Capítulo 8 de este fic, primero que elaboro por mi cuenta. Heavy Rain no me pertenece, sino a David Cage, y Lucky Star pertenece únicamente a Kagami Yoshimizu.
Era en extremo incómodo, pero absolutamente necesario.
Kagami se encontraba en la comisaría local, denunciando la desaparición de su hermana Tsukasa...
En condiciones normales la cosa sería grave de por sí, pero ahora Kagami tenía la presión adicional de que sus hermanas, Inori y Matsuri; y sus padres, Tadao y Miki; también se encontraban allí, apoyando el reporte de la desaparición.
─ ¿Está usted segura de que pudo ser el asesino fotográfico? ─ dice el policía que estaba recibiendo la denuncia.
─ Completamente segura. Hace un par de horas recibí un aviso de esa persona ─ lo dicho por Kagami era una verdad a medias. No se había atrevido a decir que había aparecido una foto rota de su hermana en su mano sin que se diera cuenta en absoluto.
─ Tsukasa... Mi pequeña... ─ se lamenta Miki, cerca de romper a llorar.
Eso era lo peor de reunirse nuevamente con la familia. El dolor grupal por la repentina desaparición de Tsukasa, sin que dejase rastro alguno, causaba que el ambiente fuera mucho más incómodo de lo que ya era de por sí. Kagami deseaba terminar con todo y regresar a casa para pensar qué hacer. Sentía que su familia podría explotar sobre ella en cualquier momento, y definitivamente no quería pasar por ello. La muerte no superada de Konata y aquello... Kagami no podía hacer otra cosa que apretar los puños, desesperada y decepcionada de sí misma ¿Cómo fue que aquello pasó? ¿Cómo pudo Tsukasa desaparecer de su lado y aparecer una foto en su mano sin que ella pudiera notar nada? Algo no andaba bien, e ideas pesimistas iban abriéndose paso en su cabeza.
─ El reporte ya está consignado. Por lo pronto les recomiendo que esperen a que les llamemos para darles nuevas noticias al respecto, y se les agradece avisar inmediátamente a la policía si llegan a ver a la señorita Tsukasa ─ dice el policía mientras se levantaba para llevar las planillas de reporte, y la familia Hiiragi asiente conforme.
Ya habiendo hecho todo lo que estaba al alcance, la familia empieza su retirada de allí. Los primeros segundos eran de un silencio bastante incómodo, cuando es precisamente Matsuri quien estalla y da comienzo a aquello que tanto temía Kagami.
─ ¿Qué fue lo que te pasó, Kagami? ¿Cómo pudiste permitir que secuestraran a Tsukasa, si ustedes dos han sido inseparables todo este tiempo?
─ Matsuri... ─ dice Inori.
─ No te comprendo... No creo que ninguno de nosotros sea capaz de comprenderte, Kagami ─ la voz de Matsuri era tan fría que daba la impresión de que la chica era un cubo andante de hielo ─. Sé que lo que ocurrió en aquel accidente fue duro, y que tú, Tsukasa y todos los chicos en ese autobús tuvieron un duro trauma por ello, pero ya han pasado tres años, y tú todavía sigues en el mismo estado miserable de ese entonces ─ aquello lo dijo señalando el peinado de Kagami, bastante descuidado y cubriendo casi la mitad de su rostro ─. Das la impresión de ser un zombi, Kagami ¿Se puede saber qué está pasando contigo?
─ N-nada... No me pasa nada... ─ responde Kagami en un susurro.
─ ¿Nada? Yo me temo que sí está pasando algo ─ ahora es Tadao quien toma la palabra ─. Matsuri tiene razón. Después que tú y Tsukasa se mudaran, te has abandonado completamente. No has seguido estudiando, ni te has procurado hacer nada importante. Tsukasa me dijo que trabajas en una librería ¿Esa es la aspiración de la Kagami que por tantos años se mostraba responsable y con ejemplares ambiciones para su vida?
─ Las cosas cambian...
─ ¿Tanto hasta llegar a ese punto? ─ corta nuevamente Matsuri ─ ¡Estás irreconocible! Casi puedo jurar que la Kagami que conozco se murió en aquel accidente, y que tú sólo eres una imitadora.
Kagami nuevamente aprieta los puños, con su frustración alcanzando un nivel cada vez mayor. Lo peor de todo era que Matsuri y Tadao resultaban muy certeros al señalar que Kagami estaba demasiado rara. No podía culparlos por pensar que el secuestro de Tsukasa hubiera sido por su culpa en buena parte. Ella misma lo creía también.
─ Como sea... Creo que necesito descansar, y esperar a que la policía nos dé un aviso ─ consigue decir Kagami para no seguir recibiendo aquellas palabras que sentía como flechazos directos a su pecho ─. Estaré pendiente de todo... Les prometo que Tsukasa regresará sana y salva... lo juro por mi vida...
─ No sé si lograrás cumplir o no tu promesa, pero Kagami... ─ Tadao toma a Kagami por los hombros y la abraza, mostrando así su preocupación ─ Debes recuperar la esperanza y la sonrisa. Vuelve a ser como eras antes, encuéntrate nuevamente.
Kagami no dice nada. No tenía certeza alguna de poder cumplir una promesa así. Habían pasado tres largos años, y la sonrisa sólo daba la impresión de haberla abandonado para siempre. Francamente veía más probable poder salvar ella misma a Tsukasa que volver a sonreír con sinceridad. Sea como fuese, se limita a devolverle a devolverle un abrazo a su padre y derramar unas cuantas lágrimas.
Matsuri no puede evitar sentir algo de lástima por Kagami, pero nada se podía hacer ya después de lo que le había dicho. Una vez roto el abrazo, Kagami se queda en su lugar mientras se despide de su familia hasta que todos ellos desaparecen, y seguidamente sale ella también.
Ya en la calle, Kagami se dedica por un rato a ver la lluvia. El cielo era demasiado triste, como si mostrara empatía por lo que había pasado a Tsukasa. Kagami en ese momento saca el pedazo de la foto que estaba en el bolsillo de su pantalón, y por un breve momento ve el rostro de su hermana, sintiendo una creciente angustia al pensar que quizá no sería capaz de volver a verla viva.
De pronto una idea horrible se dibuja frente a sí ¿Y si ella misma era el asesino fotográfico? ¿Sería eso lo que explique sus pesadillas y la extraña desaparición de Tsukasa? Era ridículo, pero no veía que pudiese ser de otro modo, y Kagami se asusta y angustia mucho al quedar convencida de su propio temor.
Por accidente voltea la foto, y allí aparecen unas palabras que llaman la atención de Kagami. Eso no lo había visto, y al leerlo abre bastante los ojos.
Era una dirección. Kagami al parecer tenía que ir allí. El asesino fotográfico posiblemente la esté esperando.
CONTINUARÁ...
Aún falta historia, y para el próximo capítulo habrá más para ver, ya se darán cuenta de lo que digo. Realmente agradezco el apoyo que me han dado en este fanfic. Es algo que definitivamente no tiene precio.
Hasta otra
