9. En la Torre sur

- ¿Se puede saber dónde se habrán metido estas? – Harry paseaba de adelante atrás impaciente

- Le pregunté a Parvati y parece ser que Hermione no ha dormido en su cama anoche - contestó Ron que llegaba de las habitaciones de las chicas

- ¿Le preguntaste a la compañera de tu hermana?

- Sí y ella tampoco ha dormido en su cama, cuando la vea se la va cargar, te lo juro

- Pues vámonos a la torre, no espero más, ya irán ellas

Los amigos se marcharon de la sala común, atravesaron los pasillos y llegaron al cuadro de Los Cuatro Fundadores.

- Rayo de luz – dijo Harry

Cuando iban a llamar a la puerta se abrió y apareció Dobby vestido con una especie de uniforme bien conjuntado.

- Señor Harry Potter ¿Qué tal está?

- Bien, Dobby ¿Qué haces aquí... vestido así?

- Winky y yo nos ocupamos de las habitaciones de la Profesora Martín, señor, ella es una gran ama, siempre tan contenta y amable, estamos tan agradecidos que nos haya elegido a nosotros...

- Estoy seguro, Dobby ¿Sabes si mi hermana y Hermione han venido?

- Sí, señor. Ellas han pasado la noche con el ama, están todas durmiendo en la cama de la señorita

- ¿Estás seguro? – Harry estaba alucinado

- Bueno, señor, yo no entro nunca en su habitación, es Winky quien se ocupa de ello y me lo acaba de decir... pero pasen, no se queden ahí... yo tengo que ir a la cocina, en un momento les traigo el desayuno para todos, pasen, pasen...

Harry y Ron entraron a una sala grande, maravillosamente decorada. Dentro de los enormes muros de piedras que la rodeaban, la habitación había sido ataviada con muebles modernos y parecía que allí no hubiera ni un solo elemento de magia. Harry sabía que Emy prefería la decoración más mediterránea, por su influencia española y estaba claro que había conseguido un toque muy especial y distinguido. En la pared alargada de la derecha había una estantería, con molduras finas y sin adornos tallados, repleta de libros. Si te acercabas, sólo algunos pocos trataban de magia. Delante había dos sofás enfrentados, dos butacas en los extremos y en medio una mesa de centro con dos grandes ceniceros llenos de flores secas que olían muy bien y una pila de revistas de decoración y de moda. En la otra pared de la izquierda había un gran aparador con un espejo encima que parecía ampliar la sala, encima del mueble había puestos una serie de candelabros y muchas velas de todos los tamaños y de los diferentes tonos de los colores del sofá, azul y beige. Enfrente del aparador se presentaba una mesa rectangular bastante grande con ocho sillas alrededor, todo los muebles se veían que eran de la misma serie y en madera clara muy bonita. Una enorme alfombra de lana en color beige se centraba en la sala y se extendía hasta la gran chimenea. En las paredes no había cuadros, sino fotografías grandes de paisajes y barcos en tono sepia y blanco y negro, era un lugar muy acogedor y se notaba muy personal.

- Buenas días, señores, el ama me pidió que la despertara si ustedes llegaban y ella aún no se ha levantado

- No te preocupes, Winky, ya me ocupo yo, que soy su sobrino, de hacerlo...

- Pero, señor, de ninguna manera puedo permitir eso, ella necesita una intimidad...

- Si no mal me equivoco no está sola en el cuarto ¿Verdad?

- Así es, señor, la profesora Figg, la joven Weasley, la señorita Granger y la profesora Martín, han pasado juntas la noche, hablando de sus cosas. Así he sido informada de esta situación y si usted me lo permite, será Winky quien las despierte

- De ningún modo, no te preocupes, nosotros estaremos encantados... de ver esa espléndida imagen – Y sin decir más, Ron arrastró a Harry y fueron a la que suponían la habitación de Emy, al fondo de la sala y a la derecha, abrieron la puerta y casi se caen al suelo al ver a cuatro mujeres en una cama enorme durmiendo como angelitos. Todas vestían camisones de tirantes de telas suaves y brillantes, dormían plácidamente sin saber que tenían a dos espectadores sonrojados de pies a cabeza

- Les digo que ya les despierto yo, VÁYANSE DEL CUARTO

- ¿Qué pasa? AHHHHHHHHHHHHHHHHHH - bostezó Emy

- Ama, su sobrino y su joven amigo ya han llegado

- ¿Pero qué hora es?

- Son la diez y media de la mañana, ama

- Chicas, chicas, despertaros, Harry y Ron ya están aquí, nos hemos quedado dormidas. Diles que en diez minutos salimos y si eres tan amable consigue desayuno para todos

- Sí, ama, ya he mandado a Dobby a la cocina a por ello

- Gracias, Winky, eres la mejor

- Es mi deber, ama

Winky se dirigió a la sala, pero vio que los muchachos no estaban allí. Ellos se guiaron por el resto de las estancias. Una puerta al lado del aparador y la mesa de comedor mostraba una cocina completa, con todos los elementos de menaje para cocinar cualquier cosa, pero no había ningún frigorífico, ni lavavajillas, ni lavadora, ni microondas, la cocina era de gas, eso sí, había una despensa llena de alimentos y conservas. También había una mesa y cuatro sillas, evidentemente todo muy bien decorado, con adornos en estanterías y cuadros con muchos colores en las paredes. Harry se fijó bien en el reloj y se rió.

- Ron, mira esto, la pillina de mi tía tiene un reloj como el de tu madre - en el se veía cuatro agujas y podían marcar siete opciones: "En Clase", "En Hogwarts", "Torre Gryffindor", "Terrenos de Hogwarts", "Bosque Prohibido", "Hogsmeade", "EN PELIGRO"

- Está claro que eso nos deja en una situación delicada...

- Bueno ella no me ha prohibido tener aventuras, pero me ha dejado claro que tenga mucho cuidado, no creo que sea para echarnos la bronca sino para tenernos controlados, por si acaso

- Vamos a ver que hay en las otras puertas

Abrieron la puerta contigua, era una habitación completamente vacía con las paredes pintadas en blanco y el suelo en la misma madera que el salón.

- Creo que esta está reservada para ti... por lo menos te va a dejar decorarla como quieras – se quejó Ron pensando en su habitación de La Madriguera

La puerta de al lado de la habitación de Emy era el baño. Aquello era flipante, una bañera enorme, un gran espejo encima del lavabo y dos estanterías con puertas de cristal a los lados. Tenían botes de sales, aceites y una infinidad de cremas de todo tipo. Había muchos juegos de toallas bordadas de colores suaves en los estantes de abajo, evidentemente todo muy bien puesto y decorado. En una de las paredes había otra puerta que en ese momento se abrió.

- ¡Uy, lo siento! No sabía que estabais en el baño – Ginny estaba roja de los pies a la cabeza

- No te preocupes sólo lo estábamos viendo, ya te dejamos tranquila, perdónanos – Harry también se había sonrojado, Ginny parecía una preciosa mujercita con ese tipo de camisón de raso fino

- Ya hablaré contigo cuando salgas y me vas a oír – le dijo Ron enfadado

Salieron de allí e intentaron abrir la otra puerta que estaba a su izquierda, justo al lado de la chimenea, pero estaba cerrada.

- Veo que tu tía se cuida muy bien, Harry

- Ya lo creo, no la falta de nada, pero ¿Por qué no se podrá abrir esta puerta?

- Nunca he conseguido abrirla, ya se lo preguntaré a Dumbledore – Emy apareció en la sala vestida con vaqueros, camisa y deportivas

- Cuando te vistes así parece que tienes nuestra edad – Harry fue a darla por fin un beso

- Claro, cariño, tu tía se conserva de maravilla, además ¿Qué tienes que decir? Soy muy joven, no un bebé, pero sí joven – Achuchó a su sobrino y le revolvió el pelo

- O sea, Emy nos está llamando bebes, Harry... ¿y tú no vas a hacer nada? Pues me tendré que defender yo solo. Que sepa usted, Profesora Martín, que ya somos unos hombres hechos y derechos. Nuestras experiencias lo demuestran y podríamos enfrentarnos hasta con un dragón – Ron se pavoneaba delante de Emy en plan de broma

- No me cabe la menor duda que es así, señor Weasley, no puedo evitar ver delante de mí a hombre alto, apuesto, decidido, sin temores y con un gran carisma. Incluso me estoy planteando intentar ligar con usted, estoy segura que si no teme a un dragón, no temerá a una mujer ¿verdad? – Emy se lo había dicho insinuándose de forma sexy, en plan de broma

Ron estaba paralizado por la abrumadora respuesta de la joven, él creía que Emy era preciosa y con la ropa que llevaba parecía una muchacha de su edad provocándole, lo cual le hizo subir los colores, hasta parecía que le salía humo por las orejas.

- Ya decía yo que Ron venía muy atrevido esta mañana ¡Ves, Emy! No me equivoqué – Hermione lo vio todo desde el quicio de la puerta y se partía de risa

- ¿Qué pasa? ¿De qué habláis? – Ginny ya vestida con el uniforme llegaba a la sala

- ¡Eso! Con vosotras queríamos hablar ¿Por qué habéis dormido aquí? ¿No ibais a la habitación de las chicas a estudiar? – Preguntó Harry inquisitivamente

- Bueno, han venido a una habitación de una chica, a estudiar lo que se dice a estudiar... pues como no sea comportamiento humano, no hemos estudiado nada más – Emy quería proteger a sus amigas, pero no le gustaba mentir

- Es que... pues nosotras... Emy propuso... – Hermione no sabía si debía decir que se reunían los viernes por la noche

- Sí, nosotras quedamos... los viernes... – Ginny tampoco sabía si debía decirlo

- ¡BUENOS DÍAS! Emy, es tardisímo, Remus se estará preguntando dónde estoy. Había quedado ayer con él para probar unas pociones, así que no me puedo quedar a desayunar. El viernes que viene volvemos a reunirnos ¿no, chicas? – Arabella ya vestida iba hacia la puerta, la abrió y esperó la respuesta

- POR SUPUESTO – dijeron todas

- Entonces, adiós chicas, esta noche me lo he pasado genial... ¡Ah, hola, chicos! Que tengáis un buen día

Harry y Ron se miraban alucinando ¿Qué es lo que hacían las cuatro en la habitación de Emy los viernes?

- ¿Nos puede alguien explicar qué pasa aquí?– preguntó Harry

- Nada, no tiene importancia, las cuatro nos reunimos los viernes para hablar de cosas de chicas y ayer Dumbledore nos dio permiso para pasar toda la noche juntas y no las dos horas que solemos estar

- Así que los viernes no os veíamos y que sabíais que las habitaciones le habían quedado muy bonitas... – reprochó Harry mirando a Hermione

- Pues que sepa, señorita Weasley, que soy su hermano mayor, estoy al cargo de cuidar de su seguridad, si vuelve a no informarme de sus escapadas tendré que avisar a mamá y te mandará un Howler tan grande que le oirán en Hogsmeade

- ¿Cómo él que mamá te mandó a ti por lo del coche...?

- ¿Contestona, eh? – Ron echaba chispas

- Déjala en paz, ya te ha dicho Emy que nos había dado permiso Dumbledore – reprochó Hermione

- A ti nadie te ha dado vela en este entierro – le dijo Ron

- Lo que te pasa es que te mueres de envidia por no haber estado en la fiesta ¡Cómo siempre te quieres enterar de todo! – contestó Hermione

- Prefiero no haberme enterado y tener hoy una cara descansada y fresca, no como tú, que te llegan las ojeras a los pies

- Eso es mentira tengo la cara perfectamente, pero si te refieres a descansada y fresca... efectivamente pareces una lechuga

- ¡QUEEEE! Mira, doña perfecta, yo soy un tío apuesto, alto, decidido, sin temores y con gran carisma...

- ¡Que te has creído tú eso! Te estaban tomando el pelo, tú que sabrás de belleza...

- Pues más que tú seguro, sé que Fleur Delacour es preciosa...

- Ya salió esa ¡Cómo no la ibas a mencionar! Sólo has tardado un mes... ya me extrañaba a mí...

- ¿Celosa?

- ¿Quién, yo? Para nada, sin embargo... a mí me gustan los hombres altos, con espaldas anchas, que pueden salvar a una chica en apuros, que estén pendientes de ella, que le digan cosas tiernas y románticas... como Viktor Krum

Mientras Ron y Hermione se peleaban había llegado Dobby con el desayuno. Ginny, Harry y Emy se comían unos bollos mientras Harry le elogiaba las habitaciones y le preguntaba sobre qué habría detrás de la puerta.

- A ESE NI LE MENCIONES, HERMIONE – Ron estaba chillando y estaba muy nervioso. Llamó la atención de todos

- BUENO, YA ESTÁ BIEN DE PELEAS ESTA MAÑANA O SINO, NOS VAMOS TODOS CADA UNO POR SU LADO... Sentaros a desayunar y relajaros, después planearemos qué hacer hoy - Emy se había puesto muy seria, con el consiguiente asombro de todos, pero luego terminó diciéndolo con su ternura habitual

Desayunaron todos y se calmaron. A la hora ya se estaban riendo con las bromas y chistes de Ron. Emy les contó el plan que tenía para los talleres de los sábados por la mañana y les consultó qué clases se podrían dar semana sí, semana no, ya que quería alternarlos con jornadas de ocio como el cine. Ron estaba interesadísimo en qué películas iba a poner.

- O sea, que el próximo sábado hay película en gran pantalla ¿cuál será? Porque te puedo dar algunas sugerencias como por ejemplo Terminator...

- Pero Ron, si pone esa peli solo irán los chicos – dijo Ginny

- ¿Y?

- ¿Cómo que y? Pues que se trata de que vayan todos - dijo Hermione

- Sí, Ron, no creo que sea la mejor peli para empezar – Harry dio la razón a su amiga

- ¿Qué os parece Minority Report? – Consultó Ginny – Es una película de acción pero también tiene fondo romántico

- Eso es una gran idea, Ginny - contestó Emy

- Sí, a mí me gustaría verla – dijo Harry

- Además esta protagonizada por Tom Cruise – dijo Hermione

- ¿Y qué pasa? – preguntó Ron enfadado

- Pues, Ron ¡Qué está buenísimo! – se río Emy

- Entiendo

A Ron, no se le había quitado de la cabeza lo que había dicho antes Hermione de Krum y tampoco como había reaccionado ante el comentario ¿Por qué se tenía siempre que comportar así ante la idea de que hubiesen estado juntos? ¿Es que Hermione estaba enamorada del jugador de quidditch? Ella no podía gustarle ese armario de hombre, no, se negaba a creer eso, pero si era verdad que él era muy romántico, entonces quizá Hermione... sí estuviese colada por él. No quería amargar la fiesta a nadie, así que decidió intentar olvidar lo sucedió, pero encima ahora le venían con Tom Cruise ¿Qué tenía ese tío que no tuvieran los demás? A él le parecía un canijo y medio birojo, no entendía que veían en él, simplemente no lo entendía.

- Bueno, entonces hecho, conseguiré la película y la pondré el sábado. El lunes lo pongo en el tablón de anuncios de todas las casas. Estoy emocionada, espero que vaya mucha gente – Dijo Emy

- Por supuesto, eso dalo por hecho, por lo menos con Gryffindor – dijo Harry con toda confianza - ¿Sabes que tienes revolucionado al colegio?

- Sí, las chicas hablan de tu elegancia y creo que alguna ya ha empezado a imitarte – Hermione le parecía muy reprochable ese tipo de comportamiento

- Y eso que tengo que ir con estas ropas...

- ¿Qué tienen de malo? - Preguntó Ginny

- A Emy le parece que los magos estamos muy retrasados en avances tecnológicos y moda – Explicó Harry a Ginny

- En cierta manera es correcto, la mayoría de los que están aquí no saben qué es un ordenador y con respecto a la ropa... pues sí, parecen de otra época, aunque he de reconocer que el uniforme es muy cómodo – Aclaró Hermione

- ¿Y para qué quiere un mago saber que es un ordenador? – Ron defendía su postura

- Pues para navegar por Internet y poder comprar las entradas del cine – se rió Harry mientras miraba a Emy que sonreía recordando

- Hay infinidad de utilidades para el ordenador, Harry, puedes hacer trabajos, crearte bases de datos con las cosas que más te interesen, investigar en Internet, conocer museos de forma interactiva, chatear o mandar email con gente de todo el mundo... – estaba claro que Hermione tenía uno en casa

- ¿Chatear, email, qué es eso? – preguntó Ginny

- Es conversar escribiendo a través del ordenador que está conectado a Internet – Explicó Emy - ¿sabéis que esto me está dando una gran idea? Voy a proponer un debate del porque los magos deberían utilizar medios avanzados como el ordenador

- ¿Tú crees que saldrá bien? Propónselo primero a Dumbledore – Harry no quería que Emy metiera la pata y se desilusionara

- Así lo haré

Después de discutir un poco por el tema, prefirieron divertirse con juegos de mesa hasta la hora de comer, que para desgracia de ellos llegó enseguida. Cuando se zamparon todo lo que les había preparado Winky, Emy les preguntó cómo habían ido las pruebas para guardián de Gryffindor y que tal con las clases especiales.

- Pues con respecto a la prueba para guardián he de decir que la cosa estaba muy reñida entre Colin Creevey y yo, paramos el mismo número de tiradas y lo hicimos muy parecido en movimiento, pero yo tenía una barredora antigua que es muy lenta y Colin lleva una Nimbus 2000. Todavía el equipo no se ha decidido y ni Harry ni mis hermanos quieren decirme nada para que no me desilusione, pero los nervios están acabando conmigo– Explicó Ron

- Yo creo que eso no es justo, para que se puedan medir de forma equitativa, los dos deberían ir en la misma escoba - Agregó Hermione

- Gracias, Hermione, has tenido una idea genial – dijo Harry

- Sí, gracias, Hermione – Ron estaba rojo de los pies a la cabeza, eso de que se pusiera a su favor, le encantaba

- ¿Y tú qué dices, Ginny? –preguntó Emy

- Ella no dice nada porque Colin le tira los tejos todo el día – dijo Ron

- No digas eso... sólo quiero mantenerme fuera de la discusión – susurró Ginny

- Por lo demás, las clases especiales van de maravilla, estamos aprendiendo muchas cosas - Hermione se dio cuenta de la situación incómoda y cambió de tema

- Sí pero no nos dejan tiempo ni para jugar una partida al ajedrez – se quejó Ron

- Sé lo que estás pensando tía y no te preocupes, de momento podemos con todo, ya veremos cuando lleguen los exámenes...