Disclaimer: Ranma ½ y sus personajes son propiedad de Rumiko Takahashi.

En busca de soluciones… o al menos respuestas

Los ojos de Mousse estaban entornados débilmente, situados sobre el hermoso rostro de su eterno amor; la amazona del cabello morado, en cuya dirección levantó un brazo con sus pocas fuerzas e intentó hablar.

-Shampoo… puede que no me quede mucho tiempo…. Estas podrían ser mis últimas palabras; por favor, ¿podrías acercarte? –Suplicó Mousse.

Con un resoplido de fastidio, Shampoo, quien aún estaba vestida con su mandil de trabajo desde que había dejado esa tarde el restaurante, se inclinó un poco sobre el muchacho de cabello largo, con los brazos cruzados y una expresión de completo aburrimiento.

-¿Qué? –Preguntó sin esconder la molestia de su voz.

-Un… un beso…

Antes siquiera de que Mousse pudiera terminar su petición, un certero puñetazo se estrelló en la punta de su cabeza, aturdiéndolo lo suficientemente para que se diera vueltas en su cama y se llevara ambas manos a la cabeza con dolor.

-¡Shampoo, ¿por qué hiciste eso?! –Le reclamó el joven amazon mientras hacía un puchero; mientras tanto, Shampoo aprovechó para inclinarse un poco más hacia la cara de Mousse y sonreírle perversamente.

-Idiota Mousse finalmente hizo enojar a Ranma y recibió su merecido –se burló con vehemencia.

Era claro que preocupación no había sido la primera reacción de Shampoo cuando supo que Ranma le había dado una paliza aún más severa de lo normal a su eterno y molesto pretendiente.

-Shampoo, ¿por qué eres tan cruel? ¡Ese infeliz de Saotome me tomó desprevenido! ¡Podría haberle hecho frente de estar preparado!

-¡Mouse idiota! ¡Nunca podrás vencer a airen!

Cologne observaba detenidamente a los dos adolescentes discutir desde una distancia, balanceada con suma facilidad sobre su bastón en una esquina de la clínica el Doctor Tofu. Los ojos de la anciana estaban entrecerrados, como de costumbre, sólo que esta vez era por causa de estar sumida en profundo pensamiento.

No era común en Ranma el pasarse de la raya en una pelea. Especialmente contra un rival que sabía de antemano podría derrotar con facilidad. Mousse era molesto; probablemente diez veces más para Ranma que de lo que lo era para Cologne y, debido a lo irritado que el comportamiento absurdo de Mousse ponía a Ranma, éste se aseguraba de castigarlo cada vez que el chico pato se atrevía a interrumpir su paz por una idiotez o por otra.

Pero eso no significaba que llegara a estos extremos.

Por lo que la anciana se había enterado, el encuentro entre su futuro yerno y Mousse de la noche pasada se había tornado más violento de lo que las personas en Nerima estaban acostumbradas a ver desde que la ola de artistas marciales se había mudado aquí. Mousse había sido completamente noqueado por Ranma; no era la típica pérdida de conocimiento momentánea que le ocurría –y no sólo a Mousse– a causa del fuerte aturdimiento después de ser pateado en la cabeza por el muchacho de la trenza. Los brutales golpes que había recibido de Ranma le habían provocado una contusión cerebral (por muy cabeza dura que pareciera ser) y lesiones de gravedad que Cologne jamás pensó Ranma sería capaz de infligir en uno de sus rivales de menor peligro.

Con la sabiduría que le otorgaban los años, a pesar de no tener conocimiento de nada de lo que había ocurrido en las últimas semanas, Cologne sabía con certeza que algo extraño le ocurría a su yerno.

Y si ese algo extraño podía provocar que perdiera el control durante una de sus batallas y fuera capaz de hacerle esto a Mousse, Cologne no sabía qué podría ocurrir si Ranma se enfrentaba a un rival más poderoso.

Siendo este un problema relacionado con su futuro yerno, Cologne no tardó en decidir que era hora de que tomara parte en el asunto.


Las noches eran frías en los tejados de la ciudad de Nerima. Después de unas cuantas noches, Ranma había comprobado que también lo eran en los callejones, en los lotes baldíos y en el patio del Instituto Furinkan. Sin embargo, cuando tomó la decisión de abandonar el hogar de los Tendo hace cinco días, no se le pasó por la cabeza el llevarse con él una tienda de campaña, ni siquiera un saco de dormir o provisiones de comida. Con el rugir de su estómago escuchándose más fuerte con las horas, eso estaba probando haber sido una mala decisión.

En realidad, lo único en lo que había estado pensado al momento de abandonar el Dojo Tendo, fue en poner tanta distancia entre él y Akane como fuera posible. Su deseo por protegerla se había puesto por delante de cualquier comodidad que pudiera ocurrírsele que necesitaría mientras estuviera fuera, sin techo, sin ningún lugar al que llamar hogar.

Sabía que era imprudente permanecer en Nerima, aún por mucho que se hubiera alejado del Dojo Tendo para entonces. Lo único que hacía falta era avistar a Akane desde la lejanía por una cruel coincidencia; avistarla caminando junto a un chico al que probablemente ni siquiera conocía y en ese momento sólo estaba pasando a lado suyo. La pócima de Happosai actuaría entonces y Ranma perdería el control otra vez; tal como le había pasado con Mousse hace sólo unos días.

Por lo tanto, permanecer en Nerima no sólo era imprudente, sino también egoísta.

Ranma sabía que debía marcharse. Su corazón y su sentido común se lo dictaban a gritos; ambos queriendo proteger a Akane. Pero su férrea voluntad que siempre lo acompañaba en todas sus batallas y su negativa a rendirse lo obligaban a quedarse. Eso y lo que lo había mantenido al lado de Akane durante los últimos dos años.

Si se iba para proteger a Akane de sí mismo, sería para nunca volver, y eso significaba que no volvería a ver a su prometida ni una sola vez en lo que restaba de su probablemente larga vida. Ranma había descubierto cosas desde que la pócima de los celos había estado teniendo efecto en él, y no estaba seguro de querer ignorarlas y volver al estado en el que estaba antes de que toda esta pesadilla tomara lugar.

Quería recuperar el control sobre sí mismo y dejar de ser influenciado por un estúpido brebaje que el imbécil viejo pervertido le había dado. Quería poder estar cerca de Akane sin que su presencia fuera una amenaza para ella.

Akane era el único motivo. Se rehusaba a dejar que los efectos de la pócima lo forzaran a herir a Akane, y también se rehusaba a dar media vuelta y tomar el camino fácil, echando a la basura lo que había construido con Akane durante los últimos dos años.

Estaba consciente de que sentía algo por Akane, aunque aún probablemente ni él mismo supiera o quisiera admitir qué era, pero quería quedarse y explorarlo más a fondo. Y para eso, sabía que necesitaría mantener a Akane en su vida.


Hasta ahora, la ayuda que Akane le había prometido a Ranma hace sólo unos días no había sido –por muy redundante que resultara admitirlo de esta forma- de mucha ayuda.

Por muy fuerte que hubiera sido la convicción de la chica al momento de haberle hecho su promesa a Ranma, la verdad era que ni siquiera sabía por dónde empezar para ayudarlo a resolver el problema en el que el extraño brebaje de Happosai los había metido.

Lo primero que se le había ocurrido a la chica, desde luego, había sido encontrar al viejo libidinoso. Claro que eso era más fácil decirlo que hacerlo. Ni siquiera Ranma, cuya agilidad y destreza eran exclusivas de un artista marcial privilegiado, había podido localizar todavía a Happosai. Por lo que sabían, el anciano podría haber abandonado Nerima para entonces… aunque Akane lo dudaba bastante. Basados en antiguas experiencias con el viejo, la joven Tendo sabía que ese no era el estilo de Happosai. Por lo que eso era la única esperanza con la que contaba Akane si esperaba volver a verlo y hacer que revirtiera lo que le había hecho a Ranma.

Akane estaba consciente de lo tonta que lucía cuando subía al tejado de una casa o escalaba hasta la punta de un árbol con un par de binoculares a observar a la lejanía durante horas completas, esperando divisar por pura suerte a Happosai saltando por allí. Lo cual, por supuesto, era una estupidez.

Pero Ranma había abandonado el Dojo Tendo hace sólo unos días, y por esa razón la muchacha no podía rendirse por muy estúpido e inútil que pareciera su plan para ayudar al chico que le importaba tanto.

Después de un día que había parecido interminable en el Instituto Furinkan, Akane se encontraba caminando sola por las calles de Nerima en dirección de su hogar, donde nuevamente emprendería su jornada de "vigilancia" con la esperanza de tener el éxito necesario para recuperar al antiguo Ranma, la cual era la única manera de que el chico de la trenza volviera a casa.

Sin embargo, mientras se encontraba sumergida en sus pensamientos y el sol comenzaba a caer, sintió de pronto una presencia apareciendo delante suyo. Tenía la mirada al piso mientras caminaba, por lo que no se dio cuenta de inmediato; lo único que alcanzó a percibir en un principio fue la presencia de una figura grande e imponente, como si una roca estuviera frente a ella. Al levantar la mirada, se encontró con que no era algo tan diferente.

Después de todo, Ryoga tenía el cuerpo de una roca. Duro y enorme como una roca, y en cuanto Akane al ver al chico de la bandana, aparecido de la nada frente a ella, ahora no sólo era Ryoga el que asemejaba a una roca, sino ella también, aunque sólo fuera por el hecho de haberse quedado petrificada apenas se dio cuenta de que era él el que tenía delante.

Hace sólo unas semanas, el ver a Ryoga no habría provocado esta reacción en la menor de los Tendo. Todo lo contrario; habría corrido hasta el artista marcial viajero para recibirlo con una sonrisa alegre ahora que volvía a verlo después de otro de sus largos viajes.

Pero el problema no sólo residía en cuánto habían cambiado las circunstancias durante el tiempo que había pasado sin ver a Ryoga, sino en el corto espacio de tiempo que había durado sin verlo en esta ocasión. Mientras veía al chico parado frente a ella con una caja de chocolates en las manos que acababa de sacar de su enorme mochila, lo único que le vino a la mente fue que ninguno de los viajes de Ryoga había durado nunca tan poco… al parecer la suerte no estaba de su lado una vez más, tal como no lo había estado hace unos días cuando Ranma volvió inadvertidamente al Dojo Tendo y comenzó a atacar a Mousse, algo que Akane temía se repitiera ahora que era Ryoga con el que se encontraba.

No ayudó en nada que el chico de la bandana comenzara a caminar hacia ella con una dulce sonrisa en su rostro mientras estiraba los brazos en su dirección para acercarle la caja de chocolates.

-Akane, no pensé que nuestro reencuentro fuera a ser tan pronto –admitió Ryoga. Miraba al piso y tenía un ligero rubor en las mejillas.- Me alegra estar preparado para esta ocasión.

Antes de que Akane se diera cuenta, Ryoga se había hincado sobre una rodilla y le ofrecía la caja de chocolates mientras tenía la cabeza totalmente agachada, de manera que ahora Akane no podía verlo a los ojos.

-Sé que no es lo que tú te mereces, pero… ¡Por favor, acepta este humilde gesto de mi parte hacia ti como un recuerdo de mis viajes, Akane!

En ese momento en que Ryoga permaneció arrodillado frente a ella, ofreciéndole la caja de chocolates, lo primero que cruzó por la cabeza de la joven fue que esto era incómodo. En ningún momento se le ocurrió tomar la caja. En cambio, lo que hizo fue voltear hacia todas partes, rezando para no ver rastro de una figura saltando por los tejados o de una trenza sacudiéndose con el viento.

Ranma no podía encontrarla junto a Ryoga bajo ninguna circunstancia. La escena de unos días en donde Mousse había sido despiadadamente apaleado por Ranma se repetía una y otra vez en su mente como un filme de terror que no debía volver a pasar.

No se enorgullecería de lo que estaba por hacer, pero fue la única solución que le vino en mente: pasó de largo al muchacho de la bandana y se echó a correr tan rápido como le permitieron sus piernas, dejando al pobre chico totalmente confundido sobre una rodilla en medio de la calle, con una caja de chocolates en las manos para una chica que no los aceptaría. Akane sólo pensaba en alejarse de él y evitar otra tragedia.

-¡LO SIENTO!

Fue todo lo que se dignó a exclamar Akane mientras se alejaba antes de dar vuelta en una esquina con gran aflicción y culpa.

Por favor, perdóname, Ryoga. Lo hago por tu propio bien; espero que puedas entenderlo.

Sabía que era una tonta ilusión esperar que Ryoga entendiera lo que acababa de hacer cuando ni siquiera le había dado una explicación, pero eso no la convenció de que lo que estaba haciendo no era lo correcto. Tan sólo se dijo que debía cumplir la promesa que le había hecho a su prometido para darle solución a este problema cuanto antes y que las cosas volvieran a la normalidad. Sólo entonces podría volver a ver a su buen amigo Ryoga sin ningún riesgo y disculparse con él.

Sin embargo, eso no evitó el vuelco que dio el corazón de Ryoga y el frío desprecio que lo golpeó cuando Akane salió corriendo de él. Tampoco evitó que se sintiera como un idiota mientras permanecía arrodillado con la caja de chocolates en sus manos que lentamente iba destruyendo en sus puños debido a la frustración y la tristeza que lo consumían.

Tal vez también fue causa de la mala suerte, o porque así era cómo funcionaba el cerebro de Ryoga cuando una desgracia azotaba su vida; después de todo, esta misma persona siempre había sido la causante de sus problemas en el pasado: esto era culpa de Ranma.

-¡Ese maldito desgraciado! –Exclamó el de la bandana, poniéndose de pie de un salto y arrojando los chocolates al piso mientras levantaba un puño.- ¿Qué le has dicho a Akane para que se aleje de mí, Ranma? ¿Le has estado hablando mal de mí? ¿Le has dicho que no es seguro comer chocolates después de que han pasado la fecha de expiración? O acaso…

Un horrible pensamiento cruzó su mente que hizo que todo el color desapareciera de su rostro y su boca quedara completamente abierta por el horror.

-¿Le…le dijiste que yo soy…P-chan?

Eso ciertamente explicaría el por qué Akane había salido corriendo de él en cuanto lo había visto. La chica estaría horrorizada ahora que sabía la verdadera identidad de su cerdito mascota; ahora que sabía por cuánto tiempo le había estado mintiendo el que se suponía era su amigo; ahora que sabía la manera en la que se había estado aprovechando de ella; ahora que sabía la humillante maldición que cargaba sobre sus hombros.

Cerró los ojos, se llevó las manos hacia el cabello y tiró de él con fuerza y desesperación mientras su pie se encontraba con la caja de chocolates y la pisaba con todo su peso.

-¡RANMA!

Esta vez la espera no ha sido tan larga, ¿eh?

Malas noticias se presentaron para mí en las últimas semanas y ahora no creo en el karma (8 La historia en este sitio que había estado esperando ilusionada que volviera a ser actualizada ha sido oficialmente descontinuada por el autor. Me ha sorprendido que no me provocara tanta decepción cómo hubiera esperado, pero supongo que fue porque lo había estado sospechando desde hace algún tiempo y había comenzado a perder interés en el fandom (perder interés en algo, ¡qué raro de mí!).

Aún así, sí que es una pena saber que no llegarás a ver el final de una historia tan buena que te gustó y emocionó tanto. Sin embargo, he sido capaz de comprender al autor en cierta medida después de hablar con él; también había perdido interés en la historia como para continuarla y su atención estaba en otra parte, además, lo que tenía pensado para la historia era mucho más largo y ambicioso que lo que yo tengo para esta, eran planes cuyos detalles no estaban definidos y por tanto habría sido casi imposible acabarla sin que su musa lo hubiera iluminado. Tristeza, suspiros, resignación...

Pero eso no significan malas noticias para esta historia... Por mi parte, yo tengo planeado lo que quiero que ocurra en cada capítulo de esta historia prácticamente desde que la empecé hace años. Lo que pasará en los próximos capítulos ya está escrito en versión resumida e incluso el final ya lo está, lo cual he descubierto ayuda mucho incluso si no has perdido interés en tu historia. ¡Qué viva la organización!

Aunque algunos párrafos de este capítulo no han quedado cómo me hubiera gustado debido a la aún persistente falta de inspiración y no he podido reflejar muy bien a los personajes ya que hace mucho que no trato con ellos ni he vuelto a leer Ranma en un tiempo, este capítulo definitivamente me ha gustado más que el anterior.

Ahora más que nunca sé que es posible acabar Loco de Celos para ustedes, fieles lectores. Sólo hace falta tomarlo con calma y escribir un poco cuando tenga tiempo, poner algo de esfuerzo y, ¡listo! Ustedes, los que dejan su review y ofrecen su apoyo, son aliciente suficiente para terminar esta historia y satisfacerlos con el final que tanto merecen. Así que no se preocupen; tendrán su final y no deberán pasar por lo que yo jaja.

¡Sólo faltan tres capítulos más! Gracias por sus reviews a orange-star-destiny, Xilxil, mimato bombon kou, Zaneziana, Hoja de Papel, mrs jaken, min-san, akasha, diana, bry, nancyricoleon, KattytoNebel y Zwoelf; ¡veamos si alcanzamos los 100 reviews antes de que esta historia acabe!

Y disculpen por la larga nota de la autora que en su mayoría no tiene que ver con la historia, sino que sólo soy yo divagando y derrochando mis penas. Espero volver con el siguiente capítulo pronto.