Nota importante: Sailor Moon no me pertenece.

Aprendiz de vampiro.

Pasión en la isla.

- Estamos a cinco minutos Darien.- Le índico el hombre que manejaba la lancha.

- Pronto vamos a llegar.- Le dijo el vampiro.

- Sí. . .

Serena estaba nerviosa, de hecho había dormido poco en el ultimo día, habían tomado un avión hasta la isla de pascua, de ahí habían rentado una lancha hasta una isla vecina a la de su padre, antes de partir su madre le había prometer que debía llevarse bien con su padre, y estaba dispuesta a hacerlo, pero ahora temía la reacción de los otros vampiros, ella era una humana y según su madre su sangre eran tan apreciada que podía ser atacada cruelmente.

Flash Back.

- Debes tener cuidado hija.- Le había dicho su madre antes de partir.- No te despegues ni de tu padre o de Darien.

- Si mamá.- La joven estaba terminando su equipaje.

- Por cierto aquí esta lo que quiero que le lleves a tu padre.- Mamá Ikuko le entrego una cajita pequeña.- Solo a él dásela por favor.

- Claro. . .

- Hija además hay algo más que hablar contigo.- Su madre se sentó en la cama y la insto a hacer lo mismo a su lado.- Estaba pensando en que deberían aprovechar el tiempo en a isla ustedes dos. . .

- Pero si papá puede salir de la isla él no dudara en venir contigo mamá. . .

- No me refiero a Kenji querida.- La mujer mayor sonrió.- Hablo de Darien.

- ¿De Darien?

- Cariño no soy tonta, puedo ver que estas muy interesada en Darien y ciertamente no sé porque no le lo dices. . .

- ¿Estás loca? Si le digo lo que siento por él se reirá en mi cara.

- Pero hija él. . .

- Pero nada mamá.- Serena corto el tema.- Ahora sino te importa quiero dormir.

Fin del flash back.

Serena miro de reojo a Darien, sería una torpeza decirle lo mucho que lo quería, lo mejor era guardar silencio, por ahora lo mejor era concentrarse en su padre.

- Mira Serena.- Darien se le acerco.- Ahí está la isla.

- Es bellísima.- La joven podía ver un pedazo de tierra en medio del océano que cada vez se agrandaba más.- Parece muy grande.

- Y lo es, como te dije la isla prospero con nuestra llegada.

- Entiendo.

- Aférrate a mí, entraremos en el campo de protección.

- ¿El qué?

No tuvo tiempo de reaccionar puesto que Darien la tomo en sus brazos y la sujeto contra la lancha, esta se movió con mucha fuerza, casi como las turbulencias de un avión, en poco minutos la lancha se detuvo en un muelle.

- Ven te ayudare bajar.- Darien salto de la lancha y le tendió la mano.

- ¿Serena?- Alguien le hablaba.

Había un hombre parado cerca de ellos, detrás de él habían otras personas, pero ella sabía de quien se trataba, había reconocido su voz, era su padre.

- Hola hija.- El hombre la miraba con preocupación.- Me alegra tanto que hayas decidido venir yo. . .

- ¡Papá!- La rubio corrió a refugiarse a los brazos de su progenitor.- Te eche tanto de menos.

- Mi pequeña.- Kenji también la abrazo.- Ven vamos tengo mucho que ensañarte ante de saber si puedo abandonar la isla.

- ¿Iras a ver a mamá cierto?

- Es lo que he querido hace tiempo.

- Alteza.- Darien lo interrumpió.- Hare los arreglos para llevar el equipaje de la princesa a su cuarto.

- Bien, reúnete con nosotros en cuanto puedas.- Kenji la miro.- Ven mi cielo tenemos mucho que hablar tu y yo.

- Si papá.- Vio de reojo como Darien se alejaba, había notado el cambio de actitud otra vez en él.

- Ven, quiero presentarte a parte del consejo de sabios.- Su padre la llevo hasta un grupo de ancianos.- Si puedo salir de la isla podrás contar con ellos, para cualquier cosa que necesites hija.

- Entiendo. . .- Serena saludo cordialmente a cada uno de los ancianos.

- Ven querida dejame mostrarte tu cuarto.- Kenji Tsukino la tomo de la mano.

- Vaya. . .- Serena estaba impresionada por todo a su alrededor, hermosa vegetación cabañas hechas con mucha elegancia.- Darien tenía razón, este lugar es hermoso.

- Esta isla es maravillosa, casi como un sueño.

- La isla Dreams.- Dijo ella de pronto.- De ahí su nombre entonces,

- Exacto. . . Dime hija.- Kenji le sonrió.- ¿Cómo esta Ikuko?

- Bien de salud pero echándote terriblemente de menos papá.

- Ya veo, yo también la echo mucho de menos, es mi mujer, mi esposa. . .

- ¿Cuándo iras con ella papá?

- Mañana antes tengo que presentarte al pueblo como lo que eres. . .

- ¿Una princesa?- Pregunto dudosa.

- Si, la princesa heredera.- Kenji la miro.- Sé que esto debe ser difícil hija pero es tu destino, nadie más puede asumir el liderazgo de la isla.

- Darien dijo algo parecido. . .- Miro en todas direcciones pero no lo encontró.- ¿Y Darien?

- Tal vez fue a hacer otras cosas.- El rey vampiro la condujo hasta el palacio, parecía sacado de un cuento de hadas.- Espero que tu cuarto sea de tu agrado, cualquier cosa que quieras y te haga falta puedes decirme.

Su cuarto era enorme, y tenía vista a la playa de la isla, y la cama parecía de la una verdadera princesa, con cortinas arriba que caían alrededor, sus maletas ya estaban ahí pero ninguna pista de donde estaba Darien.

- Es hermoso papá muchas gracias.- La joven le sonrió a su progenitor.- Espero poder ser de ayuda para que puedas salir de la isla.

- Oh mi cielo espero que sí, llevo tantos años queriendo estar contigo y con tu madre. . .

- Pero la prioridad ahora es que tú estés con mi madre.

- Gracias cielo.

- ¿Papá puedo ir a buscar a Darien?

- Creo que estoy detectando un interés por él. . .

- Yo. . .- Se sonrojo inmediatamente.

- Cariño hay algo que tienes que saber de él.- Kenji se sentó en una silla que había en la habitación.- Se trata de Darien.

- ¿Qué pasa?

- Él hace muchos perdió a toda su familia.

- Oh no. . .

- Eso paso mientras él vivía en la cuidad con los humanos, desde ese momento él no se relaciona mucho con la gente, aunque trabaja bien y la gente le tiene mucho respeto

- Papá yo quiero a Darien.- Dijo Serena con cuidado.-Pero sin perder a su familia significo tanto para él. . .

- Pues han pasado muchos años, casi cuarenta o algo más.

- Ya veo. . . Supongo que no tengo oportunidad con él. . .

- Pues yo quiero que la tengas, es decir. . . Darien me ha servido fielmente desde que está en esta isla, pero desde hace años que no lo veía cerca de una mujer, hace poco cuando lo vi que te ayudaba detecte muchas cosas. . .

- ¿Qué cosas papá?

- Eso no puedo decírtelo yo, tendrá que ser él. . .

- Pero. . .

- Pero nada jovencita, ahora lo mejor que puedes hacer es dormir un poco, el viaje debió cansarte y más si atravesaste el campo de protección. . .

- Darien dijo algo sobre eso.- Murmuro Serena.- ¿Qué es?

- La isla es autosuficiente y se protege a si misma de los cazadores de vampiros, ellos nunca podrán llegar aquí, si intentan atravesar el campo de protección la isla se defiende.

- Comprendo.- La joven bostezo.- por cierto tengo algo para ti.

Fue hasta su maleta, y de este saco la cajita que le había dado su madre para entregarse a su padre, se la tendió y vio como su padre la olía.

- Huele a tu madre.- Murmuro el rey.- ¿Qué es?

- No lo sé.

- Veamos.- Kenji abrió la cajita, dentro había una medalla.- La medalla que me dio tu madre cuando nos casamos, antes de irme se la di con la promesa de que me la debería dar cuando nos volviésemos a ver.

- Pues la verás.- Le sonrió ella bostezando nuevamente.- Creo que si dormiré un poco.

- Duerme mi cielo.

Darien entro en su cabaña y se tendió en el sofá, estaba en casa, en su isla, pero se sentía extraño y sabia el por qué, ya no tenía excusas para estar cerca de Serena, podía seguir viéndola como lo que era en aquella isla, como la princesa.

- Serena. . . Mi preciosa Serena.- Susurro.- ¿Ahora qué hago si no puedo estar contigo?

La amaba y mucho, pero no tenía nada que ofrecerle, ella sería una princesa y él, tan solo un simple servidor de la corona, siempre iba a estar a su disposición pero nunca estaría a la altura de ella.

- Maldita sea.- Gruño.- No puedo. . . No tengo derecho a decirte que te amo.

Alguien toco a su puerta y se levantó, a pesar de que ya había dormido sus ocho horas de sueños hace ya muchos meses, estaba cansado por lo que se arrastró hasta la puerta para abrirla.

- Hola Darien.- El rey Kenji Tsukino estaba en su puerta.- ¿Puedo pasar?

- Claro, eres el rey. . .

- Pero esta es tu casa. . .

- ¿Qué quieres?

- Te fuiste tan rápido del muelle que no tuve tiempo de decirte que esta noche se hará una recepción. . .

- No iré. . .

- Pero Darien necesito tu presencia ahí para proteger a mi hija. . .

- Bien, iré. . .

- Muchas gracias no sabría qué hacer si alguien intentara hacerle daño. . .

- Pero ella ya tiene su esencia de vampira. . .

- Pero su olor de humana es más fuerte, sabes que los vampiros nacidos en la isla son sedientos de sangre humana al no conocerlos. . .

- Entiendo, bien puedes contar conmigo. . .

- También he venido aquí para pedirte otro favor respecto a mi hija.

- Dime.

- Como sabes intentare abandonar la isla si puedo y necesitare al hombre de mayor confianza para cuidarla y enseñarle la isla por completo. . .

- ¿Y quieres que yo haga eso?

- Por supuesto, eres una persona de confianza para mi hija.- Le sonrió él.- ¿Quién mejor para cuidarla que tú?

- Lo hare.

- Gracias amigo. . .

- ¿Por cierto cuando te vas?

- Mañana en la mañana.

- Te deseo mucha suerte, tu mujer te echa mucho de menos.

- Y yo a ella. . .

- Ahora si no te importa quiero estar a solas.

- Por cierro Serena ha preguntado mucho por ti desde que nos dejaste en el muelle. . .

- ¿Dónde está ella ahora?

- Esta en el cuarto dormida, tenía mucho sueño. . .

- Lo entiendo.

- Bien ahora te dejo.- Kenji le sonrió.- No faltes a la celebración de esta noche. . . Serena espera tu presencia.

- Ya vete. . .- Gruño molesto.

Serena despertó sintiéndose mucho mejor, al levantarse de la cama alguien toco a la puerta, iba a acercarse para abrir pero la puerta se abrió y dos mujeres entraron, una tenía el cabello castaño y otra de pelo negro.

- Esperamos que haya tenido un buen descanso princesa.- Le hablo la de pelo castaño.- El rey Kenji nos asignó sus cuidados personales. . .

- ¿Cuidados personales?

- Creo que en mundo de los humanos se llaman mucamas.- Le dijo la joven más bajita y de pelo negro.- Doncellas de servicio. . .

- Bien lo entiendo.- Les sonrió.- Soy Serena. . .

- Me llamo Lita. . .- Le dijo la castaña.

- Y yo Hotaru.- Le sonrió la chica de pelo negro.

- Bien yo. . .

- Usted tiene que bañarse y ponerse su vestido de fiesta. . .

- Pero no traje ningún vestido de fiesta yo. . .

- Oh no se preocupe.- Intervino Lita.- El rey manda esto para usted. . . ¡Pueden pasar!

Dos hombres entraron en el cuarto cargando un baúl inmenso, lo dejaron a los pies de su cama y se fueron, Lita y Hotaru corrieron a abrirlo, comenzaron a sacar muchos vestidos de diferentes colores y se los mostraron.

- Puede escoger cualquiera.- Le dijo Lita.

- Pero no sería correcto que tomara los vestidos de otra mujer. . .

- Oh no princesa. . .- Hotaru se apresuró a hablar.- Estos vestidos fueron hechos especialmente para usted, el rey los mando a hacer desde que usted se enteró de que era vampira.

- Lo comprendo.- La joven se acercó al baúl.- No sé por dónde escoger.

- Puede usted escoger cualquiera.

- Bien.

Darien se ajustó el corbatín blanco de moño, Kenji Tsukino gustaba de hacer celebraciones con elegancia, y él no quería hacer menos, se había vestido de traje negro, camia blanca.

Esperaba poder estar cerca de Serena en toda la fiesta, llevaba horas de no poder verla y ya la echaba de menos. Termino de arreglarse y camino hasta el palacio, la gente estaba entrando y no parada de hablar, todos estaban impactantes por conocer a la princesa.

- . . . Dicen que es rubia y muy joven. . .

- . . . El rey está muy contento de tenerla aquí. . .

- . . . Escuche que el rey quiere irse a la ciudad. . .

- . . . ¿De verdad?. . .

- . . . Al parecer quiere ir a ver a su reina. . .

- . . . La reina humana. . .

- ¡Silencio!- Dijo en voz alta.

Todos los demás que habían hablado se callaron y entraron al palacio en silencio, él entro en el salón de la recepción y busco inmediatamente a su pequeña rubia, pero ella no estaba y Kenji Tsukino tampoco, lo cual significaba que aún no era presentada ante los demás, así que comenzó a buscar su aroma, no tardó en encontrarla y camino hasta ella.

- No te pongas nerviosa hija.- Hablaba Kenji.- Todos te van a amar.

- Pero si ellos no quieren. . .

- La gente te va a querer Serena.- Dijo acercándose a ella, estaba hermosa con un vestido rojo largo ceñido a su cuerpo.- Eres la princesa perfecta para esta tierra.

- Darien.- Recibió de la rubia la más hermosa de las sonrisas.- No sabía dónde estás y. . .

- Ven Serena, llego la hora de que todos te conozcan.- Intervino el rey.

- Darien entra conmigo por favor, tengo miedo.

- Ven.- Le ofreció su brazo.- Voy a estar a tu lado.

- Muchas gracias.

- Bien entrare yo.- Kenji salió de entre las cortinas rojas.- Su atención por favor. . . Esta noche con gran alegría tengo el gusto de presentarles a mi hija.

- No me sueltes Darien.- Le rogo ella mientras estaban detrás de las cortinas.- Ya se acaba el tiempo.

- Lo harás bien, tan solo sé tú y les gustaras.

- Sí. . .

- . . . La princesa Serena.- Al terminar de hablar su padre las cortinas se abrieron.

Darien camino y la insto a seguir sus pasos, la gente comenzó a aplaudir con mucha alegría ella sonrió poco a poco, a medida que se iba sintiendo más cómoda con la situación, su acompañante le sonrió y la soltó del brazo para entrarla a su padre, tras una reverencia se alejó pero solo a unos pocos metros, al parecer iba a estar cerca lo cual la alegraba.

- Damas y caballeros, mi querido pueblo.- Hablo su padre.- Ustedes conocen mi situación y lo mucho que deseo tener a mi lado a mi esposa, es por eso y por la presencia de mi hija aquí es que he decidió ir a la ciudad para estar unos días con mi esposa.

La gente comenzó a vitorear alegremente, al parecer estaban concentos porque su rey saliera de la isla para ir con su esposa.

- Los vampiros somos seres que amamos profundamente hija.- Le explico su padre al verla sorprendida.- Es por eso la alegría de nuestra gente, quieren verme feliz.

- Entiendo.

- Ven hija sentemos.- Kenji la llevo hasta el trono, la ayudo a sentarse en una hermosa silla, el rey se sentó en el trono a su lado.- Esta es tu gente hija.

- Mi gente. . . Suena raro pero me gusta.

- Eso me alegra mucho.

La fiesta fue hermosa, la gente bailaba y disfrutaba por todos lados, ella bailo con su padre e incluso con Darien, estaba con este último cuando comenzó asentirse mareada, tuvo que apoyarse en él para no caer.

- ¿Te sientes bien?

- Me maree un poco.- Le faltaba el aire.- Quiero tomar aire fresco.

- Ven te llevare a un lugar tranquilo.- Darien la llevo frente a su padre.- La princesa no se siente bien y la llevare a tomar aire.

- Vayan.

Darien la llevo por los vestíbulos del palacio, salieron al exterior en pocos minutos, de inmediato comenzó a sentirse mejor, y por sobre todo estaba contenta de poder estar con su querido vampiro.

- ¿Ya te sientes mejor?

- Si mucha gracias.- La joven le sonrió.- Oigo un ruido de agua. . .

- Ah. . . La cascada. ¿Quieres conocerla? Esta aquí cerca.

- Si por favor. . .

El pelinegro la tomo de la mano y la insto seguirlo, caminaron unos minutos hasta llegar a una hermosa cascada, ella se quedó impresionada y lo miro.

- Darien es hermosa, gracias por traerme. . .

- No lo digas, fue un placer. . .

- Mira la luna se refleja en el rio.- Le señalo ella.- Este lugar es mágico Darien.

- Lo sé.- Darien se acercó más, estaba desesperado por abrazarla, reunió valor y lo hiso por detrás.- Serena esta isla puede ser hermosa como tú dices, pero no se compara contigo.

- Darien. . .- Ella se volvió y para su agrado los ojos del chico estaban dorados, como aquella vez que se había cortado y Darien había perdido los sentidos llevado por el deseo.- Tus ojos están dorados. . .

- Lo sé, es por ti, solo por ti Serena.- Darien la beso con fuerza.- Preciosa Serena. . .

- Darien yo. . .

- Por favor dejame besarte muero por hacerlo, muero por ti.

- Yo también muero por ti.- Le dijo, aunque su corazón gritaba lo mucho que lo amaba.- Sígueme besando, me gustan tus besos.

Darien la puso contra una enrome roca de la cascada y la estrecho con fuerza mientras la besaba con pasión, invadiendo la boca femenina, disfruto al sentir las manos de su pequeña rubia vagar por su cabello, al escuchar suspirar sonrió.

- Darien. . . Darien. . .

- Dime princesa. . .

- No me digas así, me siento extraña, di mi nombre, me gusta escucharte.

- Serena. . . Serena.- Vio con alegría como el color de ojos de su pequeña compañera cambian de color de azul a un débil dorado.- Me deseas. . .

- Si. . .- Le dijo ella sonrojada.

- ¿Cuánto?- Le pregunto él mientras la abrazaba más.- ¿Cuánto me deseas Serena?

- Mucho, pero no sé cómo cuantificarlo. . .

- Eso me gusta.- Llevado por sus instintos vampíricos la alzo en sus brazos y la llevo hasta la cascada.- Quiero hacerte mía. . .

- ¿Tuya?

- Si, llevo todo este tiempo queriendo hacerte el amor. . .

- El amor.- Repitió la joven sonrojada, pero tomo valor de su propio deseo.- Hazme el amor Darien.

Ambos se sumergieron en el rio, sin dejar de besarse lograron llegar hasta la separación del agua que caía y la fría roca, Darien no quería que ningún otro hombre viera lo que estaba haciendo con su Serena, con sus labios le bajo los tirantes del vestido a la joven que tenía en sus brazos y le beso el cuello, gruño lleno de satisfacción al oírla gemir de gusto.

- Darien. . .- Ella lo tomo de la chaqueta del traje.

- No espera.- El vampiro la detuvo.- No podemos. . .

- Pero tu querías. . .

- Serena eres una princesa y yo un don. . .

- No digas eso, eres mucho, eres la persona en quien más confió.

- Pero. . .

- Por favor Darien, no me dejes así.- Ella mordió el labio inferior de su compañero.- Darien. . .

- Maldita sea Serena.- La estrecho más contra él y permitió que la joven princesa a la que tanto amaba lo despojara de su ropa, quedando solo vestidos con los pantalones, ambos jóvenes arrojaron su ropa a la orilla del rio para evitar que se fuera con el agua que daba hasta la playa.

- Darien. . .

- Eres realmente preciosa mi cielo.- Darien le beso el cuello, entre los senos y tuvo el descaro de morderla en el cuello, quería marcarla como suya, no quería que ningún otro hombre pensara si quiera que podía tenerla.

- Auch. . .

- Lo siento.- Se disculpó.- Pero quería hacerlo.

- Me gusto, es solo que me dolió un poco.

Darien le sonrió, era suya, la mordida en el cuello era una señal de pertenencia, aunque seguramente Kenji lo iba a castigar por poseer a su hija, pero ya no podía luchar contra lo que sentía por ella, ya estaba harto de estar solo y quería el calor y la compañía.

- Darien yo nunca he estado con un hombre. . .- Le dijo Serena de pronto.

- No te preocupes, hare que sufras el menor dolor posible.

- Muchas gracias. . .

- Ni lo digas.

Serena estaba realmente nerviosa, pero a su vez estaba contenta al ver los ojos de Darien y cuan dorados estaban, era por ella, al igual que la vez en que se había cortado el dedo, lo amaba y no quería otra cosa que no fuera ser suya y de nadie más.

- Darien. . .

- Mi Serena.- El vampiro la estrecho más y continuo besándola con desesperación estaba hambriento de ella, comenzó descender hasta llegar al ombligo de la chica, sintió las manos de ella en su cabello y más importante la oyó gemir, lo cual no hacía más que alentarlo a seguir más abajo.

Y así lo hiso se sumergió en el agua para invadir con su boca la secreta intimidad de la joven, no pudo ver su reacción al ser tocada en esa delicada zona del cuerpo femenino, pero estaba seguro de que le había gustado.

- Darien. . .- Serena gimió desesperada por lo que estaba sintiendo, era una extraña sensación que le gustaba cada vez más.

El vampiro la hiso sumergirse junto con él, la atrajo hacia él, llevados por la calidez del agua, Darien comenzó acariciar a su mujer íntimamente, a pesar de que hace años, de hecho muchos años que no estaba con una mujer se sentía como un chico inexperto, lo cual era raro en él, pues siempre había sido un hombre con mucha experiencia en ese campo.

- ¿Darien puedo tocarte de la misma forma?

La pregunta de Serena lo sorprendió alegremente, había dado por sentado que ella se mostraría muy tímida y poco participativa en los primeros minutos, pero se había equivocado.

- Soy todo tuyo Serena.

La joven sonrió mientras guiaba sus manos por debajo del agua para llegar al lugar que quería encontrar, tras dar con los pantalones lucho para arrebatarse y debido a su nueva fuerza como vampira los saco rápidamente, dejando expuesto a su compañero.

- Ahora si eres mío.

Serena tomo el miembro duro de Darien y sonrió al escucharla gruñir plácidamente, no sabía muy bien que hacer, pero había escuchado muchos comentarios de las chicas en la preparatoria, así que comenzó a masajearlo de arriba abajo con mucho cuidado, quería ver que Darien también disfrutaba con ella.

- Eres perversa Serena.- Le oyó decir con dificultad.- Muy perversa.

- Pero te gusta.- Lo reto sonriendo, mientras continuaba con su trabajo.- Te gusta mucho. . .

- Mucho. . .- Repitió él mientras la abrazaba, pero tenía otra cosa más en su mente, si ella quería hacerle perder la cabeza él también lo haría.- Pero quiero más y de ti.

Serena asintió sonriendo, Darien la alzo en sus brazos y la hiso poner sus piernas alrededor de su cintura, la apoyo sobre la roca de la cascada, él agua caía alrededor de ellos.

- Voy a hacerlo con cuidado.- Prometió el hombre.

- Si. . .

- Serena.- Susurro mientras intentaba entrar en ella con mucho cuidado y lentitud.

- Darien. . .- Gimió ella entre una mezcla de placer y dolor.

- Lo siento.

- Solo hazlo por favor.- Le rogo con cuidado.

- Si.

Siguió su camino y al sentir la barrera que protegía la inocencia de su mujer la atravesó con cuidado, rogando porque Serena no sintiera más dolor del necesario, la abrazo contra él, y la miro a los ojos, quería ver la reacción de ella ante la completa invasión a su joven cuerpo.

- Serena mírame. . . Quiero verte a los ojos, quiero saber que eres mía.

-Soy tuya.- Le dijo mientras miraba los dorados ojos masculinos y se veía reflejada en ellos.- Solo tuya.

- Y yo tuyo.- La embistió lentamente solo para ver como reaccionaba.- Dime si te molesta.

- Solo un poco, pero continua.

- ¿Segura? No quiero hacerte ningún mal. . .

- Por favor.- Rogo ella mientras lo abrazaba.

- Si.

La tomo con fuerza, se odio a si mismo cuando la escucho gemir de dolor, pero luego ella cambio por completo, rogando por más y ronroneando como una gatita, aquello lo volvió loco y termino dejándose llevar por todo lo que ella le producía, con la boca le tomo uno de los senos y lo succiono, quería verla llegar a su máximo de placer, quería demostrarle que él era el mejor y que en su mente solo podía existir él.

- ¿A quién perteneces Serena?

- ¿Mmm. . .?

- Dime a quien perteneces.- Ordeno de pronto mientras no dejaba de besarla.

- A ti Darien. . .

- Repítelo.- Ordeno y la embistió con más fuerza, arrancándole un sonoro gemido, que le llego hasta el alma.

- A ti. . .- Dijo ella con mucho dificultad.- Solo a ti Darien. . .

- Asi me gusta.- Darien al apretó contra él, la besaba en todos lados y no dejaba se verse reflejado en los ojos dorados de su mujer

Serena sentía que su cuerpo subía a cada momento de temperatura, y todo era por Darien, ese hombre, que era todo para ella, a pesar de haber sentido algo de dolor durante los primeros segundos de su tan ansiada unión ella había reemplazado todo ese pequeño sufrimiento por placer.

- Serena yo. . .

- Darien yo. . .

Ambos hablaron al mismo tiempo, al mirarse a los ojos sonrieron el uno al otro, ninguno sabía que había querido decir el otro.

- Dime preciosa. . .

- No es nada.- Mintió, había querido decirle que lo amaba pero tenía miedo de arruinar el momento, no quería ser una molestia para Darien.- ¿Y tú, que ibas a decirme tú?

- Nada preciosa. . .- Le susurro, odiaba mentirle pero no quería que su amor fuese una carga para su Serena.

Serena se abrazó más a Darien conforme él la hacía suya con más fuerza y rapidez, le mordió el lóbulo de la oreja y sonrió al escucharlo rugir, Darien se vengó de ella llevando una de sus manos al punto de unión de ambos cuerpos y acariciándola descaradamente, Serena alargo sus colmillos deleitada por las maravillosas sensaciones que estaba sintiendo.

- Muerde mi cuello.- Le ordeno Darien.

- ¿Eh?

- Muerde mi cuello, a la misma altura donde yo mordí el tuyo.

- ¿Pero y si te hago daño?

- No lo harás, hazlo preciosa.- Le dijo amablemente.

- Bien.- Ella acerco su boca con cuidado, al tener contacto con la piel ella mordió poco a poco.

- Más fuerte preciosa.- Ordeno Darien.- Entierra tus colmillos, quiero que dejes tu marca sobre mí.

- Si.- Mordió con más fuerza, vio como algunas gotas de sangre salían, pero Darien no pareció afectado en ningún momento.- Lo siento.

- No, me gustó mucho.- Darien le sonrió.

No quiso decirle el significado de esa marca, aunque tarde o temprano tendría que decírselo, ambos se pertenecían, esa marca iba a demostrarle a los otros vampiros que ella le pertenecía como su mujer y él como su hombre, en el mundo humano su unión era casi tan importante como el matrimonio.

- Darien. . .

- Mi Serena.- Darien estaba al borde de la locura.

La rubia estaba perdida entre sus deseos, amaba a ese hombre y estaba feliz de ser suya, aunque estaba segura de que él nunca iba a corresponderle, al menos estaba dispuesta a estar para él cuando Darien necesitara de su cuerpo.

- Serena yo. . . Voy a correrme. . .

- Yo siento que mi cuerpo va a explotar en fuego. . .

- Estas igual que yo preciosa.

Momentos después Darien se derramo dentro de Serena, había sido un error, al ser humana corría el doble de riesgo de quedar embarazada, pero no le importo, era suya, su mujer.

- ¿Estas bien?- Le pregunto Darien mientras retozaban en la hierba a la orilla del rio.

- Si. . . Muy bien.- La joven, que estaba en los brazos de su amado lo miro.- Deberíamos volver al baile. . .

- Es cierto, tu padre debe estar muy preocupado.

- Pero nuestra ropa esta mojada por completo.

- Tranquila yo la secare.- Darien se levantó.- Tan solo hay que agitarlas con fuerza.

Serena se divirtió al ver como Darien usaba sus brazos para agitar las ropas, era como una secadora de ropa humana, al rato él le entrego su vestido ya seco y listo para ser utilizado otra vez, se lo puso rápidamente, a pesar de que había estado desnuda frente a él aun tenía algo de vergüenza.

- Ven.- Darien ya se había vestido y le ofreció su brazo.- Es hora de volver.

- Mi padre me hará muchas preguntas. . .

- Lo sé, pero yo hablare con él cuando llegue el momento.

- No comprendo.- Lo miro confundida.

- Pregúntamelo otro día, preciosa.

Al volver a la fiesta Serena temía ser objeto de las miradas de los demás, pero no fue así y tenía la sospecha de que tenía que ver con Darien, pues lo miraban casi como si fuera el rey de la isla.

- ¿Ya te sientes mejor hija?- Le pregunto su padre al sentarse a su lado.

- Si, ya me siento mejor.

- Tardaron mucho. . .

- Caminamos hasta la cascada, Serena sintió su ruido y la invite a conocerla.- Intervino Darien.

- Comprendo.- Kenji le sonrió, pero de pronto la miro sorprendido.

- ¿Sucede algo papá?- Pregunto la joven evitando ponerse nerviosa.

- Nada hija, es solo que aún estoy impresionado y contento de tenerte aquí.

- Yo estoy feliz de estar aquí papá.

La fiesta duro casi tres horas más, Serena ya estaba cansada y cuando le expreso a su padre su deseo de irse a dormir, este no puso ninguna objeción, tras despedirse de los vampiros que seguían celebrando comenzó a caminar hasta su cuarto, no había visto a Darien desde que ella había comenzado a decir que se iba a su cuarto.

- Quizá se arrepintió de lo que hicimos.- Murmuro apenada.

Entro en el cuarto muy cansada, quería tenderse en su cama y dormir el resto de lo que quedaba de la noche, pero una silueta emergió de a nada, iba a gritar pero se lanzó sobre ella y le tapó la boca.

- Tranquila preciosa.- Ella reconoció la voz al instante.- Soy yo.

- Me diste un susto de muerte.- Le pego en el pecho pero con cuidado.- No te vi en los últimos minutos de la fiesta.

- Cuando le dijiste a tu padre que quería venir a dormir pensé que debía esperarte aquí.- Le dijo Darien.- Tenemos que hablar.

Aquello no le gustaba, sonaba como si estuviera a punto de decirle que estaba arrepentido de todo lo que paso, su corazón comenzó a resquebrajarse poco a poco.

- Dime. . .

- No puedo quedarme mucho tiempo.- Le dijo él mientras la tomaba de la cintura para estrecharla.- Tan solo quería darte las gracias por haberme entregado tu virginidad.

- Yo. . .- No sabía que decir, no era una muerte de sus esperanzas.- Bueno. . . Quería que fuese contigo.

- Mírame Serena, tengo mucho que decirte pero estas cansada, se nota en tus ojos.- Le dio un beso en la frente, luego en la punta de la nariz y por último en los labios.- Buenas noches Serena, duerme bien y sueña conmigo.

- Si. . .

Se acostó luego de uno segundos después de que Darien se fuera del cuarto, no había cortado con ella, aunque no tenían una relación exactamente, no quería forzarlo a aceptarla pero ella era ahora su mujer, no sabía cómo debía actuar de ahora en adelante.

- ¿Debo tratarlo como siempre o como si fuera mi novio?- Se preguntó a su misma, pero el cansancio fue más y antes de obtener una respuesta cayó en un profundo sueño.

Darien estaba en su cabaña, estaba feliz, más que en mucho tiempo, tenía por fin alguien por quien vivir la vida de otra forma y no sumida en el odio contra sí mismo al no poder haber defendido a su familia.

- Es mía.- Se dijo mientras se sentaba en un sillón riendo.- Es mía. . . Mi mujer. . .

E iba a luchar contra quien fuera para que eso no cambiara, ya fuese en la isla o en la ciudad contra Seiya Kou, había estado muerto de celos en el pasado, cuando a pesar de que Serena le había dicho que había rechazado al chico, seguía cerca de él en la preparatoria.

- Darien.- Kenji lo llamo desde fuera de su cabaña.- Quiero hablar contigo.

- Ya veo.- Gruño molesto, había esperado eso, pero ciertamente no estaba preparado para luchar por su mujer, abrió la puerta y antes de decir algo el rey entro.

- Quiero saber porque has marcado a mi hija como tu mujer. . .

- Porque lo es.- Dijo abiertamente.- Es mi mujer a partir de esta noche, mía y de nadie más.

- La marcaste y estoy seguro de que ella no tenía idea de que es tú. . .

- No, no la tiene.- Reconoció.- Pero se lo dire pronto.

- ¿Cuan pronto? Si te atreviste a dejarla embarazada. . .

- Kenji no me provoques.- Rugió.- Sabes que puedo luchar hasta la muerte por lo que me pertenece, si Serena lleva en su vientre un hijo mío sabes que me hare cargo de ella y sus necesidades. . .

- No me importa eso.- Kenji lo tomo de la camisa.- Tan solo quiero saber si tus intenciones con mi hija son buenas. . . Si le destrozas el corazón te matare. . .

- La amo.- Reconoció sin ningún problema.- Y si ella nunca puede corresponderme el que terminara destrozado seré yo. . .

- ¿La amas? ¿Por eso la marcaste como tuya sin decirle nada?

- La marque porque no quiero a ningún otro hombre cerca de ella, tiene mi olor en ella, todos sabrán que es de mi propiedad. . .

- Podría expulsarte de la isla por esto, es mi hija, la princesa, debías pedirme permiso a mí que soy su padre o a Ikuko que es su madre y tu reina.

No iba a decirle que prácticamente mamá Ikuko le daba su apoyo, eso sería algo que seguramente el matrimonio hablaría después, ya bastantes problemas tenía con reunir el valor suficiente para decirle a Serena que era como su esposa en la isla.

- Pero no lo hare.- Dijo Kenji soltándolo.- Me alegra esta unión. . .

- ¿De qué hablas?

- Te confesare algo.- Kenji se sentó en el sillón donde antes Darien había estado.- Cuando comencé a ver quién podría ir a la ciudad para entrenar a mi hija inmediatamente pensé en ti, y no solo porque eres uno de mis hombres de mayor confianza sino porque quería que te enamorases de mi hija.

- Eres un miserable.- Dijo, antes de conocer mejor a Serena había odiado la idea de ir a la cuidad, respiro hondo y lo miro.- Pero el mejor miserable que hay en la tierra entera.

- Vaya cambio de actitud.- Murmuro el rey divertido.- Mira seré sincero contigo, has cometido una falta, debería castigarte por esto, pero estoy demasiado ocupado con mi viaje de mañana para preocuparme por esto.

- Quiero pedirte la mano de Serena. . .

- Creo que primero deberías hablar con la involucrada.- Kenji lo miro sonriendo.- Ósea mi hija.

- Se reirá de mí en cuanto le diga que la amo.

- No sé qué tendrás que decirle para que no se ría de ti pero tienes que decirle lo de su marca en el cuello, la gente de la isla es chismosa y está ávida de rumores amorosos, en cuanto vean su marca dirán cosas a su alrededor.

- Lo sé, hablare con ella lo prometo.

- Más te vale que a mi vuelta ella este contenta con su situación.- Kenji se puso de pie.- Cuida de mi hija, aunque con tu marca en ella dudo que algún hombre se le acerque.

- Sabes que la cuidare como si fuera mi mujer.

- Es tu mujer.- Le dijo el rey que lo miro fijamente.- Maldito deja se sonreír, puede que estés contento pero tendrás que dar muchas explicaciones mañana.

- Ya largo Kenji.- Ordeno, sabía que le debía respeto a su rey, pero entre ellos había mucha confianza.

Serena despertó cuando sintió a dos personas acercarse a su cuarto, sus instintos estaban más vivos que nunca, se sentó en la cama justo en el momento en que tocaron a su puerta, antes de decir algo Lita y Hotaru entraron, la última llevaba una bandeja.

- Buenos días princesa.- Le dijeron al unísono.

- Por favor.- Intervino ella.- Solo Serena. . .

- Pero no es correcto.- Lita la miro preocupada.- Usted será nuestra reina en el futuro. . .

- Les propongo un trato.- Le dijo sonriendo.- Cuando sea reina pueden llamarme como ustedes quieran, ya sea reina, alteza o lo que sea. . .

- ¿Y ahora como debemos llamarla?- Le pregunto Hotaru.

- Pues Serena. . . Ese es mi nombre, llámenme Serena.

- Esta bien pri. . . Serena.- Se corrigió la castaña.- Le traemos su desayuno.

- ¿Mi padre ya se fue?

- Partirá dentro de poco, está esperando la lancha que lo llevara a la otra isla para tomar el siguiente transporte.- Le indico la pelinegra.

- Entiendo, comeré rápidamente.- Serena quería despedirse de su padre.

Cuando se levantó de la cama y corrió tras el vestido para cambiarse de ropa no noto que las dos chicas se la quedaron mirando asombradas, al salir las miradas se la mujeres eran iguales.

- ¿Qué sucede?

- Pues. . .- Ambas hablaron otra vez al unísono.- Su marca.

- ¿Qué marca?

- La del cuello.- Le dijo Lita.- La marca en su cuello.

Serena se llevó la mano al lugar donde Darien la había mordido, había esperado que quedase una marca, mal que mal Darien había quedado con una igual, pero no entendía porque las mujeres la miraban como si fuera algo malo.

- No comprendo. . . ¿Qué tiene de malo esta marca?

- Pues es la marca que. . .- Iba a decir Lita pero Hotaru se le acerco.

- No es nada, es solo que nos pareció que se mostraba mucho contra su blanca piel.- Le dijo ella.

- Entiendo.- Le sonrió, ya estaba lista para salir del cuarto.- Voy a buscar a mi padre.

- Nosotras haremos su cama y asearemos el cuarto.- Lita le sonrió, pero al quedarse ambas chicas del servicio doméstico a solas miro a su compañera.- ¿Por qué me detuviste? Sabes que esa es la marca de la unión conyugal, además la princesa huele a Darien. . .

- Si no anunciaron nada anoche durante la fiesta es porque no quieres decirlo aun.- Dijo Hotaru.- Además el rey ya se va, seguramente anunciaran la unión a su regreso. . .

- Pero cuando el rey regrese toda la isla sabrá que la princesa está unida con Darien. . .

- Eso es asunto de ellos.- Hotaru camino hasta la cama.- Ahora a hacer nuestro trabajo.

- Bien. . .

Serena camino hasta donde estaba su padre, el rey estaba en el muelle hablando con el hombre que manejaba la lancha, era el mismo que el día anterior la había llevado ahí, al ver a su padre, éste despidió al hombre y se acercó.

- Buenos días hija.- Le hablo él.

- Hola papá.- Vio que la lancha ya estaba cargada con una maleta.- ¿Ya te vas?

- Si, iba a hablar contigo ahora pero ya has venido tú.

- Dime entonces.

- Quiero que te cuides mucho, haz caso en todo a Darien, él te cuidara, aunque sospecho que no tendrás muchos problemas, la gente te quiso desde el primer momento.

- Que alegría. . .

- Bien supongo que no me queda más que desearte suerte y. . .- Kenji no puedo evitar ver la marca que tenía su hija, había sido puesta en un lugar estratégico para que todos la vieran.- Tu marca. . .

- No tú también.- Rezongo Serena.- Lo siento es que y Lita y Hotaru ya me hablaron de que se ve mucho.

- Pues es obvio de que quien te la hizo quería que todos la vieran.- Le sonrió su padre.- Espero que no te haya dolido cuando Darien te la hizo.

- No me dolió. . .- Maldita sea se había delatado.- Yo. . .

- Tranquila yo no diré nada, quien tiene que hablar aquí es Darien.

- ¿Darien, por qué?

- Ya estamos listos alteza.- Intervino el hombre de la lancha.

- Eso querida tienes que preguntárselo a Darien.- Le dijo Kenji mientras la abrazaba.- Adiós mi cielo, me voy con mi mujer.

- ¡Suerte papá!

Serena se quedó en el muelle hasta que la lancha salía del campo de protección, la isla estaba tranquila, al parecer no había problema, había sido aceptada, iba a volveré pero sintió unos fuertes brazos rodeándola por detrás

- Hola preciosa.- Darien le hablo al oído muy seductoramente.- ¿El rey ya se fue?

- Acaba de irse y la isla sigue en tranquilidad.- Le respondió mientras se volvía para verlo.

- Es normal, tienes la sangre del equilibrio.

- ¿Darien puedo preguntarte algo?- Se llevó la mano a su marca en el cuello.- ¿Qué tiene esta marca que mi padre y mis mucamas me miraron raro esta mañana?

- Yo. . .- Había querido esperar para decirle todo aquello.- ¿Podemos ir a mi cabaña para hablar en privado?

- Si. . .- Esta nerviosa.- Lo miro preocupada.- ¿Pasa algo malo?

- No.- Mintió, la tomo de la mano.- Ven.

Serena estaba nerviosa, había notado en Darien un severo cambio de actitud al mencionar la marca. ¿Acaso había cometido una estupidez al mencionarlo? Quizá Darien no quería ninguna prueba de lo que había pasado anoche.

Darien caminaba hacia su cabaña, iba a perderla estaba seguro, pero si ella no podía amarlo no podía obligarla a estar con él, iba a sufrir cuando la marca se borrara porque iba a significar que ya ningún vínculo tenían ellos dos, al llegar a su casa entro y la insto a sentarse.

- Tienes una casa muy hermosa.- Serena vio la sala de estar unida al comedor y una cocina en una esquina, habían otras puertas que seguramente conducían a los cuartos y al baño.

- Es la cabaña que se le asigna a los vampiros que viven solos, cuenta con dos habitaciones y un baño, además de lo que ves aquí.

- Comprendo.- Quería escapar de ahí, todo con tal de no escuchar el rechazo de parte de Darien.- Yo creo. . .

- La marca.- La interrumpió él mientras se sentaba junto a ella en el sofá.- No es una marca cualquiera.

- ¿A no? ¿Entonces qué es?

- Serena esta marca.- Darien toco su cuello.- Esta marca dice que eres mía, solo mía.

- Solo tuya.- En ese entonces Serena se dio cuenta de que su amante nocturno también tenía una marca en el cuello, la que ella le había hecho.- Tú tienes una marca parecida a la mía.

- Es lo mismo en mi caso.- Le sonrió él mientras tocaba su cuello.- Soy tuyo. . . Serena estas marcas en el pueblo vampiro tienen un significado muy importante.

- Hablas tan seriamente que cualquiera diría que estas marcas nos unen en matrimonio.- Intento bromear ella, puesto que podía ver que Darien estaba muy nervioso.

Darien no decía nada, tan solo la miraba fijamente, en ese momento Serena cayo en la cuenta de que sus palabras estaban apegadas a la realidad. ¿Darien y ella estaban unidos como un matrimonio? ¿Acaso estaba tan desesperada por que él la quisiera que soñara con ser su esposa ante los demás? El vampiro siguió sin decir nada, y su silencio le estaba dando la respuesta, era su esposa.

- Serena yo. . .

- ¿Soy tu esposa?- Necesitaba que fuese él quien se le dijera, no que su cabeza se inundara de ideas.

- Bueno aquí serás considerada como mi esposa, y esa marca es como un anillo de matrimonio, una señal de nuestra unión.

- Yo. . .- Serena se levantó con cuidado.

Era la mujer de Darien, para el resto de la gente de la isla ella iba a ser su esposa, quizá por eso sus mucamas habían estado tan nerviosas esa mañana, no sabían cómo abordar el tema, pero ella estaba emocionada, era la esposa o lo que fuera de Darien entonces ella debía importarle de alguna forma, comenzó a sollozar.

- Serena mi amor.- Darien la abrazo.- Perdóname mi amor, pero lo hice por celos, te amo y no quiero que otro hombre te abrace, te bese o intenta hacerte suya. . . Pero aún estamos a tiempo de borrar la marca, nadie sabrá lo que paso entre nosotros. . .

- ¿Me amas?- Le pregunto ella emocionada, no podía dejar de llorar.

- Si Serena, pero no voy a obligarte a estar conmigo.- Le dijo él.- Borraremos la marca ahora mismo. . .

- ¡No!- La joven lo abrazo.- No quiero borrarla, quiero llevarla en mi cuello y con mucha alegría.

- ¿Serena tú. . .?

- Te amo Darien, llevo mucho tiempo amándote.- Le dijo mirándolo a los ojos.

- ¿Entonces porque llorabas?

- Porque estoy feliz, creí que nunca podría decirte lo que siento por ti.- Dijo algo tímida.

- Serena. . .- Darien la beso hambriento, había tenido miedo de perderla, pero ahora todo era distinto, era suya y por propia voluntad.

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Amigas/os siento mucho la tardanza, pero me dieron dos perritos pequeños que lo único que quieren hacer es salir por la reja de mi casa jajajaja. Espero que este capítulo les guste, muchos saludos.