Seguro están sorprendidos de que suba otro cap, esto es por que soy impredecible jejeje, bueno la razón es que me gusta mucho esta historia, quizás tanto como Heredero o Hermanos Imperiales, así que haré lo posible por subir caps mas seguido, no todos los días, sino cuando pueda.
Otra razón es para pedirles que si ven errores me los hagan saber, esto para corregirlos en próximas re-ediciones, ademas recalcar el hecho de que los elementos que uso de otras historias las uso para adaptarlas a las mías ya que apenas estoy aprendiendo a agregar cosas originales, habrán futuras historias en las que usare muy poco o casi nada de otras historias, esto para mi es como un aprendizaje.
En el siguiente cap colocare todos los reviews de este y el anterior cap.
Disclaimer: Los personajes y el Mundo de Harry Potter pertenecen a la escritora J.K. Rowling, no busco animo de lucro. También contiene elementos de las series de Bleach y Naruto que tampoco me pertenecen.
- MMMMM - (Dialogo de personajes)
- MMMMM - (Personaje Pensando)
- MMMMM - (Dialogo de demonios)
- (MMMMM) - (Demonio Pensando)
- MMMMM - (Hechizos y Encantamientos)
- "MMMMM" - (Dialogo de Serpientes)
- MMMMM - (Dialogo de Vampiro)
Créditos: Agradecimiento a Toaneo07 Ver2.0 por permitirme usar algunos elementos de su historia. También a AirdaIII por permitirme inspirarme y sacar ideas de su historia. También a una antigua y gran inspiración como blackcirce y el apoyo siempre de mi hermano kurai-sho.
Capítulo 8
El Mejor de Todos
…
(Hellraiser – Ozzy Ozbourne)
- ¡Ravenclaw! – Había gritado el sombrero, causando que la segunda mesa entre la de Hufflepuff y la de Slytherin estallara en aplausos atronadores. Las otras casas estaban decepcionadas de que no iban a conseguir un compañero de semejante calibre, pero aun así dieron unos aplausos educados, pero solo había alguien que estaba callado, Henry Potter estaba en silencio sin moverse al ver a su hermano, sabía que no importaba ahora que fuera el "niño-que-vivió" su hermano había llamado la atención de una manera exitosa, ahora se sentía intimidado ante la superioridad y la grandeza de su hermano, igual como aquella noche.
Los profesores, por su parte, estaban en estado catatónico. Debido a sus antecedentes familiares pensaron que estaría en Gryffindor junto a su hermano, McGonagall después de oír la declaración del sombrero estaba casi preparada para ponerse a bailar de alegría, aunque ahora estaba plantada como un pino en su lugar sin molestarse siquiera en coger el sombrero seleccionador para que Hadrian fuera a sentarse en su mesa.
El que se llevó la mayor sorpresa de su vida, sin embargo, fue Severus Snape, jefe de la casa Slytherin y el archienemigo de James Potter durante sus años de escuela, jamás se había imaginado que un hijo de su enemigo más odiado acabaría en una casa que no fuera la misma que la de su arrogante padre o su estúpido hermano. En estos momentos estaba teniendo problemas para mantener la compostura debido a la sorpresa, pero estaba al tanto de lo que había pasado entre el chico y su familia, era posible que el chico podría ser interesante.
Mientras el chico se sacó el sombrero, lo coloco en el taburete y fue a sentarse con los otros miembros de su casa, el director estaba lidiando con su propia mente en conflicto. La mayor parte de su mente estaba entrando en pánico al ver las similitudes entre el chico de ojos verdes y Voldemort. El mismo encanto, el mismo talento y, sobretodo, el mismo potencial. ¡No! Por lo que se le había escapado al sombrero, podría llegar a ser incluso más poderoso que él. El temor inundo el anciano al pensar que Hadrian podría recorrer el mismo camino oscuro que recorrió su antiguo estudiante caído en desgracia. Pero una pequeña parte de su mente refuto esas ideas, después de todo, con padres tan honestos y justos como Lily y James, era imposible que su hijo pudiera llegar a considerar la idea de convertirse en un mago oscuro. Puede que el chico estuviese molesto con ellos, pero cuando se reuniera con sus padres podria cambiar de parecer, ademas asi podria mantenerlo vigilado y con la ayuda de los Potter era seguro que el chico no caeria por el mal camino. Puso sus oscuras ideas de lado esperando el momento. El pobre idiota no sabía de lo que hablaba.
Hadrian se sentó al lado de Terry que lo estaba mirando con ojos calculadores, pero no dijo nada. Poco a poco fueron pasando los últimos chicos que faltaban para seleccionar, pero hubo alguien entre ellos que llamó la atención de Hadrian, una hermosa chica de cabello rubio platinado y ojos azules, en sus ojos se veía la arrogancia, la malicia y superioridad, era diferente a la de su inútil hermano, era como si pudiera demostrar con hechos lo que quiera, pero para Hadrian no importaba, solo era una chica de más y escucho cuando fue llamada.
- ¡Redstar Belladonna!
La chica camino con su porte tranquilo y superior, se sentó en el taburete, pero antes de que la profesora colocará el sombrero en la cabeza de la chica, este ya gritaba.
- ¡Slytherin!
La chica sonrió con arrogancia mientras caminaba hacía la mesa y era recibida por aplausos de un grupo de chicos que la observaban embelesados, entre ellos Draco Malfoy, la chica al parecer había ganado atención de algunos de ellos, se notaba que la mayoría eran hijos de mortifagos, sin duda mantendría vigilado a ese grupo.
La selección prosiguió hasta que el ultimo alumno, siendo Blaise, fue seleccionado en Slytherin. El chico italiano choco los cinco con el chico Malfoy antes de sentarse frente a él.
Lo había conseguido, no todo había salido como pensaba, pero pudo hacer un control de daños y, incluso sacar cierta ventaja y ayuda. Ravenclaw era una casa, por la mayoría, neutral, si quería conseguir aliados de todas las casas y no ser considerado un ambicioso (por los Gryffndor) o alguien que llame la atención (por los Slytherin) sino alguien inteligente que sabía lo que hacía, además la casa de Ravenclaw podría darle la tranquilidad que quería, el conocimiento que pidiera y sin llamar mucho la atención solo lo necesario para demostrar de que estaba hecho.
Los jugadores estaban sobre el tablero y los dados habían sido lanzados, solo quedaba ver cómo iba a evolucionar este juego de poder.
A la mañana siguiente Hadrian despertó y se percató que sus compañeros ya habían abandonado la habitación, sin tener problema con eso se bañó y luego de vestirse siseo algo con lo cual su Iguana, que estaba durmiendo entre las sombras, subió por su pierna y se escondió entre sus ropas, al abandonar la habitación y entrar en la sala común pudo ver a sus compañeros de cuarto.
La casa de Ravenclaw era algo diferente de lo que el chico había pensado. Los alumnos habían estado murmurando sobre él, a todas horas. Unos pocos pudieron tener el valor de hablarle, Terry Boot, un media-sangre bastante amable fue uno de ellos, sobre todo, al ser su familia aliados suyos. Cho Chang una hermosa chica un año mayor que el también, aunque pensaba que solo era para llamar la atención
El chico suspiro mientras entro a la primera clase del día, pociones, tenían clase junto a la casa de Hufflepuff, y ni bien entraron vieron como los chicos de Hufflepuff se les quedaron viendo. Terry a su lado sonrió ante la molestia de Hadrian.
Harry se sentó y espero ignorando a todo el mundo. Severus Snape no tardó en llegar y mirarlo con desprecio. Snape tomo lista y se detuvo ante el nombre de Hadrian
- Ah, sí. Hadrian Black, la gran celebridad de ahora – Susurró Snape.
- Genial, la tiene conmigo - Pensó el chico.
- No me sorprende – Escuchó a Redhearth decirle.
- Ustedes están aquí para aprender la sutil ciencia y el arte exacto de hacer pociones - comenzó Snape. Hablaba casi en un susurro, pero se le entendía todo - Aquí habrá muy poco de estúpidos movimientos de varita y muchos dudaran que esto sea magia. No espero que lleguen a entender la belleza de un caldero hirviendo, con sus vapores relucientes, el delicado poder de los líquidos que se deslizan a través de las venas humanas, hechizando la mente, engañando los sentidos... Puedo enseñarles cómo embotellar la fama, preparar la gloria, hasta detener la muerte... si son algo más que los alcornoques a los que habitualmente tengo que enseñar – Índico Snape.
Hadrian lo miraba con frialdad, en sus viajes con su maestro se especializo en pociones y sabía de antemano que ningún mago ingles se comparaba con algún pocionista en Europa, además tuvo la tutoría de Regulus Black y, según él, fue mejor que Severus Snape.
- ¿Quién se cree que es? - Pensó el chico.
- ¡Black! - Dijo de pronto Snape - ¿Qué obtendré si añado polvo de raíces de asfódelo a una infusión de ajenjo?
- Que fácil - Pensó el chico - El filtro de los muertos en vida – Índico el chico con una mirada aburrida.
Snape lo miro sorprendido, aunque rápidamente se calmó.
- ¿Dónde buscarías si te digo que me encuentres un bezoar? – Preguntó Snape.
- ¿Está hablando en serio? - Pensó el chico.
- Se encuentra en el estómago de una cabra – Informó Hadrian.
Snape frunció una ceja algo molesto.
- ¿Cuál es la diferencia, Black; entre acónito y luparia? – Preguntó Snape.
- Cuál diferencia, no eran la misma planta - pensó el chico - Ninguna, profesor son la misma planta – Índico el chico.
Snape lo miro con la ceja fruncida para luego suspirar.
- Diez puntos para Ravenclaw – Susurró el profesor - Veo que tiene la misma inteligencia de su madre – Informó Snape, iba a continuar con la clase, pero Hadrian dijo.
- Créame, profesor, soy mucho más inteligente que ella – Dijo con un leve tono de molestia que no pasó desapercibida para Snape que no comento nada más antes de retomar la clase.
La clase fue lenta y Hadrian termino la poción en minutos mientras que los demás tardaron toda la clase. Susan Bones y Hannah Abbott fallaron al lograrla, más que nada porque desperdiciaron toda la clase viendo embobadas al heredero de los Black.
La clase de encantamientos fue dictada por el diminuto profesor Flitwick. La clase dejaba mucho que desear, aunque era simplemente la primera.
Hadrian había estado muy entusiasmado por esa clase ya que podía usar magia con su nueva varita en clase, y luego de tantos años de saber de la magia y no poder usarla, el chico apenas aguantaba. Aunque el que había estudiado teorías mágicas desde muy niño esperaba otra cosa que un simple encantamiento levitador.
Paso la clase entera releyendo con su mente en otro lado mientras los demás niños escribían sin parar la teoría del conjuro. Nunca noto que una de los Gryffindor no paraba de mirarle un par de asientos atrás de él.
La clase estaba por terminar cuando el profesor se puso a hablar.
- Bien, ¿alguien se anima a intentarlo? - Pregunto el diminuto Profesor.
Miro a todos los alumnos y se fijó que Harry no parecía tan entusiasmado como los demás.
- ¿Qué tal usted, señor Black? – Preguntó el profesor. Todos se quedaron en silencio, Henry que estaba sentado junto a Ronald Weasley que estaba solo jugando con su pluma, se enfocaron en Hadrian, pero el más interesando era Henry, se había sentado en los asientos de atrás para mantenerse alejado de su hermano.
Mientras tanto, Hadrian miro confundido al profesor.
- ¿Qué dijo? – Pensó Hadrian.
- Que hagas el maldito conjuro – Escuchó a Redhearth.
Hadrian asintió y se paró, señalo a la pluma e hizo unos movimientos con la varita.
- ¡Wingardium Leviosa! – Susurró el chico.
Todos contuvieron el aliento al ver a la pluma salir volando del lugar.
- Increíble, en el primer intento. Diez puntos para Ravenclaw - Decía un feliz Filius Flitwick encantado ante el chico.
Hadrian miro la pluma volando con algo de indiferencia, esperaba mucho más de su primera clase de encantamientos observó indiferente la pluma mientras miraba su varita, la cual su propio maestro, Alucard, le había fabricado, quien diría que, entre sus muchos conocimientos, estuviera el de fabricar varitas y solo fue porque le gustaba experimentar, recordaba cuando se la creo.
Flashback
Dos semanas después de llegar a las brujas para seguir entrenando, Alucard le había dicho que quería ver cómo funcionaba su magia enfocada en un objeto como una varita ya que es lo que más se usaba en Inglaterra, sobre todo, en Hogwarts. – Es por eso que creo que es el momento que obtengas tu varita.
- ¡Genial! – Gritó en éxtasis el niño. Pero su gozo no duro mucho tiempo - Pero pensaba que no podría tener mi propia varita hasta que cumpliera 11 años.
El vampiro le dio una sonrisa astuta.
- ¿Y desde cuando me importan a mí las reglas? – Preguntó el vampiro.
- Pero, el ministerio...
- Si lo que te preocupa son las autoridades, lo que no saben, no les hará daño. Aunque, si lo que te preocupa es que descubran que estas usando magia, no tienes que preocuparte, solo existen dos formas para que eso suceda, que tengas una varita marcada con un hechizo de rastreo o que tengan tu casa vigilada, y por lo que yo sé, el ministerio ni siquiera sabe que estas aquí y, además, estas emancipado.
- ¿Pero entonces como voy a conseguir mi varita? - pregunto sin entender.
- Sencillo, la voy a fabricar yo - Dijo, la expresión de shock del chico hizo que soltara una carcajada - Uno no llega a vivir durante más de casi 600 años sin recoger varios talentos por el camino, sobre todo, con la magia - y con eso dicho el vampiro se dirigió hacia el sótano con su alumno siguiéndole detrás.
Alucard continúo avanzando entre los pasillos hasta que se paró delante de una puerta de acero que Hadrian nunca había visto, al abrirla el pelinegro pudo ver una gigantesca mesa redonda con varios elementos distintos encima de ella. Mirando más de cerca, pudo observar también que esos mismos elementos se encontraban encima de un conjunto de líneas rojas que brillaban con luz tenue, todas conectadas a una pequeña caja de madera situada al borde de la mesa.
- Pon tu mano dominante encima de la caja - le dijo el vampiro al niño. Sin pensárselo dos veces Hadrian obedeció. Acercándose a la mesa puso la mano encima de la caja y la magia empezó a trabajar.
Observo como las múltiples líneas rojas brillaron con más fuerza, parpadeando una y otra vez, este fenómeno se repitió varias veces hasta que solo quedaron dos líneas brillando conectadas a dos elementos. Dichos elementos eran bastante peculiares a los ojos del niño, un palo blanco y un vaso lleno de un líquido plateado. Claro está no tenía ni idea de los objetos de increíble valor que habían sido seleccionados para fabricar su varita.
- ¿Nunca dejaras de sorprenderme verdad? – Dijo, sin ocultar el orgullo con el que rebosaba su voz. - Ahora vuelvo - Dijo antes de salir, no sin antes hacer levitar los dos elementos hacia él.
El niño se quedó ahí esperando sin entender el por qué su maestro parecía tan contento, sin embargo, supuso que lo sabría en cuanto le diera su varita.
Una media hora más tarde, Alucard volvió y sin decirle nada le tendió la varita recién fabricada al niño. Era blanca como un hueso, 31,5 centímetros con la figura de un dragón en el mango y varias líneas de rojas decorando la varita de punta a punta.
Hadrian cogió con cuidado, casi con reverencia, el mango y noto un profundo calor agradable en su interior, sintiéndose mejor que nunca y, casi podría decir, completo. Una ola de poder se desato en toda la habitación mandando a volar los diferentes elementos encima de la mesa y estuvo a punto de mandar a volar al propio vampiro que se cubrió mientras veía como el rostro de Hadrian mostraba una sonrisa enorme.
Cuando la tormenta de poder seso, Alucard se quedó mirando maravillado a Hadrian. Siempre supo, desde el momento en que lo vio lo que podía hacer ese chico, que sería grande, pero ni en sus más salvajes sueños abría soñado tener a un alumno con más potencial que el niño que estaba observando en estos momentos.
- En base a los elementos usados, la varita de un mago dice mucho sobre su personalidad y potencial, y los elementos que elegiste para hacer tu varita eran extremadamente poderosos - Dijo llamando la atención del niño - En vez de una madera, como se suele usar para crear una varita, he tenido que usar marfil, un diente de basilisco para ser exacto. Los basiliscos son bestias de gran poder y fortaleza, una de las criaturas más mortíferas y temibles del mundo, pero también reverenciadas. Eso es un claro indicativo de que puedes llegar a ser un hombre tanto respetado como temido. Sin embargo, eso es solo en el exterior, el núcleo de la varita indica el tipo de persona que serás en un futuro. Elegiste la sangre de un fénix y corazón de dragón, criaturas cuyo poder es solo igualado por su bondad, amable pero temible, misericordioso, pero despiadado cuando es necesario. Ese eres tú, nunca lo olvides, Hadrian Black – Dijo mientras el chico sonreía mirando su varita con fascinación.
Fin del flashback
Seguía contemplando su varita mientras los demás lo observaban, aunque por el resto de los alumnos parecía algo increíble, y una chica castaña sentada unas mesas atrás de él, lo miraba con clara admiración, aunque el chico no lo noto, Henry Potter observaba a su hermano molesto, sin duda, su hermano siempre sería talentoso mientras que él solo era un mago promedio.
Otra de las clases que tenía esperanzas era transformaciones, quería superar sus expectativas ya que sabía que su inútil padre fue muy bueno en esta materia, quería demostrar que era mucho mejor que él y el aprender transformaciones por toda Europa era una ventaja.
La profesora McGonagall, sub-directora del colegio y jefa de la casa Gryffindor entro en el salón, con su actitud de mujer dura. Pero Hadrian sabía perfectamente que era uno de las personas más cercanas a Dumbledore. Era algo simple de saber, ya que no pasa desapercibido las miradas de admiración que la mujer le mandaba al director en el gran comedor.
Hadrian vio a Daphne y Tracey unas mesas detrás de él, el chico hubiera querido hablar con ellas de su compromiso, pero la primera semana en Hogwarts apenas tuvo tiempo, esta clase era una de las pocas que compartían con los Slytherin.
- Transformaciones es una de las magias más complejas y peligrosas que aprenderán en Hogwarts. Cualquiera que pierda el tiempo en mi clase tendrá que irse y no podrá volver. Están prevenidos - Dijo la mujer con dureza.
Mostro un par de transformaciones básicas, que el muchacho ya había visto en sus viajes. Transformó un escritorio en un cerdo y luego le devolvió su forma original.
La mayoría de los alumnos miraban impresionados y la clase comenzó con una gran teoría básica de transformaciones, Hadrian la reconoció como la teoría para transformar una cerilla en una aguja.
Era la misma teoría para transformar madera en metal, algo que era lo más básico en el arte de transformaciones, aguanto unos minutos antes de intentarlo. Vio como Tracey se mostraba muy interesada tratando por todos los medios en transformar la cerilla, pero fallando en todos sus intentos.
Daphne parecía interesada pero no tanto como Tracey, Hadrian capto que la chica le miraba un par de veces, pero rápidamente corrió el rostro para no ser descubierta cuando el chico sentía su mirada.
- Bien comenzare - Pensó el chico y dio tres golpes con la varita a la cerilla - Lignum Mutatio Metallum – Susurró el chico.
Vio con placer como la cerilla se convirtió en una aguja.
- Excelente, señor Black – Escuchó el chico y vio como la profesora observaba la aguja frente a él con satisfacción - Veo que tienes sangre de tu padre ¿fue la primera vez que hiciste una transformación? - pregunto la profesora.
Harry asintió.
No era mentira después de todo, esta era la primera vez que, hacia una transformación, claro la profesora nunca le pregunto si era la primera teoría de transformación que veía.
- Si, pero le pediría que no me compare con ese pomposo arrogante, lo que sé lo aprendí por mi cuenta – Dijo Hadrian con voz molesta dejando sorprendida a la profesora que siguió con la clase.
Pero Hadrian luego se molestó un poco por haberlo logrado en su primer intento, ya que cuando McGonagall hablo todas las miradas del salón se le quedaron mirando. Vio como el chico Malfoy lo miraba con una mirada calculadora. Daphne con una ceja alzada, Tracey lo miraba un poco celosa, pero había otra que mostraba estar molesta y disgustada ya que no había conseguido nada, Belladonna, al chico no le interesaba llamar la atención, pero también estaba interesado en hablar con las chicas y el chico Malfoy, claro, por razones diferentes.
Un par de días y el miércoles llegó acababan de salir de pociones donde tuvieron que soportar el mal humor de su profesor. No conocían todos los detalles, pero por lo visto Henry Potter había tenido la brillante idea de insultar al profesor cuando este decidió hacerle unas preguntas, Hadrian estaba seguro que las mismas que le hizo a él, si la cosa no fuera ya suficiente para molestarlo, también había encontrado la forma de convertir una simple poción para curar furúnculos en un potente ácido de grado 2 que acabo por fundir la mesa sobre la que trabajaban el pelinegro y su amigo Ron Weasley. Para gran pesar de los alumnos, la popularidad del niño-que-vivió cayo drásticamente por culpa de eso.
Los días pasaron rápido, Hadrian rápidamente fue ganando una gran fama, más que su hermano siendo el niño-que-vivió, ya que Hadrian era un prodigio en la mayoría de las clases a diferencia de su hermano que era alguien promedio, por no decir mediocre. Hadrian se mostraba molesto ante las miradas que les daban a todas horas los alumnos. Terry parecía divertido ante toda la situación.
Solo fue un día que hubo clases de pociones con los de Gryffindor, ya que cada semana iban alternándose, junto a Hadrian estaba Neville, una chica llamada Hermione en la misma mesa y junto a esta estaba su hermano con el chico Weasley. La clase transcurrió de manera normal, Hadrian realizaba su trabajo, pero de vez en cuando veía a la poción de Neville que no estaba como debía así que decidió ayudarle y más que todo aprovechando que su estúpido hermano estaba discutiendo con el profesor.
- Oye, Neville, ten cuidado, tu poción está muy cargada, puedes causar que explote, mejor agrégale un poco de esto para que regrese al cuarto paso de la preparación y así podrás seguir con los dos últimos pasos – Dijo Hadrian mientras le entregaba un poco de polvo de cuerno de unicornio, Neville lo observo indeciso y los tomó y los agregó a la poción y sonrió al ver que era cierto, luego de eso siguió las instrucciones de Hadrian que ya había terminado su poción y antes de terminar la clase, Neville había terminado su poción junto a la de Hermione que había observado lo que había hecho Hadrian y no podía estar más encantada. Neville estaba muy agradecido con el chico Black.
- No es nada, Neville, fue un gusto ayudar a mi hermano de alma – Dijo Hadrian sonriéndole y Neville quedó confundido – Si, tu madre es mi madrina y la mía es la tuya quizás ya lo sabrás – Dijo mientras Neville asentía – Bien, como al parecer mi querido hermano no es capaz de ayudarte, yo te ayudare en lo que necesites – Dijo mientras Neville quedaba feliz por conocer a Hadrian. Desde entonces, cuando podían, entre clases conversaban y cuando había la oportunidad, le ayudaba.
La situación entre Henry y Severus había pasado, pero el profesor no pasó desapercibido lo que había hecho Hadrian y solo lo dejaba pensativo.
Severus Snape, en un principio, eligió ignorar a Hadrian, algo bastante difícil considerando que estaba en su clase y que era condenadamente bueno en pociones. Aun así, el jefe de la casa Slytherin decidió tratarlo como a cualquier otra persona, algo bastante difícil, de nuevo, teniendo en cuenta quien era su padre, pero aun así decidió hacer un esfuerzo y no involucrarse con él más de lo necesario.
La resolución de Severus Snape no duro más de una semana y todo debido a un incidente en clase de Herbología. Hadrian tuvo su primera clase de Herbología con los Gryffindor, todo fue muy tranquilo, al menos hasta que uno de los chicos de dicha casa decidiera hacer una estupidez.
Un hijo de muggles, Dilan Smith creyó recordar, se aburrió con las explicaciones de la profesora Sprout por lo que decidió salir del invernadero e ir a explorar. El chico no debía ser muy listo, porque lo primero que hizo fue entrar en uno de los invernaderos reservados para los de 7mo año, y tocarle las narices a un Viviam Predator, una planta carnívora de 15 metros con una boca lo suficientemente grande como para tragarse media vaca de un mordisco.
Los gritos del niño no tardaron en ser oídos por el resto de la clase, que se precipito en dirección de los gritos de socorro. Cuando llegaron todos al lugar, pudieron ver al pobre chico, agarrado por uno de los zarcillos de la planta a punto de ser devorado. Fue solo la rápida intervención de Hadrian que permitió al chico salir de esa con vida, vio una semilla gigante en un rincón que reconoció, él tenía las mismas en su propio invernadero en la casa de los Peverell, por lo que cogió la semilla y con una mano la lanzo con todas sus fuerzas apuntando a la boca. La semilla, que tenía las mismas proporciones que un balón de rugby, atravesó rápidamente los 40 metros de distancia que lo separaban de su objetivo y aterrizo de lleno en la boca de la planta carnívora.
El pelinegro solo tuvo que esperar 5 segundos antes de que la cabeza del vegetal explotara en mil pedazos salvándole así la vida el pobre chico. El Gryffindor ingenuo se llevó una buena bronca y el chico Black 30 puntos para su casa por salvarle la vida a su compañero de estudios. En ese momento nadie se dio cuenta de que el profesor de pociones había sido testigo de toda la escena, había ido a los invernaderos a recoger ingredientes para su clase de pociones solo para ver uno de los mejores tiros que había visto en su vida para un niño de 11 años, pero aun así no era menos impresionante, así que decidió comentárselo al profesor Flitwick todo lo que había visto
Al final de la clase, Flitwick lo llamo a su despacho. El ojiverde entro siendo un simple estudiante de 1er año y 2 horas después salió convertido en el nuevo cazador del equipo de Ravenclaw. Esta fue la versión para el público, pero antes de eso, el profesor Snape lo había llamado ya que quería hablar con él.
Flashback
Hadrian estaba sentado frente a Severus Snape quien lo estaba mirando con ojos evaluadores.
- Debo decir Black, que esa ha sido una demostración de valor excepcional, ¿Seguro que no debería estar en Gryffindor? – Preguntó Snape mientras miraba como el chico lo observaba sin emoción.
- Como sabrá, profesor pude haber ido a cualquier casa, pero estoy mejor en Ravenclaw, pero en cuanto al incidente, yo simplemente use las herramientas a mi alcance para salvar a mi compañero de estudios – Dijo Hadrian manteniendo su postura tranquila.
- ¿Por herramientas se refiere a esa semilla explosiva potencialmente peligrosa? ¿Sabía al menos lo que estaba haciendo? – Preguntó en un tono duro, pero no hizo efecto en el chico.
- Sí, tengo algunas en los invernaderos de vuelta en casa – Dijo tranquilamente. El maestro de pociones levanto una ceja.
- Curioso, esas semillas provienen de un Mimbulus Explotaris, un árbol catalogado como peligro de rango 4, se necesita permiso expreso del ministerio para poseer uno. Me parece curioso que sus padres pudieran poseer algo así en sus invernaderos teniendo en cuenta que no son herbolarios y sería un enorme peligro para sus hijos tener uno en sus invernaderos.
Hadrian se tensó ligeramente por fuera y reprimió una mueca de disgusto y molestia, cosa que Severus noto como Hadrian observaba a la nada.
- ¿Black, hay algo que quiera contarme? – Preguntó el profesor. Sabía que el chico no mentía, parecía demasiado seguro de sí mismo cuando se justificó, pero no se creía ni por un instante que su familia pudiera tener una planta así en su poder. Había algo más, algo que no sabía.
- Usted fue amigo de mi madre, sabe lo protectora que es, o eso creí, además debería informarse más, cuando hablo de mi casa no hablo de la de mis padres, sino de la mía – Dijo Hadrian mientras lo miraba con frialdad.
Severus siguió mirando fijamente al chico frente a él. Jamás habría imaginado que uno de los hijos de su peor enemigo, en un principio, desde la primera clase decidió hacerle la vida imposible, pero cambio de idea al ver que no se parecía en nada a su padre y tenía la inteligencia de su madre, pero cuando tuvo la primera clase con el otro estuvo seguro que los dos al ser gemelos, eran muy diferentes. Por ello en su lugar decidió tratarlo como a cualquier otro alumno, pero ahora era diferente. Estaba claro que tenía algo que ocultar y sospechaba que tenía que ver con sus padres, no se le había pasado por el alto la mueca diminuta que estuvo unos instantes en su cara cuando menciono a los Potter.
Pensándolo unos segundos, y en contra de todo pronóstico, decidió tenderle una mano amiga.
- Black, sea cual sea lo que te incomoda, puedes contármelo, quiero saber cómo es que dejaste el apellido Potter por el Black, te aseguro que no saldrá de aquí – Dijo el profesor.
El niño abrió los ojos como platos sorprendido por el cambio de actitud del profesor de pociones. En vista de que estaba buscando respuestas, y que lo más seguro es que se acabara enterando, no le quedó más remedio que confiar en él.
- ... ¿Ni siquiera el director? – Preguntó Hadrian con suspicacia.
El maestro de pociones se sorprendió por su pregunta, generalmente, si se enteraba de alguna información con valor, tenía órdenes del director para ser informado inmediatamente. Pero algo le dijo que, por una vez, podría hacer bien su trabajo y respetar los deseos de su alumno. Asintió.
- Ni siquiera el director, le aseguro que nadie, excepto usted y yo sabrán lo que se ha dicho aquí – Dijo Snape mientras lo observaba.
Hadrian dudo unos instantes más, pero acabó cediendo y contando la verdad, o tanta verdad como pudiera admitir delante de él y que no lo tomara por loco.
Durante la siguiente hora, Hadrian le dijo su historia mientras Severus escucho en silencio. Contó cómo había sido su vida desde la caída de Voldemort, como sus padres lo ignoraban y estaban a punto de mandarlo a un lugar espantoso como la hermana de su madre, también el cómo al final se había enfrentado a ellos para conseguir su libertad.
Severus escucho sin decir palabra, pero dentro de su mente, era un caos. El hombre experimento varios sentimientos mientras escuchaba el relato del chico, pero hubo varios que predominaron sobre todos los otros.
Desprecio, por James y Henry Potter. Durante todo este tiempo pensó que la opinión que tenía sobre su archienemigo no podía empeorar más, se equivocó. No solo James Potter era un hombre vanidoso, arrogante y pomposo, sino que encima había descuidado a uno de sus hijos y todo por un pedazo de mierda que se estaba convirtiendo en un mini clon arrogante de su padre. Oh, sí. Él sabía cómo era Henry Potter con solo verlo en sus clases, además Dumbledore le había comentado la actitud del chico y ahora que estaba bajo sus garras iba a hacer de su vida un infierno en vida.
Decepción por Lily. En el pasado había estado enamorado de ella, era el único rayo de luz en su oscura vida. Pero poco a poco, mientras crecían, fueron separándose hasta el punto donde ya ni siquiera se dirigían la palabra. Lily acabo casándose con James mientras que él sucumbía a la presión de sus compañeros de casa, ansiosos por unirse a las filas del señor oscuro. Pero al contrario que ellos, Severus se arrepintió de su decisión, Dumbledore le ofreció una alternativa, y la cogió sin pensar. Pero incluso con eso, nunca consiguió reparar su relación con Lily y menos con lo que había sucedido años atrás con el enfrentamiento que tuvo con ella, aunque con la nueva información que estaba recibiendo del niño frente a él, no estaba seguro de querer reparar ese puente. Para Severus estaba más que claro que la dulce y amorosa mujer que había amado alguna vez se había visto influenciada por la fama y el prestigio de su hijo Henry.
Simpatía, por Hadrian. El chico no era como su padre, Severus pudo verlo mejor que nunca, era como él mismo. El maestro de pociones no tuvo una infancia fácil, su madre murió al nacer y su padre era un borracho que ignoraba completamente su existencia, la situación del pelinegro no era tan diferente. Los padres de Hadrian lo ignoraron completamente a favor de su hermano pequeño, tan cegados por la fama y el prestigio como lo fue el padre de Severus con el alcohol. Hadrian había conseguido su libertad con sus propias fuerzas y salido adelante. El profesor de pociones, por primera vez en su vida, encontró a alguien que podría familiarizarse un poco con él.
Sorpresa, de enterarse que Regulus estaba vivo y que, además, Narcissa haya abandonado a Lucius para unirse a Hadrian y a Regulus para revivir a la familia Black, por eso y por ser Hadrian el heredero de los Black al ser este el Lord Black actual, entendía por qué llevaba ese apellido.
Intriga, al parecer nunca se enteró de lo que había pasado con Narcissa y Lucius, había cortado toda relación con ellos desde que se había vuelto profesor y estaba como agente activo para la orden. Finalmente decidió hablar al ver que Hadrian estaba esperando su reacción y ya tenía la correcta.
– De acuerdo, Hadrian, eso sería todo, quisiera hablar con Narcissa, creo que es hora de reencontrarnos – Dijo Severus mientras Hadrian solo asentía y salía del despacho con la seguridad de que Severus no le dirá nada.
Fin del flashback
Hadrian seguía sin entender cómo podía tener tanta suerte. Tener a Severus de su lado supuso un mundo de diferencia para sus planes en Hogwarts, y, sobre todo, para el futuro.
Pero fue cuando una serie de bromas empezaron a ocurrir por el castillo que empezaron sus problemas. Alumnos llenos de pintura, bombas fétidas lanzadas al azar, las típicas bromas inofensivas. Fue cuando le hicieron bromas a compañeros de su casa, así que decidió meterse en esto y averiguar quién estaba detrás de esas bromas y lo descubrió quienes eran los bromistas, era un par de chicos pelirrojos alumnos de Gryffindor, según sabia, eran los hermanos gemelos mayores del amigo de su hermano, sus nombres eran Fred y George y eran unos chicos traviesos amantes de las bromas, tenían talento así que para llamar la atención de ellos, decidió realizar una broma a Filch donde la mañana siguiente apareció con sus ropas pintadas de rosa y su gata también, su pelaje fue teñido de rosa, todos rieron ante la broma y nadie supo de quien lo había hecho.
Hadrian sonrió al ver las caras de los gemelos cuando les sonrió de manera astuta y les hizo ver que él fue el artífice de esa broma para un solo propósito, había alguien mejor que ellos, además el chico se mofo de Tonks cuando le dijo.
"-Sin duda el rosa puede llamar mucho la atención"- lo que causó que la chica del cabello rosa se sonrojara. La broma fue celebrada por todos, pero tuvo un efecto que Hadrian esperaba.
Las bromas pararon en seco después de eso, no porque los culpables se hubieran cansado de hacerlas, sino porque se habían centrado en un objetivo imposible de atrapar con la guardia baja: el propio Hadrian Black. No importaba el truco que sacaran: pociones, puertas trucadas, maldiciones y mucho más, nunca conseguían que el ojiverde cayera en la trampa.
La situación se prolongó hasta que 2 semanas más tarde Hadrian se hartó, quiso darles un sabor de su propia medicina por lo que puso en marcha su propia broma: logro colarse de buena mañana en el comedor y les hizo unos cuantos retoques a los vasos de los gemelos. Durante el desayuno que siguió un poco más tarde de pronto los gemelos Weasley empezaron a hincharse como balones, quedaron suspendidos por los aires mientras que los profesores intentaron bajarlos y los alumnos se morían de la risa, pero pronto la sala se quedó en silencio cuando los gemelos hicieron un anuncio público que les heló las entrañas a todos los profesores sin excepción e hizo sonreír perversamente a Hadrian: esto era la guerra.
Los próximos meses estuvieron llenos de gritos de sorpresa y terror, pero sobretodo de risas, ningún alumno pudo negar que los Weasley eran persistentes a pesar de que cada una de sus bromas era desbaratada o vuelta en su contra. A pesar de que tenía que ir con pies de plomo continuamente, el chico se las alegró para mantener sus resultados académicos perfectos y seguir eliminando a sus enemigos uno a uno.
Pero llego un punto donde la paciencia de Hadrian se agotó, estaba harto de que los gemelos no le dejaran en paz, por lo que decidió proponerles un trato: una última broma a todo o nada en contra de la escuela. El orgullo como bromistas de los gemelos no les permitió negar semejante reto y aceptaron.
La broma que hizo Hadrian sería sin duda recordada por las futuras generaciones de bromistas y vista como un símbolo de orgullo y ejemplo. Nadie sabía cómo era posible, ni siquiera el director, pero, de alguna forma, el ojiverde había logrado colarse en la sala común de Gryffindor sin alertar a nadie y robar la ropa interior de todas las chicas. A la mañana siguiente, estallo una conmoción en todo el castillo cuando se supo, pero la broma de Hadrian no acabo ahí, no podía evitar reír a carcajadas al imaginarse la cara de McGonagall cuando descubrió las prendas robadas colgando por todo el despacho del director e incluso, dentro de su cama.
Por desgracia, los únicos que sabían cómo había podido hacerlo fueron: el propio Hadrian, el sombrero seleccionador que lo había pillado in fraganti, pero decidió guardar silencio y el fénix del director que hizo la vista gorda cuando el chico se coló en el despacho de su amo y empezó a colgar sujetadores por doquier.
Durante los siguientes días, Hadrian fue reverenciado como si fuera un Dios por todos los hombres de la escuela mientras que las mujeres lo miraban como si fuera el mismísimo diablo, aunque dichas miradas eran sustituidas por sonrojos en cuanto el ojiverde les dedicaba una sonrisa descarada, más de una lo maldijo por ser tan condenadamente guapo. Tracey y Daphne lo miraron mal durante unos días hasta que decidieron perdonarlo, tenían que admitir que la broma había sido muy divertida. Hermione, por otro lado, solo pensó que fue divertido, pero debía apreciar el entusiasmo del chico por sorprenderla.
Puede que fuera una competición, pero Fred y George tuvieron que inclinarse ante sus destrezas por sacar semejante broma y no ser descubierto.
Un día Hadrian caminaba acompañado de algunos compañeros de casa con los que había ido a desayunar, una vez que llegaron a la mesa de las Águilas y tomaron asiento Hadrian se percató que en la mesa de los leones al otro extremo del salón Neville se encontraba solo comiendo lo que desconcertó al chico, y sin esperar a que nadie en su mesa lo cuestionara se dirigió a la mesa de Gryffindor y se sentó junto a su amigo.
- ¿Por qué tan solo, Neville? – Preguntó, Longbottom se sorprendió de ver a Hadrian a su lado y aún más cuando lo vio tomar un plato y comenzar a servirse pollo a las brasas y un vaso de jugo de naranja
- ¿Qué haces aquí, Hadrian? – Preguntó el chico sorprendido.
- Yo pregunte primero – Dijo, Neville soltó un pequeño suspiro antes de contestar
- Es porque mis compañeros son unos idiotas, tuvimos clases de Herbología en la mañana y como a mí me gustan las plantas era realmente bueno y contestaba todas las preguntas de la profesora Sprout por lo que todos comenzaron a mirarme de mala manera y cuando fuimos a Encantamientos con los Ravenclaw, se me hizo fatal, y en ese momento mis compañeros comenzaron a decir que no tenía talento para la magia, que solo tendría futuro trabajando de "jarminero" o algo así – Dijo el chico.
- Jardinero - lo corrigió sin poder evitarlo Hadrian - ¿Y por qué dices que se te dio fatal la clase de encantamientos?
- Porque es la verdad – Dijo, Hadrian no lograba entenderlo, sabía que Neville tenía mucho poder en su interior.
– ¡Muéstrame! – Ordenó Hadrian en un susurro, Neville obedeció y comenzó a hacer las florituras que había aprendido en clases con lo que Hadrian se percató que la magia no salía por su varita, parecía estar bloqueada – Neville, tu varita esta mala, está bloqueando el flujo natural de tu magia - los ojos del muchacho se abrieron como platos.
- ¿Dices que dañe la varita?, oh mi abuela va a matarme, esta era la varita me la regalo ella – Dijo el chico preocupado.
- ¿Un regalo de tu abuela? - Preguntó, Neville asintió en silencio - No se supone que tus padres debieron comprarte una varita, estoy seguro tanto mi madrina Alice como tu padre te hubiesen comprado tu varita – Dijo Hadrian extrañado.
- Si, pero mamá no pudo decir nada, más que todo porque está cuidando a papá, pero mi abuela dijo que le serviría mucho para hacer un gran mago, al final mamá aceptó, lo irónico es que no me funciona – Dijo Neville.
– No te preocupes, tu puedes ser un mago, solo es cuestión de tener la varita indicada – Dijo, pasaron varios segundos en silencio mientras Hadrian pensaba – Tenemos que conseguirte una nueva varita, una que sea apta para ti y tu magia - Hadrian le explico a su amigo que era la varita la que causaba interferencia con su magia lo que provocaba que la varita no fuera un catalizador apto para su uso, Neville estaba completamente asombrado por las palabras de su amigo
- ¿Y qué haremos ahora? – Preguntó el chico.
- Tendrás que seguir usando esa varita hasta que se me ocurra como conseguirte una nueva – Dijo, después de esas palabras comenzaron a hablar de temas más simples como donde se encontraban sus salas comunes y como eran sus compañeros de habitación, ninguno de los dos se percató que rápidamente la mesa de los leones comenzó a abarrotarse y que muchos le dirigían malas miradas a Hadrian, una de esas personas era un pelirrojo larguirucho que se acercó con prepotencia a donde se encontraban los chicos
- ¿Tú qué haces aquí? – Preguntó, a Hadrian le sorprendió la rudeza de la pregunta, además de su estupidez.
- Estoy comiendo – Dijo, el muchacho se puso rojo ante la respuesta de Hadrian, aunque quizás también había sido el hecho que dos pelirrojos gemelos que estaban sentados a unos cuantos lugares de Hadrian se habían puesto a reír por lo bajo.
- No me refiero a eso, eres un Ravenclaw – Dijo el muchacho.
- Noooo, ¿en serio? – Dijo, el sarcasmo de Harry produjo que los gemelos comenzaran a reír a carcajadas.
- NO DEBERIAS ESTAR AQUÍ – Exclamó, el grito fue bastante fuerte lo que produjo que varios alumnos, incluidos los de otras casas, se giraran y prestaran completa atención a la discusión.
- Tendrás que disculparme… - Dijo, Hadrian dejo en el aire sus palabras, pero por suerte el muchacho comprendió lo que él quería.
- Percy – Dijo.
- Tendrás que disculparme, Percy, pero no hay ninguna regla que me prohíba compartir con un amigo de una casa diferente, y esto incluye, donde sentarme en el gran salón – Dijo, el muchacho se había puesto aún más rojo ante la frustración.
- Eso no viene al caso…-
- De hecho, viene completamente al caso - lo interrumpió Hadrian – Si tú que eres prefecto no respeta las reglas, con que moral haces cumplir las normas a los demás estudiantes - aquello tomo por sorpresa a Percy y viendo que discutir con aquel muchacho no sería nada bueno decidió simplemente alejarse y mantener un poco de su dignidad, sin embargo, dos pelirrojos se acercaron a los muchachos ahora que el mayor había desistido, aunque estos tenían otras intenciones.
- ¡Felicitaciones! - gritaron ambos gemelos al unisonó – Nunca habíamos visto que alguien le ganara a Percy una discusión, ha sido maravilloso - ahora ambos chicos hacían como si se secaran las lágrimas - Tenemos que admitir que eres una sorpresa maravillosa tras otra, Hadrian Black.
- Mi hermano tiene razón - interrumpió George –¿Quién pensaría que eres un rompedor de reglas?
- HEY, yo no rompo las reglas, yo las hago a mi manera – Dijo Hadrian mientras sonreía, ambos pelirrojos sonrieron, todos se quedaron mirando a los gemelos divertidos. Ambos eran idénticos, pelirrojos de ojos marrones, con una sonrisa traviesa estampada en la cara y vistiendo una túnica con los colores de Gryffindor.
– Ahora, cambiando de tema… - comenzó uno.
- Por favor, señor Black, cuéntenos su secreto... – Dijo el segundo.
- ...que oscuros y nefastos rituales usaste para infiltrarte en la torre de Gryffindor...- Siguió el otro
- ...y en el despacho del director...-
-...sin que se enterara...-
- ... ¡cuéntanos hermano bromista! - Acabaron al mismo tiempo.
- Según tengo entendido en el mundo de los muggles tienen un dicho, los magos nunca revelan sus secretos – Dijo Hadrian sonriendo mientras los gemelos suspiraban frustrados - Y díganme, chicos, ¿Cómo van las cosas? – Preguntó el ojiverde.
- Bien supongo – Dijo Fred
- Bueno, no tan bien en realidad - siguió George
- ¿Ocurre algo? – Preguntó con una ceja levantada.
- Tenemos una teoría...
- ... sobre tu hermano.
Hadrian frunció el ceño con los ojos cerrados intentando reprimir un gruñido irritado.
- ¿Que ha hecho, ese idiota presumido? – Preguntó Hadrian.
- Hablar...-
- ... y hablar… -
- ... una y otra vez...-
- ... sobre lo impresionante que era...-
- ... sin parar…-
- ... ¡durante 3 horas!
- No se calla ni para respirar... -
- ...ni de pasarse la mano por el pelo enseñando su cicatriz que no tiene…-
- ...diciendo como derroto al señor oscuro -
- Debe de estar enamorado de su voz... –
- ...o tiene un ego más grande que todo el colegio.
- Quizá fue el daño que le dejo esa cicatriz...-
- ...o que se cayó de cabeza cuando era pequeño -
- Esta es nuestra teoría... -
- ...quizá tú puedas sacarnos de dudas -
- ¿Dinos Hadrian, tu hermano es un pomposo arrogante... -
- ...o es que es idiota de remate? - finalizaron al fin los gemelos Weasley.
El chico empezó a frotarse la frente con exasperación.
- Yo diría que ambos, pero no lo conozco lo suficiente como para estar seguro, hacía años que no le había visto, incluso cuando tenía 4 años ya era un niño mimado e insoportable. Al menos, para todo aquel que no estuviera empeñado en besarle el culo – Dijo en un tono amargo. Habían pasado años y se había convencido de que nada servía recordar aquellos tiempos de dolor y soledad, pero a él seguía importarle su familia, aunque estaba muy interesado en conocer a su pequeña hermanita.
Durante los próximos 15 minutos, los gemelos les contaron como el chico Potter, había estado presumiendo delante de todos los alumnos de Gryffindor desde el momento en el que llego. Los nacidos muggles, que eran fácilmente impresionables por llegar en un nuevo mundo, se quedaron fascinados por él al saber que derroto a un señor oscuro con tan solo unos meses de vida. Aunque la mayoría de los Gryffindor habían sido tolerantes por ser él el niño-que-vivió, Henry había conseguido sacar de quicio a más de la mitad de su casa en tan poco tiempo.
- Wow, tu hermano acaba de batir un récord - Dijo Neville.
- Si, ¿quieren apostar cuanto van a tardar todos en hartarse de su comportamiento? - Preguntó Fred.
- No gracias, prefiero no involucrarme en este asunto. ¿A todo esto donde esta? – Preguntó Hadrian.
- Durmiendo - contestaron los gemelos a unísono, pero antes de que dijeran algo, en ese momento Terry, quien se había acercado a la mesa de los leones, lo llamaba para avisarle que tenían que ir a su próxima clase, Hadrian se despidió y salió corriendo junto con su compañero, ningún bien le haría llegar tarde a clases.
La semana siguió con relativa normalidad, los Slytherin y los Gryffindor solo compartían dos clases, estas eran defensa contra las artes oscuras (DCAO) y pociones por lo que Hadrian solo podía ver a Neville durante los almuerzos, aunque aun así lograban conversar sobre los planes de Hadrian para el futuro, Hadrian le había pedido a Neville que estuviera atento a cualquier alumno que demostrara estar un nivel más delante de los demás estudiantes en cualquier materia, esto lo hacía para hacerse una idea de a quienes podría tener en el futuro formando parte de su grupo, sin embargo entre los dos solo sabían de Hermione Granger, una Gryffindor que solo le interesaba aprender, pero algo le decía Hadrian de que se le hacía familia ese nombre.
Mientras Hadrian y sus compañeros de Ravenclaw esperaban a que la clase de pociones empezara vieron llegar al grupo de Gryffindor, aquel grupo parecía muy unido a diferencia de cuando tenían las clases con los Slytherin que se habían separado en dos grupos, los Gryffindor estaban todos juntos conversando tranquilamente aunque Hadrian se percató que dos de los integrantes estaban algo rezagados los cuales eran Neville y Granger, Hadrian se disculpó con sus compañeros y se acercó a hablar con Neville, pero solo alcanzo a saludarlo porque en ese momento el profesor Snape abrió la puerta del aula e hizo pasar a todos los alumnos rápidamente, Hadrian se sentó en primera fila, a su lado Neville tomo asiento y al lado de este se sentó Granger, cuando la clase comenzó Snape comenzó a atarearlos con preguntas las cuales Granger intento responder, sin embargo Snape la ignoraba y hacia que fuera entre Black o Potter para que respondieran, pero resulto que el chico Black no tuvo ningún error en sus respuestas a diferencia del chico Potter, mientras Henry no sabía de lo que hablaba el profesor, Hadrian todas fueran claras y concisas con lo cual gano diez puntos para su casa y luego tuvieron que hacer una poción bastante difícil llamada "poción crece uñas".
Hadrian no tuvo problemas en realizarla, además varias veces corrigió a Neville con lo cual el muchacho consiguió crear una poción bastante aceptable, pero la sorpresa fue Granger que hizo una poción casi tan buena como la de Hadrian y considerando que Hadrian había estudiado pociones desde hace mucho, eso la hacía a ella mejor preparadora de pociones que al chico Black. Después de terminar la clase, Hadrian salió junto con Terry y los demás y por el camino se encontró con Daphne y Tracey ya que la siguiente clase seria con ellos, esta última decidió hablar con Harry respecto a sus amistades.
- Ese chico Longbottom es de lo más extraño, no entiendo cómo puedes ser amigo de él – Dijo la chica.
- ¿A qué te refieres con extraño? – Preguntó Hadrian.
- Oh vamos Hadrian, ¿a cuántos chicos en el castillo ves con sapos en la cabeza? – Pregunto, sus compañeros rieron ante aquello, e incluso, Daphne afirmo con su cabeza las palabras de su amiga.
- A mí me parece interesante – Objetó Hadrian – No veo que tiene de malo ir con un animal a todos lados
- ¿En serio, Hadrian?, ¿crees que si yo llevara a mi lechuza a todas partes sería algo digno de ver? – Preguntó, ahora todos reían a carcajadas al imaginarse a Tracey con una lechuza en la cabeza yendo a todas las clases y caminando por los pasillos, incluso Hadrian sonrió ante aquella situación.
- ¿Y si nadie viera a tu lechuza, si pudieras esconder a tu lechuza no te gustaría que fuera contigo a todas partes? – Pregunto, ahora Tracey miraba a Hadrian con cierto recelo.
- Por favor, Hadrian es imposible que escondas un animal tan grande – Dijo, entonces Tracey se adelantó unos pasos a Hadrian y se paró frente a él con los brazos cruzados – Te reto a que escondas un animal tan grande como una lechuza y te pasees por el colegio sin que nadie se dé cuenta de ello – Hadrian vio como Terry movía la cabeza fervientemente, pero Tracey no lo vio, ella solo tenía ojos para Hadrian.
- ¿Qué gano si lo logro? - Preguntó con una sonrisa astuta, lo dijo pensando que una apuesta asustaría a Davis, que equivocado estaba.
- Si tú ganas yo te besare, Black – Dijo, tanto Nott y Zabini como Terry se sonrojaron, incluso las mejillas de Daphne se ruborizaron un poco – Pero si yo gano tendrás que hacer mi tarea por una semana - Hadrian sonrió abiertamente para luego sisear unas palabras que nadie logro comprender, de sus ropas una iguana de casi metro y medio salió moviéndose por el suelo y luego de dar una vuelta alrededor de los chicos volvió a subir por la pierna de Hadrian y a perderse entre sus ropas. Terry ya conocía a la extraña iguana, no le impresiono mucho el verla dando vueltas alrededor de ellos, sin embargo, Tracey y Daphne se paralizaron debido al miedo y solo recuperaron el color cuando esta volvió con su amo. Tracey al recuperar la compostura parecía quererle gritar algo a Hadrian, pero este fue más rápido y acortando distancias con la chica de manera veloz la beso en la mejilla para luego separarse y seguir su camino hacia el aula dejando a una ruborizada Tracey de pie rodeada de sus amigos los cuales también se sentían avergonzados por haber presenciado aquella escena.
Pero hubo alguien que estaba ida al ver lo que había pasado, se sorprendió al ver a esa iguana caminar por el lugar y meterse entre las ropas de su amo, no entendía como ese chico podía tener ese animal como mascota, pero creía que no era una mascota común sino algo más, ese chico le causaba mucha curiosidad y mucha intriga.
Era ya el mediodía y tenía entendido, y siendo hoy la primera practica de vuelo para los alumnos de 1er año para otros cursos, sabía que era posible que la enfermería estuviera abarrotada y vio que cuando pasaba por la enfermería vio a la señora Hooch esperando en la enfermería con un alumno de Gryffindor que resulto ser Neville, así que decidió entrar a ver que le paso.
- Señor Black, me alegro de verle - Dijo la instructora de vuelo.
- Lo mismo digo, profesora, y eso que la trae por aquí – Preguntó Hadrian mientras miraba tanto a la profesora como a Neville.
- Vengo a traer a este chico que se accidentó en mi clase de vuelo, le parecería bien si lo dejo con usted, debo volver cuanto antes, 40 alumnos de 1er año solos volando a sus anchas es prácticamente una receta para el desastre - Dijo antes de irse corriendo.
Hadrian se rio de buena gana antes de mirar a Neville que estaba sosteniendo su muñeca con una expresión dolorida.
- ¿Que te ha pasado? – Preguntó Hadrian mientras guiaba a Neville a una camilla.
El chico se acercó y se sentó encima de una camilla.
- Perdí el control de mi escoba y choque contra el muro antes de caerme. No entiendo que paso, generalmente soy bastante bueno volando – Dijo Neville. Hadrian suspiro.
- Esas escobas son tan viejas como el colegio. Siempre me he preguntado para qué demonios utilizan el dinero del presupuesto si no es para mantener a los alumnos seguros – Dijo, el ojiverde mientras pasaba la mano por la muñeca del chico - Tienes la muñeca rota y 3 costillas astilladas, nada que no pueda curar yo - convocó a su magia y un aura verde estallo de los cuerpos de antes de que el bulto que estaba en la muñeca de Neville fuera desapareciendo poco a poco. Neville observo todo el proceso con asombro.
- Wow – Dijo asombrado, después de estar curado, decidieron hablar mientras salían de la enfermería - Por cierto, Hadrian, ¿has conseguido una solución a mi problema? – Preguntó, las palabras de Longbottom no se traducían necesariamente en una orden, más parecía ser una súplica o al menos esa fue la impresión de Hadrian.
- ¿A qué te refieres, Neville? – Preguntó, el muchacho suspiro un tanto avergonzado
- A mi varita Hadrian… hoy mi varita no obedeció ninguna de mis órdenes en encantamientos… era… era solo un palo de madera sin vida – Dijo, Hadrian pudo detectar vergüenza en su voz a la vez de súplica, esta varita había sido un regalo de su abuela, sin embargo, esta interfería enormemente con su magia por lo cual el chico había estado muy feliz cuando Hadrian le había prometido ayuda para buscarle una nueva varita. El moreno medito unos segundos antes de responder, la verdad es que ya había pensado en una solución al dilema de Neville, sin embargo, en su búsqueda había descubierto otras cosas y él quería estar seguro de que sus movimientos fueran los correctos antes de decirle a Neville, pero al ver los ojos de su amigo supo de inmediato que este merecía su ayuda y sin pensarlo más decidió un plan de acción.
- Pronto será las fiestas de Halloween, ese fin de semana conseguiremos una varita nueva – Dijo, su regordete amigo sonrió con tal intensidad que Hadrian supo de inmediato que sus movimientos eran los correctos, iban a seguir hablando, pero apareció Terry por el pasillo y al ver a su amigo, el chico se acercó a él.
- Hay algo que creo que te interesaría saber – Dijo el chico apenas llego a él.
Hadrian levanto una ceja interesado, pero Terry no tuvo tiempo de hablar.
- ¡Vamos a ganar! - se oyó un grito detrás de Hadrian. El ojiverde se giró para mirar a Oliver Wood que en estos momentos tenía una mirada demente mientras miraba al chico - Este año vamos a ganar de seguro, con Potter en el equipo la copa de Quidditch es nuestra de seguro - Le dijo el chico al pelinegro antes de irse saltando rumbo al comedor.
El ojiverde se giró hacia a su compañero con una mirada confusa.
- ¿Me he perdido algo? – Preguntó.
…
Nota: Es posible que hayan notado que no hay imágenes de referencia, como en mis otras historias, de esta historia, eso es debido a que no había podido subir las imágenes o no he tenido tiempo, haré lo posible para subirlas y colocar los links para que las vean, quizás no les interese algunos, pero para mi es importante ya que así sabrán en que me inspire para las descripciones.
LeNashSkoll
