TOCADO POR UN ÁNGEL

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Hola! Me alegra mucho estar nuevamente aquí continuando con mi historia, apesar de que ya hace un tiempo que no actualizo, han habido lectoras que me han preguntado por el fic en esté último año, y auna de las personas que quiero agradecer es a Ana López, muchas gracias por siempre estar pendiente, siento haber tardado tanto.

Cary, también quiero darte saludos por tu reciente cumpleaños, felicidades amiga, ya hace un tiempo que nos conocemos, gracias y bendiciones que cumplas muchos años más y Dios te bendiga siempre. Felicidades!

Gracias a mi nueva Beta: Rosa Yinu. Gracias linda, eres genial y esperó que de hoy en adelante trabajemos juntas.

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CAPITULO 8

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El parque de kifissia se encontraba a pocos minutos de donde vivamos, así qué, había decidido salir con los niños a dar un paseo.

—¡Es hermoso Bella!— Fernando se encontraba muy emocionado. Y Matt en mis brazos se removía impaciente al ver los pájaros en la fuente bebiendo agua y mojando sus plumas.

Había varias mamás con sus hijos disfrutando de un hermoso día caluroso.

—Fernando no te alejes de mí. —dije al verlo correr hacía la fuente donde estaban los pájaros.

Me incomodaba un poco encontrarme en un lugar en donde no entendía muy bien lo que las personas hablaban, todas ellas hablaban latín. Lo mismo era cuando Edward en ocasiones hablaba con los sirvientes, a veces no entendía lo que les decía.

Encontramos una banca cerca de una senda de árboles, el ambiente era un poco más tranquilo y menos transitado de personas. Fernando soltó la pelota que traía en sus manos y empezó a jugar con ella, mientras Matt lo veía y al mismo tiempo se reía a carcajadas y balbuceaba cosas que nadie entendía, pero al parecer lo estaba regañando.

Toda la tención que sentía se había ido, en ese lugar por un momento me hacía recordar el parque de Nueva York, mi hogar. La tristeza se abrió paso en mi corazón, pero rápidamente la aleje porque no quería arruinar este momento con mis hermanos.

—Bella, mira—Fernando señaló una ardilla sobre uno de los arboles, y el animalito lo observó a él extrañado. En ese momento ambos nos reímos e intentamos que Matt también la viera.

Ver la felicidad de mis hermanos era mi propia felicidad y si yo podía darles eso, no importaba a lo que me tuviera que enfrentar.

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Ethan.

Mi cámara se encontraba en un buen enfoque, tenía una buena toma. Había sido interesante capturar fotos en el parque de Kifissia. Eran dos años aproximadamente de los cuales no había vuelto a este lugar.

Mi celular interrumpió mi inspiración y estuve a punto de ignorarlo, pero al ver el nombre de mi hermana en él, debí obligarme a contestar.

—Hola. —contesté, pero mi simple recibimiento no fue muy bien tomado por ella.

—¿Dónde estas? Mamá me ha llamado muchas veces preguntándome por ti, Ethan. — su voz sonaba que mamá la había desesperado hasta el extremo.

—Cerca de tu casa, no te preocupes ya llegaré, por cierto, ¿mi equipaje ya esta allí? —pregunté despreocupadamente.

—Hace horas que llegó, a diferencia del dueño del equipaje. Lo único que no venía era tu cámara así que me imagino que debes estar tomando fotos. Dime donde te encuentras y así mandaré al chofer a recogerte.

—No es necesario. —respondí juguetonamente.

—Ethan, no me exasperes, por favor. La fiesta será en unas horas y tú ni tan siquiera has descansado un poco del viaje.

—Hermana, estaré listo para el momento de la fiesta, no te preocupes. Así qué nos vemos después.

Colgué sin permitir que ella pudiera responderme, guardé el celular en el bolsillo de mi pantalón y intenté obtener otra buena captura, me adentré al bosque y caminé hasta llegar donde una mamá muy joven se encontraba con sus niños jugando.

La suave risa que se podía escuchar me hizo querer acercarme un poco más. Al ver su rostro me sorprendí, la chica era posiblemente unos años menor que yo. Eso significaba que ellos no podrían ser sus hijos.

La curiosidad llegó a mí y sin querer, enfoqué mi cámara hacía ellos y tomé algunas fotos capturando la alegría y felicidad que ellos trasmitían.

La chica era hermosa, de una belleza natural, todo en ella hacía que no pudieras dejar de verla. Jamás había conocido a alguien así.

Sus delicadas y suaves manos sostenían a un bebé que sonreía cada vez que el otro niño corría tras la pelota.

Una vez más coloqué el lente de mi cámara hacía ellos e hice un acercamiento hacía la chica, y sin esperármelo en ese preciso instante ella volvió su rostro hacía mí y sus ojos verdes como las hojas de los arboles me dejaron sin aliento.

Ella se levantó y me miró extrañada, su expresión pasó de tranquila a furiosa en breves segundos, quité mi cámara de ella y empecé a negar con la cabeza cualquier idea que ella se hubiese creado de mí.

—No soy ningún acosador. — dije mientras me acercaba.

—Fernando, ven aquí. Nos vamos. — ella dijo y me sorprendí porque yo había hablado en griego así que ella no había entendido nada de lo que yo había dicho. Rápidamente intenté excusarme en su idioma.

—Oye, no era mi intención molestarte, ni tomar fotos sin tu permiso, simplemente me pareció que el ambiente que ustedes creaban era fantástico. —dije apresuradamente mientras ella agarraba a su hermano y lo acercaba más a ella mientras me miraba con desconfianza y amenazadoramente.

—No te acerques. —dijo suavemente, pero sus palabras me dieron a entender que no había miedo en ellas, si no una advertencia.

Levante mis manos en son de paz, y de mostrarle que no iba a lastimarlos, que simplemente quería disculparme por mi atrevimiento.

—Esta bien, lo siento, no debí haberte molestado de esa manera, este…mi nombre es Ethan Hale. No voy a hacerte daño, no lo malentiendas. Acabó de regresar a Grecia, y solo quise actualizarme con el lugar y tomar algunas fotos, este parque siempre ha sido uno de mis preferidos y…

—No necesito tener todo tu historial, ya entendí que no eres un delincuente o un acosador— ella me interrumpió frunciendo su seño— así qué, no es necesario que siga explicándome. —al mismo tiempo que dijo esas palabras, dio media vuelta y empezó a caminar en dirección opuesta a mí.

—¡Espera!—me apresuré para ir tras ella, la chica se detuvo y me miró fulminándome con la mirada.

—¿Qué? —respondió cortante.

—¿No merezco saber aunque sea tu nombre?— pregunté dudando.

—No. No me gusta darle mi nombre a cualquiera.

—Yo te dije el mío y es de educación corresponderlo. —sonreí inocentemente.

—Yo no te lo pregunté—respondió irónicamente.

—Muy bien. Entiendo, pero si eres así de desconfiada, ¿porque no me pides que borré las fotos que tengo de ti?

Ella dejó salir un suspiro y mirándome con esos hermosos ojos verdes dijo— No es que me provoques desconfianza, Ethan, tus explicaciones son creíbles debido a que tu apariencia no demuestra que seas ni un ladrón ni un secuestrador. Tampoco tu manera de expresarte se nota que vienes de una familia de dinero, así qué, tampoco soy una tonta en molestarme en decirte que borres las fotos cuando se qué no lo harás.

—Si me lo pidieras, lo haría, porque aparte de lo que has dicho de mí, también soy un caballero, y sé que mi forma de actuar no fue la correcta y que me dejé llevar al verte a ti. Eres muy hermosa, sabes, eso fue una de las cosas que me cautivaron a tomar las fotos. _confesé y pude ver como sus mejillas se sonrojaron.

—Gracias. —dijo apenadamente.

—¿Bella, ya nos vamos? —de repente el hermanito de ella dijo con un tono serio. Fije mi vista en él, y por lo que demostraba no le agradaba que hablaran con su hermana.

—¿Bella…Será el diminutivo de Isabella? —dije más para mi mismo que para ella.

Ella volvió su mirada al niño y luego a mí.

—Si, ya nos vamos. Y tu— dijo señalándome— si, mi nombre es Isabella Swan. ¿Feliz?

Sonreí y ella alejó su mirada de mí para poner nuevamente las manos en el cochecito donde se encontraba el bebé que al parecer se había quedado dormido.

—Es un placer conocerte Isabella. Espero que nos volvamos a ver.

—Adiós. —respondió y se marchó.

A una corta distancia la seguí y al llegar a la salida del parque pude observar como un coche se estacionaba frente a ellos y el chofer les ayudaba a subir, las puertas se cerraron y el auto desapareció.

—Nos volveremos a ver, Bella. —mi sonrisa se extendió y mi celular empezó a sonar nuevamente.

Mi hermana, la fiesta, recordé, miré el reloj de mi muñeca y me di cuenta de que ya era tarde.

—Dame cinco minutos y estaré en casa. —dije al momento de responder.

—Eso espero, Ethan.

Hoy había sido un día interesante, esperaba que mi estadía en Grecia se volviera mejor.

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GRACIAS, YA PRONTO LES TENDRE EL SIGUIENTE.

¿Mmm. Que les ha parecido Ethan Hale? Les gusta mi nuevo personaje, quieren conocerlo mejor. Me gustaría saber qué opinan de él.

Y aqui les dejo un avance del capítulo 9:

Salí de la cocina para subir las escaleras e ir directamente a la habitación principal. Cuando llegué allí y abrí la puerta, no lo vi por ningún lado.

_Edward_ llamé pero nadie contestó.

Me quedé quieta en medio de la habitación y pude escuchar el sonido de la ducha _Mmm, es mejor que lo esperé aquí. _dije suavemente, intentando que fuera más como un susurro para mí, no quería que Edward pensará que era una cobarde que no quería verlo de esa manera.

Estaba tan absorta en mis pensamientos de Edward tomando la ducha que no me percaté del momento en el cual él salió. Hasta que sentí la fresca y deliciosa presencia de alguien detrás de mí. El aroma de su jabón y de su shampoo eran cautivadores pero la razón por la cuál me ponía nerviosa, era porque imaginaba que él solo debía encontrarse a unos centímetros de mí solo con una minúscula toalla alrededor de su cintura.

_¿Tu me llamaste?_ pregunté sin darme la vuelta para mirarlo.

Una de sus manos tocó mi cintura y mi cuerpo se paralizó y los bellos de mi piel se erizaron. Su otra mano tomó mi brazo y suavemente me giró hasta quedar frente a él.

_¿Porqué estás nerviosa? _preguntó con un tonó juguetón.

_Yo no estoy nerviosa. ¿De qué quieres hablar conmigo Edward? _traté de cambiar el tema pero me molestó que una sonrisa se dibujará en sus labios.

Bajé la mirada hacía mis manos porque su intensa mirada no me estaba ayudando, al igual que su cercanía hacía mí, sentía que no podía soportarlo.

Él tomó mi mentón con sus dedos y lo elevó_ mírame, Isabella._ dijo con esa voz aterciopelada que tanto me hacía sentir mariposas en el estómago.

_Edward…_intenté decir pero sus labios evitaron que mis palabras salieran de mi boca. Sus manos me sujetaron más fuertemente y me acercaron hacía él.