Hola mis ¡IR! Sé que ahora si no tengo perdón pero la verdad tuve muchos problemas 1. Me enferme (que raro) 2. No tuve internet, eso fue horrible 3. La escuela ya sabe cómo es a veces de fastidiosa y 4. No he tenido inspiración y 5. Que a lo mejor borren los fics que estén basados en libros (rumores, rumores everywhere pero deprimen), la verdad esta historia como lo dije siempre NO ES MIA yo solo la adapte al IR pero eso si cambiando algunas partes o quitando otras, no es solo copiar y pegar, también hay que poner un poquito de nuestra imaginación jejeje en fin, aquí les traigo otro capítulo. Ya estamos en el clímax de la historia.
Φ AGRADECIMIENTOS Φ:
*Kureimy* ^lucy-nya^ *Noriko X* ^Albii-chan^ *AriatneNamizake* ^lovetamaki1^ *nami-chan* ^darisu-chan^ *Kiara Namikaze* ^Clan Yuki^ * * ^tany13^ *evav262* ^rinxxxav^ *momonani10* ^Guest^ *kamelia13* ^anikar^ las del twitter tambien y claro a todas las personas que leyeron el fic, muchísimas gracias.
/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/ ACLARACIONES /*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/
-En los pensamientos de Rukia, Ichigo seguirá siendo Lord Kurosaki, aún no tiene la confianza de pensar y menos decirle Ichigo, aunque ya se está acabando eso
-Para ya no hartarlos con tanto Lord Kurosaki, pondré el nombre de "Ichigo" en la narración, solo en algunos casos…
-El aspecto de Ichigo es como cuando peleo con Aizen (No Mugetsu)
-Este fic contiene Occ (siempre quise eso xD)
Φ Φ La historia es una obra original de la gran Bárbara Cartland, es algo así como un tributo, me encanto esta historia y quise adaptarla al IchiRuki cualquier parecido a alguna telenovela es pura coincidencia xD y claro hay algunos detalles que le iré aumentando a la historia, aunque no muchos. Φ Φ
Por supuesto los personajes no son míos, sino del gran sensei Tite Kubo, "se te quiere Tite" ya quiero que hagas oficial el IchiRuki e IshiHime xD.
PD.No soy buena con las canciones románticas xD
· O · O · O · O · O · O · O · O · O · O · O · O · O · ƸӜƷ..BODAS DE ODIO (Call of the heart)..ƸӜƷ· O · O · O · O · O · O · O · O · O · O · O · O · O ·..
Rukia era portadora de un mensaje que hubiera preferido morir antes que entregar. A última hora su hermosa hermanastra había decidido no fugarse con el rico y apuesto Lord Ichigo Kurosaki, quien esperaba por ella en la iglesia para casarse.
Cuando Rukia se encontró frente al enfurecido novio, la chica esperaba resignada presenciar un nuevo estallido de cólera de Lord Ichigo Kurosaki. El mal carácter de su señoría era ya legendario entre la sociedad Londinense.
¿Qué sería capaz de hacerle a ella ahora? Su reacción la tomó por sorpresa.
Canción de entrada: "si tú me amas (If You Love Me)- Il Divo" (imaginarse la entrada jejeje escenas de telenovela)
Escenas del Capitulo anterior:
Entonces se abrió la puerta y Hanatarou asomó la cabeza. Vio a Rukia y se dirigió a ella:
– Su señoría la espera afuera, milady.
Ella levantó el rostro con rapidez. Lo miró, incrédula.
– ¿Su... señoría?
– La espera, milady.
CAPITULO 9
"El caballero de los caminos"
-Milady se les ofrece algo.
-No Charlotte, te puedes retirar-decía una molesta Tatsuki.
-Tatsuki no crees que ya se tardaron- pregunto Chizuru
-Si ya paso bastante tiempo, no crees que ya deberían estar aquí-dijo Karin.
-Lo sé, pero donde rayos se habrán metido, le dije claramente a Renji que trajera después de la asamblea a Ichigo. Y ahora más me urge que venga al saber la verdad, para que se entere de una buena vez.
-A lo mejor fueron por unas copas-exclamo Chizuru
-¿Copas? Si claro nada más venga me va a oír
-Tranquilízate Tatsuki….
-Espero que Toushiro y Keigo ayuden, ya ven como es Ichigo –dijo Karin
-ojala y venga, ya que tengo un mal presentimiento…
-Tranquila Chizuru todo estará bien
-Eso espero…. Oh alguien ha llegado
En eso entran en el salón Keigo, Toushiro y quedándose atrás de la puerta un asustado Renji queriéndose ocultar de la mirada de su esposa.
-Buenas noches-hablaron Toushiro, Keigo y Renji al mismo tiempo
-¿Por qué hasta ahorita? ¿Dónde rayos estaban? -Grito Tatsuki mirando fijamente a los caballeros y después vocifero- Y lo más importante ¿Dónde está Ichigo?
-Es cierto, ¿Dónde está?-exclamo Karin
-Bueno….-Hablo Keigo
-Hablen, no se queden callados….
-Tatsuki, Karin tranquilícense, déjenlos hablar- hablo Chizuru
-Por eso amo a mi linda Chizuru, ella tan hermosa y dulce- grito Keigo
-Asano ya cállate, Renji sal de una buena vez, yo diré que ha pasado…
Los caballos iniciaron de nuevo la marcha.
Durante un momento, Rukia no se atrevió siquiera a mirar a Ichigo, ya que Hanatarou escucharía cuanto dijera y como él tampoco hablaba, le dirigió al fin una mirada furtiva.
Aunque él estaba de perfil, pudo notar que tenía el ceño fruncido y la boca apretada. ¡Estaba furioso! Y era con ella, a pesar de que había hecho lo que creyó mejor para él. ¡Lo que pensó que lo haría feliz!
Ichigo condujo el carruaje hasta que llegaron a un lugar donde los caballos podían dar vuelta y se detuvo para dejar pasar a la diligencia.
El sol, que se hundía en un resplandor glorioso, ya había desaparecido en el horizonte. Oscurecía y el camino hacia "Las Noches" se cubría de sombras.
– Dígame ¿Por qué se fue? – preguntó Ichigo antes de reiniciar la marcha.
– Bueno… Pensé... que no querría... que me quedara,... más tiempo – tartamudeó Rukia.
-¿Qué no quería que se quedara? ¿Está usted hablando en serio?- Exclamo Ichigo
-Si… Por supuesto
– ¿Y usted deseaba irse?
Ella levantó el rostro para mirarlo, entre asombrada y temerosa, y él notó huellas de lágrimas en sus mejillas y vio que sus pestañas estaban húmedas.
Entonces sonrió y su expresión se animó al añadir:
– Milady ¿No ha aprendido todavía que nunca dejo un edificio sin terminar?
El dolor desapareció del pecho de Rukia y ya no sintió temor.
Una ola de increíble felicidad la envolvió, pero antes que pudiera responderle, él tiró de las riendas y los caballos empezaron a moverse.
-Al parecer no lo he hecho
-Entonces tiene mucho que aprender todavía "Rukia" así que no se puede ir sin haber aprendido
"¡Me lleva de vuelta!", se dijo. "¡De vuelta... a casa!"
Los caballos galopaban, pero ahora con menor velocidad que antes.
Rukia ya no tenía que soportar el olor, el calor y la proximidad de los otros pasajeros. El viento rozaba su rostro y una profunda emoción embargaba su corazón.
No había necesidad de palabras. Ichigo de nuevo, la rescataba de un profundo calabozo para sacarla a la deslumbrante luz.
Un grupo de vacas que cruzaban el camino los detuvo, lo cual aprovechó Ichigo para preguntarle:
– ¿Se siente bien?
– Sí, bastante bien.
Su pena había desaparecido. Todo le parecía luminoso y lleno de esplendor. Estaba al lado de él y eso era todo lo que le pedía a la vida.
Oscurecía y las nubes se hacían más densas, presagiando lluvia, pero como transitaban por un camino estrecho, y zigzagueante, con el bosque a ambos lados, era peligroso avanzar con rapidez.
Se movía por lo tanto con lentitud cuando, al salir de una curva, escucharon un grito al lado derecho del camino.
Ichigo, instintivamente, se detuvo cuando dos hombres a caballo aparecieron frente a ellos.
– ¡Alto y manos arriba!
Rukia lanzó un grito ahogado y vio que Ichigo volvía la cabeza hacia los dos enmascarados, que se detuvieron junto al vehículo.
El bajó la mano hacia una bolsa donde siempre llevaba una pistola para casos de emergencia, pero antes que pudiera alcanzarla…
-Le advertí que no se moviera….
El salteador disparó y lo hirió en un hombro.
-Ichigo….
Rukia lanzó un grito e Ichigo, soltando las riendas, se llevó la mano izquierda hacia el hombro lastimado.
– ¡Será mejor que no intente ninguna otra tontería! Porque no dudare en lastimarla ¿me ha entendido? – amenazó el salteador con voz ronca.
– ¡Sáquenlos del camino! – ordenó otra voz y Rukia se volvió hacia la izquierda, donde había otro enmascarado más.
¡Y su Lord Kurosaki herido!
El hombre que disparó se acercó más al carruaje. Ichigo, a quien el disparo había hecho inclinarse hacia adelante, se había incorporado de nuevo y miró desafiante al salteador.
– ¿Qué diablos quieren? ¡Traemos poco de valor!
– Necesitamos con urgencia buenos caballos.
– ¡Malditos! – exclamó furioso el pelinaranja.
Rukia notó entonces que el salteador volteaba su pistola y la tomaba del cañón. Levantó el brazo y ella comprendió que se disponía a golpear a Ichigo en la cabeza con la cacha.
Se puso de pie enseguida y extendió las manos para proteger a Ichigo.
– ¡No! – Gritó desesperada – ¡No puede hacerlo!
– ¿Y Por qué no? – preguntó el salteador.
Con voz quebrada por el miedo, ella logró tartamudear:
– Porque... a usted lo conocen como... "El caballero de los... caminos" y ningún caballero golpearía a un hombre... desarmado y herido.
El salteador lo miró.
-Jejeje. Tiene valor, señorita. Está bien, pero dígale al señor que se guarde sus maldiciones.
-Pero como se…
Ichigo iba a decir algo, pero Rukia le tapó la boca con la mano. Sabía que estaba furioso y que era incapaz de controlarse y de medir las consecuencias de sus actos.
Al sentir los temblorosos dedos de ella contra sus labios, él dijo en voz muy baja y controlada:
–Está bien, no lo provocaré.
– Por favor... no lo haga – le suplicó Rukia – ¡Estoy… muy... asustada! Y no quiero que lo vuelvan a lastimar.
-No se asuste, tranquila, todo estará bien.
El la miró y ella se sentó de nuevo a su lado, con la respiración entrecortada y el corazón palpitante.
Rodeó el brazo de Ichigo con sus dos manos, como para darse valor y sentir su protección.
Los asaltantes condujeron los caballos del carruaje fuera del camino y se adentraron por una vereda dentro del bosque. No se detuvieron hasta llegar a un claro, donde, en fecha reciente, se habían derribado algunos árboles.
Mientras unos empezaban a soltar los caballos, otro asaltante hizo descender a Hanatarou y lo ató a un árbol.
El que disparó contra Ichigo se acercó a ellos a un lado del vehículo y ordenó:
– Sus carteras y bolsa y todo lo demás que traigan de valor ¡y rápido! No tenemos mucho tiempo.
Se inclinó y tomó la pistola que Ichigo había tratado de sacar y, mirándola, exclamó:
– ¡Guau! Es mucho mejor de las que yo puedo comprar. Y también sus caballos son de los más finos que hemos conseguido.
Rukia comprendió que trataba de provocar deliberadamente al pelinaranja, por lo que le apretó a él el brazo con más fuerza.
– Entregue mi cartera al "Caballero de los caminos" –indicó con voz calmada, pero sarcástica.
Rukia hizo lo que él decía y los ojos del hombre se dirigieron hacia su bolso de mano.
– También me lo llevaré. Se lo regalaré a una mujer que me gusta.
Rukia se lo entregó, y cuando el hombre lo abrió lanzó un pequeño silbido de sorpresa al ver su contenido.
– ¡Es usted una mujer valiente! ¡Así es como me gustan! ¡Valiente y hermosa!
Le dirigió una mirada maliciosa con los ojos entrecerrados e hizo un gesto con los labios que la atemorizó.
De pronto, sintió un miedo desesperado de algo que no comprendía y se acercó más a Ichigo.
-Acérquese hermosa señorita
El salteador extendió la mano hacia ella y Rukia notó que Ichigo se ponía rígido.
Entonces se escuchó un grito de los hombres que soltaban los caballos. Ya empezaban a alejarse con los animales de su señoría y le indicaban a su compañero que se les uniera.
– ¡No tengo tiempo! – Exclamó mientras se echaba la pistola al bolsillo – ¡Lástima, es usted una bonita pieza! Adiós hermosa.
Espoleó su caballo y se reunió con los demás y un instante después desaparecieron entre la espesura.
Entonces empezó a llover. Rukia, inmediatamente, miró a Ichigo.
– Le atenderé el brazo, pero primero debemos buscar dónde cobijarnos. ¿Cree poder caminar?
– Sí, por supuesto.
Rukia notó que la chaqueta de él tenía una gran mancha escarlata. Bajó con presteza y, rápidamente, rodeó el vehículo para ayudarlo a descender, pero él se movió con cierta facilidad y se apresuró a caminar hacia los árboles.
Rukia se volvió hacia Hanatarou.
– Vuelvo en un momento a desatarlo, pero primero debo encontrar un lugar para que su señoría no se moje.
– Estaré bien, milady.
Mientras se dirigían hacia la espesura, donde los árboles podrían protegerlos de la lluvia, Rukia lanzó una exclamación. Delante de ellos se alzaba una rústica cabaña de troncos.
Con seguridad la habían hecho los leñadores que trabajaban en las cercanías, se dijo, y corriendo hacia la puerta la abrió y sintió una oleada de calor.
Quedaba aún el rescoldo de una chimenea improvisada, en la que apenas unas horas antes había ardido un buen fuego.
Rukia dejó la puerta abierta y corrió hacia donde Ichigo, lento y tambaleante, caminaba entre los árboles.
– ¡Encontré una cabaña!
– Será un alivio – le contestó y ella notó que era un esfuerzo para él hablar.
Al llegar a la, cabaña, se dejó caer exhausto en el suelo de tierra. Rukia llevaba con ella su pequeño bulto de costura que había tomado de La Mansión Kurosaki. Lo abrió y dijo:
– Voy a cortar su manga para poder vendarle el brazo. Trataré de no lastimarlo, aun cuando será imposible quitarle la chaqueta sin que le duela.
Sólo tenía sus pequeñas tijeras de bordar, pero logró cortar la manga de la fina chaqueta. Vio que la herida estaba en lo alto del hombro y pensó con cierto alivio, que tal vez la bala sólo había rozado la piel, sin tocar el hueso.
La sangre le impedía sentirse segura de nada. Escurría por el brazo de Ichigo y lo cubría todo, incluso su mano, con un hilo escarlata.
Rukia hizo una compresa con su ropa interior, la presionó contra la herida para detener la sangre y la vendó con tiras que había cortado de su camisón.
Cuando terminó pudo notar, a pesar de la penumbra de la cabaña, la palidez de Ichigo y comprendió que debía sufrir mucho.
– Iré a liberar a Hanatarou.
– Hay una botella de coñac en el carruaje. ¿Sería tan amable de traerla?
– Por supuesto, ¿por qué no me lo dijo antes?
Corrió tan rápido como pudo hacia el vehículo. Ya para entonces llovía con fuerza.
Tomó el coñac, así como la manta, y regresó presurosa a la cabaña. Entregó la botella abierta a Ichigo, tomó sus tijeras y volvió a donde estaba Hanatarou.
Resultaba difícil tratar de cortar la gruesa cuerda con que lo habían atado. Primero, intentó deshacer el nudo, pero no lo logró.
– Iré por ayuda, milady – dijo Hanatarou cuando al fin logró soltarlo.
– Sí, por favor. Me temo que la villa más cercana se encuentra lejos. Recuerdo que hace bastante la dejamos atrás.
– Tal vez tengo que ir todavía más lejos. En esos lugares pequeños será difícil encontrar algo conveniente en qué transportar a su señoría.
– Supongo que tienes razón, Hanatarou. En ese caso, lleva por favor los cojines del vehículo a la cabaña, para que su señoría esté más cómodo. Allí había un fuego en la chimenea.
– Lo encenderé de nuevo, así tendrán calor y algo de luz mientras yo vuelvo.
Hanatarou arrancó los asientos acojinados, los llevó a la cabaña y ayudó a Rukia a colocarlos, de modo que Ichigo pudiera sentarse en uno de ellos y recostarse en el otro.
Para entonces, la oscuridad era casi total. Por fortuna, había suficiente madera y la chimenea tenía buen tiro. Hubo más claridad cuando Hanatarou encendió de nuevo el fuego.
– Me iré ahora, su señoría. Volveré tan rápido como pueda.
– Gracias, Hanatarou – contestó Ichigo.
Hanatarou desapareció en la oscuridad, después de apilar una buena cantidad de madera, que según calculó Rukia alcanzaría para varias horas.
Entonces, al darse cuenta de que Ichigo sostenía con mucho trabajo el brazo lastimado, lanzó una exclamación y salió de la cabaña.
Unos segundos después, regresó con su enagua en la mano, después de quitársela afuera. La extendió en el piso y cortó con las tijeras una tira larga.
Con mucha suavidad, la cruzó por el cuello de Ichigo, para que le sirviera de cabestrillo.
– ¿Está mejor así? – preguntó.
– Es usted una enfermera muy competente.
– Sólo espero haber hecho lo correcto. Mamá estaba muy orgullosa de sus vendajes y siempre le enviaban a quienes se lastimaban, en especial los niños. Yo siempre le ayudé, pero jamás lo había hecho sola.
– Le estoy muy agradecido.
Ella lo miró dudosa, y dijo con voz queda:
– Es mi... culpa... que le haya sucedido esto. ¿Cómo podré... pagarle... la pérdida... de sus... caballos?
– ¡Pudimos perder algo mucho más valioso!
Ella pensó que se refería al hecho de que el forajido podía haberlo matado. Luego recordó también que el hombre había extendido la mano hacia ella y tembló.
– Ya todo está bien – dijo Ichigo como si adivinara sus pensamientos – Todo ha terminado. Sólo tendremos que soportar una larga espera hasta que Hanatarou traiga ayuda. Le sugiero que se siente junto a mí para que la manta nos cubra a ambos.
– Sí, claro.
Rukia no pudo evitar experimentar una extraña emoción cuando sintió el cuerpo de él junto al suyo. Estaba a su lado, y apenas unas cuantas horas antes sufría con la idea de que no volvería a verlo.
Desde el fondo de su corazón, elevó una plegaria de agradecimiento.
– Me temo que hemos perdido la cena. ¡Y se trataba de una ocasión especial!
–Yo estoy feliz... aquí.
– Se portó muy valiente y como me parece que debe haberse agotado, me gustaría que tomara un poco de coñac.
Rukia iba a negarse, pero le pareció que sería un error discutir. Tomó unos pequeños sorbos y sintió que el coñac la quemaba por dentro. Luego, le entrego a él la botella para que bebiera el resto.
– ¿Se siente mejor? – le preguntó.
– Estoy... bastante... bien. Es de... usted... de quien… debemos preocuparnos.
– Creo que lo más sensato que podemos hacer sería tratar de dormir un rato – le indicó con voz cansada.
Cerró los ojos después de un bostezo y Rukia se volvió para mirarlo. ¡Qué apuesto era!, pensó. Estaba con él a solas y ya no tendría que decirle nunca adiós.
¿Qué había sucedido? ¿Qué le dijo a Orihime y por qué había ido a buscarla? Tenía una decena de preguntas qué hacer, pero sabía que no era el momento de que él las contestara.
Por lo pronto, debía conformarse con lo que los dioses le brindaban. El hombre que amaba estaba a su lado y sin importar lo que el futuro le deparara, al menos estaría con él un poco más de tiempo.
"¡Te amo!", hubiera deseado decir con voz alta y su corazón repetía una y otra vez:
-"¡Te amo, te amo!"
"Escenas del próximo Capitulo"
Él nunca lo sabría, pensó, y cuando ya no se interesara más en ella, siempre podría recordar ese momento, viéndolo con la cabeza reclinada sobre su pecho…
Canción de cierre: "La fuerza del destino (Sandra Echeverria ft Marc Anthony)" (imagínense las escenas)
Bueno eso es todo por ahora. Espero que les haya gustado, espero actualizar pronto y no olviden regalarle un review a esta pobre alma jejeje se aceptan sugerencias, aclaraciones, opiniones, menos insultos (o tal vez) ehhh, los quiero mucho.
^_^ *~*ShIrAgEtSu*~* ^_^
