¡Nuevo capitulo recién sacado del horno!
Disclaimer: Los personajes no son míos les pertenecen a sus respectivos dueños.

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Day 9: Noche carmesí

Moscú. 09:00hs

Los destrozos todavía seguían arreglándose después de esa intervención. Los obreros colocaban las nuevas y gruesas ventanas, otros arreglaban el suelo y otros se encargaban de cambiar los destrozados conductos de ventilación por unos nuevos. Katia fue igual al trabajo, ahora era interrogada por un par de policias. Ella se las ingenió bastante bien para persuadirlos y evitar nombrar a Joe o Noiman. Luego de una hora, Katia se despidió de los oficiales y se encaminó a su temporaria oficina. Pasó un momento y el teléfono comenzó a sonar.

-¿Si?

-Señora Volskaya, Ana Amari está en la sala de espera. Dice que la quiere ver por temas relacionados con un robo.

-... Dile que pase.

Otra nariz que se acercaba. Katia lentamente se frotó su frente por tener a una Overwatch sin que nadie la ayude o se desagua de ella. Ni siquiera tenía su pistola por si llegase a usarla. Solamente contaba con un arma tan poderosa como una de fuego: Su mente. Tomó agua y esperó a que Amari llegara.

-Buenos dias Volskaya. -Saludo la egipcia entrando a la oficina.

-Es muy difícil que me encuentren pero estás de suerte. ¿Quieres algo? -Preguntó amablemente la rusa.

-No estoy bien, solo vine para hacerle un par de preguntas. Que lugar chico.

-Si lo sé, están reformando mi oficina. -Katia entrelazó sus manos dejándolas en su regazo.

-Si quieres puedo venir en otro momento...

-No, está bien, lo que sea para ayudar a un Overwatch... Y dime ¿A que vienen esas preguntas?

Ana por invitación de Katia, se sentó en una silla. La egipcia se quedó viendo cada facción del rostro de la empresaria, su cara estaba relajada y sin signos de nervios. Amari sacó una pequeña libreta con escritos conectados al robo de la célula alien. Leyó lo que recopiló para luego iniciar las preguntas.

-Estoy investigando el incidente de la Agencia, seguro sabe que de ahí robaron algo proveniente del espacio exterior. Ian me dijo que tú te encargabas de la seguridad en ese lugar.

-El comandante Doyle de los Hard Corps era el mas allegado a esa cosa, sé que el y sus hombres se enfrentaron a eso años atrás. Después de esa terrible guerra, mandó a construir la Agencia secreta con asociación de Vishkar, encargada de la parte arquitecta y a mi por la parte de seguridad, tanto en hombres como en tecnología.

-Entonces tienes las copias de seguridad.

-Por un tiempo Ana. La Agencia ya tiene un sistema de vigilancia instalado. Luego de un par de dias inspeccionando, nos la mandan. La revisamos por segunda vez y luego se elimina. Es rutina. -Concluyó Katia Volskaya.

Amari se quedó viendo por un momento a la rusa, para luego mirar su libreta. Katia sentía que este momento era una tortura. Primero los policias y ahora una agente de Overwatch. Pero por un lado veía algo bueno, notó la mirada penetrante de la egipcia se transformaba a una tranquila y relajada cara. Volskaya sabía usar una mascara.

-Para finalizar señora Volskaya ¿Supo del cambio en los Hard Corps? Doyle fue asesinado en Central Park.

-Si me enteré por desgracia. Mi secretaria me lo notificó, ahora está un tal... ¿Bahamut? -Dijo tranquilamente la rusa.

-Cuando fue asesinado ¿Recibió alguna amenaza al respecto? -Preguntó Amari. -Tal vez el que acabó con la vida de Doyle quiera eliminar a las personas relacionadas con la célula alien.

-No que yo sepa. Siempre me mantengo alejada de los problemas. Pero mantenerme distante no resuelve nada... Si llega a pasarme algo o recibo amenazas, se lo diré con urgencia.

-Mejor prevenir que lamentar... Gracias por su tiempo señora Volskaya.

-Fue un placer querida.

Ana Amari se levantó y estrechó la mano con la de Katia, que seguía sentada. La egipcia le regaló una sonrisa, luego salió de la oficina dejando a la ocupada empresaria con el papeleo. Ana caminaba por el pasillo y antes de doblar la esquina, vio a un par de obreros dirigiéndose a la oficina en construcción. Por mera curiosidad, ella se acercó al lugar del trabajo. Los obreros casi terminaban de reformar la oficina, con una nueva mesa y puertas también contando con las ventanas y la pared.

-Estamos trabajando señorita. -Le dijo amablemente un hombre.

-Estoy viendo nomás. Una pregunta: ¿Que pasó aquí? -Preguntó Amari.

-No lo sé, pero cuando llegamos todo esto estaba agujereado, hasta las ventanas.

-¿Agujeros? -La egipcia puso cara de duda.

-Si, no sabemos y no queremos saber que pasó aquí.

-... ¿Puedo ver?

El obrero dejó paso a Ana para luego seguir con las reformas junto con sus compañeros de trabajo. Ella no podía sacar nada ya que la oficina estaría terminada. Lo que le llamó la atención fue el grosor de las ventanas. Ninguna empresa tiene esa clase material excepto los edificios militares y vehículos de combate. Ana golpeó sutilmente el vidrio encontrando o no, una pista.

-Antibalas...

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Mansión Lacroix. Angeles Sur Mer. Francia 22:00hs

Antes de pasar las rejas, una camioneta se estacionó al costado de la calle apagando el motor y las luces. Dentro, Satya Vaswani con un vestido blanco se preparaba para salir viendo de mientras como Conrad Hart se ponía el resto del smoking negro y el orbot le ponía una barba y cejas falsas. Dva le entregó un comunicador que iba dentro de la oreja.

-Una pregunta Conrad: ¿Si Joe aparece como un loco y dispara a todo lo que se mueva... Donde estaré yo para protegerte? -Decía Vectorman entregándole un espejo al joven.

-Vas a estar con Dva, ella necesita mas seguridad. Si llega a pasar algo que precise tu presencia, lo diré por el comunicador. -Hart se miraba su barba y cejas falsas.

-Solo tengo una invitación, hablaré con Gerard si la seguridad no te deja pasar. -Dijo Satya abriendo la puerta.

-Creo que se creerán nuestra historia Satya... ¡Uf me matan los nervios..! ¿Lista?

-Si Hart.

Conrad y Satya se tomaron de las manos encaminándose a las rejas abierta de la mansión Lacroix. Dva miraba por el rabillo del ojo a ambos. En el camino, Hart se acomodaba el moño, le apretaba mucho el cuello. En cambio, Satya podía sentir su corazón rompiéndole la caja torácica por los nervios. Los guardias que tenían la vista puesta en la pareja los esperaban a que llegasen a la puerta principal. Ya ahí, la mujer comenzó a buscar la invitación de su cartera.

-Soy Satya Vaswani y el es ni acompañanteee...

-Me llamo... Emmet... Jones. Profesor Emmet Jones.

La hindú no sabía donde ocultar su vergüenza, hasta podía escuchar las carcajadas del orbot y la coreana por el comunicador en su oído. Pasando la seguridad, Hart respiró tranquilo, no sin antes llevarse una pequeña queja de parte de Satya.

-¿No se te ocurrió un nombre mejor? Profesor Emmet Jones.

-Así que sabes de donde los saqué ¿Eh? Perdón fue lo primero que pensé. Ahora en la fiesta, actúas normal y yo me encargo de encontrar a Joe y detenerlo.

-Si planeas detener a Joe, y dudo que puedas, si lo consigues ¿Después que sigue?

-No pensé en eso pero ya se me ocurrirá algo.

-Piensa en algo...

Hart junto con Satya entraron por la puerta, caminaron hasta adentrarse en la mansión. Ellos se quedaron sorprendidos al ver los lujos que había. Los invitados no entraban y la fiesta se alargó hasta el pateo que no le faltaba nada en comida. Los músicos tocaban melodías ambientando el lugar. Al pasar un camarero, Conrad agarró dos copas de vino dándole una a la hindú.

-Esta es nuestra historia: Te conocí en el Taj Mahal hace unos meses. Eres un profesor de matemáticas en la universidad de Harvard y viniste a la India de vacaciones.

-¿Profesor de matemáticas en el Taj Mahal? Encajaría mas un director de un museo.

-Bueno pero...

-¡Satya viniste!

-... Amelie ¿Como estás? -la hindú puso su mejor cara.

Hart y la hindú dejaron de hablar al tener a la futura esposa de Gerard Lacroix. Ella saludó con un beso en la mejilla a Satya y a Hart le extendió la mano. El joven se aclaró la voz para poder evitar cualquier sospecha.

-Gerard le encantará verte... ¿Quien es tu acompañante el que se acaba de ir?

-Es un... Amigo. Le dije que se divierta.

-Ah Satya. -Amelie sonrió al ver a Hart mezclándose por la gente.

Conrad se introdujo en la fiesta buscando al objetivo del mercenario que intentó matarlo. Con toda la gente amontonada y bailando no tenía la vista perfecta. Miró para arriba observando un segundo piso con menos gente y a la misma vez, teniendo toda la vista a las personas de abajo, hasta los que estaban en el patio. Con un vaso de vino y la barba falsa picándole el mentón, Hart pisaba los escalones subiendo hasta el segundo piso. No había nada extraño solo un bar con algunas parejas, amigos y una mujer bebiendo sola y sentada frente a la barra. Conrad se acercó al balcón apoyándose en una de las columnas teniendo todo vigilado.

-¿Dva escuchas? -El joven acercó su mano al oído.

Primero escuchó unas risas de la coreana y del orbot. -Te pasaste con ese nombre Conrad ¿Y encontraste a Gerard?

-Todavía no, vi a su mujer. El lugar está lleno de gente, se me va a ser imposible encontrarlo y si Joe ataca, esto será una carnicería. ¿Satya entró en contacto?

-Si ya le avisé que si ve algo que se esconda, imagínate si Joe la ve y contigo. -Dijo Vectorman.

-Esperemos que no sea así... Chicos los estaré informando. -Hart terminó la comunicación.

El joven bebió un poco del vino mientras miraba a cada grupo de personas buscando al francés. Dejando de lado el peligro por venir, la fiesta era agradable, todos reían disfrutando de la noche. Pudo ver a Satya conversando con la esposa de Gerard y un grupo de personas, al parecer eran mas empresarios. Hart curioseó el bar detrás suyo y al verlo calmó sus nervios tras tener a la francotiradora egipcia Ana Amari unos pasos adelante. Disimuladamente se sentó en una de las sillas al observar que una mujer de cabellera rubia con acento europeo se le acercó. Hart pidió una bebida al escuchar la conversación ajena.

-Ven a la fiesta Ana, te estás perdiendo la diversión ¿Es porque Gabriel no vino?

-Nada de eso Angela, estoy cansada por los viajes que hice. Primero Los Angeles, Moscú y ahora aquí. Parece que no pero investigar ese robo hace que uno pierda la cabeza.

-Como doctora deja que te recomiende algo: Deja eso a otras personas, los Hard Corps con la poca información que tienen están avanzando. Pero me da curiosidad ¿Que encontraste? -Preguntó la doctora Angela.

-Pasé por la Agencia donde contenían esa cosa del espacio, después de fui a Rusia a hablar con Katia Volskaya. De ahí saqué que su oficina pasó por una actualización de muebles y de ventanas ¡Ah! Las ventanas eran antibalas. -Ana terminando de hablar vio que un hombre de barba se manchó con vino su smoking. -Uh pobre... En fin, esto me está agotando.

-Creo que sería mejor que les dijeras a los Hard Corps de lo que encontraste. Tal vez ellos puedan tener mas chances de encontrar al responsable... Ana, deja de beber. ¡Vamos abajo!

-Tienes razón, es la fiesta de nuestro amigo.

-¡Esa es la actitud!

Hart veía como las dos damas bajaban las escaleras mientras con una servilleta se secaba la camisa. Sonrió al no ser el único que está investigando el robo de la Agencia. Luego de unos minutos, Conrad nuevamente reanudó la búsqueda de Gerard Lacroix. Se acercó al palco viendo otra vez a cada persona.

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Dva y Vectorman desde un celular miraban videos divertidos matándose a carcajadas sin dejar se seguir atentos a la fiesta. Luego de eso, ambos se limitaron a escuchar todo lo que pasaba ahí dentro. La gamer ser lamentaba al no tener ojos adentro, ya que la casa no tenía cámaras de seguridad. Vectorman dibujaba garabatos en el vidrio trasero de la camioneta. Se percató de que a lo lejos, unos vehículos se iban por el lado izquierdo metros atrás alarmando al orbot. Avisó a Dva de ese peligro y ella rápidamente se puso los auriculares y activó el micrófono.

-¡Hart, Satya! ¡Ahí vienen! ¡¿Hola?! ¡HOLA! Bloquearon la comunicación.

-Oh mierda... -Maldijo Vectorman golpeando el asiento de la camioneta. -Tengo que avisarles.

-¿Escuchaste lo que te dijo Hart? Dijo que te quedes conmigo.

-¿Y quien va a avisarles entonces? ¡Estarás bien Dva!

-... Ve.

Ella le abrió la puerta y Vectorman corría con toda velocidad, pasando el muro de un salto para terminar correr por el medio de la oscuridad de la noche.

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Las bromas iban y venían entre ellos. Gerard era felicitado por sus compañeros de Overwatch, uno era enorme físicamente y uno era enano con un agradable acento sueco que lo hacían el objeto de bromas por parte de ellos. Los otros dos eran Jack Morrison que a su lado se encontraba el gorila Winston . Hart pudo divisarlos debajo de la araña colgada del techo, bajó las escaleras rápidamente mientras intentaba comunicarse con Dva y Vectorman. Su respiración aumentó al no tener contacto con ellos, la señal se había ido. Conrad desesperadamente buscó entre la multitud a Gerard Lacroix empujando la muchedumbre que se interponía en el camino. Satya tembló al no tener conexión con la gamer y el orbot, quería comunicarse pero no podía. La hindú dejó de hablar con Amelie dejándola con las personas que charlaba. Hart maldijo al ver la gente del patio gritar.

Es sonido de las metralladoras provenientes del patio trasero hicieron que la gente grite de horror, unos hombres bien armados liderados por el mercenario cibernético Deadeye Joe eliminaban a cada estorbo ya sean hombres y mujeres.

-¡Éste es un regalo para ti Gerard!.

Joe lanzó granadas a la gente amontonada, envolviéndola en fuego matándolas lentamente. La gente adentro corrió hasta las salidas pero los que intentaron escapar eran asesinados por mas enemigos. Hart corrió hacia Gerald, empujándolo y tirándolo al suelo.

-¡Gerard escóndase!

-¡Mi mujer! ¡¿DONDE ESTÁ AMELIE?!

Los miembro de Overwatch al no contar con sus armas tomaron sillas para defenderse contra las hordas que penetraban en la mansión. Al noquear unos cuantos, Jack tomó las armas repartiéndoselas a sus amigos comenzando la defensa. Ana y Angela corrían desesperadamente por el salón entre los vidrios y la sangre en el suelo, controlando a la gente. Hart aprovechando el tiroteo entre los Overwatch y Deadeye Joe, se llevó a la fuerza al francés que quería defender su casa.

-¡Escóndete te quieren matar!

-¡AMEL...

Conrad no tuvo mas remedio que golear a Gerard, no ayudaba mucho estando alterado, su vida corría riesgo en este momento. Desesperado encontró la cocina y puso a Lacroix debajo de la mesa, poniéndole encima una manta.

Superados en número y en armas, Jack Morrison no se rendía, pudo aniquilar a los enemigos con tácticas dignas de un hombre de guerra ayudado por sus compañeros. Joe al ver la perdida de sus hombres, con un machete, se lanzó a los Overwatch cambiando las estadísticas. Con toda una inhumana habilidad en el combate, Deadeye Joe inhabilitó a los agentes. Le cortó el brazo al pequeño hombre que al mismo tiempo usaba la extremidad cortada como arma cuerpo a cuerpo, golpeando a Jack Morrison y a los civiles que se interponían en su visión. Ni siquiera el gorila Winston pudo contenerlo, quedó malherido ante el machete del mercenario cibernético.

-¡Ya acabé con todos francesito! Nos ahorraría bastante en matar a todos aquí...

Joe recibió un fuerte golpe en la cabeza, Vectorman le arrojaba platos como única arma defensiva. El mercenario con solo su mano rompía los objetos que se les acercaba con el orbot quedándose sin platos para tirarle. Éste alzó sus brazos invitando al ciborg a pelear.

-¡Estamos solos tú y yo Joe! ¡No hay un pozo donde me puedas arrojar!

Deadeye Joe lanzó el machete a la araña que colgaba del techo rompiendo las cadenas que la sostenían, cayendo encima del orbot. Ana y Angela se escabullían entre las mesas teniendo una mejor vista, sus amigos se encontraban en el suelo luchando por su vida o tal vez solo adornando la masacre. También quedaron sorprendidas al ver la intervención de ese robot que hizo lo posible por detener al mercenario que caminaba entre los cadáveres de las personas. Entre las mesas Deadeye Joe escuchaba unos terribles sollozos desesperados de una mujer, él con toda su fuerza agarró las tablas y lanzó las mesas por los aires. Era Amelie la que se arrinconó en la pared suplicando clemencia ante la amenazante figura cibernética. Joe pudo reconocerla al instante, sabía que era la futura esposa del objetivo a eliminar. Al no tener la sangre de Gerard Lacroix en sus manos, el mercenario optó por su mujer.

-¡NO POR FAVOR NO!

-¡Cállate puta!

Deadeye Joe con tan solo un rápido golpe en el estómago, pudo desmayar a la mujer poniéndola encima de su hombro y llevándola como un trofeo de cacería. Un hombre de barba le lanzaba cuchillo pero en pleno vuelo, Joe agarró uno y lo devolvió al origen. La araña en el suelo se movía lentamente producto del orbot y su intento desesperado por salvar a Amelie. El mercenario solo reía y salió al patio, corriendo y huyendo del lugar con Amelie al hombro.

-¡Nooooo!

-¡Espera!

Juntos, Ana y el orbot movieron la araña que pesaba bastante mientras Angela se acercó a sus malheridos compañeros que seguían despidiendo sangre. Ella con su cara seria no podía ocultar su miedo ante una pérdida.

-¡Hay que irnos amigo! -Gritó el tipo de la barba con el cuchillo clavado en su mano izquierda.

-¡Estas vivo! Joe hijo de puta... ¡Tenemos que alcanzarlo! -Gritó el orbot ya liberado.

Ana Amari se acercó rápidamente a ellos, nunca en si vida vio a esos tipos que intentaron ayudar a derrotar al enemigo. Ella lo tomó de las mangas de la camisa al de barba sacudiéndolo bruscamente.

-¡¿Quienes son?!

-¡Espera suéltame! ¡Que haces me duele! ¡LA BARBA NO!

Ana quedó petrificada ¿Era un fantasma? ¿Era su mente? ¿Era realmente Conrad Hart, el que había muerto hace un mes y medio en Rusia, el que intentó hoy detener al cibernético hombre? Con el orbot agarrándole el brazo, corrió con Conrad al patio, siguiendo el mismo camino que Deadeye Joe tomó. Angela agarró su celular agradeciendo que había una muy alta señal, marcó el numero de emergencia e inició una inspección sobre sus compañeros, mientras la egipcia seguía anonada y sin aliento, viendo como el robot y Hart desaparecían entre la noche carmesí.

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Continuará