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Capitulo 9
"Verdad"
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Su cuerpo estaba frio a pesar del calor que le proporcionaba su acompañante. El cuarto estaba a oscuras, ni siquiera el brillo de sus ojos resaltaba entre la penumbra del lugar. Estaba perdida, sencillamente no estaba donde se suponía, no podía sentir aquellos delicados brazos que la rodeaban con gran delicadeza. Solo se escuchaba la respiración de una de ellas y lo que estaba por venir no era ni mejor ni peor que lo que pasaba ahora.
La mujer desliñada entro y puso una mirada dura ante aquel par de ojos verdes, estos entendieron el mensaje, soltó a su amiga y salió del cuarto. Bajo las escaleras de la gran casa y se encontró con aquel mirar color miel. No le extraño verlo ahí.
La palabras no aparecieron para ninguno de los dos, el silencio era incomodo y el ambiente ya era pesado como para empeorarlo mas. Los minutos transcurrieron lentamente, el molesto sonido del reloj empezaba a desesperarla. Se oyeron los tacones de alguien bajando las escaleras, los dos voltearon apresuradamente con esperanza en los ojos.
Aquel par de ojos grises primero se posaron sobre los del chico.
-Reito-san, yo sé que tu conoces a Shizuru mejor que nadie…
-En eso se equivoca, nadie conoce a Shizuru- la interrumpe -Shizuru siempre me a cerrado sus puertas.
-Pero tú la conoces desde pequeños- dijo la mujer con un deje de dolor -Por eso quería pedirte que cuidaras de ella… sabes que ella y yo nunca congeniamos.
-Lo se, pero ¿Qué puedo hacer yo?
-Encárgate de que no se enferme, cuídala por mi, quiero que se mejore yo no podre hacer mucho por ella y dudo que ella quiera que haga algo- por un momento pareció cierto.
-Déjese de mentiras, yo sé que es lo que quiere- la mirada dura del chico -Si es lo que quiere yo no la detendré, y tenga por seguro que Shizuru saldrá adelante, pues no estaré solo…
Esta vez la mirada de ambos iban dirigidas a la peliazul, esta se sobresalto y las palabras se le fueron impidiendo que pudiera decir algo.
-Esta bien, por cualquier cosa sabes como contactar conmigo- dijo la mujer arreglándose un poco -De todos modos a Shizuru no le faltara dinero ni nada por el estilo, solo compañía, solo eso necesita. Me retiro.
Y sin mas la mujer se fue, dejando solos a los Tres, una con muchas preguntas otro enfadado tratando de sosegarse y la ultima perdida.
-Sé que tienes muchas preguntas que hacer, pero no es el momento para empezar a discutir y tu lo sabes muy bien- dijo el chico con los ojos cerrados -Por mi no hay problema en que por hoy te quedes con ella.
-Pero, no entiendo…- solo pudo articular eso.
-Lo se Natsuki-san, pero no es momento de explicaciones, haya arriba hay alguien que necesita, mas que de mi presencia, necesita la tuya- Natsuki no dijo nada así que continuo -Solo déjame hablar un momento con ella, mañana vendré a visitarla- Se paro del asiento se dirigió a las escaleras y a mitad de estas se detuvo -Por cierto, no es necesario que llames a casa, ya lo hice por ti, no llegaras con Mai- y siguió su camino.
Analizar lo que le acababa de pasar era difícil, no sabia que podía hacer ni mucho menos lo que el chico trato de decirle con cada una de sus palabras. Por primera vez sintió la casa más grande y vacía de lo normal. El ruido del chico bajando las escaleras se le hizo estridente y su voz le pareció insoportable.
-Todo tuyo- dijo con una sonrisa -Creo que ya esta mejor… cuídala.
Salió de la casa, dejándola sola. Lo primero que se le vino a la mente fue subir para encontrarse con ella y después ¿Qué?
Al abrir la puerta se encuentra con Shizuru cabizbaja, esta jugando con sus dedos, las almohadas están tiradas en el suelo, las cosas rotas y la pared esta maltratada. Parecía como si un huracán hubiera pasado por su cuarto, nada estaba en orden, ni siquiera sus pensamientos.
-Shizuru…-dijo buscando respuesta, pero no la tuvo -Shizuru, tienes que cenar.
La chica solo se paro de la cama, camino lentamente hacia su amiga y al estar cerca alzo la cara dejando ver sus ojos hinchados por el llanto y una sonrisa malograda. Rodeo el cuello de Natsuki con sus brazos, debilidad, eso decía con el gesto. Lentamente la peliazul correspondió el abrazo, poco a poco lo hizo más fuerte y por un momento sintió calidez en el fondo de su pecho. Pero al romperlo fue una ventisca helada para ambas. Lo remplazo un agarre de manos.
Bajaban lentamente las escaleras, Shizuru fue la primera en soltar su mano, se dirigió a la cocina sirvió leche para ambas y abrió un paquete de galletas. La cena fue silenciosa, pero no tortuosa. Cuando terminaron subieron de nuevo, prendiendo a tientas el interruptor dejando ver realmente el desorden que tenia por cuarto.
-Perdón, un arranque de nervios- Shizuru dijo por lo bajo.
-Me quedare aquí contigo- dijo Natsuki -Digo, para cuidarte ¿no?- se rasco la cabeza.
Shizuru abrió los ojos con impresión poco disimulada. Natsuki se sonrojo y desvió la mirada para evitar ser descubierta, pero no lo logro.
-ara…- no salió nada mas de sus labios, se dio cuenta que realmente estaría bien. Y recordó lo que le dijo su amigo "las personas mueren tal vez antes o después de lo planeado, pero lo hace. Y no por eso te detendrás, yo sé que seguirás adelante por que ya tienes razones para no dejarte caer…"
-Digo, en un sillón o tal vez en el suelo- dijo volteando agresivamente -O donde tú quieras.
Así la noche llego y todo se convirtió en una conversación a obscuras, bajo las cobijas de Shizuru en su cama donde cabían perfectamente las dos el calor era cálido y suaves escancias frescas recorrían el cuarto.
-Cuando yo era pequeña mi madre murió, así que yo era la única mujer en la vida de mi padre, todo giraba en torno a nosotros, todo parecía estar bien, en orden, tranquilo- esos ojos verdes miraban con atención y escuchaban con esmero -Mi padre seguía trabajando, pues no se iba a detener, tenia que seguir. Y eso hizo por mí, sonreía para mí, todo era por mí. Pero gano un ascenso y eso disminuyo el tiempo que pasaba conmigo, así que me metió a clases de piano y de dibujo, tuve que aprender a cocinar por que me negué a tener niñera, yo hacia todo en casa y mi único apoyo era Kanzaki. Y cuando él se mudo a Tokio todo fue más pesado para mí- Los ojos de su escuchante indicaron sorpresa y duda -Vivíamos en Kyoto, y mi padre se negaba a dejar la casa, hasta que conoció a la mujer que lo cambiaria todo, Naoko fue una luz en la vida de mi padre. Una mujer bonita físicamente y buena gente a primera vista, su cabello color borgoña y sus ojos grises, su figura perfecta a pesar de los años, divertida, humilde, risueña, fingida… Al principio me agradaba, hasta que descubrí que era una mujer avariciosa y egoísta. Hizo a mi padre comprar esta casa por que ella quería la de Kyoto- sus ojos tomaron un intenso color granate, como los de su padre.
-Oh a eso se refería Reito.
-Si, Kanzaki sabe todo esto- dijo calmando un poco el tono de voz -Pero ella trato de ganarme, se quiso parecer a mi madre, y fue lo peor que hizo, la odie después de eso. Pero a mi padre le fascino su cambio en el cabello así que tuve que guardar apariencias. Fingir, solo eso hacia. Por ella soy así, por ella forme un muro difícil de atravesar. El único que llegaba al centro era mi padre, ya ni Kanzaki lo lograba. Ahora me duele…
El abrazo que Natsuki le dio la callo, no pudo evitar dejarse llevar y empezó a llorar. El abrazo era protector, ayudaba a sentirse mejor, era cálido, era simple y sencillamente lo que necesitaba para apaciguar el mar de emociones que sentía. La marea bajo, la luna ilumino mas la habitación, las estrellas las miraban preocupadas, el viento les susurraba que todo estaba bien, que ahora podía estar bien. Las palabras sobraban, no había nada que decir, nada que aclarar. El sueño termino por derrotarlas y se quedaron dormidas.
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-¡Gracias!- lo abrazo con gran fuerza.
-Sabia que te iba a gustar- dijo el chico riéndose.
-Kanzaki-san, eres muy amable.
-Déjate de modales Shizuru-san, te he dicho que me puedes llamar Reito- Ante esto recibió una negativa con la cabeza -Da igual, me alegra verte mejor, se nota algo de nostalgia en tus ojos.
-Como no estarlo-dijo agachando la cabeza.
-Bueno, no te pongas así, anda alégrate- Dijo dándole su mejor sonrisa -Todo esta tranquilo, me tienes a mi, a Haruka-san, a Yukino-san, y mejor aun a ella. Solo es cuestión que ella se dé cuenta.
-No, se fue temprano, después de desayunar excusándose con Mai- dijo poniéndose un poco pensativa –Pero yo quería decirle a mi padre…
-¡Ten por seguro que ya lo sabia Shizuru! Nadie te conoce mejor que él.
-Si, supongo…
-Oye, hay que salir hoy, ¿no te parece?- dijo con una gran sonrisa.
-Claro. No veo ningún inconveniente.
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-¡Anda Natsuki, ¿Por qué dejaste sola a Shizuru-san?- Su amiga estaba alterada.
-Esta bien, te lo aseguro- contesto la otra irritada.
-Bueno, mas te vale- dijo la de mirar lila con un suspiro –Vaya no puedo creer que algo tan malo suceda…
-Es normal, la gente nace y muere todos los días- dijo la otra con la mirada perdida.
-Pero que insensible eres Kuga- dijo la pelirroja que acababa de llegar.
-Pero como es posible…- dijo la de mirada esmeralda.
-¡Por favor! Tú sabes que todo corre muy rápido- dijo la chica cruzando los brazos y recargándose en la pared –Aparte no vine por eso, vengo para preguntarte lo de la tocada, con eso de que te la pasas con Fujino…
-¿Celosa?- pregunto la otra retándola con la mirada.
-Y si así fuera ¿Cuál seria el problema?- contesto la otra con fuego en los ojos.
-¡Basta!- dijo la pelinaranja al notar tensión –No entiendo como pueden estar en la misma banda.
-Pues ella antes era agradable, no sé que le paso- y con esto la peliazul se retiro del departamento azotando la puerta.
La pelinaranja se quedo mirando a la pelirroja que lentamente fue ocultando sus ojos verdes entre su cabello. Su reacción de la mirada lila fue a socorrerla, la abrazo fuertemente para que esta estallara y, sin más, ponerse a llorar.
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Recorría la calle con tranquilidad y sus pies la llevaron a un lugar conocido por ella, recordó los viejos tiempos donde la tienda apenas tenia unas cuantas cosas a mostrar y la puerta era menos vistosa y reducida. Entro con el fin de ver aquellos ojos grisáceos que siempre sonreían y poder pasar un rato agradable después de un momento incomodo.
-Nat-chan, se te extraña, se te extrañaba por aquí- dijo el chico con una sonrisa.
-Ja, pasaba por aquí y recordaba como era antes la tienda, tu cabello no era tan copioso, ni tenias barba- dijo acercándose al mostrador para poder hablar bien con el chico.
-Todavía recuerdo cuando entraste por la puerta por primera vez- dijo el chico haciendo énfasis con movimientos -¡Sublime!, eso lo describe todo. Entraste con tu amiguita pelirroja, muy sonriente riendo, y compraste a Duran aquí. Por cierto ya no haz traído a tu amiguita pelirroja.
-Nao- dijo ella mirando a los ojos y poniéndose seria.
-Oh si, ese era su nombre- dijo sonriendo aun mas –Parecía que quería contigo, me miraba con recelo.
-Me tengo que ir, tengo que hacer algo- dijo Natsuki mientras salía apresuradamente.
-¡Oi! ¡Haber cuando me traes al afortunado!- en ese momento Natsuki paro en seco. Exactamente en la puerta.
-¿Y si fuera "la afortunada"?- dijo mirando extrañamente al chico. Este se asombro y mostrando su más dócil sonrisa contesto.
-Pues yo respeto Natsuki- era la primera vez que le llamaba solo por su nombre.
"¿Por qué pregunte eso?..."
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Los días pasaron rápidamente, Shizuru fue mejorando su estado de ánimo aunque aun seguía aferrada a no aceptarlo, sin embargo, se dio por vencida. Por otro lado mejoro su amistad con Natsuki al igual que empezó a amistar con Mai. Su relación con Reito fue mejorando y el cariño que le tenía fue aumentando. En la escuela mejoraba, con sus compañeros con todos. Ya no solía fingir tanto como antes, y eso a Natsuki le agradaba.
En cuanto a la peliazul, todo iba mejor, mejoro en la escuela, con sus amigos, en la música que era lo que mas le emocionaba, el concierto estaba muy cerca. Los exámenes habían pasado, así que no le preocupaban y por primera vez en mucho tiempo sintió que iba a salir bien en estos. Solo tenia un temor, y lo peor de todo, no sabia de que se trataba.
-¡Eso fue todo!- dijo la chica de lentes gritando.
-Humm- asintió la otra sentada.
-Creo que ya estamos listas- dijo la pelirroja.
-Si, supongo- dijo la peliazul.
-Ne, Natsuki ¿Qué pasa?- pregunto la pelirroja.
-Nada, Nao solo pienso- si, su relación había mejorado.
-Ok, pues vámonos Mikoto, ¡a jugar!- dijo la pelirroja señalando a la chica de cabellos alborotados la cual contesto con un típico "Humm".
Así salieron las dos mas pequeñas y la de lentes se quedo con la peliazul, el silencio dominaba el lugar, las dos se miraron, Natsuki pedía ayuda con la mirada y la otra entendió.
-Dime Natsuki-kun ¿Qué te abruma?- pregunto con ternura la pelinegra.
-¿eh? Nada- dijo la otra tratando de sonreír.
-Yo también pase por eso, pero ahora estoy bien, necesitas sacarlo, aceptarlo y después luchar para mejorar- su sonrisa se hizo grande.
-Si, supongo que todo consiste en eso- dijo sin mirada fija.
-No, no todo, pero eso te ayudara. ¿Sabes? Ahora te haz vuelto blanda, antes no hablarías conmigo, ni lo dejarías externar- la otra la miro extrañada –No es malo, no te preocupes. Es hermoso, te hace ver hermosa.
-…- La chica se sonrojo violentamente, desvió la cara para evitar que se notara –Déjate de galantería Chie.
-No es galantería, solo se apreciar la belleza femenina. Sobretodo el embelesamiento que sufren por el primer amor, o cuando les llega el amor. Es felicidad, amor a la vida, amor a una persona, amor a la familia, que se yo. Natsuki, solo te falta aceptarlo, porque ya lo sabes.
La chica salió de la casa de su amiga, más extrañada por lo que suponía que por lo que ella le había dicho. Miro a su alrededor, los arboles y esas aves que revoloteaban encima de ellos cantando a su modo que hacían mala combinación con el ruido de los carros, las casas grandes, bien decoradas y construidas que hacían elegante la zona. La gente que pasaba estaba neutra, monótona, ella sonreía sin saber porque, algo la atiborraba de felicidad y solo tenia algo en la cabeza, ya no había duda, lo tenia bien aclarado, las mariposas en el estomago hacían aparición por primera vez, Chie tenia razón, era simplemente hermoso.
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-Kuga-san, Kuga-san- la voz incesante de un chico sonaba por el pasillo de la academia. La nombrada volteo –uff ya me había cansado.
-¿Que quieres Takeda?- casi lo bufó. El chico se sonrojo violentamente.
-Solo quería boletos- dijo el chico rascándose la cabeza –Ya sabes el bar y esas cosas.
-Si, si comprendo, ¿cuantos quieres?- dijo la chica.
-Con tres me alcanza, o tal vez cuatro, mejor cuatro- el sonrojo había bajado.
-Nat-su-ki- La peliazul reconoció la voz, y ahora ella se sonrojo violentamente –ara…- le sorprendió su reacción, pero sonrió ampliamente después.
-Toma Takeda.
-Gracias Kuga-san, nos vemos luego- dijo despidiéndose sin dejarla de ver, después dio un suspiro y se dio la vuelta.
-ara Natsuki ya tiene fans Fufufu.
-Na, es solo un antiguo compañero.
-Pues yo diría que no cualquier compañero se sonroja de ese modo y después se retira suspirando, eso no es normal en un compañero.
-¡oi! Tengo que irme a clases, darán exámenes.
-Esta bien, suerte- vio como se retiraba la chica y después suspiro.
Natsuki recorría con prisa los pasillos, blancos, sin color alguno, pero ahora todo le parecía hermoso, "simple pero lindo" eso solía decir, estaba tranquila, ya no se quejaba y a pesar de ir tarde a su clase iba feliz. La entrada al salón estaba abierta, así que se apresuró y al momento de llegar a la puerta el maestro estaba ahí con la mano en el picaporte de la puerta. El porte serio que lo distinguía y esos trajes sombríos que llevaba todos los días lo hacían parecer un maestro estricto, sin embargo las apariencias engañan. Al verla en la entrada del salón frunció el seño, estaba acostumbrado a verla entrar a las prisas, mas hoy de veía muy feliz así que lo contagio de cierto modo.
-Buenos días señorita Kuga- saludo cortésmente.
-Buenos días- saludo sin dejar de sonreír con la mirada.
-Como de costumbre tarde- dijo mientras miraba los papeles que tenia en las manos –Estaba apunto de pasar su examen señorita, y no me queda mas que felicitarla, pasar de un cuatro a un siete no es fácil- le sonrió a la chica sorprendida que tomaba su examen.
Y así paso el día, feliz por sus calificaciones, que realmente mejorarían. Su madre se sorprendería y la felicitaría por mejorar, pero todo era gracias a Shizuru y a sus buenas amigas. Hasta su amiga Mai la felicitaría y la abrazaría pues ella también había salido bien.
Ahora se encontraba a contraflujo de las personas, iba directo al consejo estudiantil. Abrió la puerta, casi la azota y mira a las cuatro personas que estaban tranquilamente sentadas, después dirigió su mirada y se encontró con los esperados ojos carmesí, brillosos, felices. Fue directo hacia ella y la abrazo fuertemente, la otra solo correspondió el abrazo tontamente, sorprendida, sonrojada.
La demás personas observaban desconcertadas, a excepción una, esos ojos miel miraban con ternura la escena.
-Pues es hora de retirarse- Dijo el chico de mirada miel. Y después de eso todos lo siguieron a la salida.
-Gracias, gracias, gracias- decía constantemente.
-ara…
-Si, por ti subí de calificación, ¡mejore!
-Fufufu, solo eres tu Natsuki, yo solo te ayude a mostrarte que eras capaz.
-Vámonos, te llevare a donde quieras, ¡festejemos!
-ara…
-Una fiesta para dos… solo tú y yo.
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NOTA DE AUTORA:
Pues eso es todo, creo que ahora si estuvo más largo [:
Ahora si empezara lo bueno :D
Pues me retiro con lo de siempre, se recibe cualquier tipo de critica -w-
