medio metro de distancia y a la altura de sus ojos – Ábrelos ahora.
Stiles lo hizo… Y se quedó sin respiración.
No podía ser.
Entendía lo que ponía.
Las letras, las palabras. Entendía toda la frase.
Y eso sí que no podía ser.
- ¿Puedes leer? – Stiles asintió - ¿Sabes qué pone? – volvió a asentir, y miró con ojos vidriosos a Derek - ¿Qué pone? Léelo.
- Es real.
- Dilo otra vez.
- Es real.
- Otra vez – dijo un segundo después de agarrarle la barbilla con dos dedos, y obligarle a mirarle a los ojos.
- Es real.
- Es real – repitió Derek.
Stiles tuvo que tragar saliva varias veces. Incapaz de parpadear, se perdió en la sensación de notar los dedos de Derek tocando su piel, y de tener aquellos profundos ojos a centímetros de distancia. No estaba seguro, pero juraría que era la vez que más cerca los había tenido… En el mundo real.
Porque todo esto era real.
- Me has abrazado – susurró con miedo. Casi con vergüenza – Dos veces.
- Lo sé.
- ¿Por qué? – Derek torció el cuello, y puso una mueca que era lo más parecido a un gesto despreocupado que jamás había visto en él.
- Porque a mi tampoco me gusta verte llorar.
Aquella respuesta consiguió que Stiles pasara por varias reacciones. Primero se quedó con la boca ligeramente entreabierta, más que sorprendido. Luego entornó un poco los ojos, intentando averiguar el posible sentido oculto de sus palabras. Y finalmente sacó a relucir una sonrisa sincera y más propia del Stiles del principio. Cuando sus temores sólo existían en el mundo real, y estaba más que dispuesto a hacerles frente.
- Eres mucho mejor de lo que la gente cree – dijo al final.
Derek alzó una ceja en pose de indiferencia.
- Lo sé.
- Y eres menos capullo de lo que yo creía.
- También lo sé.
Stiles soltó una carcajada que le sentó increíblemente bien.
- ¿Por qué no eres siempre así?
El Beta no se ofendió por el comentario.
- Porque sería menos divertido.
- Sí. Probablemente tienes razón.
- Y porque no todos se merecen conocer al verdadero Derek Hale.
El último comentario logró que Stiles abriera los ojos como platos.
- ¿Sabes lo prepotente que es hablar de uno mismo en tercera persona?
- ¿Tanto como inventarse su propio nombre?
- Ok. Esa me la he ganado – soltó una risita nerviosa, mientras se apoyaba en la mesa - Entonces… ¿Qué va a pasar ahora?
- A qué te refieres – se colocó al lado del chico, imitando su posición.
- ¿Te va a resultar incómodo verme cuando sabes que en realidad estoy colado por ti?
- ¿Me ves incómodo ahora?
- Pues… - le escaneó de arriba abajo con descaro - No. La verdad es que no - Derek negó levemente, con los labios formando una minúscula sonrisa. Y porque sabía que si no lo decía reventaba, añadió con timidez – Gracias… Por todo.
- No es que haya hecho mucho.
- ¿Te recuerdo que por un momento he creído que estaba soñando? Créeme, has hecho muchísimo más de lo que había esperado.
Derek aceptó el cumplido con un ligero asentimiento de la cabeza. En cualquier otro, ese gesto sería ridículo; pero en él significaba un mundo.
Sin embargo, con aquel gesto también se puso fin a la conversación. Ahora que ya había pasado el miedo a seguir dormido, y que había dicho todo lo que había ido a decir, no tenía mucho sentido que siguiera allí… Por muchas ganas que tuviera.
- Será mejor que me vaya – comento, nervioso - Ya te he robado mucho tiempo. Y mi padre cenaba hoy en casa, así que tendré que asegurarme de que no calienta lo primero que saque del congelador.
- Suena divertido – respondió serio, recuperando su tradicional sentido del humor.
- Ni te lo imaginas.
Stiles respiró hondo antes de dirigirse a la puerta. Se sentía muchísimo más liviano de cómo recordaba haber estado en semanas… casi meses.
Cuando ya había abierto la puerta, Derek le llamó. Dio media vuelta y le encontró donde le había dejado.
- ¿Sí?
- ¿Realmente era feliz? – preguntó el hombre lobo con voz grave - En tus sueños.
El chico tardó unos segundos en reaccionar. No entendía muy bien a qué venía esa pregunta. Pero por la seriedad reflejada en su rostro, estaba claro que era importante.
Así que no tuvo ningún problema en responder con sinceridad.
- Mucho.
Derek asintió, quedándose varios segundos en silencio.
- Algún día podrías contármelos. Tus sueños.
- ¿Por qué? – preguntó sin pensar - Quiero decir, no es que no quiera pero… No eran nada del otro mundo – se sonrojó - Y bastante más inocentes de lo que uno esperaría soñando contigo… No sé si me entiendes.
- Perfectamente - los ojos de Beta brillaron, en un intento de amenaza - Pervertido.
- ¿En serio quieres que te hable de ellos?
Hale asintió, apretando los labios durante unos instantes.
- Cuando era pequeño y nos juntábamos toda la familia a cenar, mi madre siempre contaba historias de cuando éramos unos críos. De todos mis hermanos y primos, y también de mis tíos – Clavó su mirada en la del chico - Desde que murieron, no he vuelto a tener la oportunidad de recordar momentos felices.
- Pero no son realmente recuerdos… Nunca existieron.
- Para ti sí lo son.
Eso fue todo lo que Stiles necesitó para darle lo que Derek le pedía.
- De acuerdo.
- Gracias – el susurro fue casi imperceptible. Aun así, jamás había visto ni entendido a Derek de un modo tan claro, como acababa de hacer ahora.
- Me voy antes de que mi padre ponga una orden de búsqueda – dijo la primera tontería que se le ocurrió para marcharse. Sabía que ahora era él quien debía darle espacio a Derek.
Despidiéndose con la mano y una sonrisa en los labios muy parecida a las que mostraba en el mundo imaginario, salió del loft y cerró la puerta tras él.
Su corazón seguía igual de acelerado que cuando llegó.
Pero esta vez era por un buen motivo.
