"si su destino era estar juntos, no importa las veces que se separen volveran a estar juntos"
-Mmm…Jazz.-
-No me detendré amor.-
Jasper comenzó a retirar las prendas que cubrían aquel cuerpo tendido bajo el con deliberada lentitud, se moría por verla desnuda y acariciarla pero era su tesoro más preciado y deseaba hacer su primera vez inolvidable. Una vez desnuda, la sentó sobre su regazo delicadamente y la besó apasionadamente.
Alice se entregó en aquel beso completamente, podía sentir aquellos sentimientos expresaos anteriormente con palabras en forma de hechos con su boca haciéndole al amor como si se tratara de otra parte más íntima de su cuerpo. La pelinegra sintió algo duro presionando su abdomen y sonrió tímidamente, al tiempo que el rubio le regalaba su mejor sonrisa.-
-Me muero por explorar hasta el último rincón de tu cuerpo, pero nunca te obligare a hacer algo que no desees, ¿qué quieres hacer ahora?-
-Quiero que…que lo hagas.-
El rubio no dudó ni un segundo y comenzó a repartir besos por todo el cuello de su compañera provocado que pequeños gemiditos abandonaran sus labios. Los ojos azules de la pelinegra estaban cerrados con fuerza, el placer que estaba experimentando era delicioso y quería sentir aún más.
-Mi niña…abre esos ojos tuyos, quiero que me mires en todo momento, solo así sabrás o grande de este amor.-
La muchacha, en extremo obediente abrió sus ojos ligeramente para ver el rostro increíblemente sensual de su amante, podía ver el deseo de el en sus ojos y se moría por pertenecerle a aquel hombre para siempre. Indudablemente ella también podía ser sexy y se lo demostraría al rubio así que introdujo dos de los dedos de Jasper en su boca, recorriendo su lengua por ellos provocativamente su saliva dejando rastros evidentes.
-Alice, me temo que mi autocontrol es más lábil de o que pareces creer, quiero ser tierno contigo.-
-¿Q-qué si no quiero que sea así como suceda?
-Entonces déjame demostrarte lo que puede suceder.-
La pelinegra mantuvo su mirada fija sobre su amante sus ojos debido a que el rubio no había parado de besar su cuerpo, por el contrario comenzó a generar un ritmo más rápido sintiendo como su abdomen se contraía ante sus caricias.
-S-sigue por favor.-
-No planeaba detenerme preciosa.- Le informo sensualmente.
-Jazz…ah…quiero más….-
El rubio dejo que una de sus manos explorara un poco más alla del cuerpo virginal de la joven bajo el masajeando lentamente para relajar a su compañera, en respuesta los brazos de Alice se sujetaron del cuello de Jasper a la vez que su cuerpo se movía en un ritmo lento y sensual.
-¿Te gusta Alice?-
No dándole tiempo al menor de responder introdujo uno sus dedos en aquel virginal cuerpo, tocando aquel punto que le daría un placer indescriptible a su amante.
-Ahhhhhhh….Japer….es…pera…-
El miembro del rubio estaba atrapado en su túnica pero Alice podía sentir perfectamente la excitación de su compañero, deseaba demasiado verlo desnudo y unir sus cuerpos, pero Jasper tenía otros planes. El cuerpo la joven estaba temblando ligeramente, su rostro estaba sonrojado y su excitación crecía más a cada segundo sin duda estaba muy cerca.
-Jasper… yo...ahhh…me voy…a…-
-No te contengas, déjalo ir.-
Los dedos de Jasper la penetraron en un ritmo más rápido tocando aquel punto de placer que volvía loca a al chica mientras su otra mano no dejaba de acariciar su pecho. Sus ojos azules tenían pequeñas lágrimas de placer, sus labios estaban entreabiertos y no se apartaban del rostro hermoso del rubio.
-Jasper…ahhh…te…a…ahhhhhhhhhh-
La pelinegra se estremeció violentamente en brazos de su amante, su primer orgasmo había sido delicioso y con la persona que más amaba. Su entrada se contrajo atrapando los dedos de Jasper haciendo que se introdujeran más profundamente en su cuerpo, mientras su esencia se deslizaba entre sus muslos
-Eres hermosa Alice…-
El rubio se puso lentamente de pie sentando a la pelinegra en la cama en el proceso. Se deshizo de su túnica y quedó totalmente desnudo frente a ella quien no podía apartar sus ojos del cuerpo perfecto de su nuevo amante, desde su bien definido abdomen, sus fuertes piernas y brazos y que decir su miembro erecto por su causa.
Alice se puso de pie y se abrazó a Jasper besándolo apasionadamente, las manos del rubio se deslizaron al trasero de ella para acariciarla mientras su beso húmedo se volvía más excitante.
-Hmm…ummm…
-Por mucho que me encanten tus labios Alice, me parece que si no te tengo ahora, voy a enloquecer. -
Jasper cargó a la pelinegra de vuelta a la cama separándose de ella para sacar algo del cajón de la mesa de noche. Era una pequeña caja azul con gravados árabes.
-¿Jasper…?-
-No hay de qué preocuparse preciosidad solo es una medida para tu propia seguridad.-
-Oh…-
La pelinegra se sonrojó ante aquella afirmación, avergonzada de no haber pensado en eso momentos. El rubio se colocó entre sus piernas y tomó un paquete de metal de dentro de la caja azul mientras Alice descansaba cómodamente en su espalda y su cabeza era sostenida por una enorme almohada. Estaba ansiosa por la siguiente acción de su adorado Jasper ya que mucho tiempo había deseado compartir aquella intimidad con él.
-Esto te gustará mi amor…estoy seguro.-
El rubio introdujo dos de sus dedos en aquella húmeda y estrecha cavidad, Para la chica era una sensación indescriptible, y que nunca antes había compartido con alguien.
-Mmmm…. Jas-jasper.-
La imagen frente al rubio era muy apetecible así que introdujo otro de sus dedos haciendo que Alice gimiera fuertemente. Su mano libre sostenía la cadera de la pelinegra mientras que sus dedos entraban y salían de aquella entrada preparándola para la siguiente etapa de su plan.
-Si en algun momento te sientes incómoda, no dudes en avisarme.-
-Jazz, hazlo ya.-
-¿Qué quieres mi niña? Dímelo y con gusto te lo daré.-
-Quiero que me tomes, quiero ser tuya.-
-Pero si eres mía desde el momento en que te confesé que te amaba.-
-No… eso no es a lo que me refiero.-
El rubio quería escuchar a su sensual pelinegra decir exactamente lo que quería, esa niña lo estaba volviendo loco con sus gemidos además viendo sus ojos era obvio lo que sucedería, aún así por pura satisfacción personal quería que se lo pidiera con todas y cada una de las letras.-
-Pídemelo… Alice.-
-Te quiero a ti dentro de mí.- Dijo sensualmente y con voz muy decidida la chica.
El rubio no necesitaba más invitación que esa, retiró sus dedos repentinamente y su sexo rozó aquella entrada íntima. Alice sintió algo empujando con fuerza y tratar de abrirla, en principio fue un poco doloroso pero trató de relajarse todo el tiempo sus manos aferrándose a los brazos de Jasper.
-Mi niña hermosa…ahhhh….eres deliciosa…-
Jasper se deslizó lentamente dentro del cuerpo de su pelinegra tratando de no provocarle demasiado dolor. Al estar dentro por completo se detuvo y acarició el rostro de su compañera.
-Lo siento Alice…pero no podía detenerme, a partir de ahora no habrá más dolor.-
Alice tenía sus ojos cerrados y se acercó al rubio lo más que pudo, deseaba sentir la calidez de su cuerpo con el suyo y aquel acuerdo silencioso que no necesitaba palabras sino solo caricias para reafirmar su entrega.
-Mmm…Jasper…estoy bien…ya…puedes moverte.-
El rubio se inclinó para besar los labios de la joven apasionadamente sintiendo el cuerpo bajo él vibrar de placer, era justo lo que había querido desde el inicio hacer disfrutar a su pelinegra de lo maravilloso del sexo, sobre todo con la persona que amas. Mordió el labio inferior de la pelinegra sensualmente y entonces sus caderas comenzaron un delicioso vaivén dentro de aquella calidez que solo le pertenecía a él.
-Ahhhhh….Jazz….no te detengas cariño.-
-T…te amo Alice.-
Las estocadas del rubio se hicieron más fuertes y Alicesintió su cuerpo elevarse cada vez más a un placer indescriptible, aquello era mucho mejor que en sus fantasías. Jasper sin duda era un amante excelente y pensar que lo tendría para ella solo lo excitaba aún más.
-Ah…mmm…Alice…-
Repentinamente el rubio salió del cuerpo de Alice, jalándolo con él para sentarla en la cama.
-Jasper…¿por…qué…hiciste eso…?-
-Date la vuelta mi niña…-
Alice no dudó solo dudó un momento y entonces se puso en cuatro, todo el tiempo el rubio había estado pendiente de cada detalle estaba muy cerca igual que la pelinegra pero quería alargar un poco más aquel encuentro.
-Que vista Alice…no sabes cuánto me encantas.-
-Si tanto te gusta…ven y tómame Jasper…ya no puedo esperar.-
El rubio se posicionó detrás de la pelinegra sujetando sus caderas con fuerza y en un solo movimiento se introdujo en ella rapidamente.
-Ahhhhh….más….ohhh….Jazz….justo ahí…-
-A…acaso toqué ese botoncito…en ti…-
-Se…siente…incre…íble…-
El rubio gustoso hizo lo que Alice le pedía penetrándola con fuerza una y otra vez, metiendo su miembro profundamente en aquella estrecha entrada para después sacarlo casi por completo y volver a deslizarse en su interior.
-Ali…ce…-
Una de sus manos tomó uno de sus senos masajeándolo al ritmo que sus caderas lo penetraba, el cuerpo bajo él por fin era suyo y que satisfacción sentía al ver el rostro de placer de Alice mientras era poseída.
-Ya…Jasper…ahhh.-
-Oh si….ahhh…Alice.-
-Jasper….AHHHHHHHHH.-
La entrada de la pelinegra se contrajo con fuerza sujetando exquisitamente el sexo del rubio dentro de ella, su escencia abandonó su centro manchando las sábanas y llenando la mano de Jasper que había comenzado a acariciándolo en un ritmo lento. Al sentir aquella entrada contraerse sin cesar el rubio sintió su orgasmo, viniéndose finalmente dentro del cuerpo de su amante pelinegra.
-Terminamos… al mismo tiempo Alice.-
Jasper recorrió su lengua por los labios de Alice posesivamente, su rostro lucía sonrojado y totalmente satisfecho ante las caricias del rubio.
-Te amo Jasper…-
-Y yo a ti Alice…descansa.-
El rubio la jaló hacia su cuerpo uniéndola a su pecho y abrazándola tiernamente. Alice se quedó dormida en unos minutos, una sonrisa coqueta y tranquila se dibujaba en su rostro mientras soñaba. Japer estuvo observando lo hermoso que se veía su niña después de aquel encuentro, finalmente el sueño le ganó y se quedó dormido…
A la mañana siguiente Edward se encontraba desayunando pacíficamente. Con la boda tan cercana de su hermana podría alejarse de Isabella y ver si el plan de Jasper daba resultado después de todo Rosalie había acordado en ayudarlo en mantener ocupado a la castaña.
Uno de sus guardias lo interrumpió indicándole que el hermano de Alice estaba buscándola pero no lo había encontrado en su habitación.
-Llévalo al salón donde Jasper y yo nos reunimos y dile que en unos momentos estaré con él.-
El cobrizo se dirigió a la habitación de Jasper tocando a la puerta un par de veces. Dentro de la habitación el rubio de cabello largo corría rápidamente enredándose en una toalla antes de abrir.
-Edward, ¿qué te trae por aquí?-
El Sheik observó a su oficial totalmente empapado, a lo lejos en la cama podía distinguir el cuerpo desnudo de Alice quien dormía profundamente.
-Veo que después de todo llevaste tu plan a las últimas consecuencias. No soy tu mensajero y si vine a buscarte es porque el hermano de Alice está aquí preguntando por ella y obviamente no podía permitir que alguien más en el palacio se entere de lo que sucedió en esta habitación hasta que hablen con él. -
-Me ocuparé de que Alice esté lista e iremos a hablar con él.-
El rubio de cabello largo regresó su atención a su niña pelinegra acercándose a la cama para acariciar su mejilla tiernamente.
-Alice…mi niña…despierta.-
La joven abrió sus ojos lentamente parecía que la noche anterior había sido un sueño y uno muy bueno a su parecer, sin embargo el ver a Jasper frente a ella solo cubierto con una toalla volvió a la realidad.
-¿Jasper…anoche…fue real?-
-Así es Alice. Debes apresurarte a tomar un baño, tu hermano está aquí y supongo que es para llevarte del palacio…ha llegado el momento de hablar con él.-
-Por Allah…James no lo va a tomar nada bien.-
Cerca de quince minutos después ambos llegaron a la sala de reunión, encontrando al Sheik y al hermano de Alice conversando. La pelinegra se sentó junto a Jasper y éste tomó su mano cariñosamente, dicha acción no pasó desapercibida para el hermano de la pelinegra.
-Alice hazme el favor de soltar la mano de ese hombre en este momento tu estás próxima a celebrar tu boda…es inaceptable.-
Alice soltó la mano de Jasper y se acercó a su hermano, aunque amaba al rubio se sentía triste de contradecir a su propia sangre porque a pesar de todo solo quería su bienestar.
-James …yo no puedo casarme con el sultán….-
-¿Qué tonterías estás diciendo? Acaso este hombre te ha llenado la cabeza con tonterías-
-Ya…no soy virgen…me entregué a Jasper por voluntad propia porque lo amo.-
El hermano de Alice se puso furioso ante aquella relevación, como era posible que su hermano siendo tan puro y bueno se hubiera atrevido a hacer algo como eso. Sin pensarlo dos veces la golpeó en la cara provocando que cayera el piso.
-¡Eres una cualquiera Alice…!-
Inmediatamente Jasper se puso de pie e impidió que golpeara de nuevo a Alice.
-Nunca más volverás a ponerle una mano encima a Alice. Ella tiene ahora quien la cuide y vea por ella.-
-Espero Alice que este hombre me reemplace a mi que soy tu familia…o debería decir…era…-
-No digas eso James, tu eres mi hermano. ¡Perdóname!-
-Desde este momento te desconozco como mi familia, cuando él te deje no vengas arrastrándote a mi pidiendo mi ayuda.-
-Ya es suficienteJames si no deseas ver a Alice de nuevo por favor márchate del palacio y deja de insultarlo. No deseo que armes un alboroto en mi casa.-
-Siendo el Sheik como puede permitir esto, Alice deshonró a mi familia y usted le da cabida en el palacio junto a su amante.-
-Precisamente por ser el Sheik es que conozco las leyes. Alice se entregó a Jasper por voluntad propia y ahora le pertenece a él.- El rubio de cabello largo intervino en la conversación, quería dejar en claro sus intenciones a pesar de la molestia del hermano de su amada.
-James probablemente no te importe pero voy a hacer a Alice mi esposa, ella ya ha aceptado y espero que en el futuro consideres volver a la vida de tu hermana.-
-No me interesa…con permiso Sheik.-
El hermano de Alice salió de la habitación sin decir una palabra más a su hermana. La pelinegra estaba sumamente triste, sus lágrimas cubrían su rostro mientras se abrazaba ella misma. Jasper se quedó sin palabras, sabía que James se molestaría pero no que sería tan cruel con su único familiar vivo. Se acercó a su niña y la abrazó protectoramente a la vez que depositaba un beso en una de sus mejillas.
-Jasper espero que cumplas tu palabra y le des a Alice el lugar que merece. Y tu mi niña, desde el momento en que decidiste entregarte a otro hombre sabías que tu hermano no te perdonaría.-
-Lo sé…Sheik…creo que en el fondo tenía la esperanza de que entendiera…- El sheik sonrió ligeramente y salió de la habitación dejándolos solos. Al ir por el pasillo se encontró con la chica de ojos marrón quien cantaba alegremente.
-Ho…hola Edward.-
-Buen día Isabella. Veo que estás de buen humor el día de hoy.-
-Lo estoy, espero con ansias mis clases de baile con Alice- El rubio sintió un rastro de celos invadirlo ante la respuesta de la castaña parecía que a su niña le encantaba pasar tiempo con todo el mundo menos con él.
-No creo que el día de hoy pueda estar contigo Isabella, tiene cosas que hacer.-
-¡La mandaste a hacer algo solo para que no esté conmigo!- La castaña se puso furiosa y el ojiverde solo sonrió maliciosamente ante su reacción. Verdaderamente Bella no pensaba mucho antes de decir las cosas siempre actuaba por impulso.
-Si te tranquiliza saberlo no se trata de nada que yo le haya pedido…mejor pregúntaselo cuando la veas.-
-Edward, vamos dime…tu sabes que pasó-
-No es mi lugar informarte de la vida privada de la gente.-
El cobrizo comenzó a caminar alejándose de la castaña, ésta hizo un berrinche como niña pequeña pero siguió caminando tras él.
-Te odio Edward….ojalá fueras más…más…MÁS… ¡cooperativo!- El ojiverde se detuvo por completo girando su cuerpo hacia Bella, la sujetó de un brazo y la pegó a su pecho.
-Me parece que esa expresión debería referirse a ti… ¿dime Isabella cuando vas a ser cooperativa conmigo?- El cobrizo acercó sus labios al cuello de la chica rozando toda la piel a su alcance y provocándole un fuerte escalofrío.
-¡Suéltame!- Bella forcejeó con el ojiverde pero no anticipó la respuesta de este quien tomándola desprevenido la soltó haciendo que cayera en el piso sobre su trasero.
-¡Auuuuch-"
-Eso te ganas por molesta Isabella,…cuando decidas ser cooperativa tal vez el dolor en tu trasero sea más placentero…-
La joven se quedó sin palabras viendo como Edward le sonreía directamente, sin duda se notaba que el ojiverde estaba disfrutando enormemente el torturarla. Comenzó a alejarse y Bella se puso de pie resignándose a perder ese encuentro con el Sheik después de todo ya tendría su revancha.
Lentamente se incorporó y fue entonces que escuchó a alguien diciendo su nombre, se dio la vuelta y se encontró con el rostro sumamente familiar de la hermana del Sheik.
-Hola Bella te he estado buscando, necesito que me ayudes con unos detalles para mi boda. ¿Verdad que si lo harás?-
-Con gusto Rose…además aun no me he probado mi traje para tu boda…igual puedes ayudarme a escoger uno.-
-Déjame adivinar…quieres verte linda para mi hermano ¿no?-
-Ya te dije Rosalie que a mí no me interesa tu hermano.-
-Está bien Bella ya no insistiré en el tema, pero sigo pensando que tu y mi hermano harían una linda pareja.-
La castaña se fue con Rosalie para que le ayudara a elegir algo lindo que usar para la boda, el resto del día la rubia le explicó sus nuevas responsabilidades para asegurar que su matrimonio con Emmet fuera un éxito.
Después de cuatro días Tanya estaba recuperada y fue escoltada a la salida de la ciudad por los guardias del Sheik. En el tiempo que estuvo convaleciente había planeado su venganza… solo tenía que dar el primer paso…sin duda se vengaría del ojiverde por despreciarla y de Bella más que nadie por robarle la atención del Sheik…
En los días siguientes poco vio la castaña al ojiverde pero para su sorpresa éste le permitió ir al mercado con Rosalie. Bella tuvo que usar indumentaria árabe para salir con su amiga aunque en realidad a la joven no le había importado, la ropa se sentía agradable y lo ayudaría a llamar un poco menos la atención.
Pasaron bastante tiempo viendo diversas telas, la seda se había vuelto la favorita de la chica, había todos los colores imaginables para poner hacer trajes con ella. Todo lo que Bella veía con detenimiento era ordenado inmediatamente por Rosalie para que se entregara en el palacio.
-Podrán hacerte todos los trajes que desees Bella, un sastre se encargará de cumplir todos tus caprichos así que no te preocupes. Vamos…ya pasamos demasiado tiempo aquí y quiero llevarte para que te hagan una fragancia…-
Se adentraron más en el mercado, era muy colorido y alegre y al castaña no perdía detalle. Parecía que no había algo que no se pudiese encontrar en aquel lugar. Un hombre con una serpiente en su mano se acercó a ambas chicas, Bella se estremeció al ver la lengua saliente de aquel animal a escasos centímetros de su rostro.
Inmediatamente uno de los guardias que los acompañaban sujetó a aquel hombre alejándolo de Bella. Ese extraño desapareció inmediatamente entre la multitud y el guardia giró su atención a la castaña preguntándole cosas en árabe que no podía entender.
-Rose, dile al guardia que estoy bien…ese hombre de la serpiente solo me dio un horrible susto.-
-Si te hubiera mordido esa serpiente, ten por seguro que mi hermano hubiera azotado a ese hombre y le hubiera dado muerte a ese animal.-
-¿Era…venenosa?-
-Así es Bella, esos hombres que las manejan ya son inmunes al veneno.- Ambas jóvenes siguieron caminando, la castaña escuchaba murmullos y aunque no podía entenderlos sabía que la señalaban a él por ser una extranjera.
-Tu hermano es bastante discreto en sus asuntos ¿cierto?-
-¿Qué te hace decir eso Bella?-
-¿Qué harían los guardias si comienzo a caminar hacia la salida de su fortaleza?...¿harían un escándalo alertando a toda la gente…?- La rubia sonrió alegremente y se detuvo frente a una tienda.
-Parece que mi hermano siempre ocupa tus pensamientos Bella….yo estoy muy cerca de casarme con Emmet pero no paso el tiempo pensando en él. En este momento lo único que me interesa es comprar un nuevo perfume….qué tipo de loción te gustaría, ¿una que huela al desierto y a mi hermano jaja.-
-Eso no es justo Rose….yo no estoy pensando en tu hermano egocentrista todo el tiempo.-
-¿Ah no?- La joven jaló a Bella al interior de la tienda. Un hombre árabe les dio la bienvenida tanto en árabe como en francés.
-He traído a mi amiga Bella para que le hagas una loción que vaya de acuerdo a su personalidad, sé que será extraordinaria.- El hombre mayor observó a la castaña unos momentos, le extendió su mano y Bella la tomó.
-Había escuchado un rumor de que una joven extranjera se estaba quedando en el palacio del Sheik, no hay mejor lugar para escuchar nuevas noticas que en un mercado. Debe perdonar nuestra curiosidad joven pero realmente nos intriga que alguien de tan lejos esté entre nosotros. ¿Ya se ha formado una opinión de nuestra ciudad?- La rubia intervino antes de que Bella respondiera, los asuntos de su familia no tenían porque comentarse en el mercado.
-Mi amiga no ha tenido oportunidad de conocer la ciudad a detalle…es su primera vez en el desierto y aún encuentra nuestras costumbres extrañas.-
-Nuestra ciudad es de las más antiguas jovencita estoy seguro que con el tiempo será de su agrado, sobre todo que no tenemos crimen y vivimos tranquilos. Mientras el Sheik Edward esté a cargo seguro estaremos bien. ¡Que Allah lo proteja!- Bella se mordió la lengua para no hacer un comentario fuera de lugar, una cosa era desafiar a Edward y otra muy diferente dar una impresión equivocada a ese anciano.
-Algo agradable y delicado para una joven como usted…y también con un toque de sensualidad.- Por la siguiente hora aquel hombre mezclo ingredientes y Bella estaba comenzado a aburrirse. Finalmente terminó y colocó la fragancia en hermoso frasco pequeño.
-Su fragancia está lista señorita. Ésta se mezclará con el aroma natural de su cuerpo y hará que un hombre no quiera separarse de usted un momento…-
-Ah si…muchas gracias por hacerme la fragancia…la usaré en ocasiones especiales.-
-Una joven como usted seguramente tendrá muchas ocasiones para usarla.-
La castaña se sentía un poco fuera de lugar con tantas atenciones de esas personas que para ella no dejaban de ser extraños. Aunque estaba contentoa de poder experimentar la vida del desierto de aquella manera ya que la ciudad era fascinante, pero le gustaría poder hacer más cosas sin tener un guardia pegado a su espalda todo el tiempo.
Volvieron al palacio y al entrar Bella decidió quedarse en el jardín, en verdad le gustaba aquel lugar la enorme fuente en la entrada era hermosa, se podían ver algunos peces de colores nadando graciosamente. La castaña se sentó en la orilla y deslizó una de sus manos para sentir el agua, sus pensamientos se fueron muy lejos de aquel lugar.
-Bella, me parece que viniste al este con los ojos cerrados con plena confianza de que nada malo podría pasarte….que hubiera pasado si mi hermano tuviera pirañas en la fuente eh….-
-Creo que ya lo sabría para este momento Rose….sinceramente nunca imagine conocer a un hombre como Edward en el desierto…..-
-Y donde más podrías conocer a alguien como él…mi hermano es parte misma del desierto. Me pregunto si respondiste a su llamado o a la voz de mi hermano llamándote….-
-Edward…él no sabía de mi existencia hasta ese día que me encontró medio muerta en el desierto. Nunca vi a nadie lucir tan feroz como él cuando supo mi nombre, pensé que me mataría en el mismo momento y no sé que lo detuvo…tal vez, sería muy rápido para que se sintiera satisfecho.-
-Ya cambiaste la opinión que tenías en un principio de mi hermano Anthony ¿verdad? Aunque me pregunto que está pasando en tu corazón….-
-Mi corazón solo tiene lugar para mi abuelo… ¿sabes lo que Edward me dijo Rose? Me dijo que cuando me enamore de él entonces me dejará libre…nunca me dejará regresar a mi casa hasta que yo….-
-Podrías fingir amarlo Bella…¿Porque no te portas como lo hacía Tanya con él?. Rodea su cuerpo con el tuyo, abrázalo, bésalo, hasta que se canse de tenerte a sus pies…así podrás ser libre.-
-Yo…no podría hacer eso…no voy a darle la satisfacción de tenerme así…-
-No tienes remedio Bella. Mejor vamos a comer algo, toda esa actividad en el mercado me dio hambre.-
La joven rubia se adelantó e Isabella permaneció sentada ahí perdido en sus pensamientos. Suspiró al pensar en su hogar, en cómo a pesar de volver su abuelo no estaría ahí para recibirla como siempre con una enorme sonrisa y un abrazo. Francia parecía muy lejos de aquel lugar exótico.
El jardín era hermoso cubierto de jazmines y toda clase de flores. Los pájaros se paseaban libremente y cantaban armoniosamente. Era un lugar precioso pero a la vez aterrador al seguir siendo prisionero del cobrizo de ojos verdes. Estaba tan perdida en sus pensamientos que no se dio cuenta que una sombra voló sobre su cabeza, enormes alas se veían descendiendo hacia la morena. Era el halcón de Edward que se preparaba a atacarla, quería correr pero si lo hacía sabía que no tendría escapatoria de ese animal.
-No te muevas Isabella…quédate quieta…es tu cabello el que atrae su atención….-
El cobrizo le habló suavemente y se fue acercando lentamente a la castaña, llamó al halcón y éste descansó en el guante que usaba Edward en la mano derecha. Vio como le hablaba en árabe y la criatura se volvía dócil de inmediato.
-El amor es algo curioso, ¿te no parece Isabella? Es extraño, pero lo encontré en el desierto igual que a ti, estaba lastimado de un ala…pero a pesar de eso me hubiera sacado los ojos si hubiera podido. Para cuando logré llevarlo a mi tienda mi mano estaba sumamente dañada y sangraba. Curé su ala lo más que pude y fue aceptándome con reservas, incluso mis hombres le temen…fue muy listo de tu parte no correr para tratar de huir, sin duda te hubiera lastimado.-
Todo el tiempo que le habló a Bella sus ojos del color del jade estuvieron concentrados en el animal. Le habló de nuevo en árabe al halcón y este emprendió su vuelo.
-Permanece donde estás Isabella iré a llevar al halcón a los establos, tu cabello lo perturba demasiado y no quiero correr riesgos. ¡Me esperarás aquí hasta que vuelva!-
La morena se dijo a sí misma que debía revelarse ante las palabras del Sheik. Cuando vio a Edward alejarse se puso de pie y se dirigió a la casa, sin embargo, sus piernas le jugaron una broma teniendo que sostenerse en una palmera que estaba cerca de ella. Sin duda era consecuencia de los nervios y haberse quedado quieta para impedir ser atacada por el halcón.
El ojiverde volvió y notó de inmediato como Isabella se aferraba a la palmera para sostenerse. Una sonrisa maliciosa se formó en sus labios al ver semejante imagen.
-Puedes dejar de estar asustada Isabella…irás a tu casa que es donde perteneces….-
Los ojos chocolates se concentraron en el hombre frente a ella, éste se veía tenso incluso la fusta que sostenía en una de sus manos crujió un poco.
-¿Escuchaste lo que te dije Isabella? Cabalgaré contigo hasta Sehara para asegurarme que llegues bien. Puedes irte a tu casa.-
¿Qué tal? dejenme saber sus opiniones espero les haya gustado el cap nos vemos el próximo!
