¡Hola! A todos… Dios ni yo misma me creo haber terminado este capitulo antes de irme de vacaciones pero ustedes se lo merecen por todo el apoyo que me brindan con sus comentarios. ¡Gracias! Espero que les guste este capítulo, más vale que les guste este capitulo ¬¬ me he desvelado tres noches durmiéndome a las 2 y 3 am para acabarlo. Actualmente estoy muerta de sueño jajaja.
Pues agradecimiento especial a AnDsI porque ella es la que les subirá el capítulo este viernes y se sacrificara sus horas de sueño. ¡Un aplauso para AnDsI! ¡Por eso te dedico este capitulo amiga! ¡Gracias!
Y también a Dark Princess Akari por su cumple!!!
Bueno espero ansiosa sus comentarios, háganme saber que valió la pena las desveladas. Espero leer sus reviews para cuando vuelva. Os quiero mucho cuídense y no les interrumpo más y les dejo con la lectura.
Capitulo IX: Antojos y Enfrentamientos.
Soltó a la joven como si esta quemara y torpemente cayó de bruces al frío suelo de la empresa.
-Auch.-Gimió la Hikari una vez en el piso mientras miraba de mala manera al rubio menor-¡Ten más cuidado idiota!
Takeru le tendió la mano a la joven y se sintió tan torpe que rápidamente alzó a la castaña y la quedaba viendo de manera indescifrable. Por un lado se sintió tan bien al tenerla en sus brazos y girarla. Aunque también pudo ser a causa de la emoción que le producía que su hermano por fin se reconciliaba con su esposa y eso solo significaba que volvería a tomar su puesto. Pero… cuando sostuvo a la joven entre sus brazos sintió un calor desconocido, no lo peor del caso es que no era desconocido. Era muy conocido para él, muy a su pesar.
Luego de perderse en esa laguna mental recordó que no estaba solo. Observo a los cinco jóvenes que lo acompañaban y lo miraban fijamente parpadeando sincronizada mente debido a su notorio rubor, eso y el hecho que aún sostenía la mano de la chica que ayudo a levantarse. Tenía que pensar en algo pero ¿en qué? Piensa Takeru, piensa. Observo a las personas a su alrededor y ¡bingo! Se percato que su hermano estaba aún ruborizado con la corbata suelta y sin su saco se aclaro la garganta para volver a endurecer sus ojos y sonreír pícaramente.
-Me pregunto.-Comenzó a hablar sorprendiendo a los jóvenes.-Si no los hubiéramos interrumpido ¿Qué hubieran hecho ahí dentro?-Dijo mirando de manera acusadora a su hermano y cuñada que se pusieron de ser posible más rojos de lo que ya estaban. Aprovecho el momento y empezó a caminar con dirección desconocida incluso para él mismo.-Por cierto Yamato vuelvo a mi puesto.-Dijo desapareciendo al doblar la esquina.
Los cinco jóvenes que se hallaban quedaron viendo como el rubio menor huía literalmente del lugar y volvieron su vista a la castaña menor que ante las miradas de todos se ruborizo.
-Creo que lo mejor es que me vaya.-Dijo la menor ruborizada.-Mimi me alegro que hayan arreglado las cosas.-Comento con la vista fija en su amiga-¿Miyako nos vamos?-Pregunto a la joven de lentes.
-Eh, si.-Respondió como si recién saliera de un trance, era mucho para un solo día.-Vámonos, adiós Ken.
-Adiós.-Susurro el joven de cabello negro dirigiendo su mirada a la pareja de esposos.-Creo que yo también me voy a trabajar, me alegro por vosotros.
La pareja se quedo nuevamente sola sin saber que hacer o como actuar sus miradas coincidieron y las apartaron rápidamente sonrojándose de nuevo.
-Yo…-Empezó la castaña volteándose a encarar a su marido.
-Yo…-Comenzó el rubio a la par con su esposa.
-¡Por fin los encuentro!-Exclamo una tercera voz a lo lejos llamando la atención de la pareja.-Los he estado buscando por todos lados.-Corriendo a su encuentro.-Creo que este amiguito te extraña demasiado.-Dijo Michael mostrando al felino.
-¡Yamato!-Exclamo Mimi eufórica a lo que el minino salto de los brazos de Michael a los de ella.
-¿Yamato?-Preguntó Michael intrigado.
-Ese es su nombre.-Suspiro el rubio de ojos azules con pesar.
El rubio quedo viendo a su esposa como acariciaba y consentía al pequeño recogido y sonrió complacido. Sintió que se quitó un gran peso de encima luego de arreglar las cosas con su esposa. Las cosas quedaron mejor de lo esperado hasta había vuelto a besar sus labios algo que anhelaba desde hace muchísimo tiempo pero si no era una cosa era otra y se lo impedían. Y por cosa se refería al condenado animal que lo miraba burlándose de él.
Que disfrute mientras pueda el "pequeño Yamato" porque ahora que se ha reconciliado con su esposa por lo menos le prestara un poco más de atención, volvió a ver a Mimi mientras ella consentía al gato. De acuerdo quizás no tanta atención como la que recibe ese saco de pulgas de ella pero si un poco más de la que le prestaba últimamente. ¿Por qué Mimi decía que el animalejo se parecía a él? Si era un gato mal humorado, celoso, engreído y él no era así. Olvido al felino por algo que no le gusto y eso fue que su primo observaba a Mimi de la misma forma que él.
-Bueno, creo que tendremos que regresar al trabajo.-Dijo mirando a su esposa, esperando que Michael pillara la indirecta y se fuera por donde vino.
-Tengo hambre.-Dijo Mimi de la nada avergonzada, pero en verdad se estaba muriendo de hambre.
-¿Qué quieres comer?-Pregunto Yamato de manera tierna entendiendo que esas hambres eran por el bebé que esperaba.
-Bebito quiere… papas con helado de vainilla.-Dijo sonriendo de la nada.-Eso queremos.
Era algo raro pero si era lo que querían su esposa y su hijo se los complacería.
-¿Puedo acompañarlos?
-¡No!-Soltó Yamato de golpe viéndole de muy mala manera.-Mi mujer y yo saldremos a almorzar solos.-Dijo tomando de la mano a su esposa.-Puedes cuidar al gato hasta eso.
-No, no, no ese gato me odia.-Se justifico Michael.-Miren.-Dijo señalando las múltiples mordidas y arañados causados por el pequeño.
-¡Yamato!-Reprendió Mimi a su gatito el cual lo quedo viendo con una cara de angelito que logro convencer a la castaña.-Estoy segura que fue sin querer, discúlpalo Michael.-Pidió la joven-¿Podríamos dejárselo a Takeru?
-Si, creo que el gato podría realizar mejores inversiones que mi hermano si los dejamos juntos por un par de horas.-Medito el mayor.-Adiós Michael.
La pareja poco a poco empezó a salir del edificio, Yamato observaba al pequeño gatito que observaba de manera fija y enojada a Michael. ¿Con que le araño y mordió? Bueno tal vez si se parezca un poco a él, pero solo un poco.
Las dos jóvenes iban muy calladas, la castaña agradecía eso porque si Miyako le saliera preguntando por lo que acababa de pasar no sabría que contestarle. Estar en los brazos del rubio se sintió tan… bien. Sacudió la cabeza desechando aquellas sensaciones y recuerdos, se palmeo las mejillas recordándose lo fastidioso, engreído e idiota que era aquel joven.
Miyako la veía de lejos extrañada y asustada ¿Hikari se había vuelto loca? En un momento estaba de lo perdida en su propio mundo, luego se enfado, después empezó a sacudir la cabeza negativamente y termino por golpearse los cachetes. Aparto la vista de su amiga cuando noto algo de color rosa demasiado grande y llamativo. ¿Cómo es que Hikari paso de él? Pero si era…
-Hikari…
-¿Qué?-Respondió la aludida mirando a su amiga.
-Ese no es el oso que Takeru compro hace un tiempo.
Hikari se quedo viendo aquel hermoso oso y recordó la broma que le había hecho haciéndole pensar que era para ella, maldito…. Sus ojos se achicaron ¿Quién podría interesarle tanto para hacerle tremendo regalo?
-¡Que tierno!-Chillo Miyako a lado del gran oso ¿En qué momento se fue?
-Si, se ve que esta muy enamorado de la dueña de ese oso.-Comento molesta queriendo restarle importancia.-Mejor vámonos, no me interesa.
-No creo que este enamorado de la dueña del osito.-Dijo Miyako segura.-Pero tienes razón mejor vámonos.
Subieron al ascensor y en el hikari no dejaba de pensar el ¿Por qué su amiga aseveraba que no eran para la novia del rubio?
-Miyako… ¿Puedo preguntarte algo?
-Adelante.
-No es como si me importara pero.-Empezó a jugar con sus manos-¿Por qué aseguraste que no eran para su novia?
-¿No que "no te importa"?-Preguntó suspicaz.
-Y no me importa, es solo mera curiosidad.-Comento volteando la cara para que su amiga no notara el tenue rubor pero alcanzo a notar que la joven de gafas sonreia.
-Bueno, si tú lo dices.-Dijo riéndose.-Lo dije porque en la tarjeta decía "Para mi pequeña Natsuko que aún no nace pero que ya la quiero. Con cariño tu tío Takeru" Por eso dije que era tierno mira que hacerle un regalo a un bebé que aún no ha nacido.
Hikari por alguna sonrió como tonta y se puso muy feliz de saber que el regalo no era para su novia. ¿Tendrá novia? Seguro que si, un chico como él no puede estar sin alguien de seguro alguna modelo de la empresa. Aunque el hecho de que tenga novia le entristecía, el hecho de que aquel oso no sea para aquella novia le emocionaba.
-¿Por qué sonríes?-Pregunto Miyako.-No he dicho nada gracioso
-No.-Dijo ella y automáticamente volvió a la tierra.-Me reí de ver que aún no se resigna a que el bebé de Mimi será varón.-Comento volviendo a sonreír.
Takeru estaba en su propia oficina "trabajando" o sea sentado frente al ordenador cargando videos del You Tube. Aunque poca atención les prestaba, su mente estaba en otro lugar o mejor dicho en otra persona.
Hikari Yagami… o como él prefiere llamarle "brujita" ¿Qué carajo esta empezando a sentir por esa mujer? Mierda, esta confundido. Al principio pensó que era por lo difícil que le ponía las cosas y lo fácil que se enojaba, pero al primer contacto físico que tuvieron sintió una corriente eléctrica muy conocida para él por desgracia.
Sonrió de lado al recordar aquella parte suya que ha olvidado o mejor dicho escondido del resto del mundo. Él no siempre fue así, antes era de los chicos más gentiles y amables que se pudieran imaginar. Hasta que ella apareció en su vida.
Catalina…
Se sobresalto y salió de sus pensamientos cuando la puerta se abrió abruptamente dejando ver a su hermano mayor y con un pequeño gatito en sus brazos.
-Cuídalo bien un rato por favor.-Pidió Yamato a su hermano menor.
-¿Por qué yo?-Preguntó asustado.-Se supone que volvía a mi trabajo habitual.
-O sea a hacer nada.-Le recordó el mayor.-Además solo será por un rato.
-¿Dónde vas?
-A comer con Mimi.
-¿Y que comerán?-Preguntó pícaramente.
-No lo sé, lo que sea.-Respondió ruborizándose
-De acuerdo.-Dijo el menor tomando al felino.-Pero solo un rato no vaya a ser que se les valla el tiempo en el postre.-Comento burlándose del notorio rubor de Yamato-¿Cómo se llama?-Pregunto con el gato en brazos.
-Recogido.-Contesto de manera indiferente.
-Recogido es un nombre extraño.-Dijo Takeru dirigiéndose a la placa y leyendo el nombre real del gato empezando a reír a carcajadas-¡Se llama Yamato! Si se te parece hermano.
-Muy gracioso.-Comento sarcástico.-Lo traje contigo para ver si el gato hace mejores inversiones que tú.-Replico de contraataque.-O sea que aprendas un poco del pequeño Recogido.-Dijo como venganza y salió por la puerta para evitar escuchar los improperios que lanzaba su hermano.
Takeru cogió al minino y empezó a acariciarlo. ¿Qué estaba pensando antes de que entrara su hermano? No lo recordaba pero debió ser algo sin importancia.
O tal vez no…
Cuando su esposa le dijo "papas con helado" él imagino que primero comprarían papas fritas en algun lado y luego irían a por un helado. ¡No que comería las dos cosas juntas! Mimi comía muy entusiasmada sus "papihelado" como las llamo. Compro unas papas y un helado de vainilla cuando se dio cuenta las papas ya estaban sobre el helado y su mujer las revolvía logrando la mescla perfecta de ambos comestibles.
-¿Quieres?-Pregunto Mimi extendiéndole la cuchara con helado.
-No, gracias.-Dijo el rubio fingiendo una perfecta sonrisa. Y rechazando la oferta de una camarera que iba a pedir su orden señalando que ya los habían atendido.
-¿Seguro?-Pregunto Mimi viendo en dirección al rubio y luego a la resbalosa camarera.
-Seguro.-Respondió él notando como la joven se ruborizaba y empezaba a sollozar ¿Pero que diablos…?-¿Qué te pasa?-Pregunto temeroso.
-Es que… como mucho ¿verdad?-Le pregunto con lágrimas en los ojos-¡Estoy gorda!
-No.-Fue lo único que atino a decir Yamato pensando en que podría decirla.-Tienes el cuerpo normal de una embarazada que esta entrando al quinto mes de embarazo.
Error
-¡Eso quiere decir que estoy gorda!-Chillo la castaña llamando la atención de todos en lugar al pararse abruptamente de la mesa-¡Mírame! Soy una pelota y tú estas en perfecto estado tanto que todas las camareras resbalosas te lanzan indirectas.
-Mimi…
-¡Claro como tú no tienes que cargar con esto!-Exclamo señalando su abultado vientre-¡Me voy!-Chillo dando media vuelta y saliendo del local ante la expectante mirada de todos los consumidores.
Yamato no sabía que hacer, pero si él solo le rechazo aquella extraña mescla de comida y ella le sale con todas esas cosas. Saco de su billetera y pago con un billete de cincuenta dólares estando seguro que con eso bastaba y sobraba. Salió corriendo del lugar en dirección a donde estaba su esposa. Corrió una cuadra hasta verla de espaldas caminando lentamente. Estaba molesto por aquella desagradable escena que le monto pero si estaba así de sensible ante todo si se lo reprochaba lo más seguro es que terminara quitándole el habla por quien sabe cuanto tiempo más y eso era algo que no quería. Decidió caminar a paso lento hasta calmarse y poder hablar con ella. Ese era el plan inicial hasta que alcanzo a divisar a un apuesto joven que paraba el camino de su esposa llamando la atención del rubio en mala manera así que apresuro el paso.
-¿Por qué lloras?-Pregunto el apuesto joven.
-Yo…-Mimi no sabía que decirle puesto que aún estaba con los ojos vidriosos.
-Estoy seguro que el bebé será hermoso por la madre que tiene.-Comento dispuesto a acariciar el vientre de la futura madre cuando esta dio un paso atrás, alzo la vista para encontrar a la joven siendo abrazada por un rubio de ojos azules que poso las manos sobre su vientre de manera posesiva y lo asesinaba con la mirada.
El joven pillo la indirecta de que ese era el marido de la bella joven y el padre de aquel bebé que nacería pronto. Así que ante aquella mirada desgarradora que le daba el rubio no le quedo más que irse sin decir palabras.
Yamato suspiro resignado aflojando un poco el agarre ¿Qué no podía dejarla sola un minuto? ¡Un minuto! Se volvió a su mujer que parecía avergonzada ya que estaba con la cabeza gacha, volvió a suspirar.
-Perdón.-Dijo Mimi en un susurro.-No quise armar un escándalo.
-Lo sé.-Respondió Yamato a su disculpa.
-Pero el maldito embarazo me hace poner sensible por todo.-Dijo comenzando a llorar de nuevo.
-Tranquila.-Aseguro Yamato volteándola para que lo vea de frente y tuvo que alzar su rostro para que lo viera a los ojos.-Es normal que te pongas así, es por el bebé.
-Pero estoy…-Iba a decir gorda pero fue interrumpida por el joven.
-Hermosa.-Termino de decir.-Estoy seguro que más de una embaraza envidiaría tener tu belleza o si no pregúntale al tipo ese que iba a tocar tu vientre.-Lo medito un momento.-No, mejor no le preguntes.-Dijo el rubio estando seguro que si lo vuelve a ver cerca de su esposa le golpearía.
-Gracias, ¿nos vamos?-Preguntó repentinamente tranquila.
-Vamos a casa.-Dijo el rubio tomándola de la mano y encaminándose al lugar.
-Tenemos que recoger a Yamato.-Le recordó su esposa.
El rubio solo rodo los ojos en busca de paciencia al recordar lo que dijo su esposa.
-Muy bien vamos por el saco de pulgas.
-¡Yamato!
El rubio daba vueltas en el sofá una y otra vez, a pesar de haber arreglado las cosas con Mimi seguía durmiendo en el sofá y el mendigo gato dormía en el que debería ser su lugar. Pensaba en muchas cosas como el claro ejemplo de que si los chicos no hubieran intervenido a lo mejor eso pudo haber pasado de un simple beso de reconciliación. Mierda últimamente se había puesto a pensar que necesitarían otro lugar donde vivir. Digo un departamento que se encuentra en un decimo piso no era lo más indicado para un bebé. Además que ese era su departamento de soltero, tal vez compre una casa. Una grande con jardín, alberca y canchas deportivas. En los cuales podrían jugar con su hijo y seria lo suficientemente grande para su familia.
Menuda tontería imaginándose una feliz familia cuando los padres no se aman, se soportan pero de eso no se trata. Actualmente los matrimonios no duraban, el amor se había ido a dar una vuelta. Aunque tal vez podría darse una oportunidad con la joven. ¿Se enfadaría si supiera lo de la herencia? Tarde o temprano tendría que decírselo pero mejor luego del embarazo. Que las hormonas se le tranquilicen a su mujer. ¿Sera capaz de perdonarle? Y cayo dormido en medio de esos pensamientos.
La joven castaña se despertó repentinamente con unas ansias desesperadas y desconocidas de pan de chocolate. Vio la hora en el reloj digital y marcaban las cuatro de la mañana. ¿Dónde compraba un pan de chocolate a esa hora? Que más. De veras que quería comer eso, a lo mejor la panadería que estaba a dos calles ya abrió. Se coloco un abrigo y una bufanda saliendo sin hacer ruido de la habitación. Llevaba sus zapatos en la mano por temor a ser descubierta por su marido ya que su gato estaba profundamente dormido. Estaba cerca de la puerta, empezó a abrirla lentamente regresando a ver a Yamato cada tanto acostado en el sofá cama; iba a salir cuando…
-¿Dónde demonios crees que vas a esta hora?-Cuestionó una ronca y perezosa voz desde el sofá viendo la hora en su propio reloj.-Son las cuatro de la mañana.
-Es que… me ha entrado hambre y quiero un poco de pan es todo.-Dijo sencillamente.-No te preocupes regreso pronto.
Estuvo a punto de tirarse de nuevo al sofá a dormir cuando su mente proceso correctamente la información recién adquirida. Su esposa saldría a las cuatro de la mañana por pan, SOLA.
-No vas a ninguna parte.-Le atajo Yamato.-Si tenias hambre solo debías decírmelo, yo iré a por el pan.
-Pero…
-Sin peros.-Dijo parándose, desperezándose y poniéndose un abrigo y zapatos. Vuelvo en seguida.
Salió a por el bendito pan de chocolate visitando cada panadería abierta por todo el distrito sin encontrar el dichoso pan. Camino media hora hasta dar con la panadería indicada. Muy malhumorado compro y salió por las mismas, lamentándose de no haber llevado el coche con él y que aun le queda un camino de media hora a casa.
Cuando llego se encontró con la sorpresa de ver a su esposa dormida en el sofá cama ¿No que quería ese pan? Y alcanzo a ver una nota en el que seria su lado de la cama.
"Gracias por ir pero de veras tenía hambre y he comido un pan de los que habían aquí. Gracias de todas formas"
Una vena se formaba en la cien de la joven había caminado una hora para eso, la observo dormir plácidamente en su lugar de la cama la llevaría a su cuarto pero, no. Se acostó a su lado y la abrazo tiernamente colocando las manos sobre su vientre. Por lo menos había valido la pena, volvería a dormir con al joven en sus brazos.
Paso una semana y las cosas ya se hacían con regularidad, Yamato y Mimi habían vuelto a trabajar y Takeru muy feliz de volver a su trabajo como "vigilante" de su cuñada. Además que ella llevaba al pequeño gatito y jugaban mucho con Takeru.
Yamato se había encargado de llenar la nevera de la casa al día siguiente de su desvelada e instalo una nevera para su oficina, ambas las llenaron de todo lo que se le antojaba a la futura mamá. Así una vez que tenga hambre solo abra la nevera y toma lo que quiere aunque en casa lo hace él.
-¿Sabes algo de Izumi?-Pregunto Mimi preocupada a su cuñado.
-En su ausencia dio a luz y tiene un sano y fuerte varón.-Explico Takeru.-Le mande un arreglo floral en nombre de la empresa.
-Que tierno eres.-Le halago Mimi ocasionando que el rubio menor se ruborice.-No entiendo
-¿Qué no entiendes?-Preguntó el rubio mirándola.
-Porque si eres una persona tan amable y gentil quieres parecer lo contrario.-Le dijo ante la sorprendida cara del rubio.
-No se a que te refieres.-Espetó el joven mirando a otro lado.
-Te seré sincera Takeru.-Comenzó a hablar la castaña.-Cuando te conocí y por lo que me hablaron de ti me pareciste un borde, idiota y patán.-Le dijo sinceramente.
-Gracias.-Dijo haciendo una mueca un tanto divertida-¿Y ahora que piensas?
-Pienso que eres una persona bondadosa, dulce y tierna pero quieres aparentar lo contrario y no entiendo porque.-Explico Mimi.-Cuando platicamos eres gracioso y le regalaste un oso a un bebé que aún no ha nacido. Sin embargo has perdido tu fe en al humanidad.
-Cuando te lastiman es normal que pierdas la fe en las personas.-Explico melancólico.
-Te debieron haber lastimado mucho, pero no todos los seres humanos son malos.-Dijo Mimi.
-Fueron muchas cosas juntas.-Respondió el rubio.
-A veces hablar de ello ayuda.-Comento Mimi sabiamente.
-¿Con quién podría hablar de esto?-Comento sabiendo a la perfección que su cuñada se enfadaría.
-¡Me ofendes!-Chillo molesta la futura madre volteando el rostro indignada.
-Vale, vale no te enfades.-Dijo el rubio sobándole la cabeza ya que se encontraba sentado sobre la mesa del escritorio y su cuñada en al silla.-Te contare lo que paso.
Mimi lo volvió a ver sonriendo asustando al joven ¿Tan rápido se recuperaba?
-Bueno sabes que perdimos a nuestros padres cuando éramos casi unos niños.-Comenzó a contar.-Luego de quedar sin tutores y como Yamato no era mayor de edad para ser mi tutor nos mandaron a vivir con nuestro abuelo en Francia.
-¿Son de ascendencia francesa?-Preguntó Mimi interrumpiendo al rubio.
-Si, por parte de mi abuela materna.-Explico el rubio menor-¿Ahora puedo seguir?-Preguntó por lo que la joven simplemente asintió y se tapo la boca.
-Estuvimos ahí lo que nos quedaba de infancia y la adolescencia, bajo la tutela del abuelo y de nuestro tío, el padre de Michael. Se podría decir que Yamato y yo superamos nuestro dolor con respecto a la muerte de nuestros padres de maneras diferentes, Yamato se encerró en los estudios y se aisló del mundo volviéndose serio y maduro. Para él lo importante era recuperar la empresa de nuestros padres y de esa manera honrar su memoria, aunque habían veces que también lloraba.-Observo como la castaña lo miraba como si acabara de decir un sacrilegio.-No me mires así, Yamato es humano. Una especie muy rara pero humano a la final.-Comento lo último a modo de burla.
-¿En serio?-Dijo ella siguiéndole el juego.
-Si, pero bueno el caso es que yo lo asimile de forma diferente. Siempre fui el débil de los dos, el hermanito al cual Yamato siempre defendía y protegía; incluso Michael lo hacía a veces. Solía llorar mucho por la pérdida de nuestros padres, a pesar de tener a mi hermano y a mi abuelo cerca cada uno tenía sus propias cosas que hacer; el abuelo dirigiendo las empresas y Yamato estudiando y aprendiendo para cuando cumpla la mayoría de edad reclamar lo que nos pertenecía por derecho. Me sentía muy solo hasta que la conocí a ella.
-¿Ella?
-Catalina D' Nue…-Dijo el rubio suspirando al pronunciar dicho nombre.-La primera y única chica de la que me enamoré.
-¿Y qué pasó?-Preguntó Mimi.
-Fuimos novios aparentemente muy felices por más de un año.-Dijo con una triste sonrisa.-Cuando nos graduamos del instituto decidí proponerle matrimonio y ella acepto. Estaba feliz y enamorado, creí que ella era la mujer ideal. Yamato no estaba de acuerdo decía que no le inspiraba confianza y que mejor lo olvide que venga a Japón con él y que piense muy bien las cosas, que me estaba apresurando. Como todo adolescente recién convertido en adulto le dije que él no era mi padre y que nunca lo sería, que era mayorcito para tomar mis propias decisiones.
-Pero él solo quería lo mejor para ti.
-Si, pero me di cuenta tarde.-Dijo con su sonrisa que no cambiaba y suspiro.-Como sea hicimos los preparativos rápido y en menos de un mes ya nos íbamos a casar, a pesar de todo lo que le dije Yamato estuvo presente como mi padrino. Las horas pasaron y pasaron y ni rastros de la novia, entendía que era normal que se demorara pero no tanto. Decidí ir a buscarla al salón de la novia.
-¿Y…?
-Cuando llegue estaba parloteando con sus damas, sus amigas y su madre. Todas hablaban de lo felices que estaban porque se casaba con un heredero millonario y ella en vez de desmentirlas les dijo "la única razón por la que me casaría con él es por eso, por el dinero". Como entenderás luego no hubo boda.
Mimi estaba estupefacta por la revelación que le había hecho el rubio. Takeru era un buen chico no merecía lo que le paso, ninguno de los dos merecían lo que les había tocado vivir. La persona que dijo que el dinero compra la felicidad, estuvo muy equivocada. El dinero ayuda pero no es lo indispensable.
El joven de repente sintió una cálida mano sobre la suya, volteo a ver y era Mimi y le veía de una forma indescifrable, no era lástima o pena.
-De verdad que son unos sobrevivientes, ambos.-Dijo mirándolo orgullosa.-Aunque insisto en que no debes de perder del todo la fe en la humanidad.
-Siempre supe que me hacía falta una hermanita, me alegra por fin tenerla.-Dijo Takeru.
Ambos sonrieron de una manera cómplice de hermanos, Takeru sentía que se había quitado un gran peso de encima mientras que Mimi se sentía muy bien de haber ayudado a su hermano político.
-A todo esto… ¿Qué sientes por Hikari?-Pregunto de la nada Mimi haciendo que el rubio menor casi se atragante con el agua que estaba bebiendo.
-¿Qué? No te entiendo.-Pregunto restándole importancia al asunto.
-Vamos sé que hay algo ahí.-Aseguro la joven.
-Nada, ya te dije me gusta fastidiarla es todo.
-Takeru…
-Es la verdad, no sé que siento por ella.-Se justifico.-Al principio creí que era por lo difícil que se estaba poniendo, te debió de platicar como nos conocimos ¿verdad?
-Si, no fue de la mejor manera.
-Fue muy gracioso.-Señalo Takeru riéndose de recordar el momento.
-Si te sientes confundido con respecto a lo que sientes por ella lo mejor es que lo hables.-Dijo Mimi parándose y llevando unas carpetas con dirección a la oficina de su esposo.
Hablarlo con ¿ella? pero no sacaría nada, es más con Hikari no se puede hablar sin que te empiece a gritar pervertido o depravado. Esperen un momento no estaba planteándose esa posibilidad, él nunca ¿verdad?
Ni un solo ruido se escuchaba en el departamento que compartían los Ishida, todo era tranquilo, Yamato durmiendo en el sofá y Mimi y el gato en la cama. Seria una noche normal como cualquiera de no ser porque desde que su mujer había empezado con los antojos no dormía bien cada vez le llamaba y si no iba rápido ella se levantaba y sin siquiera consultar si es que lo que quería había en la nevera se aventuraba a querer salir por ella sola a conseguir su antojo. Por suerte cada vez que tenía esas intenciones él alcanzaba a detenerla. Ese es el motivo por el cual desde hace un mes más o menos ya no puede dormir mucho que digamos.
Empezó a escuchar movimiento en su recamara y presintió que su mujer ya se levantaba en busca de algo para comer. Se levanto perezosamente y camino en dirección al dormitorio la encontró queriéndose parar a pesar de tener su abultado vientre que le estorba.
-¿Qué quiere el bebé ahora?-Pregunto el rubio restregándose los ojos.
-No te lo diré.-Acoto Mimi queriéndose levantar.
-Anda dime que yo te lo traigo.-Volvió a intentar el joven.
-Es que no hay eso en casa, tengo que levantarme a prepararlo.-Explico la castaña.
-Tú descansa.-Señalo el rubio.-Yo te lo preparo.-Sugirió sin saber en qué se metía.
-El bebé quiere un pastel de chocolate recién hecho.-Exclamo sonriente.
Yamato asintió perezosamente y le dijo que se quedara en la cama que en un rato se la traía, cosa que sin saber porque su esposa se puso muy feliz y se volvió a acostar. El rubio se dispuso a caminar con dirección a la cocina y una vez ahí comenzó a buscar la dichosa torta.
Un momento…
Torta de chocolate recién horneada ¡a las tres de la mañana! En el momento que cayó en cuenta de eso se despertó bien y se horrorizó por el hecho que jamás en su vida había hecho un postre. ¿Qué haría? Fue hacia su recamara para encontrar a su joven esposa durmiendo plácidamente, esperando que él vaya a despertarla con la torta hecha.
Empezó a sudar frío ahora ¿Qué haría? Tomo su celular y marco un número que se sabía de memoria, fue hasta el octavo intento que la somnolienta voz contesto el teléfono.
-¡Por tú bien Yamato más te vale estarte muriendo en estos momentos! ¡¿Cómo se te ocurre llamar a las tres de la mañana?!-Reclamo un molesto Takeru del otro lado de la línea.
-No sé qué hacer.-Comento el mayor desesperado.-Mimi ha tenido un antojo.
-Pues cúmpleselo y déjame dormir.-Comento el menor.
-No entiendes me ha pedido que le hornee una torta de chocolate.-Explico desesperado.
-¿Y se puede saber qué quieres que haga yo?-Pregunto molesto.-No puedo resolver todos tus problemas maritales, primero crees que soy Oprah Winfrey y ahora ¿Qué quieres? Que haga como Ratatouille y me ponga en tu cabeza para cocinar, no hermano.
-Pero no se qué hacer.
-Haz lo que hacen todas las personas en el mundo cuando no saben como hacer algo.
-¿Y eso es…?-Pregunto Yamato intrigado.
-Búscalo en Google y deja dormir a tu hermano menor.-Señalo cansado.-Adiós.
Genial, estaba solo en esto. Como sea decidió seguir el consejo de su hermano y busco en internet una torta rápida, sencilla y extremadamente fácil de hacer. Batallo durante una hora en la preparación, más cuarenta minutos de la horneada y veinte minutos limpiando el desastre que había causado en la cocina. Porque si no lo hacía seguro que Mimi se levantaba temprano a limpiarlo y si él estaba haciendo eso era para que ella no se esfuerce. Recordó la hermosa sonrisa que le regalo al saber que le prepararía un pastel y sonrió de manera tonta. Sacudió la cabeza, era solo por el bebé…
Si Takeru hubiera estado ahí no se hubiera parado de reír de ver como se encontraba, con un delantal rosa con dibujos de gatos muy a su pesar manchado de chocolate hasta la nariz y con una pañoleta agarrándole el cabello, por lo menos su melena rubia no se había ensuciado con la viscosa masa. Fue a las cinco de la mañana que terminó de cocinar y limpiar. El dulce se enfrió y se dispuso a llevárselo a su esposa pero por más que trato no pudo despertarla sintiéndose tan miserable. Que lo mejor sería volver a dormir, para que su despertador sonara a las siete y media de la mañana puntualmente.
Maldición…
-¡Maldito Yamato! ¡Maldito Taichi!-Maldecía cierta pelirroja secándose las lágrimas nuevamente derramadas al recordar la escena que ocurrió en el aquel viejo campo de soccer.
¿Qué sabían ellos de lo difícil que fue para ella? Sus padres decidieron llevársela sin su consentimiento a un país extranjero por su beneficio. Cuando nunca la escucharon las veces que ella les repetía que lo mejor para ella era permanecer en Japón junto a sus seres queridos. Pero tomando en cuenta que su madre quería que fuese una sofisticada dama de sociedad, elegante y femenina y que su padre pasaba más tiempo trabajando que dudaba que supiera cual era su color favorito. ¿Cómo se puede esperar que aquellos padres te entendieran? Si solo se dedicaban a darle ordenes diciendo que era lo mejor para ella y que algún día se lo agradecería, pues han pasado diez años y pues les agradecía que ahora era exitosa e importante. Pero no es feliz, jamás podrá agradecerles por su felicidad porque se la arrebataron al alejarla de él…
De Taichi, su mejor amigo y eterno amor. Volvió a secarse las lágrimas, él no sabía nada de cómo tuvo que vérselas ella. En Francia con muchas estiradas que se creían mejor que ella solo por sus cabellos rubios y ojos miel, azules o verdes. Con la actitud con la que se fue de su país que era tranquila, dulce y maternal jamás hubiese podido salir adelante. Recordó a Taichi y como él siempre se levantaba cuando se caía y de eso se valió. Aunque lamentablemente en la sociedad que vivimos actualmente lo de afuera es lo que más importa. Se convirtió en una persona fuerte, capaz y fría. No demostraba sentimientos por nada ni por nadie pero al momento de trabajar era la más apasionada. La pequeña Sora Takenouchi se quedo en recuerdos y nunca volvería a aparecer.
Así fue como conoció a Yamato, entro a trabajar a la empresa por un contacto de su padre y poco a poco debido a su capacidad fue ascendiendo y ascendiendo convirtiéndose en un personaje fundamental para la empresa. Su padre le ofreció su mano en compromiso y él acepto, luego de un año de novios decidieron por fin iniciar los planes para el matrimonio y lo demás… prefiere olvidarlo.
Se reencontró con Taichi y creyó ver la luz al final del túnel luego de la horrenda humillación por la que paso con Yamato y su boda cancelada. Se arrepiente tanto de haberse querido desquitar con la esposa del Ishida pero estaba herida y despechada, no era de piedra. Pero las palabras cargadas de decepción de su amigo le dolieron tanto…
Nuevamente empezó a llorar maldiciéndose a si misma y pensando en la forma de volver a significar algo importante para él. Pero ella jamás volvería a ser aquella Sora que su amigo recuerda con añoranza. Ahora era una nueva y diferente persona muy a su pesar, tenía que compensar al castaño, tenía que recuperarle. Las lágrimas caían desconsoladamente, seguramente tendría que gastar mucho maquillaje en la mañana si quiere lucir presentable. Se seco las lágrimas molesta la nueva Sora Takenouchi no lloraba por nadie, esa era la vieja Sora aquella que estaba enterrada.
De solo pensarlo más y más gotas de agua salada corrían por su rostro, tal vez y solo tal vez quede un poco de la antigua Sora Takenouchi.
Tal vez…
-¡Yamato!-Se escucho una molesta voz masculina que llamaba al rubio que yacía dormido sobre la gran mesa de la sala de juntas de la empresa.
-¡Perdón que sucede!-Se despertó alterado el rubio observando como sus socios lo miraban a manera de reproche, o con miradas burlescas.-Discúlpame Inuyasha sigue.-Pidió el rubio.
-Tienes una cara terrible.-Se burlo Shun Kasami de su amigo-¿No dormiste?
-Apenas.-Respondió con pesadez el rubio bostezando.
-¿Mucha actividad nocturna?-Pregunto pícaramente Ikuto Tsukiyomi.-Tú mujer te roba horas de sueño.
Desearía tanto que fuera así.
-Mimi está entrando en la fase de "tengo hambre a todas horas" y eso no excluye las tres de la mañana.
Los cinco hombres que lo acompañaban sintieron un escalofrío recorrerles por la columna solo de recordar aquellas desveladas por los antojos.
-Te compadezco amigo.-Soltó otro joven de cabello plateado pero con ojos de color lila extremadamente atractivo.-Y me vuelvo a disculpar por no haber acudido a tu boda.
-Tranquilo Zero ¿Cómo ibas a estar ahí cuando Yuuki estaba dando a luz?
-Si, que casualidad.-Recordó el joven de ojos lilas.-Estábamos a punto de salir a la boda y ella empieza con las contracciones, tuvimos que ir de emergencia al hospital.
-Por cierto ¿Cómo están las pequeñas? Zero e Ikuto acaban de estrenarse como padres.-Soltó Inuyasha a sus amigos perdiéndose por completo de la conversación de negocios con la cual iniciaron.
-Tsuki está bien.-Comento el joven de cabellos plateados.
-Amari también.-Señalo Ikuto.
-Por dios a este paso quienes heredaran las empresas serán las niñas.-Señalo Inuyasha horrorizado llamando la atención de sus amigos.- Mikoto Uchiha, Amari Tsukiyomi y Tsuki Kiryuu contra dos hombres que son Shuo Kasami y mi pequeño Inutaisho.-Dijo a lo que sus compañeros asintieron.-Yamato más te vale que tengas un varón si no las empresas serán rosas.
-Concordamos.-Señalaron los hombres.
-Mi hijo será lo que tenga que ser.-Señalo Yamato algo asustado-¿Podemos seguir con la reunión?
Mientras afuera estaban las mujeres de lo apuestos empresarios platicando amenamente y cuidando a sus hijos. Mimi estaba sorprendida de ver a las mujeres de los socios de Yamato acompañando a sus maridos a las reuniones de trabajo.
-¿Y como llevas el embarazo linda?-Pregunto amablemente Alice Kasami.
-Bien, estoy terminando el quinto mes.-Señalo la castaña.
-¿Ya tuviste antojos?-Pregunto Kagome Taisho.
-Si y muchos.-Señalo la joven sobando su abultado vientre-¿Cómo están los bebes?-Preguntó a la joven tratando de hacer conversa.
-Las bebés.-Le corrigió Amu con su pequeña recién nacida en brazos.
-Lamento tanto no haber estado en su boda.-Se disculpo una joven de cabello castaño oscuro y ojos de igual color que se había presentado como Yuuki Kiryuu esposa de otro de los socios de Yamato.-Pero justo se le ocurrió nacer a mi pequeña.-Dijo mientras amamantaba a la bebé.
-No te preocupes.-La tranquilizo Mimi.-Por cierto ¿A quién se parecen las bebas?
-Al padre.-Señalo la castaña.-Tiene su color de ojos y su color de cabello.
-Amari tiene el color de ojos míos y el cabello del color de Ikuto.-Señalo Amu.
-Mikoto es una viva imagen de Sasuke.-Señalo Sakura con pesar.-Físicamente y en forma de ser, es arrogante y malhumorada.
-Inutaisho también.-Señalo Kagome.
-Shuo igual.-Completo Alice.
-Nuestros esposos han predominado e nuestros hijos.-Señalo Sakura.
-Si.-Respondieron todas al unísono excepto Mimi.
-Estoy segura que en tu vientre llevas a un nene o a una nena de cabello rubio y ojos azules.-Le dijo Yuuki.
-Esperemos que los segundos se parezcan un poquito a nosotros.-Deseó Alice.
-Si…
Mimi miraba maravillada a las mujeres que hablaban muy animadas y se veía que eran buenas amigas, se siente feliz de haberlas conocido y que su hijo o hija podrán ser amigos de los hijos e hijas de los socios de su padre. No le molestaba que el pequeño se parezca a Yamato es más le ilusionaba bastante la idea. Imaginarse a su hijo o hija corriendo tras los otros niños la ponía muy feliz.
-¿Mimi?
-Dime.
-No te han dado antojos ya sabes… de otros tipos.-Pregunto Sakura Uchiha.
-No te entiendo.-Respondió la aludida.
-Ya sabes… ¿No se te ha antojado tú esposo más de lo normal?
Mimi abrió los ojos como platos y se ruborizo completamente por desgracia lo que preguntaba la mujer de cabello rosa era verdad. Observo a sus amigas intrigantes, Amu ruborizada al igual que Alice y Yuuki mientras que Sakura la veía ansiosa.
-¡Sakura!-Le reprendió Alice.-No le preguntes eso.
-Pero…
-Pero nada, es su vida íntima de pareja. No tiene ninguna obligación de contarnos.-Señalo Yuuki.
-Pero si lo quiere hacer no nos importaría.-Dijo Kagome riéndose.
A la final las mujeres se rieron de la pregunta hecha y decidieron restarle importancia por suerte para la castaña que olvidaron pronto. Al poco tiempo sus esposos salieron de la junta y todas se despidieron. Con cada mirada que se dedicaban cada pareja se podía notar el cariño que se tenían entre si. Quedaron en volverse a reunir pronto que le avisarían a Mimi.
Cuando las parejas se fueron se quedo a solas con su esposo en la sala de juntas recogiendo los informes que debía archivar siendo ayudada por él, en algún momento deseo con todas sus fuerzas que Yamato la quisiera como sus amigos querían a sus esposas pero recordó que todo lo que reflejaba su matrimonio era conveniencia por el bebé que pronto nacería. Se quedo observando a su marido mientras sus ojos se llenaban de lágrimas y Yamato lo noto acercándose a ella rápidamente.
-¿Te pasa algo? ¿Te duele algo?-Preguntó preocupado.
-No nada, solo las hormonas.-Dijo Mimi tranquilamente agachando la mirada.
Yamato la abrazo con mucha delicadeza siendo consciente que su hijo estaba en medio de ambos alzo su rostro y delicadamente limpio las lágrimas de su esposa con la yema de los dedos para luego sin poder contenerse inclinarse a besar sus labios con devoción y ternura.
Mimi no lo podía creer, necesitaba a Yamato Ishida, sentía que no podía vivir sin él. Aunque en un principio haya pensado lo que pensaba. Sus sentimientos cambiaron a medida que lo conocía. Lo tierno y dulce que era con ella aunque solo sea por el bebé que espera. No podía evitarlo...
Ella se había enamorado de Yamato Ishida, se había enamorado de su esposo.
Estaba esperando a que Ken se dignara en aparecer de una vez por todas. ¿Qué era eso de citarlo en un café? Era tan gay… pero dijo que era urgente, a la mierda. Últimamente ha pensado mucho en lo que le dijo Mimi, eso de hablar lo que siente por la brujita. No creía que había nada de que hablar.
-¿Qué haces aquí?-Pregunto intrigada una voz femenina-¿Me estás siguiendo?
Takeru se volteo para encontrarse con una hermosa castaña de cabello lacio y ojos de un profundo color café ¿Esa era Hikari? Ahora que la veía bien podría decir que esta más que aceptable y muy guapa. Esperen un minuto ¿Él dijo eso?
-Para que habría de seguirte.-Contesto de manera ruda.-Por si no lo has notado yo estaba aquí primero.-Le dijo como si se tratara de una obviedad -¿Qué haces tú aquí?
-Espero a Miyako.-Respondió sencillamente sin poder dejar de mirar al apuesto joven que estaba frente a ella que vestía una remera blanca con un jean desgastado.-Me dijo que tenía algo urgente que atender conmigo, que viniera a es dirección y en esta mesa.
-Pues te habrás equivocado porque esta mesa la pidió Ichijouji porque va a platicar conmigo.
-A lo mejor tú eres el equivocado.-Le dijo Hikari empezando a molestarse.
-¿Por qué yo soy el que tiene que equivocarse?-Preguntó el rubio molesto acercando su rostro al de ella.
-¡Porque si!-Le respondió Hikari igual de molesta y también acercando su rostro al del joven.
Ambos con el seño fruncido, molestos por la infantil actitud del otro. ¿Cómo podría hablar con ella si solo pasa gritando? Como lo suponía con esa mujer era imposible hablar como la gente. ¿Cómo aclararía sus dudas? Se le ocurrió algo, loco pero no importaba. Coloco sus manos en el pequeño rostro de la castaña y lo acerco al suyo ante la confusa y ruborizada joven basando sus labios con una delicadeza y ternura nada propia de él. Al principio dudoso y temeroso pero cuando los labios de la joven respondieron a la incitación de los suyos se dejo llevar por sensaciones muy distintas a las qua había sentido antes con las otras varias mujeres que pasaron por su vida.
Este beso era diferente, era especial y eso solo podía significar una cosa. Algo que ninguno de los dos estaba dispuesto a aceptar…
Fue demasiado rápido que sintió como un puño se estrellaba contra su mejilla obligándolo a separarse de la joven. Primero creyó que ella le había golpeado pero la escucho gritar mientras el se alejaba tratando de no perder el equilibrio y lográndolo.
Se volteo furioso a su agresor para encontrarse con un castaño con el cabello corto y en puntas, se le hacia familiar le parece haberlo visto en la boda de su hermano. Como sea el chico este lo estaba asesinando con la mirada y el rubio no estaba más contento que él.
-¡Daisuke!-Chillo Hikari horrorizada.
-¿Con qué cita con Miyako?-Preguntó sarcástico.-Vámonos, te llevare a tu casa.
-¡Suéltame Daisuke!
-¡Te llevare a tú casa Hikari!-Le dijo forcejeando con ella.
-¡Suéltala, ella no irá a ningún lado si no quiere!-Exclamo el menor de los rubios al castaño, ambos mirándose de mala manera y queriendo golpear al otro.
-¿O si no?-Preguntó burlesco el castaño.
-Lo lamentaras…
¿Continuará…?
Notas de la Autora:
¡Hola! ¿Cómo están? Espero que bien y espero que les haya gustado este capítulo…jajaja para todos los fanáticos del Takari. Un beso Mimato y un beso Takari ¡hurra! Maldito Davis ¬¬ y por fin se develó el pasado de nuestro querido Takeru quien quiera golpear a Catalina diga ¡yo! Ahora no me aguante, amo a mis parejas crossover y la última que apareció son Zero y Yuuki de Vampire Knight un anime/manga altamente recomendado. Amo a Zero y no me resistí incluirlo jajaja. Lo que me recuerda que he sido amenazada de muerte ¬¬ si algo me pasa culpen a Nai!!! Si la misma Nai que ama a Michael jajaja XD!!! (No intentes nada Nai ya muchos fans se han enterado muajaj). Otro capi más…
Por cierto para el otro capi hay Lemmon muajaj.
Dios ahora que pasara con Takeru y con nuestros protagonistas aunque me da penita saber que se les acaba la etapa miel sobre hojuelas pero no se asusten os aseguro que esta historia tiene final feliz.
Un hurra para AnDsI ¡Hurra! Gracias amiga.
Bueno siento que me puedo ir tranquila de vacaciones, espero que dejen sus comentarios haciéndome saber que valió la pena. Os quiero un mundo, muchas gracias por leer y por apoyarme con sus reviews de veras que motivan XD! Gracias a:
Hana Echizen; Raycel; anitikis; Mizori95; -yume-takaishi-yagami-; Meems-ishikawa; love-sasusaku4ever; Anisol; Eri-shii; Nailea; Guille; Majo G; digimon4ever99; Meems Tachikawa (X2); sweetcarmen; Chizuma; l0v3nist; A n D s I; Adrit126; CaintlinJeanne; Valerii Hyuga; Mega; MitsuChaan; Melisa; Tachikawa de Ishida.
A Anisol, love-sasusaku4ever; Guille; Melisa y Mega!!
Les agradezco por sus reviews mil disculpas por no contestar como suelo hacerlo pero de nuevo cai enferma y el apuro del capi. no quiere decir que no los leo. Al contrario los aprecio mucho!!
Pequeños comentarios!! A Ani y a Guille gracias por sus reviews, son los primeros que me dejan gracias de corazón por ellos!!! Os quiero!! A Mega!! Me alegro de corazón que te haya ido bien en los exámenes!! De veras y pasa increíble tus pequeñas vacaciones!! A Melisa que pena lo de tu inter y ya te agregue al msn!!! Espero que me aceptes nada más.
Tambien me disculpo por no contestar los reviews como suelo hacerlo!! Pero el tiempo no me da, perdón!! Para la próxima si va!!
Espero que el capitulo sea de su agrado!!
Como adelanto… en el próximo viene lemmon y lo mas seguro es que no sea apto para diabéticos!! Jajaja!!
Próximo capitulo: Sexto Mes: Fiesta y Muchas Sorpresas.
Se despide con un beso y recordándoles que dejen reviews para que cuando llegue me tranque a escribir!! Ya saben que eso me motiva!! Y por supuesto esperando que les haya gustado!!
Os quiero!!
Sakura Tachikawa!!
Ps: Les mando apoyo a los lectores de nuestro país vecino Chile!! Fuerza!!
