A/N: Holas!! Nuevo capítulo!!! (se qué las exclamaciones están mal, que falta la del principio, pero esque en euskera escribimos así) Qué tal?? Yo he tenido la selectividad...Un horror (siete examenes en tres días!) ...Alguna de vosotr la ha hecho?? Bueno, aquí va otro capítulo, ojalá os guste...Lean, disfruten y comenten!!! Por favor!! Acepto sugerencias!! En los próximos capítulos decubrireis poque la historia se llama así...Muxus!!! Reviews please!!

Draco se desplomó en la cama de la habitación de su hotel, mirándolo todo con curiosidad. Era muy raro que el estuviera allí, que tuviera otra identidad y que entendiera aquel idioma. La ultima vez que había estado despierto estaba en casa de Granger, recuperándose de una neumonía...No tenía sentido.

-Davor¿ya te has vestido?- dijo la que debía ser su amiga.

Draco había decidido seguir la corriente y hacer lo que aquel chico se suponía que debía hacer, así que se puso el esmoquín con el que debía ir a algo parecido a ua gala de graduación. Sin hablar demasiado, él y la chica llegaron a una mesa donde se unieron a unos chavales de su edad. Hacía un calor horrible (Draco había visto 36 grados en un termómetro) y le sobraba toda la ropa. Incómodo, dirigió la mirada a un lado y otro, intentó ver algo que le resultara conocido, sin mucho éxito.

-¿Me alcanzas el bolso, Da?- Él asintió y se dirigió al sitio donde estaban los bolsos y chaquetas. Pero en su camino se encontró a dos hombres que se le hacían realmente conocidos. Iban vestidos de negro y hablaban a viva voz, seguros de que no había nadie que pudiera molestarles. Draco paró en seco al oír la familiar palabra "muggle". Deliberadamente, se pasó un buen rato buscando el bolso de su amiga e incluso tras encontrarlo se quedó un rato escuchando. Hablaban de cosas que le interesaban...

El tiempo era completamente distinto en inglaterra, donde la temperatura había descendido notoriamente un monton en un solo día. Harry intentaba tranquilizar a su amiga, que se estaba volviendo un poco histérica.

- Entiendelo, Harry, Snape lo único que quería era que él se pusiera bien, dijo que nos dejaría en paz si lo hacía...pero él no está bien...¿Y si no vuelve a despertar?-

-Tranqui, sabes que tienes todo el apoyo de la orden, que no dejarán que os pase nada.- dijo él, sereno

-No es solo eso, Harry- siguió ella, un poco triste-. Será Malfoy y todo lo que quieras, pero es un chico de nuestra edad, no quiero verle morir...

Dijo ella, y acarició casi inconscientemente el rubio cabello del chico. Le habían tenido que poner unas máquina que respirara por él, y tenía un aspecto completamente angelical.

Draco volvió donde estaba su amiga, asustado por lo que acababa de oir, noticias sobre su señor, sobre su padre, sobre su mundo. Yde alguna manera sabía que aquello era real, que no era ningun sueño. Debía hacer algo, no se podía quedar allí, si le había llegado aquella información era por alguna razón. Y por alguna desconocida razón no podía dejar que aquellos hombres lleveran a cabo su plan, no podía dejar que le hicieran daño a ella. Mientras buscaba una forma de salir de aquel sitio sintió un horrible mareo y las piernas le fallaron. Lo último que oyó fue el asustado grito de la chica, que le sujetaba evitando que se diera contra el suelo.

-Davor!! Davor, vuelve!!

Hermione se había quedado aquella noche en el hospital. Los médicos le habían dicho que había poca esperanza y ella no quería que el chico muriera solo, en aquella fría habitación, le parecía demasiado cruel. En mitad de la noche un ruido le despertó y fue a ver que era. Draco estaba despierto, con los muy abiertos, intentado quitarse ese tubo de la garganta. Su cara era la angustia personificada y miraba a Hermione con ojos suplicantes. Ella llamó a un médico y le quitaron el respirador. Hermione respiró aliviada mientras él tosía.

- Hola...¿cómo te encuentras? Nos has dado un buen susto... Los médicos creían que no volverías a despertar...

-Granger... tienes que tener cuidado- dijo Draco, con un hilillo de voz apenas audible-. Van a por ti...El señor oscuro ha puesto una recompensa para quien te mate... Ten cuidado...No dejes que te hagan daño...Ten cuidado...

-¿Cómo?-

-No puedo hablar, tengo mal la garganta, pero por favor, no salgas de aquí, aquí estás protegida...No me abandones... Por favor, no me abandones...- dijo él, casi llorando.

Hermione le miró e intentó comprender lo que pasaba. Al final se resignó, y se echó en aquella blanca cama, justo al lado del pálido chico. Una vez más acarició su pelo y se abrazó a él suavemente.

-No te preocupes, me quedaré contigo. No te dejaré. Me quedo contigo.