Eledina: Ya intento no olvidarlo y darle un toque tenso en el amor. Además, creo que a Hermione le vendría bien una mujer jajaja.
RuncatRun:Sí, intento hacerla un poco desequilibrada. Más ahora, que ha pasado de una fase de tristeza a otra fase que no sé si es peor o mejor, pero es otra fase jaja.
Lyra LenguaDePlata: Viktor es gracioso a su manera. De Fleur aún tengo mucho que contar para que se entienda su personaje al completo. Y en cuanto a Ron, quise hacerlo un poco realista con el libro. Creo firmemente, que en el libro de pasar algo así, Ron sería el único en reconocer a Hermione. Y de Bellatrix, obviamente, hay más.
Aquí meto a más estudiantes de la época que he sentido que tenía que hacer una ligera mención. Espero que os guste y os lo paseis bien con este capítulo.
Octavo CAPÍTULO
Después de escuchar el plan de Malfoy, que es un asco, pasaron los días hasta llegar a hoy.
Durante todo el día Fleur me ha estado mandando indirectas con la mirada para que fuera tras ella. Al principio pensé que era cosa mía, pero ahora mismo es la tercera vez que me lo hace y ya creo que es una señal. Supongo que será para hablar del plan. Voy tras ella con esperanzas de hacerle cambiar de opinión. ¿He dicho ya que el plan es un asco?
La voy siguiendo, la voy siguiendo, cuando me quiero dar cuenta llego al cuarto de baño de Myrtle la llorona. Entro algo dudosa. No quiero espectáculos del fantasma. Fleur me espera de pie, frente a los lavabos, mientras se mete la varita en el bolsillo. Supongo que debió hechizar el baño antes de que llegara, porque no oigo al fantasma de Myrtle.
-Fleur, tenemos que hablar.
-¿Sobre el plan?- pregunta inocente.
-Sí. No es justo que siempre sea yo quien tenga que hacerse cargo de estas situaciones. Soy la nueva, ¿no deberíais ser vosotros los que tomaseis la iniciativa? - yo intento lanzar pelotas a su tejado.
-Tómatelo como un rito de iniciación – responde lavándose las manos.-Mira, hagamos un trato. Si tú haces tu parte del plan, yo prometo dejar de estar molesta contigo.
Le regalo una carcajada sonora. A mi no me engaña con eso. Además, yo no tengo la culpa de que siga así conmigo, le pedí perdón por todo lo que le hice a ella. - Llegados a cierto punto, me importa poco si estás molesta o no.
-Pues quizá deberías pensar que te convendría que yo estuviera contenta- dice mientras se acerca a mí.
Yo me alejo poniendo distancia entre nosotras. No quiero que ella se quede sin espacio personal.- ¿Por qué? - pregunto al notar la pared contra mi espalda y que ella sigue acotando distancia.
-Porque soy una persona muy agradecida- continua acercándose hasta quedar su cara frente a la mía.
Cuando siento su aliento sobre mi boca, la intento alejar en vano. Ella no se mueve hacia atrás, al contrario, junta su mejilla con la mía, y sus labios quedan pegados a mi oreja.
Yo sufro. Sufro porque quiero disfrutar del momento y no puedo. Tengo miedo a dejar que cale más hondo en mí.Sin embargo, cuando sopla en mi oído, tengo que gemir para liberar este calor que ella me infunde.
En un movimiento abrupto, consigo separarnos. - Lo siento, no puedo. - digo en un tono de súplica. Necesito que ella entienda el motivo y desista. Es por su propio bien.
Para mi sorpresa, su reacción es muy distinta a la que esperaba. Sin previo aviso, grita- ¡Draco, ahora!
Me doy la vuelta y me encuentro con el rubiales, que sin dudarlo me empuja y agarra por los pies, mientras Fleur me toma por los hombros.
-Vas a hacer el plan sí o sí- dice Malfoy a la par que indica la dirección a la que ir.
Me han engañado. ¡Caí como una tonta!
Me llevan apresuradamente por los pasillos y escaleras del colegio provocando que cientos de miradas se centren en nosotros, aunque por las risas, deduzco que se piensan que es una broma entre hermanos.
-¡Socorro!- grito para ver si un alma caritativa se apiada de mí. Con cuidado de no remangarme el brazo donde tengo la cicatriz que Bellatrix me dejó, o dejará, me revuelvo con esperanzas de que pierdan fuerza, pero no hay suerte. -¡Soltadme, cabrones!
Sólo callo cuando siento los pechos de Fleur sobre mi cabeza. Me pongo roja de solo pensar en otras situaciones.
Finalmente, me sueltan frente al patio donde están Snape y Lily. Estamos un poco lejos de ellos, así que se toman las confianzas para darme palabras de ánimo para la misión.
-¡Que no puedo os digo!- Les intento hacer entrar en razón.
Fleur también quiere convencerme de que mis miedos son absurdos- Porque sea la madre de Harry, no debes querer no acercarte. Ella muere muy joven, no le hablara a su hijo de ti. ¿O es porque ves a su hijo en ella?
- Ella no es "Cara-rajada", no tiene culpa de lo inútil que sea su hijo. Si lo sabes de sobra. Te han debido de hablar tanto de ella que prácticamente la conoces.- dice Malfoy.
-¡Que no es nada de eso!- respondo asombrada por lo equivocados que estaban con respecto a mis motivos. En cuanto a lo de conocerla no estaban errados, es cierto. Sé todo de ella, o casi todo. Eso hace que ellos entiendan menos la situación y me pidan que me explique. Yo, por supuesto, me explico- Es pelirroja.
Creo que no les ayuda a entenderme más, pues Fleur interviene con un- ¿Disculpa?
-Sí. Los pelirrojos están locos. Creedme, tengo experiencia en el tema- Lo digo de corazón.- Además, ¿y si se enamora perdidamente de mí?
Fleur se lleva la mano a la frente, como gesto de desesperación - ¿Por qué se iba a enamorar perdidamente de ti? No es que no tengas cualidades dignas de admiración en una persona o atributos ...hipnotizantes- en ese momento desvía su mirada por un segundo al resto de mi cuerpo y después regresan sus ojos a los míos- pero hasta donde me llegan mis informes, me parece que es un "poco" heterosexual.
-¡Eso da igual!- me siento incomprendida.- Yo soy un bombón para los pelirrojos. Pelirrojo que me ve, pelirrojo que me quiere...
-Y luego dices que yo me lo tengo creído- murmura la rubia.
Malfoy se ríe como si estuviera diciendo una tontería. -Creo que Lily Potter hará todo lo posible para resistirse a tus encantos.- lo dice remarcando lo de Potter.
Fleur, un poco molesta, me empuja hacia en centro de la acción, mientras Malfoy continua riendo- ¡Ve allí, que me tienes harta con tus excusas!
De pronto, pasa por nuestro lado el grupo de merodeadores con James a la cabeza. Se dirigen hacia nuestros objetivos y sé que debo frenarme. Mis compañeros me insisten, pero levanto la mano para indicarles que no debemos intervenir ahora mismo. Podría parecer raro, pero sé lo que me hago. Esta escena me resulta familiar. Espero un tiempo, hasta que veo porqué me sonaba tanto. En cuanto James levanta a Severus y lo empieza a humillar, acompañado de risas de todo el colegio, comprendo que es el momento del que Harry me habló cuando estuvo aprendiendo occlumancia con Snape. No puedo hacer nada hasta que pase algo que Harry no viera.
-Tal vez, deberíamos buscar otro momento- dice Fleur queriendo ser prudente. Ella entiende que esta escena es importante para el futuro, pues ve que la analizo demasiado.
-No- contesta Malfoy- es perfecto para que empiecen una amistad.
Mi lógica me dice que él está en lo cierto, mi irracionalidad me grita "huye a Rusia, allí no te encontrarán". Fuera como fuere, me acerco poco a poco. De vez en cuando miro hacia ellos a ver si siguen ahí observando. Más que nada porque si se van, yo me hago la loca y aborto misión. Pero no, ahí están. Como aves sobre su presa. No me pierden de vista.
Ya cuando oigo a un grupito reírse y querer humillar a Snape más de lo que me contó Harry, actúo. Eso no forma parte del recuerdo. Además, odio los grupitos. ¿Para qué sirven? Yo tenía un grupo y a la hora de la verdad me dejaron sola. Y el líder era tan parecido físicamente al idiota de James.
Saco la varita y apunto a Snape. Lo desciendo suavemente de las alturas en las que lo tenían. Lily va rápido a socorrer a su amigo, mientras que la mirada de esa gente cambia de rumbo y se dirige a mí.
-Vaya, vaya, tenemos una nueva serpiente- dice James divertido con la situación.
Yo lo ignoro y paso entre ellos para comprobar que Snape está bien. -¿Cómo estás? -
Él asiente que bien, pero con una voz de preocupación que jamás hubiera imaginado en Snape me dice- No deberías, ahora la tomarán contigo.
Sí, que lo intenten. No saben lo enfadada que estoy con la vida, como para aguantar a idiotas. Eso no lo digo en voz alta, claro.
-Sí, ahora la tomaremos contigo- repite un Gryffindor. Por su media melena y las fotos que vi en su casa hace tiempo, sé que es Sirius Black de joven. A juzgar por sus caras, todos deben de estar en quinto año.
Empiezan a rodearme los Gryffindors. Mantienen sus varitas en mano de forma amenazante, como si les fuera a tener miedo.
-Una nueva serpiente en el jardín. ¿Cómo nos podríamos divertir?- dice un James pensativo. Lo hace en plan cómico, pero está pensando de verdad cómo humillarme.
-Abrid el círculo que me estáis empezando a enfadar y no queréis enfadarme- yo les aviso, que no digan que no se les dio una advertencia.
Digo eso y se ríen. Pues yo también me rio, nos reímos todos. Las risas son falsas, por supuesto.
-¡Dejadla en paz!- grita Lily al lado de su amigo. Ella no saca la varita, pero muestra su desacuerdo con la actitud de sus compañeros de Casa. Ya sabía yo de su nobleza de espíritu. Decían que era una buena niña. Ahora lo sé a ciencia cierta.
- ¡¿Vas a defender a unas serpientes en vez de a los de tu Casa?!- James se pone histérico perdido. Claro, está celoso, porque le gusta Lily. Yo sé que me tengo que quedar para hacer amigos, pero no tengo cuerpo para ver estos dramas de adolescentes tan baratos. Me intento ir, porque no lo soporto. Es una cosa patética.
Pero en mi intento, James me jala del brazo para que no me mueva.
-¡¿A dónde crees que vas?!- dice James a modo divertido-sádico. Lo peor es que no es sádico de verdad, va de machote y de graciosete por la vida, y es un payaso. ¡Ojo! Está en la edad de ser un payaso, pero ha topado conmigo que no estoy para aguantar idiotas.
-¿Sabes qué? ¡Me habéis enfadado, ya tenéis el año hecho! – les digo a todos. Ahora miro en especial a James que sigue con esa sonrisita socarrona, aunque en realidad está enojado, pero cree que sonriendo da la imagen de tener las cosas más bajo control- Te voy a enseñar un truco que aprendí en tercer año- le digo.
En menos de diez segundos, la varita que él sujeta cae al suelo del manotazo que le doy, y le golpeo con todas mis fuerzas en la nariz. Le golpeo varias veces, para recuperar un poco la práctica. Cuando cae al suelo y veo que le sangran las fosas nasales levemente, ya lo dejo. Él sale corriendo despavorido, mientras que sus amigos no saben muy bien qué hacer. Peter se va tras James para ayudarlo. En realidad, porque es un cobarde y es lo que hace. Lupin no se atreve a meterse a lanzarme hechizos, supongo que nunca estuvo de acuerdo con atacar a alguien o, a lo mejor, es porque soy una mujer. En estos años es difícil de saber. De cualquier forma, se marcha.
Eso nos deja con únicamente Sirius, quien desenvaina su varita. Pobre iluso, no tiene ojos en la nuca para ver a Bellatrix tras él muy dispuesta a intervenir. No digo nada, porque sé que Bellatrix me va a favorecer, ahora que estoy cansada de la presencia de la mortífaga. No ha dejado de seguirme desde que la "impresioné". Un día cuando estaba en la biblioteca repasando para pociones, fui a sacar el libro y me encontré con su cara al otro lado de la estantería. En el Gran Comedor me siento al lado de otra persona, al levantarme a por comida y regresar a la mesa esa persona ya no está y está ella. ¡Hasta en el cuarto de baño me sigue! El otro día salí del retrete y me la encontré allí, frente a mi puerta, esperándome. El susto que me dio la muy p… Y siempre dice lo mismo.
-Deberías acudir a una reunión con mis amigos.
Yo ya la he dicho de todo para que me deje tranquila. He puesto toda clase de excusas, desde que me da asco la gente a tengo SIDA. No me hace ni caso. Sólo me deja sola por las noches, dice que tiene reuniones a esas horas. ¡Eso, que se vaya a las reuniones y me deje en paz!
Ahora mismo su seguimiento no me viene tan mal. No cuando Sirius me va a lanzar un hechizo. Ella se adelanta y lo adormece. Cuando veo el cuerpo del muchacho caer al suelo por el hechizo de su prima, viene a mí la imagen de lo que acontecerá en el futuro. Aunque no pienso demasiado en ello, aún no ha ocurrido. No hay necesidad de martirizarse con ello, ya tengo yo mucho en lo que pensar si quiero estar triste.
-Gracias por eso- le digo a Bellatrix.
Con la edad que tengo, me hubiera dado tiempo a atacar a Sirius, mas debo fingir ser una chica de sexto año que no ha luchado en ninguna guerra.
¡Cómo cambia la vida! Salvada por una Slytherin y atacada por Gryffindors. ¡Es sorprendente las vueltas que dan las cosas!
Al escuchar los ronquidos de Sirius, me dirijo a Snape y Lily.
-Gracias por ayudarnos- dice la pelirroja. - No tenías porqué.
-Ahora la tomarán contigo. No te dejarán tranquila- repite Snape. No resulta tan amable como Lily, pero parece preocuparse más.
-No lo harán- contesta Bellatrix. -No querrán tener problemas con la familia.
Bellatrix va a lo suyo. Nadie le da vela en este entierro y ella se ve con la confianza suficiente de contestar y colocar su brazo en mis hombros como si fuésemos amigas de toda la vida. - Bueno, ahora dejemos a la sangresucia y al mestizo con sus cosas.
Intento disuadirla ligeramente, mientras aparto su brazo de mí – si te quieres ir puedes irte. No te sientas obligada a quedarte.
Levanta las cejas críticamente. No le gustaron mis palabras. Seguramente, el hecho de que anteponga a Lily, una nacida de muggles, a ella, una sangre pura, hace que incremente su disgusto. - ¿Quieres hablar con esa ladrona de magia y el impuro? ¡Dijiste que eras de los nuestros!
Me doy cuenta de que con eso, Snape tira de Lily y se alejan de nosotras. ¡Puta Bellatrix! ¡¿Y por qué narices no han intervenido Draco y Fleur?! - A ver, Bellatrix. Yo opino como tú en todo, ya lo sabes. Pero trabajo sola, te lo he dicho desde el principio y te lo repetiré las veces que haga falta.- viendo que puede enfadarse y sabiendo cómo es ella, temiendo sus reproches añado- las veces que haga falta, pero siempre desde el respeto que te tengo. Sabes muy bien que yo contigo- me doy golpes en el pecho izquierdo como señal de cariño- voy a muerte. Eso sí, sola. Voy contigo a muerte, pero sola. No sé si me entiendes.
-No.
-Tú quédate que yo voy con poca gente. Tengo...- si no me cree cuando le digo enfermedades físicas, empezaré por las mentales- fobia a la gente. Antropofobia, agorafobia, todo lo relacionado con fobia y personas. - Eso último a lo mejor es cierto en estos últimos tiempos en los que siento un tremendo disgusto por la sociedad.
-Pero crees en la superioridad de la sangre.
-¡Pues claro! Uno sobreentiende que la poca gente que me gusta es gente decente. Magos de pura cepa. Y otra cosa te voy a decir, debes estar orgullosa, que de los pocos que me caen bien, aún siendo magos de pura cepa, tú estás entre ellos.- le digo con una sonrisa falsa que cualquiera reconocería.
-¿Entonces vendrás un día con mis amigos?- insiste de nuevo la mujer esta. No se cansa. Es increíble, lo que yo le digo le entra por un oído y le sale por el otro.
-¡Sí,sí, yo un día me paso!- finalizo porque me está poniendo negra. Marcho de allí a encarar a mis compañeros,que no están. Se han ido. ¡Haberse visto!
Cuando los encuentro, me dicen que iban a intervenir, pero que al ver a Bellatrix tuvieron que irse para que años después no reconozca a Draco. ¡La madre que los parió!
Con mi dedo índice en alto les digo a ambos.- Que Malfoy me deje sola me lo espero, porque es típico de él. Es lo que él hace. Pero que tú me dejes sola me parece muy sucio, Fleur. Muy sucio.
-Hermione, no te enfades. No podemos dejar que lo reconozcan y lo sabes.- dice Fleur.- Además, ¿cómo se vería que una estudiante de sexto año y dos de séptimo hechizaran a un grupo de estudiantes de menor edad? ¡Nos podrían expulsar! ¡Es más, no tengo claro que no te expulsen a ti!
Efectivamente, dos horas más tarde, Dumbledore me hace llamar a su oficina con esa intención. Por supuesto, primero pretende escuchar de mi boca una confesión. También hace llamar al grupo de merodeadores.
Yo intento situarme en la época para utilizar eso a mi favor. - Sí, lo golpeé, pero fue un malentendido. Verás son muchos chicos, y se acercaron mucho a mí. Pensé que… me iban a hacer algo muy malo.
Echo un par de lágrimas de cocodrilo, una disculpa entre sollozos, y cuando ellos van a protestar sobre mi mentira, tiemblo un poco como si tuviera miedo de su reacción. Es una técnica que aprendí hace poco. Me la contó Isabella el otro día en la biblioteca, que en estos años cuando se tiene un problema con otra persona y no se sabe mentir, lo mejor es llorar.
Al final, Dumbledore los hace marchar de la oficina sin ningún tipo de castigo. No castiga a sus alumnos favoritos. ¡Qué sorpresa! - Señorita Maxime, no debe temer a ninguno de ellos. Son buenos chicos en el fondo.
-Es que soy muy sensible – digo secándome las lágrimas que no cayeron. Yo hago el amago para que resulte creíble. - Yo sé que fue un malentendido, que ellos no pretendían hacerme nada. No volverá a suceder.
Me dice poco más, y lo mismo, me deja marchar. No me había dado cuenta hasta ahora de lo partidario que era este hombre. Seguro que si el caso fuese al revés, una chica de Gryffindor protestando contra Slytherins, él los hubiera castigado o expulsado, aún siendo un "malentendido".
Salgo y, de nuevo, Fleur me está esperando con una cara de enfado. - ¡Había que pasar desapercibida, y ahora los Ravenclaw quieren hacer una fiesta en tu nombre!
- ¡¿Los de Ravenclaw?! -Eso sí que es raro. ¿Por qué ellos?
-Sí, por lo visto, Lily sólo tuvo novios allí y James los ha estado molestando durante años. Incluso, también molestó a las amigas de ella. Te han convertido en una especie de heroína. Te llaman la "Domadora de leones".
- Tranquila, que no he llamado la atención. En Hogwarts se hacen fiestas y ponen apodos por motivos más estúpidos que ese- Eso que digo es cierto. Conocimiento popular. El que haya estado en Hogwarts lo sabe. - De todas maneras, ¿cuántos novios tuvo Lily? Porque con 15 o 16 años tampoco puede tener una tropa de chicos con los que ha estado.
-¡Eso no importa!
Cierto, no interesa. No la juzgo, pero me llama la atención que tenga tantos novios para que la casa de Ravenclaw me haga una fiesta para celebrar que le di a James de su merecido.
Una fiesta, que es genial. Buena música, de los 70, corren las bebidas alcohólicas, que no sé cómo lo hacen, pero siempre hay un encargado de infiltrarlas en el colegio, y un ambiente muy amigable. Hay gente de todas las Casas, de Gryffindor menos, aunque está lleno de Slytherins , que para sorpresa de todos está comportándose bien, Ravenclaw y algunos de Hufflepuff.
Yo, aunque soy la homenajeada, intento no bailar mucho, por temor a que se me vea mi recordatorio de lo que soy en el brazo. Sigo más las risas y los brindis.
-Tus hermanos no parecen muy contentos- comenta una compañera de Slytherin que se ha pasado toda la noche hablando conmigo. Es Parkinson, que por cierto, no tiene nada que ver con su sobrina. Es una muchacha muy agradable.
Fleur y Malfoy llevan toda la noche con mala cara. Me están odiando mucho. Me disculpo con mi compañera y me dirijo a mis supuestos hermanos. Con Malfoy no hablo, no tengo nada que decirle. Jalo a Fleur del brazo y me la llevo al cubículo del baño. Ya de cerca suelto mi furia. No está siendo justa conmigo.
-¡Siento no pasar desapercibida como tú quisieras, ¿vale?!- le digo exasperada- Pero deja de mirarme así. Tú me obligaste a intervenir y luego me dejaste sola para que no descubrieran a Malfoy. ¡¿Qué querías que hiciera?! ¡¿Qué me dejara golpear?!
-Hiciste lo que tenías que hacer.
Vale, no entiendo nada. -¡¿Entonces?!
Ella se cruza de brazos y reposa su cabeza sobre la mía. - Sólo que me parece curioso que seas capaz de hablar tan cerca de mí. ¿No vas a intentar alejarme como hiciste hoy?
Me rio por la habilidad que tiene la gente de hacerse la víctima. - ¡¿En serio me vienes con esas?! ¡Sé que fue tu estrategia para engañarme y obligarme a hacer tu plan!
- Eso no hace menos cierto que yo quisiera algo- dice ella. Me descuadra, lo admito- ¡¿Qué pasa, que si no soy una mujer cualquiera en un bar de mierda o una Slytherin a la que acabas de conocer no merezco tener una oportunidad contigo?!
Lo sabe. ¡Dios mío! Lo sabe. Sabe que estuve con una mujer aquella noche. Respira, Hermione, respira. Un momento, ¿lo de la Slytherin lo dice por Parkinson? ¿Está celosa de Parkinson?
Sin previo aviso, me besa. En mi cabeza hay un cúmulo de cortocircuitos que me impide funcionar. Me estampa contra la pared del baño. Correspondo al beso, y soy yo quien lo profundiza. Meto la punta de mi lengua en ella y cuando toco la suya, gimo de placer. Ella tiene un sabor adictivo, y una suavidad deleitante. Pero no sólo es físico. De repente, algo se remueve en mí. Sentimientos confusos. Unos son emocionantes, me excitan y hacen que ponga mi rodilla entre sus piernas, rozando levemente por esa zona. Otros me dicen que no hago lo correcto, que hacer que ella se implique conmigo sólo la llevará a desasosiegos y sufrimiento. No merece pasarlo mal. Como amiga puede ser una gran oyente y compañera. Una emoción más fuerte que esa entre nosotras puede estropearlo todo. Ella ya tiene mucho con su problema psicológico y trabajo como para lidiar conmigo.
Cuando oigo su gemido y veo que se restriega contra mi rodilla, sé que debo marcharme antes de fastidiar las cosas. Ella intenta retenerme entre sus brazos, pero consigo pisarla para poner distancia entre nosotras.
-Perdón. En serio, perdón. No puedo hacerlo. - y salgo aprisa.
Me voy de la fiesta disimuladamente. Por mi camino chequeo que nadie me siga. La gente está con sus cosas, incluso veo que Bellatrix se está besando con Lucius. Y a Narcisa parece que no le importa. Los ve, pero no tiene interés. Está con su bebida y hablando con otra persona. Sea como fuere, me salgo de la Casa de Ravenclaw y me voy al quinto piso. Allí entro en la Sala de los Menesteres aprovechando que la gente ignora su existencia.
Aquí encuentro paz y tranquilidad. Me derrumbo sobre un sofá pensando en cómo solucionar mi atracción hacia Fleur sin hacerle daño. No puedo darle más que una amistad. De hacerlo, tendría que someterla a la tortura de no poder dormir decentemente. Una noche no pasa nada. Todas las noches es otra historia. Se lo hice una vez a cierta persona, no quiero hacérselo a otra. Como ella dice, aún con ayuda, tomará tiempo hasta que de manera natural desaparezcan mis pesadillas.
Por lo menos, en esta sala puedo poner mis pensamientos en orden. No se lo he dicho a nadie, pero a escondidas vengo todas las noches, desde la segunda, a dormir para que nadie tenga constancia de mis pesadillas. Mis compañeras de cuarto creen que me escabullo con un novio secreto que tengo. No lo niego, si les hace ilusión pensarlo...
Miro alrededor y veo un piano. Me encanta que la sala me conceda todos los caprichos. La verdad, es que la música me relaja. Me ayuda a pensar con claridad. Estoy nerviosa. Me froto las manos con la ilusión de una niña pequeña. Comienzo con una de las melodías más famosas y hermosas que ha habido. Una del año anterior al que me encuentro ahora. Me hace pensar en Viktor, en Fleur, también pienso en Ginny, en mi hijo, y aunque parezca extraño, en Ron. Últimamente pienso mucho en él. Parecerá loco e imposible, pero tengo la sensación de que lo vi hace poco. Es una tontería, porque no hay manera de encontrarse con él y no recordarlo.
Según voy tocando la canción pienso en el efecto curioso que causan esas personas en mí y en el que causaría yo en ellas si algo me sucediera.
Viktor, es un compañero muy leal. Alguien del que una debe confiar. ¿Quién le dejaría dormir en su casa sin avisar?
Fleur cada vez se va adentrando más. Tengo miedo de que nos unamos tanto que ella no pueda huir cuando vea los demonios que llevo dentro. Para ella, si sus intenciones son como me hace pensar, mi muerte supondría su salvación. Hay gente que es adicta al dolor, y yo tengo tal que podría atrapar en mi interior a todos los junkies.
Ginny, ella va pasando a ser una pequeña sombra del pasado, aunque no puedo negar que de alguna forma la sigo queriendo. Quiero pensar que mi "muerte" causó algún tipo de sentimiento en ella. La vez que fui al despacho de Harry, me dio la impresión de que así fue. De que a su modo, me quiso.
Mi hijo Albus, es lo más grande que me ha pasado en la vida. La única felicidad que me queda con el mundo exterior a la Comisión. Sé que soy su tía favorita, Ginny me lo dijo una vez. Y es cierto, que cuando me veía corría hacia mí con los brazos abiertos. Su carita tomaba un brillo angelical. Dudo que le contasen lo de mi "muerte". Aunque es un niño muy listo, sospechara que estoy haciendo algo muy importante o me dará por muerta. Me gustaría creer que me extraña como yo lo extraño.
Luego está Ron. Estos días en los que aprendí a odiar a casi todo el mundo, me he dado cuenta de que a él no puedo odiarlo. Quizá se trate de la persona que más me quiso incondicionalmente. Él estuvo enamorado de mí, y durante la guerra me protegió a su modo. No me abandonó del mismo modo que el resto. Él se alejó porque le pasó lo más doloroso que le puede pasar a alguien, que la chica de la que se está enamorado salga con tu hermana. Nunca tomó una represalia en mi contra, simplemente, se fue. Ahora sé que tendría que haber luchado más por su amistad. No puedo negar que alguna vez quise poder corresponderlo, deseé no ser lesbiana para poder ser su novia. Pero uno no puede renegar de lo que es.
-Knocking On Heaven's Door, excelente canción- dice la única persona que conoce esta sala, además de mí. - Me encanta esa canción.
-Me sorprende que sepas algo de la música muggle, Malfoy- le contesto.
Él sonríe. - ¡¿Quién no la conoce?! ¡Es mi canción favorita! ¡Y lo era de mi madre!
Antes de venir aquí me hubiera causado bastante rareza, pero he tenido la oportunidad de hablar con Narcissa. Ella no odia tanto a los muggles. Hizo lo que le enseñaron a hacer en su casa. Además, de la rama de la familia Black es de las pocas que salvaría. Al fin y a cabo, gracias a ella, Harry dio el golpe de sorpresa que supuso su victoria.
-Pero esta canción suena mejor con guitarra que con piano- dice agarrando una guitarra que acaba de aparecer en la sala. Él se pone a tocarla.
-No conocía esta faceta tuya de guitarrista.
Él no para de tocar cuando dice- Al principio tocaba la guitarra de vez en cuando, por hacer algo, pero a mi hija siempre le ha gustado escucharme tocar y eso me animó a que lo hiciera más seguido.
Eso sí que no lo sabía. - ¡¿Tienes una hija?!
-Sí.- contesta melancólico – Se llama Jean, como el segundo nombre de la heroína de guerra más famosa de toda Gran Bretaña. Eres su personaje histórico favorito, ¿sabes?
¡¿Malfoy y su hija me admiran?! Malfoy había dejado claro que no estaba de acuerdo con la guerra. Nunca pensé que admirase el trabajo que hice. ¡Vaya, no sé qué decir! -¿Y a tu mujer no le importa que le pusieras mi segundo nombre?
-Mi mujer está muerta- dice con unos ojos bañados en tristeza- Es por ella por lo que me dedico a esto. Ella no podía quedarse embarazada y se dedicó a jugar con el tiempo para poder tener una hija. Yo, entonces, no conocía mucho del tema y no me opuse. Resultado, se quedó embarazada, sí, pero adquirió una enfermedad mágica muy complicada y dolorosa. Al dar a luz a mi hija, ella murió. La Comisión se enteró de eso y me ofrecieron la oportunidad de proteger el tiempo, para que la gente no cometa esa clase de errores.
-¿Tú sigues estando "vivo" para la sociedad?- pregunto llena de curiosidad, pues por la forma en la que habla me da la impresión de que él vive con su hija.
-Sí. Nadie sospecharía que un Malfoy está ayudando a un gobierno- responde. - Tampoco me quedan tantos amigos. La mayoría están muertos, escondidos o fingen haber estado siempre del bando ganador.
Lo comprendo perfectamente. Simpatizo con ese sentimiento. Lo miro, pero esta vez, lo miro de verdad, y veo en él a un Malfoy que nunca antes había visto. Alguien sensible, con pesares del pasado, sombras que lo atormentan, sufre, llora, y toca música, como yo. Y lo que más me une a él, tiene a una persona pequeñita que lo espera en casa, y por la que mejorar el mundo merece la pena.
-¿Sabes lo que más extraño de mi mujer?- pregunta casi al final de la canción. Niego con la cabeza- Su compañía. Era una excelente compañera. Todos necesitamos a alguien, Granger. Quizá, deberías darle una oportunidad a una mujer.
Me callo y termino haciendo un solo de piano. No quiero comentar nada, porque sé por dónde va.
-Fleur es una buena chica.
¡Ya lo ha dicho! ¡¿Por qué tiene que decirlo?! No digo nada porque él no entiende que estoy haciéndole un favor. Soy una carga, no quiero ser una carga, y quiero dejar de serlo en un futuro, pero hoy por hoy, lo soy.
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NA: Me acabo de dar cuenta de que Fleur es un poco fetiche con los baños jaja. Me gustaría saber vuestra opinión del capítulo para ver por dónde continuar. En este me pareció importante que volviera a salir Draco para explicar su implicación con el proyecto, aunque pertenezca a otra patrulla.
