Llevo menos de 24 horas en este lugar y ya no soporto estar más aquí, nunca en mi vida había sido tan humillada ni me habían tratado tan mal.
Para empezar he perdido mi diario, afortunadamente encontré estas hojas y tinta en la mesita de mi habitación, y bendito Dios que las encontré, han pasado tantas cosas que tenia que desahogarme de alguna forma; no creo que pueda salir a cabalgar como en mi casa o a dar una larga caminata y si no me desahogo voy a terminar gritando como una loca desaforada y creo que ya di suficiente espectáculo para los próximos 5 años, eso si, mañana con la primera luz del día saldré a buscar mi diario, no quiero ni imaginar lo que pasaría de caer en manos equivocadas.
Después del bochornoso incidente en que vacié mi estomago sobre el hombre que yo creía mi esposo pasamos a la casa; el castillo esta construido de piedras, pero por dentro el panorama es mucho mas hermoso que lo que se observa fuera de él, por fuera las piedras parecen frías pero en el interior semejan gemas pulidas, sin ninguna mancha ni siquiera polvo que empañe el castaño dorado de su color. Una amplia escalera de madera ascendía en forma de caracol al segundo nivel, donde forma un ángulo con el balcón que se extiende por el lateral del edificio alcancé a distinguir tres puertas donde supuse estarían mis habitaciones… pero fue un error… de cierto modo
Un joven soldado llegó y depositó mis pertenencias junto a la cama, detrás de él un enorme y corpulento hombre atravesó la habitación y depositó unas grandes cubetas con agua caliente, lo supe por el vapor que salía de ellas; había adivinado correctamente esas eran mis habitaciones pero no de mi uso exclusivo… cosa que descubriría después. No supe ni como ni en que momento caí dormida, sería por todas las emociones vividas, o por el cansancio de tantos días de viaje, no lo se, solo que la cama enorme, mullida, limpia, suave y con un aroma delicioso, era tan confortable como toda la habitación en sí.
Esta casa parecía estar hecha para gigantes, mi habitación me hacía sentir más pequeña de lo que soy que ya es bastante; está exquisitamente decorada, el color oscuro de la madera resalta con el claro de sus paredes y la iluminación la hace brillante, un cómodo sofá junto a un ventanal me llama a la lectura, hay grandes muebles para guardar mis pertenencias, las cuales ni siquiera tengo ganas de desempacar, pero lo primero que llamo mi atención fue este escritorio que afortunadamente no tenia llave en el cajón por lo que ahora puedo escribir tranquilamente, espero que eso no se me prohíba.
Cuando desperté la luz de las ventanas estaba por desaparecer, mi aspecto y olor eran lamentables, tenia mucha hambre pero decidí tomar un baño antes; pero que conste que no fue mía toda la culpa, no fui presentada como la señora de la casa, no me fue presentado el personal de la misma y salvo los soldados que ayudaron con mi equipaje nadie mas se ofreció a prestarme ayuda alguna, ya me las arreglaría para encontrar la cocina pero el baño seguro era la puerta del costado que atravesó el gigante.
¿Qué puedo decir? ¿Cómo ocurrió todo? No tengo la menor idea como terminamos desnudos en el mismo lugar, estaba tan trastornada tan fuera de mi que ni siquiera escuche los ladridos del perro; pero lo que menos me explico es como quien se supone es mi esposo paso de ser un hombre recto y en sus cabales a un hombre osado y seductor y todo para terminar saliendo despavorido… y después dicen que soy yo la del temperamento cambiante.
Justo cuando me dice esas palabras, cuando estaba a punto de besarme y que yo no me iba a oponer, toma su toalla y como un rayo sale de la habitación, dejándome sola y mas confundida que con la boda arreglada.
Me desconozco a mi misma, no puedo creer que estaba dispuesta a que ese hombre hiciera conmigo lo que quisiera, mi cuerpo tenia vida propia no respondía a las ordenes de mi cerebro, es mas me avergüenza decirlo pero no quería que respondiera; si el señor Ozora me hubiera besado, no se hasta donde hubiéramos llegado, quien es este hombre que apenas y lo conozco y tiene un efecto endiablado sobre mi.
En fin, en cuanto tenga la oportunidad lo primero que voy a hacer es escribirles a mis padres, tienen que darme una explicación de todo esto, incluso mi nana, seguro que esa vieja gruñona sabía todo y me mando a la guerra sin fusil. Ay como me hace falta mi nana, bueno cualquier rostro amigo, creo que incluso estoy extrañando a mi madre.
Ya me imagino la cara que pondrían mi madre y mi nana después de que les contara lo sucedido en el baño, ¡ay pagaría lo que fuera por ver la cara de mi madre! Me pregunto si me extrañarán, si mis hermanos me echarán de menos, ¿qué estará haciendo mi padre?
De golpe las lagrimas se amontonaron en mis ojos, llegue a manchar estas hojas en las que escribo, el viaje y todo lo sucedido me habían impedido pensar, caer en la cuenta de lo que ahora será mi vida ¿Qué hago yo en este lugar? ¿Qué voy a hacer con mi vida? ¿Podré soportarlo? Pues no me queda de otra tengo que seguir aquí.
Estuve a punto de soltar el llanto cuando alguien tocó a mi puerta, mi corazón se aceleró pensando que tal vez se trataba del señor Ozora, limpie mis ojos y me arreglé lo mejor posible, los colores volvieron a mi rostro lo podía sentir al igual que el golpeteo de mi corazón que era casi tan fuerte como el de la puerta.
Pero ¡Oh decepción!, ¿Qué me pasa? No puedo creer que tenga estos deseos de volver a ver a ese cavernícola maleducado. Era una joven quien yo calculo tiene mi edad la que estaba en mi entrada, se presentó como Yukari Nishimoto.
Debo confesar que me cayo muy bien desde el principio, será que tenia ganas de una sonrisa amiga, no lo se, el caso es que me dio mucha confianza, me dijo que ayudaba con las labores de la cocina y que era mano derecha de la señora Ishizaki quien lleva todo lo relacionado con la finca y quien la había enviado a ayudarme a acomodar mis cosas con la orden de cubrir cualquiera de mis necesidades, claro, la señora Ishizaki a quien no conozco le preocupa mas mi bienestar que a mi marido.
Detrás de ella llego un joven, bastante simpático y que por lo que pude observar y claro que él no lo oculto mucho, estaba enamorado de Yukari, no se porque presiento que me voy a divertir mucho con ese par. Ryo que es como se llama el joven, es hijo de la señora Ishizaki, y ahora si, cargaba cubetas con agua caliente para mi.
En los momentos en que ellos preparaban mi baño y arreglaban mis cosas mi habitación se lleno de algarabía y eso levantó de gran manera mi ánimo. Enseguida conocí a la señora Ishizaki, venía a supervisar que ese par de "atolondrados", así les llamo, tuvieran todo en orden. Como había dicho Yukari, ella me dijo que se encargaba de la mayoría de las cosas de la casa; justo cuando iba a salir le pregunté en donde se encontraba la cocina ya que tenia un hambre feroz y quería ir por algo para saciarla, y ella me respondió "¡en los quintos infiernos!" no pude contener la risa sobre todo cuando vi su cara de mortificación por haber expresado su pensamiento en voz alta, le dije que no se preocupara que de mi boca no saldría ni una palabra; una vez que recuperó la calma ella me explico que el problema era que la cocina estaba en un edificio separado de la casa principal y que cuando llegaban las nevadas les era muy difícil traer la comida al edificio principal.
Le pedí que después me la mostrara porque ahora que esta es mi casa tal vez hagamos algunos cambios, como por ejemplo poner mas cerca la cocina, ella estaba muy contenta y yo creo que hice a mi primer aliada. La prueba es que para cuando salí de mi relajante baño, una enorme charola con comida y un gran trozo de pastel me esperaban para ser devorados.
