Ni Teen Wolf ni los personajes, excepto los que no conozca, son mios.
Todo es de Jeff Davis y los respectivos miembros de su equipo.
La historia si es mia.
Que disfruten el capitulo :)
El proximo cap, de nuevo a la escena encuentro entre Derek y Killa.
─ ¿Saldrás?- volvió a preguntar Isaac con diferentes palabras pero con el mismo fin, después de todo.
Killa no respondió. En lugar de eso, mantuvo sus labios bien unidos y sólo fue después de unos minutos que pensó:
¡Deja de mirarme!, pensó Killa mirando un punto indefinido y oscuro entre su escritorio y la pared.
Su piel se encontraba chinita y ese estado electrificantemente molesto sólo podría significar dos cosas: si bien, él continuaba mirándola o su teoría de que los muertos gustaban molestarla, pegándose a su piel cada dos por tres era verdadera.
Para ella era casi obvio lo primero. ¡Gracias Dios por mí fantástica suerte!, pensó irónicamente mientras levantaba la mitad de su cuerpo para subirse el pantalón.
Isaac aclaró la garganta y repitió la pregunta:
─ ¿A dónde vas?
─ Te oi la primera vez- respondió Killa poniendo una mano en la parte superior de su escritorio e impulsándose para estar de pie.
Una vez más dio gracias por sus brazos largos.
─ Y no, no voy a salir. Simplemente me dieron ganas de caeré mientras me pongo un pantalón.
─ ¿En serio?- Isaac chasqueó la lengua- no te conozco, apenas si hemos hablado, pero lo poco de nuestra convivencia me ha enseñado una cosa: odias ponerte un jeans para estar aquí… dudo que te lo pusieras solo porque te dio ganas- a completó con un tono arrogante.
─ Tienes razón- Killa camino hacia la cama y se agacho para sacar sus tenis. Se sentó cuando los tenía en las manos- no me conoces- siguió mientras se ponía el tenis izquierdo y ponía la mayor parte de su atención el abrochar las agujetas- no puedes saber si me gusta o no usar jeans estando en mi casa…
─ Los boxers y camisetas de Scott dicen lo contrario- objetó Isaac y trato con todas sus fuerzas respirar lo menos posible.
Su olor le afectaba de una forma que lo atemorizaba.
─ Corrección: las camisetas también eran de Stiles y una que otra tuya.- apuntó e Isaac enarcó una ceja- agarro lo primero que encuentro en la cesta. Si está limpio o sucio…- frunció los labios- me tiene sin cuidado. De hecho, tengo la manía de robarle camisetas a los hombres, sin importarme que sean asesinos enserie y el padre de mis amigos. Deberías de ver mi closet- apunto con una mueca graciosa, mientras se levantaba- es un templo a camisetas con distintos olores de desodorante masculino.
─ Ok… eso es algo perturbante. Gustas de trofeos. ¿Has hablado de eso con un especialista? Creo que deberías.
─ Yo no le llamaría trofeos. No pueden ser trofeos si las camisetas te las dan voluntariamente cuando ven que tu… bueno, te accidentes muy curiosos. Por alguna rara razón mis camisas siempre terminan mojadas, roídas, con comida, diversos aceites o sangre que fácilmente pasa por salsa de tomate. Las hemorragias nasales son mis mejores amigas.
─ Lo siento- musitó Isaac sin saber que decir. ¿Qué hizo para conseguir aquel monologo? ¡Ni le pregunto! La prima de Scott, al parecer, no era buena con los filtros.
─ No lo sientas. Y algo más, no nos conocemos. Que me mires raro; seas mi perro guardián mientras mi mamá, Scott y Stiles no está o deliberadamente, violaras mi boca con tu lengua- Killa negó- no significa que me conozcas. ¡Esto es lo más que hemos hablado!
Isaac cerró los ojos y gruño. Tenía que mencionar lo del beso, pensó haciendo una mueca mental. Ese beso era solo uno de las preguntas que tenía sobre la chica frente a él. Su extraño olor; las ganas que tuvo de echársele encima; su peculiar amigo; la parte de sus instintos que le decían "atácala"; y el cáncer eran algunas de sus preguntas, que aún no se atrevía a formular por el temor a la reacción de Scott. Ya era suficiente la "bendición" que le dio a su interés con Allison (si lanzarlo a la pared -2 veces- contaba como bendición); no se atrevía a pedirle también una bendición o provocar un problema abierto por tratar de más a su prima.
─ ¿Quién te hablo?- pregunto después de un minuto y de estar muy consciente de la mirad inquisitiva de ella.
─ Queti.
─ ¿Queti?
─ ¡Que te importa!- se burló y sonrió mostrando todos sus dientes.
─ Pero que madurez
─ Te oí.
─ Ese era el punto. Y- siguió con un tono bastante neutro- no me digas quien te llamo, no me importa. Tampoco me importa si te cambiaste para salir o estar aquí, lo único que importa es: no saldrás este cuarto. Ocupas reposo.
─ Un fin de semana en la cama es suficiente para la cicatrización de una herida.
─ Digas lo que digas… no saldrás.
─ ¿Cómo hare pipi, entonces? ¿Apunto y disparo al árbol?- pregunto señalando su ventana- no tengo el equipamiento. Al menos, por supuesto, que tengas uno extra dispuesto para mí.
─ Excepto para ir al baño- continuo resistiendo las ganas de reír.
Sus chistes eran malos. El sarcasmo y la ironía se veían raro en ella, pero Isaac admitía que eran los ademanes y la espontaneidad con que lo decía lo que le daba gracia.
Quizás, hasta odian ser amigos. Claro, si Scott se le olvidaba la escena que representaron. Y con Stiles presente, eso no pasaría en un tiempo.
─ Muy bien. Dejémonos de juegos Terminator- masculló Killa juntando las manos en un puño- no soy tonta… tú no eres tono. Yo quiero salir y si no quieres series problemas, me dejaras ir a dar un vuelta.
─ Yo creo que no- dijo Isaac con mucha seguridad. Scott era su alfa y amigo, y por lo mismo no estaba dispuesto a desobedecerlo.
─ Creo que no me entendiste. Si no quieres que la sexy exnovia de mi hermano se entere de nuestro beso, tú me dejaras salir un par de horas.
─ ¿disculpa?- enunció Isaac con nervios- no sé de qué hablas. No hay ninguna chica y… ¿el te lo conto u oyes tras las puertas?- pregunto al ver la mirada de ella.
─ Stiles.
Isaac bufó.
¿Quién más?, gruño en su mente.
─ Y con Stiles puedo conseguir su número. Puedo ser muy convincente cuando me lo propongo- Killa sonrió- ¿Qué dices Terminator?
Isaac exhalo de una forma muy escandalosa. Estaba atrapado, lo sabía.
─ ¿volverás antes de que ellos regresen?
La única respuesta que Isaac obtuvo fue un asentimiento frenético y que Killa tomara su mochila rápido.
Antes de irse, se colgó la mochila al hombro y se detuvo alado suyo. Se puso de puntillas y muy cerca de su mejilla susurro:
─ Eres un dios- para sorpresa de Isaac, Killa beso efusivamente su mejilla- nos vemos.
Y con esa promesa y la sensación de que era imposible entender a esa mujer, Isaac miro por la ventana como la prima de su alfa corría por la calle, sin importarle la herida sin sanar de su costado.
El hombre lobo no pudo evitar preguntarse de donde, aquella chica con una personalidad tan bipolar, conseguía su fuerza.
─ Dejen de insistir, chicos- pidió volviendo a ver las radiografías que hace apenas unas horas le saco a uno de los perros.
La pierna estaba completamente destrozada, y ahorita mismo debía de ir a ver al perro (cuyo nombre era Cake) para revisar el yeso de su pata. En esos momentos, Cake ya debía de haberlo mordido todo. Lo malo era que no podría saberlo; ni Scott ni Allison parecían dispuestos a quitar el dedo del renglón.
Pensó que Derek ya les había ido con la noticia: él no podía decirles nada sobre las sacerdotisas terrenales. Lo juro. Ni siquiera se atrevió a decirle a Stiles que la traducción de libros; toda la traducción era errónea. El gaélico era de los idiomas que más cambio atreves de los siglos y si a eso le incluías la manía de las sacerdotisas a escribir sus libros en clave o combinación de leguajes o distintos estilos de una misma lengua, Stiles estaba perdido. A él traducir sólo medio capitulo tardo más de 6 horas.
─ Tengo mucho trabajo- repuso Deaton volteándose.
Cruzo sus brazos y observo meticulosamente a los chicos que tenía enfrente.
No se irían. No hasta conseguir algo de él.
─ Si se van ahora, no les diré a sus padres lo de su pinteada.
─ Mi padre se lo imagina- masculló Allison- no me quede satisfecha con lo que me dijo de las sacerdotisas terrenales.
─ Te dijo algo- dijo Deaton encogiéndose de hombros- es algo.
─ ¿es algo? ¡no es nada! Mi papá reacciono muy evasivo con ese tema.
─ No debe ser nada.
─ ¿nada?
─ Allison…- Scott dijo su nombre como si así podría tranquilizarla. Su tono mimoso lo detonaba.
─ ¿si no es nada porque no nos dice quien rayos son esas mujeres?- continuó Allison ignorando olímpicamente a Scott- ¿si no pasa nada en este pueblo, porqué tanto ímpetu en ocultar esa información? ¿Hay algo detrás de sus reticencias o deliberadamente nos ocultan algo muy, muy importante?
─ No hay nada que ocultar. Lo que yo y Chris sabemos no es más de lo que ustedes saben.
─ ¿Qué saben?- pregunto rápidamente Scott. si Allison seguía hablando temía que su jefe se pusiera mucho más renuente a hablar.
─ Yo debería hacerles esa pregunta- mascullo el veterinario con un muy sonoro suspiro- ¿han averiguado algo? no dudo que lo hayan hecho.
─ Derek menciono algo hace unos días- contó Scott
─ ¿Qué cosa te menciono?
Aunque Allison no lo dijera, por la mirada que le mando, ella también quería saber que menciono. Quizás, pensé Scott, también se sentía un poco traicionada por no comentarle lo que escucho, cuando él y Stiles fueron a buscar a Derek y Cora a su casa.
─ Para resumir: Que entre lo que haces tú y lo que hace una sacerdotisa terrenal, no hay mucho camino. Ellas cuidan el balance y llegan a ser cazadoras si algún ser sobrenatural trata de amenazarlo. Y que, Lydia no estaba tan equivocada con de quitarle los corazones a las vírgenes o lanzarlas a un volcán; si para defender el balance debían de morir, ellas gustosas lo hacían. Y los emisarios o cualquier persona que esté en contacto con una, jamás puede hablar de ellas o de lo que descubrieron… no sé porque, Cora nombro algo de estar en llamas.
─ Entonces… por eso no quiso hablar- murmuró Allison para sí- lo único que me dijo mi papá es que se llaman wiccas y son brujas que obtienen todo de los dioses de naturaleza.
─ Si… es lo único que Chris podía decirte sin romper su promesa- afirmó Deaton- todo lo referente a wiccas es algo de conocimiento público. Pones su nombre en google y te vienen cientos de historias y hechizos de ellas, más eso sólo es entretenimiento de circo. Y en cuento a lo que tú sabes Scott; con eso si puedo trabajar. Lo que le dijo Peter a Derek es verdad.
─ ¿Cómo sabe que fue Peter?
─ La familia Hale estuvo en contacto con las sac… wiccas- se corrigió- (más sencillo) los hale estuvieron en contacto con varias a través de los años y, de hecho, ellos juraron ser protectores de una estirpe en especial. Pero solamente Talia juro jamás decirle a nadie de ellas; por otro lado, Peter no hizo tal cosa. Normalmente si el alfa jura, el resto de la manada está obligada a seguir las ordenes, más la maldición no les afecta específicamente. Claro, si uno habla, el alfa termina sufriendo las consecuencias… el hechizo (se jura con un hechizo) conecta a toda la manada. Un beta habla y el alfa termina envuelto en un capullo de fuego.
Talia murió; Y Peter es un omega, por a él le confiere, no hay consecuencias si empieza a hablar.
─ Bien por él… y por nosotros- dijo Allison- pero, ¿ellas tienen que ver con lo que pasando?
─ Y podremos evitarlo- siguió Scott
─ No lo sé- confesó- todo que averiguaron está bien… y gracias a eso, puede decirles esto: El Darach tenía la forma perfecta para destruir a Deucalion; el libro trae información de ritos, conjuros y maldiciones de cuando las wiccas aún se hacían llamas sacerdotisas terrenales. Todo el contenido tiene una historia que ellas han tratado de borrar en estos siglos y que el Darach lo consiguiera, me sorprende tanto.
─ Si venia eso, ¿Por qué no lo uso?- interrumpió Allison
─ por desesperación… o miedo. Una parte de lo que era aún debía estar activa. Un emisario jamás ha podido hacer algún rito que una wicca puede sin consecuencias. Quizás lo hubiera lograda… tal vez se volvería imparable, pero nada le aseguraba que no le traería un consecuencia de la que no estaba preparada. El cuerpo y alma destrozada no sería nada con lo que las hermanas le harían a ella.
─ no comprendo.
─ No puedo decirles más- mascullo aceleradamente. Desde que pronuncio la última palabra empezó a sentir un interesante y poco favorable calor recorrerle las venas.- sólo… no debe de sorprenderles si se encuentran con una wicca tratando averiguar cómo lo consiguió y a tratar de conseguir el libro original. Ella son muy celosas guardando sus secretos y lo que menos desean es que alguien use su pasado para destruir lo que han defendido por siglos. Si alguien lo consigue antes que ellas o ya lo consiguió, eso solo significa que lo de vagabundo no fue un acto de una mente trastornada. Stiles tenía razón, uno de los sacrificios explica exactamente como murió el vagabundo. Y abra muchos más si no sabemos que está viendo.
─ ¿y cómo lo sabremos?- pregunto Scott-
─ En dos días- dijo apresuradamente Deaton- y si me disculpan, debo irme.
Antes de que Scott o Allison pudieran decir algo, Deaton casi corrió a la parte de atrás de la tienda.
Ninguno lo siguió, por alguna razón, los dos pensaron que quizás acaban e presenciar como el conjuro… la promesa, se ponía en acción en el veterinario.
─ Perdón- se disculpó Scott cuando llegaron al auto de Allison
─ ¿perdón, porque?- preguntó Allison buscando sus llaves en su bolsa.
─ Por no decirte lo que hablamos con Derek. Por no incluirte. Por no hablar contigo estos días. Por estar alejado… ¿quieres que siga enumerando? Enserio- bufó con burla- deberías pararme. Aun ni siquiera llego a lo de "por ser tan mal amigo".
Allison rio.
─ No importa. Yo tampoco he sido buena amiga estos días. No puedo sacarte de la escuela y esperar a que nos pongamos al día, ¿no? sólo vinimos por esto… saber que pasaba. Oh bueno, yo vino por eso. Desde lo del Darach, no puedo evitar pensar que algo malo me sorprenderá en cada esquina. A veces siento que el chico del autoservicio me saltara con cuchillo en mano y me matara. Supongo que es por la oscuridad en nuestro interior…
─ Yo no puedo controlar mis transformaciones- confeso Scott interrumpiéndola
─ Esa es tu consecuencia…- Allison suspiro- pero no he terminado. Yo vine para saber cómo prepararme. No he sido capaz de usar arco en semanas. ¿Pero tú? Sin contar lo de tu control, sólo viniste por tu prima, ¿no es así?
─ No puedo evitar pensar que ella está en esto- confesó- un hombre lobo ataca su auto; su amigo es un hombre que se convierte en jaguar y encontramos el mismo día, Lydia entra en trance y encuentra un libro que no debe de existir. Es como si el destino hubiera planeado todo.
─ No existe el destino.
─ No existen los hombres lobo- repitió Scott con voz pausada.
Esas eran las mismas palabras que se dijeron tiempo atrás, al terminar y decirlas de nuevo provocaba un curioso calor en sus corazones. Era… ¿añoranza?... ¿o el cadáver de lo que dejaron?
Ninguno lo sabía.
Así como ninguno se dio cuenta que estaban frente a frente y sus rostros peligrosamente cerca.
Scott le acaricio la mejilla y empezo a acercarse…
─ No lo hagas- lo paro Allison- quiero ser tu amiga y si me besas… está amistad se va a la mierda.
Scott asintió. Allison tenía razón. Alejo su mano y se dirigió al lado del copiloto.
Mientras lo hacía, se decía que debía controlarse. Día controlarse y aceptar que quizás el término de su relación con Allison, y fue definitivo.
Killa movió el viejo y oxidado columpio con la punta de su pie, y veía la basura de las hamburguesas que acababan de comer mientras analizaba lo que hace apenas unos minutos oyó de los labios de su mejor amigo.
¿De verdad?, pensaba, su mejor amigo… su alma gemela, como más de una vez pensaba que era, le estaba diciendo que su madre… que su madre era una niña que desapareció en a las afueras de Monterey. La locura de su amigo era algo de conocimiento común, pero… ¡eso ya era una locura de las grandes! Ni cuando la subió a su hombro, ante las miradas de los peatones, se le comparaba a esto.
Hubiera sido mucho más sencillo si quisiera hablar de su estado de salud o del secreto (no tan secreto) de su primo o de que la molestara una vez más con el bad boy.
─ ¿Killa?
─ Por favor, no- lo detuvo antes de que dijera algo más- trato de hacerme a la idea. ¿Mi mamá una chica que desapareció durante un sismo en Monterey? Eso es difícil de creer, Linus.
─ No aseguro nada- contradijo Linus y saco el cartel de su bolsillo. Lo desdoblo y enseño. Killa no supo cómo sentirse cuando al ver la niña sonriéndole- nunca dije que Gioel Howards e Ingrid Cromwell, eran la misma.
─ ¿entonces que dijiste estúpido?- gruño Killa- te citare: vez a esta niña… sí, dime idiota, pero creo que es tu madre. ¿Miras el collar? Con eso debes de creerme, ¡es el mismo que tú tienes! ¡que tenía Ingrid! Es…
─ Es muy raro- la corto Linus- solo dije lo del collar en adelante, el principio no.
─ Te parafrasee- Linus la miro con ojos entornados. Y en lo que dejaba ver de sus ojos café claro; esa efímera parte brillaba con las siguientes palabras: ¡parafraseas lo que te conviene y en el orden que te parezca! Si no lo decían, seguramente eso pensaba su amigo en aquello momentos- y te leo entre líneas. No puedes decir que no, Linus soy la única persona capaz de leerte entre líneas. Siempre se lo que realmente deseas expresar.
─ No solo conmigo- apuntó su mejor amigo dando una mirada rápida a su silueta.
Hasta él debía de admitir que Killa parecía a verse recuperado en los días que ha estado en su casa con su familia.
Su piel ya casi recuperaba el tono durazno que mostraba vitalidad y su olor ya no mostraba tanto envenenamiento. También había engordado un poco, lo cual era un claro signo de que no se levantaba de la cama y que su apetito había vuelto.
Una parte de él lamento a verse perdido parte de su recuperación, más él no era envidioso. Conocía los sentimientos de su amiga. Era su principal confidente y aunque a él y a Marvin los amara tanto como amaba a Stiles, Melissa y Scott, le sabía que necesitaba a su otra familia para recuperar las energías y seguir luchando. Eso solo le hacia convencerse de que si ella regresaba a Beacon Hills su recuperación seria inmediata y, aparte, no le dolería no verla. Si Marvin fue capaz de cruzar medio país para irse a vivir con Ingrid (sin sentimientos románticos de por medio) él era capaz de mudarse a Beacon Hills, como su abuela se lo ha estado suplicando lo últimos años.
─ Eres buena leyendo a todos- continuo con un tono tranquilo- puedes saber lo que sucede y siente una persona en cuestión de minutos, sin importar que lleves muy poco de conocerla.
─ Lo de sentir es cosa de Rubí- contradijo con una pequeña sonrisa- ya sabes… sus instintos de gatita- dijo simulando tener garras con las manos y ronroneando
Linus lanzó una fuerte carcajada. No todos los días veía a Killa simulando unas garras y ronroneando. Eso solo cuando Rubí estaba presente.
─ Linus…- Killa tomo un fuerte respiro- no puedes encontrar un cartel de una niña perdida y rápidamente imaginar que es mi madre. No puedes hurtar una historia para ponerla en la mía.
─ Que es tu madre se me acaba de ocurrir. Inicialmente lo que me extraño de la niña es el collar. No existen muchos collares así. Por lo que, si sumas, la única respuesta objetiva es esa.
─ No, no lo es- negó Killa
─ Por favor, Kiya… bajate de tu yegua- pidió Linus en un perfecto español.
─ No me llames, "Kiya" odio cuando pronuncias mi nombre como se escribe. Así no es.
─ Entonces, en lugar de escribirlo "Killa" debieron "Kila"; nos ahorraríamos problemas de pronunciación.
─ Perdería el significado- dijo Killa como si fuera obvio- y, señor "yo se hablar perfecto español" podríamos dejar esto por la paz. Entre esta niña y mi madre hay muchas diferencias. Usa la lógica: mi mamá era de Texas y la niña de Monterey. La niña es pelirroja, mi madre tenía el cabello cobrizo. mi mamá murió a los 26; si fuera Gioel hubiera tenido 24 cuando murió. Y el collar puede encontrarse por internet y comprarlo o mandarlo a hacer.
─ Tengo las perfectas objeciones. Alguien pudo encontrar a tu mama durante el sismo y llevársela a un orfanato a Texas- esa opción le pareció estúpida en cuanto lo dijo- el cabello cambia con los años. Y los de derechos infantiles jamás supieron si la edad que el pusieron a tu madre en sus papeles y su verdadera edad coincidían. Y el collar no se puede mandar a hacer… el sello es difícil y, no cualquier joyero hace un relicario con aspecto tan antiguo.
─ El amigo joyero de tu abuela diría lo contrario- dijo Killa tocándose el antebrazo. A Linus no le paso desapercibida esa acción. Siempre la hacía cuando nombraban a su abuela- y… ¿Qué persona es tan lunática y desidiosa como para recoger a una niña en una punta del país y dejarla abandonada en un cementerio de la otra punta del país?
─ ¿enserio?- canturrio el hombre jaguar con sarcasmo- ¿no se te ocurre nadie? Jack fue capaz de secuestrarte u viajar a una fábrica a diez kilómetros de la ciudad, tan solo para matarte.
En cuanto termino de hablar, Linus se arrepintió. La cara de Killa se oscureció en tristeza y dolor. Observo como su amiga se tocaba, justamente en el lugar donde estaba su cicatriz.
─ Killa… ¡KILLA!- gritó su nombre una y otra vez sí que ella le contestara.
Su amiga… su hermana… ella moría en sus brazos y no podía hacer nada.
¿Dónde estaba el estúpido de Jack? Era su culpa. Él le había cortado el cuello como si de un cerdo se tratara.
La herida no era profunda. Podía salvarla. Llevarla a un hospital y que la atendieran, pero cuando llegaran seria tarde. Se desangraría al llegar.
Oía los sollozos de Rubí, su hermana, quien también llamaba a Killa una y otra vez. Quería consolar a su hermana, pero también deseaba ir a matar a golpes a Jack.
─ Yo debo salvarla.., ¡quédate conmigo, Killa! ¡puedo salvarte! ¡sé cómo salvarte!- sollozaba Rubí poniendo sus manos en el cuello de Killa; bañándolas hasta quedar como si fueran guantes rojos en sus manos y… lo siguiente era un espejismo borroso. La luz…
─ ¿Linus?- chillo Killa sacándolo de su recuerdo.
Linus sacudió la cabeza tratando de alejar ese recuerdo.
La miro. La conmoción, los sentimientos y el recuerdo también estaban pintados en su rostro.
Se acercó a ella y el abrazo, intentando consolarla y borrar esos recuerdos.
Killa no se hizo de rogar y acepto su abrazo de buena manera. Dejo que su desodorante "Paris Hilton" para hombres le inundara las fosas nasales y la tranquilizaran.
Su diferencia entre sus alturas no era mucha- escasos 7 cm- por lo que tuvo que inclinar la cabeza para escuchar el latido de su corazón.
Los latidos del corazón siempre tranquilizan a las personas por a ver vivido con ese ruido durante nueve meses. Los bebes lo oían en su desarrollo junto con el "shhh" que hace la matriz para arrullar. Una de las muchas cosas que aprendió en sus terapias.
─ No lo nombremos nunca más- suplico Killa- quiero que Jack este en un foso de mierda…
─ Asi será- aseguro Linus-
─ También lo de esta niña
─ entendido y anotado- Killa sonrió. Linus jamás lo dejaría. No le extrañaría que en algunos meses le volviera a caer con la noticia y con mucha más información.- ¿También debo meter al foso de mierda a ese hombre lobo? ¿Cómo se llama? ¿Dirik Hale?
Killa se separó y trato de golpearlo. Linus tomo con fuerza su brazo, cuando aún estaba al aire. Killa trato con el otro- el izquierdo- pero también lo afianzo al vuelo.
─ ¡Eres un estúpido Wyatt! ¡Suéltame!- exclamo tratando de soltarse
─ Ya sabes nuestro trato, muñeca: golpes gratis solo en fiestas. Los demás días doy gala de mis reflejos.
Killa siguió luchando para zafarse y se llenó de coraje cuando su amigo empezo a reírse. Se enfureció y le patio en la espinilla.
Linus lanzo un gritito de dolor y la soltó.
─ Tienes razón… los mejores goles son de sorpresa.
─ Eres la única mujer que me ha golpeado y sigue teniéndome de amiga- musito Linus sin voz. Empezo a sobarse la espinilla.
─ Ya debo de irme- aviso Killa viendo como el sol empezaba a bajar por el horizonte.- prometí a Isaac regresar antes de que Scott o mamá Melissa llegaran.
─ Pues… creo que no se pudo. Hace horas que debieron llegar.
─ Mama Melissa sale hasta las 11 y Scott debe estar trabajando. No puedo decir lo mismo de Stiles… ni idea si se le ocurre irme a visitar. ¡Y para colmo no traigo mi celular!
─ Y el pobre perro no podrá encontrarte- rio Linus recordando el perfume que su amiga se ponía- ese perfume es mágico.
─ Si- coincidió Killa lanzando una pequeña risa. Tomo su mochila y puso la basura en las bolsas de la hamburguesa- mejor me voy
─ Te acompaño
─ No hace falta- lo detuvo- quiero caminar… debo estar sola. Caminar me hará bien.
Linus asintió. Lo entendía.
Ambos se despidieron con un ligero "adiós" y se quedó recargado en los viejos columpios mientras veía como se alejaba.
Con ellas no se ocupaba palabras.
A veces pensaba que era verdad lo que aquella adivina les dijo:
Sus almas están unidas- canturreo Madame Sibila- oh, por supuesto… creía que eran amantes, nooo… ustedes son gemelos rencarnados. Si, son hermanos reencarnados…
Puso una mueca al recordar la forma tan pintoresca que lo dijo.
Oh, sin olvidar como presagio la muerte de su amiga a manos de una pelirroja.
Sí, no debía de creer las palabras de la adivina.
─ Repítelo- pidió Stiles sin poder creérselo.
─ Killa no está…- enunció Isaac
─ ¿Me estás mintiendo cierto? Es una broma. Debe ser una broma. ¡muy gracioso Kila, sal de donde quiera que estas!
─ Ella no está aquí- dijo Lydia que se encontraba sentada en la cama
─ ¡No es verdad!- exclamo señalándola
Lydia rodo los ojos y salió de la habitación. Oyó ruidos en la arte abajo y estaba casi segura que era Scott. Si no era, no importaba, hasta un ladrón era mejor que oír a Stiles en esos momentos.
─ Explícame- pidió Stiles sin poder evitar el raro presentimiento que tenía en la boca del estómago. Desde que su padre le hablo hace algunas horas y dijo que vio a Linus (y sabia donde vivía) esa sensación empezó a acompañarlo. No lo entendía. Linus o era peligroso… ¿o sí?
─ Dijo que iba a dar un paseo. Juro que regresaría antes que ustedes. No pensé que tardaría más.
─ ¿Se mostró efusiva cuando te lo prometió?- Isaac asintió- siiiii, no debiste creerle. Cuando se muestra efusiva miente.
─ ¿Siempre?
─ Normalmente- repuso Stiles mojándose los labios.- ooh, no quiero pensar que pasara cuando Scott se entere.
─ ¿Cuándo yo me entere de que?- preguntó el nombrado desde la puerta.
Tanto Isaac como Stiles gritaron de sorpresa.
─ ¿Qué pasa?
─ Aaah…. Scott… Scotty…
─ ¿Dónde está Killa?- pregunto observando el cuarto. La cama de su Killa estaba deshecha, más no había pruebas de su presencia- ¿chicos…?
─ No te enojes- pidió Isaac
─ ¿De qué debo enojarme? ¿acaso volviste a hacerle algo a mi hermana? ¿la besaste de nuevo? Aunque ganas no me faltaron- dijo por lo bajo.
Isaac olvido que Scott podía escucharlo y no pudo evitar expresar sorpresa cuando su amigo lo lanzo a la pared.
─ ¡¿Qué rayos pasa?!- pregunto Allison llegando rápidamente.
Aunque Stiles no estaba equipado con un súper oído, pudo oír como Allison y Lydia corrían por las escaleras.
─ ¿Y por qué está Isaac en el suelo?- pregunto Lydia viendo como Allison ayudaba a Isaac a levantarse
─ Me lo merecía- respondió Isaac- y, me lanzo a la pared porque- miro a Scott suplicante- deje que su prima saliera.
─ ¡¿Qué tu dejaste que?!- exclamo Stiles fingiendo horror y apretando fuertemente la mano de Scott, como diciéndole: "¡disimula!".
A Lydia no le paso desapercibida esa acción.
─ ¿Hace cuánto se fue?- pregunto Lydia y Stiles le dio gracias con la mirada.
─ Hace… 8 horas.
Scott le gruño y sus ojos empezaron a brillar rojo. Antes de que él se dieras cuenta Allison ya estaba a su lado.
─ Cálmate- pidió y Scott puso su empeño en evitar que sus garras salieran.- estará bien.
─ Esta herida y…
─ Lo sé…. Tú la conoces. Quien mejor que tu sabe cómo es. ¿estará bien?
─ Si… lo estará. – Scott tomo aire y saco su celular. Gruño cuando oyó el celular de Killa sonar por la habitación.- típico de ella.
─ Scott- empezó Stiles pero el ruido de su celular lo interrumpió- que raro. Es Derek- movió el dedo por la pantalla y se puso el celular en su oreja- ¿Qué paso, fortach…? ¡¿Qué?! – todos vieron extrañados a Stiles. Él pronuncio con los labios: "Killa"- ¿está bien? ¿Cómo es que siempre la encuentras? ¡No, quiero que me respond…! ¿aló? ¿Derek? ¡Adiós!- Stiles bufó- debemos de irnos, Derek encontró a Killa y justo ahora está desmayada… en su casa.
