Aviso 1: A partir de este capítulo ya no actualizaré tan seguido esta historia debido a que en el anterior capitulo este reboot quedaba completo tocando todos los temas más `importantes´ de la historia original. Sí subiré más capítulos pero no sé cuando ni cuantos más añadiré, y se tratará de cosas que nunca aparecieron en el fanfiction original.

Aviso 2: Próximamente subiré en otro fanfiction dos historias alternativas de `matrimonio sin amor´ pero ambientado en casi veinte años más tarde en las vidas de Maura, Jane y Martina. El fic contará únicamente con uno o dos capítulos por alternativa. Se enfocará mayormente en reacciones y sentimientos de Martina, pero Jane y Maura son personajes principales.


Capítulo: 09

"Guardia".

Maura pasó dos días fuera de casa debido a la convención médica que tuvo que dar en Los Ángeles.

Eran poco más de las once y media de la noche y Maura entró silenciosamente en casa. Todo estaba tranquilo debido a la hora que era. Dejó su maleta en el salón y avanzó por el pasillo hasta llegar al dormitorio de Martina, no iba a despertarla pero fue hasta ella para depositar un tierno beso en la cabeza de la pequeña. Después de taparla salió y se dirigió hasta su propio dormitorio para, sin encender la luz, quitarse la ropa y sustituirla por el pijama, fue hasta la cama y se metió bajo las sabanas en busca de Jane.

—Buenas noches cariño —Maura se pegó a ella por detrás y llevó la mano hasta su cintura para luego descender poco a poco hasta la parte lateral del muslo.

— ¿Jane? —Preguntó aún adormilada.

— ¿¡Ángela!? —Exclamó sorprendida.

— ¿Maura? —Dijo una confusa Ángela— ¿¡Qué estás haciéndome!?

Maura encendió la luz de la lámpara que había sobre la mesilla de noche. Al comprobar que realmente se trataba de su suegra la vergüenza se apoderó de ella.

— ¡Lo siento! Se suponía que en tu lugar iba a estar Jane y quería desearle buenas noches… —Comentó avergonzada.

— ¿Esa es tu manera de desearle las buenas noches a mi hija? ¿Metiéndole mano?

—A mi favor tengo que decir que he sido considera porque se suponía que Jane dormía —Sonrió al mismo tiempo que levantó los hombros.

—Era una pregunta retórica —Suspiró al mismo tiempo que negaba con la cabeza.

— ¿Dónde está Jane? —Intentó cambiar radicalmente de tema.

—Ha tenido que ir a una guardia nocturna para un caso importante. Me pidió que me quedase con Martina.

Informó Ángela mientras volvía a acomodarse en la cama, esta vez sentada. Maura también se encontraba sentada en la cama.

—Gracias Ángela.

—¿Por qué? Martina es mi nieta y yo estoy encantada de quedarme con ella.

Maura sonrió agradecida.

—Por cierto. ¿Que tal te ha ido la convención médica?

—Ha ido muy bien, el año que viene la repetiremos.

—Eso es fantástico.

—Fantástico y agotador. Y ahora con tu permiso, voy a intentar dormir.

Apagaron la luz del dormitorio y buscaron posiciones más cómodas en la cama para tratar de dormir.

—¿Ángela?

—¿Qué? —Preguntó con los ojos cerrados.

—Si Jane viene antes de que nos quedemos dormidas… ¿Podrías irte al otro dormitorio a dormir?

—¿¡En serio!? —Abrió de golpe los ojos para mirarla— Solo lleváis dos días sin veros, no creo que estéis tan necesitadas...

Maura sonrió con picardía.

—No he dicho eso… Pero sería un detalle por tu parte si nos das intimidad cuando regrese Jane.

Ángela negó con la cabeza al mismo tiempo que sonreía recordando que algún día ella también se comportó igual con antiguos amores.


A la mañana siguiente…

Maura se despertó cuando sonó el despertador. Se levantó de la cama y fue al dormitorio de su hija para despertarla.

—Martina, despierta…

Pidió en un tono dulce de voz. Martina no tardó en despertarse y abrir los ojos.

—¡Mami! —Exclamó feliz poniéndose de pie en la cama.

—¡Buenos días mi vida! —Exclamó contenta abrazando a su hija cuando se despertó.

— ¿Cuando viniste? —Preguntó ya en brazos de su madre.

—Ayer por la noche. Pero cuéntame. ¿Que has hecho estos dos días?

—He ido al parque con la abuela. Y Jane me llevó al cine.

—Eso está genial. ¿Entonces te lo pasaste bien?

—Sí, mucho.

Desde el salón se escuchó la voz de Ángela que las llamaba para desayunar. Ambas caminaron hasta el salón.

—Buenos días Ángela. ¿Todavía no ha llegado Jane?

Quiso saber Maura sentándose en un lugar de la mesa. Martina y Ángela ya lo habían hecho.

—Buenos días cariño. Todavía no, pero no te preocupes porque ya sabes como de intensas son las guardias.

—No me preocupo, pero quiero verla.

—Puedo quedarme hoy con Martina si necesitas ver algo más concreto de Jane…

Ambas rieron mientras Martina era ajena a lo que ambas adultas se referían.

Al terminar de desayunar, ducharse y prepararse, Maura llevó a su hija al colegio e ir al trabajo. Allí se encontraría con Jane.


Al entrar en el edificio de la comisaria Maura fue directa en busca de Jane pero no la encontró, decidió ir a la morgue e intentar buscarla más tarde. Las puertas del ascensor se abrieron y al salir de su interior pudo comprobar como alguien caminaba rumbo a la morgue, se trataba de Jane.

—Eres la detective más sexy que visto nunca.

Jane se giró de golpe.

—¡Maura!

Fue hasta ella y se abrazaron.

—¡Hola cariño! Ya tenia ganas de verte —La besó.

—Yo también mi amor —Sonrió una contenta Jane.

—¿Me has extrañado o has ido de dura por la comisaria?

—Soy dura, pero cuando hablaba contigo por teléfono fingía ternura para que creyeras que te extrañaba…

Sin borrar la sonrisa, Maura golpeó el brazo de Jane no muy fuerte.

Ambas caminaron hasta el despacho de Maura.

—¿Te vas ya a casa? —Depositó el bolso sobre su mesa de escritorio.

Jane negó con la cabeza.

—Hace diez minutos que llegué a comisaria y tengo que quedarme a trabajar. El día se me hará larguísimo porque no he podido ir a dormir. También necesito una ducha.

—Siento decirte que esta noche tampoco vas a dormir mucho… —Maura se juntó a ella.

Uhmmm, estoy segura de que podré soportarlo.

Se besaron y segundos más tarde se sentarse en el sofá del despacho de la forense para hablar un rato.

— ¿Estás forzando por qué eres una cabezota? ¿O de verdad no puedes irte a casa a descansar un rato?

—No estoy siendo cabezota. Tengo que quedarme a trabajar porque la comisaria está en su semana más dura.

—Pero hay más detectives y policías. Has pasado todo el día de ayer y toda la madrugada trabajando duro y hoy te hacen volver a trabajar por la mañana. ¿Cuando se supone que podrás descansar?

Jane no había sido del todo sincera con Maura. Tendría que haber llegado a casa sobre las cinco de la madrugada para descansar unas horas y regresar al trabajo a las ocho de la mañana. Pero eso no había sido posible por un motivo que solo Jane y Allison sabían.

—Ya sabes como funciona esto Maura. Pero afortunadamente hoy estaré casi todo el tiempo sentada en mi mesa redactando informes. Es la primera vez que me alegro de tener que hacerlo.

—Vale. Entonces en mis ratos libres iré a ayudarte.

—Gracias cariño.

Korsak entró al despacho de Maura, no sin antes pedir permiso para hacerlo.

—Hola chicas —Miró a la detective—. Esta noche volveremos a hacer guardia, el teniente acaba de comunicármelo. Después de la guardia que ya hicimos apenas pude dormir dos horas. ¿Tú has podido dormir algo?

Sigilosamente, Jane intentó que Korsak no terminase la frase haciendo señas pero ya era tarde.

Maura frunció el ceño ante la pregunta de Korsak. Se suponía que Jane no había tenido tiempo de ir a casa para descansar. ¿Donde había estado al terminar la guarida?

—¿Qué ocurre Jane? —Preguntó tarde e indiscretamente Korsak. Desconocía que Rizzoli no había ido a casa después de la guardia.

Maura se cruzó de brazos y depositó toda su atención sobre Jane.

—Jane… ¿Quieres decirme por qué no has pasado la noche en casa?

Korsak entendió que había hablado de más. Sin decir nada se marchó del despacho.

—Tiene una explicación.

—Adelante —La invitó a hablar—. Estoy deseando escucharte.

—Pero primero tienes que prometerme que no te enfadaras al escuchar lo que tengo que decirte...

—Ya estoy enfadada.

Jane suspiró profundamente. Intentó buscar las palabras adecuadas para explicarse.

—La guardia terminó a las cinco de la madrugada pero después tuve que hacer algo más.

—¿Algo más que hacer a las cinco de la madrugada? —Preguntó extrañada— ¿Se puede saber dónde has estado desde que terminaste la guardia hasta ahora?

—Con Allison —Confesó.

—¿¡En su casa!? —Preguntó con seriedad.

Jane se levantó y cerró la puerta del despacho para seguidamente regresar y sentarse al lado de Maura.

—Claro que no he estado en su casa. Hemos estado en el hospital, Allison a sufrido un aborto.

—¿Allison estaba embarazada? —Se sorprendió.

—Sí. Esta madrugada a falta de quince minutos para que la guardia se terminase me llamó, no supo a quien acudir y buscó mi ayuda. Me dijo que desde hace una semana sabe que está embarazada. Acudió a mi porqué estaba sangrando desde hacia un par de horas y no sabía que hacer. Fui en su ayuda y la llevé al hospital, cuando llegamos nos dijeron que estuvo a punto de desangrarse por dentro. Una hora más tarde le provocaron un aborto porque la vida de Allison corría peligro. Luego la dejaron ingresada y decidí hacerle compañía hasta media hora antes de que mi turno empezara.

Maura se puso de pie y caminó a lo largo de su despacho en silencio. Varios segundos más tarde decidió hablar.

—Y si eso es lo que pasó... ¿Por qué me has mentido haciéndome creer que has estado trabajando toda la noche?

—Pensé que te enfadarías al saber que estaba con Allison.

Maura no pudo evitar una sonrisa irónica.

—¿¡Que clase de persona crees que soy!? Yo confió en ti, si me hubieses dicho lo que pasó con Allison yo te hubiese respetado y entendido. ¿Por qué no confiás en mi, Jane? —Preguntó un tanto molesta.

Jane se levantó y se acercó a ella.

—Sí confío en ti Maura, pero estaba entusiasmada sabiendo que hoy podía estar contigo después de dos días sin vernos. No quería estropearlo al contarte que no iba a ir a casa porque estaba con Allison.

Maura se sentó en la mesa apoyando los pies en el suelo y volvió a cruzarse de brazos. Estaba molesta porque Jane no había confiado en ella.

—Te lo vuelvo a repetir. ¿Que clase de persona crees que soy? Allison y yo no nos llevamos bien pero no por eso le deseo el mal. Si me hubieses dicho que ibas a llevarla al hospital no hubiese pasado nada. Me has mentido, eso me enfada y no sabes cuanto.

—Lo siento Maura.

Jane se detuvo frente a ella y pasó ambos brazos por la cintura de Maura.

—Ahora mismo estoy enfadada. Será mejor que te vayas.

—¿En serio? —Preguntó sorprendida— No creo que sea para tanto. Por favor no te enfades, necesito que estemos bien.

—Para estar bien tenemos que ser sinceras.

Dijo entono sarcástico.

—Vamos Maura…

Sin dejar de abrazarla, pegó por completo su cuerpo al de la forense. Su cara estaba muy cerca de la de Maura.

—No vamos a besarnos —Informó mirándola a los ojos.

—Quiero besarte.

—Y yo quiero que no me mientas.

—No volverá a pasar, lo prometo.

—Detente Jane…

Advirtió cuando la detective intentó besarla.

—Maura Isles… Dame un beso ahora mismo.

Maura echó hacia detrás la cabeza para que Jane no pudiese besarla.

—No quiero hacerte daño Maura… —Dijo en tono amenazante.

Maura agarró con ambas manos la cabeza de Jane para hacerle creer que iba a besarla pero se detuvo justo cuando sus labios se rozaron con los de ella.

—¿Primero me mientes y ahora me amenazas?

—No te amenazaba —Maquilló sus palabras—, era más bien una petición...

Maura sonrió discretamente. Formuló otra pregunta sin soltarle la cabeza.

—¿Confiaras en mí la próxima vez?

—Sí —Contestó sin levantar la mirada de los labios de Maura.

—Mis ojos están más arriba. Contéstame mirándome a los ojos.

Jane subió la mirada hasta los ojos de la rubia.

—Prometo confiar en ti. Bésame —Pidió.

Maura volvió a vacilar juntando su boca a la de Jane pero dejándola con las ganas.

—¡Maura! —Se quejó.

Finalmente Maura juntó sus labios a los de ella dándole un apasionado beso.

—Tenía pensado ir a casa para darme una ducha rápida...podrías acompañarme y así te doy la bienvenida como es debido…

Jane atrapó con los dientes el labio inferior de Maura para acto seguido darle otro beso.

—¿Que te parece si pones el seguro a la puerta del despacho y me das la bienvenida sobre mi escritorio?

Entre besos, Maura desabrochó los botones de la camiseta a Jane.

—Dame un segundo…

Jane fue hasta la puerta y le puso el seguro. Seguidamente fue hasta las ventanas del despacho y bajó las persianas para que nadie pudiese ver lo que sucedía dentro entre ambas.


Perdónenme las faltas ortográficas y fallos, ya no escribo con office word y todavía estoy un poco desubicada.