Capítulo 9

(Este capítulo se sitúa en el mismo universo que el capítulo 3)

Cuidados agridulces

Fuerza, la fuerza es básicamente la capacidad física que poseemos para realizar una acción o un trabajo, un conjunto de movimientos, músculos y energía que se unen para lograr una meta u objetivo, la fuerza varía dependiendo de las condiciones físicas de una persona, pero la denominación "fuerza" no se limita solo a capacidades físicas, la fuerza no se mide solamente en quien puede hacer cierto tipo de cosas, como levantar pesas y objetos de gran peso o quien queda en pie en una pelea, hay distintos tipos de fuerza, una de las más importantes puede ser la fuerza emocional aunque de hecho es más conocida como fortaleza, la cual de hecho es una fuerza, solo que esta se refiere a la capacidad de sobreponerse a las adversidades, retos y dificultades que las personas atraviesan a lo largo de su vida, es decir, la fuerza y la fortaleza no se aplican solamente a una sola cualidad, si no que abarcan una gran gama, creer que eres fuerte solo por desarrollarte en una sola de estas ramas es simplemente soñar y engañarte a ti mismo, una fuerza verdadera no se mide, no hay razón para ello, simplemente se usa y sigues adelante, no hay necesidad de demostrar absolutamente nada, de ser así entonces una fuerza es incompleta, en realidad lo único que haces es "enmascarar" tu propia debilidad, debilidad que de hecho revelas con estas acciones.

Tal vez si hubiéramos comprendido eso mucho antes, cuando nuestros lazos y sentimientos eran íntimos y fuertes, entonces las cosas hubieran resultado distintas y probablemente no habríamos pasado por todo ese dolor, inclusive es posible que siguiéramos juntas, pero ahora solo quedan memorias, memorias de un pasado muy distante…

El crepitar provocado por la madera al quemarse y las leves chispas de fuego elevarse al cielo atraen nuestra atención, ambas nos encontramos observando la pequeña fogata, la única fuente de luz en la oscuridad que reina en el bosque, la luna está en su fase más oscura, el silencio que reina en todo el bosque llega a ser inquietante, en especial para mí, los lycans no estamos acostumbrados al silencio, vivimos en la naturaleza, en lo profundo de los bosques, por tanto estamos acostumbrados a los ruidos provocados por la fauna local, desde el canto de los grillos y cigarras hasta el ulular de un búho, aunque sabemos que las criaturas callan en la presencia de los no muertos, sonrió con diversión, pues en realidad yo amaba ese silencio o al menos lo había hecho en otro tiempo, ya no más, pero aún me gustaba el silencio porque eso significaba que estaba junto a un no muerto, de los cuales conservaba algunas buenas amistades.

—Mañana habrá eclipse—susurró mi rubia compañera de ojos rubí mientras tomaba un leño para alimentar el fuego

—Estará justo sobre el pueblo para cuando llegue…lo tienen bien planeado—respondí con tranquilidad mientras hurgaba en mi mochila por un pedazo de carne seca y por una botella de agua, no me molesto en ofrecerle el alimento a mi compañera, sería una pérdida de tiempo y solo conseguiría molestarla, sin embargo me sorprende sentir su tacto cuando tomó mi muñeca obteniendo mi atención justo en el momento en que encontraba el pedazo de carne.

—No me agrada la idea de que vayas sola Nanoha—Pronuncio Fate-chan mirándome fijamente, por respuesta resople con ligero fastidio, habíamos discutido ese mismo punto varias veces a lo largo de los 3 días en los que estuvimos juntas, con mi mano libre tome el pedazo de carne y segundos después me hallaba masticando tranquilamente sin apartar la mirada de los ojos rojos los cuales no titubearon ni por un segundo.

—Tú no puedes ir, sabes que caminar bajo el sol te dejara muy débil y te quemaras, apenas y has probado sangre otra vez después de décadas de abstención—respondí cuando termine de tragar y bajar con un poco de agua la cena.

—Es estúpido, no podrás contra tantos Lycans antiguos—contestó Fate echándose para atrás nuevamente y recargando la espalda en el tronco de un abedul.

—Eso es justamente lo que quieren que creamos, como sea deberías comer, Lindy-san dejo una bolsa de sangre para ti—dije aventándole una bolsa de sangre lo suficientemente caliente como para tener un estado líquido, por respuesta Fate-chan simplemente embolsó el líquido en una de las bolsas de su gabardina negra, por toda respuesta resople.

—Eres una obstinada, ¿crees que así me convencerás de llevarte?—comenté mientras recogía nuevamente las pocas cosas que tenía alrededor y que había sacado anteriormente de la pequeña mochila, posteriormente me puse en pie y con un gesto con la cabeza le di la indicación a mi compañera que me siguiera para proseguir nuestro camino, Fate-chan simplemente se puso de pie y con un poco de dificultad me siguió, suspiré, esa rubia terminaría muriendo por su propia cabezonería en lugar de morir a manos de otro.

Después de unas horas llegamos a los límites del bosque, el resto del camino eran praderas pero el Sol pronto saldría, pues el cielo comenzaba a aclararse, escuche el ruido que hacia Fate-chan al sorber la sangre del paquete, sonreí para mis adentros sabiendo que esa sangre sería suficiente para que se recuperara por las heridas que sufrió al pelear con dos aquelarres de vampiros antiguos antes de encontrarnos y gracias a la cual aún tenía ligeras heridas que dificultaban su movimiento.

—Bueno, me adelantare, al este hay una cueva, entra en ella y quédate allí hasta el atardecer, no creo que nadie te esté buscando pero más vale prevenir, cuando haya terminado vendré por ti—indique quitándome la pequeña mochila que llevaba encima y pasándosela a Fate, quien tomo uno de los tirantes, sin embargo yo todavía sujetaba parte de la mochila—dentro encontrarás más sangre por si quieres beberla, Precia dijo que estaba recién cosechada—proseguí para después soltar por completo la mochila y me encamine a los últimos árboles que separaban lo que quedaba del bosque de las praderas.

—Espera—dijo Fate mientras jalaba mi muñeca nuevamente provocando que me girara para no perder el equilibrio por lo abrupto del movimiento quedando nuestros rostros a milímetros de distancia.

—En el pueblo hay una mansión conocida por su gran jardín, es propiedad de Alicia, cuando termines ve para allá, te veré ahí—susurró Fate en mi oído, me limite a asentir, separándome comencé el resto del viaje, normalmente el pueblo estaría a otros dos días de viaje pero para nosotros las distancias no eran iguales, sin embargo dado que era luna nueva y que no había probado carne cruda en bastante tiempo, mi condición no era la mejor, tardé varias horas en llegar, para entonces ya era medio día pero el lugar se hallaba desierto, no era para menos, la mayoría de los humanos debían estar ocultos en sus casas preparados con las antiguas armas, balas de plata, agua bendita y demás para mantenernos fuera, resople con diversión, quienes estaban aquí eran lo suficientemente viejos como para que esas cosas ya no les afectaran.

Camine entre las calles del pueblo, bueno en realidad era una pequeña ciudad, aunque la última vez que la visite no habían más de unas cuantas decenas de familias, la arquitectura me recordaba mucho a la vieja y extinta toscana italiana por lo que de vez en vez me detenía observando algunos lugares, no tenía un rumbo fijo, solo me desplazaba tranquilamente, sentía la mirada de aquellos Lycans molestos pero aún no se mostraban ante mí, sabía que estaban esperando el momento adecuado para atacar, gruñí levemente, tanto por el aburrimiento y la irritabilidad que sentía al sentirme observada, pero también por el malestar que me producía lo ardiente del adoquín contra la piel desnuda de la planta de mis pies, unos pantalones rotos de mezclilla, una playera sin mangas de color blanco y un listón en mi cabello que lo mantenía sujeto en una coleta alta, era la única ropa que llevaba, todo lo demás solía estorbar.

Finalmente llegue a una plaza desierta, rodeada por gigantescas edificios que eran las casas más antiguas del lugar, dudaba que la casa de la que me hablo Fate estuviera dentro del pueblo, debería de hallarse por la periferia a pesar de que el lugar hubiera crecido, seguramente cuando fue construida se hallaba apartada de la ciudad por un gran tramo de terreno, finalmente las sombras empezaron a cubrir las calles, eleve la mirada al cielo, el Sol comenzaba a ser cubierto por la Luna lentamente, el eclipse había comenzado, dos segundos después me hallaba rodeada por varios Lycans transformados, sonreí de medio lado al reconocer a cierto individuo frente a mí, un pequeño cachorrillo que se creía el alfa más fuerte de los últimos siglos.

—"Regresa por dónde has venido, no hay nada aquí para ti"—dijo el lobo de color café y ojos grises, de sus fauces abiertas goteaba saliva, sus dientes estaban afilados, pero su postura era relajada.

—Solo entréguenme mi collar y me iré—Respondí encogiéndome de hombros y extendiendo mi mano derecha sin romper el contacto de miradas con el lobo que habló. Sentí la vibración del suelo provocada por las risas silenciosas de los otros lobos que me rodeaban.

—"No eres nada sin ese collar, lárgate de aquí"—volvió a repetir el lobo, suspire con cansancio y molestia porque otros creyeran esa tonta leyenda de que mis habilidades dependieran enteramente de aquella piedra que tanto apreciaba, tras un respiro me hallaba frente a aquel incauto sujetando las dos partes de su mandíbula, jalando en dos direcciones distintas, arranqué las piezas del resto del cráneo, el cadáver cayó a mis pies ante la sorprendida mirada del resto, sin dilatarme enterré mi mano por la espalda del cuerpo provocando que la sangre salpicara parte de mi ropa y rostro, del interior saque una pequeña esfera de color rojo unida a una cadena de color planeado, la cual eleve a mi rostro ante la atónita mirada de aquellos cachorrillos, limpie rápidamente la esfera y posteriormente la guarde en uno de los bolsillos de mi pantalón.

—Ahora… ¿Quién sigue?—cuestioné, momentos después todos los lobos saltaron por encima de mí, esto sería entretenido.

Las calles ahora se hallaban sumida en total obscuridad, yo corría entre los callejones intentando confundir a mis perseguidores, había perdido la cuenta de a cuantos había matado pero cada vez salían más y más, seguramente habían convertido a la mayoría de los pobladores de lugares aledaños recientemente, pues las manadas no solían ser muy numerosas, en especial no con un alfa como aquel inepto, un movimiento a mi izquierda llamo mi atención, un lobo de pelaje gris se lanzó contra mí con las fauces por delante, me detuve abruptamente y con una certera patada en su cabeza destruí el cerebro de mi atacante.

—uff…niños—susurré, tomando impulso salte a una de las paredes de un edificio que estaba hecha de cristal y corrí a la parte superior, estaba en uno de los edificios más altos de la ciudad pues había sido construido como un monumento hecho principalmente de hierro y vidrio, desde el cual podías ver varias manzanas sin muchas dificultades, una vez arriba observe con tranquilidad a mis atacantes mientras se acercaban y algunos comenzaban a escalar las paredes de hierro, puse los ojos en blanco, presumían de sus fortalezas físicas pero ni siquiera podían correr de manera vertical grandes distancias, cuando empezaron a llegar me enfrentaba a ellos especialmente con patadas o puñetazos que eran lo suficientemente fuertes como para romper huesos de Lycans transformado, los cadáveres comenzaron a rodearme, mis brazos ya estaban completamente cubiertos de sangre de las veces que aprovechaba las ocasiones y atravesaba con ellos los cuerpos de aquellos incautos, pero me parecía extraño que no se retiraran después de ver a la mayor parte de su manada muerta y entonces lo vi, ese Lycan, cuando apareció el resto de los sobrevivientes se detuvieron, se alejaron corriendo en distintas direcciones, solo quedo ese lobo más humanoide, cubierto de un espeso pelaje negro, parado sobre sus patas traseras y con los brazos cruzados, los músculos del pecho y los brazos se mostraban perfectamente, tensos debajo del abrigo de piel. Sus ojos azules fijos en los míos de color violeta, no era un lobo de manada, siempre estuvo solo, igual que yo.

—"Amante de la sanguijuela, entrega la piedra"—dijo con voz profunda que resonó en cada rincón del edificio e hizo vibrar el hierro. Me limite a sonreír y escupirle, hasta ahora no me había transformado porque no podía, pero contra él probablemente debería exceder los límites de mi cuerpo una vez más, segundos después me tiro un zarpazo con el brazo derecho, en un respiro había acortado la distancia de dos techos y ahora estaba sobre mí, esquivaba sus garras y mordidas, aunque varias de ellas aterrizaron en mis extremidades no arranco gran parte de la piel o rompió algún hueso, mi respiración se volvió entrecortada, saltando hacia atrás puse distancia entre ambos, llegando a bajar de aquel edificio, pero aun así esta fue acortada casi al instante, aprovechando la dirección en la que atacaba y su postura corporal, lance una patada con la pierna izquierda impactando en el rostro del lobo mandándolo a volar varios metros, por desgracia aterrice mal resbalando por el techo de tejas de una vivienda, descendí al suelo y al enderezarme sentí una pequeña punzada de dolor en el tobillo derecho, en ese momento termino por fin el eclipse, pareciera que duro una eternidad pero toda la batalla había durado unos cuantos minutos, sin embargo la ventaja de pelear en los eclipses era que los cadáveres y los daños desaparecían como si fueran polvo.

Me sacudí parte del polvo que quedo en mis brazos como consecuencia de la sangre que los empapaba, sabía que él no tardaría en encontrarme pero ya tenía lo que había venido a buscar, así que tenía dos opciones, buscar la mansión que Fate mencionó o regresar al bosque, justo cuando me disponía a avanzar y salir de la callejuela en la que había caído, un brazo peludo atravesó el muro a mi izquierda junto con parte de mi abdomen, solté un quejido y brinqué hacia adelante evitando el resto del ataque, sin detenerme salté por las paredes de varios edificios a lo largo de la calle, alternando entre estos, tanto para evitar quedar atrapada por los escombros de la vivienda por la cual salió mi contrincante, pues el daño estructural provocó su derrumbe, así como para poner distancia entre ambos, llegue nuevamente a una plaza, me pare justo al centro, tenía desventaja en esta ocasión, maldije mi falta de precaución, no esperaba encontrarme a alguien como el junto a los que me robaron mi collar.

Escuche el "clic" de las garras al chocar contra el adoquín de la calle, me gire en redondo hasta enfocar la forma humanoide del lobo acercarse lentamente.

—"Eres una cobarde al enfrentarme en tu forma más débil"—dijo deteniéndose justo al inicio de la plaza.

—No necesito transformarme para matarte—respondí, en parte era cierto, pero no quería entrar en fase, estaba segura que Fate sentiría mi cambio, aun a esta distancia y vendría al pueblo, era el efecto secundario de haber dejado que bebiera mi sangre en repetidas ocasiones.

—"Tu orgullo será la causa de tu muerte"—prosiguió mientras se agachaba colocando su peso en sus patas traseras, tomando el impulso necesario para realizar un ataque relámpago, todo esto en milésimas de segundo, no iba a poder esquivar por completo el ataque debido a mis lesiones, pero podía recibir daños mínimos si me posicionaba bien y con un poco de suerte dar un golpe letal…no hubo necesidad, justo cuando el colosal cuerpo se encontraba por los aires, a centímetros del mío, realizando un zarpazo que tenía la intención de arrancarme la cabeza, una nueva silueta envuelta en sombras y que no pude ver bien por la velocidad, se estrelló contra el lobo provocando que ambos cuerpos terminaran atravesando el muro de una casa a unos 5 metros a la izquierda de donde me hallaba parada, solo unos segundos le tomo al nuevo visitante arrancar la garganta del lobo negro, lo supe por el gorgoteo de la sangre y los leves gemidos de dolor y desesperación fruto del ataque, posteriormente la cabeza del Lycan llegó rodando a mis pies.

—Fate-chan—susurré al ver al Nosferatu salir del hueco en la pared, una sonrisa de diversión se formó en su rostro y al levantarlo pude ver una mirada llena de alivio y cansancio, segundos después dejó caer su cuerpo en los escombros de manera abrupta, recargándose en lo que quedaba del muro, su pecho subía y bajaba rápidamente por lo agitado de su respiración, me acerque a ella velozmente cubriéndola de los pocos rayos del sol que tocaban su piel la cual ya se encontraba cubierta de varias ampollas que seguían aumentando en número y tamaño provocando que soltara un quejido de dolor y se formara una mueca de dolor en su rostro. Afortunadamente la casa que acababa de destruir Fate-chan se encontraba abandonada pero algunos de los muebles estaban cubiertos por sábanas blancas, tomé una de ellas y cubrí a Fate para después recogerla en mis brazos con el movimiento más suave que me fue posible.

—¿A dónde?—cuestione después de lograr trepar a un cobertizo que tenía un techo lo suficientemente amplio como para cubrirnos y evitar el Sol, Fate abrió los ojos con dificultad, su respiración se volvía cada vez más lenta y entrecortada, maldije en voz baja por su impertinencia, el Sol estaba en su punto más alto, para que ella hubiera llegado a esa hora al pueblo y teniendo en cuenta su condición debió hacer salido del bosque una hora después que yo, justo cuando el sol ya estaba en el cielo, con dificultad Fate señalo en una dirección, al poner atención me di cuenta de una casa en medio de un gran terreno el cual cubría varias hectáreas, sin más dilación empecé a correr por los tejados, saltando de uno en uno, mi pie lesionado comenzó a latir después de unos segundos pero no me importó, finalmente después de unos dos minutos llegue a la entrada de la mansión.

—No… estoy muy… segura… si alguien… sigue… c-cuidando… la casa, toca… antes… de entrar—dijo Fate-chan, una pequeña risa salió de mis labios, era muy propio de Fate-chan preocuparse más por otros que por ella misma, en especial cuando estaba lesionada de gravedad. Acomodé el cuerpo de Fate entre mis brazos de manera que me permitiera tener libre una mano con la cual di unos cuantos golpes en la gran puerta y espere un minuto, volví a tocar solo por sí acaso pero al no detectar ningún movimiento ajusté mi posición y le di una fuerte patada a la gruesa puerta de madera, la cual se abrió de par en par, el lugar se hallaba desierto pero limpio, lamentablemente el lugar estaba repleto de ventanales por los cuales la luz del sol en su cenit penetraba por cada rincón.

—D….detrás… de… las… escaleras p-principales, e-está el sótano—indicó Fate con una voz muy suave, rápidamente me adentré en el vestíbulo, frente a mi estaba una imponente escalera de mármol cubierta por una alfombra roja de terciopelo, encima de ella se hallaba un retrato de toda la familia Testarossa-Harlaown, al costado derecho de la escalera, casi oculto por las sombras que proporcionaba la misma, estaba la entrada a un corredor en forma de U que conectaba a otra entrada del lado contrario, justo en medio y debajo de la escalera principal una puerta de rejilla metálica mostraba una escalera la cual llegaba tan profundo que no se alcanzaba a visualizar el fondo a pesar de las pequeñas bombillas colocadas en las paredes, descendí casi de tres en tres por las escaleras lo más rápido que me fue posible, al final un nuevo pasillo con puertas a los lados que parecía no tener fin se abría ante mis ojos.

—p-p..primera…puerta a… la…derecha—volvió a decir Fate al sentir la falta de movimiento, no pude evitar preguntarme si entraba y salía de la consciencia o estaba resistiendo de manera estoica el dolor que debía de estar sintiendo, siguiendo sus indicaciones volví a abrir la puerta de una patada, una habitación con una enorme cama King size en el centro, un librero de color negro del lado izquierdo, un escritorio del lado derecho, un enorme sofá que era el más cercano a la puerta y unos pequeños tocadores situados a cada lado de la cama con sus respectivas lámparas nos recibieron, suavemente deposité mi carga sobre el sofá, con cuidado despegue la sábana de la piel lastimada y abierta por las heridas de Fate, unas cuantas muecas surcaron su rostro en los momentos donde una parte bastante grane de la sábana era despegada de su piel.

Finalmente pude ver la dimensión de sus heridas, sus brazos se hallaban descubiertos, no lo había notado antes por la ansiedad pero Fate-chan no llevaba su gabardina, de hecho tenía algunos rasguños profundos y partes de su blusa de color blanco que en algún momento fue de manga larga, se hallaba rota en varios sitios, varias quemaduras y ampollas cubrían casi la totalidad de la piel de sus brazos y partes de su abdomen donde la tela se hallaba rota, la mitad de su rostro, en la parte derecha tenía unas cuantas ampollas, además de piel irritada, un leve río de sangre cubría parte de su frente y ojo izquierdo.

—Una emboscada, estaban esperando cerca de la cueva—susurró Fate después de unos minutos, su respiración ya se había normalizado y sus lesiones comenzaban el proceso de regeneración.

—¿La mochila?—cuestioné mientras arrancaba un trozo de mi playera y con el limpiaba la sangre de su rostro.

—En algún lugar del bosque—Respondió con calma, maldije para mis adentros, en esa bolsa estaban las últimas bolsas de sangre que tenía disponible, cosa que Fate-chan necesitaba desesperadamente, a pesar de que ya no estar bajo la luz del sol, su piel no se estaba regenerando, al menos no con la rapidez de costumbre, le tomaba más tiempo y mucha más energía. No sabía en donde guardaban la sangre en esa enorme casa, el tiempo perdido solo complicaría más el estado de Fate-chan, así que tome una decisión muy lógica.

—Eres una tonta Fate-chan, una tonta no muerto muy obstinada—dije mientras abrazaba a la Nosferatu y con cuidado guiaba su rostro a mi cuello del lado izquierdo.

—¿No querrás decir sanguijuela?—Preguntó con diversión separándose un poco de mi cuerpo y de mi cuello, por respuesta bufe, hice crecer un poco mis garras de la mano derecha para realizar un rasguño en mi cuello, justo frente a los ojos de Fate-chan, del cual rápidamente comenzó a brotar sangre.

—Cállate y bebe—ordené nuevamente abrazándola y acercando su rostro nuevamente a mi cuello, justo por sobre la herida recién abierta. No pude evitar dar un pequeño salto cuando sentí su lengua lamer casi desde mi clavícula hasta la herida, seguramente siguiendo el rastro de una traviesa gota de sangre, solté un ligero gemido cuando sus dientes cortaron la piel de mi cuello para llegar al vital liquido, acaricie sus cabellos mientras Fate bebía, a pesar de su estado no estaba bebiendo de manera frenética, de hecho se tomaba su tiempo entre cada trago, después de unos minutos se separó lo suficiente como para lamer la herida y después me dio un suave beso en la mejilla.

—Gracias—susurró en mi oído, por respuesta di un leve asentimiento, de pronto sentí sus manos sobre mis hombros y en un rápido movimiento me hallaba recostada sobre el sofá con Fate-chan parcialmente reclinada sobre mi costado derecho, usando mi pecho como almohada, suspire pero no hice ningún intento de moverme, en su lugar hundí mi mano izquierda en los rubios cabellos de vez en vez masajeando el cuero cabelludo de su dueña obteniendo breves suspiros de felicidad, sentí una caricia fantasma sobre la piel de mi costado izquierdo recién regenerada de la lesión que me provoco aquel lobo, nos quedamos en silencio un tiempo, simplemente disfrutando de la cercanía y las leves caricias y mimos.

—¿Cuántas veces hemos estado en esta misma posición?—cuestionó Fate, no sé si lo preguntaba en serio pero no respondí, después de unos segundos note su respiración acompasada, sonreí y la mire con ternura, para después besar sus cabellos y dejarme arrastrar al mundo de los sueños, tras el día que había tenido me merecía un descanso, antes de caer dormida susurre al viento.

—Contando está son 20 715—

Nota del Autor:

Nuevo capítulo, me disculpo por la tardanza, esto estaba programado para salir ayer, no sé si hoy pueda escribir pero lo intentaré, espero que este pequeño complemento para el universo de vampiros y hombres lobo les haya gustado, lamento no describir mucho la escena de acción, no se me da muy bien, practicare un poco antes de publicar una escena con mayores detalles incluidos, pero los habrá…seguramente.

En fin, si este capítulo fue de su agrado, por favor dejen un comentario que ayudan mucho y me animan a escribir más seguido ^ ^

MSLN no me pertenece y probablemente nunca lo hará.

Hasta otra.