CAPÍTULO 8
Kat sintió el momento exacto en que el barco llegó a puerto. Se asomó y observó un gran barullo. Pero no se sorprendió, era Tortuga, y había oído cosas terribles sobre esa ciudad. Escuchó pasos por el pasillo, y salió de su cuarto para "pasear" por la cubierta. Jack la miró desafiante, y ella le devolvió la mirada… Quien ríe el último ríe mejor. Se sentó en las escaleras del timón, y esperó a que todos se marchasen.
Los piratas salían riendo y cantando, todos deseaban visitar Tortuga, la miraban con lástima, pero ella ignoraba sus miradas. Cuando todos se hubieron ido, entró en la habitación, donde había anudado varias sábanas. Salió con ellas, y evitó a los que se habían quedado para guardar el barco.
Se colocó a un lado de la cubierta, donde no podía ser vista, y que daba a una pequeña pasarela. Ató la liana a uno de los mástiles, y la lanzó hacia abajo. Tendría que dar un pequeño salto para llegar abajo, pero nada que no pudiese hacer, y que no hubiese hecho antes. De pequeña tenía una pequeña casa en un árbol, con su hermana, y subían y bajaban todo el tiempo.
Así que se armó de valor, y se encaramó a la barandilla. Pasó un pie al otro lado, apoyándolo en un soporte de madera, y se agarró para poder pasar el otro. Entonces agarró la liana, y bajó por ella, no haciendo nada de ruido. Saltó a la pasarela sin ningún problema. – Ja¿quién se queda sin salir hoy? – pensó para sí misma. Ya había anochecido, y comenzó a caminar hacia el murmullo de gente.
Había algunas mujeres… muy destapadas, que la miraban muy raro. Y tuvo varias ofertas de piratas para "pasar un buen rato", ella los ignoró y continuó su camino. La verdad es que no sabía muy bien a donde ir… pero divisó a Jack en una de las tabernas, bebiendo como un cosaco… Pasó de largo y decidió entrar en otra, en la que había un grupo de gente tocando instrumentos.
Se acercó a la barra donde le atendió un hombre tuerto, que llevaba una pata de palo, y que no parecía muy aseado… Reprimió la cara de asco. – Un… un vaso de agua – pidió a gritos, para que pudiese oírla. – Sólo ron – le dijo el camarero con voz muy ronca - ¿Qué? – le gritó ella, que no había podido escuchar lo que le decía - ¡Sólo ron! – le gritó el camarero. Kat asintió… - Oh pues… un vaso de ron.- le dijo no muy segura… no había probado el ron en su vida, apenas si había bebido algo de champán y vino. Se apoyó en la barra dando la espalda al camarero, observando el bar.… Había gente pegándose, otros besándose de una manera bastante desagradable, y había gente bailando y bebiendo.
Ella sonrió y se giró cuando el camarero le tocó la espalda, cogió su vaso y fue a sentarse, cuando un hombre la agarró del brazo – Hola preciosa¿te apetece pasar un buen rato? – le preguntó. Estaba claramente borracho.
Entonces otro hombre agarró el brazo de este último. – Deja en paz a la señorita – le ordenó. Tampoco estaba muy sobrio… era muy mayor, y ahuyentó al molesto pirata.
Kat sonrió al hombre – Gracias – le dijo agradecida.
Él la miró y sonrió a su vez, - No es molestia, me recuerdas a mi nieta pequeña. – Le comentó – Pero puedes agradecérmelo sentándote conmigo y haciéndome compañía un rato – le dijo.
La chica asintió con la cabeza y lo siguió hasta una mesa de un rincón. – Por las niñas bellas – le dijo levantando su vaso. Ella hizo lo mismo, y tomó su primer sorbo de ron. No fue agradable… sintió un sabor amargo en su boca, y un increíble ardor en su garganta. Abrió la boca para que entrase aire, y tosió.
El hombre viejo reía - ¿Has oído hablar del Cayo Esquivel? – le preguntó con un tono bastante ebrio. Ella negó con la cabeza - En 1720 un grupo de barcos de la flota española viajaba a Europa desde Matanzas con unos baúles de joyas y dinero de los negocios de varias familias poderosas en la isla de Cuba. – comenzó a decir, sólo parando para tomar otro sorbo.
Kat ya estaba encandilada con la historia, y lo escuchó con atención - Cuenta la tradición que el astuto Calico Jack, un maravilloso pirata, se escondió por el lado Este del Cayo Esquivel y al pasar la flota cañoneó a dos de los buques, que se hundieron al instante – soltó una carcajada. – Ya sólo quedaba el barco que le interesaba, donde iba la carga, y que a pesar de tener cañones no los disparó, rindiéndose, pero Calico desconfiaba, así que lo abordó, sin dejar supervivientes. Calico era cruel y despiadado. – Le contó.
Ella estaba fascinada. Parecía que ese hombre hubiese estado allí… quizá lo estuvo. Se le había acabado el ron, así que pidió otro vaso. - ¿Y qué ocurrió? – preguntó Kat, curiosa.
El hombre tomó aliento. - El tesoro de baúles fue encontrado, y todos fueron bajados por un grupo de piratas a las arenas de Cayo Esquivel del Norte donde fue enterrado. – El hombre tosió fuertemente, y luego carraspeó para aclararse la voz – Después, Calico Jack fue capturado y ahorcado en Jamaica. Pero el tesoro aun permanece en algún rincón del legendario cayo esperando que alguien lo encuentre – le dijo misteriosamente, y mirándola a los ojos.
Kat mantuvo la mirada - ¿Así que el tesoro sigue escondido? – le preguntó intrigada. Vio asentir al hombre. – Fíjate… está todo aquí – le dijo riendo, y sacando algo de su bolsillo. Era un mapa. – El tesoro de Calico Jack – le dijo señalando la "X". – Pero el Cayo está plagado de peligros… Está en tus manos encontrar el tesoro – le dijo haciendo que Kat se sorprendiera y lo mirase a los ojos.
- ¿En mis manos? – le preguntó. El hombre asintió – En tus manos… es tuyo. Yo ya estoy mayor… y tú pareces una buena chica – aseguró mirándola como con ternura.
Ella sonrió – Pues… gracias – le dijo sonriendo. Se rompió una botella cerca suyo, así que se giró para ver que había ocurrido - ¿Y cómo consiguió el…? – comenzó a decir volviendo a mirar hacia el hombre… que ya no estaba ahí. -…mapa? – terminó desconcertada. Miró a su alrededor, sorprendida. ¿Dónde se había metido?
Se levantó de su asiento, para mirar el bar, y no estaba por ninguna parte. Estaba confusa… decidió salir de la taberna, muy extrañada.
Pero no había dado más que dos pasos, cuando vio salir a Jack con Gibbs de la taberna donde les había visto antes… - Mierda…- pensó. Trató de esconderse, y se giró para que no la vieran, pero ya era demasiado tarde.
- ¡Eh! – gritó Jack, haciendo que ella se girase de nuevo
- ¡Hola señor Sparrow! Señor Gibbs… - dijo Kat inocentemente, como si no hubiese hecho nada malo.
- ¿Pero qué demonios estás haciendo aquí¡Creí que te había ordenado que te quedases en el barco¡Y es Capitán! – gritó Jack malhumorado.
Eso hizo que Kat tomase su antigua actitud a la defensiva - ¡Oh¿Realmente pensabas que me quedaría ahí encerrada? – le dijo en el mismo tono que él había empleado con ella.
Jack la agarró del brazo con muy poca delicadeza y la empujó hasta una calle en la que no había mucha gente, Gibbs iba con él – ¿Realmente pensabas que desobedecer una orden iba a ser tan sencillo? Dame una buena razón por la que no debería encerrarte en los calabozos del barco – le dijo en un murmullo.
La chica abrió mucho los ojos - ¡Pues el mapa de un tesoro, por ejemplo! – gritó, provocando un silencio absoluto.
El Capitán abrió la boca, confundido - ¿Un…¿Un mapa? – le preguntó atónito.
Ella sonrió, sintiéndose ganadora – El mapa que lleva al tesoro de Calico Jack, al Cayo Esquivel – le aseguró mirando a Gibbs.
Jack seguía alucinado - ¿El mapa de Calico Jack? – le preguntó aún más confuso. ¿Cómo había encontrado el mapa de uno de los mayores tesoros de los que se hablaba en el Caribe?
Kat seguía con su tono divertido – Sí… ¿Vas a repetir todo lo que yo diga? – le preguntó burlona. Gibbs reía.
Jack sacudió la cabeza, volviendo a la realidad. – Volvamos a la Perla, lo discutiremos allí – dijo seriamente, y volviendo a agarrarla del brazo.
Bueno, lo primero quisiera decir que siento el retraso, y que tengo bastantes capítulos a punto, así que podré subirlos con más rapidez, todo depende de vuestros reviews, jaja. Sé que es corto, pero prometo actualizar con más frecuencia, palabra de pirata.
Muchísimas gracias a mis reviewers, os lo agradezco muchísimo y no sabéis lo que me ayuda . Por favor, no dejéis de hacerlo! Un besazo.
