Este capítulo contiene varios saltos entre personajes y es que narro lo que sucede a todos los que han aparecido, espero que no se haga difícil la lectura y que se entienda. Como que eso de complicar las cosas ya se me hizo costumbre jeje. Además tendrán información adicional sobre Freezer.
Capítulo 9:Rescatando al soldado de tercera clase.
2° Parte.
Los saiyajin y Son Gohan, esperaban una oportunidad para salir de la nave sin ser vistos, sin embargo nada que pudiera ayudarlos ocurría
-No podemos quedarnos aquí todo el día, hay que buscar otra forma de salir, vamos- indicó Vegeta a los saiyajin, después se dirigió al anciano -tu quédate en la nave, si los soldados te ven te matarán. Ahí dentro debe de haber un scooter, póntelo y si algo pasa nos avisas apretando el botón rojo grande- aunque Gohan no entendió nada, prefirió obedecer antes que perder más tiempo. Los tres se fueron en busca de otra salida.
-Vegeta la vigilancia...- Recordó el mayor
-Ah ya cállate con esa cantaleta, Freezer está ocupado ahí afuera-
-Pero queda Zarbón y sus vigilantes-
-Deja de estar hablando y mejor piensa dónde puede haber otra salida-
-Tal vez en la cocina, ahí descargan las provisiones- recordó Radditz
-Claro, vamos para allá, recuerden ser discretos- Nappa estaba nervioso, sentía que en cualquier momento los descubrirían y más cuando de pronto, cruzando una esquina, se toparon con uno de los consejeros de Freezer. Vegeta logró actuar como si nada pasara, y Radditz simuló tener tos, pero Nappa no ocultó su nerviosismo. Doriánd los miró de pies a cabeza mientras pasaba junto a ellos, rozando a Vegeta por unos segundos
-Ten más cuidado con el príncipe- saltó Nappa enojado
-Lo siento príncipe Vegeta- se disculpó el consejero al cabo de unos segundos en los que se había quedado pensativo, viendo fijamente al niño, quien permaneció callado -hasta pronto- se despidió y siguió caminando
-¿cree que sepa algo de nuestro plan?- preguntó Radditz cuando lo perdieron de vista
-No sé...- respondió el príncipe -ese tipo no me da confianza. Además su piel se siente rara- comentó mientras se tocaba la parte del brazo que había rozado a Doriánd. Quedó pensativo unos segundos y aminoró el paso, de pronto susurró en saiyajin -Nappa kitei ni kaette regresa a la base- Nappa se quedó sin entender qué quería -jaa! ¡ahora!- sin esperar más, el grandote dio vuelta y se apresuró a regresar
Segundos después, Vegeta y Radditz ya se encontraban en la cocina. Sabiendo que ahí la vigilancia era menor, Vegeta dio órdenes libremente, ignorando a las personas que los miraban disimuladamente, llamados por la curiosidad de encontrar ahí a uno de los escuadrones principales. Nappa se comunicó con ellos enseguida
-Algo pasa príncipe- anunció en voz baja -el tipo al que nos acabamos de encontrar está en la base y quiere salir, estaba buscando al encargado, pero no lo encuentra-
-Tengo un presentimiento- dijo Vegeta -adiestra al anciano para que saque la nave, si pasa algo anormal, aprovecha para sacarla, yo voy a estar esperando, la nave debe dirigirse al costado derecho ¿entendido? que quede oculta en la oscuridad-
-Si señor- contestó Nappa. Después, Vegeta se dedicó a explicarle a Radditz lo que debía hacer: buscar información y permanecer atengo ante cualquier eventualidad en la nave. Radditz asintió mientras pensaba en que a pesar de que llevaba un año conociendo tan cercanamente al príncipe, aún no acababa de asombrarse de su inteligencia y capacidad. El saiyajin de clase baja salió de la cocina y dejó solo al pequeño, que se las ingenió para encontrar la salida sin vigilancia, amenazando a algunos e hiriendo a los que se oponían. Volvió a salir a la oscuridad del universo, esta ocasión no sintió tan drástico el cambio, sin embargo sabía que debía administrar el aire mejor para soportar más. No le importó volar más despacio, al contrario, formaba parte de su plan por si las cosas salían mal y debía de aguantar más tiempo sin respirar.
Mientras tanto, Nappa permanecía escondido detrás de una puerta metálica, esperando ansiosamente que Doriánd saliera, pero éste parecía no decidirse a hacerlo. Volteaba hacia todo lados, como buscando a alguien, miró repentinamente la nave donde se encontraba el anciano, al saiyajin se le aceleró el corazón, si lo descubría ahí, todo se habría terminado; pero no, Doriánd volvió a desviar la vista y entonces se decidió a abrir la compuerta. Una parte de esta se abrió, la suficiente para que cupiera la pequeña nave. Nappa se sintió victorioso al pensar en que las cosas estaban saliendo bien. Salió de su escondite y se dirigió a la nave, tocó el vidrio y le indicó a Gohan qué botón oprimir para abrirlo, una vez hecho esto, Gohan, que permanecía escondido, se sentó en el asiento y puso atención ante la orden de Nappa
-Comienzas apretando este y este botón, la palanca es para acelerar y estas cuatro son la dirección, aquel interruptor es el apagado de la nave, cuando te lo indique...- se interrumpió al escuchar algo, pero después de percatarse de que no era nadie, continuó -cuando te lo indique aprietas la palanca de aceleración y cuando creas que estás afuera viras con estos hacia la derecha, en cuanto notes que quedas lejos de la luz solar, apaga la nave ¿entendiste todo?- preguntó con una mirada que decía que no volvería a repetir
-s-si- contestó dudoso Son Gohan
-Muy bien, ahora espera- Nappa se fue a acercar a la entrada, notando como poco a poco, el oxígeno iba siendo absorbido por el espaco. Muy lejanamente, pudo ver a Doriánd volando hacia Freezer, quién se hacía notar por su fuerza en el scooter. Nappa pensó que aquél sería el mejor momento y corrió hacia Son Gohan, rápidamente, apretó los botones de encendido y el que cerraba el vidrio, mientras le gritaba que era el momento. Gohan dejó de ensayar y nervioso, apretó el primer botón que encontró, el cuál encendió las luces de la nave. Una sacudida le señaló que la nave comenzaba a flotar, casi podía escuchar a Nappa gritando que aquel era el botón equivocado, rápidamente lo volvió a apretar y las luces se apagaron al mismo tiempo que la nave se mecía hacia adelante y hacia atrás, jaló la primera palanca que vio, debido al nerviosismo había olvidado las instrucciones. Afortunadamente, la nave obedeció a sus deseos, avanzó velozmente y pocos segundos después, ya se encontraba afuera. Recordó los botones para dirigirse a la derecha y viró, golpeó momentáneamente a la nave de Freezer, la rodeó hasta que se dio cuenta de que la luz del sol ya no lo deslumbraba, entonces apagó la máquina. Suspiró fuertemente mientras echaba la cabeza hacia atrás, era un anciano y esas emociones ya no le eran gratas... mucho menos la tecnología. Esperó con los ojos cerrados alrededor de diez minutos cuando algo sacudió la nave, los abrió y por la ventana vio a Vegeta, quien le indicó que apretara un botón. Una pequeña compuerta se abrió en la parte de atrás, Vegeta voló con dificultad y se metió a la nave. El aire le faltaba nuevamente y luchaba por no desmayarse.
-Debo resistir- pensaba enojado consigo mismo -no soy débil... no soy débil-
-¿estás bien?- preguntó el anciano preocupado por su color azul
-Déjame en paz- contestó secamente. Gohan frunció el ceño y guardó silencio, escuchando las fuertes aspiraciones de Vegeta, quien por su parte, regresaba lentamente a la normalidad-
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Doriánd se dirigía apresuradamente hacia Freezer tenía que hablar con él, hacerle frente de una vez por todas, era un riesgo muy grande pero valía la pena correrlo, por la niña, su Bulma... ¿Su Bulma había pensado? Bueno, tal vez se había encariñado con la niña pues ella era muy tierna y lo que inspiraba en él era cariño, ojalá que sólo fuera eso. Absorto en sus pensamientos, no se dio cuenta de que estaba de frente con el escuadrón saiyajin.
Accidentalmente, rozó el brazo del pequeño Vegeta. A su mente llegaron las imágenes de lo que el escuadrón había hecho y lo que quería hacer. Se sintió extraño al darse cuenta de que había visualizado el futuro, esa capacidad era muy difícil de manejar para él y pocas veces la había utilizado. Terminó su visión y se percató que Nappa había estado hablando
-Lo siento príncipe Vegeta- se disculpó sin dejar de ver al príncipe. Le esperaban grandes cosas a ese niño, si sabía canalizar bien sus entrenamientos y los conocimientos que habría de adquirir, sería un guerrero perfecto, una máquina aunque bajo el control de Freezer... pero podría librarse si jugaba bien sus estrategias -hasta pronto- se despidió soportando las miradas ceñudas de los saiyajin. Decidió ayudarlos, tal vez distraería a Freezer si se presentaban problemas para ellos.
Mientras caminaba tranquilamente hacia Freezer, llegó a su mente Bulma, tan pequeña, tan tierna... ahora su futuro era incierto si él no lograba tranquilizar a Freezer, pues en el aparente estado de locura en el que se encontraba, era capaz de matarla a pesar de los intentos de Zarbón por evitarlo. No confiaba en ese, Bulma parecía ser su juguete para él. Llegó a la salida y se dio cuenta de la presencia de alguien desconocido, y luego la de Radditz dirigiéndose a ese lugar. Entonces, al salir, dejó la puerta abierta para ayudarles en sus planes.
No tardó en ver a Freezer, se asombró un poco por el estado en el que estaba, aquella transformación sólo la había visto una vez, que fue cuando lucharon los dos aquella ocasión, después de ser testigo de la destrucción de su propio planeta. Nunca habían saldado cuentas y sentía que esta sería la ocasión.
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Llevaba cinco minutos parado ahí, solamente observando los restos esparcidos de lo que era el Planeta Tierra, quedaban sólo escombros, pero él sabía lo que se ocultaba más allá, protegida por la luz cegadora del sol y la basura cósmica, había una gigantesca nave. Tal vez veinte veces más grande que la suya propia y todavía sus enemigos trataban de esconderse de él.
Los acabaría, terminaría con sus planes de derrotarlo y quedarse con el imperio que tanto trabajo le había costado. La falta de aire no era un problema para él, le era igual respirar o no. Lo único que ocupaba su atención era el centro de esa nave, de la que estaba seguro, salían naves más pequeñas, alistándose para atacarlo. Pero le tenían miedo ¿si no por qué se habían ocultado tras la tierra y lo seguían haciendo celosamente?
Lentamente volteó la cabeza hacia atrás. En su propia nave tenía enemigos y se alistaban para traicionarlo, pero no eran motivo de preocupación, por ahora.
La esfera gigante que es la luna, parecía flotar sobre su nave, siendo testigo muda de la tención en la que el espacio se estaba sumergiendo. Antes de que pudiera evitarlo, los recuerdos llegaron a su mente como una bala de energía...
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Incontables años atrás
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-F-Freezer... ¿que has hecho?- gritaba con sus últimas fuerzas un hombre con aspecto muy parecido al de Freezer, exceptuando que era más alto. Freezer, que era un joven e inexperto luchador sé miró las manos ensangrentadas, estaba en shock. Acababa de matar a su maestro, al más alto mando de su planeta y lo había hecho sin darse cuenta. Corrió asustado, nunca había hecho algo así.
Llegó temblando a su casa, donde su padre descansaba después de un arduo y tedioso día de trabajo a las ordenes del General Supremo. Cold lo miró con extrañeza, sin poder reconocerlo, hasta que su hijo le explicó que era él, que algo le había pasado a su cuerpo. Entonces todo cobró sentido, las machas de sangre en su piel y la transformación le dieron a entender a Cold que su hijo había alcanzado la madurez
-¿a quién mataste?- le preguntó orgulloso, dando vueltas al rededor de su hijo, examinando lo que era su primera transformación
-al... a mi maestro- respondió con pánico, el corazón todavía no regresaba a su monótono ritmo.
-¿al Jefe Supremo?- Sobrevino el silencio durante unos minutos. Cold quedó helado en su lugar, con los ojos abiertos. Freezer no podía ni respirar -¿lo venciste con tu primera transformación?- le cuestionó incrédulo. Freezer asintió y ante su asombro, su padre comenzó a reír como un maniático, asuntándole -te has hecho un hombre Freezer. Y lo que acabas de hacer, es convertirte en Jefe Supremo de este planeta -volvió a reír observando la mirada de su hijo, que parecía tener los ojos tan desorbitados que se caerían en cualquier momento -desde luego aún eres un crío, seré yo quien gobierne. Soñé mucho tiempo con esto, no me imaginé que fueras tú el que cumpliera mis anhelos-
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Bulma comenzó a despertar lentamente, desorientada al principio, hasta que se dio cuenta de dónde estaba: era la ventilación de la habitación de Zarbón, le dolía la cabeza, no recordaba muy bien lo que había pasado, solo le llevaban a la mente imágenes borrosas. Salió de la ventilación y vio tirado en el piso una figura conocida. Ah si, Zarbón ya recordaba
-¿Zarbón?- le llamó, temerosa al ver que no reaccionaba. Se dio cuenta de que estaba a una altura considerable, trataba de recordar qué hacía allí. bajó un pie y luego el otro, si saltaba se daría un buen golpe pero valía la pena, lo que quería era ya no estar ahí. Así lo hizo, saltó y se fue a pegar contra el piso. La cabeza le dolió tan fuerte que ni gritar pudo, sin embargo con el golpe regresaron los recuerdos a su mente. Nuevamente vio su planeta explotar, esta vez gritó llena de terror. Sus gritos despertaron a Zarbón, que quedó algo aturdido, escuchó gritos lejanamente, a medida que reaccionaba, reconoció que eran de Bulma, pero algo lo mantenía pegado al piso, con los ojos cerrados, tenía demasiado sueño.
En ese momento entró Radditz, preguntándose el por qué de los gritos, sabía que no debía meterse a la habitación de Zarbón, pero éste seguía inconciente, para su fortuna
-¿que tienes niña?- pregunto sin saber cómo reaccionar. Le alteraban los gritos, poro no sabía qué hacer. La miró en medio de la crisis que la niña estaba sufriendo y sabía que no debía ser así ¿que hacía? Se acercó a la niña, pero provocó en ella más pánico
-¡noooo!- gritó desesperada, y esto fue lo que hizo reaccionar a Zarbón, quien finalmente pudo abrir los ojos
-¡Bulma¿que te pasa?- le preguntó asustado de ver a su pequeña en el estado en el que se encontraba, llorando y gritando en un rincón, incapaz de reaccionar. Sacudió la cabeza para pensar mejor, llegaron los recuerdos lentamente, hasta quedar lúcido totalmente. Su primera reacción fue abrazar a la pequeña, pero ella no quería, seguía llorando a gritos, roja por el esfuerzo y un pequeño hilo de sangre surcándole la frente -¡calmate! Bulma soy yo -la abrazó por la fuerza, aunque la niña se resistía con todas sus fuerzas, no eran nada en comparación con las de él -calma mi niña, estás a salvo conmigo- notó que poco a poco los músculos de la chiquilla se relajaban, sin embargo su llanto seguía, desgarrándole el corazón
-quiero morir con mis papitos- lloraba, con menos fuerzas para gritar
-ya, tranquila- Bulma rodeó finalmente con sus dos bracitos a Zarbón, éste la cargó y se incorporó. De un bolsillo sacó una sustancia, la que un doctor de la nave le había preparado -tómate esto, te hará bien- le prometió poniéndole en los labios, el pequeño tubo con la bebida. Bulma no dudó y de un sorbo se la bebió toda. Tosió fuertemente hasta quedarse sin oxígeno y después quedó inconciente. Zarbón la dejó descansar en la cama, sonriendo. Ahora todo estaría bien -¡¿tu que haces en mi habitación?! -Radditz se vio atrapado en esa situación-
-entré por que pensé que necesitaría ayuda, señor- explicó preguntándose si la era cierto
-¡lárgate de aquí mono estúpido!- gritó. Radditz lo miró con rencor, querría haberlo golpeado. Luego su mirada se posó en la niña durmiendo, deseó que no le pasara nada malo a ella -¿no me escuchas?- preguntó ante la demora. Radditz salió del lugar con la frustración de no asestarle un golpe
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-¨¨¿Qué haces aquí Doriánd¨¨ -preguntó telepáticamente Freezer al recién llegado
-¨¨quiero saber qué te sucede¨¨- le respondió posándose frente a él
-¨¨lees la mente, no necesitas que yo te lo diga¨¨-
-¨¨y tu sabes cómo protegerte contra mi¨¨- el tirano parecía resistirse a algo, Doriánd pensó que era a sus intentos de entrar a su mente. Sin embargo, no era a eso a lo que Freezer reuía, sino a los recuerdos que habían reaparecido al ver la nave, a la cual reconocía perfectamente, pues antes de pertenecer a la resistencia rebelde, había sido de él; de su familia.
-¨¨¿Qué es lo que quieres?¨¨- preguntó sacudiendo la cabeza, como si así se deshiciera de lo que le amenazaba con atormentarlo
-¨¨Quiero ajustar cuentas contigo. Acabas de causarle el mismo dolor que un día me causaste a mi, a una persona valiosa, y será la última vez¨¨ -el rostro de Doriánd se deformó al hacer un gesto de furia
-¨¨¿te enamoraste de la niña? Eso me hace gracia... y todos me llamaban a mi pervertido¨¨- se burló, apartando momentáneamente su vista del horizonte
-¨¨en mi es diferente, ya deberías saberlo después de haberme estudiado a fondo¨¨- Doriánd quería controlarse, sabía que si no lo hacía, podría causar una catástrofe, pero el recuerdo del llanto de Bulma lo descontrolaba
-¨¨lo que hice ya no se va a resarcir con el hecho de venir a pelear inútilmente conmigo¨¨
-¨¨no lo que hiciste, pero evitará que lo vuelvas a hacer¨¨-
-¨¨bien, veo que quieres morir en este lugar, entonces peleemos, después de que mueras me quedaré con la niña y la tomaré, sabes a lo que me refiero¨¨- la furia, su peor debilidad, cegó a Doriand, que se lanzó contra Freezer, para matarlo
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Vegeta vio la oportunidad perfecta y puso en marcha a toda velocidad la pequeña nave que los transportaba, todavía le era muy difícil alcanzar todas las palancas, pues era el más pequeño en toda la tripulación, aún así, era un conductor hábil. Son Gohan no pudo ni abrocharse el cinturón, la nave comenzó a volar a una velocidad vertiginosa, tanto que un segundo veía el comienzo de una pelea entre dos seres extraños a un lado suyo y al siguiente, observaba de cerca los restos de lo que fue su planeta
-no puedo creer que esa roca tan pequeña haya formado parte de un planeta vivo- comentó con melancolía. Vegeta guardó silencio, concentrado en esquivar las rocas que parecían querer seguir el curso que llevaban antes. Delante suyo, aunque a una distancia considerable, ya se empezaba a ver la silueta negra de una nave gigantesca, contrastante con los rayos del sol que querían descubrirla.
Solo pasaron unos minutos (o parecieron pasar) hasta que el scooter de Vegeta se prendió solo, completamente loco. Volteó la cara, asustado al darse cuenta de la cantidad de poder de los dos que luchaban atrás. Aceleró la nave lo más que esta daba, pues la escena que sus incrédulos ojos contemplaban, le indicaba que su vida nuevamente podría estar en peligro. Un enorme agujero se abrió cerca de la Luna, del cual se formaban remolinos que la comenzaban a atraer hacia él, como si la succionara.
El estómago se le revolvió al pensar en que probablemente aquel agujero que comenzaba a devorarse todo, hubiera ya desaparecido la nave de Freezer... eso querría decir que se había quedado solo... otra vez. Como aquella ocasión en la que su planeta se destruyó y después de un tiempo (bastante tiempo) comprendió lo que significaba para él. Sin embargo, el scooter volvió a la normalidad y entonces comprobó que el ki de Nappa, Radditz y para su desgracia, la de Freezer, estaban intactos, aunque ya no registraba el ki de Doriánd, pero eso no le importaba. Ahora lo que más le importaba, era llegar a la nave negra
-¿eso seguirá creciendo?- preguntó preocupado Son Gohan, al notar que la longitud del agujero se ampliaba, y que comenzaba a formar aros de fuego mientras devoraba al satélite natural
-claro que si- le contestó el príncipe, despreciando la ignorancia del terrícola -no sé cómo se formó, pero no se detendrá hasta que termine con este sistema solar. Y ahora cállate-
-parece que se está moviendo-
-¡te dije que te calles!- el niño necesitaba esquivar las rocas que parecían querer huir de ahí, y buscar con la mirada la nave negra que a ratos se escondía tan bien que desaparecía.
-viene hacia acá- Vegeta volteó hacia atrás, decidido a hacer entender a Gohan que si le decía que guardara silencio, lo tenía que guardar. Y entonces se dio cuenta de que no eran mentiras ni demencia senil, el ahora enorme hoyo negro se movía hacia ellos. Fue demasiado tarde al volver su mirada hacia enfrente, una enorme roca se estrelló contra la pequeña nave que ante el impacto desvió el rumbo. Volvió a chocar varias veces, hasta que algo detuvo su viaje sin control, algo duro y metálico. Había chocado contra la inmensa nave negra
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Bueno, este es el único capítulo que actualizaré por el momento, me temo que en más tiempo del que me había estado tardando, ya que ahora no solo está la escuela (las dos) sino también el servicio social u.u
De ante mano muchas gracias por su apoyo, en cuanto pueda me daré mis escapaditas para escribir, ya que a esta historia todavía le falta bastante recorrido, muchas aventuras y situaciónes inesperadas.
Me despido agradeciendo los reviews de: Runliney, SuperBrave (vale, vale... ¡Vale! nn), Melikav, Saiyan Blue y Kagome the Snape que ya está más que desesperada/o jajaja. Besos a todos ustedes, los que leen, dejan reviews y los que ya me odian por no actualizar. Los extrañaré!!!!!
