Me regalaste las ganas de luchar
por aquello que nunca supe apreciar
el placer de estar vivo.


La tenue luz del atardecer alumbraba sutilmente sobre las tumbas. Era un día agradable y una brisa otoñal refrescaba el ambiente. La chiquilla permanecía de pie frente a aquella tumba había lagrimas en sus ojos, pero sonreía. Spike caminaba lentamente apoyándose en aquella katana se colocó en silencio junto a ella, que le miró con una agradable sonrisa en su bonito rostro.

Veo que al fin te has recuperado- dijo ella amablemente.

Si. – dijo sin dejar de mirar la tumba. – Ya he dormido demasiado.

Por fin a acabado todo. – dijo Frannie acariciando la tumba con suavidad.- No pensé que vendrías a visitarle después de todo.

Se lo debía.- dijo Spike sonriendo francamente mientras apoyaba la Katana en la lapida.

¿Esta bien así verdad? Al lado de Julia. – preguntó ella.

Claro tienen muchas cosas que aclarar. – dijo acariciando el cabello de la chiquilla.- Ahora descansaran en paz, se lo merecen.

¿Tu tienes paz?- preguntó ella.

Finalmente si. – respondió.- Se acabo por fin. ¿Me servirás de muleta?- preguntó divertido.- Aun necesitó algo de ayuda para llegar a mi nave.

Claro Spike – contestó ella mirando por ultima vez aquella lapida mientras caminaba junto a su amigo en silencio.

Ambos se acercaron a la nave de Spike que reposaba frente a la puerta del cementerio.

Si alguna vez necesitas algo llama a la puerta de la Bebop.- dijo Spike mientras se metía en su nave. – Siempre estaré dispuesto a ayudarte.

Lo se.- dijo Frannie despidiéndose de el observando como la nave se perdía en el cielo de Marte.

La Bebop se mecía tranquilamente bajo el suave oleaje del puerto de Marte. Spike aparcó sobre la cubierta y observó a Jet que descargaba multitud de bolsas de su nave. Ed corría de un lado a otro ayudando a su amigo. Ein ladraba y jugueteaba tras ella. Spike se acercó tranquilamente sonriendo y ayudó su amigo a sacar un par de bolsas.

¿Has atracado un banco? – preguntó divertido.

La ultima sorpresa de Bob, no tenía familia. – contestó Jet. – Me dejo lo suficiente para seis meses de provisiones y algunas reparaciones en este viejo cacharro.- dijo golpeando con su mano metálica las desgastadas paredes de la Bebop.

¿Seis meses de tranquilidad?- suspiró Spike incrédulo pero con una sonrisa en los labios.- Nos vamos a aburrir.

Supongo. – replicó Jet sonriendo y observando como por primera vez desde que lo había conocido los ojos de Spike acompañaban también aquella sonrisa..- Y ahora date prisa que la carne y el pescado fresco se estropearan si no los metemos en la nevera.

Carne fresca… - murmuró Spike saboreando mentalmente aquella idea.- No puedo esperar a que cocines.

Jet meneó su cabeza en señal de disgusto pero no pudo evitar soltar una carcajada franca sincera y llena de vida. Entraron en la nave cargados de bolsas, Ed no dejaba de correr alrededor de los dos, mientras gritaba comida, comida una y otra vez.

Cuando Spike volvía a por más bolsas pasó junto a la puerta de Faye y miró dentro. Frente al espejo y sin camiseta ella observada sus cicatrices con detenimiento. Aún tenía el brazo escayolado y lo sujetaba con un bonito pañuelo. Spike entró en la habitación y ella le sonrío a través del espejo. Spike se colocó tras ella y acarició suavemente sus heridas mientras ella se apoyaba en él.

Siento haber causado esto. – susurró Spike sin dejar de acariciarla con ternura.

No tienes que pedir perdón. – dijo ella cerrando los ojos y apoyando su mano en la de Spike.- Solo son marcas.

Spike sonrió cálidamente y la abrazó con fuerza sin decir una palabra. Besó su hombro y durante unos minutos permanecieron abrazados en silencio.

Te debo una visita a los caballos. – dijo finalmente él guiñado un ojo.

Lo se… - respondió burlonamente.

Spike sonrió y con un rápido movimiento le quitó la camiseta que estaba sobre la silla y le dio un ligero golpe en el trasero con ella.

Devuélvemela – dijo ella extendiendo su mano y haciendo una mueca divertida.

No.- susurró este besándola y saliendo de la habitación mientras se reía.

Spike – gritó Faye saliendo tras él en sujetador. – Dame la maldita camiseta.

Spike corría riéndose por la nave mientras ella le perseguía fingimiento un falso enfado. Ein que dormitaba en el sofá levantó las orejas y se desperezó, para después seguir durmiendo sin hacer demasiado caso. Ed levantó la vista del ordenado con una enorme sonrisa en su rostro pero no dijo nada y siguió a lo suyo.

Jet que cortaba verdura en la cocina asomó su cabeza por la puerta para observar que era el jaleo aquel, Spike saltaba de un lado a otro con torpeza y Faye le lanzaba cojines gritando, mientras corría semi -desnuda por la nave. Se llevó las manos a la cabeza, todo había vuelto a la normalidad. Sabía que sus amigos no habían hablado. Pero también sabía que las cicatrices del alma tardan más en curar que las del cuerpo. Heridas que marcarían la vida de todos para siempre. A veces las palabras no son necesarias, llegarían algún día o no, nadie podría saberlo. La risa sincera de Spike que había caído de culo tras el sofá le hizo comprender que no habría palabras de más, que esa risa era suficiente para saber que todo estaba bien. Volvió a la cocina suspirando sin poder evitar sonreir.


Hola, por fin he acabo con la historia, al principio pensé en darle un final mas triste, en el que todos acaban muertos y solo sobrevivía Ed. Pero ya hay suficientes cosas tristes en esta vida, además el anime termina mal también así que decidí mejor que los de la Bebop se merecían ser felices. Espero que os haya gustado. Y de regalito os dejo un post epilogo que se me ocurrió de repente. Muchas gracias o todos los que me habéis dejado rewies y a los que lo habéis leído. Espero que me dejéis algún comentario sobre el final!


La mujer terminaba de maquillarse frente al espejo, llevaba su mejor vestido, sus mejores joyas. Una adolescente de largo cabello la miraba atentamente.

¿ Donde vas abuela? – preguntó la muchacha sin dejar de observarla.

A un funeral. – dijo esta intentando arreglar su rebelde cabello ahora blanquecino antaño rojo como el fuero. – Maldito pelo… nunca lograre domarte.

¿De quien? – preguntó curiosa la niña.

De una vieja y muy querida amiga. – dijo ella en un suspiro triste y cargado de melancolía.

Ed recogió el ramo de flores que reposaba en la cama junto a su nieta que no dejaba de observarla.

¿Me acompañas? – preguntó. – Te contare una vieja historia.

Claro. – dijo la niña saltando de la cama y agarrando a su abuela del brazo.

Se subieron a un viejo coche y Ed condujo por las calles repletas de Marte. Un viejo disco sonaba en el coche y Ed no dejaba de tararear aquella canción.

Abuela. .. - dijo de pronto la niña- El cementerio es en la otra dirección, te has equivocado de calle.

Nunca he dicho que fuéramos al cementerio- contestó con una sonrisa Ed.

Pero…- su nieta le miró sorprendida.- Dijiste que íbamos a un funeral.

Y así es. – dijo esta sonriendo. – Solo espera.

Después de conducir durante una hora por el desierto, Ed paró el coche en un montículo y sacando un par de viejas sillas del maletero le indico a su nieta que se sentar.

¿ Pero esto es un desguace?- preguntó incrédula. - ¿Qué es lo que pasa?

Solo mira. – dijo mientras se encendía un cigarrillo.

No deberías fumar. – mustió su nieta sentando junto a ella sin comprender nada.

Ed solo sonrió a lo lejos frente a ellas una grúa enorme levantaba un montón de chatarra oxidada y que se caía a pedazos. Aun se podía leer en uno de sus costados las letras Be.

¿Be? ¿Que es Be abuela?- preguntó curiosa.

Bebop. – susurró ella.- Es Bebop yo aun puedo leerlo.

La maquina la elevó aun mas y por uno de los agujeros de cubierta un viejo y desgastado sofá amarillo calló contra el suelo haciéndose añicos. Una lagrima solitaria surco el rostro de Ed mientras veía como la Bebop se convertía en un amasijo de hierros retorcidos y era lanzada sobre un montón de chatarra. Se levantó en silenció y sin decir nada se sentó en el coche mientras su nieta le seguía. Llevó el coche hasta el puerto de Marte donde dejo caer el ramo de flores.

Bueno cariño creo que es hora de que te cuenta esa historia que te prometí.

Good bye space cowboys