15/04/xx

15 de Abril
01:05 p.m.

No he podido dejar de pensar en eso. Lo que pasó ayer. Hay algo ahí, algo extraño, sospechoso. Tal vez me sienta mejor después que lo escriba todo.

Pasé por ciudad Nevele, pero en el camino me asombró ver algo a lo lejos. ¿Agua? ¿Un río?
Caminé directo hacia ese lugar con Liv a mi lado, llegué hasta un barranco y después nos sorprendimos mucho al descubrir qué era lo que estaba abajo. ¡Una altísima cascada! El agua caía en tres lagos en forma de círculo que se juntaban por el medio, cómo pude olvidarlo, el "Lago Trébol." Justo donde se unían los tres lagos pude ver algo de tierra blanca, o algo así, pero aún más importante, un gran edificio. ¡Un Gimnasio!

El único problema era cómo llegar allá.

–¿Qué te parece, Liv? ¿Alguna idea de cómo llegar abajo? –dije a mi chikorita, que encontré temblando detrás de mí. No creo que le tenga miedo al agua, es decir es tipo planta, pero tal vez le asusta la altura. Regresé a Liv a su pokébola y se me ocurrió un plan.

–¡Jack! ¡Vamos!

El yanma salió de su pokebola y vio hacia el horizonte, como siempre.

–Tú tienes alas, así que en teoría deberías poder llevarme volando al gimnasio –Le dije con confianza, pero viendo bien mi tamaño y el de Jack, me di cuenta que eso era poco probable–. Bueno, tal vez no.

"No puedo montarme sobre Jack, es muy pequeño," pensé. "Podría colgarme de él mientras vuela, probablemente no podría cargarme, pero podríamos caer lentamente como planeando hasta llegar al gimnasio, aunque tanto peso podría hacerle daño y no quiero que se lastime. Si hubiera una forma de…"

–¡Detección! ¡Eso es! –grité, lo que llamó la atención del yanma.

Le expliqué el plan al pokemon, sobre que planeara con Detección y yo me aferrara a su cuerpo. Él sólo tenía que poner toda su atención en sostener su Detección todo el camino, sin que nada le distrajera… ¡Todo salió bien! Y no pasó nada más. El plan salió justo como quise.

Llegué a la orilla y descubrí que no había ninguna tierra blanca, era hielo. Todo el edificio del gimnasio estaba sostenido por este suelo de hielo en medio de los tres lagos.

Me subí arriba del hielo y fue cuando saqué a Liv para que viera todo esto. No me sorprendió que lo primero que hizo fue aferrarse a mi pierna y comenzó temblar.
Ya conozco como es Liv, pero a diferencia de ella, ni el miedo puede detenerme de ir hacia mi destino de, ¡grandeza! Di un paso, y me resbalé con el hielo golpeándome en la cabeza.

Sin importarme la humedad ni el dolor, continué hacia el enorme edificio con grandes letras que decían "GYM."
Al entrar, noté que todo estuvo igual de congelado que el suelo. Paredes de hielo, techo de hielo, ¡hasta había muebles de hielo! Además, un montón de gente parecía tener batallas entre ellos mismos. Incluso, en el fondo había un pequeño lago de agua helada. Lo más curioso es que todos llevaban un suéter ligero, ¡y yo muriéndome de frío! Pero me di cuenta que no era la única con frío, una de las personas tenía puesto un grueso abrigo café mientras un machop en frente golpeaba un gran cubo de hielo.

–¿Chartreuse? ¿Eres tú?

Vi con atención a quien traía ese grueso abrigo.

–¡Matiz! –Me sorprendí. Realmente no me imaginé que estaría allí–. ¿No se suponía que entrenabas en el gimnasio del líder George?

–Sí, pero aprendí suficiente de George, ahora entreno aquí –dijo sonriente y luego volteó a ver al machop golpeando el hielo–. ¡Descansa un poco, Atena!
» ¡Charteuse, estás empapada! Espérame aquí, te traeré uno de los abrigos que tienen para los visitantes.

¡Sí! ¡De acuerdo! ¡Lo admito! ¡Todo salió mal! Jack se distrajo a medio camino por que vio pasar una ledyba, el Detección se esfumó y ambos caímos al agua. ¡Al final tuve que nadar el resto del camino hasta el Gym! ¡Arg!

–Gracias. –dije a Matiz mientras me puse un grueso abrigo negro. Vi a Liv temblando, lo cual supuse que era por el frío. Estando a punto de quitarme el abrigo para dárselo, Matiz me advirtió.

–No lo hagas. A mí también me da un poco de pena, pero a los retadores no se les permite cubrir a sus pokemon del frío.

–Oh, está bien. Oye, ¿dónde está el Líder de Gimnasio?

De repente, Matiz volteó hacia el lago en el fondo, de ahí salió una muchacha de tez blanca con figura delgada, pero se notó por su bañador azul de una sola pieza, que su cuerpo estaba marcado como una deportista. Salió lentamente y tomó una toalla blanca en el suelo para secar su largo cabello rubio.
Sin sorpresa, vi como Matiz se le quedó viendo con la boca abierta.
"Hm, yo también podría verme así si me la pasara nadando todo el día, en lugar de entrenar con mis pokemon como la Entrenadora Oficial que soy," pensé.

Ella me vio de inmediato y caminó hacia nosotros.
–Tú debes ser una nueva retadora. Soy Hilgar, la Líder de Gimnasio. –dijo amablemente.

–¡Soy Chartreuse, Entrenadora Oficial! ¡Te reto a una batalla por la medalla! –dije con entusiasmo.

–Mucho gusto, Chartreuse –Me sonrió. Aun así no me agrada–, dime, ¿cuántos pokemon tienes?

–¿Pokemon? Tres, pero, ¡son los tres pokemon más fuertes de toda la región! –dije con toda honestidad.

Ella se sorprendió un poco. –De acuerdo. Entonces creo que no habrá ningún problema.

–¿Qué problema?

–Verás, el reto para ganar la medalla en mi gimnasio es ganarme en una batalla doble y sucede que hace no mucho me retó un chico con un solo pokemon.

"Cordobán." No me cabía la menor duda. –Entonces, ¿en lugar de ser una batalla doble fue una batalla normal?

–Le sugerí eso, después de todo, estoy al tanto de las reglas por las que están pasando, pero él se negó. Quiso que lo tratara como a cualquier retador, sin ningún trato especial.

Ese Cordobán seguro que sólo se está haciendo el "honorable Sr. Gran Entrenador," pero yo conozco el desgraciado que de verdad es.

–Basta de charla, Líder Hilgar. ¡Liv, al frente! –grité a la vez que eché una pokebola al frente. El treecko estaba sobre el hielo.

–Me gusta tu entusiasmo –Me dijo sonriendo y dos pokemon salieron frente a ella–. Una batalla doble. Derrota a mis dos pokemon y tienes la medalla.

Uno con cuello largo y otro con forma de un pico de hielo. Nunca había visto pokemon como esos así que tuve que utilizar la pokedex para verificar que cosa eran. Amaura y bergmite.

Ya había estado en una batalla doble contra esos Gazorninplat, así que supuse que no sería gran problema. Con un treecko que era una leyenda y el mejor primer pokemon de todos, no había forma en que me venciera.

Indiqué a Liv que le diera al amaura con Polvo venenoso y a Reggie al otro pokemon con Drenadoras. Esa era una combinación ganadora. Seguro que en poco tiempo todo ese daño drenado y del veneno acabaría con la batalla.
La Líder le dio instrucciones a su equipo. El bergmite disparó un fuerte rayo de hielo hacia el techo formando una nube oscura y de pronto empezó a caer granizo sobre el campo, tras lo que se vio muy cansado. El amaura lanzó un pequeño chispazo eléctrico que aturdió tanto a Liv, que después del movimiento siguió teniendo espasmos.

Mis pokemon no se veían muy dañados. Es decir, claro que parecía que el granizo les molestaba, pero fuera de eso todo estaba bien. Me preguntaba cuál era la estrategia de Hilgar.

Les ordené a Liv y a Reggie que atacaran. Reggie trató de correr hacia el frente, pero se resbaló con el hielo y cayó de frente en el suelo. Liv se echó en el suelo temblando con una cara de dolor. Parálisis. La electricidad de antes la había dejado paralizada.

Busqué en mi mochila para ver si tenía algo para curar su parálisis, cuando sentí un viento, que aunque tenía el abrigo puesto, me heló hasta los huesos. Ese aire provino desde el lado de la Líder.

Volteé para ver la situación en el campo. El bergmite seguía cansado en el suelo, así que ese movimiento debió hacerlo el amaura. Me asusté en cuanto vi a Liv y a Reggie. Ellos se vieron de un color verde más claro y tenían como nieve en varias partes del cuerpo.
Un solo movimiento que los atacó a los dos. ¡Eso ya lo había visto! ¡Fue como en la última batalla contra esos malvados en el callejón! Ya sabía qué hacer.

–Liv, Síntesis –le grité pero ella en su lugar se retorció en el suelo. Maldita parálisis–. Reggie, ¡Bala semilla! –El treecko escupió lo que fueron como cuatro o cinco semillas contra el amaura, quien se vio muy afectado ya que le vi un par de moretones en el cuerpo, incluso una de las semillas le dio en un ojo.

–¡Bien hecho, Reggie!– le grité emocionada.
Noté como Liv tenía la vista puesta en Reggie con una cara extraña, como enojada y luego me vio a mí con una mueca parecida. Eso ya lo había visto antes, la mayoría de las veces cuando ella me veía cargando a Reggie en mis brazos. Aun así no le di mucha importancia, si las cosas iban bien, en cuestión de nada ya tendría mi medalla. Y ese fue un gran error…

El bergmite se vio nuevamente lleno de energía, como si todo este tiempo las enredaderas en su cuerpo no le hubieran hecho el menor daño. De su pico de hielo se expulsó un viento muy frío que se dirigió a mis pokemon. Liv paralizada no pudo más que recibir el golpe, a diferencia de Reggie que en el último momento dio un salto hacia arriba esquivándolo del todo. Claro, cuando cayó no pudo sostenerse en pie sobre el hielo y se tropezó, pero lo que hizo fue impresionante.

–¡Bien, Reggie! ¡Eso fue increíble! –Felicité a Reggie por su hazaña, cuando de pronto hojas filosas le hicieron unos cortes en el brazo del treecko.

Sospeché inmediatamente de Liv así que iba a reprenderla, pero cuando la vi, me asusté. Tenía una cara de ira pura, nunca la había visto tan enojada.

De inmediato otras dos hojas salieron de los brotes en el cuello de Liv y se dirigieron a Reggie quien los esquivó corriendo torpemente en el hielo.
Cansado sobre el hielo, con el granizo cayendo, Reggie se sostuvo el brazo con cortes, pero Liv no le dio reposo y lanzó otras dos Hojas navaja contra él. Este dio un tremendo salto y cayó justo encima del amaura.
Liv trató de lanzar varias hojas filosas contra Reggie, pero ninguna le dio, incluso una atacó al mismo amaura. Desde ahí, el treecko disparó de su boca varias semillas que se estrellaron contra la frente de Liv, dejándole unos ligeros raspones.

–¡Liv, detente! ¡Por favor, ya basta! –gritaba tratando de calmarla, pero ella no me escuchaba.

Tiró dos hojas filosas más que ni siquiera rozaron ni al treecko ni al amaura. Obviamente la parálisis no la dejaba concentrarse. Escuché como hizo un fuerte gruñido, parecía frustrada. Algo extraño pasó en ese momento, los brotes en el cuello de Liv brillaron de un color verde oscuro y salieron cuatro pequeñas hojas despedidas. Esas hojas tenían cierto brillo y no eran filosas. Esas no eran Hojas Navaja.
Las hojas daban muchas vueltas y todas se desviaron al mismo tiempo en un gran giro que dio justo en el blanco, Reggie.

Miré como la Líder tenía los ojos bien abiertos, no podía creer lo que estaba pasando. Yo tampoco.

El amaura cayó al suelo debilitado, creo que después de tantos ataques y el veneno ya debía estar muy herido. Reggie tuvo que alejarse del amaura y se deslizó sobre el hielo, pero antes que pudiera moverse, otras hojas con brillo giraron y se estrellaron contra su cuerpo tirándolo en el suelo congelado. Él se puso de pie con mucho cuidado de no resbalar, y sostuvo su brazo con cortes.
Liv tenía algunos raspones, nieve por el cuerpo y la parálisis la hacía estremecerse.
Ambos se veían muy enojados. Se miraron a los ojos un momento. Los brotes de Liv tomaron ese brilló nuevamente y Reggie corrió deslizándose en dirección a ella, hasta que un aire helado los golpeó con fuerza y los detuvo en seco. La batalla terminó.

Salí de ahí disculpándome con la Líder Hilgar y me llevé más derrota y vergüenza que nunca en la vida. Me di cuenta que detrás del gimnasio había un muelle con un barco que me llevó hasta una pared que tuve que escalar para salir del Lago Trébol.

No me gustó para nada esto que pasó y tengo que pensar que voy a hacer para arreglar el problema de Liv, pero eso no fue ni de cerca lo peor que me pasó ayer.

El camino en el que estuve después de escalar el muro no era el que me llevaba hasta Nevele, sino que llevaba al Pueblo Sixth Sense. Ese pueblo es conocido como el lugar con más psíquicos de la región, y algunos dicen que del mundo. Eso es porque casi la mitad de los niños que nacen ahí lo son. Todo eso es muy raro y he oído muchos rumores, como que el gobierno pone algo en su agua que los convierte en psíquicos, o que el mismísimo pokemon de la vieja leyenda eligió a ese pueblo como su lugar favorito y desde ahí empezaron a nacer tantos niños con poderes, o lo que me da más miedo, ¡qué en realidad en ese pueblo no hay gente, sino todos son pokemon psíquicos malvados que tratan de engañar a las personas!
Siendo así, en realidad quería volver a Nevele, pero supuse que en el pueblo deberían tener una ruta por la que pudiera regresar, sin tener que pasar mucho tiempo ahí.

A lo lejos vi un monumento de piedra así que me acerqué para ver de qué se trataba.

"Monumento en honor al gran héroe de toda la región: Bright. Que su luz proteja a nuestros caminos y a nuestra gente."

Leí en una placa metálica en ese monumento con forma de cubo largo. Encima estaba una figura de piedra con algo parecido a un alakazam, pero musculoso.
La verdad era un muy buen monumento, me pareció tan lindo detalle que tardé unos segundos en notar que cerca de ahí varias personas de camiseta blanca con manchas de polvo café le gritaban a unos bunnelby que, aunque se veían muy cansados y no paraban de excavar la tierra con sus largas orejas.

Me asusté y rápidamente me escondí detrás del monumento. No sabía quiénes eran, pero no me daban confianza. Tal vez sí me quedaba ahí escondida el tiempo suficiente, ellos se irían y podía seguir mi camino.

Entre las voces gritando escuché una muy extraña, era muy gruesa, pero con un sonido que parecía de un robot.

–¿Me dices que no han encontrado nada? –preguntó la voz de robot.

La curiosidad me ganó y me asomé un poco de detrás del monumento para ver quién hablaba.

Sobresalió una figura alta que la cubrió una especie de capa blanca, que tapaba todo su cuerpo, con dos hombreras doradas, su cabeza era un casco grueso de un blanco grisáceo, como de los de los caballeros antiguos, pero que cubría toda su cara. Enseguida de él, estuvo un hombre de camiseta roja con un chaleco blanco que se veía roto.

–Tal vez nos hemos equivocado de lugar. –dijo el hombre de chaleco roto.

–No lo creo. Debe de haber alguna relación. –respondió el alto de la voz robot.

–Pues llevamos aquí excavando desde hace dos días y nada, aunque hubiera algo, estos bunnelby ya se están cansando. Esto no nos va a llevar a nada.

El alto con casco se acercó a un bunnelby esforzándose para seguir cavando con sus orejas. Miró por un momento al pokemon y, sin previo aviso, ¡le dio un puntapié que lo hizo volar por el aire y aterrizar a unos metros de distancia!

–Maldito inútil. Excavar es lo único para lo que sirves y aun así te atreves a flojear. –dijo ese desgraciado como si estuviera decepcionado. Él dio unos cuantos pasos hasta quedar frente al bunnelby que pateó al poco. Yo de inmediato dejé de ver y me volteé poniendo mi cabeza entre mis piernas. No sé lo que pasó después, pero escuché fuertes golpes hacia algo y horribles chirridos que se detuvieron poco después. Enseguida se escuchó como si todos los bunnelby se pusieran a excavar muy rápido al mismo tiempo.

–Así me gusta –dijo la malvada voz de robot–. Si no cumplen con su propósito no me sirven para nada.

–¡Bien dicho, jefe! –dijo otra voz riéndose.

Yo… yo, no puedo mentir, tenía miedo. ¡Mucho miedo! Tenía que escapar de ahí. Debía salir de ese lugar como fuera, pero eran muchos, sí sólo corría seguro que alguno de ellos me veía. ¡¿Qué podía hacer?!

–Conoces la leyenda, ¿verdad, Berty? –dijo ese maldito de voz rara.

–¿Hablas de la gran leyenda? Claro, usted sabe que sí.

La voz lo ignoró. –Hace algún tiempo. Ocurrió un fenómeno muy extraño, todos en la región vieron una explosión inmensa, una como nunca habían visto en la vida. Todo humano y pokemon sintió su fuerza aún antes que llegara hasta aquí. Cuando todos vieron a la explosión acercarse, pensaron que era su fin, sin embargo antes de que la explosión tocara cualquier cosa, una silueta se interpuso en medio de la explosión poniendo una barrera psíquica para proteger a toda la región. Bright, fue llamado, conocido también como La Gran Leyenda o El Héroe de la Región. La potente luz y fuerza de la explosión hizo que todos se desmayaran, así que nadie supo que pasó después, pero cuando despertaron vieron que en toda la región no hubo un edificio en pie o un árbol sin quebrarse, todo fue una destrucción total, excepto que toda la gente y todos los pokemon estaban vivos.

–Sí, después todos celebraron y con el tiempo volvieron a reconstruir todo. Cualquiera que haya pasado dos minutos en la región sabe de la leyenda, todos la conocen.

–Entonces, también es posible que nuestra amiga detrás del monumento también la conozca…

¡No! ¡Sabía que yo estaba allí!

Traté de pensar en un plan. No podía contar con Liv y Reggie después de su derrota y con lo malheridos que terminaron. Aunque se me hubiera ocurrido algo, no tuve tiempo de hacer nada, ya que dos hombres con camisetas blancas me tomaron cada uno de un brazo y me arrastraron de mi escondite. Cuando los vi más de cerca, observé como su camiseta blanca y polvorosa tenía algo escrito en letras negras: Gazorninplat. Eso era lo último que me faltaba.

Esos hombres groseros me arrojaron a la tierra frente al alto con grandes hombreras y ahora con una capa manchada con varios puntos color rojo.

–Hola, querida. ¿Cuál es tu nombre?

Traté de responder, pero sólo pude tartamudear: "Y-y-yo… s-s-o…"

Se me quedó viendo detenidamente.

–Ese collar que tienes, tiene una bonita joya verde. Hm, veo que además tienes una mochila. ¿Estás sola, niña?

–No soy una niña. –Respondí en voz baja. No era mucho, pero al menos había recuperado la compostura.

Él rio un poco. Con su voz robótica su risa se escuchó muy tétrica. –Claro, por supuesto que no. Déjame adivinar, ¿entrenadora pokemon?

Me levante del suelo y aunque trataba de disimularlo, me temblaban las rodillas.
–Entrenadora Oficial. –dije en voz baja.

Se rio de mí otra vez. –Seguro que sí. Señorita Entrenadora Oficial, permíteme presentarme. Yo soy Borgoña. –dijo en un tono que fingía ser amable.

–Escuche, yo no vi nada, nada más iba pasando y… –Intenté explicar pero él me detuvo.

–Querida, por favor, no juegues con mi inteligencia. Sé perfectamente que viste lo que estábamos haciendo aquí. Me temo que si te dejo ir así como así, pueda aflojársete la boca y le cuentes a todo el mundo sobre lo que pasó aquí hoy.

El hombre del chaleco roto dio un paso al frente y sacó una pokebola de la cual salió un pyroar con una larga melena hacia atrás. Me pareció extraño ver a uno de esos, la última vez que había visto uno era en un circo.

–Yo me encargo de ella, jefe –Acarició la melena de su pyroar– Le va a ser muy difícil hablar con toda la cara chamuscada.

–Espera, Berty. Tengo una mejor idea. Qué tal si traen a "eso" –El hombre alto dijo, esa última palabra en un tono más fuerte.

–Lo que usted diga, jefe.

Una mujer con camiseta blanca puso enfrente de mí a un furret. Era de un color blanco, a excepción de sus patas. Tenía un ojo cerrado y el otro abierto viéndome directamente. No sé cómo explicarlo, pero aunque se veía como cualquier otro furret, a mí me parecía que había algo muy raro con él.

–Será un buen momento para probar que tal lo hace –dijo el hombre del chaleco blanco–. Ahora, ve por ella. Liquídala. –Ordenó al pokemon, pero ese furret no se movió un centímetro.

Yo reaccioné rápidamente y traté de correr, pero apenas me moví algo me empujó al suelo. Alcé la vista para ver al furret blanco que me vio con su ojo abierto.

–Suficientemente bueno –dijo la voz de robot de ese maldito–. Rápido, recojan a los bunnelby. Si ya nos descubrieron una vez, lo harán de nuevo. Nos vamos.

Antes de que me diera cuenta, yo estaba sola. Bueno, sólo yo y esa cosa. Esa cosa que veía cualquier movimiento que hacía, no quitaba su ojo de mí.

Estaba muy preocupada, hasta que recordé que era una entrenadora. No sólo eso, una Entrenadora Oficial, ¡quién está destinada a ser una Champion y la más grande Maestra Pokemon del mundo! Saqué una pokebola de la mochila y se la arrojé con fuerzas. "Ese pokemon ya es mío," pensé, pero la pokebola rebotó contra el furret y no pasó nada. Nada.

–¡¿Qué?! ¡Ni siquiera la rompiste, sólo no pasó nada! ¡¿Qué clase de pokemon eres tú?! –dije al extraño monstruo frente a mí. Tal vez no podía atraparlo para salir de ahí, pero no me iba a rendir. Saqué otra pokebola, pero esta vez una que no estaba vacía–. ¡Jack, vamos a por esa cosa! ¡Ataque rápido!

El yanma lo golpeó en un segundo, aunque eso sólo logró empujarlo un poco. Hm, tal vez era un pokemon fuerte, así que necesitaría algo que hiciera más daño que eso.

–¡Explosión sónica!

El aro blanco no tardó en explotarle en su fea cara al furret causando una nube de tierra. Cuando la tierra de esfumó, el furret tenía su pelaje blanco manchado de café y tenía algunos raspones en la cara, pero su cara era la misma. Su ojo bien abierto atento a lo que yo hiciera.

–Q-q-q, ¡Jack otra vez! ¡Ya!

La acción se repitió, pero esta vez cuando la nube de tierra desapareció, el furret se vio lleno de cortes por todo el cuerpo uno de ellos escurría de sangre, parecía una herida grave. Sin embargo, la cara de esa cosa se veía exactamente igual, como si no sintiera dolor, o como si no sintiera nada.

Volteé a ver a Jack y estaba parado en el suelo. Hacer tantos movimientos seguidos, seguro que lo agotó. Pero no tuvimos tiempo de descansar, porque esa cosa dio un gran salto y se estrelló contra Jack.

–¡No! ¡Jack, sígueme, hay que irnos de aquí!

Corrí y el yanma voló a mi lado. Podía escuchar como ese monstruo nos seguía.

Traté de pensar, pero no se me ocurría nada. ¿Cómo vencer a un pokemon que podrías hacerle todo el daño del mundo y para él sería como hacerle cosquillas?
Vi unos árboles. No eran para nada un bosque, pero tal vez podría perderse entre los árboles y nos dejaría de seguir.

Corrí, esquivando los árboles como pude, escuché el aleteo de Jack tras de mí. Cuando corrimos como por mil horas, me detuve y me apoyé sobre mis rodillas para tomar aire. Me cansé mucho, pero ya no vi a esa cosa por ninguna parte. Estábamos seguros, o eso fue lo que creí cuando sentí un par de fuertes rasguños en mi brazo derecho.

–¡Ah! ¡¿Pero qué?! –Grité y volteé a ver al yanma a mi lado mientras me sostuve el brazo–. ¡Gracias por protegerme, Jack! Es bueno saber que siempre eres de ayuda.

El furret estuvo ahí de nuevo. Me pareció raro que su pelaje se vio más maltratado que antes, aunque no le presté mucha atención porque pensé en una forma de escapar.

–Jack, escúchame, esto tiene que salir bien. Cuando te diga, vas a atacar a esa cosa, y después vuela lo más rápido que puedas para buscarme. Usa Visión si es necesario –Cerré los ojos y di un gran suspiro–. ¡Jack, ahora!

No alcancé a ver si Jack atacó o hizo algo ya que corrí sin voltear atrás. Seguí sin detenerme hasta que vi algo que me obligó a parar. Un barranco. Uno de muchos metros de altura con el mismísimo Lago Trébol en el fondo. Cuando me di la vuelta para seguir huyendo, algo terrible obstruyó mi camino, el furret, aunque esta vez se vio mucho más maltratado que antes, varias de sus heridas parecían graves e incluso una de sus patas estaba torcida.

"¡Claro!" Pensé. "El furret no sentía dolor, entonces no le importaba esquivar los árboles en el camino. Él sólo me siguió sin reaccionar ante nada. Significa que no es bueno esquivando, ni tampoco es muy listo. Sólo persigue y ataca."

Mis pensamientos fueron interrumpidos por un yanma que voló hasta ponerse a mi lado.

Allí estábamos. Jack y yo en las orilla del barranco con ese monstruo de un blanco sucio frente a nosotros.

–Jack, tengo una idea. Necesito que me escuches bien si quieres que nos salvemos los dos –Le dije seriamente al yanma, mientras fijé la mirada en el ojo del furret–: Vamos a hacer exactamente lo mismo que cuando queríamos cruzar el lago. Detección y me sostengo de ti. Esta vez quiero toda tu concentración, nada de distracciones. Si pierdes tu atención un segundo, entonces nos morimos. ¡Ahora, Detección!

Pude ver como el cuerpo de Jack fue rodeado por el aura roja y de inmediato me agarré con ambas manos de él. Este voló hacia el lago y, justo como lo planeé, esa cosa corrió tratando de seguirnos lo que provocó su caída del barranco.
¡Me alegré mucho, estábamos a salvo! ¡A salvo de verdad! Hasta que noté que nuestra situación no era mejor, Jack caía lentamente, todo el peso extra por cargarme le estaba empezando a afectar, pensé rápido.

–Jack, ¡interrumpe tu Detección y haz Ataque rápido hacia arriba!

En un parpadeo, ambos estuvimos sobre tierra otra vez. Jack se veía exhausto y reposaba boca arriba en el suelo. Lo arrastré un poco para alejarlo del barranco y luego me eché al suelo justo a su lado para recuperarme de toda esa experiencia.

–Bien hecho, Jack. ¿Qué tal si descansamos el resto del día? –Mi yanma no respondió nada, así que lo tomé como un "sí"–. Así se habla. Eso de entrenar puede esperar.

De mi bolsillo saqué una tarjeta púrpura con símbolos dorados con el título: "Fresablazi," y la vi por un momento.

Los de Garzorninplat no son sólo unos ladrones o delincuentes cualquieras. Son algo más. No sé qué hacen, pero planean algo.