Bpov.
Lunes. El peor día de toda la semana. Llevé a Daniel al colegio, haciendo antes el mismo recorrido que todos los días, y después dirigiéndome a la revista. La mañana pasó aburrida, demasiado. Terminé pronto mi trabajo, por lo que me puse a leer. Poco antes de la llamada recibí una llamada al móvil, me pareció muy raro.
-¿Diga? –Pregunté sin reconocer el número.
-¿Señorita Swan? –Preguntó una voz femenina al otro lado de la línea.
-Sí, soy yo.
-Bien, la llamo del colegio de su hijo Daniel. Está enfermo, le duele mucho la tripa. –Dijo dándome a entender que fuese a buscarle inmediatamente.
-Ahora mismo voy a buscarlo. Adiós. –Dije colgando el teléfono. Le dije a mi jefe que mi hijo se había puesto malo, como ya había terminado mi trabajo por hoy me dio el resto del día libre.
Cuando llegué al colegio, vi a mi hijo sentado en una sala de espera que tenían para las tutorías con los padres, en el momento en el que me miró supe que tenía fiebre. Fui prácticamente corriendo al coche, con mi hijo en brazos, para llegar a casa y bajarle esa fiebre lo antes posible.
Cuando llegamos a casa le di un baño de agua fría, el no paraba de quejarse porque tenía mucho frío, pero era lo único que podía hacer para que le bajase la fiebre lo antes posible. Le bajo la fiebre hasta una temperatura más normal. Le di para comer sopa de pollo, aunque prácticamente no probó bocado, tampoco le presione mucho por si le sentaba mal y se ponía peor.
Se paso toda la tarde durmiendo por la fiebre y cuando veía que le subía la fiebre le ponía toallas mojadas en la cabeza y en los codos, llego un punto que estaba en calzoncillos y con las toallas.
El resto del día lo paso mejor, la fiebre le bajo hasta que no tenía ni una sola décima y me dormí en mi cama para que no le subiese la fiebre por el calor de mi cuerpo.
Edward Pov.
Lunes. El peor día de toda la semana. El día había pasado con normalidad, demasiado aburrido para mi gusto. Había terminado de atender a todos mis pacientes poco antes de la hora de la comida pero no podía irme del hospital por si había una urgencia, lo malo de ser médico. Me pasé el resto del día dando paseos por el hospital o revisando informes de antiguos pacientes, no tenía nada mejor que hacer. Varias veces estuve a punto de llamar a Bella, pero algo dentro de mí me decía que no era el mejor día ni el momento para llamarla.
-Hijo. –Dijo mi padre entrando en mi despacho justo cuando yo estaba recogiendo para irme a casa y encerrarme en mi habitación. –Al médico que le tocaba hoy guardia se ha puesto malo, y eres el único que aún no ha tenido ninguna guardia, es decir que te ha tocado hacerla hoy. Mañana tendrás todo el día libre.
-De acuerdo. –Dije suspirando y dejando mis cosas donde estaban, hoy iba a ser un día muy largo…
BellaPOV.
Vestí a Daniel con lo primero que vi y lo cogí y nos fuimos corriendo al coche. Eran las tres de la madrugada pero tenía bastante fiebre y el dolor en su tripa era mucho más intenso que el resto del día y por sus indicaciones, que era las primera vez que me las daba en todo el día, era en el lado del apéndice.
Llegamos al hospital lo más rápido que mi coche pudo.
-Hola. –Le dije a la enfermera que estaba en urgencias.
-Hola. –Dijo con una amable sonrisa y mirando a Daniel que estaba en mis brazos.
-Tiene fiebre y un intenso dolor de tripa en el lado del apéndice. –Dije acariciándole el pelo a mi hijo.
-Bien, siéntese en la sala de espera, en menos de cinco minutos vendrá un médico a atenderles. –Dijo yéndose por un pasillo para buscar a algún médico mientras yo me sentaba en una silla.
No había pasado ni tres minutos y un médico ya estaba a mi lado.
-¿Bella? -¿Por qué todo me pasa a mí? Miré y sí, mi peor presentimiento se hizo realidad, era Edward.
-Le duele mucho la tripa y tiene bastante fiebre. –Dije poniéndome de pie y sacando toda la angustia que había estado guardando durante todo el día.
-Estará bien. Me lo llevo para hacerle unas pruebas, en cuanto sepa algo te lo diré. –Dijo cogiendo a Daniel en brazos.
-¿No puedo ir yo también? –Le pregunté sin apartar la vista de mi hijo.
-Bella, es mejor que te quedes aquí. En cuanto sepa algo te avisaré, tranquila. –Dijo dándome un beso en la frente y andado, casi corriendo hacía una sala.
Estuve todo el rato caminando por toda la sala y mirando cada minuto el reloj, parecía que el tiempo no pasaba y nadie venía para decirme algo, cualquier cosa. Pasó media hora, una hora…
A la hora y media Edward vino corriendo a mí.
-Bella. –Dijo haciéndome que me sentase en una silla y le mirase a los ojos. –Daniel tiene apendicitis, he tardado tanto en venir porque he estado bajándole la fiebre. Mañana lo operan.
-¿Le operaras tú? –Puede sonar raro y tonto pero estaba más tranquila si lo operaba Edward.
-Lo siento, mañana no trabajo. Pero quien lo opere lo hará mucho mejor que yo. –Dijo manteniendo su mirada en la mía.
-Claro. ¿Puedo verle?
-Está durmiendo en la habitación 29 en la planta 4.
-Vale. –Dije levantándome para ir a ver a mi niño.
-Bella, te acompaño. –Dijo Edward poniéndose a mi lado y andando a mi paso. El camino hasta la habitación fue silencioso aunque Edward no quitaba la mirada de mí.
Cuando entré en la habitación de Daniel le vi durmiendo, tan tranquilo como siempre. Estuvo Edward en la habitación acompañándonos a los dos durante una hora.
-Bella, vete a casa a dormir. Está bien, no tiene nada grave. –Dijo Edward acercándose a mí. –Mañana tienes que estar descansada para lo operación, será muy temprano y por tu cara veo que hoy no has dormido nada. Yo me quedaré con él.
-Gracias, pero no. –Dije intentando no mirarle. –A ti en cualquier momento te pueden decir que tienes una urgencia y no tienes más remedio que irte, y por lo del sueño no te preocupes, me he acostumbrado a no dormir mucho, es lo que tiene ser madre soltera. –Intente sonreír pero solo se quedo en una patética mueca.
-Lo siento. –Dijo suspirando.
-¿Lo sientes? Tú no tuviste la culpa. –Dije mirándole.
-Sí que fue mi culpa. ¿No lo entiendes? Si yo no te hubiera dejado no te hubieras acostado con Mike nunca, me da igual si estabas borracha o no cuando lo hiciste, pero fue mi culpa. Si yo no te hubiera dejado no sufrirías tanto en esta vida y los dos seriamos más felices…
-¡Edward! ¡Tú no tienes la culpa de que me acostase con Mike! Y si así fuese, gracias. Me has dado la razón de la cual me levanto cada día, lo más grande que tengo en este mundo, lo mejor que me ha pasado nunca. –Le dije mirándole y esta vez si sonriéndole.
-¿Dónde está Mike? Es decir, sé que no se hace cargo de Daniel y le da igual que le digas que mañana le operan o no, pero ¿sigue viviendo en Forks?
-No, se fue a New York. Viene aquí de vez en cuando, pero no pregunta por su hijo nunca y mucho menos viene a verle. Más de una vez se lo ha encontrado de frente y ni le ha mirado a la cara.
-Oh, lo siento.
-No te disculpes, te vuelvo a repetir que no es culpa tuya.
El resto de lo que quedaba de noche lo pasamos en silencio, con algunas miradas y sonrisas que hacían que mi corazón se acelerase o me pusiese roja como un tomate. Edward se estaba convirtiendo en el chico que un día fue en mi vida, el más importante, pero ahora tenía un competidor mucho más fuerte que él: Daniel. Sabía que mi hijo quería que Edward y yo saliésemos juntos pero lo que él no sabía era que ya habíamos salido juntos, y que la tonta de su madre seguía enamorada de él pero por miedo a que le hiciese daño no se lo decía.
¡Hola! ¿Qué os parecío? El pox. capítulo será la operación y ejem ejem jajajjajajaja pasara de todos vamos.
Reweirs y todo eso :)
