Capitulo 8


No sabía quién de los dos se había acercado a quién, o quién de los dos había dejado que él otro se acercase. Lo único en lo que me podía concentrar ahora era en que estaba BESANDOLE. ¡Sí! ¡Mi sueño hecho… ¿¡Pero porque para!?

-¿Qué..? –le miré confusa-.

-¡Fuera! –me gritó de repente-.

-¿Pero qué…?

-¡He dicho que FUERA! –gritó levantándose. Sus ojos empezaron a oscurecerse y supe que no iba a pasar nada bueno. Me levanté y me fui.

Bajé las escaleras a todo correr y me metí en mi habitación, asustada. Le había besado. Me había besado. Nos habíamos besado.


Íbamos por la quinta partida de ajedrez. 2 a 2. El desempate. Nos mirábamos con desafío pintado en los ojos. Uno de los dos iba a ganar, en el ajedrez no hay empates, y quien perdiese tendría que limpiar las camisas manchadas de sangre durante un mes. Sí, habíamos hecho una apuesta –jejeje- el que ganase 5 partidas, no limpiaba camisas durante un mes, lo cual era una tontería pues quien las limpiaba era yo. Empezamos a jugar. A mitad de partida estábamos ambos en iguales condiciones. Me levanté para recolocarme el vestido, y el maldito tablero se caí al suelo.

-¡Lo siento! –exclamé y me agaché a recogerlo. Él hizo lo mismo. Le miré a los ojos, estábamos muy cerca. Sentía su aliento en mi cara-. Sr. Todd… ya lo hago yo –intenté recuperar la compostura.

Y entonces el momento mágico. Nos olvidamos de las piezas y juntamos los labios.

Lo demás ya lo sabéis.


¿Qué en el sangriento infierno le había ocurrido? Estábamos muy bien. Entonces recordé algo… "Renunciarás al Amor". Luego me dijo que solo al de él. ¡Mierda! ¿Es que nunca seria feliz?

Me metí en la cama, tenía sueño.

No soñé nada.

A la mañana siguiente, hice lo de siempre. El desayuno, abrir, etc. El Sr. Todd no estaba en su tienda cuando subí. Estaría de caza, seguramente. No quise darle importancia y atendí mis asuntos.

Hacia la mitad de la mañana, 5 mujeres entraron juntas en mi tienda. Iban muy raramente ataviadas. Con unos vestidos muy finos. Blancos. La parte de debajo estaba rasgada. Sus brazos quedaban al descubierto y parecían una formación.

La de en medio, la más alta, llevaba una especie de chal en los brazos muy raro. Parecía la cabecilla y su peinado era muy extraño.

La de la derecha llevaba el pelo suelto, negro como el azabache. Su vestido era más normal, pero solo tenía un tirante. Los brazos al descubierto y una pierna al aire, como su compañera.

La de la izquierda en vez de tirantes llevaba una especie de manto y la parte de abajo igual que la de sus compañeras –todas llevaban la parte de abajo igual excepto una.

La de la esquina derecha –mi derecha- llevaba una falda cortísima que no llegaba ni a las rodillas. Con una especie de cola (de tela, no sirenas xDDD) por detrás que llegaba al suelo.

Y la de la esquina izquierda era bajita y gordita. La única, pues las demás eran todas altas y delgadas. Su vestido era el más normal. Dos tirantes. Punto.

Se acercaron a mi, nadie pareció advertir su extraña apariencia. Si no fuera porque eran demasiado elegantes, habría dicho que eran unas prostitutas.

-Hola, buenos días –salude-. ¿Desean una empanada?

-No gracias. Veníamos a hablar contigo, Nellie –dijo la del peinado extraño-.

-Sra. Lovett para usted, señora.

-Oh, no te preocupes, nena –dijo la bajita-. Sabemos tu secreto –me guiñó un ojo-.

-¿Q-q-qué?

-Sí, no te preocupes –me dijo la de la esquina derecha-. Nadie nos ve como lo haces tú, querida, igual que nadie ve tus resplandores.

-¿Qui-quienes sois?

-Vamos a la sala –dijo la cabecilla del grupo mientras miraba severamente a sus compañeras.


Para quien no lo haya adivinado, son las musas griegas de Hercules xDDD ya divinareis porque estan aqui y para que. ;-) (Hercules de Disney)