Misaki amaneció en los brazos de su novio, quien seguía plácidamente dormido. Le observó un momento dormir y comenzó a acariciarle suavemente el pecho, cosa que hizo que el mayor se despertara con una sonrisa.
- Buenos días. ¿Qué tal has dormido?
- Mejor que nunca.- Respondió Misaki devolviéndole la sonrisa.
- Igual un poco adolorido, ¿no?
- No, me siento bien, Usagi-san.
- Me alegro.- Dijo el profesor dándole un beso en la mejilla.
- Será mejor que me vaya. La gente no tardará mucho en despertarse.- Dijo Misaki incorporándose.
- ¿Y si nos fugamos? Solos tú y yo.- Akihiko le agarró de la cintura para evitar que saliera de la cama.
- Anda, no seas bobo.- Rió Misaki deshaciéndose de su agarre y comenzando a vestirse.- Espero que Shinobu no se haya dado cuenta de que no he dormido en mi cama.
- Bueno, sabe lo nuestro.- Comentó Akihiko.
- Ya, pero preferiría que no sepa que lo hemos hecho.- Dijo Misaki sonrojado, provocando que su novio sonriera.
- ¿Por qué? Si por mí fuera lo diría por la megafonía del internado.
- ¡No digas cosas tan vergonzosas!- Le dijo Misaki ya vestido.
- Tengo ganas de volver a hacerte el amor.- Murmuró el escritor con semblante serio, haciendo que el menor se pusiera completamente rojo.
- ¡Qué no digas cosas vergonzosas!
- ¿Tú no tienes ganas?- Le preguntó Akihiko sonriendo de lado y conociendo perfectamente la respuesta. Misaki le miró sabiendo que lo único que intentaba era avergonzarle lo máximo posible, así que decidió ignorarle.- ¿Te vas a ir sin contestarme? Me quedaré muy triste pensando que no te gustó lo de anoche y que soy muy mal amante…
- Usagi-san, sabes que eso no es cierto.- Le dijo Misaki sin mirarle y dirigiéndose hacia la puerta.
- ¿Entonces lo disfrutaste?- Preguntó el mayor sin borrar aquella sonrisa de su cara.
- ¡Qué sí, baka!- Misaki abrió la puerta y asomó ligeramente la cabeza para volver a cerrarla lo más rápido posible.
- ¿Qué ocurre? ¿Te ha visto alguien?
- No, pero viene hacia aquí Kamijou.- Susurró un muy nervioso Misaki mientras Akihiko se vestía rápidamente.
- Corre, escóndete en el baño.- Misaki obedeció sin rechistar y se metió en la bañera, siendo tapado por la cortina. Pocos segundos después se escucharon unos golpes en la puerta.
- Hiroki, ¿qué haces aquí tan temprano?- Preguntó el escritor cuando abrió la puerta y se encontró con su mejor amigo todavía puesto de pijama.
- Mi baño se ha inundado por culpa de Nowaki y la dichosa gallina.- Respondió Hiroki adentrándose en la habitación sin esperar invitación.
- ¿Está en tu dormitorio?
- Sí, vaya noche hemos pasado.- Dijo suspirando.- Estos días la hemos tenido en el jardín porque el director no estaba, pero como ha vuelto y no quiere bichos en el internado…
- Ya.
- En fin, no te importa si uso tu baño, ¿verdad?- Preguntó Hiroki.
- ¡No!- Exclamó Akihiko agarrándole del brazo para evitar que entrara al cuarto de baño.
- ¿Qué? ¿Qué diablos te pasa?
- No puedes usar mi baño.
- ¿Por qué? No me digas que todavía estás enfadado por lo de tu coche…
- No, no es eso.
- ¿Entonces?- Dijo Hiroki comenzando a impacientarse.
- Que iba a ducharme yo.
- ¿Y no puedes esperar a que mee? Me va a explotar la vejiga. Además, ya estás vestido. ¿Por qué demonios te has vestido antes de ducharte? Es una pérdida de tiempo y de energía.
- ¿Por qué no vas a los baños del aulario?- Propuso Akihiko.
- No pienso pasearme por todo el internado en pijama.- Sin decir nada más, Hiroki se metió en el baño rápidamente y cerró con pestillo para que el escritor no intentara entrar. Akihiko se quedó esperando algún grito por parte de su amigo al descubrir a Misaki, pero nunca llegó tal reacción.
- ¿Lo ves? No ha sido para tanto.- Dijo Hiroki al salir del baño.- Ya te dejo tranquilo.
- Vale. Adiós.
- Estás raro.- Le dijo su amigo mientras cogía el pomo de la puerta y se disponía a salir.- Por cierto, ¿podrías acompañarme esta tarde a deshacerme de la gallina?
- ¿La vas a matar?
- ¡Claro que no! Simplemente la voy a llevar a un lugar mejor donde va a ser muy feliz.
- Eso suena a muerte.
- Que no. Nowaki ha encontrado una granja donde se harán cargo de ella.
- Sí, de acuerdo, yo te acompaño a ti y a la gallina a donde quieras.- Le dijo Akihiko empujándole suavemente.- Venga, hasta luego.
- Que sí, que ya me voy.- Le dijo su amigo para luego salir dando un portazo.
- Ya se ha ido.- Anunció y Misaki salió del baño.
- Me va el corazón a mil.
- No te ha visto, ¿verdad?
- No, estaba escondido detrás de la cortina.- Negó el menor.- Se ha hecho muy tarde, seguro que Shinobu ya se ha despertado.
- Deja de preocuparte tanto por Shinobu y quédate conmigo.- Le pidió el mayor poniéndose delante de la puerta para evitar que saliese.
- Usagi-san, no seas infantil.- Le dijo Misaki divertido por el comportamiento de su novio.
- Aún no te has ido y ya te echo de menos…
- Pero si me vas a dar clase en un par de horas.
- Lo sé, pero no es lo mismo.- Djo Akihiko acercándose lentamente a él.- En clase no te puedo acariciar, ni besar...- Cuando estuvo lo suficientemente cerca del menor, se inclinó para susurrarle al oído.-...ni follar.
- ¡Baka!- Gritó Misaki muerto de la vergüenza y empujando al profesor para alejarlo.- ¡No seas pervertido!
Finalmente Misaki se marchó de la habitación de su novio más tarde de lo que tenía previsto. Era consciente de que Shinobu ya estaría despierto y sabría que no había pasado la noche en su dormitorio. Se mentalizó para el interrogatorio al que le iba a someter el rubio y se decidió a abrir la puerta de la habitación que compartían. Lo que no esperó era encontrarse con Kane de pie sobre su cama y aplaudiendo mientras le miraba con una gran sonrisa.
- ¡Ahí llega nuestro héroe!
- Kane, le estás avergonzando.- Dijo Satoru, quien también se encontraba ahí.
- Chicos, ¿qué hacéis aquí?- Preguntó Misaki cerrando la puerta y adentrándose en la habitación.
- Shinobu nos ha avisado de que no has dormido aquí.- Respondió Kane sin borrar la sonrisa. Misaki miró a Shinobu sorprendido pero éste se limitó a encogerse de hombros.
- Bueno, ¿dónde has dormido?- Preguntó Satoru.
- Vaya pregunta más tonta. Está claro que Misa-chan esta noche no ha dormido mucho.
- No sé a qué te refieres, Kane.- Dijo Misaki intentando aparentar normalidad.
- ¡Claro que lo sabes!- Rió Kane.- Me refiero a que Usami te ha tenido a cuatro patas toda la noche.
- Qué bestia eres.- Murmuró Satoru sin poder evitar reír.
- ¿En verdad lo has hecho, Misaki?- Preguntó Shinobu con curiosidad, provocando que Misaki se pusiera completamente rojo. El castaño le miró un momento sin saber muy bien qué responder, finalmente asintió con la cabeza haciendo que Satoru le mirara sorprendido y que Kane soltara una carcajada.
- ¡Queremos los detalles!
- Kane, no seas morboso.- Le dijo Satoru.
- ¿Duele mucho?- Preguntó Shinobu ignorando a sus dos amigos.
- Al principio duele un poco pero pasa rápido.- Respondió Misaki con un hilo de voz y evitando hacer contacto visual.
- ¿Y cómo la tiene?- Preguntó Kane haciendo que Misaki le mirara con el ceño fruncido.
- ¡Eso no es asunto tuyo!
- Vale, Misa-chan, no te enfades.- Le dijo su amigo riendo.- No te apetece hablar de su pene, está bien, lo entiendo. ¿Qué tal la chupa?
- Kane, suficiente.- Dijo Satoru acercándose a su amigo y tirando de él para que bajara de la cama del castaño.- Vamos a arreglarnos y dejemos a Misaki tranquilo.
- Hoy en clase no podré pensar en otra cosa que no sea Usami metiéndotela.- Comentó Kane mientras Satoru le guiaba hacia la puerta.
- Voy a ducharme.- Dijo Misaki suspirando una vez sus dos amigos se hubieron marchado.
- ¿Y cómo fue?- Preguntó Shinobu sorprendiendo a su amigo.
- Pues...agradable.
- No, me refiero a cómo surgió. ¿Se te insinuó él?
- En verdad me insinué yo o eso creo.- Respondió Misaki algo avergonzando al pensar en lo ocurrido la noche anterior.
- ¿Cómo?
- Bueno, pues como no se me da muy bien expresarme…me desnudé.
- ¿Y funcionó?- Preguntó Shinobu sin cambiar su semblante serio, haciendo sentir incómodo a su amigo.
- Sí.- El rubio se quedó pensativo y Misaki aprovechó su silencio para meterse en la ducha.
Nowaki llegó a la facultad puntual como siempre. Se encontraba cansado ya que no había dormido mucho la noche anterior por culpa de Chiqui, la gallina que había secuestrado Hiroki, pero eso no le importaba en absoluto. Lo importante era que Hiroki y él mantenían una relación formal desde hacía cuatro meses y si dormir con su pareja significaba dormir también con una gallina, él lo haría encantado.
Entró en el aula y se sentó junto a Yumi, su mejor amiga, quien se encontraba desplomada sobre el pupitre.
- Debería ser ilegal tener clase a estas horas.- Dijo Yumi a modo de saludo.
- Pero si son las diez de la mañana.- Comentó Nowaki con una sonrisa.
- Por eso mismo. Por cierto, ¿tú cómo lo haces? ¿Cuál es tu secreto para tener tanta energía de buena mañana?
- En verdad hoy me siento algo cansado, no he dormido mucho esta noche.
- Es una de las desventajas de tener novio.- Dijo Yumi incorporándose y sentándose lo más recta que pudo.- Hoy haré la preinscripción para lo de EEUU, ¿quieres que lo hagamos juntos?
- Es cierto, ya ni me acordaba de eso.- Dijo Nowaki sorprendiendo a su amiga.
- ¿QUÉ? ¡Pero si llevamos desde que empezó la carrera hablando de eso!
- Ya, pero creo que no me interesa tanto como antes.
- ¿Es por tu Hiro-san?- Preguntó Yumi arqueando una ceja.
- Dos años es mucho tiempo, Yumi.
- ¿Eres consciente de lo mucho que avanzarías en esos dos años?- Preguntó su amiga sin poder creer las cosas que estaba diciendo Nowaki.- Si tu Hiro-san te quiere sabrá esperarte dos años.
- No es tan sencillo.- Negó Nowaki.- Pueden pasar un montón de cosas en dos años y ya sabes lo mucho que me ha costado que Hiro-san se fije en mí…
- Estás siendo tonto, Nowaki. ¿Acaso lo has hablado con él?
- No, porque no voy a ir.- Respondió Nowaki cruzándose de brazos.
- ¿De verdad vas a desaprovechar una oportunidad única por un novio?
- Es Hiro-san de quien estamos hablando.
- ¿Sabes qué? Yo creo que tu querido Hiro-san estaría de acuerdo conmigo y no contigo.- Dijo Yumi suspirando.- No voy a insistir más porque ya eres mayorcito, pero por si te interesa el plazo acaba en diez días.
Nowaki se quedó pensativo después de aquella charla. No era que le diese igual su carrera, más bien al contrario. Se había esforzado mucho para llegar a donde estaba y pensaba continuar así, se había propuesto convertirse en un gran pediatra y eso iba a hacer. Pero en ese momento lo que más le importaba en el mundo era su novio. Todo giraba entorno a Hiro-san. Nowaki era consciente de lo muy enamorado que estaba y, que aunque Hiroki le quería, no lo hacía al mismo nivel, pero todo eso le daba igual. Lo único que le importaba a Nowaki era que las cosas fueran bien con Hiroki.
Por otro lado, llevaba soñando con ir a estudiar a EEUU desde que empezó la universidad. Yumi y él habían comentado en numerosas ocasiones lo maravillosos que iban a ser esos dos años en el extranjero. Pero las cosas venían como venían y en aquel momento Hiro-san era más importante que cualquier curso en EEUU.
- Yo de ti haría la preinscripción.- Dijo Yumi cuando finalizaron las clases y se dirigían al metro.- Es decir, no es seguro que te cojan y en el caso de que lo hagan puedes decir que no. Pero imagínate que no la haces y en unos meses cambias de opinión.
- Eso es cierto.- Asintió Nowaki pensativo.- Puedo echarla y si luego me admiten y no quiero ir, digo que no.
- ¿Eso es un sí?- Preguntó Yumi sonriendo.- ¿Vienes conmigo a hacerla?
- Es un sí a la preinscripción, por si más adelante me arrepiento, pero no es un sí a ir a EEUU.- Le dijo Nowaki.
- ¡De acuerdo!- Exclamó Yumi emocionada.- ¡Vayamos a hacerla!
Si a Misaki le había funcionado a él también tenía que funcionarle. Shinobu había conseguido colarse en la habitación de Miyagi y se encontraba pensando en cómo sorprenderle. Tenía claro que iba a estar desnudo, lo que no conseguía era decidirse por la postura con la que le iba a recibir. ¿De pie apoyado casualmente en una pared? ¿La de Titanic? ¿Tumbado en la cama abierto de piernas? Igual esa última era demasiado directa.
Miró el reloj que tenía su novio en la mesita de noche. Shinobu calculaba que Miyagi llegaría en menos de cinco minutos, ya que esa era la hora en la que solía ir a su dormitorio después de las clases. El rubio se desnudó rápidamente y se tumbó sobre la cama adoptando la pose de Titanic. Su corazón latía con fuerza y notaba los nervios en el estómago, por lo que respiró profundamente durante unos segundos para relajarse. Observó su miembro flácido y se concentró en la idea de que Miyagi iba a verle desnudo, le ponía tanto pensar en ello que no tardó mucho en ponerse duro.
No pasó ni un minuto cuando Miyagi entró en su dormitorio, quedándose boquiabierto al ver a su novio completamente desnudo sobre su cama. Shinobu se sonrojó ligeramente cuando el profesor le observó de arriba a abajo.
- Miyagi, píntame como a una de tus chicas francesas.- Dijo el menor intentando poner voz sensual. Aquella frase sacó del trance a Miyagi, haciéndole reaccionar.
- Por favor, vístete.- Suspiró el profesor dándose media vuelta para no mirarle. Shinobu se incorporó con gesto preocupado, quedándose sentado sobre la cama y cogiendo un cojín para tapar su hombría.
- Sólo quiero sentir que mi novio me desea.- Murmuró Shinobu con voz rota.- Creo que no pido tanto.
- Ya te lo he explicado mil veces, Shinobu-chin.- Le dijo Miyagi sin girarse e intentando mantenerse calmado.- Te deseo, créeme que lo hago, pero no pienso hacer nada contigo hasta que cumplas los dieciocho.
- No quiero esperar...- Dijo Shinobu rompiendo a llorar. Se sentía rechazado y humillado. En el fondo pensaba que el mayor al verle desnudo iba a lanzarse a sus brazos y a hacerle el amor en ese mismo instante. Había sido un idiota al pensar eso.
- No, por favor, no llores.- Miyagi se dio la vuelta y corrió a abrazar a su novio, quien se agarró a él y comenzó a llorar en su pecho.- Cielo, no llores, no vale la pena.
- Misaki y Usami lo hicieron anoche…
- Y te ha dado envidia, ¿no?- Le dijo Miyagi acariciando su espalda desnuda. Shinobu asintió sin poder parar de llorar.- Ya nos llegará a nosotros, no te preocupes.
- Todavía falta mucho...- Murmuró Shinobu.- ¿Y si no consigues aguantar y te vas con otro?
- Shinobu, escúchame.- Dijo Miyagi con semblante serio y cogiéndole la cara con sus manos para obligarle a mirarle a los ojos.- Eso jamás. ¿Me has oído? Jamás te haría algo así.
- Lo sé, pero a veces no puedo evitar tener ese tipo de pensamientos.
- Shinobu-chin, te quiero. No lo dudes, ¿vale?- Dijo Miyagi secándole con los dedos las lágrimas.
- Yo también te quiero.
- ¿Ya estás más tranquilo?
- Un poco.- Asintió Shinobu.- Aunque sigo queriendo hacerlo contigo…
- Paciencia, cielo.
- ¿Y si no llegamos hasta el final?- Propuso el rubio.- ¿Qué te parece? Si no la metes...
- Si empezamos no creo que pueda parar.- Dijo Miyagi negando con la cabeza.
- Solo una paja, Miyagi.- Pidió Shinobu apoyando su cabeza de nuevo en su pecho. El mayor le arropó y suspiró sin responder.- ¿No quieres?
- No, Shinobu.
- ¿Y si me hago una y tú me miras?
- Que no.
- ¿Y si tú te la haces y yo te miro?
- No.
- ¿Puedo verte desnudo?- Preguntó Shinobu alzando levemente su cabeza para mirarle a los ojos. Miyagi le miró durante unos segundos de forma muy seria para después sonreír.
- Estás muy salido, Shinobu-chin.
- Tú me has visto desnudo…
- No me he fijado.
- Qué mentiroso, he visto como me mirabas.
- Deberías vestirte, vas a coger frío.- Le dijo Miyagi de manera cariñosa.
- Vísteme tú.
- Eres un terrorista, Shinobu-chin.
Hiroki y Akihiko regresaron al internado ya entrada la noche. Habían ido a llevar a la gallina a una granja y el granjero les había entretenido más de lo que habían esperado. Hiroki estaba sorprendido por la actitud de su amigo. Akihiko siempre había sido muy paranoico con su coche, era lo que más quería y cuidaba en el mundo, por lo que a Hiroki le sorprendía que le hubiera perdonado tan fácilmente el haber metido una gallina en su deportivo y que, además, hubiera accedido a llevar a la gallina a la granja en su coche. No entendía qué era lo que le pasaba a su amigo, pero Akihiko estaba de muy buen humor.
Entraron en el edificio principal y se cruzaron con Kane, quien salía del comedor y se dirigía a los dormitorios, pero al ver a los profesores cambió de rumbo y se acercó a ellos.
- Buenas noches, Kamijou-sensei.
- ¿Qué haces por los pasillos?- Preguntó Hiroki sin mucho interés.
- He bajado a por un poco de agua. Es bueno beber antes de ir a dormir.- Respondió el estudiante y miró con una sonrisa traviesa a Akihiko.- Yo me retiro ya. Hasta mañana, Kamijou-sensei. Buenas noches, pichabrava.
- ¿Pichabrava?- Repitió Hiroki frunciendo el ceño mientras Kane se alejaba.- ¿Por qué diablos te ha llamado eso?
- A saber, ese chaval es impredecible.- Se encogió de hombros el escritor.
- Ya, pero siempre dice las cosas por algún motivo.- Dijo Hiroki pensativo.- Akihiko, ¿hay algo que debería saber?
- No, nada.
- De acuerdo.- Asintió Hiroki no muy convencido.
Cuando llegó a su habitación, Nowaki ya se encontraba en la cama leyendo los apuntes que había cogido aquel día. El menor sonrió al ver a su novio entrar y dejó a un lado sus papeles.
- ¿Cómo ha ido?
- Hemos dejado a Chiqui en la granja.- Se limitó a decir Hiroki mientras se desnudaba para ponerse el pijama.
- ¿Estaba feliz?
- No lo sé, Nowaki, sólo es una gallina.
- Espero que sea feliz.- Dijo Nowaki sin apartar la mirada de su pareja.
- Seguro que lo será.- Comentó Hiroki con el pijama ya puesto y listo para meterse en la cama.- ¿Qué tal el día? ¿Cómo han ido las clases?
- Bien, como siempre.- Sonrió el menor echándose a un lado para hacerle hueco.
- Me alegro.
- Oye, Hiro-san, ¿qué opinas de estudiar en el extranjero?- Hiroki le miró sorprendido mientras se metía en la cama.
- Depende.
- ¿De qué?
- De muchos factores.- Dijo Hiroki sin dejar de mirarle, como estudiando a qué venía toda esa conversación.- Pero en la mayoría de los casos suele ser una experiencia muy recomendable.
- Entiendo.- Asintió Nowaki pensativo.
- Hay oportunidades que sólo se presentan una vez en la vida y hay que saber aprovecharlas.
- Vale, Hiro-san.- Dijo Nowaki dándose la vuelta para disponerse a dormir.
- ¿Estás pensando en irte a estudiar fuera?- Preguntó Hiroki intentando que no se le notara el miedo que sentía en ese momento. La simple idea de estar lejos de Nowaki le resultaba insoportable.
- No, es Yumi quien quiere irse a EEUU.- Respondió Nowaki sin mirarle.
- Ah, me alegro por ella, va a aprender un montón.- Comentó Hiroki pero ya no obtuvo respuesta por parte de su pareja.
Hola ^^
¿Qué tal? Espero que os haya gustado el capítulo.
Quería comentaros que el próximo tardaré en subirlo porque dentro de poco empiezan los exámenes y andaré liada. Aún así subiré el último capítulo de Amistad, porque como es el último no quiero dejarlo inacabado.
Muchas gracias por leer.
Un abrazo enorme!
