La alarma de proximidad del reloj nuclear sonó a media noche, despertando a Lisa de una de sus siestas de cuatro horas.

Sin muchas ganas de abandonar su cama, activó con su señalador laser la pantalla táctil y la enlazó con la cámara que respondía con la alarma activada; bostezó, se tallo su ojo bueno y se puso los lentes.

Aún estaba medio dormida cuando se decidió a salir de la cama y acercarse al pequeño monitor, lo que vio en la pantalla la despabiló por completo: una niña de cabellera negra se deslizaba por los ductos de ventilación, hasta ahí todo era normal, una noche común con Lucy merodeando por la casa. Todo era normal hasta que la vio intentando atravesar la rejilla que daba al cuarto de Lincoln, cuando finalmente desistió de pasar por ahí, retrocedió algunos pasos y retorciendo la espalda vomitó un objeto en una esquina.

Alarmada, Lisa se puso su traje contra peligros biológicos y salió corriendo del cuarto.

-o-

Varias voces de niños gritando y cantando hicieron que Lisa se distrajera de la pantalla de su celular. Rara vez alguno de sus compañeros se aventuraba a los juegos más alejados del patio. Desde el accidente elegía pasar el descanso ahí justamente por esa razón, no le gustaban las interrupciones.

Mantenía el dispositivo móvil conectado a su pequeño señalador laser cilíndrico que se sujetaba a su mochila. El dispositivo contenía una serie de artilugios diversos; uno de esos era un control remoto a una cámara móvil, la cual movió a una zona conveniente y enfocó para obtener una vista completa del área que rodeaba la torre de madera con resbaladilla donde se encontraba escondida.

Un grupo de chicos era encabezado por una niña morena, la acompañaron hasta la base de la resbaladilla.

–Dudo que ella te quiera ayudar –dijo un niño gordo con una corona de cartón.

–Yo apuesto a que ni siquiera le podrás hablar –respondió a su vez una niña sin sus dientes frontales.

La niña con corte de hongo no les prestó atención a sus compañeros, avanzó por su cuenta algunos pasos más hasta acercarse a la escalera de madera de la imponente torre. Tan pronto tocó uno de los peldaños se activó una alarma en la pantalla del celular de Lisa, ella oprimió un botón y la apagó.

Aunque la visitante ya sabía que Lisa estaba al tanto de su presencia, tocó con una moneda varias veces el pasamanos metálico para hacer un último aviso, su respuesta fueron tres pitidos electrónicos.

Con ritmo calmó subió algunos escalones hasta que la cabeza de la niña alcanzó a asomar a la plataforma protegida por un pequeño techo. Ahí estaba Lisa, sentada en el último nivel de la torre, utilizando su "laboratorio" móvil.

–Darcy, cualquiera que sea tu problema puedo asegurarte que no podré ayudarte si te quedas allá –La niña se acercó a su mejor amiga con una sonrisa, se sentó a su lado y guardó silencio. Sabía que no hacía falta preguntar que estaba haciendo.

–Estoy analizando unas muestras –respondió Lisa a la pregunta no formulada-, dame un segundo y podremos hablar.

La pantalla mostraba una barra de progreso, el aparato indicaba que estaba por terminar el proceso de análisis.

– ¿Puedo saber qué es lo que analizas?

–No… –contestó Lisa-, sé que te he dicho de forma incansable que siempre es bueno averiguar cosas nuevas, pero esto es personal. Perdón por no poder mostrarte.

La pantalla emitió un destello azul y otro verde, Darcy conocía lo suficiente la simbología que usaba Lisa para interpretar el resultado.

–Entonces… se trata de un insecto que no se responde con ninguna alimaña terrestre ¿algo así como una abeja alíen?

Cualquier niño tonto sabía que no era buena idea molestar a Lisa. Si el niño no era tonto incluso podría adivinar que era una peor idea llevarle la contraria.

Darcy podría ser adorable, pero no tonta.

Lisa siempre mostraba el aire de suficiencia y apatía en público, pero el asunto era diferente cuando la única que estaba cerca era Darcy. Ahora estaban solas, en el juego más alto del patio, los rayos del sol las bañaban a ambas.

–Obtuve la muestra en casa, así que a no ser que exista un organismo que sólo pueda vivir en mi patio trasero… estamos ante algo grande Dars…

Darcy guardó silencio y pensó en el problema que se presentaba ante su amiga, lo poco que sabía de los insectos era que son animales que viven de la destrucción, devoran todo lo que pueden y avanzan a otro lugar para seguir devorando todo. No dijo nada, segura que Lisa había llegado ya a la misma idea por su cuenta.

Era algo bastante grave, si Lisa que siempre estaba rodeada de artefactos de su misma invención: botas especiales que podían hacerla caminar por cualquier superficie, una mochila con brazos mecanizados por si era necesario una mayor fuerza o utilizar varias herramientas a la vez, y el más grandioso y útil de todos los inventos… un cilindro multiusos impulsado con la energía casi ilimitada de una fusión nuclear muy controlada con forma de señalador laser que Lisa se pasaba en esos momentos de mano a mano mientras pensaba. Sí, si Lisa estaba nerviosa con toda su capacidad se trataba de algo grave.

–Y… dime Darcy ¿Qué interrumpió tu sesión de juego en los columpios? –Lisa quería cambiar de tema-. ¿Acaso alguno de esos niños te obligó a…?

–No chica… este es el problema.

Darcy le mostró una Tablet rota, una parte de la carcasa estaba torcida y la pantalla aboyada. Lisa congeló el rostro, por un momento se había preocupado por su amiga.

–Por favor vete, no volveré a arreglar tus juguetes… o al menos búscame cuando esté desocupada.

Los ojos de la morena se llenaron de lágrimas.

–Porfa Lisa, no tengo dinero para pagarle a alguien y mi mami me pidió que lo cuidara y yo… –Darcy luchaba para no llorar.

Lisa alzó una ceja y, por primera vez en el día sintió su voluntad flaquear.

–Si era un asunto tan importante ¿Por qué trajiste el aparato a la escuela? –Respondió Lisa, tratando de mantenerse firme.

– ¡Fue un accidente! Lo llevé a los columpios y uno de los chicos me empujó y la pantalla se golpeó con el suelo y sé que debí obedecer y…

–Sí, debiste hacerlo. Fue una decisión tonta el rodear un aparato tan frágil de una horda de niños hiperactivos –Respondió Lisa tomando con cuidado el ahora inservible rectángulo.

–Entonces ¿Qué vas a hacer Lis? –Darcy se había acercado para poner una de sus manos en la rodilla de su amiga, una sonrisa de oreja a oreja apareció en el rostro de la morena.

–No hay nada que no pueda componer –Lisa le devolvió la sonrisa.

-o-

Tan pronto como acabaron las clases Lisa se dirigió a su casa caminando lentamente, necesitaba preparar un plan para enfrentar a esa cosa que estaba enfermando a Lucy.

Realmente no le importaba el resultado de la feria de ciencias, sabía que Darcy ganaría y no sólo por utilizar un aparato diseñado por ella misma sino por la excepcional habilidad con la que lo construyó Darcy; simplemente tenía el concurso en la bolsa.

Pensaba que el verdadero problema estaría en convencer a Lola y Lana de que la cubrieran también a ella pero sorpresivamente el par accedió feliz a quedarse a solas, incluso Lola le dio un billete para que Lisa pagar un taxi para que llegara antes a la casa.

Apenas abrió la puerta se encontró con que Luna y Luan saldrían al cine junto con Lily, la niña genio inventó una larga historia muy poco creíble sobre su presencia prematura en la casa, las dos hermanas mayores la ignoraron mientras se aseguraban de llevar todo lo necesario. A último momento las castañas la invitaron a acompañarlas más por cortesía que por gusto a su compañía y como ya preveían la de lentes declinó la oferta.

–Lisa, no quemes la casa –decía Luna mientras envolvía a Lily en suéteres-, tú y Lucy estarán solas hasta que llegue Lynn… lo digo en serio, no hagan estupideces.

Sin esperar una respuesta, las tres hermanas salieron a la calle tras un portazo.

Ya no había nada que la detuviera, mentalmente repasó su plan de acción y se puso en marcha; empuñó su señalador laser, comprobó por medio de las cámaras distribuidas por toda la casa que su objetivo no estuviera escondido en otra habitación y armándose de valor abrió la puerta del sótano. Un soplo de aire frio fue lo primero que la recibió, y aunque eran los días helados previos al inicio del invierno no pudo sino sentir náuseas y repulsión ante algo que debería haberle parecido lo más común dadas las circunstancias.

Intentó encender la luz de las escaleras por medio del apagador, como ya esperaba no sucedió nada.

Por medio de un botón escondido en su señalador multiusos activó un par de lámparas led especialmente diseñadas para ocultarse en los extremos de su mochila, entre ambas fuentes de luz se lograba una intensidad de casi 8000 lumens, suficiente luz como para bucear en las profundidades o para aturdir a cualquiera.

Bajó rápidamente las escaleras hasta llegar al descanso intermedio, desde ahí enfocó ambos faros a la pared donde había estado trabajando junto a Lucy; ahí estaba la gótica de pie, escribiendo con pintura roja en medio del circulo formado por los símbolos inscritos por la máquina de Lisa.

Lisa bajó más lentamente los últimos escalones sin hablar y sin despegar el halo de luz de la espalda de su hermana, cuando estuvo más cerca pudo distinguir lo que Lucy estaba escribiendo, siete runas de menor tamaño en seis grupos, cada grupo estaba ordenado completamente diferente a los demás. Apenas estaba terminando el quinto símbolo del séptimo conjunto cuando Lisa llegó al piso de concreto.

–Lisa Loud… ¿Sabes cuál fue la primer pregunta que me hice cuando llegué a este horrible lugar que tú llamas "hogar"? –Dijo Lucy, pero no con la voz que usaba siempre, era un tono más agudo y mucho más humano que el que estaba acostumbrada a usar al hablar en público-. Pues bien, mi primera pregunta al llegar al planeta fue: ¿Qué pueden hacer los hombres cuando un Dios reclame su lugar?

Mientras decía esas palabras volteó a enfrentar a Lisa, sin que pareciera que la intensa Luz la molestara estiró una mano y dijo una solitaria palabra que Lisa no conocía, de repente el haz de luz de la mochila parpadeo un instante antes de apagarse completamente. Lisa activó instantáneamente su señalador laser y lo apuntó hacía enfrente en el área donde esperaba que estuviera Lucy, una descarga de energía salió disparada del extremo más alejado al cuerpo. Gracias a la rafa de luz que salió junto con el disparo, Lisa pudo distinguir que Lucy se había acercado bastante un muy poco tiempo, estaba justo enfrente de ella, por recibir el impacto desde tan cerca el cuerpo de la pelinegra salió volando en línea recta para estrellarse con la pared, manchando toda la parte baja de sangre.

La luz de la mochila volvió a brillar igual de intensa que antes, justo en el momento que el cuerpo se impactó con la pared. Matar a una de sus hermanas no estaba obviamente en los planes. Lisa se acercó corriendo hasta quedar al lado del cuerpo de Lucy, y entonces vio una esfera plástica vacía y algunas plumas amarillas, más alterada que nunca volteó a ver la pared en la que ambas habían estado trabajando, la mancha de sangre que dejó Lucy tenía el mismo color que los símbolos recién escritos… su mente no tardó en atar cabos.

Estaba tan absorta viendo la pared manchada de sangre de las mascotas y de su hermana que no se dio cuenta que el cuerpo detrás de ella empezó a moverse y se incorporó en silencio.

Cuando Lisa volteó al fin, no pudo hacer nada. Ella no era de esas personas que se congelan en el momento, no, ella estaba entrenada para enfrentar cualquier problema y ser igual de eficiente incluso bajo gran presión, sin embargo se enfrentaba a algo nuevo. Uno de los brazos de su hermana estaba doblado hacía atrás en un ángulo perverso y tenía varias heridas y cortes que sangraban profusamente, Lucy mencionó una palabra misteriosa más y las heridas empezaron a cerrarse lentamente.

–Pues bien, muertos están todos tus dioses… yo los maté –El brazo se acomodó en su lugar con un crujido-, y nadie se preocupó… ahora te harás otra pregunta…

Lisa estaba aterrada, un impacto directo desde tan cerca no era menos que mortal para el humano adulto promedio y su hermana de once años estaba hablando como si nada después de recibir una descarga a quemarropa, incluso continuó dibujando las últimas dos runas que le faltaban.

– ¿Qué pueden hacer los hombres contra mí? –El cuarto empezó a llenarse de airé frio, aterradoramente frio-, puedes pensarlo después, te gusta pensar pero no eres buena actuando.

Lucy colocó contra la pared un pañuelo rosa, en el que se leía "I 3 Princess Pony" segundos después un pequeño resplandor bailaba en sus dedos, con movimientos hábiles y rápidos le dio forma de una esfera etérea, las runas grabadas en la pared empezaron a brillar como respuesta. Hubo una pequeña explosión eléctrica, un relámpago golpeó a Lucy y desapareció frente a los ojos de Lisa, la pequeña quiso alejarse corriendo, la situación la había superado completamente.

Lisa ya se estaba alejando cuando un pequeño rayo la golpeo directamente en el rostro, curiosamente el daño se concentró en el ojo de vidrio. La pequeña cayó fulminada, mientras alucinaba, le pareció que veía a Leni arrodillarse a su lado.

Lo último que pudo hacer de forma lógica fue pensar una oración:

"¿Qué pueden hacer los hombres contra los dioses?" su conciencia empezaba a desvanecerse "pues… nada" fueron los últimos pensamientos.

-o-

Lincoln Loud vio como su hermana, tras gritar la palabra de poder se rodeó de poder arcano, magia muy parecida a la suya pero mucho más antigua.

Hubo una pequeña explosión que levantó polvo, al asentarse la nube, frente a Lincoln se encontraba ahora una mujer adulta, con cabellera larga y negra, bastante alta, vestía un traje similar al de Thunder pero el de ella era color negro. Era Lucy en su máximo potencial.

Algunas cosas habían cambiado, el fleco no era lo suficientemente largo para cubrir sus ojos, su iris era de un azul tan claro que desde lejos parecían completamente blancos, siempre habían sido así y por eso los cubría para no inquietar a los demás pero lo que antes no tenía, eran esos ríos de sangre que recorrían completamente la esclerótica.

Viendo a la mujer a los ojos, Lincoln comprendió que realmente se estaba enfrentando a un ser desalmado, y ya no quedaba nada de su timina hermana menor. Entonces trató de utilizar su don de palabra para ganar tiempo. Pero aquel ser que usaba el cuerpo de Lucy no quería hablar.

Hubo un estallido y Lincoln cayó al suelo retorciéndose de dolor. Lucy tenía ambos brazos abiertos, la postura para lanzar hechizos. En sus dedos se retorcía la energía sobrante del rayo. Lentamente bajó la vista y vio que su pecho tenía una herida enorme y profunda, perdió el conocimiento antes que pudiera recibir un segundo impacto.

Sintió como si su mente se partiera a la mitad, una luz intensa llenó sus ojos aunque estaban cerrados y antes que pudiera hacer nada, terminó por perderse en ese mar de leche que era lo único que podía ver.

Poco a poco empezó a ser capaz de distinguir algunas sombras, algunos contornos y figuras se distinguían contra el fondo blanco. Tardó unos segundos en comprender que se hallaba en la misma sala del trono de piedra, aun en la roca de la eternidad.

Todo se veía reluciente y nuevo: el trono, las escaleras de caracol que curiosamente ahora se perdían hacía abajo del piso, incluso el hechicero estaba ahí, sentado en el viejo trono con una túnica que resplandecía.

–Hola hijo –había tristeza en su voz y algo que a Lincoln le costó reconocer-, lo siento, no creí que esto te pasara tan pronto… yo… te debo una explicación… –ahora Lincoln pudo reconocer el sentimiento, era culpa.

–Creí que el que debía rendir cuentas era yo –dijo el peliblanco con cautela-, por no poder cumplir con la tarea que tú me encomendaste.

–Realmente aún era mi responsabilidad… –con la punta del dedo de la mano izquierda dibujó una línea recta en el aire, dejando tras de sí una estela luminosa-. ¿Sabías que el primer hechicero se mantuvo en el cargo casi tres mil años? Su nombre era "Mamargan".

Tras completar de trazar la línea, la luz empezó a solidificarse, formando un báculo dorado.

–No digo que él no haya cometido errores durante su jornada, yo mismo tuve que lidiar con la mayoría de ellos… y tú debes de enfrentar a uno de los pocos accidentes que cometimos ambos…un parásito que ya ha conquistado y destruido incontables mundos.

–No entiendo a dónde va toda esta plática…

–Te estoy pidiendo que me perdones niño, cuando acepté el puesto nadie me dijo que esto duraría para siempre, yo no quería estar en el puesto por tantos años como Mamargan… quería poder liberarme de la responsabilidad antes de tiempo y por eso es que elegí de forma precipitada.

Los ojos de Lincoln se abrieron tanto como lo permitieron las cicatrices en su rostro, ahora comprendía el enojo de Lucy, resulta que a final de cuentas nada lo hacía especial y aun así obtuvo los poderes de un titán. Aunque quería evitarlo no pudo contener el llanto al saberse inútil y prescindible.

–Más no todo está perdido hijo –el extremo del báculo recién creado empezó a reflejar un destello plateado-, en ti me reconocí a mí mismo… una persona capaz de lo peor con tal de asegurarse que aquellos que considera dignos de confianza y cariño se mantengan a salvo. Tuya es la violencia y el amor. ¡Por eso te invoqué y por eso intervengo ahora!

Con fuerza, hizo caer el báculo contra el piso; la luz plateada se separó del mago, revoloteó un momento alrededor de Lincoln rozando su pecho y su boca, entonces sintió un dolor terrible en las partes donde el destello lo había tocado.

Empezó a sentirse rodeado nuevamente por el mar de leche, en los últimos momentos que pudo pasar en la sala blanca junto a Billy Batson se dio cuenta que los ojos del hechicero eran iguales a los de su hermana Lucy: color hueso.

El cuerpo del muchacho se agitó y su boca se abrió buscando aire. Lincoln yacía tendido de espaldas, los brazos abiertos en el ademán tan conocido del hombre atropellado. La pérdida de sangre le palideció la cara y manchas frescas e intensas del líquido vital le empapaban la camisa térmica. El último hechizo del mago anterior a Lincoln, hizo que su cuerpo resplandeciera tan brillante como la luz de la luna, y eso le dio el tiempo justo para decir una palabra con el último aliento.

– ¡SHAZAM!

Mientras el rayo lo cubría, el niño se sintió cargado de energía. Sus heridas se curaron y el ánimo y las ganas de pelear volvieron a él. La criatura había perdido su ventaja pues ahora, ante el parasito se alzaba otro campeón con los mismos poderes.

Lincoln y la marioneta-Lucy se enfrentaron entonces en un choque de poderes que el mundo llevaba años sin ver. La pelinegra quemó la piel de Lincoln con hechizos cargados con la fuerza de veinte mundos. El legítimo campeón contraatacó con una serie de potentes rayos y golpes, Lucy y el parasito podían dominar la magia pero Lincoln podía mantenerles el ritmo a las diez hermanas juntas por horas. Tras un intenso enfrentamiento que apenas duró unos segundos pero que se sintió como varías horas, los poderes combinados de ambos terminaron quebrando el piso de la sala del trono, tras un nuevo choque de poderes ambos fueron a atravesar la gruesa bóveda y por la onda de choque terminaron rompiendo los siete pilares de la planta inferior, el resto del templo empezó a colapsar sobre ellos.

Thunder se arrastró fuera de los escombros, consiguiendo ponerse de pie antes que su hermana. Por la sabiduría de Salomón el campeón supo perfectamente la naturaleza de lo que había en el interior de su hermana y qué pasaría si la dejaba recuperarse a ella o permitía a la alimaña escapar.

Saltó sobre la mujer del traje negro y la golpeó en el rostro, derribándola nuevamente. Teniéndola de rodillas frente a él, le propinó una potente patada en el estómago. El golpe la levantó varios metros del suelo y logró su cometido; hacerla vomitar.

Una gran cantidad de líquido blanco, que a Lincoln le recordaba a la leche, se derramó por el piso. Entonces vio un gusano verde retorciéndose entre los restos que habían salido de la boca de Lucy.

Una voz en su cabeza le gritaba que debía conservar el espécimen. No obedeció, el organismo que despertó la curiosidad de los anteriores campeones para Lincoln solo era un cabo suelto que debía ser atendido. Lo pisó y aunque por momentos lo sintió retorcerse, finalmente cedió al peso y murió.

Sólo entonces se hizo consiente del daño que costó controlar la situación del gusano parasito, las siete estatuas habían sido destruidas y los males que contenían ahora estaban libres en lo que quedó de la roca de la eternidad… a no ser que hubieran salido por el portal que había abierto Lucy.

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