DISCLAIMER

Tengo que dejar en claro que esta historia NO me pertenece en lo absoluto la autora se llama Ange Sinistre. Este Fic esta originalmente escrito en inglés yo sólo me dedique a hacer una traducción sin fines de lucro y mucho menos para adjudicarme la autoría de este fic, por lo tanto la traducción la trate de hacer lo más fiel al original y también deje todos los comentarios originales de la autora. Sin más disfruten de este cap.


ANTÍPODA

Parte IX: Pasado y futuro

La gente siempre había pensado que era extraño que fueran amigas. Shizuru y Natsuki debían haberse odiado entre sí. Era desagradablemente evidente cuan antípodas eran – el aceite de motor y el té no se podían mezclar. Los antiguos compañeros y amigos que decían que no tenía nada en común demostraban que, diciendo eso, ellos no conocían a ningunas de las dos. Ellas eran exactamente lo mismo. Ellas simplemente habían encontrado diferentes maneras de cargar ese peso que cada una llevaba. Habían conocido a la otra en pocos años, pero debido a su historia en común, su lazo quizás era más fuerte de lo que se encontraba en personas que se habían conocido la vida entera.

Kaichou-sama era una elegante y majestuosa mujer que se crio en una familia adinerada y se le trataba de lo mejor. Su familia estaba segura de ser dueña de propiedades privadas tanto en Estados Unidos y Europa, y bueno, naturalmente iba de vacaciones a esos exóticos lugares sin pensarlo dos veces. Pasaba su tiempo libre de compras, porque consideraba que el sobrante era nada menos que la paga de un mes para la mayoría de las personas. Manejaba un auto deportivo. Era la refinada señorita de Kioto, basada en la tradición y muy versada en la cultura y etiqueta. Su acento podría derretir el corazón de cualquiera. Su sonrisa podía calmar los nervios de cualquiera. Pero Fujino Shizuru y la Kaichou-sama eran dos personas completamente diferentes.

Fujino Shin le había enseñado los variados aspectos de la cultura de Kioto. Vestía kimonos y estudió como preparar una adecuada ceremonia del té. Practicó con la naginata dos horas al día después de la escuela. Él nunca fue autoritario. Él simplemente quería introducirla en esa parte de su patrimonio, al igual que el de su madre. Recordaba la sonrisa de su padre como un adulto, y como siempre era agridulce. Estuvo tan orgullosa de su hija y de lo madura que era a pesar de su edad.

Sin embargo, Shizuru conocía muy bien esa parte oscura de la mente de su padre, él la culpaba por la muerte de su esposa. Milena Dragunova había sido una mujer fuerte, pero el complicado parto que tuvo le arrebato esa fuerza. Murió unas cuantas horas después del parto. Shin y Milena se habían dedicado completamente el uno al otro. Cuando uno se iba, el otro se sentía solo. Shizuru recordaba a su padre beber mucho, pero él siempre trataba de ocultárselo. A pesar de su depresión él siempre le sonreía. Pero el murió. Y ella no tenía nada.

Cuando era niña, Shizuru era tranquila. Ese maravilloso acento nunca había estado con ella entonces. Su lengua hablada entre el ruso y el acento de Kioto era torpe y sin cuidado. Era tranquila, pero propensa a pelear con cualquiera que la insultara, llegando a casa con un ojo morado y sentida (aunque al otro niño le iba peor) No tenía amigos. Nunca le importo tenerlos. Había sido la burla de muchos para que valiera la pena.

Los miembros de su familia, que habían desaprobado que Shin sólo le instruyera ligeramente la cultura japonesa, procedieron a llevarla hasta el límite. Ellos rechazaron el dejarla con su fascinación por el lado familiar de su madre. En ese año que cayó bajo el "cuidado" de su otra tía, no se le permitió ver a Tanya. Olvido como hablar ruso. Creció odiando a la ascendencia de su padre, a pesar de su despreocupada actitud hacia los aspectos de la misma más tarde.

Regresarás con Tanya. Claramente no puedes acostumbrarte a este tipo de vida. No vales la pena. No queremos nada que ver con alguien tan bárbara y ruda. Maldita extranjera.

Abandonada en la perrera como un cachorro no deseado por un niño ingrato que no estaba de acuerdo con el regalo. Fue tratada como basura que tenía que ser desechada. Eso era lo correcto. La reunión entre Tanya y Shizuru había sido llena de alegría y lágrimas y una amplia cantidad de abrazos. Eso hizo que comenzara a sanar, aunque gran parte del daño ya estaba hecho. No hablaba mucho. Había llegado a estar asustada de su vergonzoso acento, el cual la había torturado por mucho tiempo. Eso había sido superado, pero su silencio seguía ahí.

En el momento en el que entró a la secundaria en Fuuka, se dio cuenta de lo sola que estaba en realidad. Por extraño que parezca, esto sucedió cuando repentinamente se encontró popular y el objeto de una infinidad de rumores falsos (no era rica, no tenía propiedades, comía cenas de la tv, vestía ropa de segunda mano o unos viejos kimonos cuando no usaba el uniforme, y no tenía dinero para ir de compras). Las estudiantes la seguían y besaban el suelo que pisaba. La trataban como si estuviera por encima de cualquiera. Fue a causa de eso que se dio cuenta de lo sola que estaba. La gente podría haber creído en su falsa identidad por encima de la real. No le gustaba ser adorada. Quería ser normal.

Por supuesto, la única que la había tratado diferente fue una joven chica que había encontrado en el jardín llevando la misma ira, ansiosa, la misma expresión que hacía cuando no había nadie alrededor. Al igual que Shizuru en esa edad, la chica la había empujado y trato de reaccionar violentamente a las bromas y burlas, incluso si todo eso había sido en broma. Fue entonces que Shizuru probó que no era una niña rica, pues era en realidad una chica humilde que tenia nada menos que su nombre al igual que Natsuki.

Sintió sus propios problemas dentro de Natsuki. Shizuru pensó que nunca había actuado de esa manera antes, sintió su corazón clamar con anhelo. Finalmente había encontrado a alguien que posiblemente podía entenderla. La persiguió y se aferró a ella, lo que nunca había hecho antes. Su amistad fue lenta al principio, pero no había duda de que Shizuru la amaba. La primera amiga que nunca había tenido.

Natsuki no había sido expuesta a la angustia tan pronto como Shizuru había sido. Tal vez fue así como término aún más hostil hacia las conexiones emocionales. Recordaba, con toda claridad, lo cariñosa que su familia había sido con ella antes de tener todo destrozado. Había notado la tensión entre sus padres, sí, pero fue tan felizmente ignorante para entenderlo. Llegaba corriendo a la oficina de su madre y la abrazaba, y recordaba a su padre adorándola. Cuando él estaba lejos, siempre estaba la compañía de Sakomizu para disfrutar.

Entonces, antes de que se diera cuenta, estaba sacando su cabeza fuera del agua e inhalando aire, una gran herida se hallaba en su pequeña cabeza. Solo con apoyo sabía nadar, y sacudió sus piernas para no hundirse. Sacudió su cabeza alrededor, buscando a su querida madre, pero ella no estaba ahí. El agua era negra. No hubiera sido capaz de detectar algo teniendo eso en cuenta. Su instinto de supervivencia la golpeo, nado hacia las rocas en la distancia, aferrándose a una. Allí estaba sentada, temblando durante horas hasta que estuvo a punto de la hipotermia, fue entonces que Sakomizu la encontró y rescato.

Se quedó con él por unas semanas mientras intentaba contactar con su padre en el extranjero. Volvió, asegurándose de que ella estuviera bien. Se acercó a abrazarlo, pero él la rechazo. "Natsuki, papi es un hombre muy ocupado. No tengo tiempo para verte después. Te llevare con unos amigos y estarás ahí por un tiempo, de acuerdo?"

Ella fue entregada a una pareja que ni siquiera conocía. Se preguntó si incluso él los conocía. Huyo de su familia adoptiva muchas veces, dirigiéndose directamente con Sakomizu. Cada vez, la llevaba de vuelta, aunque se le rompía el corazón de hacerlo. Si se quedaba con ella, ellos lo acusarían de secuestro. A través de la fría despedida de su padre, dejándola con extraños, creció odiándolo. Ella lo odiaba, odiaba a los imbéciles que habían matado a su madre, odiaba al mundo.

Sakomizu siempre le había dicho que se calmara y que se enfocara en la escuela, pero no podía. Quería saber todo lo que había pasado. Quería saber quién fue y porque. Quería saber porque su padre la había apartado tan fríamente. Quería su vieja vida de vuelta. Amargada, ataco a otros chicos y se metía en peleas. Había sido transferida a tres escuelas en solo dos años. Era brillante, pero no aplicada. Se enfocó más en liberar su ira.

Una vez junto el valor suficiente para marchar hacia a su padre a la edad de doce años, demandado respuestas a porque no le importaba nada de eso. Él le dio una fría mirada. Natsuki. La miro directo a los ojos. Dude de que fueras mía incluso desde el momento en que naciste, mas sin embargo te he criado como propia. Mientras creces, veo cada vez menos de mí en tus características, en todo caso. Te doy el dinero suficiente para vivir. No es suficiente? Se agradecida de eso. Ya no estoy casado con tu madre, y por lo tanto ya no estoy obligado a mantener a su hija. Ahora tengo una familia real. Por favor permanece lejos.

Después ella había dicho unas pocas palabras coloridas, había sido la última vez que hablo con él. Después de eso, había dedicado su vida a encontrar la verdad detrás de Searrs. Curiosamente había recibido una invitación a la Academia Fuuka a través de una beca que curiosamente no había solicitado. Acepto simplemente por sospechas, pero sus investigaciones no habían dado frutos. No puso mucha atención a la escuela en sí. Prefería observar desde la distancia, odiando a sus compañeros y especialmente a sus superiores.

Entonces, he ahí que la desagradable mimada niña rica, seguía molestándola después de soltarle algunas chorradas casi filosóficas en el jardín. Ella simplemente la seguía molestando. Qué es que acaso no veía que Natsuki quería estar sola? Maldición. No se preocupó por socializar más. Tenía una misión, y la gente demostró ser tan poco fiable en ese tiempo. Solo no podía dejarla sola.

Muy lentamente, después de su inicial pelea (y la arrastrada de la cabeza de Natsuki por la acera) empezó a ver que Fujino Shizuru no era una pérdida total. De hecho, ella nunca le pidió alguna cosa, pero la compañía de Natsuki ofrecía más que nada. Natsuki tardó en construir la confianza, pero se encontró disfrutando de la presencia de la mujer. Shizuru ayudaba a que se enfocara en la escuela, y, a veces, con escaparse de ella. Shizuru no tenía miedo de su motocicleta y de acompañarla en sus viajes a través de la región. Siempre fue una fuente de consuelo y consejos. Natsuki llego a respetarla. Entonces llego a amarla, aunque no quería admitirlo.

Rompió una regla primordial. Se suponía que sería independiente. Se había acostumbrado a Shizuru. Se había acostumbrado a su presencia y a su amor, y no había encontrado competencia para el afecto de Shizuru. Lo dio por hecho y se volvió casi dependiente de ella, aunque no se dio cuenta. No había nadie más que hubiera compartido tanto en común con ella. Nadie que pudiera tener la posibilidad de entenderla.

Ambas habían perdido a su madre. Ambas habían sido rechazadas por los demás de su familia, tratándolas como si fueran menos que humanos, y aferrándose a Tanya y Sakomizu respectivamente. No tenían amigos, ambas tan violentas y extrañas para dejar entrar a alguien. Todo lo que tenían era su soledad. Natsuki se había acostumbrado a eso y rechazo el permitir a alguien entrar en su corazón por temor de que pudiera perder de vista su objetivo, o peor, que Searrs lo usara en su contra. Se alejó. Shizuru, en contraste, simplemente quería a una sola persona que la entendiera y realmente la escuchara. Ella avanzo hacia adelante.

Debajo de toda su apatía y debajo de su exterior rudo, Kuga Natsuki necesitaba a Fujino Shizuru. La amaba. Nunca lo había expresado hasta que fue muy tarde.

Se sintió como si ella estuviera viendo el mundo a través de una lente distorsionada. Las cosas estaban deformes y distorsionadas. Las caras conocidas le parecían ajenas. Todo a su alrededor giraba. Su piel estaba cubierta de sudor frio. Su cuerpo estaba temblando como si tuviera una fiebre alta. Lo suprimió. Si hubiera sido alguien más, como lo demostró Shiho perdiendo la cabeza, tal vez hubiera sido presa del pánico en su psicosis. Pero en su gran pesadilla de la que no podía despertar, Shizuru se mantuvo en calma. Solo tenía la fuerza de voluntad para hacer eso.

Fue gobernada por la agresión, el odio y la ira que había suprimido tantos años atrás, todo eso salió a la superficie ahora que había encontrado una salida. Sacudió sus puños con ira, hacia Searrs y cualquiera que pudiera herir a Natsuki, y hacia la misma Natsuki. No es justo. No había hecho nada para merecerlo. Después de todo lo que Shizuru había hecho por ella, Natsuki no tenía el derecho de verla como a un monstruo.

La masacre fue un vago y confuso recuerdo, a pesar de que había sido una pocas horas antes –o eso supuso. Se había sentido drogada todo el tiempo. Sus ojos se fijaron en la nada. Su cuerpo había sucumbido a un oscuro y primordial deseo de matar. Su naginata había destrozado a sus víctimas en su camino, la sangre se esparció por el suelo, el edificio y su cuerpo. Cuerpos mutilados cubrían las calles del sector privado que había pertenecido al Primer Distrito. Agentes y subordinados de Searrs, patéticos subordinados, compraron a la policía – no había favoritismo. Todos se fueron. Su mente se vio a través de esa lente distorsionada, impotente e ignorante de lo que su cuerpo estaba haciendo. Sus labios se curvaron en una sonrisa seguida de una risa enferma y sin sentido. Eso fue fácil. Demasiado fácil. Su lado oscuro encontró eso divertido. Todo lo que quedo después de eso fue esperar.

Marcho de nuevo hacia la Academia. A veces, su naginata descansaba en sus inestables y cansados hombros. En el momento en el que se acercaba al edificio apenas si se mantenía de pie, arrastrando su naginata por el eje, la hoja rechinaba con cada paso que daba. La escuela enfrente era irreconocible a su vista. Giraba y bailaba enfrente de ella, aunque sus pies parecían saber muy bien a donde ir, como si fuera guiada por algún tipo de fuerza sobrenatural. Se sintió… casi como una marioneta siendo controlada.

Todo lo que tenía que hacer era esperar. Sus manos estaban frías y entumecidas, como si no hubiera nada mal. Una taza caliente de té eventualmente encontró su camino hacia sus labios, y lo bebió. Se sentó. Espero. Natsuki regresaría. Siempre lo hizo. Sus ojos en blanco, casi como si fuera a desmayarse, pero se forzó a si misma a concentrarse. No había absolutamente vuelta atrás. No valgo nada, no es así? Incluso si Natsuki la odiara por toda la eternidad, Shizuru la había librado del Primer Distrito.

El mundo en el que espero fue oscuro, extraño y aterrador. El cuarto del consejo parecía como si fuera el mismo infierno. Quería gritar. Pero espero, sin hacer nada más que beber su té como si fuera por instinto. Espero por alguien que la liberara. Natsuki gritándole, Natsuki golpeándola – cualquier cosa que pudiera sacarla de este reino. Y entonces, por fin, ella estaba ahí. Incluso si sólo el odio permaneció.

Los ojos de Shizuru giraron y sonrió mientras la motociclista irrumpía en el cuarto. La neblina se dispersó lo suficiente para que recobrara de nuevo su capacidad para levantarse. Natsuki estaba ahí para matarla, no? Como una víctima de ahogamiento, Shizuru solo esperaba lanzarse a sus brazos para abrazarla, porque sólo tal vez Natsuki podía sacarla del abismo. Pero no… le apuntó con una pistola y le gritó. Eso no podía ser. No podía perder a su salvadora tan rápido.

Su cuerpo se paró y miro su mente. En esos momentos comparo a Natsuki con una diosa. Desde el infierno dentro de Shizuru, Natsuki era la fuente y la solución de su condición. Ella le había tentado y planteado pensamientos impuros en su mente, y la había condenado a ese sufrimiento a cambio. Ahora estaba tan perdida que solo la fuente que tenía su poder la trajo de vuelta. Shizuru le maldijo por lo injustamente que fue tratada, sin embargo le rogo perdón y liberación. Si ella la forzaría a salir de ese infierno, entonces lo intentaría.

Nadie, nadie en absoluto… Solo ya no quiero estar sola nunca más.

Su elemento regreso automáticamente, y bateo lejos cada disparo. Su pelea comenzaba. Los labios de Shizuru se movían y hablaba, pero en su aturdimiento, no estaba muy segura de lo que dijo. Y entonces, Duran… ya no era un enano, era un monumento gigante al odio y disgusto de Natsuki hacia ella. Shizuru lloro mientras su cuerpo se precipito hacia adelante para tratar de apoderarse de la única cosa que podía salvarla. Ella la llevo hasta la iglesia quemada y fue ahí donde su oportunidad llegó. Atrapo a su amor y la jalo hacia delante en un abrazo.

Ahí, sintió la calidez y paz. El mundo seguía girando, pero ya no tenía miedo de la distorsión, mientras esa calidez permaneciera. Por favor… no te vayas.

Natsuki comenzó a retroceder, pero Shizuru pudo ver algo inusual en sus ojos. Cuando la chica la atrajo en un beso, la niebla se disipo, aunque no completamente. En la oscuridad, vio la luz. Natsuki comenzó a explicarle, pero el tono de voz no fue el que esperaba. Calmado, relajante y amoroso. Ella no…no estaba enojada? Natsuki, por supuesto, le dijo que no podía sentir lo mismo, pero…

"Yo también te quiero, Shizuru"

Quería llorar otra vez, y sintió la sangre correr por sus mejillas, la primera señal de vida de su cuerpo desde que se había perdido. Pero aún no estaba bien. Aún seguía hundida. Nada había parado de girar. Otro destello de algo paso a través de los ojos de Natsuki. Que…?

Natsuki grito una orden para Duran de que disparara sus cañones justo dentro de Kiyohime, que sin duda destruiría a ambos Child a la vez. Los ojos de Shizuru se abrieron de miedo. El fin. Ese era el fin. Fue tan rápido que la mente de Shizuru se tambaleo con horror. Fue seguramente condenada después de lo que había hecho. Esta podía ser la última vez que volvería a ver la cara de Natsuki. La otra vida no iba a tratarla igual. Porque haría eso? Los ojos de Shizuru finalmente se llenaron de lágrimas mientras la culpa la absorbía. Natsuki se suponía que debía quedarse. Eso no era justo. Natsuki no había hecho nada. Shizuru era la única que merecía eso, la única que lo necesitaba.

La motociclista la jalo dentro de un posesivo y fuerte abrazo, sujetándola de una manera casi dolorosa. La calidez regreso, y el miedo de su inminente muerte suavemente se desvaneció. El mundo se volvió claro – mucho más claro que cualquier cosa que hubiera visto. La esencia y las sensaciones regresaron. Todos sus sentidos regresaron. Ahí, en los brazos de Natsuki, Shizuru estaba calmada y restaurada. Incluso si fueran a ser separadas, Natsuki seguiría ahí, abrazándola mientras morían. Natsuki la amo y la perdono, a pesar de todo. Ese era el único juicio que le importaba. Dios y el mundo espiritual podían hacer lo que quisieran.

"Soy feliz" Susurro Shizuru

Tenía miedo y estaba abrumada con un remordimiento agridulce mientras su mortalidad se volvía dolorosamente obvia, pero si era el deseo de Natsuki llevarla lejos de ese tormento de tal manera, no se opondría. Temblando se desvaneció en la nada.

La motocicleta de Natsuki rugía a través de las calles de Fuuka mientras el vehículo la llevaba cada vez más cerca de la Academia. Haruka, la madre de Nao, el Primer Distrito… Shizuru no estaba bien. Eso no era lo que quería Natsuki. Todo esto debido a algún tipo de amor que Shizuru tenía por ella? Esto no era amor. Esto era obsesión y fanatismo. Pero entonces, ni siquiera Shizuru era la única, verdad? Todo estaba tan de cabeza. Todos habían comenzado a perder la razón. Shiho, Fumi… los esclavos y asesinos sin sentido – marcando el contraste con lo que tenían antes.

Los ojos de Shizuru habían sido huecos y sin vida, como los de Akane habían sido después de que Kazuya muriera. Caminaba como un zombi, cayendo a pensar más allá de sus deseos básicos demandados por ella. Ya no era más Fujino Shizuru. Era una cascara vacía, que había perdido su alma y su conciencia. Dios, esa voz. Eso fue suficiente para asustarla. Incluso si no sonó como si perteneciera más a Shizuru.

Eso había sido dolorosamente claro que Natsuki no pudo detenerla. Le había rogado y pedido, incluso ordenado, pero Shizuru simplemente no cedió, como si estuviera sorda del mundo a su alrededor. Se marchó, matando todo lo que alguna vez Natsuki llamo enemigo. Mientras Natsuki había buscado venganza, Shizuru fue la única que siguió adelante con la intención de asesinar. Eso fue demasiado. Natsuki no estaba lista para eso. Shizuru simplemente tenía que ser detenida antes de que pudiera dañar a las otras HiME restantes. En ese estado, solo podía causar estragos.

Natsuki sabía muy bien que no sobreviviría al Festival.

Era responsabilidad de Mai ganar. Era una imposibilidad para Natsuki ver el final. Shizuru no podía dejar de vagar, y si alguna de las otras HiME acababa con Kiyohime, entonces Natsuki desaparecería en el aire. Shizuru podría ser empujada aún más en la oscuridad, destinada a sufrir el mismo patético destino que Akane. Eso o alguien podrían matar a Shizuru directamente. Tomo las riendas. Que alguien más se atreviera a matarla… no podía soportarlo. Eso sería hacerle a Shizuru un mal. Que ella terminara empalada en la claymore de Mikoto o quemada por las llamas de Mai – eso no sería lo correcto. Podría morir sola y asustada de esa manera. Apretó la mandíbula buscando la determinación.

Si Shizuru tenía que morir, entonces Natsuki quería estar ahí para protegerla y abrazarla mientras ambas cruzaban. Si destruía a ambos, Kiyohime y Duran a la vez, entonces seria indoloro y misericordioso para ambas. Solo se desvanecerían y desaparecerían juntas. Mientras se acercaba a la Academia, se armó de valor para emprender la tarea de quitarse la vida y a su única verdadera amiga que tuvo.

No había la manera adecuada de ponerlo en marcha. Por lo tanto, en su forma típica, se hizo de una gran y violenta entrada, irrumpiendo en el cuarto del consejo con su motocicleta. Shizuru como siempre estaba calmada, pero la verdadera hubiera retrocedido con eso. Ella estaba mostrando niveles inhumanos de apatía, y levanto la mirada hacia Natsuki con los mismos ojos sin vida. Y, mientras Natsuki le ordenó que se detuviera en su locura, fue como esperaba, encontrándose con la resistencia.

Su duelo comenzó, Natsuki volvió afuera para llamar a Duran con sus emociones recién descubiertas. Estaba asustada de ella. Estaba perturbada. La amaba a pesar de todo. Eso le dio la fuerza y el combustible para seguir peleando. Lo que no esperaba, sin embargo, fue lo grande que Duran se había convertido. Él era tan grande como Kiyohime, por lo menos. Un monumento a su amor y dedicación.

Cuando Shizuru se retiró hacia la iglesia, algo le dijo que era una trampa, la siguió. Una campana caída y un rápido ataque de Shizuru lanzaron a Natsuki a sus brazos, llevándola ahí después de que el arma en espiral se enroscara a su alrededor como una serpiente y la aprisionara. Una vez ahí, Natsuki no se apartó. Shizuru cayó sobre ella, débil e indefensa y comenzó a sonreír de una manera drogada. Seguía fuera de sí, pero feliz simplemente de tenerla en sus brazos.

No me gusta que me ames.

Pero ellatenía su amor. No podía negarlo más. El tamaño de Duran fue el testimonio de eso. Tan grande como Kiyohime. Eso seguía sorprendiéndola. Natsuki era libre de dar la orden para que Duran disparara a quemarropa, pero le horrorizaba que Shizuru pudiera morir sin saber lo mucho que le importaba. Y entonces, Natsuki se apartó suavemente, solo para volver más cerca y presionar sus labios sobre los de la otra mujer. Fue ligero y fugaz, pero era la mejor manera que Natsuki pudo manejar, y había genuina ternura detrás de él. El primero y lo que pensaba que sería su último beso en su vida.

Así que profeso su amor lo mejor que sabía. Se sintió insuficiente, pero Shizuru se sonrojo y parecía sorprendida por ella. Eso fue todo lo que Natsuki pudo darle. Se dio la vuelta, dio la orden y agacho su cabeza para mirar a Shizuru a los ojos una última vez. La otra mujer se veía aturdida, pero no iba a luchar con ella. Natsuki la atrajo dentro de un fuerte abrazo, negándose el dejarla ir y negándose a llorar. Shizuru la abrazo, y Natsuki la acaricio de una forma como si ella fuera una niña perdida. Por alguna razón, Natsuki no estaba asustada mientras la artillería de Duran estallo contra Kiyohime, destrozando a ambos Child en pedazos. Su abrazo sobre Shizuru se hizo más fuerte.

No tengas miedo. No te dejare ir. Nos iremos juntas.

Sus cuerpos se desvanecieron en verde y no sintió nada más que el calor que Shizuru le dio. Los ojos de la mujer mayor estaban llenos de lágrimas y temor, y sin embargo oyó susurrar a Shizuru, por fin, feliz. Los últimos años que pasaron juntas pasaron frente a ella. Perdida en sus recuerdos, mantuvo la verdadera cara sonriente de Shizuru en su mente mientras sus cuerpos se desvanecían como polvo en el viento.

El significado del sacrificio de Natsuki no pudo ser entendido por Shizuru si no hasta mucho después. Ella había, en su aturdimiento, cínicamente escuchado que a pesar de todo la amaba, aunque no fuera lo suficiente. Poco se dio cuenta de que era un tipo diferente de amor, quizás incluso uno más fuerte. Era el amor de una amiga que estaba dispuesta a caminar con ella en la otra vida así simplemente no se iría sola. Un tipo de amor que no se vio obstaculizado por la lujuria. Natsuki había estado dispuesta a quedarse con ella por toda la eternidad con su elección de matarlas a ambas. Después de su renacimiento, Natsuki se había permitido a si misma simplemente a aceptar otras formas de amor después de aprender el cómo aceptarlas.

El último elemento oscuro de su personalidad, su temeroso deseo de echar la culpa de sus crímenes en un chivo expiatorio, finalmente se produjo. No podía culpar a Natsuki. Natsuki siempre la había amado. Le había dolido que nunca se lo dijera, y eso la había lisiado a ser mirada como a una bestia durante su punto de quiebre emocional en el Festival, pero debía haberlo sabido siempre. No había a nadie más que culpar más que a sí misma. Podía llevar el peso de sus pecados ahora que finalmente se sentía querida como una amiga. Ser querida como una amante era secundario, pero liberador. Había sido perdonada por la única persona que le importaba. Sonrió.

"Oi, que es tan gracioso?" balbuceo Natsuki, luchando por respirar, claramente tomando una casi pero no mucha risa disimulada. Se sonrojo, preguntándose si había hecho algo estúpido y repentinamente sintió vergüenza por la falta de ropa debido a su paranoia.

"Nada en lo absoluto. Solo estoy feliz" La sonrisa se volvió cálida, a la deriva lejos de las travesuras, mientras Shizuru bajo la mirada hacia ella, pálidas hebras cafés ocultaban el resto de la habitación de la visión de la motociclista. Seguía un poco cansada, la mano de Shizuru temblaba mientras acariciaba el costado del rostro de su amante. Había tomado el cargo por un pequeño tiempo, Natsuki sólo cedió el poder porque, según sus palabras, Shizuru estaba "tan malditamente codiciosa". No es que estuviera tan terriblemente dispuesta de cualquier manera.

En ese comentario, y después de haber regresado de haberse perdido en los ojos de Shizuru, Natsuki comenzó a sonreír con satisfacción de nuevo. Shizuru suspiro. Ahí estaba el ego de nuevo. Seguía sin disiparse.

"Si, si, eres realmente buena en lo que haces" Shizuru se deslizo hacia un lado y empujo a la joven chica más cerca, su tono nunca llego realmente al sarcasmo. Las manos de Natsuki vagaban alrededor, dibujando líneas invisibles en su piel. "Supongo que te ha gustado este nuevo juego descubierto, entonces?"

"No lo sé. Silent Hill es bastante adrenalina. Pero este juego ha sido el mejor, tengo que admitir" Natsuki dijo secamente. Ahora que la paranoia había cesado, se acomodó hacia abajo, cómoda con la cercanía.

Shizuru giro sus ojos. "Ah. Ya veo. El sexo con Fujino Shizuru es entretenido, pero no es tan agradable como golpear en el cráneo a un demonio zombi con un tubo. Eso se llevó lo que quedaba de mi orgullo"

"O son demonios o son zombis. No pueden ser ambos"

"Por favor no me digas que estas esperando reprimirme por haberme equivocado con la terminología de los juegos en un momento como este. Debes de estar pensando en algo perverso que, espero por dios, no tenga que ver con zombis" A pesar del inicio de la disputa, Shizuru nunca dejo de acariciar el cabello de Natsuki.

"Me conoces de años. Deberías tener todo eso memorizado ahora" Natsuki protestó. "Y pensar que te quejas sobre mi falta de conocimiento sobre tus intereses. Que hipócrita!"

"Y cuáles son mis intereses?" Shizuru se aventuró con pereza.

"Té"

"Y?"

"Tazas de té"

Shizuru la rodo un poco para que pudiera mirarla de nuevo, claramente dándole una mirada de desaprobación. Con un suspiro, dijo "Hay más en la vida que el té, sin embargo poco queda después de eso. Esto me decepciona mucho"

"No tienes derecho de empezar a sermonearme cuando no sabes la diferencia entre un zombi y un demonio cuando el conocimiento es tan vital para la mitad de los videojuegos que juego. No durarías cinco minutos rodeada de enemigos que quieren tu sangre incluso si tuvieras una motosierra" contesto Natsuki, muy concentrada. "El conocimiento acerca de este tipo de cosas podría salvarte la vida"

La lengua de Shizuru bailaba de su oído a su mandíbula. Oh, como si eso fuera a callarla. No iba a caer en esa pequeña trampa! Las tácticas de distracción eran un movimiento lamentable de su desesperación. La lengua fue reemplazada por una cálida respiración mientras hablaba de nuevo. "Enlista mis otros intereses que no tengan relación con el té"

"No. No puedes demandar ese tipo de cosas cuando tu ni siquiera entiendes mis intereses adecuadamente" argumento Natsuki. Cerró sus ojos mientras Shizuru regresaba a sus tácticas de distracción. Natsuki frunció el ceño y apretó los dientes. "Eso no va a funcionar, sabes. Yo no... Voy... a ceder"

"Bien"

Shizuru se retiró y rodo sobre su otro lado, de espaldas a Natsuki sin decir una palabra. Oh, maldición, ese era el plan B, cierto? Consiguiendo toda su molestia y apartándose en lo que debería haber sido, obviamente, una petición muy falsa. Natsuki miro su espalda por un largo rato. Bueno, maldición, ahora ella quería la atención. "Te gustan las lanzas"

"Hazlo mejor"

Natsuki gruño y trato de jalar a Shizuru de vuelta a ella, pero no funciono. Ella se defendió, sin moverse. Natsuki clavo sus uñas en uno de los costados de la otra chica. Lentamente bajo su mano a través de su estómago. Nada funciono. Natsuki gruño y dijo "Tu película favorita es Rocky Horror. Tu programa de televisión favorito es, ninguno porque no te gusta la televisión. Tu compositor favorito es Wagner. Odias a Shakespeare con pasión porque piensas que todo lo que hizo fue raptar historias existentes. Te gusta ir de excursión…"

Shizuru rodo de nuevo, frente a Natsuki, que estaba preocupada enlistando cualquier cosa que Shizuru amara u odiara. Fue callada por un suave beso por parte de la chica mayor, que se apartó y dijo "Esta bien, tu ganas"

"Por supuesto que sí. Yo siempre gano"

Shizuru la beso de nuevo, seguía siendo lento y gentil, pero aun así apasionado. Natsuki echo sus brazos alrededor de ella, y se perdió en el abrazo. Esa voz interna que la molesto tanto tiempo se burlaba de ella acerca de lo estúpida que era por nunca permitir que ese tipo de cosas pasaran antes. Natsuki sonrió mientras besaba a la otra chica de nuevo, divertida por los pensamientos de lo que pudo haber pasado en el cuarto del consejo estudiantil si ese hubiera sido el caso. Profundizo el beso antes de apartarse, ambas felices con mirarse directo a los ojos.

Shizuru sonrió con una muy genuina y cálida sonrisa, todavía abrumada de que su deseo se hubiera concedido del todo. Entonces, sonrió con satisfacción. "Ara, sigues sin encontrar tu reproductor mp3, no es así?"

"Cállate"

Kashima Sayo llegó a ser una de las principales negociantes comerciales de Mitsubishi Heavy Industries, cerrando contratos con los inversionistas privados y la milicia. Por primera vez en su vida, supo lo que era una vida confortable, sin tener que preocuparse por perder las facturas o pasar hambre, por tener un lugar donde quedarse. La mayoría de su dinero fue a la caridad. Solo compro unas grandes cosas para ella y su amante. Miro hacia abajo a Kioto, seguía tan asustada de pasar tanto tiempo ahí en persona. Quizás ese miedo desaparecería con el tiempo. Estaba, por ahora, muy feliz con su vida tranquila lejos del público.

Kitahara Meiko permaneció como una de las mejores mecánicas de motocicletas en la región, llevando a casa una buena cantidad de dinero en adición a los fondos ganados en las carreras ilegales en la noche, haciéndolo solo para mantener su deseo de adrenalina satisfecho. Nadie parecía llorar la muerte de Kuga Natsuki o Fujino Shizuru. Aquellos que se preocuparon habían muerto y revivido varias veces ellos mismos.

Natsuki siempre estaba ansiosa por volver a casa, sabiendo que Shizuru la seguiría poco después detrás, ansiosa por verla. Estaba agradecida de compartir su vida con alguien, y por primera vez, permitió expresar sus sentimientos sin dudar, amando y preocupándose sin (mucha) vergüenza. Llegó un poco tarde esa noche, y saltó las escaleras, oliendo la cena cocinada lista adentro.

Como era de esperar. Atrapo la cerveza que volaba con una de sus manos y colgó las llaves en el estante en la pared. Girándola para abrirla, dio un trago y miro a la mujer tendida en el suelo con su propia botella. Shizuru le sonrió mientras Natsuki caminaba delante del estante de cristal que contenía un bardiche, una naginata y una voulge.

Natsuki se sentó, apoyando su mano sobre uno de los costados del rostro de Shizuru, acariciándolo gentilmente, sabiendo que nadie más podría haberla hecho tan feliz como se sentía cada vez que miraba dentro de esos ojos rojos. Estaba en casa.


Notas de la autora:

Aquí esta. El fin. Un poco de mala calidad, pero nunca se cómo terminar las cosas. Esta última escena es de uno de los capítulos de otra historia, reescrita y cortada antes de que empezaran a hablar.

- Reverencia- Gracias a todos por sus comentarios. Espero que les haya gustado.

Notas de la traductora:

Bueno chicos, hemos llegado al fin de esta historia que en lo personal me encantó (De no ser así no la hubiera traducido) y como dijo la autora es una precuela, pues ella había escrito dos historias más al parecer pero caí en la cuenta de que ya no se encuentran en su perfil, para fortuna mia aun las tengo y me gustaría trabajar en ellas después.

Muchas gracias por seguir esta humilde traducción hasta el final. Espero traerle pronto las demás historias.

Nos veremos pronto :)