Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer y a la Saga Crepúsculo, sólo me adjudico la historia y algunos personajes.
Este fic está participando el Reto Anual "Te proponemos un longfic" del foro "Sol de Medianoche"
Nro de palabras: 2,236
Capítulo 9: Siendo un crío parte I
.
Edward's POV
Me sobresalto al sentir los dedos de mamá removerme los pies.
—¡Venga, Edward! ¡Es tardísimo! —me apresura.
Gruño con fastidio y me levanto de un salto.
Malditos lunes, los odio.
No deberían existir.
Me visto con toda la pereza del mundo y me acuesto nuevamente, jugueteando con mi móvil. Ningún mensaje. Por lo menos no de Bella.
*¿Salida hoy?
Rose.*
Ignoro por completo ese WhatsApp y le escribo a Jake.
*No te olvides de la tarea de inglés
Edward.*
Cuando me aseguro de que lo leyó, apago el móvil y cierro los ojos unos minutos.
No sé por qué las mamás se empeñan en mentir con respecto a la hora que es al momento de levantarte. Faltan todavía 30 minutos para las siete de la mañana, la hora de entrada de clases.
—Tenemos que irnos, debo llegar temprano al trabajo —me informa Jasper desde la puerta.
Sí, mi padre volvió a casa. Después de encontrarlo escabulléndose por la ventana de mamá, no les quedó otro remedio que volver a la normalidad y dejar de traumarme con ese tipo de experiencias tan desagradables. Quizá qué estarían haciendo.
Me da escalofríos de sólo pensarlo.
Como todos los lunes la escuela está vacía, todos deciden tomarse este día o simplemente llegan para la segunda hora. Yo lastimosamente no tengo unos padres que me apoyen para hacer eso, para ellos es importante no faltar en los estudios.
Jake y yo nos saludamos con un abrazo —de esos de chicos, en donde hay más golpes y dolor que una demostración de cariño— y nos sentamos en una de las bancas a esperar que suene la campana de inicio de clases.
—¿Dónde estuviste ayer, pendejo? —me pregunta Jake—. Te estuve llamando y no contestabas.
Con tu madre, teniendo sexo.
—Durmiendo, no me sentía muy bien —respondo, en cambio.
Jacob se ríe y niega con la cabeza.
—Follándote a Rose, seguramente. Yo estaba malditamente aburrido. —Bufa.
Creo que lo de Rose pasó a segundo plano desde que conocí a Bella, no creo que ella se le parezca ni un poco, no puedo bajar de nivel una vez que consigo algo que me gusta.
De pronto, recuerdo la pelea que tuvimos ayer. ¿En qué estaba pensando yo? Sólo es sexo. Sexo carnal, deseo, pasión. No hay nada más. No tiene por qué molestarme que ella salga con otros tipos, es una mujer adulta y yo un adolescente ávido de placer, ¿acaso no sería muy marica atenernos a la monogamia?
—Edward, ¿me estás escuchando? —Jake chasquea sus dedos frente a mis ojos.
—Disculpa, me perdí.
—Mamá ha estado muy rara, sale seguido, cosa que ella no hacía cuando venía. ¿Crees que esté en algo frecuente con alguien? —Hace una mueca.
Esto tiene que ser una maldita broma.
—No lo sé, Jacob —digo, cortante— ¿no está muy grandecita para saber qué hacer con su vida?
Jake levanta las palmas de sus manos hacia mí y se carcajea.
—Cálmate, eh. Lo que ella haga con su vida es su problema, pero me da curiosidad. —Se encoge de hombros y suspiro. Acto seguido, suena la campana y nos vamos al laboratorio de biología.
Rose me intercepta en la última hora no muy contenta y me encierra a la fuerza en el armario del conserje, a pesar de mis quejas.
Cubre mi boca con su mano y apega su cuerpo al mío, sobre la pared.
Es increíble la fuerza de esta mujercita.
Mete su puta mano en mi pantalón y me pongo duro al instante. ¡No ahora, por favor!
—Rosalie, no… —replico, en un gemido.
Ella me silencia con un beso baboso y yo sigo poniendo resistencia.
—No sé con qué putita has estado este fin de semana para ignorar mis llamadas pero ahora yo necesito de ti, y tienes que dármelo —demanda, con furia y excitación.
—Yo no te debo nada… —escupo, soltándome de ella al fin.
Ella se ríe con sarcasmo y me estampa contra la pared de nuevo.
—¿Ah no? ¿Es que debo recordarte las veces que estaba jodidamente desanimada para el sexo y aún así te complacía?
Mierda.
Me paso las manos por el rostro, tratando de responder algo coherente. Pero no lo consigo. Ella tiene mucha razón. Durante meses ha sido mi juguetito de placer y no ha puesto oposición, a pesar de que muchas veces estaba indispuesta, ponía su mejor cara y me hacía llegar.
—Sé que es injusto, Rose, pero no te obligué nunca. ¿O sí? —Saco mi mejor carta. Todo fue consensual.
—¿Tiene mejores pechos que yo? —curiosea, con un tono amargo de voz.
—Rose… —musito con voz cansina.
—¡Eres un hijo de perra! —exclama, propinándome una fuerte bofetada y saliendo del armario.
—Supongo que me lo merecía… —susurro, sobándome la mejilla.
El conserje chasquea la lengua y me empuja fuera del lugar. ¿Cuándo llegó aquí?
Siempre he pensado que ese hombre lo sabe todo de los estudiantes, sólo por la forma en que nos mira.
Qué miedo.
Sacudo la cabeza y me dirijo al estacionamiento, a esperar a Alice.
Hay un revuelo por alguna pelea tonta pero no me interesa andar fisgoneando hoy, sólo quiero llegar a mi casa. Es un día de mierda.
No hay señales de Bella. Ni de Jacob.
Por la primera es por la que me siento como la mierda revuelta con vómito, ¿es que no piensa decirme algo? ¿Acaso yo debo decirle algo? Es lo justo, pero no entiendo ni por qué no nos hemos hablado. Digo, ¿no piensa tener más sexo conmigo? Esa fue una tonta pelea nada más. O quizá la asusté lo suficiente como para cortar todo el rollo conmigo.
Me armo de valor y le mando un WhatsApp.
*¿Bella?
Edward.*
Me quedo un rato mirando hacia la pantalla, esperando su respuesta. Al menos necesito que lo lea y me responda un simple: "Deja de joder". Algo que me haga saber qué sucederá con nosotros. Si ya era bastante confuso lo que sucedería esta semana, después de esa pelea, se volvió un problema de matemática.
Dejo de mirar como obseso el móvil, y lo guardo en mi bolsillo.
Alice llega pitando como loca.
—¿Qué demonios pasa contigo, mamá?
Ella me fulmina con la mirada y me da un golpe en la boca.
—Malas palabras.
—¡Oye! Se supone que te debo dinero, no golpes. —Ruedo los ojos.
Alice me mira enarcando una ceja.
—Soy tu madre, ¿lo recuerdas?
—¡Cómo podría olvidarlo! —farfullo.
Alice se ríe histéricamente y la miro confundido.
—Estás loca.
—Nos vamos de viaje en vacaciones, por tu graduación —canturrea, contentísima.
—¿Y por eso tienes que comportarte como una mujer con trastornos bipolares?
—¿Olvidas hace cuánto no viajamos? A tu padre le aprobaron unas vacaciones pagadas, al fin.
—Odio decirte esto, má, pero cuando un hombre enloquece regalando cosas costosas es porque ha tenido a otra…
Alice se carcajea y estaciona el coche frente a la casa.
—Si tu padre ha tenido a otras, yo también pude haber tenido a otros. —Me guiña un ojo—. Pero igual disfrutaré el viaje, no sé tú.
Sí, es absurdo pensar en Jasper con alguien que no sea mamá, cuando sé que la ama locamente. Pero no hay que confiarse de los hombres.
Ya estoy hablando como las chicas, joder.
Y sí, supongo que será divertido este famoso viaje.
—Ah y estamos pensando invitar a Jake y sus padres —añade, dejándome congelado.
Eso sólo significa una cosa…
La presencia de Bella, en un lugar lejos de aquí, donde podemos hacer cosas a hurtadillas. Mi "supongo que será divertido" va a cambiar a "¡absolutamente será divertido!"
Inconscientemente sonrío. Y Alice lo nota y me golpea fuerte el hombro.
—Ni pienses que irás de putas con Jacob, ¿ok?
Me sobo el hombro y le saco la lengua.
Bueno, al menos no será de putas… Pero si de mamacitas.
Me río por el chiste de humor negro, no debería reírme, si Jake se enterara…
Mi móvil vibra y lo saco con rapidez, temblando.
Es sólo una notificación de Facebook, maldita sea.
Así transcurre la semana, sin noticias, sin un puto "Jódete" de su parte. Ni siquiera la he visto "En línea".
Es frustrante, a lo grande.
Me mantengo alejado de su casa porque no quiero apresurar las cosas, ni molestarla. No soy de presionar a las mujeres, soy más de dejar que las cosas fluyan. Y pensando en esto, me aterra el haberla presionado ese día, con esto de no más chicos que yo.
¡Otros matarían por una mujer mayor así y que además, te incitara a hacer tríos! —Cosa que ella no ha hecho, pero si lo propusiera, no aceptaría.
Estoy demasiado confundido como para hacer algo. Como para ir hasta allá y plantarle cara.
Es jueves, me encuentro recostado en mi cama jugando con una pelota de béisbol, otro de mis deportes favoritos, y mamá tiene música a todo dar. Papá salió con sus amigos a jugar póquer. Yo no he querido contestarle a Rose, sé que mañana me la va a hacer más difícil cuando tengamos clases de inglés, la única que comparto con ella en la semana. Pero no me importa. A la mierda ella y todas.
Estoy decidido a dejar esto con Bella. Es inútil pensar que ella me va a buscar nuevamente. Quizá estos días le han servido para pensar más acerca de lo nuestro y tomó la decisión más correcta, libre de dolor y decepciones: no más sexo conmigo.
Por alguna razón esto me afecta más de lo que debería, no es como si hubiésemos compartido demasiado tiempo, de hecho yo sabía que sería corto. Pero nunca imaginé que sería así de corto. Quedé con muchas ganas de más. Grave error, amigo.
Me lavo la cara, los dientes y me peino, me visto lo mejor que puedo y salgo a caminar un rato. Tal vez entre a un bar con mi identificación falsa, o tal vez no.
Suspiro y hago lo que desde hace rato no hacía, compro un cigarrillo y lo enciendo. Doy unas caladas y lo tiro, pisándolo. Tengo que aprender a controlarme, no debo caer de nuevo.
Durante un par de años fui fumador incontrolable, por eso detesto tanto que la gente fume. Le di muchos dolores de cabeza a Alice y no quiero que vuelva a suceder. Es horrible lo que ese pequeño cilindro te hace. Recibí charlas y charlas, hasta que cambié de pensamiento.
De vez en cuando, compro uno y con dos pitadas, me alivio y lo tiro. Esto sucede al menos una vez cada tres meses, sólo cuando estoy muy estresado. Según el psicólogo, con el tiempo, lo abandonaré por completo, ni siquiera bajo estrés me hará falta. Pero es una buena técnica el botarlo aun cuando no esté acabado, ya que me da poder. Poder de decidir cuándo lo dejo y cuándo no.
Ya saben, locuras de psicólogos, pero que en verdad me han servido.
Camino otro poco y consigo un bar, un buen bar en verdad. Me gusta frecuentarlo pero es costoso.
Entro sin problema porque es jueves y el tipo gordo de seguridad no mira dos veces la identificación.
Tomo unos tragos, bromeo con unos chicos que ya conozco de allí y visualizo el lugar en busca de alguna mujer.
Una cabellera castaña llama mi atención, me levanto tambaleante por tantos tragos que tengo encima y me acerco a ella.
—¿Bella? —balbuceo.
Ella voltea sorprendida y antes de que pueda caer, me retiene y me sienta.
—¿Edward? ¿Qué haces en este lugar? ¡Por dios! —me zarandea e intenta que reaccione, yo sólo atino a sonreír estúpidamente—. ¿Siquiera puedes ponerte de pie?
—¿Estás aquí con otro hombre, eh? —murmuro, dudando de que ella haya entendido lo que dije.
Bella bufa con fuerza y le pide a alguien que le ayude.
Un hombre robusto, me levanta por los brazos y me echa dentro de lo que parece un coche. Intento abrir los ojos y a pesar de que todo está borroso, alcanzo a ver a Bella a mi lado, conduciendo dicho coche con furia.
Suelto una risita inapropiada y ella me fulmina con la mirada.
—¿Tú estás loco o te haces? ¿Cómo llegas a tomar hasta este punto? ¡Se nota que eres un crío, maldita sea!
—Ahora soy un crío… —bromeo—, ¿por qué no contestas mis mensajes?
Bella rueda los ojos y aparca frente a una casa que jamás en mi vida había visto.
Me ayuda a bajar, y entramos a la misteriosa casa.
—Es mía. Pero no suelo venir —me explica, sin preguntárselo.
Asiento y me entrega una taza con café.
—Tómalo todo —me ordena, y a pesar de que rechisto, lo termino bebiendo todo.
Cuando estoy más lúcido, ella me abofetea.
—No tienes edad para esto, ¿de acuerdo? —Hoy es el día en el que las mujeres se empeñan en pegarme—. Espero no verte así nunca más.
Sonrío sin darme cuenta y ella me mira confundida.
—De acuerdo, no pasará de nuevo. Tengo mucho sueño.
Bella suspira con cansancio y bosteza.
—Yo también. ¿A la cama?
Le doy una sonrisa ladeada y ella me da un leve empujón.
—A dormir, Edward. Ya hablaremos mañana.
Me levanto como puedo y subimos a la habitación, nos tumbamos en la cama y ella me atrae hacia su pecho, acurrucándome allí.
Huele delicioso y es tan suave y caliente a la vez.
Cierro mis ojos y lo último que escucho antes de dormir es un "Lo siento" de su parte.
N/A: Chicas, gracias por leerme. Por la espera y por todo. En el grupo de Facebook expliqué la causa de la tardanza pero si no han visto, la razón es que tengo clases de lunes a lunes. Y por lo tanto me toca estudiar siempre y estos días los he tenido libre, así que puedo escribir un poco. No se desesperen, esto estará listo para el 1ero de julio, recuerden el concurso.
Comenteeeeeeeen, falta la segunda parte de esto. ¿Qué les parece hasta ahora? Edward está un tanto confundido. Y Bella ni se diga. (Aunque no lo demuestre).
Nos leemos (espero).
A x.
