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Cantidad de palabras: 436.


Chances

por Onmyuji


XII.


Chrom se sentía liviano de nuevo. La opresión en su pecho había desaparecido, sustituyendo todas sus angustias con emociones renovadas, que claramente interpretó como el enamoramiento aflorando emocionado.

—Tengo algo importante qué hablar con ella. —Explicó con cierta prisa en su tono de voz, haciendo que Lissa se levantara del pasto desde donde recogía flores y lo observaba, ceñuda.

—Chrom, sabes que si se trata de discusiones tácticas, prefiero morir antes que decirte nada de ella. —Concluyó ella mientras volvía a sus flores e ignoraba olímpicamente a su hermano.

El príncipe de Ylisse se quedó de pie junto a su hermana y observó desde el jardín todo el ajetreo del castillo, el ir y venir de la gente; entre ellos podía ver a Donnel y a Frederick andar por los corredores reales ayudando a la servidumbre con sus tareas.

Un poco de paz y tranquilidad eran buenas para él y sus compañeros de batalla. Con la inminente guerra contra Plegia que estaba por estallar en cualquier momento era lo menos que podía hacer por ellos en esos momentos.

Para Robin también, y agradecía a Lissa enormemente por eso. Porque de otra forma, la estratega se hubiese rehusado a descansar y a recuperar energías para lo que se avecinaba.

De no haber vuelto a Ylisstol, probablemente él no se hubiese dado cuenta de que...

La amo. Y creo que lo hago desde que mis ojos la vieron por primera vez. —La princesa detuvo lo que hacía, entre tensa y emocionada. Desde su lugar, se giró a ver a su hermano, completamente muda de la expectación—. Oh, pero por favor, no luzcas tan sorprendida.

—No es eso. Es sólo que-... me sorprende que te haya tomado tanto tiempo darte cuenta. —Lissa volvió a sus cosas con el humor completamente diferente, más alegre que antes. Tanto que incluso Chrom la escuchó soltar risillas bobas y emocionadas.

Chrom se sentía liviano, y feliz. Pero al pensar en Robin y lo que estaba sintiendo por ella, como nunca lo había hecho, por ninguna otra mujer, ni siquiera cuando pensó que Sumia era a quien debía elegir; todos esos síntomas de enamoramiento que lo abordaban cerca de ella volvían: el sudor frío, las mariposas y la adrenalina trepando por su estómago, el corazón acelerado, esos deseos inmensos de estrecharla entre sus brazos se volvían irrefrenables.

Hasta que Lissa lo sacó de sus pensamientos, asentando sobre él la misma ansiedad que había sentido al imaginar que ella lo rechazaría por cuestión de prioridades—. Pero me temo que nadie ha visto a Robin desde que salió por la mañana del castillo, Chrom.


Fin del capítulo XII.


PS. Bueno, este capítulo vino más rápido que el anterior, pero eso es porque es más corto y porque el próximo capítulo estará muy bueno X3 así que tengan paciencia porque en unos días podrán leer uno de los últimos capítulos de este fanfic que mucho he disfrutado de escribir.

Me mantendré breve, sólo espero que este capítulo lo hayan disfrutado y espero leerles en el próximo episodio :D

Onmi.