Descargo de responsabilidad: Victorious no me pertenece, la historia sí.
Capítulo VIII: Volar
"Das la vuelta y caminas hacia mí, estoy cayendo y respiras lentamente. Di la palabra y seré tu chico, tú chico, solo di cuando"
Soñó una y otra vez que llegaba a casa de Jade él antes que Alan, se preguntó (cada vez que despertaba del sueño) el qué hubiese pasado si hubiese sido aquello verdad.
¿Jade se hubiese lanzado a su pecho a llorar?
No podía sacarse esa imagen de la cabeza y se maldecía internamente el porqué no había ido a buscarla a su casa con anterioridad.
Había llegado la semana de vacaciones por el día de acción de gracia que caía el día jueves y no había clase en esa semana.
Beck se preguntó varias veces si Jade había permitido a Alan pasar aquel día a su casa y si habían tenido algún tipo de relación sexual.
Quizás Jade, se dijo mentalmente un día mientras ayudaba a su mamá a ordenar la casa para ese jueves, quería limpiarse la culpabilidad acostándose con él.
De solo pensar en Alan observando a una desnuda Jade le daba unas instantáneas náuseas y ganas de golpear cualquier cosa que se interpusiera en su camino.
No sabía porqué, pero no podía dejar de pensar en Jade y cada vez que lo hacía sentía una necesidad tremenda de ir hacia su casa y cerciorarse que se encontrase bien, sin embargo, temía ir y encontrarse con alguna imagen que le perturbara sus sueños tal y como lo hacía la imagen de Jade llorando en el pecho de Alan.
—Hijo, llaman a la puerta —habló su madre y parecía ser segunda vez que decía lo mismo.
Beck salió de su letargo y la miró con una sonrisa fingida en su rostro.
—Iré a ver quién es —murmuró.
Al abrir la puerta se asombró al encontrarse con Cat, mirando con una expresión completamente contrariada, como si realmente se estuviese arrepintiendo de estar en aquel lugar.
Beck supo de inmediato que de lo que Cat quería hablar era de Jade, sin embargo, se dijo mentalmente que eso no debía interesarle, sea lo que sea que la pelirroja quería decirle sobre su ex novia, ya no era de su incumbencia, más bien ahora Cat debería de estar pisando la entrada de Alan O'connor, no la suya.
—Yo… —susurró la chica con suavidad y sus ojos oscuros se volvieron agua.
Beck se arrepintió de inmediato de lo que planeaba decir, juntó la puerta tras de él y se acercó a la chica con suavidad.
—¿Qué sucede? —preguntó con la voz cargada de preocupación.
—Es Jade —respondió la muchacha—, no me contesta las llamadas y no abre la puerta de casa —suspiró—, quería invitarla a casa para pasar el día de acción de gracia, como Alan se fue a visitar a su familia, pero no me contestó jamás y estoy asustada.
Beck frunció el gesto.
—Está bien, Cat —contestó el chico—, Jade debe estar con su familia, quizás fueron a Nueva York...
La pelirroja se apresuró a negar con la cabeza con rapidez.
—Sus padres se fueron sin ella —interrumpió—, la semana anterior estuve con ella y realmente parecía afectada por algo. No sé en quién más confiar, Beck, por favor, sé que…Aunque ha pasado tanto, sé que puedes ayudarme, por favor.
Beck no esperó más y entró rápidamente a la casa, le dijo a su madre que saldría y pescó su saco para salir por las frías calles de Los Ángeles.
Ambos fueron en el auto de Beck y al llegar a casa de la pelinegra ya se encontraba el cielo oscurecido, la casa de los West se encontraba en completa penumbra.
Ambos se bajaron del auto y tocaron la puerta de la muchacha de hebras negras. Pero nadie respondió.
Beck ya se encontraba realmente nervioso, sin saber porqué.
—¿Ves? —susurró Cat a su lado, completamente asustada.
Beck se giró hacia la chica y le sonrió.
—Jade siempre esconde una llave dentro de alguna planta cuando está sola —le aseguró—, apuesto que debe estar por aquí.
Ambos buscaron entre los maseteros alguna llave, hasta que el canadiense encontró una entre medio de la tierra de una planta que se encontraba colgando en la entrada.
La sacó, le quitó un poco de la tierra y luego metió la llave en la chapa.
Todo se encontraba completamente a oscuras, solo las luces de las calles alumbraban tenuemente la morada.
—¿Jade? —llamó Cat tiritona, apegándose a un lado de Beck.
Él le dio un ligero golpecito en la mano que afirmaba fuertemente su brazo, casi como si con aquel gesto le infundiera valentía.
Subieron las escaleras luego de revisar la primera planta y rápidamente se acercaron a la habitación de la chica.
El fuerte aroma a alcohol les golpeó a ambos la nariz al tiempo que veían a la chica que buscaban boca abajo en su cama, con una botella de vodka en su mano derecha fuertemente afirmada.
Cat ahogó un grito y temerosa preguntó.
—¿Está muerta?
Un nudo se le armó en su garganta y soltándose de Cat se acercó rápidamente hacia su ex novia, la removió con suavidad y pudo darse cuenta que respiraba pausadamente.
—Está dormida —respondió el chico. Y ebria, añadió mentalmente.
Recordó que hacer exactamente una semana atrás Alan le había reprochado el olor a alcohol que despedía su cuerpo.
¿Jade habría estado bebiendo todos esos días sin parar?
—Escucha Cat —susurró el muchacho con suavidad—. Haremos algo por Jade, ¿bueno? —la pelirroja asintió con rapidez—, lo primero que harás será abrir esa ventana y correr las cortinas, luego buscarás ropa limpia para colocarle y después de eso ambos botaremos todas las botellas de alcohol que hayan en esta casa, ¿está bien?
La pequeña y burbujeante chica asintió, acercándose rápidamente hacia la ventana para abrirla.
—¿Qué harás por mientras? —le preguntó la chica.
Beck se sonrojó al decirlo mientras se ponía en cuclillas frente a la chica y le quitaba de la mano la botella de vodka que tenía aferrada en su mano.
—Le daré una ducha —contestó intentando parecer natural.
Cat detuvo lo que estaba haciendo y lo miró justo a un lado de la ventana, con cara de pocos amigos.
—Y si mejor yo le doy el baño —propuso Cat, ella podía ser muy inocente, pero sabía lo que significaban las palabras de Beck.
El canadiense se giró para observarla ofendido, frunció el gesto y comentó.
—No le haré nada además de un baño, Cat —la chica no pareció convencida y añadió—, no puedes hacerlo tú porque ella es muy pesada para ti, además, la he visto bastante veces desnuda.
La pelirroja apresuradamente se llevó las manos a sus oídos y cerró los ojos.
—¡Está bien! —masculló—, tienes razón, pero por favor, no sigas, no quiero saber esas cosas.
Salió de la habitación sin destaparse los oídos.
Beck no sabía hacia dónde había ido la pelirroja, quizás había querido salir de ahí antes de que Jade despertara. No sabía el porqué, sin embargo, se alegró de la decisión que había tomado Cat.
La removió con suavidad al tiempo que hablaba con voz alta y aparentemente dura.
—A levantarse, Jade West.
La chica se removió y escondió su cabeza en la almohada, logrando que sus rizos tapasen todo su rostro.
—Hay que darse un baño —aseguró—, no puedes seguir así. Levántate.
—No —apenas fue un susurro ahogado, parecía que la chica aún se encontraba en estado de embriaguez.
Beck suspiró.
—Sí, vamos.
Jade parecía ser un peso muerto, porque Beck tuvo que hacer casi todo el trabajo, la levantó de la cama y la guío hasta el baño.
Prendió la ducha mientras ella, aún con los ojos cerrados se sentaba en la taza del baño. Beck no tenía ninguna otra intención que darle un baño, incluso cuando comenzó a desnudarla su intención no cambió, la metió a la ducha y la remojó con cuidado.
Jade se llevó ambos brazos hacia sus piernas y se las acercó a su pecho, apoyó su cabeza en las rodillas y volvió a cerrar los ojos mientras el agua caía por encima de su cabello.
—Anda —habló Beck con voz suave—, ayúdame a bañarte.
Quizás Jade se encontraba tan ebria como para discutir a eso que hizo lo que su ex novio le decía, se enderezó un poco más y eso fue todo lo que hizo.
A Beck le hizo gracia y se sonrió mientras le echaba el shampoo en el cabello pelinegro de su ex chica.
Qué irónica era la vida.
Al terminar de ducharla (lo mejor que pudo), la sacó de la ducha, enrolló en su cuerpo una toalla y luego la dirigió hacia su habitación en donde Cat parecía debatirse entre una camiseta larga sin mangas y otra que mostraba el hombro, ambas parecían viejas pero sabía que ella lo hacía con la intención de volver hacer dormir a su mejor amiga.
Le dejó a Jade en manos de la pelirroja para que esta la vistiera y él bajó para comenzar a deshacerse de cada uno de los licores que podían haber en la casa de los West.
Vertió cada uno de los tragos por el lavabo y luego tiró las botellas en una bolsa de basura, sacó la bolsa negra hacia la calle y volvió a la casa.
Al subir hacia la habitación de Jade se encontró con Cat peinándole los cabellos a una llorosa Jade.
Ambas guiaron sus ojos hacia él y Jade sollozó con aún más ímpetu.
—Creo que debo irme —susurró entonces él.
Estuvo a punto de salir por la puerta cuando la voz de su ex novia lo detuvo.
—Por favor, quédate —pidió.
Beck se sorprendió y de lo único que fue capaz de hacer fue de quedarse.
Pensaba que realmente Jade estaba tan ebria que no sabía lo que decía, pero él no iba a tentar su suerte y sin decir una palabra más se quedó ahí, parado bajo el umbral observando a Cat peinar los cabellos de Jade.
Pasó un tiempo después cuando la chica se durmió y Cat se marchó a su casa. Robbie había pasado por ella, así que Beck se quedó junto con Jade que dormía respirando pesadamente.
Cuando él estuvo a punto de llamar a su casa para avisar que no llegaría aquella noche, Jade se despertó bruscamente con ganas de vomitar producto al alcohol ingerido con anterioridad.
Beck la siguió hacia el baño y agarró su cabello recién limpio mientras la chica devolvía todo lo ingerido en el día arrodillada a un lado de la taza.
El canadiense acarició con cuidado su espalda y esperó que la chica devolviese todo.
Cuando al fin terminó, se apoyó en la pared de un lado y se pasó las manos por su cabello, Beck hizo el amago de sentarse a un lado de ella, pero Jade habló.
—Apesto, aléjate.
Beck le hizo caso (medianamente) y se sentó en la muralla del frente, con la espalda apoyada en esta, mirando directamente a la muchacha que aún no quitaba las manos de su cara.
—Supongo —comenzó el pelinegro—, que hay una explicación para esto.
Jade respondió aún escondida entre sus manos.
—Cuando la gente ingiere grados considerables de alcohol suele vomitar —respondió sarcástica.
Beck bufó y masculló con molestia.
—Eso ya lo sé —escupió—, pero quiero saber por qué demonios lo hiciste.
Jade se encogió de hombros ligeramente.
—Estaba sola y aburrida…
—Es lo más estúpido que te he oído decir en la vida —le cortó Beck con el ceño fruncido—. ¿Acaso quieres tener un coma etílico? —le preguntó.
La pelinegra se quitó las manos de su rostro y lo miró fijamente.
—¡No! —respondió—. Es porque…Es porque —una lágrima resbaló por su mejilla—, es porque si estoy sobria no dejo de pensar en lo podrida que estoy, en lo injusto que es todo y en que estoy jodiendo la única oportunidad que tengo de olvidarte.
Beck se levantó del suelo casi de un salto, la miró fijamente, casi como si quisiese penetrarla con la mirada y Jade se incomodó.
—¿Y por qué demonios quieres olvidarme? —le preguntó.
Jade ignoró la pregunta y corrió su vista hacia sus pies.
—Quiero lavarme los dientes —se fue por la tangente, ignorando la pregunta de su ex novio.
Beck salió del baño dando un fuerte portazo.
Se sentó en la cama de su ex novia y se paso las manos por su rostro.
Siempre había sabido que las cosas con Jade eran complicadísimas, pero él realmente amaba lo complicado. Aunque le lastimara enormemente.
Jade salió del baño unos minutos después, con los brazos cruzados en su pecho y su cabello completamente alborotado.
Miró fijamente a Beck y susurró con suavidad.
—Deberías irte —él la miró directamente a los ojos y ella apretó sus labios con fuerzas, como si no quisiese decir lo siguiente, aunque de igual manera lo dijo—, pero…No lo hagas —susurró—. No me dejes sola, por favor —rogó.
Él la miró fijamente y asintió sin decir una sola palabra.
Jade se acercó hacia la cama al tiempo que Beck se levantaba de esta, se recostó y dejó un espacio para él.
El castaño se recostó aun lado de ella, mirándose ambos frente a frente, sin atreverse a acercar el uno al otro, solo mirándose, casi estudiándose con la mirada.
Al fin, nadie supo quién fue el que cerró los ojos en primer lugar.
"Y mis propias manos te consolaran esta noche, esta noche, solo Di cuando.
Y mis propios brazos te llevaran esta noche, esta noche" Say When-The fry
Hey, hola chicas, aquí vengo con el capitulo número nueve.
Muchas gracias por todos sus comentarios, me alegraron el día al darme cuenta que ya tengo 20! Aunque este sea un fandom pequeño me alegro de tener lectores que disfrutan de mis escritos, aunque sean poquitos, eso lo hace más importante aún. Muchas gracias, chicas, hacen mi día y esta historia.
Lamento la tardanza pero he estado muy atareada con la universidad, pero ya queda poquito para salir de clases.
Saludos.
Esperaré sus comentarios.
Adiós.
