Novena Misión

Black or White


Hace un rato le habían cortado el cabello y ella había estado tan emocionada con su nuevo corte que iba a salir corriendo del lugar para mostrarles a todos como le había quedado, pero Kurt la detuvo diciéndole que aun quedaba la parte más importante y con esta sí que los iba a sorprender.

Se hubiera negado si le hubieran dicho que iba a estar dos horas sentada en el mismo lugar…

Llevaba una hora y cuarenta minutos con esa bolsa de plástico en la cabeza y estaba comenzando a aburrirse, nunca había estado tanto tiempo en un mismo lugar. Sabía que tenía problemas para quedarse quieta, al menos eso era lo que le decían todo el tiempo en la escuela primaria.

Su maestra de segundo grado, la Srta. Walker, tenía la tendencia de amarrarle una mano a la silla para que no se levantara, alegando que interrumpía la hora de clases levantándose por cualquier cosa.

Quizás era cierto que no podía controlarse, pero no era motivo para amarrarla durante una hora. Tal vez si alguien hubiera tenido la paciencia o el interés para valorar su caso, habrían notado que padecía de "Trastorno de Déficit Atencional con Hiperactividad" (TDAH).

Pero nadie lo notó, nadie le prestó suficiente atención hasta sus trece años, cuando la situación con su promedio comenzó a flaquear.

Fue su profesora de inglés en séptimo grado, la Srta. Pillsbury, quien notó su problema cuando intentaba hacer un ensayo de William Shakespeare, la pequeña rubia tenía tres libros a su alrededor en su puesto e intentaba leer el primer párrafo del primer libro, pero aun no conseguía mantenerse atenta, no conseguía comprender lo que leía porque se perdía entre la cuarta y quinta línea.

Al ver que la chica no avanzaba pensó que era como cualquiera de esos chicos que simulaban leer cuando en realidad tenían historietas guardadas entre sus libros, así que rodeo el salón para que Quinn no la notara y se puso justo detrás de ella esperando sorprenderla infraganti, pero cuál fue su sorpresa al descubrir que la chica seguía leyendo en voz baja el mismo párrafo, dejaba de leer en algún momento solo para moverse inquieta, mirar a cualquier punto en el salón, y finalmente repetir el mismo proceso.

Estuvo observando a Quinn durante dos semanas más hasta que estuvo segura del problema que tenía su alumna.

Aunque intento hablar con los padres de Quinn y pedir ayuda a otros profesores, todos le decían que perdía el tiempo, que Quinn no era lo suficientemente inteligente como para avanzar, pero ella no se rindió, ella veía como Quinn en verdad lo intentaba, solo hacía falta que alguien lo intentara con ella.

Así que se quedo con ella una hora después de clases todos los días para ayudarla a repasar las lecciones de ese día. Trajo buenos resultados que alguien le explicara las cosas exclusivamente a ella, mejoró un poco mas su promedio y consiguió concentrarse un poco mas con el tratamiento especial que le hacia su maestra.

Así estuvieron un año y la maestra Pillsbury se convirtió en una persona importante en su vida, la primera que se interesaba por su bienestar a parte de su nuevo amigo Noah, otro chico que estaba siendo tratado por su maestra.

En ese momento, en uno de los salones de ese almacén esperando que terminara el tratamiento en su cabello, se quedo diez minutos enteros sin moverse en esa entretenida silla giratoria, dirigiendo todos sus pensamientos a su maestra y amiga Emma Pillsbury… Y aunque esa mujer se había convertido en alguien importante para ella, esperaba no encontrársela nunca más, porque entonces vería en lo que se había convertido, esa persona que todos esperaban que ella fuera.

Una razón más para seguir con todo este espectáculo.

No quería decepcionarse a sí misma y a su maestra. Le debía mucho, quizás podría recompensarla de alguna manera si todo salía bien.

Se quedo esperando un minuto más y cuando el reloj marco exactamente las 7 p.m, se levanto feliz de la silla, sintió los músculos tensarse por el movimiento, pero estaba tan desesperada por moverse que solo salió corriendo de ahí para ir a gritar el nombre de Kurt por el almacén.

-Podrías haberme esperado sentada, venia de camino hacia acá de todos modos – Le dijo el chico guiándola a los baños, dejo una silla cerca de uno de los lavados y le hice una seña a Quinn para que se sentara en ella.

La chica obediente se sentó y hecho la cabeza hacia atrás, tal como le dijo el chico.

Sintió como le mojaba el cabello quitándole la sustancia que le había puesto hace dos horas.

A Kurt no le llevo más de dos minutos sacar todos los químicos del cabello de la ahora ya no tan rubia y se apresuro a secarle el cabello, ya era tarde y no quería que la chica se enfermara.

Con delicadeza fue pasando la toalla hasta por detrás de las orejas, sonrió viendo a Quinn moverse por las cosquillas.

-Listo querida, ahora solo tengo que peinarte un poco, volvamos al salón mágico.

Tuvo el impulso de ir a verse a un espejo que estaba más allá, pero Kurt la detuvo alegando que necesitaba el toque final, así que la llevo de vuelta al salón para peinarla.

La sentó en una butaca y le paso una revista para entretenerla mientras el terminaba de peinarla.

En otros cinco minutos estuvo lista.

-Bien, primero que nada quiero que consideres que este cabello lo vas a tener así solo dos semanas… mientras investigas a Holliday.

-¡No lo atrases mas Kurt! Quiero ver cómo me quedo – Dijo frunciendo el cejo como una niña pequeña – Ni siquiera me lo alcanzo a ver porque está muy corto – Dijo estirando su cabello hacia adelante, solo veía algunos mechones de color rosado.

-Te ves divina Quinn – Dijo llevándola al espejo donde Quinn por fin se vio.

Se quedo boquiabierta viendo el resultado final.

Se acerco tanto al espejo que casi golpea su nariz con él.

-¡Mira mi pelo! ¡Parece algodón de azúcar! – Dijo dando saltitos sorprendida, Kurt suspiro aliviado de que a Quinn le gustara. Tal vez iba a tener que lidiar con Brittany, que iba a querer el cabello igual.

-Oye Kurt, no me veo intimidante – Dijo mirándose por completo.

-Eso es porque la transformación no está completa, pero espera a que te pongas tu vestuario mañana, ni Rachel va a querer acercarse a una chica tan mala – Le guiño un ojo y entonces Quinn cayó en la realidad.

Ni por un minuto se puso a pensar en qué pensaría Rachel de ella. Tal vez a la chica ni siquiera le gustaría.

Al parecer Kurt vio el pánico en su mirada porque intento arreglar de inmediato su comentario.

-A Rachel le va a encantar Quinn, ¡a todos les va a encantar!, y recuerda que no es permanente, es solo por dos semanas – Dijo para tranquilizarla, y lo logró, por un minuto creyó que iba a tener que sacarle la tintura.

-Mmm… ¿Puedo ir a mostrarle al resto ahora? – Dijo volteando a verlo.

-¿Prefieres que te vean así o con la transformación completa?

Quinn lo medito unos segundo, seguro nadie iba a verla intimidante, parecía un caramelo, no era buena idea que tu posible futura novia te viera así de ridícula.

-¿Me darías el vestuario ahora? – Le pregunto a Kurt que sonrió encantado por ver su trabajo terminado ahora.

Le dio lo que tenía que ponerse y la chica se fue al cuarto de baño, no había peligro en que alguien la viera antes ya que todos estaban en el taller aun, o comiendo en el comedor.

Le llevo unos quince minutos ponerse todo lo que Kurt le dio, principalmente porque no tenía idea de cómo ponerse tantos accesorios.

Cuando al fin salió, el chico la esperaba cerca del único espejo que había en el baño así que fue a encontrarse con él. Kurt al sentir el ruido de las cadenas acercarse volteo a verla y su enorme sonrisa le hizo saber a Quinn, que al menos alguien estaba satisfecho con el trabajo.

-Quinn, estas… eres mi mayor creación, ¡mi mayor creación! – Veía al chico casi con lagrimas en los ojos, lo que la hizo sonreír divertida, seguro no era para tanto.

Camino hacia el espejo y se miro en el.

Si era para tanto, se veía… maléfica.

-¡Joder Kurt! – Se acerco mas y se sorprendió aun mas por lo que tenia al frente, no era ella, era una chica completamente distinta y definitivamente si se veía intimidante.

Tenía una playera negra con las mangas rasgadas, una falda semi ajustada que ayudaba perfectamente con el asunto de su miembro masculino, ya que este se notaba solo cuando usaba cosas muy ajustadas, unas zapatillas converse que agradecería conservar para ella por más tiempo y un sin fin de cadenas y accesorios que le daban un toque aun más amenazador.

-¿Puedo sacarme una foto? Se lo tengo que mostrar a Puck cuando vuelva – Dijo sonriendo completamente emocionada la chica de pelo rosa.

-Todas las que quieras, pero no ahora, ni hoy, ni mañana, porque tienes una misión por delante y te tienes que concentrar completamente en ella – Quinn asintió dándole la razón, este era su trabajo ahora, tenía que ser responsable con él.

-Ahora si voy a mostrárselo a los chicos.

-Ahora sí que puedes, solo un pequeñísimo consejo antes de que te vean – Quinn le hizo un gesto para que siguiera ya impaciente por irse de aquel lugar – Actitud, tu trabajo no es solo transformarte físicamente, sino cambiar tu actitud – Quinn se veía confundida, ella nunca había tratado de ser alguien más que ella misma, Kurt sabía que la chica era demasiado fiel a su personalidad, por eso intento explicarse mejor – Esta va a ser probablemente la primera actuación de tu vida, puedo verlo en tus ojos, y porque tengo la experiencia de haber estado en muchas obras escolares. Tu papel ahora es ser una chica indiferente e intimidante, de esas que no le tienen miedo a la vida y a los riesgos, esas chicas que sienten que son dueñas incluso del aire que respiran, ¿Entiendes? – Quinn se miro con seriedad al espejo sintiendo como el personaje que describía Kurt emanaba de ella de manera natural – Hazle saber a cada persona que quiera fijar sus ojos en ti, que a ti te importa una mierda lo que ellos piensen o sientan – Quinn asintió rápidamente con convencimiento a su reflejo.

-Creo que puedo hacerlo – Dijo sin sonreír ya, mirando fijo sus ojos en el espejo como transmitiéndoles lo que pensaba ser mañana en su investigación.

-Perfecto, entonces podemos decir que la transformación esta… completa – Dijo señalando a la puerta donde Quinn rápidamente camino seguida por el chico, su destino… Sorprender a su equipo.

Camino tal como lo haría una ladrona sin escrúpulos, desde donde estaba escuchaba la risa de los demás y por sobre todas la de Rachel, amaba su risa, era tan distintiva que podría hacer un poema que hablara solo de ella.

Quizás eso sería lo primero que podría empezar a escribir.

Se escuchaba una canción que ella desconocía, seguro habían terminado con el trabajo por hoy y estaban pasando el rato como amigos.

Estaba llegando a la puerta cuando Kurt se le adelanto y le hizo una seña para que esperara ahí. El muy dramático seguro iba a exagerar aun más el momento, Quinn sonrió pensando en esto, el chico no le parecía una mala persona, solo un poco ególatra, pero nunca malo.

El chico entro al salón y al parecer intervino en la pequeña fiesta que tenían adentro porque todos se quedaron en silencio, cuando Kurt volvió a salir le hizo un ademán con la mano para que lo siguiera.

-Recuérdalo, actitud – Le susurró justo antes de que pasara, ella automáticamente se convirtió en su personaje y paso.

Se sentía confiada, se sentía segura de lo que hacía como nunca antes, sus nervios no la hicieron tropezar o sopesar en ese momento.

Se vio cegada por todas las miradas que se dirigieron a ella, cada una más impresionada que la otra. Su vista se dirigía tan rápido como un flash a cada uno de los chicos presentes. Mike estaba de pie con una galleta a medio camino a su boca ahora abierta, Mercedes había revuelto inconscientemente todas las cartas que había en la mesa de quienes jugaban póker en ese momento, Santana tenía una ceja levantada exageradamente y Britt, su adorada Britt seguía con el traje de secretaria sentada en las piernas de Santana y aplaudía entusiasmada por su nuevo look.

Pero ni uno de sus amigos consiguió perturbar su actuación como lo hizo Rachel, la chica estaba de pie a un lado de Santana y Britt, había estado probablemente hablando con las chicas cuando volteo a mirarla. Su mirada era un misterio para Quinn, pero no para Santana, que apenas volteo a verla le dirigió una sonrisa picara que termino despabilándola.

Rachel no cabía en sí, debía estar soñando, TENÍA que ser un sueño. Su dulce y tierna Quinn ahora era sexy, jodidamente sexy y mala.

Se sonrojó por todos los pensamientos que tuvo en un segundo, sabiendo que no era la primera vez que había pensado así de Quinn, pero nunca en público, nunca con sus amigos alrededor, he ahí el estado de su rostro ruborizado.

Ese pareció ser el detonante para que el tiempo volviera a correr normalmente.

De un momento a otro Quinn se vio envuelta en comentarios fascinados, felicitaciones para Kurt, palmaditas en la espalda y alguna que otra broma por parte de Finn y Sam.

Su actuación llego hasta ahí, en el momento en que veía a todos sonreír, ella no podía evitar contagiarse del resto.

Todos se habían acercado a interactuar de alguna manera con la situación, todos menos Rachel, que seguía de pie en el medio del taller mirándola con… Aun no podía descifrar lo que era.

Se acercó a "su chica" después de unos minutos hablando con todos.

-¿No me vas a decir que tal me veo? – Le dijo regalándole una sonrisa encantadora.

Rachel le sonrió de vuelta y se acerco a abrazarla – Te ves… peligrosa – le dijo cerrando los ojos mientras pasaba las manos por la espalda de Quinn – Y hermosa – Dijo dejando un beso en su cuello – y sexy – Le dijo susurrando esto último a su oído antes de dejar otro beso entre su hombro y su cuello.

Quinn se sonrojó tal como lo había hecho Rachel hace un rato, ¡nadie le había dicho sexy alguna vez en su vida! Al menos no cuando ella estaba escuchando.

-¿N-no me veo tonta? Creí que lo haría porque tengo el pelo rosado, como el algodón de azúcar, entonces pensé que si alguien me viera con este pelo pensarían que soy como un caramelo y nadie le teme a los caramelos – Dijo dejando caer su cabeza sobre el hombro de Rachel que reía por sus ocurrencias.

-No Quinn, te ves increíble, te ves linda y dulce para mi, pero probablemente quien te vea por la calle va a pensar que eres… intimidante – Le dijo separándose un poco para mirar como Quinn meditaba sus palabras – porque no te conocen como yo.

-Mm, esa es la idea, por eso entre así a mostrarles como me veía – Explicó ahora más tranquila – Kurt me dijo que tenía que actuar y cambiar mi actitud – Siguió, poniéndose seria en pose amenazadora.

-Uy, sí que te ves mala – Le dijo molestándola y picándole las costillas suavemente, cosa que logró sacar a Quinn de su personaje y hacerla reír divertida.

-No me desconcentres Berry, tu estas celosa porque actuó mejor que tu – Se lo decía en broma, y Rachel así lo entendió, pero aun así se hizo la ofendida – Oh, vamos, seguro eres la mejor de todas – le aseguro dándole un besito en la mejilla, pero Rachel solo se alejaba.

-No trates de arreglarlo, ni siquiera me has visto actuar, ¡ni siquiera me has oído cantar! – Dijo Rachel sorprendida porque Quinn no la había escuchado aun… Tal vez su relación había comenzado demasiado pronto, en realidad no conocía tanto los gustos de Quinn, ¿qué tipo de música escucharía?

Nah, eso se podía saber con el tiempo, dudaba que se pudiera desencantar de la rubia que tenía entre sus brazos.

-No te alteres Rae, eso se puede arreglar – Le dijo tratando de tranquilizarla acariciando sus brazos – Podríamos… no sé, podrías cantarme algo ahora – Le pidió mirándola a los ojos.

-¿Ahora? No puedo hacerlo ahora, van a mirar todos – Dijo mirando a sus amigos cada uno de ellos en sus propios asuntos.

-Entonces podrías cantarme antes de dormir – Le dijo mas bajito, Rachel volvió a mirarla.

-No es mala idea, en realidad creo que me gustaría preguntarte algunas cosas de ti también – Quinn asintió entusiasmada.

-Entonces tenemos que apurarnos, ¿comemos algo y vamos? – Dijo Quinn tomándola de la mano y sin esperar respuesta dirigió a Rachel a la cocina.

-¡Adiós chicas! Usen protección – Bromeó Santana haciendo que ambas se sonrojaran y los chicos rieran.

-Ellas no necesitan protección – Intervino Sam confundido.

-Eres idiota bocón, era una broma – Le dijo Santana mirándolo con los ojos entrecerrados.

-En ese caso sería un guante – Respondió Finn siguiendo la broma. Las chicas caminaron más deprisa para no tener que escuchar más idioteces.

Comieron tranquilamente en el comedor, se fueron a cambiar y se cepillaron los dientes antes de ir a la cama de Rachel, donde habitualmente dormían juntas.

Al fin podía llegar a esa habitación y no tener que disimular con Rachel, era relajante poder poner su miembro justo donde debería estar y no sujeto por esos apretados bóxer que tenía que usar siempre.

-Se siente bien al fin poder usar el pijama, creo que algún día esa ropa interior me va a traer problemas – Dijo Quinn de repente. Rachel la miro sorprendida, ellas nunca hablaban de la condición de Quinn, supuso que si se lo decía ahora era porque algo la preocupaba.

-¿Por qué dices eso, te sientes mal? – Le pregunto levantándose un poco de la cama y mirándola preocupada.

-No, es decir, todo el día estoy un poco incomoda, pero no es eso, es que no sé si me hará daño seguir con tanta presión… ahí – Dijo algo avergonzada.

-Quinn, no es algo que tengas que esperar a que pase… Si necesitas ayuda debes pedirla ahora, no cuando el problema sea mayor – Le dijo tiernamente acariciándole la cara.

-No es como si ustedes me pudieran ayudar en algo Rae – Dijo suspirando y mirando hacia otro lado.

Rachel lo pensó unos segundos y respondió – Quizás, deberías considerar decírselo a alguno de los chicos…

-No lo sé… Creo que para las chicas es más fácil aceptarlo – Dijo perdida en sus pensamientos.

-No pienses en eso Quinn – dijo agarrándole la cara para que la mirara – ¿Sabes qué? Creo que incluso si se lo dices a todos, será más fácil, así ya no tendrías que disimular…lo con nadie – termino de decir un poco avergonzada.

Lo único bueno de nacer en barrios marginales y criarte en una familia emocionalmente disfuncional, es que tenias que ser valiente para mirar de frente a la vida y enfrentarte a tus problemas sin miedo. Eso es lo que había hecho a la mayoría de esos chicos tan buenos en lo que hacían, saber que nadie los iba a ayudar si no se ayudaban ellos mismos era la salida a todas las situaciones difíciles.

Por eso cuando Rachel le dijo que el camino fácil era decirle a todos sus amigos, no lo pensó demasiado sabiendo que era lo que tenía que hacer.

-Tal vez tienes razón, pero no sé si sea capaz de hacerlo ahora – Dijo sincerándose – Quizás después…

-¿Después cuando? ¿Cuándo esa parte de tu cuerpo deje de funcionar? – Le dijo duramente, no quería serlo, menos con su dulce Quinn, pero no podía evitar preocuparse.

-No tienes porque hablarme así – Le dijo frunciendo el ceño sintiéndose ofendida.

-Solo quiero hacerte reaccionar, no puedes estar ocultándote por pensar en los demás, no tienes que esperar que todos lo acepten Quinn, quien no lo haga no se merece ser parte de tu vida.

Sabía que tenía razón, pero no quería seguir hablando de ese tema, ahora se arrepentía por siguiera comenzarlo.

-¿Podemos hablar de algo más? Ya me ocupare yo de ese problema – Le dijo dejando caer sus brazos a modo de rendición sobre la cama.

-Pff, no sé si quiera hablar de cualquier cosa en este momento – Respondió Rachel metiéndose entre las sabanas y dándole la espalda a Quinn, que miro con cansancio al techo de la oscura habitación.

"¿Que hice para tener una chica tan dramática?" Se preguntó internamente.

Si no lo resolvía ahora, Rachel era capaz de dejar de hablarle por una semana.

-Rae – Le susurro al oído mientras la abrazaba para pegarla a su cuerpo.

-No quiero hablar ahora Quinn – Dijo simplemente.

Esperaba los besos que le daba Quinn en la cabeza, por eso no se estremeció ante estos, pero si la hicieron flaquear en su enfado.

-Solo…- Empezó Rachel – no sé porque me cuentas todo esto y después no me dejas ayudarte.

-Acepté lo que me dijiste, solo te dije que quería tomarme un tiempo antes de decírselo a alguien– Le dijo Quinn con paciencia.

-¿Y mientras? Que se te sofoque el… pene ¿verdad? – Hablaba muy en serio, pero no pudo evitar soltar una risita divertida que le siguió la de Quinn.

-No se me va a sofocar nada Rae – Dijo aun riendo escondiendo su cabeza en el cuello de Rachel. Esto se sentía diferente… relajarse en cuanto a su condición e incluso tomarse las bromas tal y como eran.

-Está bien, se que lo hará, pero son tus decisiones y no te puedo obligar a hacer algo que no quieres – Dijo volteando a ver de nuevo a Quinn.

-Gracias por entender Srta. Berry – Dijo besándola suavemente en los labios.

Rachel aceptó gustosa ese beso, nunca podría negarse a uno de esos.

-¿Me vas a cantar ahora? – Preguntó Quinn unos minutos después.

-¿Que quieres que te cante? – Respondió sonriendo Rachel, con eso quizás supiera que música le gustaba a Quinn.

-No lo sé… Aunque… - Se removió ansiosa recordando algo casi escondido en su memoria – Una vez mi vecina me regalo una pequeña radio con un cassette, de esos antiguos ¿recuerdas? – Rachel asintió poniendo atención – y como yo nunca tuve otro cassette escuchaba solo ese, era de Michael Jackson, creo que me se aun todas las canciones…

-¿Hace cuanto paso esto?

-Mm, creo que cuando tenía diez años, en ese entonces Russel ya era todo un amargado y nunca había música en la casa – Siguió recordando – Había una canción que no paraba de escuchar, la oía todo el día.

-¿Cual era? – Interrumpió Rachel acostándose boca abajo para mirar mejor a Quinn.

-Black or White, me encantaba por la parte del chico que discutía con su padre al principio – Soltó una risa sin ganas – lo único que quería era ser como él y mandar al diablo a Russel.

-¿Y te la sabes completa? – Quinn la miro con una sonrisa cómplice.

-Completísima, ¿quieres escucharla?

-¡Sí!, nunca te he escuchado cantar – Dijo con ilusión Rachel.

-No canto bien, pero me da lo mismo si me escuchas tu, si me escuchara alguien más me daría vergüenza – Dijo sin más.

-Bueno y que esperas – Dijo incitándola a cantar.

-A que tú me digas que empiece.

-¡Empieza!

-Ok, ¿estás segura?

-Si Quinn, empieza ya.

-¿Preparada? – Rachel asintió de nuevo divertida, sabía que a Quinn le gustaba jugar con su paciencia.

-Ok, aquí va – Se posicionó mejor antes de cantar y se aclaro la garganta para darle dramatismo al momento - "I took my baby on a saturday bang, boy is that girl with you, yes we're one and the same" – A este punto de la canción ya tenía a Rachel babeando por ella, cantaba a un ritmo más lento, lo que le daba a la canción un toque más pasional. Rachel en verdad creía que iba a escuchar algo malo, pero Quinn, su Quinn tenía la voz más dulce que ella había escuchado en su vida – Now I believe in miracles, and a miracle has happened tonight" – Cantó esto último mirando a Rachel intensamente, deslizo su mano por el cabello que caía por la frente de Rachel y se acercó a darle un corto beso.

-"But, if you're thinking about my baby it don't matter if you're black or White" – Siguió Rachel la canción, causando exactamente lo mismo en Quinn.

Quinn no se veía con el coraje de seguir cantando, ¿cómo hacerlo después de escuchar a la diosa de las voces cantarte solo a ti?

-"Hey print my message in the Saturday sun, I had to tell them I ain't second to none" – Siguió cantando a Quinn que la miraba estupefacta escuchándola cantar – "And I told about equality and It's true either you're wrong or you're right".

Quinn salio de su estupor y coreo a Rachel en la última estrofa –But, if you're thinkin' about my baby it don't matter if you're black or White" – Ambas terminaron casi en un susurro antes de atacarse en mutuo acuerdo con un beso, casi animal, casi primitivo.

Así estuvieron durante algunos minutos, solo caricias repartidas al azar, pero no más palabras… no las necesitaban, y así también se fueron quedando dormidas, como todos los días, abrazadas.

Al día siguiente, Quinn se había levantado tan impaciente que salió de la cama una hora antes de lo previsto, se fue a las duchas feliz por su próxima misión y feliz también se cambio ropa, desayuno y espero a que llegara Sugar con las cosas que iban a necesitar.

Cuando llegaron los demás chicos al comedor ella ya había desayunado, Rachel se había quedado durmiendo un rato mas cuando ella salió de la cama pero ya debía estar por llegar para despedirse de ella.

-¡Buenos días mis amores! – Nada más ni nada menos que "la jefa", la misma que brillaba por su ausencia la mayoría del tiempo.

-Buenos días Sugar

-Que hay pelirroja

-Buen día Jefa – Eran los distintos saludos que se escuchaban en el comedor.

-Primero que todo, quería hablar con quienes van a hacer la investigación a esa chica Holly – Dijo el nombre con un tono despectivo que al parecer solo Quinn y Santana alcanzaron a descifrar.

-Quedamos en que lo harían Brittany y Quinn, ya que Quinn no ha hecho trabajo de investigación y bueno Britt la puede acompañar para que lo haga más rápido, ya que estamos una semana atrasados por el despido de Sylvester – Dijo Blaine, que al parecer se había convertido en el delegado del equipo, y nadie lo discutía, el chico era un excelente mediador.

-¡Perfecto! Entonces voy a pedirle a las dos hermosas rubias que me acompañen al taller para poder entregarles lo que van a necesitar.

Recién ahora notaban el maletín rosa que traía Sugar consigo, tal vez porque el resto de su ropa también era rosa.

-Oh vaya, ¿y quiénes son ustedes señoritas, contratamos a mas personas Blaine? – Sugar bromeaba mirando sorprendida a las chicas, el resto del equipo sonrió divertido.

-Esas chicas son la secretaria Pierce y la bandida Fabray – Dijo seriamente Blaine siguiéndole la broma.

-Me gusta… me gusta de veras, excelente trabajo Kurt, creo que esta vez te has superado – El chico mas allá sonreía complacido y daba las gracias – vamos mis hermosas, síganme al salón de trabajo – Las chicas se despidieron del resto con un movimiento de mano y siguieron a su jefa.

Sugar se instaló en una de las mesas y espero a que las chicas también lo hicieran, entonces abrió su maletín y las chicas entusiasmadas miraron con asombro todo lo que había dentro.

-Esto que ven aquí, son todas las cosas que les voy a facilitar para llevar a cabo esta misión.

-Un lápiz con cámara oculta, ustedes van a ser las únicas que van a ver el contenido de lo que graben, ¿de acuerdo? Esta es SU misión chicas, por lo tanto es tarea de ustedes sacar conclusiones, de nadie más – Las chicas asintieron obedientes – Creo que este será para Brittany, es más lógico que una secretaria lleve un bolígrafo.

-Para Quinn, el reloj con cámara oculta… Nada lujoso, solo algo útil – Dijo entregándole el reloj a Quinn que se lo puso enseguida.

-Bien, estas gafas para el sol son para ambas, pero no son simples gafas, con estas pueden ver todo lo que sucede a sus espaldas, pueden quedarse mirando a una pared o simular ver alguna obra de arte en la calle cuando en realidad están mirando lo que está detrás de ustedes – Las chicas se miraban asombradas, eso era más de lo que esperaban.

-Los típicos Walkie-Talkies ya no son tan típicos, estos están unidos básicamente a través de Bluetooh – Las chicas se miraron confundidas – No importa, lo único que tienen que saber, es que el collar de Britt – Le entrego un lindo collar a la rubia alta - y el mp3 con audífonos de Quinn – Esta vez le dio el articulo a Quinn – son para que se puedan comunicar entre ustedes, lo mejor es que no estén demasiado juntas todo el tiempo.

-Por último, el localizador GPS. Este articulo espía es el que más utilizaremos probablemente, ya que con el vamos a saber la ubicación de Holly donde quiera que vaya, ustedes solo se tienen que encargar de que esto llegue a sus manos y lo más importante, que permanezcan con ella. Pero no hay mucho de qué preocuparse, ni una chica se puede contener con joyas tan bellas – Dijo enseñándoles unos aretes realmente bellos– Y esta es la pantalla donde verán las calles de Nueva York – Les mostro esta vez un dispositivo donde se veía un punto rojo brillando intermitentemente. Sam se va a preocupar de enseñarles a usar estos dispositivos ahora, no les va a llevar más de media hora, así que les sugiero ir con él – Dijo por ultimo.

Estuvieron precisamente media hora con Sam aprendiendo a usar los dispositivos. Se les entrego dinero para poder movilizarse por la ciudad, al parecer Sugar esperaba que utilizaran taxi, porque la cantidad de dinero que les dio era exagerada para dos semanas de movilización por Queens.

Había llegado el momento en que tenían que salir del almacén y volver a las calles.


N/A

Hola

Perdón por la demora, estos días han sido una locura, espero que hayan disfrutado el capitulo y bueno…

Gracias por los Rws, Favs, Follows y Visitors.

Ya estoy terminando el capítulo (: así que ese no va a demorar.

Saludos mis queridos Visitors… Muak