ASIGNATURA PENDIENTE
Copyright de Lita Kino, 2008 (Todos los derechos reservados)
Basada en Ranma 1/2, creado por Rumiko Takahashi, Copyright de la autora.
OCTAVA PARTE
Los primeros rayos del sol que adornaban aquella mañana comenzaron a colarse a través de la cortina, acariciando el rostro de la niña de espesas pestañas y cabellos azulados que dormía plácidamente.
Mashauri se acomodó entre sus cobijas tratando de evitar la luz que amenazaba con despertarla; de pronto, como si de una reacción se tratara, abrió sus ojos rápidamente.
-¡Es cierto¡No fue un sueño!- exclamó incorporándose.
Y saltando de la cama, colocó sus pantunflas, saliendo a toda prisa.
Al llegar ante la puerta de la habitación de su padre, giró el picaporte con extremo cuidado, pero para su sorpresa no había nadie ahí dentro. La cama estaba intacta y sólo un cambio de ropa indicaba que su dueño había pasado por ahí.
La actividad de toda la servidumbre de la mansión ya se escuchaba abajo, por lo que la pequeña Saotome decidió que su mejor opción sería ir a averiguar.
-Pero niña¿qué hace levantada tan temprano?- le dijo la señora Kurumi en cuanto la vio entrar a la cocina.
-Estoy buscando a mi padre.
-Pues aquí no lo va a encontrar. Salió muy de madrugada con la señorita Kuonji a hacer ejercicio.
-Señora Kurumi¿estА segura que debo poner la vajilla tailandesa?- interrumpió Kaori entrando por la puerta del jardín.
-La señora Nodoka dio esas instrucciones.
-Sí, pero ¿desde cuándo somos tan elegantes para un simple desayuno allá fuera?
-¿Vamos a desayunar en el jardín?- dijo Mashauri entusiasmada por la idea.
-Eh... Mucho me temo que tú no, querida- fue la respuesta de la cocinera.
-¿Entonces?
-Fue idea de la señorita Kuonji- dijo Kaori. -Insistió en desayunar ahí con tu padre.
-Pero no creo que él no me quiera invitar.
-Yo no estaría tan segura, ella hizo un claro énfasis en la palabra "a solas".
Mashauri cruzó los brazos e hizo una mueca ante esta respuesta.
-Mashauri, si no comes se va a enfriar tu desayuno- dijo Akane.
-No tengo hambre- respondió la niña con los brazos cruzados y sin quitar la vista de la ventana que daba hacia el jardín.
Afuera, se podía ver a una señorita Kuonji que reía animadamente con su acompañante.
-No me digas que de nuevo estuviste comiendo galletas antes de almorzar- le dijo su abuela.
-No señora Nodoka, yo creo que su indigestión se debe a otra cosa- Akane dirigió la vista hacia donde estaban Ranma y Ukyou.
-Ah, ya veo.
-¿Por qué no podemos desayunar con ellos?- protestó la niña.
-Porque tienen que platicar cosas "de grandes"- fue la fácil respuesta de Nodoka.
-Quiero ir allá.
-Termina tu desayuno.
Mashauri le dio una mordida a su pan tostado.
-¡Um¡Estuvo delicioso! Ya terminé¿puedo retirarme?- dijo levantándose de la silla.
-¡Mashauri, regresa aquí inmediatamente!
Pero ella no obedeció. En lugar de eso, se dirigió hacia la puerta y salió al jardМn.
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-Sigo impresionada de lo hermoso que es este lugar, no sé por qué nunca me hablaste de que tenías una casa en un sitio como éste.
-Bueno, nunca me lo preguntaste; pero sé, esto es el encanto del Aomori.
Ukyou aspiró profundo, cerrando los ojos. El cielo estaba completamente despejado y el trino de las aves se apreciaba entre las ramas de los árboles.
-Será perfecto llegar a vivir aquí algún día- la chica Kuonji abrió sus ojos, colocando su mirada en la de Ranma, quien sólo se limitó a sonreír ante este comentario.
-¿Adivina quién soy?- unas pequeñas y oportunas manos se colocaron de manera repentina sobre los párpados del muchacho.
-¿Quién podrá ser?- rió él, continuando con el juego. -Tal vez una ardilla, un conejo o quizás un hada de los bosques...
Mashauri le negaba la cabeza con sus manos, ante cada respuesta.
-¿Te das por vencido?
-Tu sabes que un Saotome nunca... ¡Ah, ya sé¡Se trata de la princesa de este castillo!- Ranma apartó amistosamente las manos de su hija, atrapándolas en las suyas. -¿O me equivoco?
-¡Buenos días, papá!- exclamó la niña lanzándose a sus brazos.
Él la recibió con un efusivo beso en la mejilla, acompañado de un "buenos días mi amor" que a Ukyou no le simpatizó mucho.
-Mashauri¿qué estás haciendo por aquí tan temprano?- dijo la chica de cabellos castaños.
Ranma puso a su hija sobre sus piernas.
-Quería desayunar con ustedes, pero mi abuela no me dejaba salir.
-Oh, pero qué linda. ¿Y cómo fue que la convenciste?- dijo Ukyou con cierto tono sarcástico en su voz.
-No tuve que convencerla, simplemente me salí.
-Mashauri¿cuАntas veces te he dicho que no debes desobedecerla?
-Pero es que yo quería desayunar contigo, además...
-Señor Saotome- intervino Osakaru. -Perdone que los interrumpa, pero tiene una llamada...
-En seguida vuelvo- dijo Ranma incorporándose y dejando a Mashauri en su lugar.
Un silencio un tanto incómodo comenzó a crecer en el ambiente, mientras que Ukyou se dedicaba a comer el melón picado de su plato y Mashauri simplemente la observaba.
-Así que... querías desayunar con tu padre- dijo la chica Kuonji con tal de iniciar una conversación.
-Él me prometió que íbamos a pasar el tiempo juntos.
-Mira qué coincidencia, a mí también me prometió lo mismo...
-Sí, pero yo soy su hija- respondió Mashauri, retándola con la mirada.
-Eso ya lo sé, cielito, y por lo mismo creo que debo hacerte saber que el tiempo que pretendías pasar con tu papi ya va a estar un poquito reducido- Ukyou correspondió al reto.
-Y eso quién lo dice¿tú o él?
-¿Tú qué crees?
-Que es lo que tú quieres, pero que lo mejor sería preguntárselo.
-Vaya, vaya, tenemos una niña lista. Siendo así, te lo voy a dejar claro: no pretendo entrar a la competencia por tu padre, porque yo conozco perfectamente el lugar que ocupo en su vida y creo que deberías empezar a conocer el tuyo.
Mashauri le dio una mirada de pocos amigos.
-No quiero ser dura contigo, pero, lamento decirte que ya no eres la única mujer en la vida de Ranma Saotome.
-¡Vaya! Veo que encontraron de qué platicar mientras me fui- dijo el muchacho llegando animadamente hasta ellas.
-Sí, ni te imaginas... -sonrió Ukyou socarronamente, mirando a Mashauri.- Y... ¿quién te llamó?
-Era de la casa editorial, quieren que pasemos a su oficina en un par de horas.
-¡Perfecto! Un pretexto más para pasear por Tokio.
-¿Vas a ir a la ciudad¿Puedo acompañarlos?- dijo Mashauri.
-¡Por supuesto!- respondió Ranma.
-...Que no- completó Ukyou.
Padre e hija voltearon a verla desconcertadamente.
-Querido, dijiste que iríamos al spa y ahí no dejan entrar niños.
-Podríamos dejarlo para otro día.
-No lo creo, hoy es la cita.
-Es verdad- dijo Ranma con cierta seriedad, arrodillándose luego para quedar a la altura de su hija. -Escucha Mashauri, sé que lo prometí y te lo debo. ¿Está bien si lo dejamos para mañana?
La niña sólo asintió con decepción.
-Por eso te quiero, preciosa- sonrió besando sus manos.
-Bien, pues hay que prepararnos para salir- dijo Ukyou dándole a Mashauri una sonrisa, mezcla de burla y victoria.
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A pesar de los constantes esfuerzos de Ranma por complacer las peticiones de su hija, conforme los días avanzaban, terminaban convirtiéndose en más y más promesas sin cumplir, sin mencionar que a la larga lo único que complacía eran todos y cada uno de los caprichos de Ukyou, que iban desde las clases particulares de yoga, los masajes y los tratamientos faciales, hasta los largos paseos por todo Tokio y sus alrededores, sin olvidar por supuesto, las cenas de gala, las entrevistas y las reuniones sociales, además de su entrenamiento en el mejor club de golf de la ciudad, en donde ella y Ranma pasaban prácticamente todo el día.
En poco menos de una semana todo Japón estaba enterado que una de sus más ricas personalidades estaba de vuelta, con una relación sentimental que daba mucho de qué hablar así como demasiadas preguntas por parte de todos los medios. Situación que tenía a Nodoka en bastante desacuerdo, por el riesgo que implicaba para la tranquilidad y seguridad de su familia. Y en un total enojo a Akane, que diariamente observaba con pesar, la manera en que la pequeña Mashauri imploraba a su padre un poco de su tiempo cada mañana, y lo esperaba pacientemente cada noche al pie de la escalera, muchas veces sin poder verlo ni una sola vez. Y aquel día no fue la excepción.
Mashauri había pasado gran parte de la tarde elaborando un dibujo, el cual pretendía que captara la atención de Ranma lo suficiente como para que pasara con ella todo un día, sólo uno, no pedía más. Al salir por la mañana, él aseguró que volvería para después de la cena, y la pequeña Saotome, una vez que terminó su labor y se dio cuenta que era la hora señalada, se instaló en el recibidor de la casa, dispuesta a esperar... Y efectivamente, esperó... esperó... y esperó...
Pasaban de las diez treinta de la noche cuando Akane decidió que era hora de convencer a Mashauri de ir a su habitación, ya que al parecer Ranma llegaría tarde una vez más. Sin embargo, al llegar al recibidor se dio cuenta que la niña se había quedado dormida, con la cara apoyada en uno de los brazos del sillón y sosteniendo con una mano la hoja de papel. La chica de cabellos azulados la cargó en sus brazos, cuidando de no despertarla, y la llevó hasta su cuarto. Una vez que Mashauri estuvo bajo sus mantas, Akane tomó el dibujo entre sus manos y lo observó: un padre llevando de la mano a su hija a través de un jardín repleto de árboles y flores, acompañado del mensaje "te quiero mucho, papá", era la obra de la pequeña. Esto le hizo sentir un gran rencor revolviéndose en su estómago, acompañado de la firme convicción de que Saotome ni siquiera se lo merecía.
Murmullos y unas cuantas risas provenientes de afuera, hicieron que Akane despertara, se había quedado dormida en su escritorio mientras trabajaba con su tesis. El reloj marcaba la una de la mañana, y un tanto somnolienta se asomó por la ventana para ver que Ranma y Ukyou entraban a la casa.
Al parecer, la señorita Kounji se había excedido un poco con las bebidas, ya que entre risotadas y palabras incoherentes, Ranma la ayudaba a subir las escaleras.
Akane entreabrió cuidadosamente la puerta de su habitación justo en el momento en que ambos terminaban de subir. Al parecer Saotome también estaba algo alcoholizado, pero al menos se esforzaba en convencer a Ukyou que era tarde y lo mejor era dormir, muy en contra de la opinión de la chica, que por sus acciones demostraba tener toda la intención de no pasar la noche sin él.
-Por favor Ranma... no me dejes solita... -le decía, tratando de mantenerse en pie, aferrada al cuello del muchacho. -Quédate conmigo ¿si? La otra noche me dejaste plantada... Debes saber que eso estuvo mal, muy mal...
-Mi amor, entiende, ya es tarde y lo mejor es que descases...
-¡No¡No¡Quédate conmigo ahora! Tienes que quedarte...
-Te prometo que mañana estaré contigo todo el día.
Al escuchar aquellas palabras, Akane decidió que no tenía por qué seguir tolerando ese "espectáculo", y en un arranque de furia cerró la puerta de su habitación con un fuerte golpe, que para Ranma no pasó desapercibido, sin embargo no se percató, del todo, de dónde había venido.
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-...sinceramente sigo sorprendida de lo que te ocurrió en el aeropuerto - decía Yuka. -Es increíble que justo el día que me sustituyes¡conoces a Saotome! Y yo, que llevo prácticamente un mes trabajando ahí, no he visto ni vivido nada absolutamente interesante...
-Ni lo menciones- respondió Akane.
Ambas chicas estaban sentadas en la barra de la cocina de su departamento, devorando frituras con queso derretido.
-No sabes cómo me arrepiento de haberlo ayudado- prosiguió la chica Tendo. -De haber sabido que el tipo era tan detestable, yo misma lo habría entregado a todos esos reporteros. ¡Uy, estoy tan enojada!
-Sí, de eso ya no me queda la menor duda...
-No tienes idea Yuka, es en verdad insoportable, vanidoso, engreído, un padre de lo peor. No ha pasado un solo día con Mashauri desde que llegó y todo por estar día y noche con la "señorita Kuonji"- pronunciando el nombre de esta última con remedo en la voz.
-Entonces ahora me explico el por qué del mal humor de nuestra pequeña heredera- dijo la muchacha volteando a ver a la niña, la cual permanecía en el piso de la salita, ante el televisor, buscando desanimadamente algo interesante para ver.
Tenía la cabeza recargada en una mano y con la otra oprimía los botones del control remoto. Para ser viernes por la tarde se supone que debería haber caricaturas o alguna película interesante, sin embargo, fue un programa de noticias sobre el espectáculo lo que capturó repentinamente su atención.
"Y hablando sobre personalidades del deporte, te cuento Azusa que el otro día no encontramos a la golfista Ukyou Kuonji en el aeropuerto". Una chica rubia de ojos expresivos le comentaba a otra, en aquel estudio de televisión.
"Cierto, fue el día que regresó junto con Ranma Saotome¿no?"
"Exacto, y tal como te prometí: la nota con la entrevista. Esto fue lo que ella nos comentó, muy a pesar de que Saotome escapara de nuestras cámaras, por cierto..."
La imagen cambió para mostrar a Ukyou con gafas negras, y completamente rodeada de micrófonos y reporteros.
-Hablando de la "reina de Roma", mira nada más quién está ahí- dijo Yuka al darse cuenta de lo que Mashauri estaba viendo.
"-Señorita Kuonji¿es cierto el rumor de que se casaron en secreto en París?
-Oh no, claro que no, pueden estar seguros que eso no tendría por qué ser ningún secreto. Y les prometo que cuando suceda, serán los primeros en saberlo...
-¿Será usted la próxima campeona del Torneo Internacional de Golf?
-He estado trabajando muy duro para lograrlo y no es por ser vanidosa pero, confío que así será.
-En caso de que lo fuera¿atribuiría su triunfo a Francia o a Japón?
-Se lo atribuiría a Ukyou Kounji y a todas las personas que me han acompañado a lo largo de esta trayectoria..
-¡Oh, miren¡Es Madonna!- exclamó Ranma señalando frente a él a lo lejos.
Todos los reporteros y Ukyou voltearon hacia esa dirección al instante, y al descubrir el engaño, se dieron cuenta de que Saotome ya había desaparecido.
-Por favor, disculpen a mi prometido, viene un poco estresado por el viaje...
-¿De modo que ya pidió su mano en matrimonio?
-No, pero les aseguro que pronto lo hará- sonrió la muchacha convencida."
-Ay, no- murmuró Akane al escuchar esta declaración y notando la expresión en el rostro de Mashauri.
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La niña no pronunció palabra en todo el camino de regreso al Aomori; eran cerca de las siete cuando Yuka las dejó en la puerta de la mansión. Mashauri bajó del auto sin despedirse y entró a la casa, abriendo la puerta con cierta brusquedad. Akane caminó tras ella.
-¿Por qué no me lo dijiste?- la pequeña Saotome se detuvo al pie de la escalera, dándole la espalda a su niñera.
-Mashauri, te aseguro que yo no tenía idea...
-Se va a casar con ella- continuó la niña con amargura. -Es por eso que ya no le importo ¿verdad?
-No digas eso, él no lo hace con esa intención.
-¡¿Entonces por qué nunca quiere estar conmigo¡¿Por qué nunca cumple sus promesas?! - lágrimas comenzaron a asomarse en los azulados ojos de la niña.
-¡Cielos¡Ahora sí que estoy exhausta...!
-Fue un excelente entrenamiento. Ya no me cabe la menor duda de que serás la campeona de ese torneo.
Las voces de Ranma y Ukyou entrando a la casa, detuvieron repentinamente la discusión.
-¡Oh¿Pero es que acaso usted dudaba de mí, señor Saotome?
-Digamos que no confío en tus oponentes... ¡Vaya¡Pero qué coincidencia!- sonrió Ranma al ver a su hija y a Akane. -No creí que iban a llegar tan temprano de su paseo, y bueno, de hecho tampoco pensé que nosotros... pero ya que estamos aquí¿qué te parece Mashauri, si me das un beso y luego planeamos hacer algo divertido para después de cenar?- el chico Saotome le extendió los brazos en una sincera expresión de alegría.
Sin embargo, la niña se dio media vuelta y subió velozmente la escalera, ante la mirada desconcertada de su padre.
-Con su permiso, Sr. Saotome- pronunció Akane y también empezó a subir.
-¿Srita. Tendo?- la voz de Ranma la detuvo en el cuarto escalón. -No tan rápido. Me temo que usted va a tener que quedarse.
-Cariño, te espero arriba- dijo Ukyou al darse cuenta de la situación. -Voy a darme una ducha y a pedirle a Kaori unas pastillas. Sigo sin saber por qué tengo tanta jaqueca.
Akane supo disimular su risa ante este comentario, recordando lo que vio la noche anterior.
-No tardes mucho- dijo la muchacha antes de llegar al segundo piso.
-Y bien Sr. Saotome¿qué es lo que quiere decirme?
-Pues verá, sinceramente me gustaría que me explicara el por qué de esa reacción tan rara por parte de mi hija- Ranma colocó las manos tras su espalda, con cierta arrogancia, hecho con el que Akane sintió que lo detestaba más.
-Pues si tanto le interesa¿por qué no va y se lo pregunta usted?
-Créame que lo haría, si no tuviera una niñera de por medio a quien acudir. Se supone que usted está a su cuidado y sabe lo que le sucede ¿o no?
Akane suspiró profundo, iniciando la cuenta regresiva. Sabía que su paciencia corría un gran peligro.
-De modo que usted cree que por ser su niñera debo saber todo lo que le pasa...
-Naturalmente...
-¡¿Y usted por ser su padre, cree que no tiene la misma obligación?!- y una vez más, la liga de la paciencia de Akane Tendo volvía a romperse.
-¿Ahora resulta que usted me va a decir de qué manera debo tratar a mi hija?
-¡Pues si no lo hago yo, dudo mucho que en esta casa, alguien más lo haga!
-¿Qué es lo que trata de decir¡No porque sea su niñera, piense que es la única persona a la que le interesa Mashauri!
-¡Eso ya lo sé¡Pero lo único que trato de decir es que si tanto se preocupa por su hija y en verdad quiere saber qué es lo que le sucede¿por qué no se toma la molestia de pasar más tiempo con ella?!
El chico Saotome se quedó sin respuesta.
-Desde que se fue de aquí la primera vez, sólo se ha dedicado a llenarla de regalos y promesas que nunca se ha esforzado mucho por cumplir, sin embargo Mashauri no hacía otra cosa más que pedir por su regreso, y ahora que por fin está aquí ¿qué¡¿Piensa a caso que con mimos y abrazos es suficiente¡Mientras que usted se pasea por todo Tokio, juega golf y bebe en exceso, su hija se ha quedado en este mismo escalón todas las noches, esperando verlo cruzar por esa puerta con algo para ella que vaya más allá de otra promesa. Y lo único que ha recibido a cambio son chismes de televisión¡¿En verdad cree que es lo justo para ella?!
El silencio reinó por algunos segundos entre ellos, resurgiendo en Ranma un sentimiento de culpa y confusión que creía haber olvidado.
-¿Dijo "chismes de televisión"? -pronunció finalmente, viendo a Akane de una manera que la hizo dudar si había sido lo mejor hablarle en esa forma.
Ella sólo se limitó a asentir.
-¡Vaya! Creo que mi madre no se equivocó en contratarla... En verdad se preocupa por mi hija... tal vez hasta más que yo...- sonrió con sarcasmo.
-Señoor Saotome, el corazón de un niño es noble; ellos aman de verdad y gracias a eso pueden perdonar y volver a creer...
-¿Amor?- Ranma levantó la vista para mirarla, por alguna extraña razón, esa palabra había sonado extraordinariamente especial viniendo de sus labios.
-Así es. Mashauri lo ama y a pesar de que usted está aquí, ella continúa esperándolo. ¿Por cuánto tiempo más pretende que sea así?
-¿Me está tratando de decir que Mashauri ni siquiera tiene claro lo mucho que también la amo? Por favor, se trata de mi hija... Debe de saberlo.
-Pues entonces demuéstreselo- la chica Tendo cruzó los brazos sin perderle la mirada.
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-¿Puedo pasar?- dijo Ranma asomando medio cuerpo a través de la puerta de la habitación de Mashauri.
La niña estaba recostada sobre su cama y al mirarlo, giró su cuerpo en dirección de la ventana, dándole la espalda.
-¡Oh, vamos hija¿No me digas que sigues enojada?
Mashauri continuaba sin moverse, mientras Ranma se acercaba a ella.
-De modo que no piensas hablarme, lo cual indica que tal vez si hice algo muy malo, pero... -dijo sentándose junto a ella, -si no me lo dices ¿cómo se supone que deba saberlo?
Sin embargo Mashauri ahora se giró para quedar boca abajo, tapando su cabeza con su almohada.
-¿Entonces el berrinche va en serio? Muy bien, no voy a moverme de aquí hasta que me digas por qué estás tan molesta conmigo. Ranma se acomodó subiendo los pies a la cama y poniendo los brazos tras su cabeza, vigilando de reojo las acciones de su hija.
Transcurrieron así un par de minutos.
-¿Mashauri?- pronunció el muchacho cautelosamente.
-¿Qué quieres?- respondió su hija, finalmente.
-¡Ajá¡Te hice hablar!- sonrió victorioso. -¿Ahora si me vas a decir por qué estás enojada?
-Eres un mentiroso- comenzó a decir la niña, aún debajo de la almohada. Dijiste que nunca ibas a olvidar a mi mamá...
Ranma no esperaba esa clase de respuesta.
-Mashauri, yo no te he mentido. No la he olvidado.
-¡¿Y entonces por qué vas a casarte con Ukyou?!
-¡Qué!
El muchacho retiró el almohadón de la cabeza de su hija.
-¡¿De dСnde rayos sacaste esa idea?!
-Lo dijeron en la tele.
-Así que esos son los "chismes de televisión"- murmuró.
El chico Saotome respiró profundo, planeando cuidadosamente sus siguientes palabras.
-Mashauri, no voy a casarme- pronunció en un tono muy serio.
-¿Lo dices en serio?- la sonrisa regresó al rostro de la niña, incorporándose inmediatamente.
-Al menos no por ahora.
-Ah, ya veo- dijo ella con desilusión.
-Pero el hecho de que tal vez algún día lo haga, no quiere decir que vaya a olvidarme de tu madre.
-¿Ni que me vas a dejar de querer?
-¡Por supuesto que no, preciosa!- Ranma la estrechó en sus brazos. -Absolutamente nada en este mundo va a hacer que yo deje de quererte, nada.
La niña correspondió cariñosamente a aquel abrazo.
-Y también quiero que entiendas una cosa- dijo el muchacho separándola levemente de él. -No debes creer todo lo que digan en televisión, al menos, claro, que sea Ukyou o yo quien lo diga... Por cierto¿quién fue el "oportuno sujeto" que dijo semejante mentira?
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-Cariño¡qué bueno que llegas!- exclamó Ukyou al ver a Ranma abrir la puerta de su habitación. -Estaba a punto de ir a buscarte.
-¿Dijiste en alguna entrevista que tú y yo vamos a casarnos?
La muchacha lo observó desconcertada por algunos instantes, para luego comenzar a reír.
-¿Qué te parece tan gracioso?
-¿No me digas que por eso ha sido todo el drama?
-¡Así que sí lo dijiste!
-¿Y acaso no va a ser verdad?
-Bueno... pero es que... sabes que aún no oficializamos nada. Además, mi hija no tenía por qué enterarse de esa manera.
-Vamos, mi amor, no te alteres. Si lo ves por el lado positivo, ya no se le hará raro cuando le demos la noticia.
-Puede ser, pero su reacción no me agradó. Jamás se había atrevido a no hablarme¿acaso no viste la manera como me ignoró?- Ranma se dejó caer en el sofá.
-Pues yo me hubiera preocupado si hubiera actuado diferente- Ukyou se acercó a él, colocándose tras su espalda y comenzando a masajearla.
-No me digas...
-Es la verdad. Piensa que "papá" se va a casar con la malvada madrastra que ocupará el lugar de su madre.
-Pues creo que no le has dado muchos motivos como para no pensarlo.
-¿Disculpa? Aunque... puede ser que tengas razón, deberíamos ser más amigas.
-¿Harías eso por mi hija?
-Por supuesto que sí, amor- respondió Ukyou, sosteniéndolo del rostro e iniciando la respectiva sesión de besos de aquella noche.
Aunque de pronto, la muchacha interrumpió su esmerada labor.
-Antes de que lo olvide, hay algo que debo decirte.
-¿Ah si¿Sobre qué?- Ranma la jaló amistosamente del brazo, para sentarla sobre sus piernas.
-¿Recuerdas la reunión social con todos los miembros del club, el próximo jueves?
-Sí¿qué hay con eso?
-Pues que el se´ñor Ikeda llamó hace un rato para decirme que no iba a poder ser en su casa, tal como lo prometió.
-Y entonces¿dónde será?
-Aquí- respondió la muchacha con una resuelta sonrisa.
-¡¿A-aquí?!- dijo Ranma, asustado.
-Así es. Me tomé la libertad de decirle que estarías encantado de recibirlos en tu casa. ¿No crees que fue una estupenda idea?
-Sí, ya lo creo... -el chico Saotome le dio una fingida sonrisa, pensando en todo lo que su madre le diría, una vez que se enterara...
NOTAS DE LA AUTORA:
Saludos a todos!! Ya tenía rato de no dejar algún avance por aquí, pero finalmente llego con mi primera entrega de este año. Les confieso que los últimos meses mi inspiración andaba de vacaciones y este capítulo me costó algo de trabajo, pero afortunadamente vuelven las ideas a su camino. Espero que para el próximo vistan sus mejores trajes ya que, como pudieron leer, vamos a tener fiesta en la mansión de los Saotome, por cortesía de Ukyou, jejeje cómo ven?? Y les adelanto que un par de cosillas interesantes van a suceder ahí... ..
También otra disculpa, porque hace una semana aproximadamente la historia apareció actualizada, pero resulta que cuando subí el capítulo, el formato de fanfiction no me respetó los acentos, así que prácticamente tuve que reacomodar todo en este editor, pero bueno, el problema ha sido solucionado.
Gracias nuevamente a todos por sus comentarios y nos leemos en el próximo capítulo.
Lita Kino.
Copyright (c) 2008
ASIGNATURA PENDIENTE
