Cuando Bulma despertó el reloj le indicó que aun era muy temprano, exactamente las 3:37 AM hora de la Tierra, pero estaba bien, se sentía descansada y era la hora perfecta para bajar a trabajar en la nave. Llevaban 11 días de viaje y sentía el tiempo empezaba a tomar rutina.

Salió de su habitación cerrando la puerta lo más delicado posible sin hacer nada de ruido, no quería despertar a los Saiyajin. Mucho menos a Vegeta. Desde hace dos días había tomado esa rutina sin decirle nada a su esposo había tomado la iniciativa de construir una cámara de gravedad en la parte inferior de la nave, estaba muy segura de lograrlo y a sólo unos cuantos pasos de terminar. Pero debía mantenerlo en secreto, nadie debería enterarse o por lo menos no pronto, la razón simple. En cuanto Vegeta supiera de eso se encerraría todo el resto del viaje en la parte inferior de la nave, esto la molestaba y también estaba ese otro impedimento a un más importante ¡Vegeta seguía herido! Probablemente no lo parecía, pues nada aparentaba ya, pero no quería ponerlo en riesgo.

El trabajo ya estaba muy avanzado y después de 2 horas de trabajo supo que era momento de subir a descansar o través.

Se estiró y levantó sin importarle nada todas las piezas y desorden de la habitación, solo cuido no pisar nada y subió las escaleras para llegar a la planta principal.

En cuanto la puerta corrediza percibió su presencia se abrió. No esperaba encontrarse a nadie, normal su reacción de sorpresa cuando Vegeta apareció frente a ella con su característico ceño fruncido y sus brazos cruzados.

Un mal paso en una escalera es peligroso Bulma lo recordó cuando por la sorpresa y al dar un paso atrás se encontró con la nada. Cerró los ojos por inercia y busco el barandal para sostenerse, pero no fue necesario, ya que un fuerte brazo la tomó por la cintura, mientras otra la agarraba de la mano, logrando devolverla a la estabilidad.

–Yo, gracias– Dijo con vergüenza y un nudo en el estómago por el repentino momento.

–Eres muy tonta Bulma creí que tus pensamientos suicidas se habían ido

El susto se fue completamente de ella ¡Por Kami! Jamás la dejaría olvidar aquel momento de debilidad. –Ya deja de recordarme eso, además fue tu culpa

–¿Mi culpa?– Dijo con calma

–Claro, tú me sorprendiste… No esperaba verte

Vegeta alzó una ceja intrigado –No esperabas verme en una nave de 100 metros cuadrados… Irónico no lo Cres… ¿Que ocultas?

La sangre en ella bajo a temperaturas muy bajas. Vegeta dio un paso más cerca, lo suficiente para escuchar perfectamente su respiración, se sintió intimidada.

–Esconder… Yo… No sé de qué hablas, solo revisaba que la nave estuviera bien.

Vegeta miró de reojo el fondo del cuarto, el espacio libre que antes había visto, pero no pudo identificar nada más que basura en su perspectiva.

–¿Qué haces levantado tan temprano?– Dijo ella tratando de cambiar de tema.

–La misma pregunta te hago yo

Bulma sonrió, aunque estaba algo nerviosa –Tenía hambre, pero como te dije primero revise la nave.

.

.

.

Ahora ambos desayunaban, más simplemente tomaban café, bebida por la cual Vegeta había tomado gusto durante los días en la nave.

–¿Ya pensaste qué vas a desear?– Preguntó la princesa rompiendo el silencio.

–Primero quiero verlas con mis propios ojos

Bulma asintió –Te contaré lo que se de ellas, hay aspectos muy importantes para usarlas, una de ellas es encontrarlas pues están por todo el planeta, además tenemos que lograr invocar al dragón en el idioma de los Namek también el deseo se debe pedir en esa lengua.

–¿Y lo sabes hablar?

Bulma sonrió –No

Esto causó en Vegeta disgusto.

–Los Namekianos son mis amigos no hay problema con ello, solo al llegar déjame a mí manejar la situación, pues tengo el presentimiento de que tu los asustaras.

–Hmp.

–¿De verdad no tienes nada planeado que pedir?

El silencio y la dura mirada no le indicaban nada, el silencio solo confirmaba que aunque el pensara algo no lo iba a decir.

–Podemos revivir a tu planeta y toda tu gente

–No

Bulma se desencanto completamente, no entendió y por un momento pensó que había escuchado mal, tal vez una broma, pero él no era así.

–¿Por qué no?– Dijo preguntándose quien en su sano juicio teniendo la posibilidad de regresar todo lo que perdió no la tomaba. Vegeta era tan cruel para que ni siquiera su familia o su gente le importaran, al pensar esto se sintió mal, aún no lo conocía completamente y si fuera así, ella no tenía ninguna esperanza con él y lo mejor sería alejarse.

Vegeta por su parte sin querer seguir la conversación se levantó, dejó la taza sobre la mesa, dispuesto a irse.

–¿Por qué Vegeta? ¿Por qué no traerías de vuelta a tu gente ni a tu planeta?

–No son mis planes

–¡Como puedes decir eso! ¡Son tu familia! ¡¿Por qué?! ¡Tienes la posibilidad de traerlos de vuelta!

La frialdad de Vegeta la hizo callar cuando él regresó su oscura mirada.

–Tu no sabes cuándo guardar silencio. Si sigues a mi lado es por las esferas, recuerda que ya nada te mantiene a mi lado, en cuanto todo esto termine nuestra convivencia terminará.

Bulma mantenía su mirada fija, estaba por contestar cuando Kakaroto entró rompiendo el tenso momento.

–Ah….– Bostezo mientras se estiraba –Tengo hambre… Hum… Hola

Vegeta aprovechó el momento para irse sin tener que dar mas explicaciones.

–¿Ya desayunaste Vegeta?

Un ligero carraspeo se escuchó –Príncipe Kakaroto

El se río y llevó sus manos entrelazadas en su nuca –Es que se me olvida

Este gesto no pudo evitar que Bulma dibujara una pequeña sonrisa.

–¿Ya desayunaste Bulma?

–No. Por eso es bueno que te levantarás para que prepares tu la comida

La mirada del Saiyajin se contrajo –Yo

Ella asintió

–Pero yo no quiero cocinar– Dijo afligido, pero muy sincero.

Bulma cruzó sus manos y cerró los ojos como si pensará la solución de algo muy importante, probablemente a si era. Después de todo a los Saiyajin la comida era una de las cosas que más importaban, incluso más para Kakaroto.

–Entonces, tu no quieres cocinar y definitivamente yo tampoco ¿Qué propones entonces?

Kakaroto imitó la pose de Bulma –Mmm– Pensaba con seriedad. Luego ambos como si se pusieran de acuerdo sonrieron.

–¡Levantemos a Raditz!– Dijeron ambos para luego salir de la cocina a molestar a cierto Saiyajin.

-...

-...

-...

Vegeta estaba en su cuarto viendo el techo sin nada que hacer, escuchaba la plática fuera, escucho a Bulma reír seguida de Kakaroto lo que no le agradaba, y no sabía si atribuirlo al hecho de que era insoportable o bueno no sabía bien explicar qué.

Su vida últimamente estaba muy confusa, todo lo vivido lo abrumaba y no era para menos, en menos de un parpadeo había perdido todo y no solo eso, sino que cargaba con el peso de aquello, pues su único objetivo, lo único por lo que en ese momento vivía derrotar a Freezer No pudo cumplirlo.

Ignoro el resto de la mañana las risas, unas horas después harto de la estrecha habitación salió para encontrar una típica escena en la nave de los últimos días.

Bulma, Kakaroto y Raditz en la mesa del espacio libre de la nave sentados en el piso concentrados en el juego que se desarrollaba.

A si había sido la convivencia en los últimos días. Los hermanos se llevaban de maravilla con Bulma, siempre riendo o peleando, al final de todo solo terminaba fastidiándolo.

–Vegeta hasta que sales de tu habitación– Dijo Raditz sin quitar la mirada de sus cartas.

El príncipe fastidiado simplemente se sentó en el sillón frente a ellos. Estaba muy aburrido.

–Pasó– Dijo Bulma con molestia.

–Yo también paso– Dijo Raditz

Y luego los dos voltearon a ver a Kakaroto que mantenía una sonrisa curiosa que denotaba seguridad.

–¿Kakaroto? ¿Apuestas?

El los miró a ambos y se rió rascandose la cabeza –A un no entiendo las reglas

Bulma abrió la boca sorprendida y Raditz gruñó

–Idiota

Las cosas solo fueron peores cuando las cartas que tenía Kakaroto solo demostraron que el hubiera ganado.

–¿Que dices Vegeta juegas?– Preguntó Raditz.

El aludido estaba por negarse, pero no tenía nada más interesante que hacer, no hubo respuesta, pero sus acciones al acercarse y tomar las cartas fue suficiente para entender un Si Que nunca sería pronunciado.

Bulma sonrió ligeramente cuando Vegeta se integró al juego, su pelea de la mañana aún la tenía distraída, y quería volver a evitar un momento así.

-...

-...

-...

A la mitad del juego sin explicación alguna Vegeta se levantó, arrojando las cartas sobre la mesa.

–¿Qué pasa?– Preguntó Bulma

–Maldito– Murmuró Raditz ignorando la situación, solo viendo las cartas que seguramente sí siguiera él hubiera ganado el juego.

–Bulma ¿Esta nave tiene algún sistema para que evite ser detectada?

–¿He?... Pues no exactamente ¿Por qué?

Vegeta camino al centro de control y sin dudar se sentó tomó el control de la nave, apagó el sistema de manejo automático y sin previo aviso una improvisada y brusca vuelta sacudió a la nave, lo suficiente para que la velocidad tan alta y la gravedad del amplio universo causará estruendos en la estructura metálica.

Vegeta no tuvo ninguna sutileza para informar lo que haría, no le importo mucho que el sistema de estabilización de gravedad y velocidad no aguantara tan precipitado movimiento.

Solo logro escuchar un grito y algo caer. Justo cuando la nave giró Bulma caminaba hacia él, el movimiento de la nave fue tan brusco que logró que ella perdiera el equilibrio y rodará hasta golpearse en la pared.

–IDIOTA QUÉ DIABLOS HACES– Gritó Bulma para luego quejarse, se había golpeado muy fuerte la espalda. Cerró su mandíbula conteniendo el dolor.

La nave se estabilizó y Raditz y Kakaroto entraron corriendo.

–Qué diablos Vegeta, avisa

–Hmp.

–Ay– Bulma al intentar levantarse sintió una punzada en su espalda baja. Kakaroto se acercó a ayudarla, pero un leve gruñido de parte de Vegeta lo detuvo.

Un gruñido de Vegeta mostrando su molestia ante la cercanía de ambos, sin embargo, él no se acercaba.

–¿Por qué hiciste eso?– Preguntó Bulma una vez más, levantándose por fin.

–Sentí varias energías de soldados de Freezer acercarse.

–¡Que!– Bulma olvidó su dolor, pasando a nerviosismo, sus previos encuentros con Freezer habían representado muchos traumas en ella –¿Freezer está cerca?

Raditz y Kakaroto tomaron una actitud seria.

–No, eran solo soldados

–No es normal que una nave tripulada ande por esta zona, sabemos que Freezer no tiene ningún negocio en planetas cercanos a dónde estamos. esta área del universo no tiene nada que ofrecer– Hablo Raditz con seriedad –¿Cómo es que pudiste sentirlos sin el scouter?

–Vegeta puede sentir los ki de las personas– Hablo Kakaroto –Por cierto, Vegeta no me has enseñado

–Cállate insecto no es momento

–¿Estamos en peligro?– Preguntó Bulma, aunque muy en el fondo no quería escuchar la respuesta.

–No la nave no nos detecto

La peliazul suspiro tratando de relajarse.

–¿Qué piensas Vegeta?

El príncipe entrecerró sus ojos, y se giró resignado viendo el panel de navegación. era muy extraño como Raditz había dicho que una nave con soldados que por su nivel de Ki eran fuertes estuvieran en esa área. Necesitaba información de qué era lo que estaba pasando con Freezer, ¿Cuál sería el nuevo objetivo del bastardo ahora que se supone ellos estaban muertos? Había muchas posibilidades, pero un presentimiento le decía que cualquier cosa que estuviera sucediendo lo estaba afectando.

–Bulma el curso de esta nave va a cambiar

–¡QUE! Pero y Namek, ¿Qué pasará con las esferas?

–Tendrán que esperar. Necesitamos conseguir información.

A la princesa no le gusto la situación, maldijo internamente que su tranquilo viaje fuera interrumpido de esa manera, también el dolor en su espalda causaba un momento malo.

Tal y como Vegeta dijo la nave tomó otro rumbo y entre platicas que Bulma no entendió pronunciadas en un idioma diferente, se sintió excluida y el resto del día estuvo en su cuarto donde intentó calmar su dolor de espalda con un relajante baño. Ya para las horas de dormir con algo de ropa más cómoda se acostó solo logrando sentirse peor, realmente había sido un fuerte golpe. Durmió incomoda.

Altas horas de la noche la puerta de su habitación se abrió, poco el ruido, pero si lo suficiente para en su mal sueño despertarla, levantó ligeramente su rostro para que con ayuda de la luz que entraba por la puerta viera a Vegeta.

Por unos segundos ninguno dijo nada. Bulma volteó ligeramente a la mesa a su lado para ver el reloj calibrado con el horario de su planeta 1:43 AM

–Tus quejidos se escuchan en toda la nave, no me dejas dormir.

Bulma agradeció que la tenue oscuridad no le diera la visión necesaria a Vegeta cuando por uno segundos su rostro reflejaba tristeza, cuando estas lastimada esperas palabras reconfortantes no quejas. –No es mi culpa, de hecho, es tu culpa, me duele horrible la espalda...

Vegeta no había mentido, él escuchó leves quejidos, probablemente solo perceptibles por el, pues cuando paso entre los cuartos de los otros dos Saiyajin los escucho roncando lo suficiente para saber que estaban completamente dormidos. Se planteó dejar a Bulma con sus problemas, se repitió que no le importaba, pero al final ahí estaba.

–Eres muy frágil

–Lose, ya lo dijiste antes, déjame dormir

–Yo soy el que debería decir eso…

–Si estoy bien gracias por preguntar

Vegeta percibió el sarcasmo, pero prefirió simplemente ignorarlo, no tenía intención de empezar a pelear. Dio la vuelta para irse, pero las palabras de Bulma lo detuvieron.

–Ya se por que no quieres pedir que todo tu pueblo vuelva a la vida

Vegeta volteo reservado y callado con curiosidad por escuchar, camino y se sentó a la orilla de la cama, pudo haberlo evitado fácilmente, pero no lo hizo.

–Tu no quieres pedir ese deseo porque mientras Freezer siga vivo estarán en peligro, en desventaja.

La oscuridad de la habitación poco o casi nada dejaba a la vista y sin embargo Vegeta mantuvo la mirada en Bulma. No expreso nada, ni lo dijo, simplemente reservo los pensamientos para el. Bulma tenía completa razón, en tan poco tiempo ella había aprendido, lo conocía suficiente para entenderlo, algo que nadie había hecho hasta ahora.

–¿Es eso verdad?

Y con eso echó la cabeza hacía atrás, dejando que Bulma percibiera los movimientos.

–Estas en lo correcto

Bulma se sentía bien con la plática, extraña situación, pero sentía Vegeta abrirse a mostrar más de lo que vivía.

–Yo se que vencerás a Freezer

Pudieron pasar minutos, tal vez horas, cada uno lo percibió diferente. En el silencio Vegeta pensó en por que Bulma decía algo así ¿Ella realmente estaba segura que vencería a Freezer?

–¿Por qué?– Hablo por fin haciendo que Bulma saliera del tranquilo sueño en el que empezaba a hundirse.

bostezo –¿Por que? ¿De qué hablas?

–¿Porque estas segura que venceré a Freezer?

Bulma sonrió tímidamente, una vez más agradeció que no hubiera nada de luz –Estoy segura de que vencerás a Freezer porque confío en ti.

Ella confiaba en él. No entendía las razones del por qué. Asumió que era parte del sentimentalismo comportamiento de su raza, una atadura del matrimonio que ella seguía manteniendo, una mujer pone su fe en su marido, supuso que ese era un pensamiento de una humana, claro estaba equivocado, y tal vez era consciente, pero no le hizo caso. Dejó una vez mas el silencio entre ellos.

–¿Trajiste algo para imprevistos médicos?

Bulma una vez más parpadeo, tenía mucho sueño –¿Qué?

–¿Tienes algo que calme tu dolor?

–Si, pero no me lo he puesto

–¿Por qué?

Bulma torció sus labios, para ella había sido una pregunta estúpida, pero se limitó a contestar –No puedo, apenas y puedo moverme, contorsionarme para untarme la medicina no es opción.

Vegeta permaneció unos segundos pensando en lo recientemente dicho. Una vez más se cuestionó el por qué no se iba, tal vez le debía lo suficiente a Bulma para hacer lo que hizo.

–¿Dónde está el medicamento?

–¿Que?

–No me digas que el golpe también te hizo sorda

–¡Oye! Claro que no, están en el primer cajón. Encender Luz. Dijo en un ligero tono alto y la habitación se iluminó, Ahí– Señalo la cómoda frente a ella.

Vegeta se acercó, sacó una extraña bolsa plástica azul y busco entre las cosas, la medicina humana era muy arcaica, aún manejaban medicamentos ingeridos.

–El bote azul, es un analgésico y antiinflamatorio

Vegeta lo tomó sin importarle mucho que contenía realmente se acercó una vez más a la cama –Date vuelta

Ella estaba nerviosa, lo suficiente para que su corazón se acelerara, trato de relajarse, por Kami solo le pondría medicina. Con esa idea en mente más calmada se acostó sobre su costado izquierdo dándole la espalda a Vegeta.

Este para nada se inmuto cuando movió la holgada tela de extraño diseño y con una mueca miró la enrojecida área que empezaba a ponerse morada.

–Humana débil– Murmuró

–Si vas a insultarme no lo... – No termino de hablar pues presiono su mandíbula conteniendo el dolor, él no había sido muy gentil al tacto, sumado al dolor y fría pomada.

Vegeta retiró su mano ligeramente mientras ella se calmaba, realmente había sido un duro golpe para ella, y no tratarlo enseguida en el área de la espalda baja y su costado derecho cerca de los riñones que, aunque sabía que no era grave si lo suficiente para causar malestar por un buen tiempo. Aplico lo que considero fue suficiente y retiro su mano ignorando la suave y perfecta piel nívea. Aunque algo enrojecida.

–Gracias

Vegeta tomó una tela doblada en la mesa a un lado de la cama y sin importarle que era se limpió las manos.

–Oye esa blusa me la iba a poner mañana– Replicó Bulma con el ceño fruncido

Vegeta sonrió ligeramente con burla –Ya duérmete Bulma en unas horas haremos una parada.

–¿Una parada?

–Bajaremos a conseguir información en una estrella de Sohadan

Bulma alzó una ceja intrigada –¿Por que una estrella de Sohadan?

Vegeta para sorpresa de Bulma rio ligeramente, un muy leve, casi imperceptible sonido, pero lo hizo –¿Sabes que es una estrella de Sohadan?

Bulma rodó los ojos –Yo también viaje por un tiempo ya te lo conté.

–Duérmete Bulma– Dijo para por fin irse.

Cuando cerró la puerta evito la mirada de Raditz caminando por el contrario del pasillo con un vaso que cuando lo vio alzo como si brindara junto a una sonrisa, era claro que lo había visto salir del cuarto de Bulma.

–Ya decía yo Vegeta que no eras tan imbécil

–Silencio insecto

Raditz río y sin decir nada más entró de nuevo a su habitación.

(...)

6 horas después la nave se encontraba aterrizando. Bulma más compuesta de su golpe gracias al medicamento ya sin dolor solo una ligera molestia con una sonrisa se alistaba para el día. La interacción de la noche con Vegeta la hizo sentir mejor, pero también la confundía.

Salió justo a tiempo para cuando la nave tocó la superficie de la estrella enana.

–Buenos días– Dijo con alegría

–Hola Bulma– Regresó el saludo Kakaroto. Los vio caminar a la plataforma descendente para salir de la nave.

–Esperen voy por mi mochila

–No es necesario que vayas– Dijo Raditz

–¿Por qué?

–Este lugar no es para una princesa

Bulma puso sus manos sobre su cadera mientras sus cejas se fruncieron ligeramente –No soy una niña Raditz, una estrella de Sohadan no me va a asustar.

–Me sorprendes– Dijo el Saiyajin entendiendo que realmente ella conocía ese tipo de lugar

–Déjense de tonterías– Dijo con algo de fastidio Vegeta, era muy temprano para soportar las discusiones.

Una estrella llamada Sohadan en el idioma universal significaba un lugar de descanso, naves iban y venían. Un lugar para reabastecerse de suministros y también para relajarse, ya que estaba lleno de bares y prostíbulos. Al bajar el ambiente fue considerado normal; la estrella lejos de un sol siempre estaba oscura solo mantenida con luz artificial y para evitar el congelamiento una ligera atmósfera, aun así Bulma sintió algo de molestia.

–¿Qué buscamos aquí?– Preguntó Bulma.

No tuvo respuesta solo siguió a los tres Saiyajin que caminaban callados, pronto se desviaron de la principal calle donde se concentraba toda la gente, fiesta y comercio.

Entraron en opinión de Bulma en un lugar deprimente, el establecimiento parecía desde fuera se desmoronaba de la oscura piedra morada de la cual estaba construida, había algunos vehículos terrestres fuera y en vez de entrar por la puerta cómo gente normal rodearon el edificio.

–Oye Vegeta

–No hables Bulma

Una vez más rodó los ojos, la puerta trasera dio paso a un almacén. Bulma se mantenía escéptica a que encontrar. Un hombre pequeño que acomodaba cajas cruzó miradas con Vegeta y de inmediato los condujo por una escalera a un piso inferior donde Bulma encontró lo que ella consideraba y esperaba encontrar un Bar, una taberna. Había unos cuantos alienígenas y unas mujeres con muy poca ropa paseándose entre mesas. Bulma parecía monja con la ropa que traía.

–Que sorpresa– Dijo un hombre detrás de una barra –Se rumoraba tu muerte– Era claro que se refería a Vegeta.

El hombre de una edad avanzada que Bulma podía jurar podía hacerse pasar por humano si no fuera por su piel en tono morado.

–Necesito información Garrula

El hombre asintió, trono los dedos y otro extraterrestre de la misma raza tomó su lugar en la barra para luego irse a sentar en una mesa.

–¿Que hermosa mujer te acompaña Vegeta? ¿Quién es? ¿Está a la venta?

Bulma contó hasta 10 tratando de relajarse, y conteniendo el gritó que quería dar. ¿Acaso aparentaba ser una prostituta? o algo así.

Espero que Vegeta dijera algo, pero no lo hizo, le lanzó una mirada como si le pidiera que dijera algo, su cuenta tratando de calmarse ya iba por el 50.

Consciente de que Vegeta no diría nada, supo que debía enfrentar ella la situación, sonrió con algo de superioridad mientras el hombre retiró una de las sillas de la mesa ofreciéndola. Bueno por lo menos tenía modales.

–Gracias

–Soy Bulma Briefs esposa de Vegeta– Dijo con un ligero tono frío. Era claro que se quería imponer. De algo debía servirle el título.

Garrula miro a Vegeta y luego a Bulma –Que sorpresa– Dijo riéndose luego se inclinó ligeramente con una mano en la espalda –Lamento mi intromisión princesa, pido la mas sincera disculpa.

–No hay problema

–Esto hay que celebrarlo

Vegeta retiró la silla con brusquedad –A lo que venimos Garrula. ¿Qué sabes de Freezer?

–La muerte de los Saiyajin se expandió como espuma, creme no esperaba verte de nuevo. Curiosamente soldados de Freezer han pasado por está estrella y otras cercanas, es como si buscaran algo por esta zona, sabes que eso no es normal, no hay planetas habitados en esta galaxia solo es un camino de paso. Lo mejor que hay en millones de años luz de estas áreas son estas pocilgas de estrellas. Dicen que Freezer a estado buscando algo por mucho tiempo. También se le a visto en otras galaxias similares a esta, incluso más alejadas, no hay otra cosa que te pueda decir.

Bulma escuchó atenta, no le sorprendió que Vegeta tuviera ese tipo de contactos, se sintió incómoda con lo que escucho. Ella se había enterado de las esferas por un rumor ¿Qué posibilidades había de que Freezer también escuchara ese rumor? Se mordió la lengua pidiéndole a cualquier Dios que la escuchara que eso no fuera posible.

–¿Cómo sigues vivo Vegeta?

–Ese no es algo que te incumba, si sabes lo que te conviene guardaras silencio

–Por supuesto, no dudes de ello. ¿Algo que deba saber príncipe?

–Nada

–Bien

El hombre se dispuso a retirarse y pronto un mesero se acercó.

–¿Qué les sirvo?

Raditz y Kakaroto se sentaron pues hasta el momento habían estado de pie.

–Tráeme un buen trago, que sea doble– Dijo Raditz

Ganándose un carraspeó de Vegeta.

–Igual a mi– Dijo con una sonrisa Kakaroto

Ahora Vegeta gruñó

–Yo quiero algo ligero, por favor– Dijo Bulma

Eso fue el colmo para que Vegeta se cruzará de brazos y con una simple mirada al mesero este se fuera.

–No seas aguafiestas Vegeta– Dijo Raditz

–Con qué dinero piensas pagar– A Vegeta en alguna ocasión diferente poco le hubiera importado esto, en algún lugar diferente, sin importarle que hubiera tomado lo que quisiera, matado algunos cuántos o amenazado a todos, pero Garrula era un muy buen informante que tenía años dándole información no solo a Vegeta si no también a su padre, además no quería llamar la atención.

Era claro el disgusto de los tres.

–Qué aburrido ¿Qué hacemos entonces?– Dijo Raditz levantándose.

–Larguémonos

Los 4 se levantaron caminando a la salida. Un hombre se acercó a Bulma con una copa que acercó a ella. Se notaba el estado de ebriedad en el tipo, lo suficiente para ignorar a los tres hombres que la acompañaban

Las palabras inentendibles en un idioma extraño confundieron a Bulma, pero en un parpadeo. Vegeta tenía al hombre sujeto del cuello y el mismo idioma contesto a cualquier cosa que ese hombre había dicho.

Raditz se puso del lado izquierdo de Bulma y antes de que Vegeta lanzará al hombre a la pared tomó la copa que le había ofrecido a Bulma y se la dió.

–Hum… ¿Qué dijo?

Kakaroto tocó el hombro de Bulma indicándole que caminarán.

–No creo que quieras saber, vamos. Vegeta tardará un poco

Bulma levantó los hombros con indiferencia y camino tomando la copa recientemente conseguida.

(...)

Después de la improvisada parada estaban de vuelta en la nave.

–Bulma necesito que me digas dónde está el planeta al que vamos– Dijo Vegeta frente al panel de control.

–No

Él la volteó a ver –¿Qué dijiste?

–Que no, prometí guardar secretamente la ubicación

–Dímela Bulma

–No ¡Yo manejo esta nave!

–Ya no

–¡Es mía!

–No me importa

–No te diré

–Lo harás

–Ya te dije que no

Vegeta se cruzó de brazos al igual que Bulma –Escucha te oyes estúpida, no quieres que sepa dónde es, pero me estás llevando ¿Qué lógica hay en eso?

–Pues… No… Pues... Huy te odio– Para que negar lo que era cierto.

–No sé cómo se llama la galaxia, pero estas son las coordenadas– Se acercó al monitor del panel de navegación y mostró un mapa, específicamente un punto.

Vegeta lo vio con algo de incredulidad –No creo que sea ahí.

–¡Oye! Yo no estoy mintiendo

–En ese lugar ni siquiera hay un sistema planetario

Bulma rodó los ojos –A mí también se me hizo extraño, pero así es.

–¡Raditz!– Grito Vegeta

Pronto el Saiyajin llegó mordiendo una fruta de la Tierra.

–Esta es la ubicación del planeta.

El moreno mordió una vez más la fruta –Ahí no hay nada

–¿Por qué no me creen?

Raditz y Vegeta ignoraron a Bulma.

–Está nave nos está llevando en un viaje de 4 meses, que desperdicio de tiempo– Dijo Vegeta

–Definitivamente.

Vegeta se acercó a teclear una nueva ruta. Bulma la vio, era completamente a otro lugar del que se supone deberían ir.

–¿Que hacen?

–Tomaremos otra ruta

–Cómo que otra ruta, vas en sentido contrario.

Vegeta cerró los ojos. Bulma podía ser muy insistente, por qué no se conformaba con la simple frase de Tomaremos otra ruta.

Raditz se río, para luego terminar la fruta –Son el uno para el otro– Dijo con burla viendo la batalla de miradas entre ambos. Para evitar conflictos salió de ahí.

Bulma se acercó a Vegeta –¿Por qué cambiaste la ruta?

–Escucha, hay mejores maneras de viajar por el universo.

–¿Cómo cuales?

–Supongo que sabes que es un agujero negro.

–Obviamente

–Pues entraremos en uno que está a una semana de distancia de la dirección de donde vamos y nos transportará a un lugar mucho más cercano a la ubicación de Namek, exactamente 19 días.

–Bien– Bulma no dijo nada de ahí, dejó a un lado la intromisión de Vegeta en el mando del piloto de la nave y por curiosidad cómo la científica que era, empezó a cuestionarse la existencia de los agujeros negros, los tipos y cómo estos podían transportarse a partes del universo.

¿La estructura de la nave resistiría la gravedad? ¿Quién había descubierto los pasadizos? ¿Realmente los llevaría más cerca? ¿La nave sufriría más daños? ¿Quién había sido el valiente o idiota para entrar en uno y descubrirlos? Y así el resto de la tarde paso.

-...

-...

-...

Una vez más en hora de la Tierra por la madrugada. Bulma se escabullo a la parte inferior de la nave, donde se dispuso a trabajar más bien terminar el generador artificial de gravedad.

–Eres increíble Bulma. La mejor científica del universo definitivamente.

–Olvidas humilde.

Bulma abrió los ojos aterrada, no quería voltear, conocía perfectamente al dueño de esa voz. ¡¿Por qué no lo había escuchado entrar?!

Volteo –Vegeta– Rio algo nerviosa –¿Qué haces aquí?– Volvió a reír.

Vegeta se acercó a Bulma, acercó su mano ofreciéndole ayuda para levantarse.

La peliazul dudó en tomar la mano, ese era un comportamiento extraño. Vegeta aún no debía saber de la cámara de gravedad.

Al momento de tomar la mano Vegeta la jalo logrando que se levantará y causando molestia en su espalda.

–Oye

Pero su reclamo no sirvió de nada. Vegeta estaba lo suficientemente cerca para intimidarla, podía sentir su respiración, quería cerrar los ojos, pero eso reflejaría miedo. Y ella no era así.

Bulma se alejó.

–No sabes cómo tratar a una chica.

–¿Qué escondes Bulma?

–Yo… Nada, reviso que la nave esté bien.

Vegeta la miró con clara incredulidad –Estás revisando la nave en tu tiempo siendo las 4 de la mañana. Cuando desde que te conozco te quejas de levantarte temprano.

Bulma supo que ya no podía esconder más la verdad. Sonrió ligeramente, bueno por lo menos 13 días había logrado que Vegeta descansara.

–Es una… Cámara de gravedad

Vegeta guardo silencio unos segundos, pero por fin hablo –Estas construyendo clandestinamente a horas de madrugada una cámara de gravedad.

–...Si– Dijo con duda, pues realmente sonaba estúpido. –Acabo de terminarla

El asintió –Bien, sal de aquí.

La peliazul quería ir a la pared y golpearse ¡Todo lo que había pensado que pasaría estaba sucediendo! ¡Vegeta se encerraría el resto del viaje en la cámara!

–¡Claro que no! ¡Aún estás herido!

Vegeta tomó su pose característica –Bulma– Dijo con una tranquilidad que ella no esperaba –Terminaste está cámara, obviamente para que entrene.

–Si, pero a un no te recuperas

Vegeta cerró los ojos, bastaron unos segundos para el cuándo ya llevaba a Bulma en su hombro como una simple carga.

La peliazul no lo sintió, cuando se dio cuenta fue tomaba de la cintura llevada al hombro mientras sus piernas eran sujetadas.

–AHHH ¡BAJAME! ¡ESTAS LOCO! ¡BÁJAME VEGETA!

En cuanto subieron al segundo nivel y la puerta se abrió el la bajo. No dijo nada su velocidad ganó y cuando Bulma quiso hacer algo la puerta ya estaba cerrada y con el código de seguridad por dentro está ya no se abriría.

La princesa enojada golpeo y desesperada pateó la puerta solo causándole dolor, pues era más que obvio que la puerta no se abriría.

–VEGETA MALDITO PRÍNCIPE… ¡SON LAS 4 DE LA MAÑANA!

Cuando Bulma escuchó el generador encenderse supo que ya no había lucha.

Raditz por los gritos salió de su habitación aun medio dormido.

–Dejen dormir maldita sea

Bulma pasó a su lado maldiciendo en voz baja.

Sin saber que pasaba Raditz regreso a su habitación a dormir.

(...)

-...

-...

-...

El atajo había sido un éxito, la nave no había sufrido ningún daño, simplemente un poco de turbulencia y ya.

Había pasado exactamente lo que Bulma había pensado, en cuanto Vegeta se enteró de la cámara la hizo su templo, su bien más preciado, pues apenas y salía para comer y dignarse a darse un baño.

Raditz y Kakaroto ahora su única compañía pues Vegeta no estaba dispuesto a compartir su preciado juguete. Bulma había vivido los últimos 19 días de esa manera.

No estaba enojada, pero tampoco feliz, aunque realmente no era muy diferente a cuando Vegeta estaba en la nave. En fin, ya ni de qué quejarse, si estaba enojada simplemente se desquitaba con Raditz.

La convivencia entre los tres había mejorado bastante. Lo suficiente para que la princesa los considerara sus amigos.

-...

-...

-...

–Llegaremos pronto– Anunció Bulma mientras comían.

–Por fin– Dijo Kakaroto –Ya quiero entrenar, oye Raditz cuando bajemos hay que pelear.

Raditz negó –Si como digas.

Confirmando lo que Bulma dijo una pequeña alarma con una tenue luz verde iluminó la nave, los tres se levantaron y fueron al panel de control.

Bulma sonrió, realmente estaba feliz. Por la ventana del mando se apreciaba perfectamente un pequeño planeta de color verde.

–Chicos les presento Namek– Dijo justo a tiempo para que Vegeta que iba entrando escuchará.


Espero les gustara el capítulo. Muchas gracias, por sus comentarios y visitas. Les deseo un buen inicio de semana.